Complot y Atentado...
Oscar llamó una vez más al número de celular de Marie, su llamada fue desviada de inmediato al buzón de voz. Salió de su automóvil, que había estacionado hábilmente a un par de cuadras de la casa de la atleta de origen austriaco, y caminó hasta la entrada principal. Vio un par de periodistas apostados en la reja. Maldijo.
Cuando su teléfono vibró en el bolsillo de su pantalón, lo tomó rápidamente. Pese a no reconocer el número de teléfono contestó de igual forma.
-Oscar…
-Marie… Dime dónde estás por favor- sintió que su corazón se rompía, su amiga lloraba desconsolada al otro lado de la línea.
-Estoy en Le Bristrol… ¿lo ubicas?... está cerca del Louvre.
-No te preocupes… llegaré sin problemas, dame el número de habitación.
Tomó nota de la información y corrió hacia su automóvil.
-o-
En cuanto la puerta se abrió entró a la lujosa alcoba. Marie, aún vestida de ropa de dormir, estaba deshecha; su rostro estaba hinchado y sin una gota de maquillaje.
-Te juro que no hice nada de lo que se me acusa- se arrojó a los brazos de su adorada amiga.
-Lo sé… lo sé- Oscar acarició con cariño su cabello. La tomó de la mano y la guió hasta la mesa que estaba en la habitación –Te prepararé un café- encendió la cafetera –Estoy segura de que no has comido nada…- abrió el Mini bar buscando algún snack.
-Oscar… jamás ingeriría algo para mejorar mi rendimiento- tomó una caja de Klenex y limpió su nariz –No entiendo qué está pasando… te juro que no lo entiendo… Me crees... ¿Cierto?
-Obvio que te creo…- se sentó frente a ella con dos tazas de café y un paquete de frutos secos -¿Cuándo pasó todo esto?... ¿Por qué no me avisaste cuando fuiste acusada?- la tomó de la mano.
-Te llamé… pero no me contestaste.
-No puede ser…- tomó su teléfono y lo revisó. En efecto tenía un par de llamadas perdidas de Marie, fue el mismo día que había ocurrido todo lo de Dianne –Perdóname… no las vi- levantó la mirada –Marie, perdóname por favor… han pasado muchas cosas.
-Lo sé… no te preocupes- la delicada rubia suspiró –Cuando los periodistas comenzaron a llamar a mi casa y saturaron mi celular debí apagarlo… Luigi me ayudó, me consiguió un nuevo teléfono y me trajo aquí.
-¿Ya te contactó algún abogado?... Podríamos pedirle a Víctor que hable con su padre y nos recomiende un buen litigante en el área…
-No te preocupes… ya no es necesario- Marie tomó un sorbo de café –El abogado de mi madre viene viajando desde Austria, debiera llegar en cualquier momento.
-¿Te hicieron las contra pruebas?
Marie asintió, nuevas lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas. –Todas salieron positivas… Incluso me pidieron una prueba de cabello… Nunca me había sentido tan humillada.
-¿En qué competencia diste positivo?
-En la individual… sólo en esa- secó con delicadeza sus mejillas –Mi carrera está terminada… Si ya es grave dar positivo en doping, hacerlo en clasificatorias para los JJOO es el final de mi carrera… fui expulsada de inmediato del INSEP- comenzó a llorar nuevamente.
-Debe haber algún error- murmuró Oscar.
-No lo hay… las pruebas fueron cotejadas en tres laboratorios- Marie se puso de pie desesperada –Esto es una pesadilla… todos me han dado la espalda…- se asomó a la ventana –Incluso llamé a la Polignac para darle mi versión de los hechos y ni siquiera ella se ha dignado a devolver mis llamados.
-No te preocupes por eso… lo mejor es que te mantengas alejada de ella.
-Oscar… acabo de firmar un contrato con Dior para ser oficialmente el rostro de su nueva fragancia… si provoco un daño a la marca, las multas son millonarias- cubriéndose el rostro comenzó a llorar nuevamente –Mi vida se está cayendo a pedazos y no sé en qué momento ocurrió esto.
El timbre del teléfono de la habitación sonó asustándolas a ambas. Oscar hizo una seña con la mano y corrió a contestar. -Sí, en veinte minutos estaremos donde indica- cortó.
