DE NUEVO EN MALIBÚ
Un cómodo apartamento color salmón con suaves detalles color guinda le daban la bienvenida a una joven mujer que se independizaba del cobijo de la familia Grandchester. El tiempo pactado entre Susana Marlow y Eleonor Baker había llegado; Susy estaba feliz por su lugar, su privacidad y su propio espacio.
Hacía casi un mes que le había propuesto a Neil unir sus fuerzas para llevar a cabo sus malévolos planes; no contaba con que Neil se mantendría firme en su decisión de no apoyarla, pero Jill le había prometido serle fiel. Con ella en la Mansión contaría con una gran aliada para conocer cada uno de los pasos de la "odiada" Candice.
George había pasado las últimas semanas en San Antonio y había notado muy distraído a Neil. Aunque a George no le gustaba tratar los temas relacionados con la empresa con quien consideraba "traidor" tenía que hacerlo ya que Neil era el apoderado legal y único responsable, su firma y aprobación eran tan importantes que no podía prescindirse de él.
–Está bien George, déjalos y los revisaré mañana, firmaré lo que sea necesario y hablaremos después de los problemas que encontraste en las diferentes sucursales. –La mirada de Neil era esquiva y sin brillo, esto no pasó desapercibido por el astuto George– Ah! George, gracias por tu servicio…
–¿Piensas prescindir de mis servicios?
–No, solamente quiero reconocerte que lo haces bien… lamento la pésima impresión que tienes de mí –George se sorprendió que Neil escondiera sus ojos entre sus manos mientras sus codos reposaban en la superficie del escritorio –Puedes retirarte, si surge alguna duda te llamaré.
George salió sin mencionar palabra alguna y esperó a que Margaret saliera de su turno.
–Margaret te he echado de menos, la empresa ya no es la misma sin William –Le dijo mientras le abría la puerta del auto.
–Lo sé, todo ha cambiado desde que William se fue.
–Vamos a cenar, yo invito –propuso George –tenemos mucho de qué hablar.
Ingresaron a un lujoso restaurant griego y después de solicitar el servicio platicaron por mucho tiempo de todos los cambios, pero lo que más sorprendía era el cambio en el ánimo que Neil Legan había expresado en las últimas semanas.
–Ha estado muy callado y pensativo…
–Me sorprendió que me agradeciera mi labor y le cuestioné directamente si tenía en planes prescindir de mi trabajo… dijo que no…
–Ha estado muy raro… pero la que en verdad me preocupa es su hermana la Licenciada Eliza. Es de un temperamento muy agresivo aunque Neil la ha puesto en su lugar en diferentes ocasiones.
–Neil no quiso firmarme algunos documentos, entre ellos los folios de impugnación de sus condiciones. Si no lo firma será más difícil. Solamente él le puede dar desde ahora su libertad a Candice… Por cierto ¿Cómo está mi pequeña niña?
–Ella está bien, vive con Terrence Grandchester en la Mansión de Richard. Su hijo es hermoso, es la copia fiel de Terry y está estudiando en la Metropolitana…
–¿En una pública? No era el deseo de William… Los bonos universitarios eran más que suficientes para cubrir la totalidad de una privada…
–Ella cree que es lo mejor y hay que respetar lo que ella quiere… recuerda que es una niña caprichosa y voluntariosa…
Mientras ellos platicaban de la heredera de la fortuna White, ella estaba inmensamente feliz en compañía de toda su familia en la gran cena de Karen y Anthonie, el anuncio de su compromiso se había hecho y toda la familia estaba reunida en la casa de Daniel Baker padre de Karen.
Karen tenía en sus brazos a Kyle mientras emotivamente compartía los detalles de su gran día–Será al medio día, rentaremos un gran jardín y quiero Candy que tú seas mi dama de honor. Aun me falta escoger el vestido y el color de las damas. Terry será el padrino, lo hemos decidido y Anthonie hablará con él para ponerse de acuerdo.
–Es un gran honor, visitaremos todas las tiendas y si no son suficientes viajaremos a Nueva York seguramente ahí encontraremos lo que quieres.
–Lo que más me emociona es la luna de miel… –Sonrió con picardía levantando su ceja.
