Advertencias: Ooc, y temática sexual un poquito (poquitito) subida de tono.

Palabras: 5,640. Aprox.


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14

ITACHI

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-O-

Al día siguiente, las cosas parecían estar en las mismas; sólo parecían, claro, con Sakura levantándose temprano, acompañando a Sasuke nuevamente en el desayuno. Pero obviamente había algo diferente, pequeño y sutil a la vista.

Sasuke no era tan arisco como la mañana anterior, un semblante de serenidad lo acompañaba esa mañana, prestándole un poco más de atención a la mujer, entablando una pequeña y fútil conversación más longeva que la de ayer.

Anoche no pasó a más, luego de contemplar un rato la lluvia en la oscuridad, la corriente regresó casi enseguida y casi al instante Sasuke subió a su habitación para cargar su celular, alistarse para dormir y no salir más de su cuarto; lo mismo que Sakura, ya más tranquila y segura de poder andar por la casa con las luces encendidas.

Un cortés "buenas noches, hasta mañana, que descanses Sasuke, igual tú" fue todo lo que se dijeron antes de meterse a los respectivos cuartos.

Por supuesto, nada fuera de lo normal, como si la tan personal conversación y cercanía que tuvieron no hubiesen sucedido. Pero sucedieron y tanto para bien o para mal cambió de una manera significativa (especialmente para Sakura) el trato que inicialmente tenían.

Ahora, Sakura percibía cierta calidez con Sasuke. Le alegraba mucho, bastante de hecho, incluso aunque fuese un cambio tan minúsculo. Era agradable verlo curvar los labios más a menudo y que la tratara más como a una amiga que como a la extraña muchachita invisible de ayer. No era quizá el Sasuke con el que convivió a los diez años, pero tampoco estaba tan lejos de ser algo parecido. «Ah» suspiró grata la chica, al menos ya no estaba tan lejana, pero tampoco tan cerca; el punto medio, probablemente el adecuado y el correcto.

Sasuke se despidió, no dijo que regresaría temprano como el día anterior (y Sakura sabía que el día anterior sólo quiso ser cortés porque de antemano no tenía planeado regresar antes) por ende ese día no dijo eso, sólo se despidió y fue todo. Sakura quedó nuevamente sola, repitió su rutina mañanera y dado que todavía tenía algo de trabajo en el jardín, la tarde la ocupó para eso.

Eran las 4:45 pm cuando salió a comprar unas cuantas cosas y preparar la comida y, cuando regresó, se sorprendió el ver el auto de Sasuke estacionado en la entrada. Entró con cautela, hizo saber que había llegado y fue grato escuchar una respuesta proveniente de la cocina, se encaminó al lugar, con una enorme sonrisa, le fue más que gratificante encontrar a Sasuke, quien calentaba la comida.

—Hola—dijo éste, educado y mesurado.

—Hola—respondió contenta—, veo que saliste temprano del trabajo.

—Sí. ¿Ya has comido?

—No, había salido a comprar unas cosas para eso…—Enseñó la bolsa.

—Ya veo.

—Deja—Se acercó—, yo cocino.

—Está bien, Sakura, también puedo hacer la comida de vez en cuando.

—Entonces pondré la mesa.

Y así lo hizo, colocó dos platos, dos vasos, dos pares de cubiertos y todas las cosas extra que necesitarían para degustar cómodamente aquella vespertina comida. El sol, afuera, pintaba los nubarrones de un dorado y rosado fluorescente y en la cocina se alcanzaba a distinguir de cuando en cuando el pasar de algún carro; no había conversación entre ellos hasta que Sasuke terminó de calentar y sirvió.

— ¿Y, cómo te fue hoy? —Preguntó Sakura con sonrisita, dirigiendo la mirada al hombre.

—Bien, gracias…— No levantó la vista, seguía atento a su plato— ¿Qué hay de ti?

A Sakura le agradó que Sasuke replicara de vuelta, por lo que no se delimitó con una escueta respuesta.

—Fue un día bastante tranquilo, un poco aburrido a decir verdad, hice un poco de aseo y aún estoy arreglando el jardín.

— ¿Te falta mucho?

—Sólo un poco, unos cuantos detalles. ¿Qué hay de ti, tienes trabajo por hacer?

—Sí, algo. Por cierto, ¿ya tienes todo en orden para el lunes?

— ¿El lunes? Sí, por supuesto, ya arreglé la mayoría de los tramites y también investigué rutas ayer que fui con Ino, me ayudó mucho ese pequeño recorrido.

—Bien.

