Los personajes de Soul Eater no me pertenecen, ¿lo saben, no?
¡Aquí está!Nuevo capítulo de Heart of Darkness!
Al fin sus dudas,-solo con respecto a Maka y alguna cosa más,-serán resueltas. Recuerden, este capítulo es un General. Pov, no lo narra ninguno de los personajes ^^
¿Por qué actualizo tan rápido mis fics?Bueno, la semana que viene ya empiezo el instituto así que...por esa razón XD
Muchas gracias a todos por leer, muchas gracias a todos T-T, me hacen muy feliz(llorando en el rincón de Chrona)
Nota de la autora: Mmm...cómo decirlo...¿alguien ha leído El Señor de los Anillos o algún derivado de esa historia, ya sea, Memorias de Idhún o Las Crónicas de Narnia?Bien, solo quiero que se hagan a la idea de que la Death City de mi historia, vendría ser un mundo paralelo al nuestro.
Disfruten del capítulo
Lean y comenten:
"Los sueños dulces están hechos de esto. ¿Quién soy yo para discrepar?Viajan por el mundo y los siete mares. Todos buscan algo..."
Sweet Dreams, Marilyn Manson.
–Maka...tu madre tuvo el mismo destino que tú.–Comenzó a decir.–Tu madre murió una noche de Halloween, pero a manos de una bruja.–Titubeó antes de decir:–Medusa, la madre de Chrona, mató a tu madre, Maka.
Abrí los ojos de par en par y me tensé en el asiento. Black Star estaba a mi lado, mirándome de reojo con cierta preocupación, sus alas temblaban detrás suya.
Tsubaki se había levantado del asiento, se encontraba ahora mismo calmando a Chrona, quien había comenzado a sollozar en un rincón de la habitación y pedir disculpas sin razón.
Kid cogió aire antes de hablar:
–Todo comenzó el día en el que...
Capítulo 14: Erase una vez, una dulce pesadilla:
...la lluvia de primavera saturaba el viejo bosque de pinos que había en los alrededores de la ciudad. Se oía el rumor del río Variegata* y el aullido de los lobos,-seguramente, los licántropos habían ido a cazar.
Era de noche, noche de luna llena,-una luna macabra con una sonrisa sangrienta, se alzaba en el cielo de Death City,-y en la gran ciudad se celebraba el baile en honor a la recién nacida.
Sus padres la habían llamado Kentra.
Según lo que los pueblerinos de la ciudad se habían enterado, el nombre de la joven princesa provenía de uno de sus antepasados, la tatarabuela de su padre. Era la primera hija de los jóvenes reyes y, por tanto, la futura reina de todo el reino de Death City.
La ciudad estaba festejándolo a lo grande. Un baile se celebraba en el Palacio de Las Luces, el rey y la reina estaban presentes, bailando con el pueblo. Todos gozaban con sonrisas de júbilo de aquella noche.
Un joven de veinte años, de pelo rojizo y rebelde, ojos fieros y cuerpo escultural, miraba desde uno de los balcones del salón de baile, la fiesta. Apoyado en una columna y ocultándose en las sombras, observaba todo en silencio, controlando el orden.
El rey alzó la mirada y saludó con una inclinación de cabeza al joven, mientras se alejaba de su esposa y de la fiesta para reunirse con él. El joven solo esperó a que el rey llegara hasta él.
–¿Por qué no dejas de trabajar y disfrutas de la fiesta, mi buen amigo?–Sonrió el rey, mientras le daba dos palmadas en el hombro, como forma de afecto.
El joven negó con la cabeza y esbozó una sonrisa.
–No debo descuidar su seguridad, majestad. Nunca se sabe cuando una bruja o un brujo puede atacar.
–Spirit.–El rey estaba enfadado, no cabía duda.–Soy el rey de todo Death City, los brujos, los demonios, los trasgos y todos los seres que provienen de la oscuridad, no pueden atacarme. Soy su rey.
