. - At the limit - .
"Este capítulo va dedicado exclusivamente a: Tary N., Betsy17, Vegen Isennawa, xilema95, saki-uzumaki, kaneFantasy, Diana Albatou, Lunaykirin, korime, mika, y lomg. Quienes continúan leyéndome y por quienes seguiré escribiendo."
Capítulo XIV: ¿Seguir adelante?
- ¿Dormiste bien, Ryuuzaki? – preguntó el japonés ingresando al escritorio, donde su pelinegro se hallaba tecleando con ansias junto al monitor.
- Bueno, se podría decir que dormí como siempre – respondió L sin quitar de vista la pantalla.
- En todo caso ya es hora de que dejes el trabajo, ¿no? Ya estoy en casa, Ryuuzaki.
- Sí, lo sé. Nada más termino esto y voy contigo, Light. Dame unos minutos más – el detective ni siquiera le había lanzado una mirada.
- …De acuerdo. Te estaré esperando – accedió el castaño para salir del escritorio. Le enfadaba que a veces el pelinegro se abstrajera tanto en sus casos. Tanto incluso más que en él. Ya no eran adolescentes, lo sabía, es más, ya ni siquiera eran los jóvenes de veinte que antes solían ser, pero tampoco había pasado demasiado tiempo, y los treinta tampoco eran tan malos. ¿Era mucho pedir acaso la misma atención de hace algunos años? Pero qué estaba pensando… Él era Yagami Light, él era el policía número uno en Japón. Tenía toda la atención que necesitaba. ¿Qué importaba si L no acudía a él todas las noches? ¡Nada! Aún así lo tenía todo. Era perfecto.
- ¿Light? Light, ¿qué ocurre? – pregunta el detective muy cerca de su rostro.
- Yo… Ryuuzaki… - el castaño no dudó en aferrarse a su pelinegro. Lo abraza fuertemente, dispuesto a jamás soltarlo.
- ¿Qué ocurre? – insiste el pelinegro con voz tranquila. Corresponde el abrazo aún cuando se sentía asfixiado por la fuerza de su compañero.
- Soñé… ¡soñé que habías muerto! – Revela Light sin poder controlar sus lágrimas – Soñé que Beyond te secuestraba… soñé que te incendiabas…Ryuuzaki…
- Todo está bien – L se mostraba paciente, comprensivo con él. Casi nunca tenían esos momentos fugaces, de llanto o de nostalgia extrema. Casi nunca Yagami Light lo abrazaba con esa misma intensidad, ni lo reclamaba con tanto ahínco como cuando lo creyó muerto en el incidente del helicóptero y la Wammy's House. Y aún así, allí estaban, ambos en medio de una noche tormentosa. Todavía con esos sentimientos latentes en sus corazones.
Más tarde, Light se había tranquilizado un poco. Los dos genios se encontraban sentados en la cama del cuarto de visitas, lado a lado, contemplando el suelo.
- Beyond se fue, Light. Y no me llevó con él – explicaba el detective con su voz neutra – No ha sido más que una pesadilla tuya, Light. Estoy aquí contigo ahora, ¿no?
- Sí… - para el japonés, creerle todo no le era tan fácil. Había vivido prácticamente toda esa angustiosa experiencia, toda esa incertidumbre de no saber la localización de Ryuuzaki. Y de pronto despertar y descubrir que no había sido más que un sueño, que una pesadilla originada en parte por la falta del pelinegro en su cama… No podía creerlo.
- Light, en serio – L finalmente se voltea a él, y le rodea los hombros con un brazo – Estoy aquí. Contigo. – Le da un beso en uno de sus párpados, y entonces ambos comienzan a besarse lentamente.
- Ryuuzaki… - el castaño se deja recostar en la cama, a la vez que el pelinegro se posaba sobre él con delicadeza.
- Me alegra saber que todavía te pondrías triste si no estuviera aquí – admite el detective recorriendo el cuello de su compañero con dulces besos.
- ¿Pero qué dices, Ryuuzaki? Sabes que no te dejaría ir nunca – repuso Light mientras lo acariciaba poco a poco con más lujuria – Me perteneces, Ryuuzaki. Eres mío y lo serás hasta mi muerte.
- ¿Tú muerte? Qué egocéntrico, Light-kun. ¿Qué pasaría si tú mueres primero?
- Me extrañarías – contesta el japonés confiado – Me echarías tanto de menos que probablemente decidas dejar de vivir.