No podía pedir más, charlas cortas, charlas triviales en una tarde cualquiera, con la persona que más quería en aquel planeta azul… ¿Pero de quién hablaríamos? ¿Sakura a Sasuke? Claro, por supuesto, para ella él era la persona que más quería en el mundo, razones sobraban… ¿Y él? Bueno, para él estaba su hermano, su mejor amigo, su padre; pero, debemos comprender que hay diferentes tipos de amor y aunque Sasuke Uchiha no lo admitiese, ni siquiera en lo más recóndito, escondido y oscuro de sus pensamientos, sólo a Sakura, únicamente a Sakura Haruno la quería como la quería, ¿cómo? Quizá más adelante lo sabría definir con exactitud…O no.

-O-

Terminada la comida, Sakura recogió la mesa, Sasuke se esfumó para poder trabajar a solas y más tarde (y luego de aseada la cocina), la mujer decidió proseguir con el jardín.

Allí estaba ella, echando tierra a unas margaritas, unas poquitas, deseando tener tan buena mano como Ino para que éstas pegaran y dieran. Llevaba al menos allí media hora y empezaba a hacer sed, tragó un poco de saliva antes de incorporarse para ir por un vaso de agua, pegó un pequeño brinquillo cuando descubrió que detrás suyo se hallaba Sasuke, justamente con un vaso de agua en mano, con su usual cara mesurada (de hecho, si se le observaba con cuidado una insignificante mueca de estar un poco tímido), Sakura abrió los labios sutilmente, apunto de preguntar nada, nada porque no se le venía la pregunta exacta a formular y, de todos modos Sasuke le ganó la palabra.

— Ya terminé mi trabajo, vi que estabas aún ocupada en el jardín, así que…

Pero Sakura ya se había acercado y cogido el vaso de sus manos, rozando apenas sus dedos con los de él, mirándole a los ojos, sonriéndole amigable. Sasuke frunció los labios, las facciones se le endurecieron pero igualmente la miró fijo.

— Gracias. ¿Te gustaría ayudarme?

— No soy bueno, mejor pídeselo a Ino cuando venga.

— Yo tampoco soy buena, pero hago el intento. Vamos, ya es lo último—insistió con esa sonrisita de niña pequeña que quiere hacer una travesura—, además, tengo que hacerlo ahora o de lo contrario podría correr el riesgo de que se secasen.

El otro prosiguió sin decir nada, serio, tan sólo mirándola, observando esa sonrisita de antaño, entibiándole el pecho.

-O-

Y ahora, allí estaban los dos, plantando margaritas, regándolas, abonándolas…No se decían nada, únicamente trabajaban, pero no podían de vez en cuando mirarse de reojo; en una ocasión coincidieron, esto los incomodó, más a él, que desvió rápido y luego tosió seco. Sakura, por otro lado, tuvo el horrible (hermoso) impulso de arrimarse, abrazarlo, recargar su nariz en su hombro y aspirar un poco de él, de su varonil y limpio aroma. Pero no lo hizo, por supuesto, porque aún era lo suficientemente capaz de controlarse.

Mientras tanto, Sasuke se preguntó qué diablos hacía allí, cómo demonios permitió darse el lujo de ser más afable de lo usual e irle a ofrecerle agua. No debió. Se prohibió acercarse más de lo debido. Pero allí estaba, allí estaba con ella, dejándose llenar aquella soledad. «Qué débil eres» se regañaba. Aun con todo, decidió terminar aquella tarea y luego irse a encerrar a su habitación a leer y mantener su mente ocupada en cosas que consideraba más productivas. La noche anterior sólo había servido para meterse a Sakura Haruno en sus pensamientos, de ese deseo interno de pasar el tiempo junto a ella por el simple hecho de que eso le hacía sentir bien ¡Y cómo le molestaba sentir eso! ¡Cómo le molestaba ella! ¡Por qué diablos la aceptó! ¡No debió! ¡Estúpido!

Pero ahora ya era tarde y ahora y realmente sin hacerlo con intención se acercó demasiado…Pero quizá no fuera del todo malo, pensó, probablemente si la tratase como a alguien de su familia, si pensara en ella como una pequeña hermana… ¿Tendría la posibilidad de estrechar lazos sin temor a cruzar los límites moralmente permitidos?...Pudiera ser, se consoló. La volvió a mirar de reojo…O tal vez no.

-O-

— ¿Así que te ayudó con el jardín? —Inquirió Ino, arqueando una ceja, con una escueta indignación en la boca.

Claro que eso a la rubia la descolocó, porque Sasuke nunca, jamás, en todos esos años de noviazgo se ofreció ni por cortesía a ayudarla en su jardinería y ahora resultaba que a su sobrina con la cual apenas y se veía, en unos días logró lo que ella ni siquiera había logrado, ¡Por supuesto que eso le indignaba como mujer! Pero intentó ocultar aquella inconformidad lo mejor que pudo cuando Sakura se lo platicó.

