Me divierten mucho sus reviews y me gusta muchísimo que les encante el Fic. Para quien me decía que posteara de nuevo el video de youtube, búsquenlo como Make a Wish, Faberry para que les aparezca con y sin subtitulos. Saludines :D
Cerrar mi locker y ver a Rachel Berry esperándome en el suyo con una sonrisa en su rostro es, sin lugar a dudas, la mejor escena que puede haber hasta ahora.
Le sonrío de vuelta y me escondo una cara de dolor cuando siento que me abrí el labio por la millonésima vez desde que Finn me golpeó. Esas heridas molestas que se abren con cualquier cosa, como las que te haces en las yemas de los dedos.
-Hola-. Le digo, y me agacho para besarla en la mejilla. –Te compré algo-.
-Si? A qué debemos el regalo?-.
-A que por fin estás conmigo?-. Mi mirada es de pura adoración, puedo asegurarlo, como si verla aquí ahora, así, fuera un tremendo sueño, el mejor de todos.
La veo sonrojarse y buscar por Finn en los pasillos antes de devolverme el beso en la mejilla. Aunque me molesta que lo haga no me sorprende, hace tres días que terminaron y dos que nosotros estamos en un tipo de relación que aún no formaliza.
Entonces, para ser honesto permito que eso pase sin hacérselo ver, me trago los celos y pongo cara de felicidad; la verdad es que lo estoy, estoy completamente feliz.
Así que después de todo este deseo ya no me parece tan absurdo, soy el líder masculino en Glee (Aún me parece tan extraño eso de decir: líder masculino) estoy con Rachel, nunca me sentí más unido a Santana, Britt y Puck, tengo una nueva amiga que es de esas amigas que parece que son para toda la vida, Demy. Me di cuenta de que Kurt es mucho más objetivo de lo que creía y no sólo quiere enterarse de las cosas por cotillear, sino para ayudar; Blaine… pues al menos Blaine demostró tener pantalones a la hora de tener enfrente a Finn lo mismo que Mike y eso sin olvidar que la relación con mi madre se ha fortalecido bastante.
Ahora sólo falta ver cómo haré con Beth.
-Lo dices como si lo hubieras querido desde hace siglos-.
-Pareciera-. Respondo y le cargo sus libros. No me toma del brazo ni de la mano, pero camina muy cerca de mí, tanto que nuestros brazos se rozan.
-Cómo vas con la lectura del libro?-.
-Pues, avanzando a buen tiempo, es bueno volver a leerlo, ahora recuerdo por qué me gustó tanto cuando lo leí, no quería que se acabara, cuando llegué al final fue como… como si hubiera llegado al final de una serie de televisión, sabiendo que no iba a haber más-.
-Así como se sintieron los fanáticos de Harry Potter-. Dijo, entró al salón y se sentó en su lugar, yo a un lado de ella.
-Nunca leí a Harry Potter con toda honestidad-.
-Yo tampoco, pero en Tumblr todos sus fans lloraban porque Harry Potter llegaba a su fin-.
-Bueno-. Contesté – No vi todas las películas pero sí la mayoría… sólo que… no me sentí tan apegado a la historia; ni siquiera a las novelas de Twilight que también son sagas, mucho menos a los libros de donde sacaron la serie de The Vampire Diaries, no sé ni siquiera si así se llaman los libros-.
-Mhm-. Me mira extraño y me frunce el entrecejo.
-Qué pasa?-. Pregunto nervioso.
-Algo parecido me dijo Quinn un día antes de que se fuera de Mckinley-.
-Si? Qué te dijo?-. Finjo demencia.
-Que le gustan los vampiros, pero nunca Edward o los Salvatore-. Tragué saliva y me acomodé de otra forma en el pupitre.
-Bueno… pues ya ves que eso tenemos en común-.
-Entre otras cosas-. Dijo.
-He pensado en que cantemos en otro idioma para las regionales-. Cambié el tema –Ahora que te he escuchado cantar en francés me pareció una buena idea que salgamos de nuestra zona de confort e intentemos hacerlo en… español por ejemplo o… alemán, quizás de nuevo en Francés-.
-No sé si sea buena idea, quién sabe lo que le guste a los jueces y al público, quizás por no entenderlo no van a votarlo-.
-Pero Madonna lo ha hecho y le fue bastante bien, Christina Aguilera… niégame que You'll See en su versión en español no es increíble-. Sonrió.