Candy sonrió –Sin duda es lo mejor de estar casado, la verdad es lo hermoso del matrimonio, cuando compartes todo, desde tu ser hasta tus miedos pasando por cada una de tus emociones. Créeme, cuando el amor es correspondido nunca más tienes miedo de nada. –Candy no sabía que sus palabras ella se las tendría que decir a sí misma. Sentirse segura de sus afirmaciones.
–Tendré toda una vida para descubrirlo y disfrutarlo junto a Anthonie. Lo amo tanto y soy tan feliz.
Toda la velada fue hermosa y emotiva. Anthonie se veía completamente enamorado de Karen y ella expresaba en todo momento su amor por él, en cada palabra, cada caricia, con cada pieza de baile… serían sin duda muy felices.
El ocaso del año estaba por llegar, el reloj que decoraba la chimenea rústica marcaba cinco minutos antes de la media noche del día 31 de diciembre. El año moriría con todos sus eventos dejando lindos recuerdos así como otros no tan agradables y daría paso al nacimiento de un nuevo año lleno de buenos propósitos y deseos. Toda la familia Grandchester estaba reunida a la gran mesa que rebozaba de abundantes y deliciosos platillos. Dorothie y Frannie se habían esmerado en preparar los platillos favoritos de cada uno de los integrantes de esa unida y feliz familia.
Josh había invitado a su novia Sandra. Ben recién iniciaba una relación con Goretty quien estaba al frente del área de Recursos Humanos de la empresa. Candy estaba feliz con su amado esposo y Richard y Eleonor eran inmensamente dichosos al ver a sus hijos con buenas mujeres. Mujeres llenas de grandes virtudes. La única que tenía una posición social como la de ellos era Candice y ella era tan noble que nunca sentía altivez. La problemática de Ardley's estaba más cerca de solucionarse con cada día que pasaba y Candy sería dueña de una gran fortuna, mayor a la que Richard podría dejarle a Terrence, la herencia de Candy era de hija única y de Terrence era el 30% al igual que Josh, la de Ben por ser el mayor sería del 40% y en caso de dejar viuda a Eleonor, su estipulación testamentaria era que sus hijos velarían por ella.
–…6,5,4,3,2,1 ¡Feliz año nuevo! –Sandra era buenísima en dirigir los eventos sociales de la familia, tenía mucha gracia en su voz y era rápida en organizar, eso le agradaba tanto a Josh, la veía siempre tan risueña y Richard veía en ella el liderazgo nato para organizar, si Candice y Sandra hubieran sido sus hijas él hubiera estado igual de orgulloso de lo que estaba de sus hijos. –Antes de comer cada uno de nosotros dirá en una frase lo que espera de este año y su aportación para que sea mejor para todos… Comenzamos con el patriarca de esta gran familia y luego avanzamos con el que esté sentado a la derecha…, –Se dirigió a Richard–Señor el tiempo es suyo…
Richard se puso de pie, se aclaró la garganta y dijo con voz serena, fuerte y segura –Deseo mucha felicidad a mi familia y mi aportación es pasar más tiempo en casa.
Eleonor se puso de pie –Amor para cada integrante de mi familia y mi aportación es estar más tiempo en casa, al igual que Richard. –Le guiñó un ojo a su amado esposo.
El tiempo de Candy –Unión, deseo que mi familia siempre esté unida y mi aportación es entregarme a cada uno de ustedes. –Nadie tenía que pedir eso de ella, Candy siempre tenía disposición para ayudar…
–Yo espero de este año, la bendición de otro hijo– Terry hizo reír a todos –al igual que mi esposa deseo que mi familia siempre esté unida a pesar de cualquier circunstancia y mi aportación es siempre creer en mi familia antes que a cualquier persona...
Cada uno de los integrantes de la familia expresaron lo que deseaban y lo que ellos aportarían para que fuera una realidad… Después de cenar Sandra les pidió que pasaran todos a la sala de estar. Había planeado junto a Josh una velada tal y como ella la tenía con su familia, haría jugar a los Grandchester sus ya dominados juegos sociales. Eso era nuevo para todos ellos. Durante los años pasados Richard y Eleonor viajaban a Inglaterra para estar con sus hijos y terminando de cenar cada quien se iba con sus conocidos y amigos… este fin de año era muy peculiar, era más familiar y nadie a excepción de Kyle dormiría temprano.