–Y aún así lo han hecho.–Contraatacó el cazador.–Ya sabes lo que pasó hace un año atrás, cuando el séquito de Arachne le atacó a usted y a su mujer.
–A mi pueblo.–Corrigió el rey.–Pero eso no ha vuelto a pasar. Spirit, por favor...hoy es la fiesta en honor de mi primer hijo. De mi pequeña Kentra, hazme el favor...
–No pue...
Las puertas del salón de baile se abrieron de par en par, dejando ver a una joven chica de dieciocho años, de cabellos rubio cenizo y ojos esmeralda oscuros y hermosos. La joven, vistiendo diferente al resto de invitados, llevaba puesto el uniforme de la Guardia de Death City, también conocidos como los Kishines.
Ella acarició suavemente el sable que colgaba del cinto e inspeccionó la zona con sus penetrantes ojos esmeralda. Spirit dejó de prestar atención al rey cuando la vio entrar y, el rey, se percató de ello y no pudo reprimir una sonrisa al ver a la joven.
–Es tu prometida, Spirit, ha venido a la fiesta.–Susurró alejándose de Spirit.–¿Qué me dices ahora de lo de vigilarme?
Spirit no contestó. Se acercó a la barandilla del balcón en el que se encontraban y saltó hacia la planta baja, donde se celebraba el baile. Sonrió feliz y corrió hacia la joven.
–¡Kami!
La susodicha dio un salto de sorpresa al ver al pelirrojo acercándose a ella con una sonrisa. Ella frunció el ceño notablemente molesta. Y eso no pasó desapercibido por Spirit, que dejó de correr y meditó la posibilidad de que su prometida podía estar muy enfadada con él por haberse ido de casa sin avisarla.
–Spirit.–Gruñó ella.
–Antes de que me hagas cualquier cosa, Kami, déjame que te diga que estaba vigilando al rey y por eso me fui así de casa.–Se excusó.–Por favor, no se te ocurra...
–Idiota, me preocupaste.–Susurró ella, abalanzándose sobre él para abrazarlo. Spirit correspondió en seguida al abrazo y la acunó de un lado a otro.–Stein no sabía donde te habías ido...nos preocupaste a los dos. Ya sabes que no es bueno que un kishin salga sin sus compañeros.
–Lo sé, lo siento.
Coronas de velas cegadoras rodeaban la sala. El eco de un conjuntos de carcajadas se mezclaba con el estruendoso sonido de la música.
Unos violines por allá, unos clarinetes por aquí y el grave de un contrabajo en el centro de la sala. El único sonido que desencajaba en aquel sitio, era el de el piano. Un sonido melancólico que no quedaba bien en una fiesta alegre.
¿Y quién tocaba ese sonido?
El joven Wes. El único brujo de la corte, fiel y leal compañero del rey. Y el único brujo que, según Spirit, debía vivir en todo el reino.
Wes alzó la mirada, apartándola de las teclas del piano y saludó con la mano libre a Spirit y a Kami. La pareja también le saludó con una agradable sonrisa.
–He oído que tiene un hijo.
–¿Wes?
–Claro, ¿quién sino?–Sonrió su prometida. Spirit meneó la cabeza, como queriendo decir "no me lo habría imaginado", pero no dijo nada más.–¿Quieres...bailar...?
–Por supuesto, si mi futura esposa me concede el honor.–Spirit, en un galante movimiento, inclinó su cuerpo, haciendo una reverencia y bajó la mirada. Alzó el brazo y tomó la mano blanquecina de Kami, haciendo que ella se sonrojara.–¿Bailamos?
–S-Si.
Spirit rió. Adoraba a su prometida: sus repentinos berrinches, su tartamudeó cuando él hacía algo impropio,-según ella,-su comportamiento infantil. Era perfecta. La amaba con locura.
Se habían conocido hacia dos años atrás. Kami, a diferencia de todos los kishines, había nacido en el mundo de los mortales: en Japón. Sus padres, Makoto y Takeshi, grandes kishines que habían liderado grandes batallas contra los seres de las tinieblas, habían abandonado Death City hacia muchos años atrás. Criaron a su hija en el mundo de los mortales, como si fuera una más de ese mundo, pero,-a su vez,- la instruyeron como una kishin.