-Tú escuchas a Madonna?-. Me encogí de hombros.
-Venga Rach, todo mundo la ha escuchado y… mmm… una amiga escuchaba esa canción todo el tiempo cuando terminó con su novio-.
-Hablaba español?-.
-Si-. No existía tal amiga, a mi me gustaba la canción, esa y la de Frozen.
Sabía que había una versión en español y la escuché, busqué si la letra se adaptaba a lo que decía en inglés y supe que sí. Cuando le pregunté a Santana si la podía traducir dijo que sí, pero en realidad nunca lo hizo, Santana no tiene idea del español, más que lo que nos ha enseñado Will, estoy seguro.
-Por qué no se lo proponemos a Will y a ver qué dice, no me parece mala idea, pero también es arriesgado-. Me quitó una pelusa de la camisa y me acomodó la moica.
-Vuelve a hacer eso-.
-Hacer qué?-.
-Tocarme el cabello-. Lo hizo y cerré los ojos.
-Cuando me tocan el cabello me quedo dormido, sabías?-.
-No-.
-Bueno, ahora ya lo sabes, cuando quieras dormirme, sólo acaríciame el cabello y seré como un gatito-. Me vio con ternura ahora ella.
-Aw, eso es lindo en un hombre-.
-Rachel? He querido hacerte una pregunta muy particular, sólo que no sé cómo abordarla, no sé si te vaya a apenar o a enojar-.
-Es muy privada?-.
-Quizás-. Volví a encogerme de hombros. –Pero tienes la opción de no contestarla-.
-Oooookay-. Me vio extraño y se inclinó hacia mí.
-Ya que tienes dos padres… que vives en un ambiente abierto a la homosexualidad… no has querido… experimentar con una mujer o… sentido algo por alguna?-. Se puso completamente roja y se alejó de mí, luego palideció y perdimos contacto visual, creo que hasta empezó a sudar.
-Afectaría la forma en la que me ves si te digo la verdad?-. Negué con la cabeza –Siempre he querido saber cómo es besar a una chica, no podría decir que me gustan en realidad… pero tengo esta curiosidad por… besar a una mujer-. Tragué saliva.
-Y… mmm y por qué no lo has hecho?-.
-Supongo que no he encontrado a alguna que… quiera hacer eso conmigo y pues, Finn no lo hubiera permitido-. Yo lo hubiera hecho contigo, eso y más.
-Y aún quieres hacerlo?-.
-Quieres ver que lo haga, verdad?-. No se sí estaba molesta.
-Qué? No! Para nada, era curiosidad, ya lo dije; podrías besarte con Santana o Britt, incluso Demy y yo no me molestaría y ni siquiera estaría presente-. Volvió a fruncirme el ceño.
-Eres tan extraño Quinton-. Se rió.
-Baby, soy europeo, qué querías? Yo no me indignaría si me dijeras que eres bisexual-.
-Y por qué habría de serlo? Alguien te ha dicho algo?-.
-No, nadie me ha dicho nad; hay entonces algo que deban decirme?-. Bromeé.
-Eres insoportable-. Dijo riendo –Haces preguntas bochornosas y no me puedo enojar contigo porque… no sé, simplemente no puedo; creo que si me tiraras slushies igual que lo hizo Quinn por mucho tiempo, tampoco me enojaría… no se qué tienen ustedes dos Fabrays-.
-Sabes que yo no te hubiera hecho eso-.
-No, no lo sé; pero sí eres más sensato que Quinn-.
-Quinn es como yo, sólo que… tenía demasiados prejuicios-. Le toqué la nariz con mi dedo índice.
-Entonces no es como tú-. Me contestó.
-Quién sabe-. Me recargué –Rach?-.
-Mmm?-.
-Ya tengo los boletos para la obra de danza moderna-.
-En serio? Cuándo los compraste?-. Estaba entusiasmada.
-Si, ayer después de dejarte en tu casa pasé al teatro y pues…-. Los saqué de la libreta, dos tiras de papel duro que anunciaban la entrada a mi primer cita con Rachel. Tomó los boletos y los vio.
-No tienes idea de cuánto he querido ir-.
-Quizás tenga una idea… y si es una combinación de baile moderno con la música de Karl Orff, pues… creo que yo estoy casi tan emocionado como tú-. Recordé el mail que le había mandado a Quinn contándole de nosotros –Y… ya te contestó Quinn?-.
-Si, me dijo que…-.
