Capitulo 14: El origen del Nekoken.
El atardecer pintaba con tonos rojos el cielo y esta luz le daba a las calles de Nerima un melancólico aspecto cobrizo. Por la calle paralela al canal iba P-chan caminando delante de Akane y Ranma.
Ranma llevaba las manos en los bolsillos, miraba el suelo como si contara sus pasos. Akane tenía las manos entrelazadas en la nuca y tenía la vista fija en el cielo.
-¿Habrá algo más esponjoso que una nube?
-¿Dijiste algo? –Ranma la volteó a ver.
-No… Nada –La chica se sonrojó, bajó la mirada- Solo "Diversijaba"
-Querrás decir "Divagaba" –Corrigió El con una sonrisa.
-Como sea –Bufó ella.
-¿Y bien? –Ranma se paró frente a ella- ¿Me revelaras el secreto del "nekoken"?
P-chan sintió que caminaba solo. Volteó hacía atrás y vio a Akane recargada en la reja del canal y a Ranma a un lado de ella. Ella estaba pensativa, se mordía el labio inferior y parecía querer ocultar su rostro con el cabello. El la miraba fijamente. Incluso un cerdito podía notar cierta química flotando entre ellos. Corrió hacia la chica y buscó un punto a los pies de ella para echarse.
-El viejo encontró un antiguo escrito –Comenzó a relatar- Era una libreta que narraba la forma de desarrollar una técnica de combate basada en los movimientos y actitudes de los ga… De los ga… -Comenzó a temblar y después controlado su respiración continuo- De los animales esos… No la había leído todo cuando quiso que probara algo. Quería que me pusiera un chaleco hecho con barras de pescado y entrara a una jaula llena de gatos hambrientos…
-Que estúpido –Interrumpió Ranma- ¿Eso provocó tu miedo a los gatos?
-No… Jamás llegamos a hacerlo. El borracho de mi padre cambió el manuscrito por una botella de licor. Cuando se dio cuenta de su error era muy tarde, nunca volvimos a saber de esa libreta. Pero eso no lo detuvo. Comenzó a rastrear el origen de la técnica. Desde Japón pasando por china, Mongolia, Tibet… Hasta que las pistas lo llevaron al Cairo...
-Wow… Egipto.
-Tenía como siete años cuando llegamos ahí –Akane hizo una sonrisa apagada al recordar- Era un mundo increíble para mi. La gente, los edificios… ¡Las pirámides! –Volteó a ver a Ranma muy entusiasmada; el la miraba muy fijamente y eso hizo que ella se sonrojara y desviara la mirada a otro lado- El asunto es que mi viejo contacto con un anciano americano. Un profesor de arqueopologia…
-Arqueología –Corrigió Ranma de nuevo.
-Como sea –Akane le dirigió una mirada de enfado- El tipo este era un tío mas bien raro. Imagínate que se había puesto el mismo apodo que su perro porque sonaba "guay" –La chica meneó la cabeza- Pero sabía mucho sobre la ciudad. De joven se había metido en un montón de problemas y había visto cosas rarísimas. Entre ellas una secta de monjes que peleaban como… Esos animales. Parece que un maestro japonés estuvo con ellos y desarrolló su propia versión de la técnica.
Akane se puso más seria de lo que estaba.
-Mi padre quería espiarlos… Por una vez en mucho tiempo permaneció sobrio el tiempo necesario para idear un plan más o menos bueno. –La chica lanzó un suspiró antes de continuar- Yo estaba tan emocionada que lo arruine… Nos descubrieron en la entrada del templo donde se reunían. Estaban realmente furiosos. Nos llevaron con el que parecía ser el jefe… El estaba sentado a los pies de una estatua… Era el cuerpo de una mujer con cabeza de… Tú sabes. De esos…
Ranma recordó haber leído algo sobre dioses egipcios. Lentamente repasó los nombres y la apariencia de los que recordaba.
-Pues yo no recuerdo ninguna diosa con cabeza de ga…
-Bastet. –Lo interrumpió ella- Así la llamaban. Era lo único que entendía de toda esa extraña perorata que clamaban mientras nos presentaban a su líder. El los hizo callar y después me habló a mí. Su japonés era fluido y perfecto. "Tu niña…" –Dijo imitando el tono de voz de un hombre perfectamente- "Si quieres salvar la vida y la de tu padre tienes una opción: Entra a la caverna donde descansa nuestra gran señora; tráenos un bigote de oro…" –Akane meneó la cabeza con enfado- El idiota de mi viejo escuchó la palabra "oro" y le brillaron los ojos. Casi me lleva a arrastras hasta una pequeña abertura en la base de la estatua. Me dijo que sería pan comido y que en poco estaríamos ricos y con la técnica en nuestras manos.
Un viento suave arrastró algunas hojas de árbol. El ruido sobresaltó a Akane. Ranma le puso una mano en el hombro para tranquilizarla.
