Hola genteee! NicoMaki.S2 reportándose *con un casco por las dudas*… ahhh sin mas les dejo leer el capitulo numero 13. Además es el mas largo que haya escrito xD… espero que este capitulo compense la ausencia de actualización u.u
Notas al final del cap.
Love Live no me pertenece… sin mas que lo disfruten 7u7
Capítulo 13: Primera vez
Después de haber caminado varios minutos sin rumbo por las calles de Akiba disfrutando de nuestro momento, fuimos a un pequeño parque. Nos sentamos en un banco a descansar un poco las piernas, sin darnos cuenta habíamos caminado demasiado.
Deje mi bolsa donde tenía los tres ositos a un costado del banco y me apoye levemente contra el hombro de Maki quien se sorprendió ante esto pero no dijo nada al respecto. Nos quedamos en silencio gozando de la brisa de otoño, tome su mano y uní nuestros dedos, era tan cálido su mano. La mire de reojo notando como sus mejillas estaban teñidas de un leve color rojizo mientras movía un pequeño mechón de su pelo, no pude evitar sonreír ante eso. De pronto escuche unas risas que provenían de la zona del columpio, me separe un poco del hombro de Maki y por curiosidad mire en aquella dirección.
Encontrándome con una escena que me provocó mucha nostalgia.
Se trataba de un hombre felizmente empujando con gentileza a su pequeña hija que se encontraba sentada en el columpio, disfrutando con una sonrisa en su rostro aquel balanceo que le producía su padre en el juego.
Me fue inevitable que en mi mente apareciera uno de los recuerdos más atesorado de mi vida. Un recuerdo lejano en donde tenía 5 años y me encontraba en una plaza cercana a mi casa sentada en un columpio llorando de tristeza.
12 años atrás
Las lágrimas no paraban de salir de mis pequeños ojos rubí, mirando como aquellas gotas de tristeza aterrizaban en el suelo humedeciendo la tierra. Estaba tan enfocada en retener mis sollozos y susurrar cosas a lo bajo que no note a alguien acercándose. Solo lo hago cuando veo una sombra en el suelo y siento una gran mano ser apoyada en mi cabeza.
-¿Qué sucede mi pequeña Nico? – me pregunta esa persona con un tono preocupado.
Al instante supe de quien se trataba pero aun sabiendo quien era guarde silencio y seguí mirando mis pies.
-Hey… - me dice mientras se agachaba y colocaba sus manos en mi rostro elevándolo para que lo mire. Algo que no sucedió debido a que desvié mi mirada a cualquier parte menos sus ojos.
-No me ignores pequeñita… lastimas a papi – me dice, haciendo un puchero. Al no ver ninguna reacción de mi parte suspira.- ¿Por qué estas triste Nico? Por favor respóndeme.
Cuando sentí sus manos limpiar algunas lágrimas que seguían cayendo, decido mirarlo y hablarle, queriendo sacar las dudas que residían en mí.
-¿Por qué nadie quiere jugar conmigo?– le pregunte con inocencia entre sollozo. Cuando le había terminado de preguntar pude notar como le invadía la tristeza y el dolor en sus ojos pero solo por un instante. Aprieto fuertemente con mis manos aquellas cadenas que se conectaba con la pequeña silla y la mantenía en el aire.- ¿Acaso Nico hizo algo malo?
-¡Por supuesto que no! mi pequeña Nico no hace cosas malas – me dijo mientras se ponía de pie y colocabas sus manos a cada lado de su cintura.
-Entonces… ¿Por qué no juegan conmigo?
-Bueno eso es porque… mi pequeña Nico es especial.
-¿Soy especial? – pregunte confundida.
-Claro – me dice con una sonrisa.- y porque eres especial esos niños no son digno de jugar con mi princesita. Es más… si un niño se te acerca, aléjate.
-¿Por qué? – pregunto curiosa mientras lo veo como se agacha de nuevo y coloca sus manos en mis pequeños hombros.
-Porque son peligrosos – dice serio y con el ceño fruncido.- y cuando seas grande, no dejes que ningún chico se te acerque porque son asquerosos.
-¿Asquerosos? – pregunte. Aun sentía algunas pocas lagrimas salir por mis ojos.
-¡Sí! Asquerosos y feos… no dejare que me arrebaten a mi pequeña Nico… prométeme que no lo harás…– me dice mientras me abraza.- si alguno se te acerca lo espantare y lo echare de una patada – se separa de mí y me mira a los ojos.- No los necesitas princesita mientras tengas a tu lindo papi a tu lado… además puedes jugar conmigo. Así que mi pequeña Nico ya no estés triste.
-Está bien papi lo prometo pero… yo quiero tener amigos de mi edad.
Ante mis palabras mi padre se vuelve a levantar y suspira con tristeza. Pero luego me mira y sonríe.
-No te preocupes por eso mi pequeña porque todos llegamos a tener amigos, puede que ahora no, pero sé que con el tiempo tendrás grandes amigos que te amaran mucho. No tanto como tu padre, claro, pero te amaran y te divertirás mucho con ellos, no tanto como conmigo pero lo harás... harán muchos recuerdos y tendrán muchas aventuras sorprendente. Solo se paciente princesa ellos llegaran.
-¿Enserio?
-Por supuesto, papi nunca te mentiría. Así que borra esa cara que a papi no le gusta. Además… - se agacha y me levanta con sus brazos.- ¿Recuerdas lo que papi te enseño hace algunos días?
Sus palabras me hicieron feliz borrando las dudas y tristeza que residían en mi ser. Además su pregunta me hizo aún más feliz.
-¡Sí! Que siempre hay que sonreír para que no estemos tristes.
-Y… ¿Cómo era la canción de la sonrisa?
-Nico Nico Nii~
-Así es pequeña… Nico Nico Nii~
-Nico Nico Nii~
-Más fuerte princesita ¡Nico Nico Nii~!
-¡Nico Nico Nii~!
Conmigo en sus brazos comenzamos a caminar en dirección de nuestro hogar, mientras cantábamos la canción de las sonrisas que él me enseño para alegrar a los corazones y hacer sonreír a la gente. Sentíamos como el atardecer se desvanecía dando paso a la anochecer pero nosotros aun seguíamos cantando 'Nico Nico Nii~' ignorando todo a nuestro alrededor, deleitándonos con esa canción.
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-¡¿Ni-Nico-chan?!
Escuche mi nombre ser pronunciado a los lejos con un tono ¿preocupado? Al parecer me había perdido en mi recuerdo con mi amado padre. Volví a escuchar de nuevo mi nombre pero esta vez unas manos se apoyaron en mis hombros haciendo que regresara totalmente al presente y encontrarme con unos orbes violetas lleno de preocupación mirándome.
-Nico-chan ¿Qué sucede? – me pregunto sin despegar la mirada de mí.
Parpadee varias veces antes de hablar.- Maki-chan… no sucede na….
Antes que pueda terminar mi oración ella me interrumpió con una pregunta que me confundió.
-Entonces, ¿Por qué lloras?
-¿Eh?
Lentamente muevo mi mano en dirección a mi rostro, encontrándome con mi mejilla húmeda, esto me sorprende y me desconcierta de alguna forma porque había prometido que no lo recordaría con lágrimas sino con una sonrisa. Luego siento otro contacto en mi otra mejilla de una mano que no es la mía, pero sabía quién era la dueña. Ella comenzó a limpiar algunas lágrimas que seguían saliendo de mis ojos.
Con toda la delicadeza agarro esa cálida mano y la retiro de mi rostro, antes de desviar mi mirada en otra dirección mientras alejo mi cara húmeda escondiéndola de aquellos ojos rasgado. En silencio seco las ultimas lágrimas que caen, no queriendo mostrar este lado a mi Tsundere amante de los tomates.
-¿Nico-chan? – su tono aun demostraba preocupación y confusión por mi acción.
Cuando termino de borrar todo rastro de lágrimas la vuelvo a enfrentar mientras le respondo.- No pasa nada Maki-chan… solo me agarro nostalgia al recordar a mi padre. No te preocupes Nico está bien.
-¿Segura? Si quieres podemos hablar d….
Coloco un dedo en sus labios logrando que no termine su oración.
"Sabía que me ibas a decir eso Maki-chan… pero por ahora no quiero hablar de eso. Sé que si lo hago me pondré sentimental y eso es algo que quiero evitar… bueno por lo menos hoy ya que quiero disfrutar de lo que nos queda de nuestra primera cita. Otro día será mi dulce Maki-chan." Pensé mientras la veía con una sonrisa antes de hablar.
-No hace falta Maki-chan, solo fue un momento. Estoy bien de verdad… ademáaas – me acerco a su rostro y alejo mi dedo. En menos de un segundo le robo un beso para luego alejarme.- estamos en una cita y será mejor que nos vayamos yendo… ya está anocheciendo.
Me miro por unos segundos sorprendida, aunque no sé si por mis palabras o por el beso.
-B-Bien… si es lo que quieres.
Note como dudo un poco en su respuesta, pero preferí solo negar con mi cabeza mientras sonreía y agarraba la bolsa con los ositos. Mi sonrisa creció cuando vi a Maki ya parada frente a mí, mirando hacia otro lado con su mano estirada en mi dirección.
No tarde ni un segundo en tomar su mano.
Comenzamos a caminar hacia la estación pero antes de salir de aquel lugar, no pude evitar dar una última mirada hacia atrás, hacia el padre y a su hija quienes también se estaban por ir. Luego dirigí mi mirada al cielo nublado y algo oscurecido.