—Pero bueno eso es porque eres su pequeña sobrina, es obvio que tiene que ayudarte—Se intentó consolar más así misma que hacerlo un simple comentario para la otra chica. Pero Sakura notó esa pequeña aura de disgusto y prefirió entonces no haber dicho nada, así que sólo le siguió la corriente.

—Sí, supongo que sí, no le vi muchas ganas de hacerlo a decir verdad.

A Ino se le relajó la mueca.

—Ah ya, es que así es él.

Aquel era el día de la cita de Ino y Sasuke y la rubia le había pedido de favor a Sakura que se quedara a dormir con su primo Naruto.

—Ya sabes, hace tiempo que no paso una noche sola con Sasuke, me gustaría tener un poco de intimidad con él, que sea un favor de amigas, eh, Sakura.

Sakura tenía tantas ganas de gritarle e ir a su cuello, ahorcarla, abofetearla...Y decirle « ¡No, nunca! ¡Sasuke es mío! » Aunque bien sabía que era mentira, porque Sasuke ni era de ella ni de nadie y tampoco estaba tan retardada como para dejarse llevar por sus impulsos y emociones, por lo que, con un pesado suspiro y una muy falsa sonrisa, asintió con la cabeza.

Ino le agradaba en muchos aspectos, era una mujer hermosa y agradable; el único inconveniente era que amaban al mismo hombre y eso quisieran o no, creaba ciertos roces en su apenas joven relación…De no ser por Sasuke, Sakura estaba segura que hubieran podido ser las mejores amigas, pero sólo eran amigas con una específica rivalidad entre ellas.

-O-

Ya estaba un poco aburrida de jugar con Boruto a las escondidillas. Los primeros veinte minutos fueron entretenidos en la casa espaciosa y bien amueblada de los Uzumaki(no era para menos, después de todo Naruto era todo un empresario al cual le iba bien y ni hablar de su esposa, Hinata la ingeniera), después comenzaron a hacerse algo tediosos. No ayudaba que Boruto fuera un niño de dos años y mucho ingenio para esconderse no tuviese (al menos lo intentaba, pensó cuando lo encontró hecho bolita a un lado del inodoro del baño principal); pero a Sakura le consolaba la idea de que en unos minutos más Naruto la llevaría a ver a Itachi y su familia. Y era algo que le gustaba porque en verdad tenía ganas de verlo y conocer a su esposa e hijos, ¿qué clase de personas serían? ¿Qué clase de mujer sería la que logró ganarse el corazón de Itachi Uchiha? Sí, eran preguntas que mantenían intrigada a la joven Haruno, además de que la entretenían para no pensar en Sasuke e Ino (Porque eso pudría su mente desde que la pasaron a dejar con Naruto para irse solos a quien sabe dónde).

—Tu casa es preciosa, Naruto—comentó Haruno mientras los tres, Boruto, Naruto y ella (Hinata se encontraba atendiendo algo de su trabajo por lo que no la verían hasta más tarde), viajaban en el automóvil en dirección a casa de Itachi.

— ¿De verdad? Yo creo que es bastante humilde.

—Bueno, lo es para un empresario exitoso como tú.

—Supongo—rió complacido—, pero a Hinata y a mí no nos gustan las cosas tan ostentosas.

—Es lo que veo…Y se nota que Ino y tú son familia, hay un montón de flores en tu jardín y ni hablar dentro de la casa.

Y era cierto, había flores de todos los tipos y colores tanto fuera como dentro; de sombra, de sol, amarillas, rosas, rojas, violetas, verdes, helechos, un par de girasoles, etc. Era una preciosa casa bien ornamentada de flores que bien pudo confundirse con una florería, vaya ¡Hasta un gran árbol tenían!

—Claro, claro, esas no pueden faltar—asintió orgulloso, luego cambió de tema evocando a su prima y a su amigo—. Y, por cierto, ¿cómo van las cosas con Sasuke? ¿Te trata bien?

Sakura se quedó mirando fijo un momento, eligiendo bien sus palabras.

—Sí, todo perfecto.

— ¿Segura?

—Por supuesto.

— ¿E Ino?

—Bastante bien—aseguró forzando una sonrisa, pero Naruto de todos modos no podía verla porque tenía la mirada en el camino—. Incluso le he hecho el favor de dejarle la casa para que pase tiempo a solas con Sasuke, no te preocupes.

—De acuerdo, me agrada escuchar que todos se lleven bien, así ya no hay nada de lo cual preocuparse.

—Así es—aseguró, aunque el tono de voz era suave y triste—. Ah, y gracias por darme asilo una noche, ahora que lo vuelvo a mencionar, te debo una.