-¿Quién era?
-Claude Mercy de Mercy Asociados, en quince minutos nos espera en una de las salas de reuniones del hotel- empujó a Marie hacia el baño –Eres inocente, date una ducha y solucionemos esto.
-o-
Oscar escuchó atentamente el relato de la jornada de las competencias clasificatorias, le acercó un vaso de agua a Marie. La joven llevaba horas repitiendo una y otra vez todo lo que recordaba.
-Me parece que ya está clara la estrategia que seguiremos para apelar a que su nacionalidad no sea retirada- Mercy habló mientras comenzaba a cerrar su lujoso maletín. El elegante abogado miró a los dos asistentes que lo acompañaban y dijo –Hoy en la noche quiero ver la apelación, la revisaré mañana en la mañana en la reunión con el embajador Austriaco.
-¿Cuándo se presentará la apelación al INSEP?- con dignidad Marie secó las lágrimas que habían escapado de sus ojos, miró a Oscar, su amiga asintió dándole confianza –El esfuerzo de años está en peligro… no permitiré que una infamia acabe con mi carrera.
-No apelaremos al INSEP- el abogado se puso de pie –Las instrucciones de su madre fueron claras y precisas, nuestro principal objetivo es conseguir que no se anule su nacionalidad. Lo demás no es relevante.
-¿De qué están hablando?- Marie se levantó furiosa y apoyó las manos en la cubierta de la mesa –¡Es mi nombre el que está en juego!
-Señorita Habsburgo- el abogado la miró con displicencia –Lo que está en juego es su compromiso con Don Luis Borbón, la familia de él ha sido clara. La fusión de los conglomerados Borbón y Habsburgo no se llevará a cabo si su nacionalidad es puesta en duda, el heredero de la multinacional no se casará con una extranjera ni ellos se asociarán sin matrimonio- Marie se dejó caer en la silla, no podía creer lo que estaba escuchando. Oscar miró furiosa al abogado. -Para su tranquilidad el contrato con la agencia de publicidad y Dior ya fue anulado hoy en la mañana- habló el litigante desde la puerta de la sala de reuniones –Nos reunimos directamente con la marca y ellos entendieron lo perjudicial que sería que ambos nombres estuvieran ligados, todo fue anulado en buenos términos y su familia sólo tendrá que cubrir los honorarios legales. En cuanto a su contrato con URBAN, también ya se llegó a acuerdo, se pagaron las multas correspondientes… es usted libre de todo compromiso con ellos-. Sin esperar una respuesta salió acompañado de sus asistentes.
-o-
Sólo después de cerciorarse de que Marie estaba profundamente dormida, Oscar se atrevió a dejarla sola. Mientras conducía su cabeza no dejaba de analizar una y otra vez todo lo que había escuchado, tomó su teléfono y llamó a su padre.
-¿Dónde estás?- preguntó el patriarca a modo de saludo.
-Padre… necesito hacerte una pregunta.
-Estoy esperando tu respuesta, tu madre está muy preocupada… no hemos sabido de tu paradero en todo el día.
-Estuve con Marie.
Un incómodo silencio se adueñó de la comunicación. Después de unos segundos el entrenador habló nuevamente.
-Tendrás que reevaluar tu amistad con ella… una deportista con tu prestigio no puede estar ligada a estos escándalos- su voz sonó parca.
-Ella es inocente.
-Las pruebas dicen lo contrario.
-Debes creerme… ella es inocente- esperó unos segundos y habló nuevamente –Padre… ¿Quién ocupará el puesto de Marie ahora que fue suspendida?
-Jeanne Valois… Oscar tienes media hora para regresar, necesito hablar contigo.
-Padre, tardaré un poco más.
-Media hora- repitió tajante y agregó –Quiero conversar contigo personalmente, hoy recibí un tabloide… No me parece bien que estés involucrada en eventos ajenos a tus intereses.
-No sé de qué hablas…
-Ya hablé con André, se comprometió a disminuir sus asistencias a eventos frívolos que no estén ligados a su contrato, también hablé con el entrenador de Alain y con el del equipo de atletismo.
Oscar sintió su corazón palpitar en las sienes, aclaró su garganta y habló.
–Padre… no sé de qué hablas- insistió.