"Tenías razón papi… Nico fue paciente y encontró a sus amigas. Aunque se tardaron un poco pero eso no importa porque la espera valió la pena, y ellas me hacen feliz y yo las hago feliz. Además…" miro mi mano que estaba unida a la persona que amo quien al parecer noto mi mirada porque ahora me estaba mirando también y cuando nuestros ojos se encontraron, ella desvió su mirada con un leve sonrojo. Sonreí feliz y continúe con mi pensamiento "… encontré a una persona muy importante en vida que me encargare de hacerla sonreír tanto como sea posible hasta que le duela la cara de tanto hacerlo, como tú me enseñaste… y~ ella no es un chico así que aun cumplo con mi promesa papi."
Fin pov de Nico
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Maki se encontraba en silencio robando una mirada de vez en cuando contra la pelinegra que seguía con una sonrisa mientras estaban de marcha hacia la mansión Nishikino. Nico como buena sempai y novia, había insistido en acompañarla hasta llegar a la casa por el bien de asegurar que llegue sana y salva a su hogar, dando en consecuencia una leve discusión en la cual gano Nico, cosa que frustro a la pelirroja pero por dentro estaba feliz por haber perdido. Maki aún no podía sacar de su mente aquella imagen de la mayor llorando, quería saber que le había ocurrido pero ella decidió que respetaría la decisión de su novia y esperaría a que ella cuando esté lista le hablara de aquello.
Estaba tan absorta en mirarla y evitar que la descubriera, que no se dio cuenta que ya se encontraban paradas frente a las grandes rejas que protegían su hogar. Y solo lo hace cuando Nico frena la marcha y le habla con la intención de despedirse ya que había cumplido con su misión.
-Bueno ya llegamos Maki-chan – hablo feliz la mayor, pero por dentro se encontraba un poco triste sabiendo que ya se tenían que separar. Ni siquiera le dijo adiós y ya le dolía el pecho al tener que alejarse de su pelirroja, cosa que también le sorprendía pero parece que así funcionaba el estar enamorada, querer estar lo más posible con la persona que amas ¿verdad?
-¿Eh? – exclamo confusa Maki para luego sorprenderse de que ya habían llegado a su casa. Al parecer se había perdido mucho en los pensamientos sobre Nico y eso provoco que no haya podido disfrutar del poco tiempo que tenían.
-Bueno Nico-Nii ya cumplió con su misión. Maki-chan ya está segura en su casa – dijo soltando a Maki y poniéndose frente a ella.-F-Fue un gran día Maki-chan, la pase genial… fue el mejor día de mi vida – sus mejillas se tiñeron de un lindo color rosado al susurrar lo último, que para su suerte Maki no lo había escuchado.
-Y-Yo igual Nico-chan – respondió en el mismo estado que Nico.
Ambas se encontraban avergonzadas y un poco nerviosas, ninguna se quería despedir logrando que llegara un silencio agradable entre las dos dándoles tiempo en disfrutar la compañía de la otra. Bueno hasta que la pelinegra fue la primera en hablar.
-Bueno creo que ya debería irme antes que se haga más tarde – decía dándole una rápida mirada al cielo, sin prestar atención a las nubes oscuras que reinaban en el cielo. Su mirada se posó en Maki, se acercó y le dio un beso de despedida.- Gracias Maki-chan… N-Nos vemos el lunes.
-Claro… Nos vemos Nico-chan. Ten cuidado en el camino.- respondió con un tono suave mientras veía como Nico se daba la vuelta para empezar a caminar en dirección a su hogar.
Nico se quedó mirando la calle con una leve esperanza de que Maki le dijera que se quedara, pero se dijo por dentro que ya era hora de irse por lo que empezó a caminar. Su corazón se aceleró cuando al primer paso escucho la voz que tanto le gustaba.
-¡Espera, Nico-chan! – dijo Maki con un poco de desespero en su voz, cuando se dio cuenta de aquello se ruborizo.
-¿Si? Maki-chan ¿Qué pasa? – al instante se dio la vuelta mirando con emoción.
-Y-Yo… - dijo con nervios. Quería decirle que se quedara con ella, que no quería que el día terminara y que no quería estar sola en su espaciosa casa. Sus padres no estaban y de seguro los empleados ya se habían ido a sus hogares dejando la mansión sin ninguna presencia, a pesar de que ya se había acostumbrado un poco a la soledad sentía que ese día se iba a sentir más sola de lo normal. Todo lo que había experimentado en lo que lleva del día la habían emocionado, y más saber qué era estar con la persona que amas, de verdad que hoy se había divertido de gran manera. Pero no podía decirle eso a Nico, no se animaba a pedírselo en realidad, odiaba cuando simplemente no podía ser honesta. Solo apretó los puños fuertemente para luego aflojarlas mientras dejaba salir un suspiro.- Nada, solo quería decirte que… cuando llegues me llames para saber que no te paso nada.
-Oh… claro – trato de ocultar la decepción en su voz con una sonrisa.- Ten linda noche Maki-chan.
-I-Igual Nico-chan.
Maki se quedó mirando unos segundos la espalda de Nico mientras se alejaba caminando por la iluminada calle. Cuando la vio doblar la esquina resignada abrió las rejas que protegían su casa y camino hacia la entrada. Una vez que entro se apoyó en la puerta volviendo a suspirar molesta con ella misma diciéndose lo ridículo que era todo esto, que solo tenía que esperar hasta el lunes para volverla a ver… 'solo tenía que esperar un simple día' se repetía varias veces en su cabeza. Le exasperaba todo lo que le estaba siendo sentir la idiota de su novia.
-Tch! Eres una idiota Nico-chan – dijo con una sonrisa en su rostro. Cosa que no le duro mucho por el repentino ruido de la lluvia golpear contra la superficie asustándola en el acto. Tardo un momento en recuperarse y reconocer lo que estaba sucediendo fuera de su casa. Sin esperar abrió la puerta comprobando que si estaba lloviendo y de gran manera, estaba por cerrar e irse a su cuarto a dormir, y eso es lo que estaba haciendo hasta que se acordó de que cierta persona de baja estatura se encontraba caminando por las calles y lo peor… sin paraguas.
Sin dudar un segundo regreso a la puerta y tomo un paragua que estaba a lado para luego salir corriendo en busca de esa persona. Aunque no hacía falta que la buscara porque esa misma persona se encontraba frente a ella agarrando las rejas del portón.
-¿Nico-chan? – pregunto sorprendida mirando atentamente aquella chica de pelo negro que se encontraba temblando en el lugar esperando a que su novia le abriera la puerta, cosa que no sucedía porque Maki aún estaba quieta y sorprendida mirándola intensamente.
-¡S-Si! Soy yo…. ¡Ábreme Maki-chan! – le exijo sintiendo el frio penetrar sus huesos, no camino ni 2 cuadras cuando la lluvia la había tomado por sorpresa. Lo primero que se le ocurrió fue volver a la casa de Maki en busca de refugio… aunque en el fondo fue solo una excusa para volver a verla. A pesar del grito la pelirroja seguía quieta en la entrada de su casa.-No te quedes parada como una idiota Maki-chan… Nico se está mojando.
Aquellas palabras liberaron del pequeño trance a la pelirroja, pero no de una buena manera.
-¡¿A quién le dices idiota?! ¡Idiota! – le grito molesta por el insulto pero aun así se acercó rápido al portón para abrirle. Aunque tardo un poco debido a que tenía una mano ocupada sosteniendo el paragua abierto.
-A ti Maki-chan… hace mucho friooo – le respondió con un puchero en su rostro disminuyendo el enojo de Maki ya que aquella expresión se le hizo muy tierna.
-Ugh… entra de una vez Nico-chan. – se hizo a un lado dejándola pasar.
-Gracias Maki-chan.
-Sí, si como digas.
Maki comenzó a caminar de nuevo a la entrada y una vez ahí espero hasta que Nico estuviera a su lado para decirle que se quedara quieta y no mojara la casa mientras ella iba a buscar una toalla y preparaba el agua para que se bañara e evitar que se enfermara. Aunque si se ponía a pensar en que Nico se enfermara no era tan mala idea… ella tendría una buena excusa para poder cuidarla y estar más tiempo a su lado. ¡Es más! estarían a solas… ¿cómo sería cuidar de una Nico débil pidiéndole ayuda a cada rato y...? Basta! Que no debería estar pensando en eso.
"¡Maldita sea Nico-chan! Mira lo que me provocas… ugh, esto es demasiado… ¡Y una molestia!..." suspira entre pensamiento pero luego se ruboriza "…b-bueno, en realidad no tanto… c-creo que…".
-¿Maki-chan? – llamo Nico preocupada asustando a la menor, y esto lo sabía por el mini saltito que dio en su lugar.
-¿S-Si, Nico-chan?
-¿Estas bien? Llevas un rato pensativa y haciendo caras chistosas.
-¡Yo no hago caras chistosas!
-¿Eh? Pero hace un ratito fruncías el ceño y a la otra ponías un sonrisa extraña en tu cara Maki-chan.
-N-No sé de qué hablas Nico-chan. – le dio la espalda para ocultar el pequeño rojizo de sus mejillas.
-¿Huh?... Maki-chan, en que estab…. ¡Achuuu! – estornudo no pudiendo terminar su oración. Se abrazó a si misma al recordar su estado y el escalofrió recorrer su pequeño cuerpo.
Maki ante esto se apuró en conseguir una manta para que se cubra recibiendo 'un gracias' por parte de Nico, y luego se fue al baño de su cuarto a preparar la tina con agua caliente. Mientras se llenaba la tina aprovecho el tiempo en buscar un cambio de ropa, cosa que le resulto un poco difícil, ya que su propia ropa le quedaría algo grande. Buscaba pero no encontraba nada, consiguiendo que se frustrara, había recordado que su madre había donado toda su ropa vieja o que no usaba o ya no le quedaba al hospital y a los orfanatos. Al final decidió buscar en su propio mueble la ropa más pequeña que tenía, aunque de seguro también le quedaría grande pero eso ya no importaba. Bueno hasta que recordó un pequeño detalle… la ropa interior.