—No es nada—agregó en mofa—: todo lo que quiera mi pequeña Sakura.

Por supuesto esto hizo que Sakura frunciera los labios y le diera un ligero puñetazo en el antebrazo.

—Pero háblame de Itachi y su familia, eso me intriga más—insistió la chica, que en serio tenía unas tremendas ganas de hablar y pensar otra cosa que no fuesen Ino y Sasuke.

—Mejor pregúntales tú misma—dijo Naruto, que de repente fue bajando la velocidad y aparcó frente a una linda casa blanca.

—Oh, ya llegamos.

—Sí, será mejor que despierte a Boruto…

-O-

Izumi Uchiha era una mujer realmente sencilla. Al menos esa fue la primera impresión que tuvo Sakura cuando ésta los recibió en la puerta. Estatura promedio, menuda; pelo castaño claro; ojos café, igualmente de una tonalidad nítida, un singular lunar debajo de uno de los ojos, simpática y sonriente. Saludó con educación, invitó a pasar y de inmediato ofreció de comer y beber, Naruto y Sakura sólo aceptaron un café y un té con unos bocadillos dulces; en cuanto a Boruto un zumo de naranja, aunque no le hizo mucho caso cuando los gemelos de tres años de Itachi aparecieron.

Sakura realmente quedó sorprendida al ver lo idénticos que ambos eran, inclusive aunque fuesen de diferente sexo; un niño y una niña, Izanagi e Izanami, respectivamente. Pero lo que más la maravilló es que eran tan parecidos a Sasuke e Itachi, poco sacaron de su lado materno. Era abrumador observar a un mini Sasuke y una mini Itachi, saludaron cuando su mamá les dijo lo hiciesen y luego invitaron a Boruto a jugar a su habitación, y como viejos amigos los tres salieron de la sala dejando a los adultos platicar.

—Itachi no tardará—notificó Izumi con cálida sonrisa—, está en la habitación hablando por teléfono, pero ya bajará.

—No hay prisa, Izumi—dijo Naruto restando importancia con la mano—, nosotros esperamos.

—Así que tú eres Sakura—inició por tanto una pequeña conversación—, Itachi me ha contando mucho sobre ti, me da mucho gusto por fin conocerte en persona—Izumi inclinó un poco la cabeza de manera educada y como saludo.

—No, no, el gusto es mío—asintió de regreso la chica, poniéndose un poco nerviosa.

— ¿Y ya te fijaste en sus hijos? —Comentó Naruto— ¿Verdad que son una réplica de Itachi y Sasuke?

—Todo mundo dice eso, ¿y tú qué dices, Sakura?

—Pues que tienen razón—No pudo mentir—, me asombra mucho el parecido.

—Sólo espero que no saquen el carácter de Sasuke o su abuelo, ojalá sean más como Itachi o como tú, Izumi; si no, ¡qué cosas te esperan, mujer!

—Lo sé bien—sonrió amigable a Naruto, divertida por lo que el rubio había dicho—, también espero que no saquen el carácter de su tío o abuelo…Y no es que no los aprecie, pero…

—Lo que sucede es que cuando Itachi e Izumi andaban de novios a Sasuke no le gustaba Izumi—explicó de inmediato Naruto cuando notó la enorme interrogación que Sakura reflejaba en la cara, interrumpiendo sin querer a Izumi (aunque a ésta no pareció importarle) —, se ponía celoso de que alguien más acaparara la atención de su hermano…

— ¿Celoso?

— ¡Sí! ¿Puedes creerlo? Tan grandote y haciendo sus berrinches, hacia caras y se ponía de un humor insoportable. Algo parecido también sucedió con Fugaku, sólo que no tan obvio como el cabrón de mi amigo. Pero por supuesto al final Izumi ganó el corazón de toda la familia, ¿verdad?

—Pues espero en verdad haberlo hecho—respondió humilde—, porque yo los quiero a todos.

En ese preciso instante Itachi hizo acto de presencia y los reunidos posaron su atención en él. Sakura se fascinó al ver la imagen de un Itachi sumamente maduro, en aquel momento portaba una camisa blanca (desabotonada de los tres primeros botones) y un pantalón negro de vestir (se notaba no había llegado hace mucho del trabajo); el cabello aún largo y ésta vez suelto, parecía un poco más alto y un poco más robusto. «Vaya» se dijo así misma Sakura «Que suerte tiene Izumi de tener semejante espécimen de esposo.» Tal parecía que a los Uchiha la edad no les sentaba tan mal. «Son como un buen vino» añadió «Entre más viejos, más buenos.» Sí, por supuesto, Sakura estaba dejando salir un poco su lado pervertido, ese que siempre reprimía pero que al fin y al cabo poseía; era humana, por tanto no era ni de cerca perfecta y por tanto también tenía sus momentos maquiavélicos.