-Bien, todos guarden silencio, comenzaremos con la clase y ya saben que el que no esté callado se sale y se va a detención-. Maldito profesor!
Finn había estado bastante calmado, el lunes y martes no había dado muestras de querer agredirnos de nuevo, no había estado en Glee y cuando Kurt le preguntó si acaso se saldría el dijo que sólo necesitaba tiempo para asimilar las cosas.
No sentía tanta pena por él, después de todo fueron situaciones que él solo se buscó… él fue quien me hizo el camino más fácil hacia Rachel, después de haber pensado que acercarme a ella sería mucho más tardado y difícil, Finn prácticamente me la puso enfrente.
A la hora del almuerzo prefirió sentarse con los Jocks, lo que tenía desconcertados a algunos, a mí simplemente me aliviaba no tener que compartir la misma mesa que él a esa hora. Supuse que hoy no sería la excepción.
-Te veo en el almuerzo?-. Pregunté cuando salimos de la clase –No terminaste de contarme lo de Quinn-.
-Si, nos vemos en el almuerzo-. Se despidió de mi con un movimiento de mano y se fue hacia su siguiente clase.
Caminé por los libros de la siguiente clase.
-Así que ese interés tuyo era nada más y nada menos que Rachel Berry-. Así es, ahí estaba Kitty, parada frente a mí tapándome el paso. –Debo decir, que hubiera preferido a Demy…-.
-Bueno, Finn ahora está soltero, quizás el pueda ser tu rey-.
-Es un idiota, pero no es mala idea-. Me hice a un lado y la pasé, caminando hacia dónde tenía intenciones de ir.
-Así podrás distraerlo con algo, estoy seguro que estaría más que contento por ser el Rey del baile por fin-.
-Aunque me gustarías más tú… como que… te verías mejor en traje y moño y una linda corona en tu cabeza, te verías mucho mejor conmigo bailando el vals-. Llegué a mi locker.
-Bueno, según tu perspectiva sí, según la mía no… ya te lo dije Kitty, no me interesa-. No estaba viéndola a la cara, tenía la vista al frente buscando lo que necesitaba.
-Si dices que no continuaré con lo que empezó Quinn, llenar a hobbit de slushie-. Me congelé en mi lugar, me estaba amenazando? Volteé a verla por fin y cerré la puerta de mi locker con fuerza.
-Tú haces eso y me encargaré de que aquellos que hayan sido tus cómplices terminen en el bote de basura por horas, me encargaré de que Sue te saque de los Cheerios-.
-Tú no te hablas con ella, no podrías-. Me retaba.
-Que no se te olvide que Quinn Fabray es mi prima y ella y Sue bien pudieron ser como madre e hija… un mail de ella a tu entrenadora y estarías fuera del equipo-. Se quedó callada.
-No te creo-.
-Ponme a prueba Kitty, tú le haces algo a Rachel y yo hago de tu vida un infierno, no me importa que seas mujer-. Wow, sentía que era Quinn quien hablaba, casi podía verme con las manos en mi cadera y la ceja levantada.
Me fui de ahí dejando a Kitty completamente enojada.
La conversación que tuve en el desayuno con Rachel no era nada que o supiera ya, claro está, en cuanto me había enterado que le había enviado un correo a Quinn llegué a casa y corrí al ordenador para saber qué era lo que había escrito y cómo lo había escrito.
Hola Quinn.
Bien, creo que tu petición de no casarme con Finn se ha hecho realidad; tuvimos un altercado mientras yo estaba desayunando con los chicos de Glee y con tu primo. Terminaron en golpes y por meterme a mi también me tocó un poco de eso; descuida, no fue Quinton quien lo hizo (él como todo un caballero me defendió) el que me golpeó –pero sin querer- fue Finn.
He decidido darle una oportunidad a tu primo, supongo que no estaría mal, es un buen chico como dices y creo que podríamos hacer una buena pareja fuera y dentro del escenario. Ya vienen las regionales… no piensas venir a vernos? Sería muy lindo que vinieras a animarnos.
Finn ya no es el líder masculino, Quinton ganó la competencia, cuando está cantando es… como si lo disfrutara demasiado, a veces me recuerda a ti, pero él se ve con más naturalidad, quizás porque no le importa el qué dirán, no me lo tomes a mal, tú eres una buena cantante, me encantaba verte al frente del salón.
Ojalá pudieras venir pronto.