-B-Bueno lo de arriba no creo que le haga falta, mucho no se notara de toda formas, pero lo de abajo…. – ante la idea su cara se puso tan rojo como un semáforo, escondiendo su rostro entre sus manos por la vergüenza. – Ugh… Algún día te asesinare Nico-chan, por todo lo que me estás haciendo pasar. – se fue al baño a cerrar la canilla y a dejar la ropa de cambio. Luego se fue en busca de la pelinegra.
~...~
Nico se encontraba sumergida en aquella tina, dejando que el agua caliente se aferrara a su cuerpo. Haciéndole relajar y hacer como si nunca hubiera existido el frio que se había apoderado anteriormente de sus huesos. Cada segundo que pasaba se sentía como el cielo mismo. Se quedó mirando los azulejos del baño mientras disfrutaba del reconfortante clima y pensaba en todo lo sucedido hasta ahora. Cerró los ojos cuando se apoyó aún más en la bañera, era tanto la comodidad y la tranquilidad que se estaba por dormir, y eso haría, sino fuera porque Maki había tocada la puerta y le informaba que iba a entrar. Esto altero rápidamente a Nico poniéndola nerviosa y haciéndola mirar en la dirección de la puerta para ver su sombra, debido a que una linda cortina de color lila claro se entre ponía entre ellas.
-S-Solo dejare algo Nico-chan…- se podía notar la vergüenza en su voz. - ¡Listo! no tardes mucho, te esperare abajo en la sala.- con eso se retiró del lugar.
-Claro Maki-chan. - Cuando escucho la puerta cerrarse dejo salir un suspiro, volviéndose a relajar. Pasado 5 minutos más decidió que ya era hora de salir.
Ya se había secado y ahora estaba poniéndose la ropa que Maki le había dejado sobre un pequeño mueble. El calor invadió su rostro cuando en sus manos tenía la ropa interior, ahora entendía porque a Maki se le notaba avergonzada, de seguro esto fue lo que vino a dejar. Pero se relajó un poco cuando se dio cuenta que eran nuevos.
Después de haber terminado de ordenar el lio que hizo y de cambiarse quedando con un short blanco que le llegaba por debajo de la mitad de los muslo y que para su suerte tenia para atar en la cintura porque si no se le caía, una simple remera de mangas corta para dormir y una campera ligera de color rojo. Salió del baño con el pelo suelto colocándolo en su hombre derecho y con una pequeña toalla alrededor del cuello evitando que se le mojara la ropa, bajo las escaleras yendo a la salar de estar, donde Maki la espera sentada en el sillón viendo la tv.
-Listo Maki-chan – decía Nico mientras se sentaba a lado de Maki quien la miro con un leve rubor por el aspecto que tenía.
-Oh… umm b-bien…- volvió a mirar la tv para evitar seguir viendo demasiado a Nico, ya que antes sus ojos se veía demasiada linda y algo sexy… pero no se lo diría. Aun así no se negó a mirarla de reojo de en vez en cuando y sin que se diera cuenta giraba su mechón favorito. – Encargue pizza Nico-chan… p-pero como no sabía cuál te gustaba, pedí 4 de diferentes gusto.
-No hay problema Maki-chan. – respondió con una sonrisa, se le hizo muy tierna aquella acción. Pero al verla que no la miraba la confundió un poco, aunque se daba una leve idea de la razón y si era así aparte de ponerla feliz ya tenía con que molestarla. – Hey Maki-chan…
-¿Q-Que? – "Por alguna razón tengo un mal presentimiento… espero que sea mi imaginación." pensó poniéndose nerviosa sin despegar la vista de la pantalla.
-¿esta ropa es tuya? ¿Verdad?
-Eh… Si… es mi ropa ¿P-Porque? – pregunto con inseguridad… ¿Acaso no era de su agrado? ¿Había algo malo con su ropa? Se preguntaba con un leve temor por dentro. Era lo único que había encontrado en su placar que no le quedaría tan grande, además eran ropa que había usado muy pocas veces.
-Ya veo… con razón huele tan bien~… ah, el olor de Maki-chan es… - decía mientras con sus manos levantaba la parte delantera de la campera y lo olía, llamando por completa la atención de la pelirroja.-…Delicioso~
-¡¿Ueee?! – su rostro no tardo en ponerse rojo por las palabras de Nico, no podía entender cómo podía decir eso tan tranquilamente. Además ver que seguía olfateando su ropa no ayudaba en que la vergüenza bajara. -¡¿Q-Que estás diciendo idiota?! ¡Y ya deja de oler mi ropa!... pervertida.
-Nee Maki-chan ¿Crees que Nico-Nii se ve linda en esta ropa? O... ¿Algo sexy? – pregunto con un tono juguetón y una sonrisa que demostraba satisfacción por las reacciones que le daba Maki. Ya estaba por tirársele encima para abrazarle y besarla por lo linda y tierna que estaba siendo… pero debía aguantarse si quería seguir disfrutando de aquellos gesto que eran únicos para ella.
-¿Q-Qué cosas preguntas Nico-chan? Tan de repente…- cuando por fin su cara estaba volviendo a la normalidad le tenía que preguntar eso. Además ¿Por qué salía con esa pregunta? Acaso… ¿Ella se dio cuenta? ¿Tan obvia era? Su mente volvía a llenarse de preguntas.
-Vamos Maki-chan responde~ - decía acercándose a Maki que retrocedía en respuesta. – yo sé que si pero… quiero escucharlo de ti Ma-ki-chan~
-…- sus ojos se ampliaron por sus palabras. "Ella… ¡Lo sabía! Nico-chan se está burlando de mi… ¡Ella me está molestando como siempre! Pero… esta vez no le va a salir… Nico-chan, no te burlaras de mí tan fácilmente. Esta vez no." pensó con determinación mientras internamente juntaba valor por lo que iba hacer.
Usando a su favor la posición en la que se encontraba, en donde Nico estaba casi sobre ella. La abrazo por el cuello y se tiró para atrás, quedando acostada completamente en el sillón con una Nico sorprendida encima de ella. Acerco sus rostros hasta que quedaran solo 5 cm de distancia y sin esperar, le dijo….
-Sí, pienso que Nico-Nii se ve muy linda con mi ropa… tanto que me la comería a besos ahora mismo… - sonrió triunfante al ver a Nico ruborizarse no esperando para nada esas palabras. Aprovechando que no decía nada y solo quedaba petrificada en el lugar, se lamio con lentitud los labios antes de acortar un poco más la distancia y continuar hablando.- la verdad es que también te ves sexy… tanto que quiero abrazarte y acariciarte por toda la noche… Ni-co-chan~….- apenas término de hablar, volvió a cercar sus rostros. Esta vez con el objetivo de besarla.
Nico había quedado en blanco por las atrevidas palabras de la menor. Realmente no esperaba para nada este resultado, sentía como su rostro aumentaba de calor por la vergüenza. Quería responderle pero nada salía de su garganta solo se quedó en shock dejando que aquellas palabras se repitieran a cada rato en su cerebro… bueno, hasta que sintió unos suaves labios tocar los suyos. Y como si fuera un instinto, al reconocer aquellos labios automáticamente devolvió el beso. Dejando todo en el olvido para solo concentrarse en el beso.
Los minutos pasaban y las dos chicas no se separaban ni un centímetro. Al contrario, se apoyaban cada vez más en aquel beso que comenzaba a subir de intensidad, se estaban dejando llevar por el calor que crecía en sus cuerpos incitándolas a más. Maki fue la primera en acatar, al deslizar sus manos a la cintura de Nico para luego moverlas despacio hacia arriba y meterse por debajo de la remera, teniendo contacto con una suave piel. Con un simple roce un pequeño gemido salió de la garganta de la mayor, aumentando el coraje de Maki. Subió una de sus manos hacia el cierre de la campera para comenzar a bajarlo mientras que su otra mano acariciaba su estómago, y luego la subía por un costado yendo hacia la espalda al sentir que Nico presionaba más su cuerpo contra el suyo, la necesidad empezó a desbordarse por sus cuerpos. Pero para su desgracia el timbre de la casa resonó en esa sala, sacándolas de aquel extraño clima en que apenas se estaban por sumergir.
Nico apenas escucho el ruido se separó del beso, ruborizándose a más no poder, mirando confundía a la pelirroja. Con el segundo timbre se levantó del lugar, ganándose un pequeño gruñido de molestia por parte de la menor que maldecía por dentro al que tocaba el timbre y arruinaba el momento.
-M-Maki-chan el timbre.- hablo con timidez mientras acomodaba su remera que estaba un poco levantada.
-Sí, lo sé, Nico-chan… ya vuelvo.
Se quedó viendo a Maki que salía de la sala a pasos pesados. Nico aun no podía creer que de una simple broma para molestarla, haya terminado de esta forma. Si el timbre no las interrumpía ¿Quién sabe cómo hubieran terminado ambas? Su corazón dio un salto con solo imaginarlo, ahora pensaría dos veces antes de provocarla.
Maki después de pagarle al chico de la pizza que se encontraba con miedo por la aterradora mirada que le daban, se encontraba paralizada en la entrada con las 4 cajas en sus manos recordando sus atrevidas palabras y acciones, recién en cuenta caía en la situación. La sangre golpeo en su rostro sin saber de dónde había provenido toda aquella audacia, simplemente era molestarla… solo un juego. Dejando salir un suspiro para calmarse, abrió la puerta y se encamino hacia el sillón.
~...~
Después de esa 'incomoda' situación y de comer en silencio evitándose mirar una a la otra por la vergüenza que sentían. Ambas decidieron ver unas películas en la habitación de Maki para aligerar el ambiente, pero sería después de que la pelirroja se cambiara ya que aún tenía la misma ropa puesta.
