100 Reviews.

¿Qué dije yo? Que cuando hubiera 100 reviews iba a actualizar y lo prometido es deuda. A pesar de que nenas lindas aún me deben reviews, yo sé que se van a pasar y me los van a dejar, estoy segura.

Este capítulo, como ya es sabido, está dedicado a Paulii Taisho, Neri Dark, Dead-End-00, Mica Taisho, Azulblue06 (que por cierto es nueva, ¡gracias linda!) y en especial, de manera muy especial a Claudia Gazziero. ¡Aplausos por favor! Por haber sido ella el review número 100, preciosa, no sabes cuánto aprecio esto, de verdad me has hecho muy feliz. Eres tan loca que me maté de la risa, bendiciones en tu tesis y disculpa por dañarte así el tiempo sempai pero vale la pena ¿no? xD

Bueno, sin aburrirlas más, ahora mismo empiezo a escribir. Disfruten:


Disclaimer: Los personajes son de Rumiko Takahashi.

(Excepto Masha y cualquier otro colado).

Uniendo lazos fraternos IV: Amigos: Chapter 14.

La pregunta quedó como en el aire. Kagome se pus extremadamente nerviosa, ¿a qué venía esa pregunta de su hermano? ¿Acaso dudaba de ella otra vez? ¿Eso era?

—¿De qué hablas? ¿Cómo que, qué me pasa? —Inquirió tomando poder al hablar. Miroku intentó decir algo pero Sango le suplicaba con la mirada que no dijera más. No le hizo caso.

—Lo que pasa es que…

—¿Dudas de mí? —Su prima lo miró de manera reprobatoria y casi con decepción—. No puedo creerlo Miroku, ¿a qué viene esa pregunta estúpida? ¿Qué me va a pasar con InuYasha? No tengo nada con él sí es lo que quieres saber. —Le dijo sin tapujos y segura de sí misma. Aunque no sabía si mentía o no. Miroku rodó los ojos, no era bueno enojar a una mujer.

Sango suspiró, aliviada.


Kikyô mantenía su mirada fija en frente, tratado de mantener la calma, no se había tragado el cuento ese de que Masha era la dulce niña que no quería que su hermano se le acercara, ni que ella fuera una tonta, estaba segura de que no era lo que esa mocosa de…

El sonido de su móvil interrumpió sus pensamientos. InuYasha la miró con recelo, ¿quién sería a esa hora que llamaba a su hermana? Claro, olvidó que tenía un novio.

—¿Bueno? —La voz de Kikyô se oyó tan angelical en ese momento que Masha frunció el ceño—. Hola cariño ¿cómo estás? —Dijo con una sonrisa. InuYasha se tranquilizó y siguió sin poner mucha atención—. Bien, sí, estoy con mi hermano y una buena amiga…por supuesto que estoy trabajando ya sabes como soy. No…nada que ver, ¿cuándo vienes? —Su tono sonó anhelante—. De acuerdo, espero que me avises cuando suceda, ¿ok? Me llamas en cuanto te desocupes ¿sí? Te amo, gracias por la llamada. —Kikyô cortó y miró a su hermano, este sonrió de lado, si su hermana era feliz, él también lo sería.

—¿Algún novio? —Interpuso Masha tratando de sonar pícara. Kikyô se tornó un poco más seria.

—Sí. —Respondió secamente—. Ya casi llegamos.

Masha se bajó del auto junto con InuYasha y su hermana, llegaron hasta la sala que justamente anunciaba el vuelo de media noche con destino a China, la joven se despidió rápidamente y se fue. Su jet no había ido por ella porque le quería dar una sorpresa a su padre. Los hermanos se volvieron al corroborar que el vuelo de Masha estuviera fuera de tierra.

Kikyô se volvió a sentar adelante y esperó a que su hermano llegara y saliera del recinto con destino a su casa.

—Espero con esto aprendas. —Habló ella bastante seria. Estaba harta de que su hermano y su amiga fueran tan mojigatos, falsos, estúpidos, tímidos, indecisos o cualquier otra cosa y/o sentimiento idiota que les impidiera darse cuenta de sus sentimientos. Eran tan tontos.

InuYasha alzó una ceja, ¿Que aprendiera, de qué hablaba?—: ¿A qué te refieres Kikyô? —La Noruma rodó los ojos—. ¿De qué hablas? Yo no tengo nada que aprender.