Hasta que la joven cumplió dieciséis años. Kami decidió ir a Death City y unirse a La Guardia de Death City, donde conoció a los dos hermanos Albarn: Spirit y Stein. Los dos eran rebeldes y los mejores integrantes de la Guardia. Todos les admiraban y, también, los temían por sus formas de ser. Pero Kami no.
Los tres fueron un trío inseparable, grandes amigos y grandes luchadores. Hasta que Spirit y Kami se enamoraron y, unos meses atrás se comprometieron.
La boda estaría prevista para el día antes de la fiesta de Halloween. El rey les había dado su palabra de celebrar la boda en su palacio y celebrarlo por todo lo alto.
Aquella noche de primavera, en la que nació la princesa Kentra, la joven princesa de ojos zafiros...fue el comienzo de lo inevitable.
El comienzo de todo.
–¡Qué no entren!¡No les dejéis pasar!–Chilló Stein.
–Ya lo estamos intentando.–Gritó Marie, desenvainando la espada y cortando por la mitad a uno de los trasgos que subía por las escaleras del palacio.
Un trueno resonó con fuerza y la puerta sufrió otra embestida por el ejército de los Makenshi. Los enviados de la bruja,-la reina de las brujas,-Arachne, habían asaltado el Palacio de Las luces. Los kishines intentaban parar los ataques de aquellos seres oscuros, pero les ganaban en número.
Estaban perdidos.
–¡Spirit!
Kami blandía su espada e intentaba parar los golpes de un licántropo enfurecido. El animal gruñía y se mantenía sobre dos patas, intentando morder a Kami. Spirit, a unos metros de distancia, apuntó con su ballesta hacia donde su esposa gritaba pidiendo ayuda.
Tensó las cuerdas y acarició la punta de la flecha antes de disparar. El lobo aulló furioso y se relamió la boca, hambriento. Spirit sonrió y disparó; al animal cayó abatido en el suelo. Kami miró a Spirit y le sonrió agradecida, Marie no tardó en acudir hacia Kami para asegurarse de que estaba bien.
Había comenzado. La Primera Guerra de Rebelión en la que las fuerzas de la luz,-así lo había llamado el rey a sus kishines,-y las fuerzas de la oscuridad, se enfrentaban mutuamente. Spirit frunció el ceño y pensó que debían haberse dado cuenta de ello antes. Arachne era incapaz de dejar tranquilos a los que habitaban en la capital de Death City, ella era una bruja que deseaba ante cualquier cosa el trono del rey de Death City. Ella quería reinar Death City.
Wes bajó corriendo por las escaleras a gran velocidad. Portaba consigo una enorme guadaña rojiza como sus ojos y abatía con ella a todo ser que osaba acercarse a él. Spirit y Stein sonrieron, con Wes a su lado, tendrían más ventaja.
–Spirit, debemos ir arriba.–Susurró Stein.–Debemos asegurarnos que a Kentra no le pasé nada, como nos dijo el rey.
–Sí, pero... –la mirada de Spirit se desvió hacia su mujer, que luchaba impasiva contra un troll junto a su amiga Marie.
Stein miró también a las dos jóvenes y meneó la cabeza.
–Ellas pueden solas.–Agarró de la chaqueta a su hermano y tiró de él.–Vamos.
–Si...–Miró a Wes y se separó de Stein.–Wes, vigila que a Kami no le pase nada, por favor. –Le pidió, mientras subía las escaleras.
El brujo sonrió y asintió con la cabeza.
–Confía en mí, Spirit.–Susurró. Alzó un brazo y murmuró un nuevo conjuro que derribo a varias de los trasgos que entraban en el palacio.
Spirit sonrió complacido y corrió junto a Stein a la habitación de Kentra.