Cada uno de los deseos parecían cumplirse y todos habían puesto empeño por hacer su aportación de manera oportuna. Así habían transcurridos los casi cuatro primeros meses de ese nuevo año. El período vacacional de Semana Santa estaba a un par de días para llegar. La invitación para ir a Malibú era muy tentadora. Terry y Candy eran jóvenes muy responsables y no querían dejar solo a Kyle y comprendían que no podían llevar a su retoño de casi diez meses a ese viaje entre amigos.
–Yo lo cuidaré–se ofreció Eleonor
–Tú tienes tus actividades y no quiero que las dejes por cuidar de Kyle. Luego programaremos nuestras vacaciones con nuestro hijo.
–Ustedes son jóvenes y necesitan divertirse y alimentar su romanticismo… vayan no sean necios, yo ayudaré a Eleonor con el osito– Richard se comprometió a ayudar a su esposa. –A demás tenemos experiencia seremos buenos niñeros para Kyle. –Comentó risueño. Terry rodeó con un brazo la cintura de su amada y la atrajo hacía él
–¿Qué opinas cielo? ¿Les confiamos a nuestro mayor tesoro? –Terry sonreía
–La verdad sus hojas de vida no me convencen–Candy se unió a su broma en contra de los abuelitos de Kyle–Mira que contigo no hicieron muy buen trabajo–Candy rió fuerte al igual que Richard y Eleonor
–¿Qué hay de malo en mí? Yo opino que su trabajo es más que excelente y podemos confiar en ellos–Seguía con la broma en contra de sus progenitores.
–Bajo tu responsabilidad Terrence Grandchester–Dijo Candy
–Bueno, si no quieren ir a Malibú no nos echen la culpa –Tomó la mano de su esposa y les devolvió la broma a la joven pareja –Vamos amor, tendremos más tiempo para nosotros, que al fin de cuentas ya hemos terminado de educar a nuestros hijos. –Fingieron caminar hacia la puerta…
–Ya! Están contratados –Dijo Candy –Les dejaremos a Kyle las dos semanas. Creemos que son los mejores candidatos para cuidarlo …
–Hijos diviértanse mucho y disfruten que son una pareja joven y llena de vida, siempre hay tiempo para ser responsable y también para vivir…–Fueron la palabras de Richard al tomar a Kyle de los brazos de Candy
Terry hizo la reservación del vuelo con destino a California y Candy se encargó de hacer el equipaje. Terry se encargó de llamar a la agencia de Bienes Raíces para que le alquilaran la casa que Candy ocupara hacía más de un año atrás… lo consiguió, ese lugar era espacial para ellos.
En cuanto llegaron a California Terry rentó un auto para movilizarse, sería unas semanas llenas de fiestas y diversión. Candy estaba muy feliz con saber que ocuparían de nuevo la cabaña a la orilla del mar.
–Ven conmigo a ver el atardecer, tal y como lo hacíamos–Tomó la mano de Candy y salieron rumbo a la orilla del mar.
–Dame un segundo para quitarme los vaqueros y ponerme un nadador, tú deberías hacer lo mismo. He echado de menos tanto este lugar que no quiero desaprovechar ni un minuto del que estemos aquí.
–Recién hemos llegado, la ropa están en las valijas…
–Por favor amor, no pasará nada si nos metemos al agua aún sea tarde o noche, hazlo por mí bebé–La voz de Candy convenció a Terry y los dos se apuraron a cambiarse de ropa.
Caminaron hacia la orilla y Candy remojó sus pies en el agua templada de Malibú, Terry la cubrió con sus torneados y musculosos brazos y recargó su barbilla en el hombro de Candy. Miraron el atardecer y mientras el cielo se pintaba de un color ocre con destellos anaranjados las manos de Terry acariciaban el casi desnudo cuerpo de su esposa. Candy tiró de él hacia el agua quien los envolvió inmediatamente. Se llenaron de besos y caricias. Caminaron un poco más hacia lo profundo.
–Bésame cielo, como la primera vez que lo hiciste en este lugar. –Pidió Candy
–Si mal no recuerdo estábamos sobre la arena y no en el mar.