Pero ya no tuvo mucho tiempo para seguir con sus fantasías y piropos mentales, porque Itachi le sonrió y fue directo a ella; Sakura se puso nerviosa, mucho; se puso de pie y saludó con educación, Itachi la saludó de vuelta y luego posó una mano en uno de los hombros de la chica.

—Mírate, cuánto has crecido. Creí que ya nunca te volveríamos a ver, me alegro haber estado equivocado. Qué bueno que la has traído a vernos, Naruto. ¿Y qué tal? ¿Cómo te fue en estos años en Sapporo?

Y así inició una larga conversación preguntándose qué fue, qué hicieron y qué aconteció en esos años en sus respectivas vidas. Se habló principalmente de la vida de Sakura en Sapporo y luego pasaron a la vida de Itachi e Izumi, desde cómo se conocieron hasta cómo fue el parto de los gemelos, llevaban distintos temas de conversación, hasta que finalmente repararon en un punto interesante, y fue interesante puesto que aquello descolocó a Sakura y puso un poco incómodo a más de uno.

—Entonces, por ahora tienes que vivir con el gruñón de mi hermanito, ¿qué tal? ¿Sigue igual de huraño?

—Pues no ha cambiado mucho en ese aspecto—curveó los labios simpática.

— ¿Y qué tal su novia? —Añadió Iatchi— ¿Se llevan bien? Porque por lo que sé, Ino es muy celosa.

—Sí, pero le hemos dicho una pequeña mentirilla blanca—interrumpió Naruto velozmente—, que Sakura es una parienta lejana, una prima suya.

—Ya veo, que astutos—aludió Izumi—. Entonces, ¿les funcionó?

—Sí, así fue, ella y yo nos llevamos bastante bien—respondió Sakura—. De hecho me ha ayudado mucho desde que llegué y se ha portado bastante linda, aunque…

— ¿Aunque? —repitió Izumi curiosa.

—Bueno, iba a decir que a veces es un poco competitiva.

— ¿En qué aspecto lo es? —Inquirió Itachi.

—En algunas cosas, pero en especial en lo que a Sasuke se refiere.

—Ya veo, no me sorprende. Creo que ambas se parecen un poco en ese sentido—dijo Itachi, para luego coger su café de la mesita con intención de beberlo otro poco, hizo una pausa para hacerlo y luego agregó aquel comentario que fue el detonante para que Sakura se quedara atónita y que Naruto e Izumi carraspearan o se rascaran incómodos la cabeza—. Pero acá entre nos—la miró a los ojos con una diminuta sonrisa—, a mí me gustabas más tú como la noviecita de mi hermano.

— ¿Eh? —Sakura entreabrió los labios.

—Oh, no me malentiendan—empezó a explicarse el Uchiha—, lo que sucede es que de niña Sakura tenía mucha ilusión y apego a Sasuke. No me dejaras mentir, ¿O no, Naruto? era obvio que Sakura quería mucho a Sasuke y por supuesto que viceversa—Naruto se encogió de hombros y asintió como dando a entender "Pues sí, toda la razón, hombre…Aunque me mosquea admitirlo abiertamente."

—Claro, conozco bien a mi hermano—prosiguió Itachi—, aunque se porte a veces como un pequeño hielo sin sentimientos, lo cierto es que Sasuke también apreciaba mucho a Sakura. —Para este punto, Sakura sentía un hormigueo en el pecho y una emoción la embargó. Tan dulce y abrasador—. Obviamente el cariño de Sasuke era comparable al que un hermano mayor le tiene a su hermanita menor y el de Sakura era como el de una chiquilla que admira a un héroe o un ídolo…Sin embargo, yo llegué a pensar que Sakura un día crecería, muy guapa (y así lo fue, por cierto) y que si para esas fechas seguía con nosotros, seguramente la relación de ambos cambiaría radicalmente—suspiró calmo—. Sí, me habría gustado, lo confieso. Pues porque, has sido la única chica desde la muerte de mi madre que ha hecho que a mi hermano los ojos le brillen; con tu perdón Naruto, pero sé que tú también lo habrás notado.

—Algo así—rió nervioso.

Realmente habían puesto al rubio entre la espada y la pared, pues por una parte daba toda la razón a lo que Itachi había confesado; pero por otra parte, estaba su prima Ino a la cual sentía que igualmente debía apoyar, porque era su familia y también la quería. Así que estaba en una parte verdaderamente incómoda.