Rahchel (*)
Aunque Rachel estaba dándome una oportunidad, era evidente que aún quería saber qué pasaba con Quinn, necesitaba saber quizás lo que sentía, si podría olvidarse de ella. Parecía que entre líneas volvía a implorar que fuera a visitarlos.
De haber sido posible, si yo fuera como un licántropo que se transforma a su conveniencia, me hubiera transformado en Quinn desde que me enteré de sus sentimientos por ella y quizás seríamos mucho más cariñosas de lo que somos ahora, siendo Quinton.
Con seguridad las cosas serían distintas… quizás mejores que ahora… pero entre el hubiera y lo que realmente es hay un gran trecho, así que pensarlo no me hará Quinn de nuevo.
Rachel:
Es bueno saber que ya no estás comprometida con él, lamento que haya tenido que ser bajo esas circunstancias, Finn no era particularmente violento físicamente pero también creo que sólo era cuestión de tiempo para que llegara a serlo. Quinton me dio su versión de los hechos y si las cosas sucedieron como él las contó entonces realmente fue mejor que terminaran.
También sabía que es el líder masculino, ya sabes que él y yo nos contamos casi todo, es como mi hermano, no sé si le quiero más que a mi propia hermana, verás que estarán bien, dale una buena oportunidad, déjalo que te muestre cómo es una relación sin celos, sin burlas, sin presiones.
No creo que pueda ir para las regionales, las cosas por acá siguen bastante ocupadas, no puedo darme abasto con la escuela y con Cameron, nos llevamos bastante bien, salimos mucho y creo que me estoy enamorando rápidamente.
Te voy a ser sincera, no sé si alguna vez vuelva, realmente lo dudo, estoy construyendo una mejor vida acá, conociendo muchas cosas nuevas.
En dado caso quiero que sepas que podemos ser amigas y que cualquier consejo que quieras o cualquier cosa que necesites contarme estaré ahí para ti. No prometo contestarte en seguida, podría tardar uno o dos días, sobre todo contando el cambio de horario y las cosas que tengo por hacer acá… pero podría leerte con bastante gusto si así lo quieres.
Con cariño, Quinn.
Xxxxx
Después de afeitarme me pongo loción y no puedo evitar quejarme por el ardor que siento. A veces odio demasiado tener que hacerlo así como odiaba afeitarme las piernas y las axilas.
El espejo está empañado por el vapor que se creó mientras me daba una ducha. No puedo verme el rostro pero estoy de buen humor y me pinto unos bigotes con el dedo índice, un monóculo y un cigarrillo delgado en la boca. Luego quito la humedad con la mano entera de nuevo y me doy cuenta de que se me ha enrojecido poco la piel, me sonrío antes de que el espejo vuelva a empañarse.
Saco un pantalón de vestir azul marino y le quito la etiqueta, es de los que me compró Judy cuando fuimos de compras por primera vez y no puedo evitar sonreír cuando recuerdo que un día después le dije que la ropa formal la estaba guardando para cuando tuviera mi cita con Rachel.
Me pongo los calzoncillos de color gris y luego me pongo los pantalones… por cierto, les había contado que mi habitación ya ha sido remodelada? Bueno, las paredes son grises con azul oscuro, me deshice del tocador de tres espejos y ahora sólo tengo uno sin espejo con madera color café oscuro, minimalista, lo mismo que los burós, los sillones los vendimos a un bazar y me compre un par de piel sintética y un puff, quitaron la alfombra y pusieron duela, así que ahora parece la habitación de un chico, dejé las fotografías, pero agregué unas estanterías para acomodar más cosas.
En fin, en lo que estábamos, me echo un vistazo en el espejo de cuerpo completo que tengo dentro del closet, los pantalones me quedan bien y mi trasero no se ve para nada mal, me seco los pies y saco los zaparos tipo Oxford que compré ayer para la ocasión.
Saco también la camisa gris que aún tiene la etiqueta, me bajo el cierre y desabotono el pantalón para fajármela y esta vez en lugar de hacerme la moica hago una especie de experimento con la arte larga para no romper con la formalidad del vestuario.
Además, será hoy cuando seguramente Hiram me pase a su casa y me interrogue sobre las intenciones que tengo con su hija, seguramente me dirá algo de Finn que me incomode y luego llegará Leroy para intentar relajar a su esposo.