Había pasado dos años desde aquella fiesta en la que se celebraba el nacimiento de la princesa y, hoy, la noche de Halloween, se cumplía dos años desde que Spirit y Kami contrajeron matrimonio. Dos años...y la guerra había comenzado el mismo día de su aniversario.
"Malditas brujas."Pensó irritado Spirit.
Corrieron a gran velocidad hacia el cuarto de la joven princesa y abrieron la puerta de golpe: en el cuarto, Kentra jugaba tranquilamente con una muñeca, mientras su madre se paseaba de un lado a otro de la habitación. Los dos kishines suspiraron aliviados.
–Majestad, ¿se encuentra bien?–Preguntó Stein, evaluándola con la mirada para asegurarse de que no tenía heridas.
–Perfectamente, joven Albarn.–La reina fingió una sonrisa.–¿Y mi esposo?¿Sigue luchando?
–Si, mi reina.
–¿Y el pueblo?¿Evacuaron a todo el pueblo?
–Si.–Contestó Spirit.–No se preocupe, todo saldrá bien.
–Eso espero...–Rezó la reina. Acarició la mejilla de su hija con dulzura y suspiró.–Vayan con sus compañeros, nosotras estaremos bien aquí.
Stein negó con la cabeza.
–No estaría yo tan seguro de ello.–Stein se dio la vuelta para mirar a su hermano y le sonrió.–Ve con los demás, yo las protegeré.
Spirit no protestó. Stein tenía razón, debía pelear junto a sus aliados. Era su deber.
Se dio la vuelta y corrió hacia donde estaban sus compañeros. Iba jadeando y sentía que su corazón se saldría en algún momento de su pecho.
Le dolía todo el cuerpo. Estaba cansado y no sabía cuanto más podría resistir, pero...debía seguir corriendo y ayudar a sus camaradas.
Y cuando estaba apunto de llegar hasta donde se celebraba aquella batalla, vio como una sombra se deslizaba con una espada en la mano hacia el pasillo donde estaba el cuarto de Kentra.
La sombra corría veloz hacia su objetivo, con una sonrisa en los labios. Spirit paró en seco y no se lo pensó dos veces antes de abalanzarse sobre él.
Saltó y sacó de entre uno de sus bolsillos, una daga que resplandeció con la luz de la luna. Saltó sobre el hombre y lo derribó, cayendo los dos al suelo.
El hombre chilló de rabia y blandió su espada furioso. Se puso de pie y atacó a Spirit. Pero los ataques de aquel hombre no eran suficientemente buenos contra un kishin como Spirit, es más, parecía que era la primera vez que aquel hombre blandía un arma.
Spirit esquivaba sus ataques con precisión y frunció el ceño. No tenía tiempo que perder con alguien como él.
En un movimiento ágil, asestó una puñalada en el corazón de aquel hombre y lo dejó yacer en el suelo.
Iba a volver a retornar su carrera, cuando oyó el grito desgarrador de una mujer:
–¡Nooo!
Spirit se asustó y miró hacia delante, quedándose sorprendido: era Medusa, junto a su hija de dos años de edad, Chrona. Medusa tenía una expresión horrorizada en su rostro y contemplaba el cadáver que había en el suelo, junto a Spirit.
Medusa parpadeó varias veces y empujó a su hija, quien cayó al suelo. La bruja miró otra vez a lo que había sido un humano y ahora, no era más que un ser inerte y, escudriñó con la mirada a Spirit, iracunda.
–¿Co...Cómo...te atreves, maldito humano?–Siseó la bruja fuera de sí.–¡¿Cómo te atreves a matar a mi esposo?¿A mí mortal?
Abrió los ojos sorprendido y miró de nuevo el cadáver.
"¿He matado a su...?"
–¡Spirit!–Spirit reaccionó al oír la voz de su esposa, subiendo las escaleras corriendo con desesperación. –Spi...
–Kami, ¡vete!–Chilló Spirit.
Medusa dejó de caminar hacia Spirit. Observó a Kami que había dejado de correr y ahora miraba a la bruja un tanto temerosa. Medusa entrecerró los ojos y fulminó con la mirada a ambos. Spirit, sin pensárselo mucho, corrió hacia Kami y la abrazó protectoramente.