- Ah, ¿es decir que me suicidaría por tu ausencia? – continúa divertido el pelinegro. A éstas alturas ya habían comenzado a desnudarse el uno al otro.
- Tal vez. Sólo digo, que sería imposible que vivieras sin mí.
- Así como lo sería si yo no estuviera aquí, Light-kun.
- Es probable.
- ¿Probable? Tengo un noventa y cinco por ciento de que así será. Es más, hay un noventa y nueve coma nueve por ciento de que tú te suicidarías primero.
- ¿Ah sí? ¿Y qué hay del otro cinco por ciento, Ryuuzaki? ¿Crees que me olvidaría de ti?
- No. Creo que seguirías mi consejo.
- ¿Tu consejo? - Entonces se detienen por un momento y se miran directamente a los ojos. L sin entender por completo por qué habían parado, y Light sorprendido por lo que decía el pelinegro - ¿Qué consejo, Ryuuzaki?
El detective se lleva un pulgar a los labios y observa a otro lado de la habitación con infantilismo.
- El de seguir adelante, Light-kun.
"¡…!"
El japonés se aparta con cuidado entonces, y lo observa preocupado.
- ¿Light-kun? – pregunta el pelinegro extrañado, de nuevo mirándolo.
- Tú… ¿querrías que yo…siguiera adelante? – pregunta el castaño sin salir de su asombro.
- Enfrentamos diversos peligros cada día, Light. No es de extrañar que no piense en esas cosas de vez en cuando – señala el detective apegando sus rodillas a su pecho y rodeándolas con su otro brazo – Me refiero a que si algo llegara a pasar… no hay que cerrarse a las posibilidades, Light.
- Ryuzaki… - el japonés aún estaba sorprendido. Verlo tan cerca, desnudo, y todavía con esa expresión infantil tan inocente…y ahora esos deseos tan…
"Terriblemente ingenuos."
- Ryuuzaki, ¿crees por fortuna que alguna vez podría pasar de ti? ¿Que simplemente podría superarte y, seguir adelante? ¡No entiendes nada en absoluto de mis sentimientos por ti! – estalla de pronto el japonés y se levanta de la cama para coger sus pantalones y salir del cuarto increíblemente molesto. L lo observa casi atónito.
"¿Pero qué se cree? Decirme todas esas cosas, justo luego de que… ¡Maldito Ryuuzaki!"
El castaño estaba ingresando al dormitorio principal, dispuesto a cerrar la puerta a sus espaldas, justo cuando un par de brazos lo sujetan desde atrás.
- Light…
- Déjame.
- No tengas tanto miedo. No pienso irme a ninguna parte.
- Idiota… eres un idiota, Ryuuzaki. Suéltame.
- No quiero soltarte. ¿Estás molesto porque te he dicho que siguieras adelante, Light-kun?
- Estoy molesto porque hasta andas viendo probabilidades de que mueras, Ryuuzaki – Light se voltea entonces y se enfrenta cara a cara con el pelinegro. Su voz había sonado más molesta de lo que en verdad estaba.
- Ay, si te pones así por las probabilidades de que yo muera entonces prefiero no saber cómo te pondrás cuando te enteres de las probabilidades de que tú mueras – se queja L abandonando todo ambiente cursi para adelantarse al castaño y meterse cansinamente en la cama.
- ¡Ryuuzaki, estoy hablando en serio! – el japonés se enfada aún más siguiéndolo de lejos. En un arranque de ira coge al pelinegro por una de sus muñecas y lo obliga a encararlo desde la cama. L se sorprende por esta acción, revelándolo en sus ojos, a los que luego de haber visto Light, recupera su propio control-. Lo siento – se disculpa soltándolo con delicadeza. El castaño se sienta junto a él en la cama, con la mirada al piso. El detective lo observa un poco, y entonces se inclina a abrazarlo.
- Light, estaba jugando. Sabes que nunca hablaría en serio sobre morir.
- Lo sé, lo siento.
El pelinegro coge ligeramente su rostro en sus manos, obligándole a su compañero a mirarlo a los ojos. L se mostraba determinado.
- Light, quería que lo supiera. Tal vez haya elegido un mal momento para decírtelo, pero quería que lo supieras. Eventualmente, ambos vamos a morir. Si yo muero primero, quiero que tú, Light, sigas adelante... – apoyo levemente su frente contra la del japonés, sin apartar sus manos de sus mejillas -. Ya he sido egoísta antes contigo, Light. Por eso he decido brindarte eso. No es por otro motivo – en ese instante sus labios se unen con ternura. Light lo sujeta también con delicadeza por la parte posterior de la cabeza, obligándole a intensificar el beso.