Antes no estaba nervioso, pero ahora que el momento de ir por Rachel se acerca, siento un mariposeo en el estómago y también siento las piernas como si fueran de goma, las palmas de las manos me sudan y tengo una sensación de náuseas que espero se me quite para cuando esté frente a su casa.
Los zapatos me remiten a los que usa Blaine, pero fuera de eso todo está bien, creo que me veo decente; me quité el arete de la nariz y me guardé el collar con el cráneo. Es mi favorito, no voy a quitármelo, sólo a ocultarlo por un rato.
Oigo que tocan a mi puerta.
-Adelante-. Mi madre se asoma y entra al cuarto, atrás de ella Santana y Britt.
-Hijo te ves… guapísimo, estás radiante, brillas tanto… qué bueno que Rachel por fin se dio cuenta de que vales la pena-. Le sonreí.
-Gracias mamá-. Volteé a verlas a ellas –Ustedes que piensan?-.
-Fuera de los zapatos creo que estas perfecto-. Dijo Santana.
-A mí me parece que te ves increíble-.
-Gracias Britt-. Le sonreí a ella también. Luego respiré profundo y solté el aire audiblemente. –Estoy nervioso-. Confesé a las tres mujeres que estaban frente a mí.
-Estarás bien-. Dijo mi madre.
-Ya sabes, ábrele la puerta, escúchala si habla… ya sabemos que es difícil seguir lo que dice Berry porque habla hasta por los codos, pero supongo que eso ayudará-.
-Y sé tan maravillosa como eres Quinn-. Dijo Britt, me enterneció que me llamara Quinn, creo que a sus ojos sigo siendo ella y eso me gustaba.
-Vengan acá-. Dije con los brazos abiertos; las tres se pegaron a mi cuerpo y nos dimos un fuerte abrazo.
-Gracias por todo, en serio-. Dije sinceramente. Fruncí el ceño –Sólo vinieron a desearme suerte?-.
-Estábamos por el vecindario y creímos que sería bueno traerte pociones mágicas y patas de conejo para que no eches a perder tu cita con Berry-. Dijo Santana bromeando.
-Tú sabes que sí lo hicimos solo para desearte suerte… y bueno, ver qué ropa te pondrías para la cita-. Me reí.
-Qué opinan del cabello?-.
-Está bien, realmente temíamos que fueras a usar tu moica-. Judy asentía con rapidez atrás de Santana apoyando lo que decía.
-Nah, soy chico pero aún tengo sentido por la moda-. Vi el reloj. –Y ahora debo marcharme-. Caminé a la salida tomando las llaves del auto del escritorio.
-No lo eches a perder!-. Grito Judy.
-No soy Russell!-. Grité de vuelta y escuché tenuemente las risas de mi madre y mis amigas por la respuesta que le había dado.
Necesito música que me relaje, así que recuerdo una canción que escuché en la película de Chloe, recuerdo que la había visto porque tengo un algo por Julianne Moore y por Amanda y definitivamente quería ver esa escena donde se acuestan, aún recuerdo que retrocedí la escena miles de veces cual chico adolescente solo que entonces seguía siendo chica.
La banda se llama Raised By Swans y estoy de antojo de escuchar We were Young y Longer Shadows, Shorter Days. Eran sin lugar a dudas buenas canciones de una muy buena banda y cantarlas en el auto me subiría la seguridad, apostaba porque cuando me bajara del Beetle estaría mas seguro de mí mismo y lo que podría hacer en esta cita y aún más con los padres de Rachel.
Yo tenía que estar puntual, pero ella no lo estaría, no necesitaba conocerla demasiado como para saber que siendo chica vanidosa estaría vuelta loca viendo qué ropa usar y cómo maquillarse, así que estaba seguro de que al llegar, ella estaría aun en ropa interior o con la toalla envuelta aún en su (delicioso) cuerpo.
Entonces toqué el timbre, recordé si me había puesto desodorante, sí, lo había hecho, también había usado ese perfume Calvin Klein que tanto le gusta a Rachel.
Bueno, respiro profundo de nuevo y toco el timbre… tardan medio minuto en atender la puerta y es precisamente Hiram quien me recibe.
-Quinton; la puntualidad es una gran virtud-. Dijo mientras miraba el reloj en su muñeca.
-Pienso igual que usted señor Berry, el tiempo es preciado-.
-Pasa-. Se hace a un lado como aquella vez que me invitó a entrar y me señaló con el brazo que me dirigiera a la sala.