Kami ocultó su rostro en su pecho.
–Spirit... –susurró.
–Le has matado.–Siseó Medusa.–Le has matado, maldito bastardo.–Gritó.–Esto no va a quedar así, no, no va a quedar así. Os maldigo, os maldigo a ambos.–Estaba colérica, totalmente fuera de sí. Spirit preparó la ballesta.–Mataré a tu mujer, como hiciste tú con mi marido. Algún día, la mataré, como has hecho tú...–La mujer alzó sus manos y se acercó a Chrona. –Algún Halloween, cuando menos lo esperéis, la mataré.
Spirit alzó la ballesta y disparó. Pero la flecha no rozó a Medusa, ya que la bruja desapareció en una nube de oscuridad antes de que la flecha la alcanzara.
Kami empezó a sollozar nerviosa, mientras Spirit le acariciaba el pelo.
El reloj de cuco que se encontraba muy cerca de ellos, dio las doce de la noche. Y, aunque habían ganado la batalla contra los seres de la oscuridad y debían celebrarlo, ellos dos...no querían celebrar nada.
La maldición de una bruja siempre es algo muy peligroso.
Maka se llevó un dedo a la boca y sonrió feliz. Soul, el pequeño brujo de cinco años,-hijo de Wes,-la vigilaba seriamente sentado en el césped del jardín.
La pequeña caminaba por el patio, arrastrando un conejo de peluche que le habían regalado por su tercer cumpleaños,-que era precisamente hoy,-mientras perseguía a una mariposa. Soul suspiró y se levantó del suelo, tomando de la manita a la pequeña.
Maka dejó de mirar a la mariposa y posó sus ojos esmeraldas,-sorprendentemente iguales a los de su madre,-en el albino. Soul se ruborizó un poco y desvió la mirada nervioso.
–Maka, no debes perseguir a ese tipo de mariposas.–Le regañó Soul.–Son mariposas mágicas que roban los sueños. Si las tocas, no podrás dormir en varias semanas.
–Ga...–Rió Maka. La pequeña sí sabía hablar, el problema era que era demasiado testaruda para hacerlo.
Soul puso los ojos en blanco y alejó a Maka de la mariposa. Maka miraba con una sonrisa a aquel niño que siempre venía junto a su padre, para visitar a sus papas.
El niño era muy extraño y hacía cosas maravillosas con sus manos,-Maka aún no tenía muy claro el concepto de magia, por lo que no sabía que esas "cosas"maravillosas que hacía el albino con sus manos era magia,-y tenía un feo tatuaje en su pecho en forma de serpiente.
A Maka no le gustaban las serpientes. Ni los dragones. Es más, a Maka no le gustaba ningún ser mágico de Death City y eso preocupaba a sus padres.
A veces, Maka se asustaba de Wes sin razón. Según sus padres, eso era porque Wes era brujo y a Maka no le gustaba eso.
No le gustaba Death City. Pero, si le gustaba Soul.
Era su primer y único amigo. Además, a ella le gustaba que el pequeño albino la protegiera tanto y la cuidara de aquella forma. La hacía sentir bien.
–¿Te apetece un helado, Maka?
–Ga.–Asintió ella.
Soul meneó la cabeza.
–¿Vas a decir siempre "ga"?–Cuestionó el pequeño, molesto.
–¿Por qué te enfadas conmigo, Soul?–La pequeña iba a ponerse a llorar.
Soul la miró nervioso. No le gustaba ver a Maka llorar,-le pasaba lo mismo con su pequeño hermano Hero, era incapaz de verle llorar, Suspiró y le acarició la cabecita a la pequeña.
–No estoy enfadado.–Soul empezó a jugar con sus dedos, chasqueándolos y haciendo que una pequeña llama apareciera en sus manos.
Maka dejó de hacer berrinches y contempló la llama maravillada.
–Bonito.–Susurró Maka.
