Los días pasaron y los cuatro amigos se encontraron nuevamente en King Cross. Pero esta vez, para su esperado regreso a Hogwarts.

—Nunca me cansaré de ver el periódico mágico —comentó Michelle—, mientras observaba como lo llevaba Lucas.

—Y yo espero no encontrarnos de nuevo con esos molestos Slytherin —agregó Bruno.

—Pues la verdad —exclamó Alexandra, quien era muy impetuosa—, es que quisiera verlos para enseñarles modales.

Todos rieron mientras se encaminaban a una cabina vacía.

En el viaje siguieron charlando. Lucas se distrajo un poco observando algunas noticias de "El Profeta".

—¡Hey! —exclamó Alexandra Francis—. Despistado. Lucas. ¿No me oyes? Últimamente no pareces tú.

Lucas levantó la mirada y vio que los tres amigos lo observaban.

—Es que me distraje con el periódico. No se sabe nada de las desapariciones.

—Pero es que tú eras —dijo Alexandra—, no sé, más parecido a mí. Me refiero al carácter, claro. Y estos últimos tiempos te pareces más a Bruno o a Michu.

Todos rieron.

—Es que me quedé pensando —mencionó el joven Lunagan.

—¿En tu sueño? —Preguntó Bruno, con su habitual percepción—. Digo, ¿piensas qué puede haber sido algún tipo de premonición?

Lucas se quedó sorprendido.

"¿Cómo puede entender tanto con lo poco qué les digo? Es momento".

—Hay algo que todavía no les conté —dijo Lucas en voz más alta de lo normal. Como si tratara de darse ánimos a sí mismo.

Todos miraron expectantes.

—Ya di lo que tengas que decir —exclamó Alexandra con un tono de ansiedad—, que la impaciencia me está matando.

—Pues bien, mi sueño fue muy real. Pero hay algo que me hizo pensar que todo podía ser cierto.

—¡¿Qué?! —los tres amigos al unísono.

Lucas hizo una pausa que casi hace explotar a sus tres amigos

—La niña que me ayudaba en el sueño…

Otra pausa.

—Era Alex —finalizó Lucas mirando hacia abajo.

—¡¿Qué?! —nuevamente los tres a la vez.

—Pero Lucas —dijo Alexandra, tratando de hablar y aclarar sus ideas al mismo tiempo—. ¡Nosotros no nos conocíamos!

—Lo sé —respondió el joven.

"¿Qué está pasando?"

Pensaba Alexandra.

—Pensaba que era solo un sueño —continuó Lucas—. Si bien muy real y extraño a la vez. Pero claro, eso fue hasta que te vi aquí en el tren, el día que entramos a Hogwarts.

—Pero —volvió a consultar Alexandra—, ¿por qué no lo dijiste ese día?

—¿Y qué iba a decirte el día que te conocí? "Oye disculpa, hoy soñé contigo". ¿Qué hubieras pensado de mí, si te hubiese dicho todo esto?

—Sí —respondió ella—, seguramente no te hubiese creído.

Los tres amigos de Lucas estaban asombrados. De la misma forma que él lo estuvo el día que vio a Alexandra Francis por primera vez. Y supo que su sueño podía tener algo de cierto.

Los cuatro siguieron conversando al respecto hasta el final del viaje. Con leves interrupciones de otros temas.

Esa misma noche, en Londres. Una pareja de unos treinta y pico de años volvía a su casa, luego de visitar a unos amigos a unas tres cuadras de allí.

—Frank —dijo ella tomando su varita—. Creo que alguien nos sigue.

—Lo mismo digo —respondió él, quien también sacó la suya.

Un sonido bajo y veloz se acercó a la pareja.

—Creo que son dementores —alcanzó a decir Frank.

—¡Expecto Patronum!

La figura oscura se acercó a ellos y luego el silencio.