Ahora era la pelinegra la que no podía dejar mirar a Maki, que vestía un short rosado que ni llegaba a la mitad de los muslos, una blusa con encaje de color negro y una sudadera ligera con capucha y sin cierre de color gris. Pero para su suerte Maki ya había puesto la película y ahora ambas estaban sentadas en unos cojines que se encontraban apoyados contra los pies de la cama. Vieron una película romántica, haciéndole pasar situaciones avergonzada a Nico como llorar o gritarle a los protagonistas por no darse cuenta de sus sentimientos o porque tomaban decisiones incorrectas. Luego vieron una película de terror en donde fue el turno de Maki en pasar situaciones embarazosas como dar pequeños gritos, taparse los ojos por el miedo o abrazar con fuerza al pequeño cuerpo que estaba a su lado.
Una vez que termino la película se acomodaron en la cama de la habitación, en un principio Nico se había negado a dormir en la misma cama, pero cuando se dio cuenta que una de las razones por la cual Maki insistía era porque tenía miedo, decidió aceptar aun si la menor se negaba rotundamente a admitir que estaba asustada.
-voy a pagar la luz, Nico-chan. – informo Maki. Después de escuchar un 'bien' por parte de la mayor apago la mesita de luz, dejando a oscura la habitación.
La iluminación de afuera era casi nula debido a las grandes y oscuras nubes grises que se apoderaron del cielo nocturno. El ruido de las gotas de lluvia golpeando contra el vidrio y el sonido de sus respiraciones en calma era lo único audible en ese cuarto, de vez en cuando se escuchaba el silbido del viento haciendo temblar levemente el vidrio e incomodando a la pareja.
Una tormenta eléctrica había iniciado.
Los minutos pasaron para la pelinegra pero el sueño no tenía intención de invadirla, se sentía nerviosa viendo la esquina de ese cuarto oscuro. De la nada la habitación se ilumino a través del ventanal por un fragmento de segundo y al poco tiempo un estruendo fuerte causado por un relámpago resonó en el lugar, haciéndola saltar un poco en el lugar.
-M-Maki-chan – llamo en voz baja. Tratando de averiguar si estaba despierta o se encontraba durmiendo.
Al no escuchar una respuesta y asumiendo que se encontraba durmiendo, con cuidado se dio la vuelta esperando encontrarse con la espalda de la menor. Pero en su cara se asomó la sorpresa cuando se encontró directamente con la cara de Maki, que la miraba nerviosa. Y si se concentraba más también notaria un ligero sentimiento de miedo en sus orbes violetas.
-¿Tu tampoco puedes dormir, Nico-chan? – pregunto con el mismo tono que Nico, rompiendo el incómodo silencio.
-No…- trato de sonar tranquila para ocultar la incomodidad que le producía la tormenta de afuera. Aquella tormenta no la asustaba, solo le inquietaba porque no la dejaba obtener un buen sueño por el ruido. Aunque tener a Maki a su lado tampoco le ayudaba.
El silencio volvió a apoderarse del cuarto.
Trato de desviar sus ojos de aquellos orbes violetas que no paraba de mirarla fijamente. Pero por alguna razón sus ojos no captaban la orden de su cerebro y solo se quedaban ancladas en esa mirada. Hasta que se ampliaron al darse cuenta de la presencia del miedo en sus ojos, cosa que la hizo confundir al principio pero luego una sospecha golpeo su mente por un pequeño recuerdo.
"Maki, no me digas que tienes…"
Un nuevo estruendo volvió a retumbar en esas cuatro paredes acompañada de un pestañeo de luz, cortando el pensamiento deductivo de la mayor.
En ese instante sus sospechas fueron acertadas, al ver que la menor se encogía en el lugar mientras que sus pupilas se achicaron reflejando más miedo. Una mano apretó la suya. Con ese contacto noto que aquella mano se encontraba estremecida.
-Mak…
-No digas nada. – corto la menor. Apoyo su frente en el hombro de Nico, y dejo salir un suspiro tembloroso. No quería parecer débil. Pero sus brazos rodearon el cuerpo de la mayor, buscando protección indirectamente.
Nico ante aquello no dijo nada, solo correspondió el abrazo con una sonrisa. Esa acción le hizo acordar a una de sus hermanita que igual le tenía miedo a los relámpagos, siempre que aparecían se metía en su cama con los ojos llorosos. Su instinto de hermana mayor había salido a flote. Comenzó a acariciar la cabeza de la menor con intención de tranquilizarla.
Al principio lo había logrado pero con los minutos sus acciones dejaron de hacer efecto, los relámpagos seguían apareciendo complicando el estado de Maki. Cada vez que se escuchaba un trueno, Maki la abrazaba con más fuerza y su cuerpo volvía a temblar. Por lo que trato de pensar en otra solución, en otra acción para distraerla del estruendo que sucedía fuera de ese cuarto, que parecía que no iba a parar en un tiempo corto.
"¿Qué hago?" se preguntaba. No le gustaba verla en ese estado, aunque ese lado de Maki le enternecía mucho. Hasta le daba ganas de besarla y no soltarla más."¡Esooo! ¡Eso es, Nico! No hay mejor distracción que un beso… oh, eso dicen…". Con una nueva idea en mente, trato de separar sus cuerpos.
-Maki...
-…
-Maki-chan…
-¿Q-Que? – pregunto con un tono molesta, sin apartarse.
-¿Por qué no me dijiste que le tenía miedo a los truenos?
-Eso no es asunto tuyo. Además, n-no le tengo miedo a los true…- otro estruendo se hizo presente asustándola de nuevo. – Ghh!
-Sí, claro.
-Ca-Cállate. – refunfuño ante el sarcasmo de la pelinegra, quien dejo salir un suspiro por la agresión.
-Mírame, Maki.
-…
-te estoy hablando idiota. – insulto con el fin de provocarla.
-¡¿A quién le dices idiota?! ¡Idiota! – gruño molesta, alzando la cabeza.
"eres tan fácil de provocar, Maki-chan… pero ese lado gruñón también me encanta." con ese pensamiento una sonrisa apareció en sus labios.
-Deberías habérmelo dicho, Maki.
-N-No es la gran cosa. – se puso nerviosa cuando la mayor junto sus frentes.
-Aun así debiste decírmelo…- susurro mientras comenzaba acercar su rostro. – todo está bien… la gran Nico está contigo, Maki-chan.
-Y-yo no nesec…
Sin aguantar más, junto sus labios en un beso casto, haciéndola callar. La menor sorprendida se ruborizo ante la acción pero no hizo nada para alejarse, solo cerró con fuerza sus parpados para poder concentrarse en el beso y no en lo que sucedía afuera.
Beso tras beso se fueron dando, logrando distraer satisfactoriamente a la menor.
Nico besaba con lentitud los labios de Maki, disfrutando a pleno cada segundo que pasaba, palpando con suavidad sus labios con los suyos, encajando perfectamente una con la otra. Ya había pasado un rato largo desde que inicio la sesión de besos, tanto que los relámpagos ya habían cesado, dejando en su lugar una calmada lluvia. Pero ninguna de las dos se había dado cuenta.
Dejándose guiar por aquellas emociones que le producía la pelirroja, abrió un poco la boca para luego sacar su lengua y lamer el labio inferior de su novia pidiéndole permiso para entrar. Un permiso que le fue concedido en el momento, y con un tímido gemido de ambas sus lenguas se encontraron. Antes que se dieran cuenta, una batalla por el dominio había comenzado.
El beso duro un buen rato antes de que sus pulmones les quemaran por falta de oxígeno, obligándolas a separarse y reunir un poco de aire. Se miraron por segundos mientras el sentimiento de anhelo volvía a sus cuerpos. No aguantando más la ausencia de la otra, volvieron a besarse recuperando el dulce contacto de la otra.
Nico de apoco se iba colocando encima, puso sus manos en las mejillas de Maki con la intención de profundizar aún más el beso. En su interior un burbujeo de deseo nació, exigiéndole más contacto. Pronto volvió a sentir las manos de Maki invadir bajo su remera provocándole leves escalofrió por la forma en que la acariciaba, aquella sensación le agradaba. No queriendo quedar atrás bajo una mano y la metió por debajo de la blusa, acariciando lo que tenía a su alcance.
Con cada caricia que se proporcionaban y con cada beso que se daban, de apoco se iba prendiendo una pequeña llama en sus adentros. Con el tiempo empezaron a sentir que la ropa era un gran estorbo, impidiéndole gozar con tranquilidad la piel de la otra. Pero cuando Nico noto eso, se dio cuenta de la situación, de lo que iba a suceder si seguían así y ella no sabía si esto estaba bien.
-¿N-Nico-chan? – llamo confusa Maki con la respiración agitada, después de que Nico se alejara del beso y la mirara con una expresión indecisa.
-Maki-chan… ¿E-Estas segura de esto? – pregunta con duda sin saber si seguir adelante o frenar.
-¿Segura? ¿De qué hablas Nico-chan?
-D-De dar el siguiente paso Maki-chan… ya sabes... de hacer 'eso'.- sentía su rostro arder y aumentaba al ver que Maki también se había ruborizado furiosamente al entender a lo que se refería.
Un incómodo silencio había aparecido pero por un corto tiempo, ninguna de las dos se movía ni un centímetro. Nico esperaba una respuesta antes de hacer un movimiento y cuando pensó que con aquel silencio era un NO, la voz de Maki se hizo presente.
-S-si… si es con Nico-chan, entonces si… y-yo confió en ti y... umm… solo quiero pasar esto contigo…. Y… t-tú me perteneces y yo te pertenezco, así que yo quiero que… emm… yo…- "Ugh, esto es tan difícil" –…y… y nada me haría más feliz que fueras mi primera vez. - hablo con rapidez antes de suspirar mientras volvía a sentir su rostro arder por la vergüenza.