Soul rió e hizo desaparecer la llama. Aún estaba aprendiendo a controlar su magia.
–Soul, ¿tú me quieres?–Maka se sentó en el banco que había en el jardín y empezó a mirarse sus pies.
Para Maka, aquella pregunta era de lo más normal. Ella repetía esa pregunta todos los días y todos los días obtenía la misma respuesta:
–Ya sabes que sí...–suspiró Soul con pesadez. Maka le miró enfadada, odiaba que su amigo fuera así.
Spirit y Kami suspiraron. Wes, Stein, Eibon y Marie estaban con ellos, todos sentados en el salón y con rostros serios y ojos tristes. De vez en cuando, miraban por la ventana a los dos pequeños, sin decir nada aún.
El silencio era tan pesado, tan molesto en aquella casa. Stein carraspeó cortando aquel silencio y se inclinó hacia delante en el sofá:
–Nos iremos esta noche.–Confirmó a los presentes.–Kami sufre peligro mortal si se queda aquí, Medusa podría matarla en cualquier momento y...
–...No.–Interrumpió Spirit.–La bruja dijo que acabaría con ella el mismo día de Halloween, como hice yo con su marido.–Se pasó una mano por el pelo y se lo revolvió. Su mujer tenía los ojos fuertemente cerrados.–Han pasado tres años y no hemos sabido nada de ella. Empiezo a asustarme...
Kami se tensó en el asiento y contuvo las lágrimas. Spirit pasó un brazo por sus hombros, acercándola a él.
–No lo permitiré.–La susurró en muy cerca de su oído.–No te hará nada.
Marie sonrió ante tal escena y miró de reojo a Stein. Los años le estaban pasando factura y ya empezaba a notársele las canas,-Stein era más mayor que Spirit,-además, estaba esa cicatriz en el rostro que le había hecho Mosquito un año atrás...
Marie suspiró y menó la cabeza.
–Entonces, ¿irán al mundo de los mortales?
–Si. Nos iremos esta misma noche. –Spirit sonrió a sus amigos. El único que no parecía estar muy interesado en todo esto era Eibon, no había dicho nada durante toda la hora. –Le hemos pedido al Diablo que llamé a su hijo, Death the Kid, para que nos teletransporte con su báculo al mundo de los mortales.
–Os voy a añorar mucho, amigos míos.–Murmuró Wes, sin perder aquella sonrisa tan encantadora.–No sé que haremos Soul y yo sin vosotros...
–Podríais veniros con nosotros al mundo de los mortales.–Sugirió Kami. Wes negó con la cabeza negativamente.–¿Por qué...?
–No puedo separar a Soul de su hermanastro, Hero. –Sonrió tristemente el brujo.–Además, también está su...
Wes no terminó la frase. Sabía perfectamente que hablar de la madre de Soul delante de sus amigos, no estaba bien. Era peligroso y no quería que se enteraran de quien era la madre de su pequeño hijo. Ya que...podrían matar a Soul por ello.
Spirit se levantó del sofá y se dirigió hacia el gran ventanal del salón, para observar con una sonrisa feliz a su hija,-a la cual adoraba y quería muchísimo,-y a Soul. El pequeño brujo hacía conjuros de primer nivel con sus manos, haciendo que la pequeña Albarn sonriera alegre y aplaudiera.
Cerró los ojos cansado.
Debía separar a Maka de Soul, de su hogar, de todo. Pero era por el bien de su mujer, incluso, de la misma Maka.¿Qué haría Maka sin su madre?¿Qué haría él sin Kami?
La idea le parecía de lo más horrible.
Las maletas con ropa y de más objetos preciados, se amontonaban en la entrada de la casa. El sol de Death City se ocultaba por las lejanas llanuras, indicando que la noche llegaba.
Los amigos se despidieron dándose un efusivo abrazo. Eibon seguía sin hablar, haciendo que Spirit le mirara con cierta desconfianza.