—Vaya, pues que impresiones…— dijo finalmente Sakura. Después de las palabras de Itachi, aquella cálida emoción había poseído cada fibra de su ser; sí, estaba muy feliz. Ella, ¿la única que logró hacer brillar los ojos de Sasuke? Todavía seguía sin creérselo, pero la idea la hacía sentir en lo más alto, justo en la cúspide; pero, como siempre, si vuelas tan alto, si subes tan alto, tienes el riego de caer y que la caída sea mucho más dolorosa. Y así fue.

— A mí siempre me pareció todo lo contrario—continuó diciendo ahora cabizbaja—, pero bueno, ahora Sasuke y yo podemos ser buenos amigos y volver a los viejos tiempos de hermano mayor y hermana menor.

Sí, ya había caído, porque Sasuke estaba con otra, no con ella. Quien era su novia era otra, no ella; quien sería su esposa sería otra, no ella. Así que, por mucho que Itachi la apoyara como cuñada o dijera aquellas cosas tan lindas sobre Sasuke y ella, nada valían pues la realidad era otra ¡Y cómo dolía!

—Tal parece. —Asintió un sereno Itachi—. Pero no me hagas mucho caso, Sakura, eran sólo divagaciones de mi versión más joven e inmadura de aquel entonces.

Fue el sutil consuelo que Itachi tuvo con aquella pobre chica que al instante había notado el pesar de sus ojos.

-O-

Estuvieron otros pocos minutos más allí antes de que Naruto mirara su reloj de muñeca y exclamara « ¡Válgame, que ya es tarde! Tengo que ir por Hinata, de veras.» Por lo que, empezaron las despedidas, Naruto llamó a su hijo que al parecer estaba bastante entretenido con los gemelos Izanagi e Izanami. Naruto y Sakura agradecieron las atenciones de sus anfitriones quienes modestamente dijeron no fue nada y en cambio los invitaron a que los visitasen de nuevo. No hubo mucho más pues Naruto tenía prisa por recoger a su esposa en el lugar acordado para luego ir a comer y dar una pequeña vuelta por Shinjuku.

Y así fue, una vez que recogieron a Hinata fuera de la estación, aparcaron el auto y los cuatro recorrieron un par de cuadras antes de llegar a un callejón yatai*, o, dicho de otra forma, de puestos de comida rápida; la típica, donde hay muchos pequeños establecimientos en donde se come a la intemperie acobijados únicamente por las pequeñas cortinas noren*. Las noren tenían escritos diferentes platillos que el puesto especialmente se dedicaba a preparar, como Takoyaki, Gyozas, Yakitori, Kushiyaki, Yakisoba, Okonomiyaki, Oden, etc. Pero se detuvieron en uno que servía y se especializaba en ramen (el platillo predilecto de Naruto). Como la mayoría de los puestos allí, era pequeño, de una mesa lineal con bancos altos; sólo había un hombre que ocupaba un lugar (pero se veía estaba por concluir) como sea, tomaron cuatro asientos libres y ordenaron; el señor del puesto parecía conocer ya a la familia, Hinata explicó que ya eran clientes frecuentes y por eso el señor les conocía bastante bien.

— ¿Lo de siempre, Naruto?

— ¡Claro, viejo!

— ¿Y qué hay para la linda muchacha? ¿Amiga suya?

—Así es—asintió Naruto. — ¿Qué vas a pedir, Sakura? ¡Sin miedo y pide todo lo que quieras de veras!

Sakura se encogió de hombros y sonrió un poco tímida, pero igual pidió su sopa miso, ya que ese platillo le recordaba a su antigua ciudad Sapporo, lugar donde era bastante típica la sopa de aquel estilo.

Afuera se escuchaba el barullo de la gente y los autos; el lugar apestaba a fideos y condimento, los vapores calientes les acariciaban el rostro y las narices, olía bien y eso les abría cada vez más el apetito; platicaron un rato en lo que la comida se preparaba y Sakura se distraía jugando un poco con las manitas regordetas de Boruto. Sin embargo, estaba presente sólo la mitad de ella, pues figurativamente, otra parte estaba extraviada, repasando la plática con Itachi y de Sasuke, de Ino y ella. En eso estuvo divagando incluso cuando se entregaron los platos, cuando comieron, degustaron y finalizaron; cuando pagaron la cuenta y luego fueron a dar un recorrido por las demás tiendas, incluso cuando estuvieron más de una hora paseando por la ciudad, haciendo algunas compras y se cansaron y decidieron volver a casa; cuando tomaron un poco de té antes de ir a la cama y Naruto le arregló la habitación de huéspedes a Sakura; incluso cuando ya estaba recostada sobre la cama, en la tenue oscuridad del cuarto, con un poco de viento de verano filtrándose por la pequeña hendidura que dejó abierta, meciendo las finas cortinas blancas, refrescando; incluso así, seguía pensando en todo ese asunto.

