-Esa orgullosa sabelotodo-
¿Quién iba a decir que al chocar tu mirada azulada contra aquella almendrada, quedarías reducido a la nada? Tú que ibas por el mundo diciendo que a tu corta edad de once años ninguna niña te intimidaba, ni siquiera tu pequeña hermana que siempre bromas te jugaba, excepto esa perfecta desconocida.
No la tolerabas, o mejor dicho, no querías admitir que te fascinaba su forma de desenvolverse frente a un mundo nuevo, un lugar completamente ajeno a su vida diaria de muggle, porque ella venía del mundo exterior y tú siempre viviste rodeado de magia.
Miradas furtivas y sonrisas encontradas no eran más que otra forma de demostrar que te interesaba. Mirarla en silencio todas las tardes mientras ella se perdía en su mar de libros, tratando de que no se diese cuenta, se convirtió en tu mejor pasatiempo, aunque no fueras a tus entrenamientos, eso qué importaba, si mientras estabas ocupado surcando el cielo, tu mente divagaba entre su mirada chocolate y su sonrisa crispada por un toque de cereza, anhelando siquiera que te mirara, pero estaba tan ocupada.
No quisiste admitir que tus enojos y peleas fueron tu forma de decirle "Te quiero", porque eso ni siquiera tú lo sabías.
¿Hermana? ¿Acaso veías a tu mejor amiga como a una hermana? Estúpida excusa que te inventaste para enmascarar sentimientos traicioneros. Ver que algún compañero se le acercara te enervaba la sangre, que le sonriera o simplemente la voltee a ver hace que algo dentro de ti se mueva, es algo así como una presión que crece en tu cuerpo, que abarca todas tus terminales nerviosas y que amenaza con explotar cuando te enteras que Hermione, tu mejor amiga, va a ir al estúpido baile de Navidad acompañada por el imbécil de Mclaggen. ¡No es posible! Tú tenías que ir con ella, era la oportunidad perfecta para poder estar a su lado, para decirle "lo siento" por tus tontas actitudes, pero no fue así.
Ahora tienes novia y tu castaña amiga ni siquiera te voltea a ver. Tú la ignoras, o eso tratas de fingir. Sabes que se lo merece, por traidora, por estrechar aún más que antes los lazos fraternales con el enemigo, por besarse con el pedazo de alcornoque de Vicky, porque la primera persona que debió haberla besado, eras tú, porque tenías más derecho, porque la conociste antes que él muchos años atrás y desde entonces supiste que era especial, porque su primera pelea en el colegio fue contigo, porque es tu amiga y al ser tú, su mejor amigo, tienes todos los derechos reservados del mundo para que tú tengas exclusividad a la hora de saber quien le conviene, y a ti no te gustaría verla con imbéciles, ni con el tonto castaño de Ravenclaw, ni mucho menos con musculosos descerebrados como Krum, ni nadie más, porque la única persona ideal para ella eres tú.
Porque enterarte por tu verdadera hermana menor, Ginny, que Hermione ya le había dado su primer beso a alguien, y ese alguien era el búlgaro, te rompió las ilusiones y quebrantó tu sueño de ser la primera persona que probara sus labios, y no fue el hecho de que ella ya hubiese besado y tú no, porque lo que realmente te duele fue saber que no fuiste el primero.
Pero al ser sólo su mejor amigo, tuviste que aceptar la realidad y perdonarte a ti mismo por ser tan terco y permitir que pasaran meses para que le volvieras a dirigir la palabra, y aunque te rompía el alma verla llorar no podías correr y abrazarla, porque entre tus brazos tenías a ella, a tu novia. ¡Cómo querías que Hermione fuera la que ocupara su lugar! Un lugar que le correspondía y estabas dispuesto a regalar; y el haberte visto al filo de la muerte, fue una nueva forma de comenzar, y ya podías tener el camino más fácil, faltaba poco para que tronaras con tu novia, porque Err…ii…oon no se parecía en nada a Lavender ¿verdad?
Nadie te dijo que esa persona que era sólo una compañera más, pronto se convertiría en tu mejor amiga, no sabías que el mounstro de los celos que crecía en ti se debía a querer protegerla, que el desvanecimiento y ese algo más que albergaba tu interior, que crecía con sólo verla sonreír, con cada mirada escondida y roce de mejilla, era algo llamado amor.
Y te tomó desprevenido porque sentiste algo nuevo, algo que amenazaba con inundar tu mundo, que te hizo cometer errores, pero de los cuales aprendiste, ya que no eres tan cabeza de chorlito como para volver a tener novia sólo para darle celos.
Y también sabes que siempre, entre ustedes dos habrás peleas y lágrimas, pero que la vida no sería vida si no la tuvieras a tu lado.
Ahora si no sé ni qué rayos me pasa, se que estoy algo descocada, o psicópata, o demente, o simplemente rara, pero hoy no tengo nada de ganas de escribir y me dieron ganas de lanzar todo al carajo, porque estoy loca, así que para que no mande nada a la conchinchina hagan algo lindo, como regalar sonrisas.
Ya saben, una chica con reviews es una chica feliz.
Atee.
Madame Delacour 30/06/09