–Me refiero en estas playas, amor
–Lo sé, hermosa mía. –La abrazó–Pero no solo quiero besarte…
–y ¿Qué más quiere hacerme señor Grandcester? –El tono de voz de Candy era sensual y lleno de coqueteo.
–Quiero hacerte mía. Aquí y ahora.
–Y ¿Qué se lo impide? –Dijo mientras pasaba sus manos por el castaño cabello de su amado.
–Ahora nada, señora Grandchester. –La besó apasionadamente por su cuello, boca, y senos, mientras sus manos recorrían el cuerpo de Candy. Las olas rompían en sus cuerpos incitándoles con su vaivén a seguir su ritmo. Terry hizo a un lado la parte inferior del nadador de Candy y el de él dejando en libertad su prominente masculinidad y ejerció presión en la intimidad de su esposa mientras ella se acomodaba a él abrazando sus caderas con sus piernas. La penetró lleno de erotismo por hacerlo en la naturaleza. La besó en cada parte que tenía a su alcance mientras controlaba el ritmo de sus embestidas. Después de un rato de estar en la profundidad caminó con su esposa en la misma posición y él dentro de ella hacia la orilla. Tendría por colchón la fina arena y por sábanas las olas que cubrían sus cuerpos que permanecían siendo uno.
Las olas al llegar a la orilla movían la cabellera de Candy posicionándola por encima de su cabeza.
–Dios! Pareces a la medusa que hechizaba a todos los hombres que se atrevían a mirarla. Mi vida eres una diosa. –Tenía un brazo debajo de la nuca de Candy para equilibrarse y con el otro bordeaba los senos de la hermosa mujer que yacía bajo de él.
Candy lo miraba llena de pasión y lo besó furtivamente tirando del trasero de Terry para que ejerciera mayor embiste en ella. Levantó sus caderas plantando sus pies en la inestable arena que le provocaba cosquillas e invitó a Terry a moverse a un ritmo más acelerado hasta lograr tocar las estrellas que atestiguaban su entrega sin reservas, Terry la siguió segundos después derramándose dentro de ella cálidamente. Permanecieron por varios minutos así mientras se besaban como dos colegiales.
Para la despedida de Karen fueron al antro que conocieron la primera vez que pisaron Malibú, esta vez sería diferente a la pasada. The Wild tenía una variedad especial para algún festejado.
Archie se despegó de todos y fue en busca del animador de escena –Tengo unos amigos que están celebrando su despedida de solteros –Indicó a su "cómplice" quien se dirigió al DJ para indicarle y poner la música y las luces para el show.
–"The Wild" se complace en anunciar que entre nosotros se encuentran dos personas que están a punto de dejar la soltería –El lugar reventó entre gritos y chiflidos –Y tenemos preparado una sorpresa para la feliz pareja. Les pedimos que pasen a la pista a Karen Baker y Anthonie Brown–Al pasar el ánimo acrecentó entre los presentes.
La sorpresa consistió en hacerlos bailar, tomar tequila y striptease para ambos… y también para los padrinos que eran Candy y Terry.
Un concurso de baile logró que Candy le hiciera una danza sensual a Terry y Karen a Anthonie. Para ellas, es decir, para todas las chicas presentes, Terry y Anthonie hicieron lo mismo. Un baile erótico con muy poca ropa… para ser precisos solamente con una diminuta tanga y un moño negro en el cuello (La ropa interior era nueva y cargada a su cuenta)
Se divirtieron tanto que llegaron exhaustos a su cabaña, y para relajarse una ducha relajante en aquella gran tina que los invitaba a hacer el amor dentro de ella. No se negaron.
Lamentablemente el tiempo pasa demasiado rápido y no se detiene por nada. Era el tiempo de regresar, y a pesar que pasaron un tiempo muy reconfortante como pareja todas las noches hablaban con Richard y Eleonor para saber cómo se lo estaban pasando con Kyle.
Había pasado ya un mes de ese viaje a Malibú y la boda de Karen con Anthonie se celebraría ese fin de semana. Toda la familia estaba muy emocionada por el acontecimiento. Candy había acompañado a Karen y a su madre a escoger el vestido, gracias a Dios que Elroy se había ofrecido a cuidar a Kyle porque Karen era muy indecisa: quería la forma de ese vestido pero con el ajuar del otro y la caída de aquél con el velo del que estaba más allá… ¿No podían hacerle un vestido combinado todos?