Ahora que estaba un poco más atento a la casa vi que la decoración era exquisita, también tenía muebles minimalistas y era blanca en su mayoría, había fotos de los tres por doquier y tenían en una esquina los premios ganados por Rachel, olía a canela, haciendo el ambiente más relajado, sonaba una música de piano pero a un volumen moderado.
-Tienen una linda casa-. Dije con toda honestidad.
-Te gusta? La decoramos Leroy y yo; hemos hecho unos cambios a lo largo del tiempo en el que ha crecido Rachel, claro, antes teníamos las esquinas de las mesas de cristal con envolturas de bolsas de burbujas, luego que dejó de tirar las papillas volvimos a poner las alfombras y así hasta que dejó de ser su casa y se convirtió en la de los tres-.
Yo sonreía, estaba imaginando a Rachel de pequeña y me causaba mucha ternura verla caminando por la casa en pañales y con chupón en la boca; cómo sé que usaba chupón? Porque hay bastantes fotos de ella por la sala con un chupete de color rojo o rosa, morado o verde.
-Lindos zapatos por cierto-. Dijo con la mirada en mis pies.
-No estaba seguro de ponérmelos, los compré ayer… creí que serían demasiado… pero gracias-. Sentí la garganta seca.
-Puedo ofrecerte algo de tomar?-.
-Jugo, por favor-.
-Manzana o mango?-.
-Mango-. Se levantó del sillón y desapareció en la cocina; aproveché para limpiarme las manos en el pantalón y volví a recargar los codos en las rodillas y entrelacé mis manos.
-Aquí tienes-.
-Gracias-. Di un sorbo y tan frío como estaba el jugo me quitó el calor que me estaba dando por los nervios. Hiram volvió a ver e reloj.
-Cómo van las heridas?-. Preguntó.
-Oh van mejor, el labio ya no sangra tanto y la nariz parece que va bien…-.
-Y puedes manejar con la mano así?-. Señaló la férula.
-Es lo bueno de tener un coche automático-. Asintió y nos quedamos en silencio un rato.
-Vaya, si Rachel no se apura perderán la función, iré a presionarla-. Le sonreí divertido.
-Sí, esperemos que no falte mucho para que esté lista-. Le di otro trago al jugo.
-Por cierto, muchas gracias-. Fruncí el ceño.
-Por?-.
-Por defenderla de Finn, pero sobre todo por quitárselo de encima a mi bebé, si ha de casarse con alguien, que no sea Fin Hudson-. Me reí un poco.
-Bueno, de nada… supongo-. Me encogí de hombros y Hiram subió las escaleras.
Cinco minutos más tarde escuché pasos en las escaleras, me bebí el jugo de golpe y volví a limpiarme las manos en el pantalón. Me levanté y me vi en un espejo que tenían en una vitrina, tipo trinchador. El cabello estaba bien, la camisa seguía bien acomodada.
-Hola tú-. Escuché a Rachel. Cuando volteé me quedé sin aliento. Se veía preciosa con ese vestido color azul marino. –Vaya, nos pusimos de acuerdo con el color de la ropa-.
-Sí…-. Seguía sin aliento –Em, estás lista?-. Asintió. Me metí la mano al bolsillo del pantalón y saqué una pequeña cajita de color dorado –Recueras el regalo del que te hablé en la mañana?-.
-Ajá-. Tenía los ojos puestos en ella.
-Bueno, aquí está-. La tomó y la abrió, se dio cuenta de que era una estrella en una cadena de plata –No-no… no sabía si preferías la plata o el oro… pero supongo que un regalo en plata te sería mucho más… cómodo de recibir-.
-Es perfecta Quinton-. Me dijo con una sonrisa en sus labios, una enorme sonrisa, la que extrañaba tanto.
Me dio el colgante y se levantó el cabello dándome la espalda. Dios, cuanto amaba su cuello, quise besarlo en ese instante.
-Listo, ya está-. Caminamos a la puerta y hacia el coche.
En el trayecto hablamos de glee y de las regionales de nuevo. Me mencionó que estaba cada vez más nerviosa por la audición para NYADA, las ganas que tenía de que Kurt fuera con ella y comenzó a hacer planes para cuando estuviéramos uno cerca del otro en la universidad.
Me hablaba de tickets para tren, de rutas, de horarios y distancias y yo la escuchaba atento y divertido porque en realidad sí podía imaginarlo en mi mente.