—¿Te gusta Masha? —Preguntó indignada, si Kagome se enteraba de eso no quería saber ni cómo se pondrían todas las cosas, no quería enterarse. InuYasha se quedó estático sin dejar de manejar ¿qué?—. Que si te gusta Masha, ¿no entiendes?

—¡De ninguna manera! —Negó él enojado con su hermana.

—Entonces deja de cometer estupideces —se giró para tratar de verlo mejor—. ¿Es tan difícil para ti aceptar que amas a Kagome?

A InuYasha, el mundo se le paralizó, ¿qué había dicho su hermana? ¿Que, él qué? ¿Estaba…?

—¿De qué mierda hablas, Kikyô?

—¡Ya basta! —Exclamó harta—. ¡¿De veras crees que todas esas actitudes solo Kagome es tu amiga?! —Inquirió dejándolo callado—. No me digas que piensas eso.

—Kagome es solo mi amiga. —Se negaba rotundamente a aceptar eso que le decía su hermana.

—A ok, bien, si ves a Sango como una amiga, ¿qué harías si a ella la besa otro? —Kikyô era…no había palabras para describir su astucia y suspicacia.

InuYasha se encogió de hombros.

—Tal vez le dijera a Miroku, no sé. —Respondió con sequedad.

—¿Y si alguien besara a Kagome?

En ese momento InuYasha frenó el auto de manera ruda, haciendo que su hermana casi se golpeara pero esta llevaba el cinturón así que no pasó nada.

—¡Si alguien la toca yo lo mato! —Dijo indignado y casi dañando el volante de su auto con las manos. Kikyô sonrió casi arrogante, habían sacado esa cualidad. Primer paso listo. InuYasha arrancó de nuevo su rápida marcha.

—Y con esos celos dices que no sientes nada más que amistad hacia Kagome ¿no?

El aludido se exasperó: —¡No son celos! ¡Ella es solo mi amiga, entiéndelo!

—¿Y con las amigas se tienen sueños mojados?

Punto. Kikyô quiso meterse en lo más profundo de la tierra, ¡había hablado de más!¡Maldita sea! Quiso retractarse pero ya era demasiado tarde. InuYasha se sonrojó hasta la médula—: ¿Cómo sabes eso?

—Entonces es verdad. —Ella cambió la estrategia del tema de manera impresionante—. Si los has tenido.

—¡No! —Exclamó mirándola y luego a la carretera—. Es decir…—Asdfghjkjhgfdsadf quería gritar y no tenía idea de qué mierda hacer, bueno, ¿Kikyô lo vió algún día en esas?

La Noruma se relajó —trató de hacerlo—: Ya llegamos.

InuYasha no la miró más. Solo estaba lleno de vergüenza e intentando tener el menos contacto visual con ningún humano. Que la tierra se abriera por favor.

Y se lo tragara.

Kikyô casi soltó una carcajada al ver la actitud avergonzada y frustrada de su hermano, vaya que era tonto. Bueno, ese había sido el primer paso, hacer meditar a InuYasha, era un cabezón. Siguió caminando al departamento una vez bajó del auto.

InuYasha lo meditó unos instantes, ¿él estaba enamorado de Kagome? ¿En serio? ¿De verdad sentía algo más que amistad por ella? ¡Oh, sí! Ahora que se acordaba, el príncipe de España era su padre y su madre era una sirena.

Kikyô estaba loca.


Sango y Miroku se habían dormido ya en su habitación. Miroku había improvisado una en el cuarto de InuYasha y la Koyacawa estaba en la cama de Masha. Kagome suspiró tomando más vodka, miraba perdidamente todo y unos recuerdos comenzaban a azotar su mente.

"—¡¿A sí que no se nada eh?! —Gritó ella atacada y con desespero—, pues ya vas a ver. —Se lanzó a InuYasha y lo besó de manera desesperada como si llevara años reprimiendo ese deseo, casi lo tumbó acorralándolo en la puerta—, ¿qué tal besa la niñita eh? —Inquirió ella fuera de sí mientras le susurraba de manera sensual y con aires de victoria—, ¿una niñita puede besarte así? —Volvió a besarlo pero esta vez le arrancó la camisa—, ¿eh? —Le murmuró entre los enloquecedores besos que le daba a un deseoso y asombrado InuYasha."