« ¿Qué estarán haciendo? » Se preguntó. «Bueno, eso es más que obvio, pues, ¿qué hacen dos adultos cuando tiene la casa para ellos solos? » Sakura frunció el entrecejo, bastante enojada y entristecida.

Imaginar que Sasuke estaba tocando a otra, que besaba y acariciaba a otra, que la penetraba y se hacía uno con ella; mientras se miraban a los ojos…¡Dios! ¡Cómo dolía! ¡Porque daría lo que fuese por estar en el lugar de Ino!…E imaginando estar en el lugar de aquella rubia, empezó a sentir un cosquilleo en la entrepierna. «No, ahora no. No puedes hacerlo aquí, Sakura Haruno, compórtate.» Esas inmensas ganas de tocarse…Para relajarse un poco y sacar aquella ansiedad y tristeza; con la misma fantasía de siempre, con el único protagonista desde su despertar sexual a los trece, siempre con él y nadie más: Sasuke Uchiha. No había ni hubo otro, sólo él. Sakura lloró de frustración, porque era tan tortuoso desear a alguien que jamás tendría, y aún era más doloroso tenerlo tan cerca y ni siquiera tener el atrevimiento de intentar algo.

Pues, era tanto el dolor en su pecho y su desesperación que ya no le importó si estaba en casa ajena o no. «De todos modos, seguro ya están dormidos» pensó; así que sigilosa y lenta deslizó una mano hasta llegar a la ropa interior y empezó a sobar con el dedo medio los labios externos y luego profundizar a los internos; la tela del calzón humedeció y Sakura apretujó los muslos, su respiración se hizo un poco más fuerte pero procuró no hacer mucho ruido; no lo hizo, y tan sólo se dejó llevar por su imaginación y deleite.

E imaginó a Sasuke encima suyo, acariciando sus piernas, apretando su glúteo, saboreando sus pechos; no podía imaginar todavía el cómo era, el cómo se sentía ser penetrada (pues Sakura inclusive con el par de noviecillos que tuvo, aún era virgen) así que todo se basaba únicamente en los gráficos, en los gráficos que su mente creaba. Y Sasuke la miraba a los ojos, con aquellos oscuros y profundos ojos.

«Porque tú has sido la única que los ha hecho brillar de nuevo.»Recordó las palabras de Itachi, y con esas mismas palabras se consoló…

Cuando ya había terminado y llegado al orgasmo, ahora descubierta y dejando que la suave brisa secara la sutil capa de sudor y humedad de su frente y su sexo, recapacitaba su situación.

«No puedo continuar así, obsesionada con una idea, creí haberlo superado, pero… Tengo que salir pronto de esa casa, o me volveré loca…»

-O-

A la mañana siguiente, cuando el reloj apenas marcaba las ocho, Naruto y Hinata pasaron a dejar a Sakura a su respectivo hogar provisional. Dio las gracias por las atenciones y cuidados y luego se despidió.

Ya estaba en la entrada para cuando Naruto arrancó de nuevo el auto. Sakura aún no poseía llave propia para abrir y ayer se le había olvidado pedírsela a Sasuke, por lo que, tuvo que tocar. Abrieron la puerta. Para ese entonces, Sakura deseaba que Ino ya se hubiese ido y que sólo estuviese Sasuke; pero no, sus plegarias y deseos no fueron escuchados, pues quien atendió fue la hermosa rubia quien no andaba en las mejores fachas, un short y una camisa masculina…De él.

—Ay, Sakura, creí que llegarías más tarde. Pasa, ya me iré a cambiar—rió torpe—; qué pena, perdón, pero ya sabrás…

—Sí, no te preocupes—dijo la chica una vez dentro de la casa, con esa sonrisa falsa que cada vez se le estaba haciendo más común usar —, entiendo.

Al entrar, Sasuke baja por las escaleras, éste iba acomodándose la corbata y cuando notó la presencia de la joven no pudo ser capaz de ocultar su cara de desconcierto (definitivamente tampoco la esperaba tan temprano), sus miradas se cruzaron pero ambos se mantuvieron serios y fue Sasuke quien al instante rompió el contacto desviando la mirada al piso, como avergonzado, como incómodo.

—Saben, si quieren, puedo irme y regresar más al rato—sugirió Sakura, que sentía nuevamente ese dolor tan punzante y molesto en el pecho. Los ojos empezaban a escocerle.

—Tonterías, Sakura, ya estás aquí—contestó Ino alegre—. Además, ya nos íbamos

— ¿Irse?