- Aún así… es sólo un cinco por ciento, ¿verdad? – pregunta Light al separarse luego de un rato.
- Sí. El resto depende totalmente de ti, Light.
- Dime, Ryuuzaki. ¿Cuáles son tus probabilidades conmigo?
- Ochenta y siete por ciento – responde el pelinegro.
- ¡¿Seguirías adelante sin mí en un ochenta y siete por ciento?! – estalla el japonés soltándose de su compañero.
- Sabes que estoy bromeando, Light-kun. Desde luego que no podría vivir sin ti – el detective se recuesta de nuevo en la cama, acurrucándose para volverse a dormir.
"¡Este…!"
El castaño se enfada un poco por el sarcasmo de su compañero, mas no el enojo no le dura demasiado. Se acuesta a su lado resignándose a no seguir discutiendo, y lo abraza sin importarle nada más, con la absoluta confianza de que el detective se dejaría abrazar.
"No voy a soltarte, Ryuuzaki" piensa dejándose caer de vuelta al profundo sueño, "nunca jamás, voy a dejarte ir…"
Al despertar en la mañana, el detective no está a su lado. Ni siquiera está con él su dulce aroma.
No siente nada, no percibe nada. Ya no le interesa.
Sólo revive aquellos momentos de placer que había tenido al golpear violentamente a Beyond Birthday, hace un par de horas. Reviviendo todo a partir de ese momento…
- ¡VOY A MATARTE! ¡MALDITO, TE VOY A HACER PEDAZOS!! – gritaba furibundo el japonés, había perdido el control de sí mismo - ¡¿DÓNDE ESTÁ?! ¡¿DÓNDE RAYOS ESTÁ RYUUZAKI?!!
El castaño todavía seguía golpeando y arrojando de un lado para otro a ese falso pelinegro, cuando Soichiro Yagami, Matsuda, y Mogi, entraron corriendo a la casa, dispuestos a sujetar a Light cuanto antes.
- Hijo, cálmate…
- ¡¿DÓNDE ESTÁ RYUUZAKI?!!
- Matsu-san, Mogi-san – Soichiro se cerciora de que ambos agentes tuvieran a Light bien agarrado, y entonces se dirige hacia lo que aún quedaba de BB.
- ¿Dónde está Ryuuzaki, Beyond? Sabemos quién eres – empieza el jefe Yagami con una firmeza profesional. El pelinegro no abre la boca, ni siquiera estaba seguro si podría. No paraba de sangrar, y no podía moverse – Cuanto antes lo digas, podremos llevarte a un hospital. Dinos, Beyond, ¿dónde está Ryuuzaki?
Increíblemente, un sonido comienza a emerger desde su garganta… Beyond se estaba riendo. Esto enfada aún más a Light, que no paraba de debatirse contra los policías. Soichiro no tiene opción, agradece a Sachiko por haberle entregado aquel frasquito justo antes de que saliera de su casa. Soichiro abre el frasquito, y con cuidado se lo hace tomar al criminal.
- Bien. Ahora, Beyond, dime ¿dónde está Ryuuzaki? – insiste a sabiendas de que esa fórmula de verdad le obligaría a confesar. Pasan unos segundos, y entonces BB comienza a tartamudear.
- Y-ya es tarde… - indica cerrando los ojos. Escupe un poco de sangre.
Light por primera vez deja de debatirse, escuchaba atentamente sus palabras.
- ¿A qué te refieres? – pregunta Soichiro. Tenía que obligarlo a seguir hablando a cualquier costo.
- Ya han…pasado demasiados días… No creo que…aún siga con vida…
- ¡…!! – Light se mantenía sin parpadear, totalmente enloquecido.
- ¿Dónde está, Beyond? – vuelve a insistir Soichiro.
- … Él está en… está en… - la conciencia comienza a nublársele al criminal.
- ¡¿Dónde?! – presiona Light impaciente.
- Motel Paradise, a tres cuadras de donde ocurrió el incendio – finalmente revela BB -. Tercer piso, el último cuarto…
Notas de Sume-chan: Hi! Bueno, lo sé. Triste, nee? La verdad lo del principio no tenía que ser tan largo, pero se extendió, y no quise omitir nada. Así que, en el próximo capi de verdad las respuestas a todas sus preguntas, aunque al menos ya saben la principal, no? Ya saben dónde está L.
En fin, nos leeremos luego! Sigan escribiendo!
Sin más que decir:
Es un placer entretenerlos!!