Desde la Primera Guerra de Rebelión, en la que Wes le salvó la vida y Eibon se hizo amigo del joven brujo, había cambiado toda su personalidad. Ahora era frío, silencioso y mataba de una forma despiadada a las criaturas oscuras.
Pero lo curioso, es que había dejado de matar brujas hacía mucho. Spirit se preguntó así mismo el porque, pero no se lo preguntó.
Aquella, fue la última noche de Maka en Death City. La pequeña, no volvió a acordarse de aquella ciudad, de aquel reino, de nada...ni de Soul. Solo tenía tres años cuando abandonó aquel mundo mágico, muy pequeña para acordarse de aquel lugar.
–Oh, bueno...que remedio, tendré que hacer de tripas corazón...¿de qué irás disfrazada?–Preguntó Spirit.
Maka se dio la vuelta, intentando esquivar la mirada de Stein y sonrió a Spirit. Spirit deseaba que su hija le dijera que no iría a esa estúpida y odiosa fiesta de Halloween,-entre otras cosas, porque no quería que fuera con Hero,-y se quedara con ellos.
–De bruja.
Spirit abrió los ojos desmesuradamente al oír aquellas palabras e intercambió una mirada con Stein. Su hermano estaba tan ansioso como él.
Maka los miró dudosa y se encogió de hombros, yendo a su cuarto a estudiar,-seguramente. Cuando oyeron que la puerta se cerraba, Spirit se levantó del sofá y gruñó nervioso.
–¿Irá de bruja?¿No hay más disfraces en el mundo?–Refunfuñó Spirit.
–Spirit, solo es un disfraz...
–Cállate, Stein.–Le interrumpió Spirit.–Necesito relajarme, iré a dar un vuelta.
–Pero...
Spirit cogió su abrigo y antes de que su hermano le reprochara aquel comportamiento tan infantil por su parte, Spirit abandonó la casa.
Una ráfaga de viento sacudió su cabellera rojiza cuando salió a la calle. Cerró los ojos y se dejó llevar por el dolor.
Empezó a llorar.
Hacia siete años atrás que Kami había muerto el mismo día de Halloween a manos de Medusa, quien,-finalmente,-había cumplido su propósito. Maka solo tenía siete años cuando eso pasó y, para colmo, su madre murió unos días después de su cumpleaños. Y él no había podido hacer nada para evitarlo...¡nada!
Él, aquel día de Halloween en el que ella murió, cuidaba de su hija en su casa. Kami había salido a hacer unos recados y prometió estar de vuelta en seguida. Los dos se habían olvidado de la maldición de Medusa, ya que habían pasado varios años desde aquello.
Pero Kami no volvió aquel día. No.
Y Spirit pasó la noche en vela aquel día, pegado al teléfono, deseando que la policía le llamara y le dijera "hemos encontrado a su mujer, está bien", pero eso no pasó. La única llamada que obtuvo aquella noche de Halloween de la policía fue para confirmar aquella horrible pesadilla: "lo sentimos...hemos encontrado el cadáver de su mujer."
El cuerpo de su mujer, según la policía, no mostraba signos de violencia. Es más, ni si quiera había sangre a su alrededor. Y eso solo significaba una cosa: una bruja la había asesinado.
Spirit cayó en una depresión después de eso. Y más aún, cuando Stein le informó de que habían visto en Death City a Kami, pero en forma de un fantasma. Kami estaba trabajando para Medusa, esa desgraciada bruja la había transformado en su fantasma, en su compañera.
Spirit, en cierto modo, se sintió feliz al enterarse de que Kami,-en cierto modo,-seguía viva y que, la regla de los brujos y las brujas decía que "un fantasma que cumple con su misión de transformar en un brujo o bruja maestro en el año pactado, tenía una segunda oportunidad de vivir." Eso era lo bueno...Kami tendría su segunda oportunidad de volver.
Pero eso nunca sucedió. Una vez que Medusa se transformó en una bruja maestra, envió a Kami al Infierno, deshaciéndose de ella por completo.