-Maki…- Con esa respuesta Nico se tiró hacia atrás quedando de rodillas sobre la cama. Al mismo tiempo que atraía a Maki con ella, haciéndola quedar ahorcajadas sobre sus muslos. No dándole tiempo a la menor en procesar la situación, unió sus labios en un apasionado beso tratando de trasmitirle que también sentía de la misma manera. Y por la forma en que devolvió el beso le hizo saber que había entendido.
No importa cuánto se besaran, nunca se cansaría de besar aquella boca que le pertenecía a la chica que amaba, de sentir esas intensas pero agradables cosquillas nacer en sus estómagos y su mente perder los sentidos, con el simple roce de sus labios.
Después de un tiempo, Maki se dejó llevar y aprovechando la actual posición de sus cuerpos coloco sus manos en los hombros de Nico. Agarrando el cuello de la campera, empezó a estirarla haciéndola deslizar por los brazos, logrando con éxito retirarla del cuerpo de la mayor. Apenas aquella prenda toco la superficie de la cama, Nico se separó del beso sintiendo sus labios hinchados pero aun así los movió hacia el cuello de Maki, quien se aferró a sus hombros cuando empezaba a percibir besos y succiones en esa área sacándole gemidos leves. Ahora fue el turno de Nico en despojar una prenda a Maki que era la sudadera gris, repitiendo la acción anterior de la menor para luego tirarla al piso en un ruido sordo.
Al terminar de dejar una marca no tan profunda en aquel lado, se movió para el otro lado del cuello apoyando suavemente su rostro en ese hueco por unos segundo aspirando la reconfortante fragancia que desprendía esa piel que la cautivaba. Tratando de no perderse en aquel aroma, inicio una nueva sesión de lamidas y besos mientras apoyaba ambas manos en las caderas para más tarde subirlas y bajarlas acariciando las formadas curvas que poseía, sacándole varios suspiros a Maki.
En la habitación comenzaba a elevarse la temperatura mientras que afuera de aquellas paredes la lluvia seguía cayendo. Sus corazones se aceleraban con cada acción que hacían y la ansiedad por lo desconocido les ponía los pelos de punta.
Un nuevo objetivo apareció en la mente de Nico y era despojar a Maki de aquella blusa. Trago duro mientras agarro el borde inferior de esa prenda y la tiro hacia arriba a la vez que hacia rozar sus dedos en el proceso. Con la ayuda de Maki que había levantado los brazos, esa prenda termino en el suelo junto a la otra. Se escuchó un jadeo de sorpresa por parte de Nico al ver que no había un sujetador en su camino sino… piel desnuda.
Sus ojos se abrieron por completo y sintió su respiración detenerse ante tal imagen. No pudo evitar mirar de arriba abajo toda esa zona sintiendo el calor golpear todo su cuerpo pero parpadeo confundida cuando vio a la pelirroja taparse con los brazos y desviar la mirada con el rostro sonrojado.
-N-No te quedes mirando, Nico-chan… es v-vergonzoso.
-Ah… L-Lo siento Maki-chan. – Con delicadeza agarro aquellos brazos y los removió de ese lugar dejando a la vista aquella parte que le sacaba el aire, con el deseo de tocar esa área acerco su mano con timidez.
Maki rápidamente desvió su mirada con vergüenza antes de sentir la mano de la pelinegra en su pecho haciéndola estremecer profundamente. Mordió su labio en un intento de ahogar aquellos sonidos vergonzosos que querían escapar de su garganta ante las caricias que estaba recibiendo. Pronto sintió que aquella mano suave fue remplazada por algo húmedo, obligándola a arquear un poco la espalda y de su boca saliera un sonoro gemido, causándole escalofríos a la pelinegra. Por reflejo se aferró a la cabeza de Nico, en un intento de sofocar las sensaciones desconocidas que estaba experimentando con cada lamida que sentía en la punta de su pecho.
Nico por su parte estaba disfrutando de cada reacción que le daba la menor, esos gemidos que le regalaba era música para sus oídos y una ola de calor para su entrepierna. Sentía como aquella protuberancia en su boca se endurecía con cada succión o lamida que le daba. Empezaba a percibir pequeños tirones en la parte de atrás de su remera, por lo que se separó y observo el rostro de Maki que respiraba agitada.
-N-No es justo que yo solo este así, Nico-chan.- dijo antes de arrebatarle la remera a la pelinegra dejándola en el mismo estado que ella, tanto en la vergüenza como en la desnudes.
Ninguna dijo nada, solo se acercaron despacio hasta sentir sus propias respiraciones chocar en sus labios y sin apresurar el momento, se volvieron a besar dejando que sus manos recorrían cada parte de su cuerpo recién expuesto. Podían escuchar de fondo la lluvia golpear contra el ventanal, pero quedaban en segundo plano cuando lo que más resonaba en ese cuarto eran sus propios gemidos que salían sin sus permisos.
¿Cuánto tiempo había pasado? Ellas no lo sabían, ambas se habían perdido tanto en el deseo y el anhelo de sus cuerpos aceptando el intenso amor de la otra.
Ahora Maki estaba recostada en su cama con Nico besándole de nuevo el cuello recibiendo a gusto ese hormigueo en su vientre, sentía la mano de la mayor recorrer desde su esternón hasta su abdomen dejando una sensación de ardor en su piel, y a la vez, provocándole piel de gallina. Aquella pequeña mano continua bajando hasta que se topó con el borde del short y sin dudar se adentró en ese desconocido lugar, sacándole otro sonoro gemido a la menor.
-Maki…- susurro al darse cuenta de la humedad de aquel lugar. Su pulso se volvió a disparar al ser consiente de donde estaba tocando pero aun así dejo que su mano explorara ese resbaladizo lugar. Con amabilidad y como podía hacia rozar sus dedos en aquella área, la ropa interior la limitaba pero aun así continuo estimulándola tocando y moviendo su mano de arriba abajo, notando cada vez más humedad. Otro sonoro gemido se escucho de la menor cuando había hecho presión contra su clítoris, en ese mismo momento sintió un agarre en su brazo, por lo que dejo de tocar esa protuberancia y continúo tocando lo demás.
No paso mucho tiempo antes de que Nico le pidiera a Maki que levantara la cadera para poder quitarle las últimas dos prendas que le quedaban. Trago duro cuando pudo apreciar completamente el cuerpo desnudo y bien desarrollado de Maki. A este punto ya sentía una gran molestia en su entrepierna, ya que la ropa interior le estaba apretando su erecto y duro miembro, causándole un leve dolor. Y por lo que tenía en mente hacer ahora empeoraba su situación.
-M-Maki… cierra los ojos.
-¿Qué? ¿P-Para qué? – pregunto nerviosa con la respiración más agitada, sentándose en el lugar mirando a una avergonzada pelinegra que solo se quedó sentada de rodillas delante suya.
-Solo hazlo… confía en mí, Maki-chan – no quería explicarle lo que iba hacer a continuación por dos razones. Primero porque le daba mucha vergüenza y segundo porque no sabía cómo iba a reaccionar Maki. Solo rezaba que aquello le gustara por lo que espero paciente la aprobación.
-Y-Yo…- aun miraba dudosa y con un poco de miedo a Nico pero luego suspiro con calma, al recordar que ella nunca le haría daño. Se volvió a costar y cerró sus ojos. – Bien, confió en ti Nico-chan.
-Gracias, Maki. Pase lo que pase no abras los ojos. – advirtió antes de acercarse al rostro Maki quien estaba por preguntar la razón de sus palabras, pero al final no pudo porque Nico la callo con un beso lento.
Cuando sintió que Maki se relajaba en el beso dejando el tema en el olvido, Nico comenzó a descender lentamente dejando tímidos besos y marcas en el camino. Comenzó por la mandíbula para luego seguir por el cuello, la clavícula, el esternón, la boca del estómago, bajo el ombligo para así terminar en su destino. Con la inseguridad y los nervios dio la primera lamida en esa húmeda zona, de nuevo fue testigo de un sonoro gemido y que de nueva cuenta le envió un agradable escalofrío por la espalda.
-N-Nico… ¿Q-Que estas…? ¡Ah! – gimió antes de morderse el labio en un intento de no perderse en el mareo que le producía aquella nueva experiencia.
Su cuerpo se encontraba tenso por las acciones de Nico, apretaba las sabanas debajo de ella como si su vida dependiera de aquello, se negaba a abrir los ojos no queriendo aumentar la vergüenza por lo que estaba sucediendo, sin saber que esa negación solo amplificaba más la estimulación. Sentir esa lengua en su lugar más sensible e íntimo le daba un gran placer pero al mismo tiempo le incomodaba y le inquietaba por cómo le hacía reaccionar. Con cada lamida que le daba, su mente se adentraba más a aquella desconocida niebla mientras una sensación extraña comenzaba a concentrarse en un solo lugar.
-N-Nico-chan… ¡Mmnh! – llamo entre gemidos. En su voz se podía notar el miedo al sentir que su cuerpo empezaba a demandarle algo que desconocía. -Nico… ghhn… d-detente.
-…- La nombrada solo opto por lamer más rápido mientras con una mano desataba su short en un intento de sofocar la acumulación de calor en su parte intima.
- ¡Ah! N-Nico-chan algo… ghh, ¡Ahhhh! - no pudo ni terminar su frase cuando su cuerpo ya no aguanto más, se tensó de gran manera para luego relajarse después de haber liberado aquella tensión sofocante, mientras que experimentaba miles de sensaciones nuevas recorrer todo su ser durante ese fragmento de liberación.
-¿T-Te encuentras bien? – pregunto preocupada después de haberse levantado de aquel lugar, su cuerpo se sentía entumecido por lo que acababa de hacer. Tanto su corazón como su respiración se encontraban aceleradas.