Valió la pena cuando la vieron caminar del brazo de su padre por la elegante alfombra que cubría una gran porción del pasto verde bien cuidado. Anthonie le dio la sorpresa de comprar el rancho que se habían propuesto. Ahí se casaron, era un lugar enorme y bellísimo.
Karen lucía un hermoso vestido blanco voluminoso con cintura reducida con top en forma de corazón y una fina línea de rosas de satín, Su fina cintura y su largo talle daba una forma espectacular al vestido.
Candy, al igual que las demás damas, lucía un hermoso vestido color coral con aplicaciones rojas, era largo y sin espalda afinando su hermosa figura y a los hombros le rodeaba en forma de tirantes un delgado cordón que cruzaba por la espalda desnuda. El padrino y los acompañantes llevaban trajes del mismo color de vestido que las damas con camisas rojas. Se veían sexis.
La boda de Karen fue realmente espectacular, todo a la perfección y sin sorpresas. Faltaba poco para la graduación, y para su luna de miel.
Candy cumplía en ese mismo mes sus 20 años faltaba poco para que lograra ella tener su libertad de Neil y Kyle cumpliría entrando el mes siguiente, junio, su primer año de vida, Terry terminaría su maestría y graduaría con honores.
Los deseos de año nuevo iban dando sus resultados. Estaban justamente casi a la mitad de año. El mes de junio había llegado y con ella la emoción de la celebración del primer año de vida de Kyle.
Se llevó a cabo en el salón social de la empresa "G-K…" Richard estaba orgulloso de presentar en sociedad al nuevo integrante de la familia Grandchester.
Terry agradecía los detalles con Sandra quien se ofreció a ayudar a organizar todo el evento, había sugerido que fuera un día familiar de la empresa y los empleados llevaron a sus familias. Kyle estuvo rodeado de niños y no solo de adultos…
Candy llevó a su hijo a su habitación, Kyle dormía profundamente y todos estaban muy cansados había sido un día muy largo. En la cuna del bebé estaba el osito que Josh le había dado cuando tenía apenas unos meses de nacido. Candy lo miró con mucha ternura agradeciendo el amor que todos le mostraban a su hijo. Agradecía a Dios por su familia y también deseaba que su padre estuviera vivo para ver crecer a su hijo.
Eleonor entró a la habitación de Kyle y abrazó a Candy
–Te agradezco hija toda la felicidad que le has brindado a cada integrante de esta familia. Tú y Kyle son una gran bendición y alegría para nosotros.
Candy correspondió el abrazo –Yo soy quien les agradece tanto amor y paciencia para mí y mi hijo.
Hablaron en susurros, para no despertar a Kyle, durante un rato. El bebé estaba creciendo hermoso, grande y fuerte. Todos en esa familia lo amaban y se lo demostraban en todo momento.
Candy alcanzó a su esposo en su recámara.
–Ha sido un gran día y estoy muerta.
–Ven princesa te ayudo a quitarte la ropa –Terry le guiñó un ojo y le regaló esa sonrisa que enloquecía a su amada.
–Y ¿Quién te quitará la tuya? Mira que aún tienes el traje puesto.
–Te propongo un trato… yo te quito la tuya y tú me quitas la mía…
–Me parece justo…
Iniciaron su ritual de amor y placer. –Cielo este momento es especial porque es para felicitarte por tu graduación, hemos estado tan ocupados con la fiesta de Kyle que no hicimos gran cosa por tu maestría. Te amo Terry y estoy muy orgullosa de ti.
–Mi amor, si nuestros planes no hubieran cambiado desde el principio, yo apenas estaría regresando de Inglaterra y no celebrando el primer año de nuestro hijo. Te amo princesa y gracias por darme el hijo más hermoso del mundo.
–Gracias a ti por ponerle empeño al hacerlo… se parece tanto a ti…. –Rieron por la picardía de Candy.
Sus cuerpos se fundieron en uno solo –Cielo ¿cuándo le daremos a Kyle un hermanito?