—Sí, cuestiones laborales de ambos. Y bueno, queríamos revisar asuntos de nuestra futura boda—pasó una mano por sus dorados cabellos—, ¿No quieres acompañarnos?

—No—respondió a secas—, así está bien. Yo los espero.

—Bien, entonces nos apuramos.

Aunque la única que debía apurarse era Ino, pues Sasuke ya estaba listo desde hacía varios minutos. La mujer subió y los dejó a solas. Sasuke se dirigió a la cocina sin dirigirle la palabra a la chica, y ésta, sin saber por qué, lo siguió.

—Debiste avisar que ya venías—recriminó el hombre que se empezaba a servir su agua caliente para café. Sakura agachó la cabeza, no sabía que esperar, pero definitivamente esperaba otra cosa…

—Lo siento—musitó—, no creí que Ino siguiese aquí. La próxima seré más precavida.

Sasuke finalmente se digno a mirarla nuevamente y halló a una figura menuda en el umbral, cabizbaja y sumisa. Suspiró.

—Está bien, no es tu culpa, también yo debí avisarte. —Sacó otra taza — ¿Quieres un café?

Sakura asintió y entonces Sasuke sirvió otro más. Tomaron asiento en la mesa, uno frente al otro.

—Entonces—dijo Sakura un poco insegura—, ¿la pasaron bien ayer?

—Hmph, algo así—contestó sin mucho entusiasmo—, ¿y tú?

—Fui a ver a tu hermano.

Sasuke sonrió.

— ¿Ah, sí? ¿Cómo está él y su familia?

—Bien, son unas grandiosas personas.

—Ya…

Silencio. Sakura se llevó su café a la boca y saboreó el sabor amargo combinado con el dulce de la leche, respiró ese precioso aroma a cafeína recién hecha y admiró como los matutinos rayos solares pintaban la cocina y a Sasuke de un bonito color sepia. La mañana comenzó con un clima un poco bochornoso pero igualmente agradable.

—Ya vas a entrar pronto a clase—escuchó decir a Sasuke—, ¿nerviosa?

—Sólo un poco.

—Todo irá bien, ya verás…

Y Sakura se grabó muy bien aquel rostro hermoso y duro, que la miraba con una singular dulzura; y no una que empalaga o es tierna o inocente; no, era una especie de dulzura que sólo Sasuke Uchiha era capaz de dar…Y él no era precisamente del tipo dulce, así que fue raro, pero bello y por eso la chica no pudo evitar admirarlo y grabarlo bien y nítido en su memoria.

-O-

A decir verdad, había muchas cosas a destacar de la facultad de medicina de Tokio, desde las instalaciones hasta el alumnado; muchas cosas que en verdad eran fascinantes.

Sí, su primer día de universidad fue interesante, conoció a varias personas (buenos y futuros amigos entre ellos); pero, fue nada más y nada menos la clase de anatomía I y la persona que allí conocería, que desataría sucesos que definitivamente marcarían su vida y destino…

—Buenos días—dijo aquel hombre alto, de tez pálida y oscuros cabellos y ojos—, soy el profesor Sai, mucho gusto.

-O-


N/A: ¡Yo lo sé! Me quieren jalar de los cabellos por tardar cuatro meses y cacho en actualizar. En verdad mis disculpas, pero al menos no he tardado dos años (como allí una anónima me comentó y casi le doy el gusto de leerme en otros dos xD). Pero miren, de antemano había advertido que no sería regular con las actualizaciones y ustedes disculpen pero ni el tiempo ni la inspiración se pusieron de acuerdo en este semestre de universidad y sencillamente las ganas de continuar este fic no me nacían, hasta ahora (Finalmente y gracias al cielo). Quiero agradecer a los reviews pasados, en verdad, no creí que fuese a recibir más de tres y, oh, sorpresa, fueron muchos más. Debo decir que eso me animó mucho y fue uno de los principales motivos para que me jalase de las orejas y obligara a la inspiración a regresar. Yo sé, no es un capítulo largo para compensar la espera, pero padre, quería actualizar ya. Además lo he dejado en un buen punto, uno fundamental, el próximo capítulo procuraré hacerlo más largo y mucho más interesante, ya verán.

Debo añadir que no estaba segura de agregar esa escena de Sakura toqueteándose, pero igual me pareció algo base para los capítulos que están por venir. Quería dejar de lado los temas sexuales y no hacerlos tan explícitos, pero al diablo, este fic se presta para ser un poco horny LOL. Así que pasará de ser rating "T" a "M" :p.

Vale, sin más, les mando saludos queridas y queridos (¿?) lectoras (es). Espero no tardar nuevamente en actualizar, ¡ojalá y no porque tengo la inspi a full y hay que aprovecharla! Dx.

Miércoles, 4 de Enero 2017.