-C-Creo que si…- respondió entre grandes bocanadas de aire. Su pecho quemaba, se sentía totalmente extraña, le costaba un poco respirar. Pero luego de unas respiraciones profundas se sintió totalmente relajada como si lo de antes nunca hubiera pasado. Una pequeña inquietud le entro por lo que volvió a hablar. – ¿De dónde sacaste 'e-eso'? – pregunto con vergüenza refiriéndose a lo de hace rato.
-umm, d-de in…
-No, Mejor no me digas nada – la interrumpió ya confirmando sus sospechas, sintiendo alivio.
Pasados unos pocos minutos, Nico volvió a hablar.
-Maki-chan ¿quieres seguir? – pregunto con timidez. Cuando noto que la menor la miraba con leve dolor volvió a hablar para explicarse mejor. –Digo, no me estoy echando atrás… s-solo quiero estar segura de que tú también quieres hacerlo.
Maki soltó un suspiro de alivio antes de responderle. –Estoy segura, Nico-chan.
-Bien. – dijo antes de comenzar a moverse, alejándose para terminar de desvestirse.
Nico después de haberse sacado lo último que le quedaba de ropa, se posiciono sobre la pelirroja, separo sus piernas y se colocó entre ellas con sutileza. En esta posición sus intimidades se tocaban uno al otro. Nico sintió la humedad y el calor que desprendía aquella área tentando a su sensible órgano, mientras que Maki sentía lo mismo que la pelinegra solo que a este se le sumaba la sensación del endurecimiento y el palpitar de aquel miembro.
El latido de sus corazones lo podían escuchar tan fuerte y acelerado, que pareciera como si el corazón estuviera palpitando al lado de sus orejas. Nico no quitaba su mirada de aquellos ojos rasgado, notando que en esos lindos orbes habitaba el miedo, pero también desbordaba mucho amor y cariño. No queriendo que aquella situación inquietante siguiera, beso esos suaves labios que amaba y con delicadeza agarro su mano derecha que se encontraba temblando ligeramente, colocándola al lado de su cabeza para luego entrelazar sus dedos con los de ella. De esta forma trataba de transmitirle seguridad, cosa que logro cuando el temblor había cesado.
-¿Lista Maki-chan? – pregunto con algo de nerviosismo en su voz pero con una sonrisa oculto aquello no queriendo que la pelirroja lo notara. Cuando recibió un tímido movimiento de cabeza en forma asentimiento, su confianza aumento. Deposito un tierno beso en la mejilla de Maki, mientras su corazón latía dolorosamente dentro de su pecho.
Con un gran suspiro para calmarse y levantándose un poco (que gracias a que su cuerpo era pequeño no pesaba mucho y podía mantener el equilibrio.), llevo su mano libre hacia donde se encontraba su erecto pene. Lo tomo entre su mano sintiendo lo lubricado que se encontraba gracias a la humedad de Maki, y lo coloco contra la entrada de esta, aunque había tardado un poco en encontrarlo debido a que no podía ver. Con un suspiro tembloroso comenzó a adentrarse en el interior con delicadeza y lentitud, no queriendo lastimarla demasiado.
Mientras tanto Maki se sentía entre nerviosa y ansiosa por toda la situación, una situación que ambas iban a pasar si o si, porque si no era esta noche iba hacer en el futuro. De todas formas, con su pelinegra sería la única persona con la que había querido pasar esta experiencia y no se arrepentía de lo que estaba por suceder, ni mucho menos de entregarle su preciada virginidad. Aunque mentiría si diría que no le aterraba un poco la situación, debido a que según lo que leyó e investigo en internet, más una charla que tuvo con su madre, (que aún se pregunta porque su madre le hablo de aquello de la nada, ganándose a una Maki incomoda y avergonzada) la primera vez a veces dolía, pero aquello dependía de la persona. Ella esperaba que no le doliera demasiado pero gracias a sus preocupaciones su cuerpo se volvió a tensar, sin decir de los nervios regresaron. No obstante su mente se detuvo de todo proceso de pensamiento y un pequeño jadeo escapo de sus labios cuando empezó a sentir el miembro de la pelinegra ingresar en su interior.
Las sensaciones de todo tipo abordaron su organismo; como las cosquillas hasta escalofríos que recorrían por todas las áreas de su cuerpo, pero a medida que la mayor se adentraba por su intimidad sintió algo romperse dentro de ella. Sabía que 'eso' había sido su himen y seguido de aquello llego lo que temió… el dolor. Un intenso dolor que ataco su cuerpo obligándola a cerrar los parpados con fuerza a la vez que sus cejas se fruncía y su mano apretaba la mano de la pelinegra tratando de contrarrestar la sensación de dolor. La tentación de alejar su cadera y evitar que Nico siga entrando en ella, la invadió, pero al final pudo contenerse porque no quería que eso sucediera.
Nico detuvo el empuje de su cadera con más de la mitad de su longitud dentro cuando observo la expresión de sufrimiento que ponía la menor y el fuerte agarre que sentía en la unión de sus manos. Noto que los dedos de Maki se encontraban blanco de tanta fuerza que ejercía al punto que su propia mano le empezó a doler. Pero eso no le importaba, lo que le importaba era el estado de su pelirroja, verla en ese estado con el ceño fruncido, los ojos cerrados y mordiéndose el labio para no gemir de dolor… hirió su corazón. Tal vez esto era una mala idea, tal vez ambas no estaban preparadas para esto, por lo que decidió que mejor sería retirarse e intentarlo en el futuro. Pero cuando lo estaba por hacer una voz que provenía debajo de ella, la detuvo.
-Ni-Nico-chan… - llamo la pelirroja con un ojo abierto y pequeñas lágrimas en las esquinas de sus ojos amenazando con caer y deslizarse por sus mejillas. Miro directamente aquellos orbes rubí en donde lo único que habitaba era la culpa. Llevo su mano libre y le acaricio el rostro. Se había dado cuenta de lo que pensaba la mayor.- Solo… sigue.
-Maki… pero… estas sufriendo – decía asombrada y preocupada por la actitud de la menor.
-Sigue, idiota… no duele mucho – repitió mirando hacia un costado y con un poco de irritación, debido a la situación y tal vez el dolor, ya habían avanzado mucho como para retroceder, seria ridículo. Además un simple dolor no iba a impedir que ella se entregara por completo a Nico.
-…- Nico la miro unos momentos en silencio y con incredulidad antes de apoyar su cabeza en los desarrollado pechos de la pelirroja escuchando sus rápidos latidos de corazón, y sin mover ni un centímetro la unión de sus cuerpos.- Geez… ni en este tipo de situación dejas de ser tan terca y deshonesta Maki-chan.
-Ca-Cállate… Eres la menos indicada para hablar Nico-chan. – dijo con vergüenza y sus mejillas sonrojada pero esto no se notaban debido a que su rostro ya estaba rojo por el calor de sus cuerpos, sin decir que si no fuera porque sus manos estaban ocupadas (agarrando la mano de la pelinegra y agarrando la sabana de su cama) estaría jugando con uno de sus mechones.
-Está bien Maki-chan… pero luego no te quejes. – dijo Nico volviéndola a mirar a los ojos con una sonrisa en sus labios. Si Maki quería seguir, ella no se lo iba a negar.- pero de enserio, si duele mucho avísame Maki-chan… sabes que me preocupo mucho por ti.
-D-De acuerdo… - respondió Maki antes de sentir los labios de Nico sobre lo suyo por un corto tiempo.
La vergüenza las invadió a ambas por un momento, pero aun así se dieron una cálida sonrisa.
Gracias a la pequeña interacción que tuvieron, la menor se había acostumbrado y el dolor había disminuido logrando que su cuerpo se relajara y se calmara de nuevo. Nico noto aquello por lo que aprovechando eso continúo adentrándose en el interior de Maki, sin quitar la delicadeza de su empuje, pero esta vez le daba pequeños besos y caricias con la intención de distraerla del dolor.
Ya con la mayor parte adentro, la pelinegra comenzó a disfrutar del calor húmedo del interior de Maki, que le mandaba una sensación desconocida a su cuerpo obligándola a cerrar los ojos por lo intenso que era.
Con un último empujón y un pequeño gemido de dolor proveniente de la pelirroja, Nico se encontraba dentro de ella. Su cuerpo que se hallaba tenso se alivió mientras dejaba salir el aire que contuvo en los últimos segundos. Noto que Maki aflojaba un poco en el agarre de sus manos y su expresión de dolor empezaba a desaparecer.
Ambas soltaron un suspiro de alivio al saber que ya había pasado la parte más difícil. Aunque Nico se encontraba un poco aturdida por las abrumadoras sensaciones que le daba Maki a su cuerpo.
Segundos después, se miraron y sin dudar un segundo unieron sus labios en un beso lleno de amor y ternura dejando atrás el momento de mucha tensión, ninguna de las dos se dio cuenta de las pequeñas gotas de sangre que emanaron de la unión de sus cuerpos. Por lo que continuaron con su beso por unos pocos minutos antes de que Nico comenzara a mover despacio y algo torpe su cadera. Y cuando lo hizo, todo fue una locura para ambas.
-¡Nngh! Maki-chan… es tan… apretado y caliente… Mmmn… – gimió Nico en el placer del movimiento provocándole un rubor a la menor por sus palabras. Volvió a besar con pasión los labios de Maki, quien aún no pudo evitar fruncir un poco el ceño debido al leve dolor que palpitaba en su interior, pero a medida que seguían los movimientos de la pelinegra, la sensación de dolor se fue fusionando con el de placer.
Las dos se separaron del beso y se miraron a los ojos, mientras que Nico se movía lentamente no queriendo volver a lastimarla. De sus labios salía un gemido cada vez que empujaba su cadera hacia adelante. El gozo que sentía al penetrarla le era sumamente increíble, tanto que quería disfrutar aún más de esa nueva sensación que experimentaba. Además, ver como el esbelto cuerpo de Maki se movía al compás de sus embestidas le hechizaba.