Candy estaba en horcajadas sobre Terry –Me falta un año para culminar mi carrera, he adelantado la mayor cantidad de horas crédito para obtener el máster… entonces ya nos pondremos a cocinar el hermanito de Kyle… por ahora solo podemos hacer intentos.
Después de su entrega apasionada de cada noche, Terry acercó a Candy a su regazo y durmieron. Candy se levantó sobresaltada de una horrible pesadilla y miró el reloj que marcaba con sus números azules las 3:25 a.m. Se pasó una mano por la cara para despejar su mente y el pánico se apoderó de ella. Se levantó de un solo movimiento y se puso la bata sobre su cuerpo desnudo y corrió descalza hacia la habitación de Kyle.
La ventana estaba abierta y el viento sacudía en el interior la fina cortina que cubría de la luz la habitación, corrió hacia la cuna y estaba vacía. Solamente estaba el oso que Josh le había regalado.
Intentó no desesperarse y prendió las luces de la habitación de Kyle. Terry notó la ausencia de su esposa y se levantó para buscarla, la miró pasar corriendo por el pasillo en dirección a la habitación de sus padres
–¿Qué pasa cariño? –Le preguntó del otro lado
–Es Kyle, no está en su habitación –Su voz parecía romper en llanto
–¿Cómo que no está? –Terry corrió deprisa a la habitación de su hijo y la vio vacía.
Corrió rápidamente a la habitación de Josh, Candy salía de la habitación con Eleonor detrás de ella y con las lágrimas en los ojos
–Josh, es Terry ¿Tienes a mi hijo contigo? –Josh al escuchar la pregunta se levantó de inmediato y abrió su puerta
–No
–Con Ben tampoco está –Dijo Eleonor.
Todos comenzaban a juntarse y las luces de toda la casa comenzaron a iluminar
Candy intentaba serenarse y Terry la abrazó, Richard convocó a todos los sirvientes y les cuestionó si alguien tenía al bebé. Todos respondieron con una negativa. Candy y Eleonor rompieron en llanto. Buscaron en cada habitación pero era ilógico Kyle no se bajaba de la cuna y sus pasitos aun eran sin equilibrio y necesitaban el apoyo.
Richard llamó a inmediatamente al departamento de policía para dar aviso y contrató a un detective. Había sacado a Kyle de la Mansión.
Terry le prometía a su inconsolable esposa que lo encontraría.
Por su parte Jill sacó su móvil y le llamó a Susana desde el baño de su habitación –Señorita, es Jill…
–Vaya hora de despertarme, si es por algo que valga la pena te perdonaré la vida
–Si usted se llevó al bebé, regréselo, la señora Candy está muy alterada.
–¿Qué? ¿Qué pasó Jill? Habla
–El niño no está, alguien lo tomó de su cuarto…
–No he sido yo, te lo puedo asegurar… de cualquier cosa mantenme bajo aviso.
–Sí señorita.
Susana se levantó por completo de su confortable cama y llamó a un atractivo moreno.
–¿Diga? –Contestó una voz soñolienta.
–Vaya que me sorprendes… pero no me dejarás fuera
–¿Quién habla?
–¿Tan pronto me olvidaste? Soy Susana Marlow
–Hola hermosura. ¿Qué se te ofrece a esta hora? ¿Estás en problemas?
–No, el que se meterá en problemas si no devuelve al hijo de Terry y Candy serás tú…
–¿Qué? Yo no tengo a ningún niño…. ¿Qué ha pasado?
–Si tú no lo tienes y tampoco lo tengo yo… Neil dime que el bebé de Terry está contigo… comienzo a preocuparme.
–Yo no lo tengo, recién me acabas de despertar… Tú eras quien quería llevar a cabo su venganza…
–Había pensado en tomar a Kyle pero solo para presionar a Terry pero no le haría daño, no soy tan mala… Me acabo de enterar que desapareció de la Mansión…
En mencionado lugar Candy desesperada al igual que todos siente que el dolor de no saber quién tiene a su hijo.
–Kyle… Kyle… hijo –Lloraba mientras abrazaba el oso de felpa de su pequeño bebé
¿QUIÉN TIENE A KYLE?
LINDA NOCHE
SU AMIGA ABBY