-Hubo un tiempo en que creía que el viejo era genial –Suspiró ella- Cada idea disparatada que tenía, yo la secundaba sin chistar. Esa vez no fue la excepción. Entré a ese hoyo sin pensar en lo que podía pasar. El lugar estaba oscuro y apestaba orines… No… No me importó en ese momento, había estado en sitios peores –Akane apretó los ojos y comenzó a respirar con dificultad.
-Oye… -Ranma le apretó un poco más el hombro- Si quieres mejor me lo cuentas después.
-No, no. –Ella se paró frente a el con la vista clavada en el suelo- Te lo tengo que contar todo. Necesito contarlo todo.
Ranma sintió todo ese miedo acumulado de ella y no supo como reaccionar en ese momento. Puso ambas manos en los hombros de ella. La chica caminó hasta el y despacio puso su cabeza en el pecho del muchacho
-Era como un laberinto lleno de huecos y giros… Tenía que camina a gatas todo el tiempo… Entonces los escuche –Akane puso las manos en la espalda del muchacho- Venían corriendo hacía mi. Cientos de pequeñas patas que se oían como cucarachas rasgando el suelo –Hizo un ruido parecido a un estornudo y comenzó a llorar- Ahí me di cuenta de que no había tales "bigotes de oro" todo era para que sirviera de comida voluntaria para esos animales. Me arrastre lo mas aprisa que podía. No se cuanto tiempo… Esas cosas saltaban encima mió, me rasguñaban, me mordían. Yo no se como me los quite de encima pero logré llegar a un túnel que parecía llevar a la salida… No era la salida… No era.
-¿Dónde llegaste? –Ranma trataba de seguir el hilo de la historia pero la cercanía de ella lo desconcentraba
-No se… No puedo recordar que pasó en ese momento –La chica se separó un poco de el para verlo a los ojos- La siguiente cosa clara que recuerdo con claridad es a mi padre cargándome mientras corría por los techos de las casas cercanas. Al mirar por encima de su hombro vi que el dichoso templo estaba en llamas… Al día siguiente el viejo me contó que yo hice: Que salí hecha una furia de la caverna y les di una golpiza a todos y cada uno de los tipos esos. Que todos los animales salían despavoridos cuando yo grité como uno de ellos y que en la estampida derrumbaron antorchas y jarrones de aceite provocando el incendio…
-Y tú no recuerdas nada de eso –La voz de Ranma estaba ligeramente aguda pero ella no lo notó.
-Mi padre dice que en ese estado controlo perfectamente la técnica el Nekoken pero más bien parece que la técnica me controla a mí.
-Ya… Ya veo…
-No puedo ni mencionar el nombre de esos animales desde entonces. Y cuando el miedo es más de lo que puedo soportar… Bueno ya viste… No controlo mis acciones –Akane había bajado la mirada y fijó su atención en un botón de la camisa del muchacho- Parece que me calmo cuando estoy con alguien en quien confío. –Lanzó una risita nerviosa- Es obvio que el viejo dejo de ser de ayuda hace mucho tiempo. Hubo una anciana en el Cairo. Y después un amable viejecito en China que me ayudaron… Y claro ahora tu…
Akane suspiró una vez más. Pero esta vez era de alivio. Contárselo a Alguien había sido buena idea, se sentía mas tranquila. Incluso no le molestaba estar abrazada a el, parecía algo muy normal. Entonces sintió que la respiración de Ranma se hacía un poco mas intensa. Levantó la mirada y se encontró con los ojos de el viéndola fijamente. Viendo sus labios. El chico entrecerró los ojos y se acercó más a ella. Por un momento Akane pareció acercar su rostro al de el pero…
¡PAF!
Ranma retrocedió dos pasos llevándose la mano a la mejilla. La bofetada lo había tomado por sorpresa.
-¡¿Qué demonios pretendes, Saotome?! –Akane era la viva imagen de la indignación.
-Yo… Err… Yo… -El chico estaba muy desconcertado.
-¡Estoy siendo honesta contigo! –Akane se alejó un poco de el y se cruzó de brazos. Un par de lágrimas surcaron su rostro enrojecido- Necesitaba platicárselo a alguien, necesitaba sentir un poco de apoyo… ¡¿Y pretendes tomar ventaja de mí?! –La muchacha apretó los labios y movió la cabeza enfadada- Todos los hombres son iguales… ¿Acaso no puede una acercarse a ustedes sin que sus estúpidas hormonas brinquen?
-¡No es eso! –Protestó Ranma sobandose la mejilla- ¡Estas malinterpretando todo!
-Oh si. –Akane habló con burla- Tenía una basura en el ojo y me la querías quitar… ¡¿Con los labios?!
-De veras que te pones desagradable –Dijo el chico con amargura.
Akane le sacó la lengua y después se dio la vuelta camino a la casa. P-chan no entendió lo que había ocurrido pero le lanzó un bufido de advertencia al muchacho, solidarizándose con su dueña. Ranma se quedó ahí un momento pensando que le había dolido más. La bofetada o la actitud de desprecio de ella.