Con el pasar del tiempo, el calor de su cuerpo aumentaba y la sensación que nacía de aquella fricción comenzó a crecer, tentándola de moverse más rápido para obtener más de ese delicioso placer. Sin decir, que al tener sus cuerpos juntos lograban que sus pechos se rozaran entre sí.
A ambas aún les costaba asimilar la situación, no podían creer que hace unas pocas horas las dos se encontraban hablando/discutiendo como siempre, y ahora ambas se encontraban en una cama haciendo el amor, dándolo todo por primera vez en su vida, entregándose tanto en cuerpo y alma, con el amor y pasión que sentían una por la otra.
Nico con el tiempo ya no pudo mantener su ritmo lento, así que apoyando sus manos sobre la cama y dejando que el deseo le gane, empezó a aumentar la velocidad de sus embestidas contra la pelirroja. Obteniendo oleadas de placer recorrer su espalda cada vez que sentía su miembro ser apretado por Maki.
-¡Ah! Maki-chan estar… dentro de ti… ¡Mm! Es increíble. – dijo entre gemidos saboreando cada sensación que le entregaba Maki.
-Nico… ¡Aah! …chan – solo pudo decir, le era muy difícil poder hablar debido a que de su boca no paraban de salir gemidos. Su cuerpo cada vez se sentía más caliente, su respiración se estaba agitando aún más y su mente empezaba a ponerse borrosa. Cada vez que se hundía en su lugar íntimo una oleada de calor acariciaba su espalda, y escucharla gemir su nombre la extasiaba.
Los sonidos de satisfacción que salían de los labios de Maki, estaban excitando de gran manera a la pelinegra, y queriendo escuchar más de ese melodioso sonido bajo su rostro hasta aquel cuello apetitoso, y comenzó a besarlo y saborear de nuevo esa blanca piel. Sin dejar de moverse febrilmente sobre ella.
Los gemidos de Maki se hicieron más sonoros ante los estímulos que recibía, llevo una de sus manos a la espalda de la pelinegra mientras que la otra mano la hundía en su cabello suelto, trazando con sus uñas el cuero cabelludo. Una familiar presión comenzó a construirse en su interior y ella ya se estaba dando una idea de lo que era.
-¡Ah! Nico-chan… c-creo que yo… ¡Nnn!... ahh… M-Muévete más ¡Nico-chan! – dijo entre gemidos sabiendo que estaba cerca de venirse por segunda vez.
-Maki-chan…- susurro Nico después de separarse del cuello de la pelirroja (sin antes dejar una marca) y observar su expresión. Queriendo que llegue a su orgasmo pasó sus brazos por debajo de la espalda desnuda de Maki, y la sujetó por los hombros. Una vez terminado el agarre volvió a aumentar sus embestidas tanto en la velocidad como en la fuerza. Verla en ese estado tan… débil y sumisa le fascinaba, era demasiado raro verla así ya que siempre tenía una actitud distante y agresiva (aunque mayormente se ponía así a causa de ella), quería seguir deleitándose con ella.
Si no fuera por los ruidos de placer que abandonaban de sus labios se podría escuchar el chocar de su piel por el intenso movimiento que hacían. Pero ambas estaban sumergidas en ese limbo fogoso con el corazón a punto de explotar, no pudiendo creer lo bien que se sentían aquellas acciones.
-Maki… Maki…ahh ¡Maki! – repetía con deseo y satisfacción el nombre de su amante sintiendo su caliente respirar chocar contra su propia oreja dándole escalofríos.
Al poco tiempo noto que las frecuentes contracciones que le daba Maki a su miembro se hicieron más fuerte, advirtiéndole que se encontraba muy cerca de venirse, por lo que usando la poca energía que le quedaba volvió a acelerar el movimiento de sus caderas, sin importarle los dolores musculares que le llegaran en la mañana como consecuencia. El sudor ya bajaba por el costado de su rostro demostrando el esfuerzo de su cuerpo y el calor de esto, al igual que la pelirroja, que se encontraba disfrutando del veloz roce que le daba Nico a su interior. Solo fue cuestión de minutos para que su cuerpo liberara toda la presión acumulada en su vientre acompañado de un gran gemido.
-Ahhh! Ni-Nico-chaaan! – grito mientras se estremecía y arqueaba su espalda, clavando y arrastrando sus uñas en la espalda baja de Nico dejando líneas muy rojas al no poder soportar esa gran onda explosiva de placer que recorrió cada fibra y nervio de su cuerpo poniendo su mente en blanco.
Por su parte Nico ceso el movimiento de su cadera y sintió las fuerzas del interior de Maki apretándola de gran manera durante el orgasmo, enviándola sobre su límite. Pero mordiendo su labio inferior y con una gran fuerza se contuvo provocándose un leve dolor en consecuencia. Con su energía vacía se dejó caer sobre Maki, sintiendo que aún le temblaba ligeramente el cuerpo.
Los gemidos cesaron en esa habitación, dejando que solo se escucharan sus respiraciones totalmente agitadas y desordenadas.
-¿Es-Estas… ha… bien Maki-chan? – pregunto cómo podía, tratando de recuperaba el aliento. Al no recibir una respuesta se levantó con la ayuda de sus brazos que se encontraban temblando amenazando con flaquear, y alzando la vista, se encontró con una pelirroja jadeando en busca de aire mientras se tapaba los ojos con un brazo. En su mirada se posó preocupación por lo que iba a volver a preguntar pero al final mantuvo su boca cerrada porque segundos después la vio asentir con la cabeza.
Suspiro de alivio.
Un pequeño gemido escapo de sus labios al darse cuenta que aún se mantenía dentro de Maki, así que con delicadeza retiro su cadera de aquella área sacando su miembro de aquel sagrado lugar. La pelirroja dejo salir un leve quejido cuando sintió a Nico salir de ella, dejando de nuevo una sensación de incomodidad en esa parte. Luego noto que se acostaba a su lado sin antes tapar sus cuerpos con las sábanas de la cama, pero había algo que le molestaba y le inquietaba a Maki, y eso era que ella había sido la única en venirse. Ella quería que ambas llegaran a esa situación y no solo ella, porque se sentía como si ella fuera la única en disfrutar de lo que hicieron.
Con una idea en su cabeza después de haber pensado un rato, espero hasta que su respiración se calmara. Cuando eso sucedió, sin pensarlo dos veces y con una gran motivación movió su cuerpo un poco cansado y se posiciono sobre Nico, con la intención de sentarse en el suave abdomen de la pelinegra quien tenía los ojos cerrados pero al sentir movimiento en la cama abrió sus parpados con curiosidad.
-M-Maki-chan ¿Q-Qué estás haciendo? – pregunto con sorpresa y nerviosismo cuando vio a la pelirroja sentarse encima de ella, mientras las sabanas que las cubría se deslizaban por su espalda, dejando ver su frente desnudo. Sin poder evitarlo se ruborizo ante la vista, sin decir que empezaba a sentir el aumento de temperatura en su cuerpo, de nuevo. Maldiciendo internamente… ya que su cuerpo reaccionaba fácilmente con la pelirroja.
-Nico-chan es injusta – respondió apoyando sus manos por debajo de los pechos de la otra y moviendo su cadera hacia la entrepierna de la nombrada provocándole que soltara un jadeo al sentir de nuevo la humedad de su novia. Desvió su mirada hacia un lado mientras un pequeño rubor se apodero de sus mejillas por las palabras que estaba por decir.- hasta ahora fui la única en ve-venirse.
Aquellas palabras obligaron a la pelinegra a tragar con pesadez. No pudiendo creer haber oído esas palabras salir de los labios de Maki.
-P-Pero es peligroso ya que no estoy u-usando… y-ya sabes. – Maki solo la miro intensamente por sus palabras, alterándole aún más los nervios. No aguantando aquella mirada de Maki, desvió sus ojos con el rostro rojo de la vergüenza.
"¡P-Por dios! ¿Dónde quedo la tímida Maki?" pensó viendo que a pesar de estar desnuda se encontraba tranquila… o eso creía. Además ver como estaba encima de ella, la intimido y la incito de algún modo.
-No es mi culpa que no lo estés usando y no hayas traído. – dijo Maki tratando de sonar indiferente pero por dentro aun sentía muchos nervios por su cuerpo. Además estar desnuda y hacer de cuenta que no pasaba nada, empeoraba la situación.
Nico parpadeo varias veces saliendo del pequeño trance en que se había metido. Y proceso las palabras recién escuchadas... ¿De verdad dijo eso?
-¿Disculpa? Yo que sabía que en nuestra primera cita lo íbamos hacer. – dijo sintiéndose ofendida por las palabras escuchadas.- Además tu tampoco tienes.
Ante la acusación de la pelinegra, Maki también frunció el ceño.
-Si claro, como mis padres son médicos… le van a dar preservativos a su hija de 15 años quien va a una escuela de solo chicas.- exclamo con sarcasmo y una cara de '¡¿Enserio Nico-chan?!'. Su padre era algo sobreprotector con ella, para él, Maki era su pequeña 'princesita'.
-Y-Yo… - aquello la dejo sin palabras, Maki tenía razón en cierto punto. Además ni ella tenía eso en su casa, como si se le hubiera ocurrido que lo iba a necesitar en alguno momento. Un escalofrió recorrió todo su cuerpo al darse cuenta de algo. "M-Maldición… ¿Qué hará el padre de Maki si se entera de esto? ¿Q-Que hare si sabe que tome la inocencia de su hija? Lo más seguro es que Nico termine en la cárcel o termine desaparecida." Pensó con terror. Hace un par de horas apenas pudo conseguir la aprobación de su suegra y ahora estaba en esta íntima y (para que negarlo) sexy situación con su hija.
-Maki-chan, creo que lo mejor será dor… ¡Aah! ¡¿M-Maki-chan?! – exclamo alterada cuando sintió un leve movimiento sobre su entrepierna.