Sí me veía yendo a visitarla a NYADA, quedándome en su dormitorio o quizás en el piso que rentara en la ciudad. O ella viniendo a Yale, quedándose conmigo, dormir con ella, abrazarla la noche entera.
En verdad que adoraba esos planes.
-Qué emoción!-. Dijo cuando estábamos en nuestros asientos –Gracias por cumplirme el capricho-. Me reí.
-Venga, era una mejor idea, en el cine no hay películas que valgan la pena-. Se recargó en mi hombro y me tomó de la mano.
-Cómo ha tomado Demy el hecho de que ahora estamos intentando algo tú y yo?-. Me recargué en su cabeza.
-Está bastante contenta con el asunto, después de todo fue ella quien me dijo que prefería que siguiéramos siendo amigos así que no creo que tenga demasiada bronca-.
-Y Kitty?-.
-Kitty es otro cuento, claro… pero espero se quede tranquila-. Tuve ganas de besarle la coronilla… lo hice.
Ver la combinación de baile moderno con una música tan antigua como lo era la obra de Carmina Burana era… asombroso. En varias ocasiones mi piel se erizaba y creía que iba a quedarme sin aliento; Rachel estaba atenta a lo que veía, parecía que no iba ni a parpadear.
En algunos momentos me apretaba la mano sin darse cuenta, y luego al voltear a verla tragaba saliva, ausente de que la estaba observando.
Y cuando terminó y los actores se pusieron al frente del escenario para las ovaciones y demás Rachel se puso enseguida de pie y aplaudió con muchas ganas, si no hubiera sido tan formal el asunto estoy seguro que hubiera chiflado.
En el auto, cuando íbamos al restaurante iba completamente entusiasmada hablando de los movimientos de las bailarinas, de los músculos de los bailarines, de la sincronización en cada paso; el conjunto de ellos con la música y lo mismo que había pensado yo, cómo algo tan antiguo se había mezclado con una forma tan moderna de modo que había quedado maravillosamente deslumbrante.
De nuevo estaba atento a todo lo que tenía que decirme.
-Sabes?-. Dijo –Me gusta mucho que me escuches, aparte de mis padres poca gente lo hace-.
-Bueno, hablas mucho-. Bromeé –Pero todo lo que hablas me parece interesante y por eso te escucho, no lo hago por quedar bien contigo, sino porque de verdad quiero escuchar lo que tienes que decir-. Llegamos a un semáforo en rojo y sentí sus labios sobre mi mejilla. –Si te pido un beso en los labios… me lo darías?-. asintió.
Nos acercamos y volvimos a besarnos como lo hicimos en el campo de Football; me perdí en el beso, me perdí tanto que no desperté sino hasta que alguien tocó su claxon y me gritó una maldición.
Nos echamos a reír y yo arranqué fascinado por cómo se sentían sus labios sobre los míos, nunca me iba a cansar de besarla.
La hostess nos asignó nuestra mesa.
-Mesa para dos-. Dije y me parecía tan ajeno, como de sueño. Mesa para dos… yo con Rachel Barbra Berry en una cita, cenando los dos solos con aspiraciones a ser pareja. Pff nada podía ser más perfecto.
Siempre quise decir mesa para dos, como Jack Dawson siempre quiso besar la mano de una dama en la película Titanic.
-…Entonces todos estábamos cantando y bailando en el sótano de mi casa, así como está el sótano en casa de tú tía… bueno, ya algún día te invitaré a pasar allá. El punto es que para la madrugada todos estábamos bastante ebrios y Santana lloraba por una cosa, Britt estaba subida en la lavadora bailando sin playera mientras Artie le tiraba dinero-. Me estaba contando la fiesta que había hecho en su casa, yo ya sabía lo que había sucedido, pero lo estaba contando de una forma tan agradable que me estaba haciendo reír bastante.
Que me contara las cosas desde su perspectiva era sin duda muy interesante.
-…Luego Quinn se peleaba con Puck por cómo quedó su cuerpo después del embarazo-. Me tensé en el asiento… -Pero honestamente a mi el cuerpo de Quinn me parecía precioso… Mercedes… dios! Mercedes reía tan fuerte y Tina le hacía segunda… definitivamente fue una gran fiesta-.
-Lo creo-. Estábamos a la mitad de la cena pero comíamos y conversábamos con naturalidad.
-Y las fiestas allá, cómo eran?-.