¿Por qué deseaba tanto volver a sentirlo?

"Comenzó a besarlo de nuevo por el cuello arrancándole gruñidos roncos, pasó sus manos de manera suave y torturante por todo el pecho de InuYasha y delineó con sus dedos cada marca. Se agachó de manera peligrosa y comenzó a lamer y besar el centro de su torso.

—Kagome…—Nuevamente gruñía. Ella sonrió maliciosa. Se acomodó justamente en el centro de él, tocando ambos sexos, rozando el ya duro miembro de InuYasha que comenzaba a responder de buena manera—. ¡Maldición, Kagome! —Su voz era casi irreconocible.

Pero el ambarino no se quedaba atrás, capturó los labios de la azabache de manera astuta y la agarró por los glúteos fuertemente embistiéndola desde allí, aun con ropa.

—InuYasha…—Gimió ella con voz débil por la repentina falta de aire y descarga de placer, apretó sus piernas encima de su amante y afianzó un agarre en los negros cabellos mientras se arqueaba contra él. El aludido sonrió triunfal—, por favor…

Él lo hizo de nuevo torturándose a sí mismo, pero ganando como siempre. Lamió el exquisito cuello de Kagome dándole descargas eléctricas a la chica, logrando que esta gimiera dulcemente volviéndolo completamente loco.

Pronto ya no sería él."

Quería estar con él, pero quería que esta vez le hiciera el amor, esta vez no quería sexo.

De pronto escuchó la puerta abrirse y oyó unos tacones, probablemente Kikyô, de esto estaba segura. Luego el sonido de llaves y supo que eran ellos. Habían regresado. Luego escuchó como su amiga se acercaba.

—Hemos llegado. —Le sonrió de manera cálida—. InuYasha se fue a dormir está cansado. —Mintió un poco, el problema era que no quería ver a Kagome y a ella mucho menos. Kagome se sonrojó un poco al haber sido descubierta sin abrir la boca—. ¿Me sirves algo?

Higurashi asintió mientras tomaba algo de hielo del pequeño congelador y lo colocaba en un peque vaso de cristal. Sirvió la bebida color rojiza en una adecuada cantidad y se la estiró a su amiga.

—¿Se fue Masha? —Inquirió de pronto rompiendo el silencio. Kikyô terminó de beber su primer trago y afirmó—. No se demoraron mucho.

Kikyô negó.

Silencio.

Kagome siguió son su bebida no sabiendo qué hacer. Estaba un poco incómoda con la mirada de su amiga, como si tratara de saber algo, estaba muy preocupada y abrumada.

—Supongo que piensas que InuYasha y Masha tienen algo, ¿no? —Kikyô era a lo que le llamamos ¡directa! No le gustaba andar con tantos guardaditos, o era negro, o era blanco. Kagome abrió bien sus ojos y boca para negar de manera frenética.

—Para nada.

—InuYasha y tú lo niegan. Son la pareja perfecta. —Kikyô solo quería que su amiga se diera cuenta, quería ver feliz a su hermano y su felicidad era justamente ella: Kagome Higurashi.

—Es solo mi amigo Kikyô, no lo miro como nada más que eso, como un amigo.


InuYasha sintió como una punzada en su corazón amenazaba con hacerlo quejarse, así que solo Kagome lo consideraba como un amigo, él que en lo más profundo había empezado a querer asimilar la idea de que hubiera la mínima posibilidad de que ella por lo menos le gustara, ahora, se daba cuenta de que tenía razón.

Ellos serían amigos y nada más que eso.

Aun así, no evitó sentirse desilusionado. Prefirió ir a su habitación, después de todo la charla no era con él.


—Vamos Kagome, acéptalo. —Insistió Noruma.

Higurashi sonrió, su amiga sí que era obstinada.

—Tal vez me guste un poco. —Trataba de dejar calmada a Kikyô que sonrió con arrogancia y triunfalmente, ¡se parecía tanto a su hermano en cierto sentido! Sonrió igual—. Ahora deja de abordarme con tantas preguntas.

La Noruma asintió.

—¿Dormimos? —Le invitó.

—De acuerdo. —Aceptó Kagome terminando su bebida al igual que Kikyô. Eran la una de la mañana y ellas aún andaban por allí. Suerte tenían, era viernes.