A través del teléfono escuchó un fuerte ruido, supuso que su padre había golpeado la mesa de su escritorio.
–El cumpleaños de Marie fue un bacanal… agradezco a Dios que tuvieras la decencia y buen juicio de evadir a los fotógrafos, sé que estuviste ahí... ¡No trates en negarlo porque lo sé!- gruñó el General.
-Ok… hablaremos cuando llegue- contestó Oscar antes de cortar. Esperó que la luz del semáforo cambiara y condujo a toda velocidad hasta la casa de Rosalie.
-o-
Nicole Lamorliere sirvió té para ella, su hija menor y la amiga de esta. Las tres estaban sentadas en la pequeña sala del departamento en el cual vivía la mujer y sus dos hijas.
-Gracias- Oscar recibió la taza que la madre de Rosalie le entregaba –Perdón por venir sin aviso y tan tarde, pero dadas las circunstancias y todo lo que ha pasado, quería hablar con Jeanne… quiero expresarle mi apoyo como miembro del equipo de atletismo.
-Agradecemos mucho tu delicadeza- Nicole sonrió con orgullo –Nuestra Jeanne se esfuerza tanto cada día para lograr sus metas- movió la cabeza con tristeza –Es tremendamente lamentable lo que está ocurriendo con la joven que fue suspendida, no puedo imaginar el dolor de su familia.
-Marie, se llama Marie- corrigió Rosalie.
-Sí, Marie- sonrió Nicole –A veces mi memoria falla… Bueno, supongo que es como dicen, suerte para las desgracias… debido a esa suspensión mí Jeanne podrá representar a Francia, su padre estaría orgulloso- un acceso de tos la hizo dejar la taza sobre la mesa.
-¿Mamá estás bien?- Rosalie se acercó asustada.
-Sí… no es nada- sonrió y miró a Oscar –Jeanne debe estar por llegar, salió a comer con Nicolás.
-Si no es molestia me gustaría esperarla unos minutos más- pidió Oscar.
-Por supuesto que no es problema- se puso de pie –Espero no te moleste quedarte sola con Rosalie y Bernard- miró hacia el balcón, el nadador estaba hablando por teléfono –Me iré a acostar, estoy un poco cansada-. Se despidió.
En cuanto la mujer se encerró en su habitación Oscar murmuró. –No se ve muy bien…
-No… no lo está- contestó con tristeza Rosalie –Los médicos dan un año como máximo.
-Muñequita… ¿En qué fecha es la próxima quimioterapia de mi suegra?- Bernard asomó la cabeza por el ventanal.
-El 13 de noviembre- contestó la joven.
Bernard levantó el pulgar en un gesto de entendimiento y salió nuevamente al balcón. Después de un par de minutos el nadador entró a la sala y se sentó junto a su novia, cariñosamente la abrazó y besó su cabeza.
-¿Por qué preguntabas por la quimio de mamá?- Rosalie lo interrogó mientras lo abrazaba –Ven, estás helado.
-André me estaba invitando a un concierto de los Eagles of Death Metal, pero es ese mismo día… así que pasé- se apretó a su novia.
-Que yo sepa André no es aficionado a ese tipo de música- interrumpió Oscar.
-Así es… Pero a Alain sí le gusta- se enderezó y tomó una galleta de la bandeja –Y con todo lo que ha pasado con Dianne y su rompimiento con Amélie, le hará bien distraerse.
-Dianne... espero que esté de mejor ánimo, ayer fui a verla a casa de Nana y no estaba nada bien, sigue muy triste- Rosalie se estremeció –Aún lo logro quitarme de la cabeza el rostro de Alain… estaba destrozado… la abuela de André es un encanto, no la ha dejado sola ni un instante.
-Sí… le hará bien a Alain salir- murmuró Oscar –Supongo que irán solos… Me refiero a que después de todo lo que pasó con Amélie… No creo que sigan mezclándose con gente relacionada al modelaje.
-Así es, van solos... Podrías acompañarlos- Bernard sacó otra galleta.
-Creo que ese día estaré ocupada- se puso de pie y miró a Rosalie –Ya es tarde y no quiero seguir molestando… ¿Le puedes decir a Jeanne que me llame por favor?