Spirit suspiró, estaba caminando por la Plaza del Sol en Madrid, cabizbajo y con las manos en los bolsillos. Kami estaba muerta y temía por Maka.
Ella no recordaba nada de Death City, es más, ella nunca había demostrado interés por lo mágico ni nada relacionado con ello. Ni si quiera se acordaba de Soul.
Spirit menó la cabeza, intentando ignorar todos aquellos insufribles pensamientos. No quería seguir pensando y menos en todo eso...necesitaba relajarse.
Buscó con la mirada algún bar en el que beber algo de alcohol y, así, despejar su mente.
Sonrió satisfecho, al ver un bar abierto, en el que se escuchaba uno de sus grupos tan ruidosos que tanto le gustaba a su hija.
"Pubertad."Pensó con molestia.
Cuando se fue a acercar al bar, se paró en seco y vio a un chico de ojos rojizos observándolo en silencio en la oscuridad del callejón.
Spirit sintió algo de miedo ante tal mirada. El chico sonrió y su sonrisa le recordó, vagamente, a la de un tiburón.
¿Quién era?¿Por qué le inspiraba tanto miedo...?No, ¿de dónde conocía esa sonrisa?
El chico no se movió del callejón, solamente metió una mano en el bolsillo de su abrigo y sacó un trozo de papel. Soltó el papel y lo dejó en el suelo.
Y, una vez hecho esto, el chico se adentró en el callejón y desapareció de la vista de Spirit. Él dudó unos segundos antes de correr hacia el callejón y ver si estaba ahí el chico o no. Realmente, le sonaba aquella sonrisa.
Pero no había nadie en el callejón. Sólo él.
Bajó la mirada y recogió el trozo de papel del suelo. Al leer lo que ponía, salió corriendo hacia casa, sujetando con fuerza el papel entre sus manos:
"A las doce de la noche del día 31, Maka Albarn será mi fantasma. Hágase a la idea de ello...pero...sino consigo alcanzar a su hija antes de las 12 de la noche, sino consigo llegar a tiempo, ella será la fantasma de Chrona Makenshi. La maldición volverá a suceder con ella. Medusa quiere venganza."
Aunque la cara no tenía ningún sentido para cualquiera que la leyera, para Spirit si lo tenía. Aquella carta, avisaba a Spirit de que la maldición que había sufrido su difunta esposa, se volvería a repetir con su hija, solo que, esta vez, sería Chrona,-la hija de Medusa,-quien la mataría a ella.
Pero...¿Quién era esa persona que pretendía salvar a Maka de tal despreciable futuro?
Spirit corrió más rápido...
...Kid se calló al final del relato. Yo le miré con los ojos abiertos y sin respirar.
Black Star se había sentado junto a Tsubaki y Chrona, quienes ya estaban más tranquilas y habían escuchado toda la historia al completo.
Yo estaba nerviosa. Me temblaba todo el cuerpo. No podía creerlo, toda mi vida había sido una farsa, un mal chiste.
Y no me habían contado nada. Me habían ocultado toda su vida lo que eran, lo que yo era y lo que me iba a pasar. Incluso la propia muerte de mi madre.
Me levanté en silencio del sofá y floté lentamente hacia la puerta. Nadie me detuvo. Abandoné la casa con la cabeza baja, sin volverme a ninguno de ellos.
–Gracias por contarme la verdad, Kid.–Le agradecí antes de irme.
Él no contestó. Traspasé la pared y me alejé lo más lejos posible del motel. Ni si quería noté que Soul se había levantado,-a pesar del dolor,-de la cama y me observaba triste desde la oscuridad.
¡Hasta aquí!
¿Qué les pareció?¿Les gustó?¿Da asco?¿Algún review?
En fin, mañana seguiré Gusto por lo diferente y acabaré la historia ya ^^.
Variegata* : Significa en latín Luz de Luna.
Siguiente capítulo: (Interludio) Capítulo 15: Traición.
¡Qué tengan un buen día!;)
¡Nos vemos mortales!
Escuchando Animal I have become, Three days grace.