Las chicas avanzaron hasta la habitación y vieron a Sango dormir muy plácidamente, la muchacha se veía cansada. Las chicas se sacaron los vestidos, tacones y joyas y se arreglaron. Kagome se bañó primero y luego Kikyô.

La Higurashi estaba meditando en su cama mientras su amiga se arreglaba. Kikyô salió, se vistió y se despidió de Kagome para quedarse profundamente dormida, estaba muy cansada. Higurashi miró el reloj y ya iban a ser las dos am, ella aún no dormía, seguía esperando tener sueño.

Se levantó. Tenía que tomar aire fresco. Fue hasta la cocina por un vaso con agua, lo bebió, pero aún no era suficiente necesitaba algo más helado. Pasó por la oscura sala hasta el bar en donde prendió la pequeña luz.

—Al parecer no eres la única que no duerme, después de todo. —La voz sombría de InuYasha llamó su atención y la asustó, se oía muy extraña y diferente.

—InuYasha…

—¿Qué? ¿Ya no reconoces a tu "amigo"? —Habló encomillando esa frase con los dedos. Kagome frunció el ceño al ver aquella botella casi vacía en las manos del ambarino.

Caminó hasta él, molesta le arrancó la botella y lo miró desafiante. InuYasha estaba mareado, miró a Kagome y su adorable rostro de enojada—: Me gustan tus labios —susurró con voz perdida mientras acariciaba con el dedo pulgar el labio inferior de la chica. Kagome sintió una corriente recorrerla y trató de no cerrar los ojos ante la suave caricia—, me gustan tus labios, amiga —repitió mientras se acercaba peligrosamente a ella. Rosó sus labios con los de la fémina de una manera casi imperceptible.

—InuYasha…—Volvió a susurrar Kagome, sin abrir los ojos.

—Pero lastimosamente solo soy tu amigo. —Se separó de ella matando el momento mágico mientras se giraba y ponía una voz ronca—. Los amigos no se besan.

—¿Cuál es tu problema? —Inquirió indignada al saberse dentro de ese estúpido juego. Le había gustado—. ¿Qué tienes en la cabeza?

—¿Crees que los amigos deben besarse? —La acorraló esta vez contra la pared más cercana—, ¿de veras crees eso? —Le susurró contra lo boca mientras ella lo miraba casi asustada—. Porque yo no tengo problemas en hacerlo. —Le mordió el labio inferior, deseoso.

Kagome supo que volvería a caer, se lo sacó de encima con un empujón.

—Espero que mañana hayas olvidado esto porque sé que se debe a tu borrachera. —Expresó entre dolida, frustrada y avergonzada mientras se retiraba—. Buenas noches InuYasha. —Dijo antes de desapareces por la sombra del pasillo.

Pero nunca notó la sonrisa misteriosa de InuYasha, aquella que le decoró el sombrío rostro. El muchacho no había tomado más que una copa de alcohol, es decir, estaba completamente lúcido.

¿O loco?

Continuará…


Me gusta que les guste xD bueno, lo prometido es deuda y aquí está, en el mismo día.

Dead-End-00: Yo también quiero ver eso e.e xD gracias por tu review nena. SOLO IGNÓRALO O.Ó

Mica Taisho: Haré sufrir a TU InuYasha porque se lo merece y la mayoría de mis lectoras está de acuerdo con eso xD bueno princesa, muchas gracias. ¿Se quedan juntos? ¿No? –se hace para atrás mirando el cuchillo con cara de: ._.- ¿No? No sé pues quién sabe xD –corre a taparse con un colchón.

Azulblue06: Oh, mi amor, muchas gracias por pasarte. Eres muy amable al dejar review, gracias por darle alerta y te espero, de verdad gracias.

Neri Dark: Reina, ya sabes que amo tu puntualidad y me morí de risa con tu review, siempre me hacen el día, muchas gracias por estar tan atenta.

Paulii Taisho: xD bueno, Enzo me tiene que salvar el pellejo ya que no casa conmigo ¿no?, e.e muchas gracias princesa, las tomo porque son muy importantes. Yo también te AMO *0*

Claudia Gazziero: Tú y tus dos reviews xD eres tan dulce. Nena, conocerte ha sido una de mis mejores experiencias acá en FF, te agradezco todo el apoyo y suerte con tu tesis. ESTUDIA Y DEJA DE ANDAR EN FACE! ._.

Bendiciones para todas mis amores, buenas noches.

Varito.