-Sí…- Rosalie y Bernard se pusieron de pie –Agradezco mucho que hayas venido a darle apoyo a mi hermana- la joven sonrió con dulzura –Sé que ella no es una persona fácil de llevar y por lo mismo agradezco tanto tu preocupación.
Oscar asintió con la cabeza, desvió la vista y vio como Bernard tornaba los ojos antes los comentarios de su novia. Se mordió los labios para no reír y se despidió de ambos. Cuando estaba a punto de hacer partir su auto, vio que Jeanne descendía del automóvil de Nicolás, esperó que el nadador se marchara y salió del propio. La interceptó justo antes de que entrara al edificio. -Fuiste tú- siseó tomándola de un brazo.
-No sé de qué hablas- Jeanne forcejeó tratando de soltarse.
-No confíes demasiado en Nicolás- la tomó con más fuerza –Ambas sabemos que si lo investigan descubrirán que él perjudicó a Marie… ¿Cómo pueden ser tan ruines?
-No sé de qué hablas...
-¿Andabas celebrando tu inclusión como representante individual de Francia?- los ojos de Oscar refulgieron de rabia –No mereces nada, no mereces estar en el INSEP, no mereces representar a nuestro país y menos aún mereces a la familia que tienes-. Una bofetada la hizo dar vuelta la cara.
-No te atrevas a hablar de mi familia… No me conoces- Jeanne la miró furiosa empuñando la mano con la que acababa de golpear a la pentatleta –No sabes nada de mí- su voz tembló.
-Te conozco lo suficiente…- soltó su brazo, sintió su mejilla palpitar, pero no desistió –Destruiste la carrera de alguien que jamás te ha hecho daño…
-Sólo quiero el lugar que me corresponde- murmuró –Soy francesa de nacimiento, mi familia trabaja más de doce horas al día para que yo no tenga preocupaciones y pueda cumplir mis sueños, soy tan buena como Marie… representaré a mi país mejor que ella, porque este es MI país, estas Olimpiadas son el pasaje a una vida mejor no sólo para mí, sino que para Rosalie y mi madre… no regresaré sin una medalla- la miró altiva.
-Si tu madre supiera lo que hiciste jamás te lo perdonaría.
-Así es… y seguramente la aflicción aceleraría su muerte- Jeanne movió su largo cabello negro en un gesto despreocupado –Además, Rosalie quedaría sin trabajo, no sólo yo saldría del INSEP, ella perdería el negocio por el que ha trabajado durante años- la miró desafiante –¿Estás dispuesta a destruir a mi hermana y matar a mi madre?
-No puedo creer lo fría que eres…- Oscar la miró impactada.
-No soy fría… soy práctica- la joven sonrió con displicencia –Sólo quiero que sepas que en caso de que llegases a probar que Nicolás tuvo algo que ver con el doping de la austriaca, no sólo yo seré perjudicada- dio media vuelta dispuesta a entrar al edificio.
-Le diré a Marie- Oscar habló con calma –Le contaré todo lo que sé… no sucumbiré ante tus amenazas.
-Haz lo que quieras- dio media vuelta y la dejó sola parada en medio de la acera.
Oscar miró estupefacta las imágenes que Marie le mostraba en su teléfono –No puedo creer que esté pasando esto- murmuró deslizando el dedo por la pantalla del aparato –¿Estas son…?
-Las imágenes de la campaña para Dior- contestó Fersen antes de que ella terminara de preguntar. El equitador había viajado de regreso a Francia apenas Marie le había contado todo lo que estaba pasando.
-Debes denunciar a Jeanne- insistió la pentatleta –Tu nombre… Marie, te acusan de cosas atroces- leyó una vez más el título del reportaje "Los escándalos sexuales del INSEP".
La deportista austriaca asintió mientras gruesas lágrimas escapaban de sus ojos, Hans la abrazó, besando repetidamente su frente y mejillas, tratando de consolarla. Cuando la joven se calmó, el sueco hizo una señal al mozo del restaurante en donde estaban y pidió una nueva botella de vino.
-Lo único bueno de todo esto es que la familia de Luigi ya no me quiere ver ni en pintura- Marie habló después de un rato mientras miraba su mano derecha, el fastuoso anillo de compromiso que había llevado durante meses ya no estaba en su dedo anular –Bueno… mi familia tampoco, soy una paria- suspiró apesadumbrada -Y Luigi… mi pobre Luigi…- miró a Fersen, el sueco asintió -Los medios lo han humillado tanto… hasta preferiría que me odiara, pero sé que siempre estará para mi aunque ya no seamos novios.