-Prácticamente lo mismo solo que sin karaoke y con mucha marihuana-. Dejó de masticar.
-Fumas marihuana-. Negué con la cabeza.
-No, sólo fumo tabaco-. Vi que se relajaba.
-Las fiestas eran como en el programa de SKINS?-. Tuve que recordar los pocos capítulos que había visto.
-Si, algo así… menos clasificación C y más clasificación B-15, pero sí, algo así-. Me sonrió.
-Apuesto a que tenías muchas chicas detrás de ti-.
-No, bueno… quizás… no lo sé-.
-No extrañas estar allá?-. no, nunca estuve allá.
-En realidad no, aquí he conocido gente que vale la pena… sobre todo que… pues, aquí estas tú-. Agachó la mirada y se sonrojó.
-Eres así de lindo gracias a tu madre o a tu padre?-.
-Supongo que a mi madre-.
Cuando la cena terminó y fue momento de llevarla de nuevo a casa yo sentía que la noche había pasado como un holograma, había pasado en verdad?
Sí, la mano de Rachel sobre mi pierna era prueba de ello, sólo esperaba que no la subiera más porque estaba empezando a sentir cosas en partes donde no debía sentirlas por el momento. Quizás si la bajara más hacia la rodilla y menos hacia mi entrepierna todo estaría de maravilla.
Estacioné el auto frente a su casa, las luces de la sala estaban apagadas y las luces del segundo piso estaban encendidas, eso quería decir que ni Hiram ni Leroy estaban aún presionando porque Rachel entrara, tampoco estarían husmeando por detrás de las cortinas, o al menos eso esperaba.
Me quité el cinturón de seguridad y volteé a verla.
-Gracias por esta noche Rach-. Me sonrió.
-Gracias a ti y gracias por la estrella que me regalaste-.
-Es para que no olvides a dónde perteneces y lo que puedes lograr; creo en ti, sé que vas a lograrlo, sé que Carmen te aceptará-. Jugó con su manga.
-Eso espero-.
Nos quedamos viendo fijamente, no decíamos nada pero no hacía falta. Necesitaba besarla de nuevo.
-Quiero besarte otra vez-. Dije con toda sinceridad.
-Yo quiero lo mismo-. Contestó.
Volvimos a acercarnos como cuando estábamos en el semáforo, sólo que ahora no habría autos que nos sacaran de nuestro trance.
Sentí su lengua con la mía y sus manos en mi rostro y en mi pierna, me dio un apretón y yo sentía que no podía contenerme más. Gimió un poco en mi boca, no había hecho nada, no la había acariciado en ningún lugar pero supuse que había sido involuntario.
El beso se tornó apasionado y el calor en mi cuerpo comenzó a subir. Parecía que me estaba intoxicando de ella, había soñado tantas veces con besarla de este modo frente a su casa, después de dejarla de una encantadora cita… y estaba pasando. Su mano subió un poco más.
Brinqué y me separé. Le sonreí apenado y estaba seguro que tenía la cara roja.
-Bueno definitivamente no necesito pensar en el cartero pero…-.
-Dios lo lamento… no quise hacerlo-. Negué con la cabeza.
-Descuida… es sólo que si hubiéramos seguido… no estoy tan seguro de que hubiera podido parar-.
-Me pasa igual…-.
-P-p-pero no voy a presionar-. Estaba refiriéndome al sexo.
-Te creo; descuida, a ti no te haré esperar hasta los veinticinco-. Tragué saliva. Gracias dios! –Ahora debo irme-.
Bajamos del auto y la acompañé a la puerta, cuando nos despedimos volvimos a besarnos del mismo modo y sólo nos separamos cuando de verdad sentí que Little Quinton comenzaba a ponerse extraño.
Era demasiado sentir sus senos contra mi pecho y su centro con mi centro… me estaba mareando de tantas sensaciones.
La abracé fuerte y la cargué, olí su cabello y luego la puse en el piso.
-Te veo mañana-. Tenía las mejillas rojas y las pupilas dilatadas.
-Si, hasta mañana-.
Abrió la puerta y se giró a mi, se abalanzó contra mi cuerpo y volvió a besarme. Entre más me besara de ese modo, más perdería el control y me sería difícil soltarla, lo mismo le estaba pasando a ella.
-Bien… ahora sí… ahora sí debo entrar o…-. Dijo.
-Lo sé-.
Cerró la puerta y me marché… pff, el mejor día de mi vida!