-¡¿Así que pase de amable a patán solo por un beso?! –El chico comenzó a caminar detrás de ella que lo estaba ignorando- ¡Ni siquiera te toqué¡Maldita sea Akane hazme caso!
La única advertencia que tuvo Ranma fue un escalofrío recorriéndole la espalda antes de que alguien lo golpeara muy rápido y muy fuerte. Se estrelló contra la reja del canal mientras su atacante daba un giro en el aire y aterrizaba con una pose de defensa en el cuerpo y una sonrisa en los labios.
-No eres tan bueno como presumes. En ese ataque te pude haber matado. –La voz del agresor era de contralto con un marcado acento extranjero
Ranma se quiso enderezar pero un dolor en el brazo lo detuvo. Miró y justo a la altura del hombro tenía una cortada bastante larga. Desvió la vista a su contrincante para analizarlo:
Era un muchacho más o menos de su misma edad, bastante alto. Estaba vestido con una amplia túnica china de mangas largas que ocultaban sus manos. Tenía el pelo largo hasta la espalda y negro como ala de cuervo. Sus ojos café claro y su sonrisa amplia parecían gritar¡Asesino!
-¿Quién eres? –Preguntó Ranma mientras se sujetaba la herida para evitar que sangrara.
-¿Yo? –El chico sonrió mientras que de una manga de su túnica surgía el siniestro brillo de una espada- Yo soy la última persona que verás en tu vida.
-¡¡DETENTE AHÍ MOUSSE!!
El muchacho detuvo su estocada y miró a un lado. Akane al sentir que caminaba sola regresó sobre sus pasos, presa de un presentimiento que por desgracia resultó correcto
-Vaya, vaya –El muchacho relajó su posición y la espada volvió a su misteriosa funda en la manga de la túnica- Kane Tendo… Nos encontramos de nuevo.
Ranma comenzó a moverse lejos del alcance del otro muchacho pero este ya había perdido el interés en el; Akane era ahora el centro de toda su atención.
-Cuando el abuelo me dijo que tú eras una chica yo me negué a creerlo. No podía admitir que una mujer me hubiera derrotado.
-¿Derrotarte? Vamos Mousse, trapeé el suelo contigo.
-Debo de admitir que eres linda. Incluso si no sabes pronunciar mi nombre correctamente.
Los dos caminaban en círculo midiéndose mutuamente y buscándole mejo ángulo para atacar; Ranma estaba preocupado. Ese tipo distaba mucho de los enfrentamientos contra Ukyo o Ryoga. El tipo ese buscaba sangre.
Una solitaria farola se encendió y esa fue la señal para que ambos se lanzaran al cómbate. El llamado Mousse escondió sus manos en las mangas y de ahí surgieron unas garras metálicas que Akane esquivo por milímetros, Akane lanzó una barrida y el perdió suelo, cayó de sentón pero se levantó de inmediato. Las garras fueron sustituidas por unas cadenas que serpentearon como si tuvieran vida propia y trataron de sujetar a la chica que saltó y le conectó una patada en el pecho lanzándolo de nuevo contra el suelo. Akane hizo varias poses de kung fu antes de quedarse en la de "Serpiente en espera". El chico se incorporó y sonrió después de sobarse ahí donde lo habían pateado.
-Nunca podrás conmigo Mousse. Admítelo.
-Lo único que pienso admitir es que serás una excelente esposa. –Dijo Mousse mientras se acomodaba el cabello hacia atrás y tensaba los músculos de nuevo.
-¡¿ESPOSA?! –Gritaron Ranma y Akane al mismo tiempo.
La chica bajó la guardia y el aprovechó aquello para acercarse rápidamente y tomarla por la cintura, la inclinó levemente hacía atrás y ahí, bajo la luz de una farola y ante la atónita mirada de Ranma, el chico que estaba tratando de matarla la beso en la boca.
CONTINUARA…
Fin de: "Secretos y sorpresas"
Notas del Autor:
Bueno, termine ya otra parte más de mi serie. Como han visto la he dividido en varias partes: "Llegada" "Días de escuela y combate" "Aliados y enemigos" y finalmente "Secretos y sorpresas" lo hice más que nada para marcarme a mi mismo una pauta para organizar la historia. La siguiente parte se llamara: "El tigre y el Fénix" Donde aparte de la aparición de más personajes de este extraño "Ranmaverso" Tendré la participación de algunos escritores invitados (ya verán, ya verán) Por lo pronto mee despido y nos veremos en el siguiente capitulo: "El novio que vino de China"
Desde mi pequeño planeta en algún lugar del anime.
PD:
Como una pequeña trivia agregue un personaje famoso en este capitulo. ¿Alguien conoce el nombre del profesor que contactan Soun y Akane en el Cairo?