-Aún no puedo entender cómo obtuvieron estas fotografías- Oscar miró a Fersen, el joven arreglaba con cariño la boina que cubría la cabeza de la ex atleta, sonrió al verlos. Pese a toda la tristeza que embargaba a su amiga, ella no podía evitar sonreírle al equitador cada vez que lo miraba. Deseó tener una relación así.
-Es simple… Dior no quiso mis fotos- bebió un sorbo de vino –Y la Diable las vendió al mejor postor… con un buen trabajo de edición se quitó todo lo relacionado a la marca y puso fondos diferentes… después de ese trabajo de "joyería", soy una libertina que se fotografía desnuda, se droga y organiza bacanales.
-Puedo ser testigo en tu acusación contra Jeanne y Nicolás…- apuntó Oscar –Los escuché hablar en tu fiesta de cumpleaños… seguramente pusieron algo en el agua que bebiste… Si se aclara todo lo relacionado con el doping, desde ahí podemos partir limpiando tu nombre.
-No lo sé- Marie suspiró –Estoy tan cansada… han sido días espantosos- miró a Axel y sonrió -Únicamente ustedes me han apoyado sin juzgarme.
-Nosotros te conocemos- Oscar tomó su mano –Si decides pelear puedes contar con todo mi apoyo.
-Tu padre…
-No me importa lo que él diga… Sé que eres inocente y eso es lo único real- sonrió animandola.
-Gracias… Ya es tarde- la austriaca se puso de pie –Estoy cansada.
Fersen miró su reloj y asintió, era más de media noche. Se puso de pie y tomando el rostro de la mujer que adoraba entre sus manos, la besó con suavidad en los labios y preguntó. –¿Estás segura de que no quieres que te acompañe?
-Estoy segura…- sonrió mirándolo llena de amor –Estando sola capto menos atención… Además, no quiero que te fotografíen conmigo… aún hay periodistas cerca del hotel-. El equitador asintió, Marie se acercó a Oscar y se despidió de ella con un fuerte abrazo –Gracias por estar- susurró en su oído.
-Espérame un momento- le dijo a la pentatleta –Acompañaré a Marie a tomar un taxi y regreso.
Oscar asintió y tomó la copa de vino que estaba sobre la mesa, cuando escuchó un sinnúmero de sirenas miró hacia la calle, ambulancias y autos policiales se dirigían a toda velocidad hacia el extremo derecho del río Sena.
-¡Ha habido un atentado!- Fersen se acercó alterado a la mesa.
Ambos jóvenes se acercaron al televisor que estaba tras la barra del restaurante. Oscar dejó caer al suelo la copa que aún sostenía en sus manos –No puede ser…- murmuró aterrada al ver las imágenes que pasaban sin cesar en el noticiero. Sus oídos comenzaron a zumbar, su vista se nubló y sus manos temblaron. Cayó de rodillas al suelo.
-¡Oscar!- Fersen se acuclilló junto a ella -¿Qué te pasa…?- la tomó de los brazos tratando de ponerla de pie –Me estás asustando…- insistió tironeándola.
-André…- murmuró ella como toda respuesta.
-¿André qué…?- al ver que la pentatleta no contestaba, Fersen miró el televisor nuevamente, fijó la vista en la tira informativa:
"Atentado terrorista en el teatro Bataclán durante el concierto del grupo de hard rock estadounidense Eagles of Death Metal, se presumen más de 70 muertos. Aproximadamente 120 personas permanecen como rehenes al interior del recinto".
Cuando miró a Oscar vio que caminaba hacia la calle. Corrió tras ella. -Detente- la tomó de los hombros –No podemos ir allá… entorpeceríamos el trabajo policial.
-No lo entiendes- sollozó descontrolada –Mi André está ahí… él está ahí- cayó de rodillas al suelo nuevamente –Es mi André… Tengo que ir con él...- lo miró desolada.
Ahora si que si! Quedamos en suspenso chiquillas! a mas review mas pronto sale el prox capitulo por el mismo canal jejejejeje
¡Un abrazo y... Gracias por Leer!