-Solo… una vez más, Nico-chan… - informo. Acto seguido comenzó a mover su cadera, estimulado el órgano sensible de su pelinegra quien trataba de detenerla.
-De-Detente Maki-chan… ¡Ah! – le decía con leve preocupación y nervios en su voz mientras trataba de mover sus manos y sujetarle la cadera para parar su movimiento, pero al final no pudo porque su cuerpo aún se encontraba fatigado.
"¡De enserio! ¡¿Dónde quedo la tímida Maki?!... Aunque… esta Maki es tan… ¡Basta Nico! ¡No es momento de distraerse!" pensaba un poco alterada sin saber qué hacer, por un lado se decía que 'No' que estaba mal, mientras que por el otro lado decía que 'Si' que se dejara llevar. Solo pudo maldecir por dentro debido a que su erección que había comenzado a calmarse y disminuir, volvió a crecer por culpa de la pelirroja.
Maki con los constantes movimientos lentos que daba, su cuerpo junto con el de la pelinegra comenzaban a crecer de nuevo en la excitación. Ignorando las palabras de la mayor y con el pasar del tiempo sintió como aquellas ganas de ser una con ella le invadía. Por lo que se detuvo obteniendo una cara de confusión por parte de Nico, cosa que la hizo sonreír internamente, luego se levantó lo necesario para poder dejar espacio entre sus intimidades y poder ingresar aquella parte de Nico en su interior. Cuando sujeto el miembro nuevamente erecto de Nico, se sorprendió y se ruborizo al mismo tiempo, por el endurecimiento y el calor que irradiaba ya que era la primera vez que lo tocaba. Sin que se diera cuenta empezó a acariciar aquella parte hasta que escucho un jadeo de sorpresa por parte de la mayor, por lo que dejando de lado la curiosidad comenzó a descender su cuerpo permitiendo que Nico volviera a entrar en ella con lentitud.
-M-Maki-chan… p-para… ¡Nnh!... ¡Maki!… - a pesar de sus palabras no hacia acción alguna, dejándole solo observar a Maki bajar su cuerpo. En cámara lenta veía cómo su pene se adentraba en lo profundo de Maki, cosa que la excito de gran manera y provoco que su corazón se volviera a descontrolar. Comenzó a sentir de nuevo aquellas sensaciones placenteras golpear en su cuerpo y su respiración se empezó a acelerar con cada segundo que pasaba. Un suspiro de puro placer escapo por sus labios cuando volvió a disfrutar de aquella caliente y húmeda zona.
-Nico-chan… tan profundo… ¡ah! – dijo Maki con los ojos cerrado y mordiéndose el labio mientras terminaba de bajar su cuerpo lo más que podía, haciéndola estremecer en el instante. Después de unos segundos miro a Nico, notando que la estaba mirando en ese momento con sus mejillas rojas y la boca entreabierta dejando salir pequeños jadeos. Y sin despegar su mirada de aquellos oscuros orbes rubí comenzó a mover su cuerpo.
-Maki-chan…- susurro Nico. Sabía que si seguían así ya no podría aguantar en liberar aquella presión que empezaba a construirse bajo su abdomen rápidamente, pero había quedado hipnotizada por esa atrevida pelirroja y su razonamiento estaba siendo segado por el momento. Solo se quedaba inmóvil mirando a Maki que subía y bajaba con algo de torpeza pero dándole placer con cada movimiento. Su mente comenzaba a perderse en las abrumadoras sensaciones dejando que Maki haga lo que quisiera con ella, como una pantera lo haría con su presa.
No paso mucho tiempo cuando Maki comenzaba acelerar sus movimientos, flexionando sus rodillas y poniendo sus manos a los costados de la cabeza de Nico. Cada movimiento que hacia le mandaba una oleada de placer por todo su cuerpo.
El aire cada vez se hacía más pesado en aquella habitación, acompañado de un clima demasiado caliente y eso era gracias a los dos cuerpos que se encontraban uno encima del otro en la cama del lugar.
-Ahh Nico-chan… Nico-chan… ¡Nico-chan! – llamaba en pleno éxtasis sin ocultar o disimular sus sonoros gemidos mientras seguía subiendo y bajando su cadera, disfrutando a pleno de lo que hacían. Su cuerpo se sentía en llamas pareciendo casi irreal el calor que podía irradiar y gracias a la cercanía de sus cuerpos sentía que Nico se encontraba igual. – Esto… Ah… se siente tan bien… ¡Mmnh! - expreso sin pensar, dejándose llevar por la lujuria. Saber que ella tenía el control de la situación amplificaba todos sus sentidos, especialmente el placer.
Nico por su parte se quedó admirando aquella expresión que le daba la pelirroja, antes sus ojos era algo que quedaría plasmado en lo más profundo de su mente por ser tan hermoso y atractivo. Y saber que ella era la causante de eso le provocaba todo tipo de sentimiento inexplicable, sumándole la felicidad que le producía. Su corazón estaba que explotaba por toda la adrenalina que comenzaba a parecer en su sangre haciéndolo bombear a toda costa. Y como si los gemidos de Maki fueran un combustible para su cuerpo empezó a mover su propia cadera embistiéndola desde abajo, tratando de seguirle el ritmo.
Los gemidos volvieron a reinar en esa habitación.
En sus miradas rubí y violeta se encontraban abordados por la lujuria, pero también con sentimientos profundos de amor. Ambos cuerpo se encontraban sudorosos y con la respiración entrecortada, pero a pesar de eso no podían frenar… mejor dicho, no querían parar, querían seguir disfrutando de los placeres que se entregaban una a la otra, bebiendo y deleitándose con sus sonidos carnales que solo entre ellas se podían dar. Aunque haya pasado un tiempo largo ambas querían obtener más de la otra, sintiéndose insatisfechas por el momento.
Pero todo momento tenía un fin y el de ellas ya estaba cerca.
Nico sabiendo aquello y ya no aguantando esa necesidad de no tener a Maki cerca de ella, se levantó y la abrazo por la cintura juntando lo más que se podía sus cuerpos. Gracias a la cercanía de sus pechos podía saber que sus ritmos cardiacos iban a la par. Beso y chupo lo que tenía a su alcance que era la clavícula de la menor, disfrutando de los balbuceo incoherentes que le daba en respuesta.
-M-Maki… ya no… aguanto… ¡Nggh! – informo casi sin aliento, separándose un poco, sintiendo su interior gritándole para liberar aquella presión acumulada en él. La nombrada al entender lo que quería decir, se aferró con fuerza a los hombros de Nico.
-Yo ta-tampoco, Nico-chan – respondió Maki mientras abrazaba con sus piernas la pequeña cintura de Nico, queriendo estar los más unida posible cuando ambas llegaran a la culminación. Como sus rostros estaban muy cerca no dudo en iniciar un largo beso apasionado.
No pasaron más de 3 minutos cuando Nico apretando con más fuerza aquella cintura libero todo la tensión acompañado de un poderoso gemido que fue silenciado por los labios de la pelirroja, quien también había llegado al clímax junto a Nico, recibiendo todo lo que tenía en su interior y sin poder evitarlo clavar sus uñas en el proceso. Sus mentes se pusieron en blanco mientras se estremecían dejando recorrer todo el éxtasis por sus venas por pocos segundos, que para ellas pareció una eternidad.
Toda aquella tensión sexual que sentían en sus cuerpos fue totalmente liberada dejándolas jadeantes por largos segundos.
Al mismo tiempo ambas se dejaron caer sobre la cama tratando de conseguir el aliento, nunca se habían sentido tan eufóricas en su vida como ahora. Maki con todo el cansancio del mundo se separó de la pelinegra y se acostó a su lado, todo lo de esa noche había sido una gran montaña rusa de sentimientos y sensaciones disfrutándolo a pleno junto a su amada Nico. El sueño ya se estaba apoderando de ella, pero antes de caer ante eso se puso de costado mirando a su amada y cuando su respiración se calmó la llamo.
-Nico-chan… - dijo con suavidad, esperando a que Nico se acomodara como ella y la mirara. Cuando lo hizo le agarro el rostro por las mejillas y le dio un suave y tierno beso en los labios para luego decir con una sonrisa.- Te amo. – algo dentro de ella le dijo que debía decirlo, dándole una agradable sensación y calidez a su corazón.
Nico ante eso quedo aturdida. Esa profunda mirada que le dio acompañada de una ligera sonrisa casi le provocaba un ataque cardiaco de tan hermoso y sincero que había sido. Y para rematar las palabras que había dicho con su melodiosa voz al final la dejaron en shock pero en el buen sentido, aunque ya la había escuchado antes en esta ocasión había sido completamente diferente, lo sintió más poderoso de lo normal, tanto que hasta estuvo ganas de llorar por la felicidad que explotaba en su interior. Le tomo varios segundos recuperarse de aquel momento que casi la mataba, cuando sus sentidos volvieron una gran sonrisa de pura placidez se apodero de sus labios y sin esperar otro segundo más apoyo su frente contra la de ella y le respondió.
-Yo también Maki-chan… yo también te amo. – su voz detonaba la misma sinceridad que Maki, provocándole un gran sonrojo a la pelirroja.
Sus bocas se volvieron a reunir en un profundo y lento beso dejando el sonido de la lluvia como fondo. En ese mismo momento las dos se encontraban completamente indefensas dejando que sus sentimientos sean totalmente trasparente para la otra, ya nada les importaba en esa noche más que estar en los brazos de su amada sintiendo la felicidad y el amor a flor de piel. A pesar de que esa noche no estaba planeada para ninguna de las dos, no se arrepentían para nada de lo sucedido sin importarles que no hubiera pasado mucho desde que habían empezado a salir, ni que a pesar de las posibles consecuencias no se hayan cuidado por estar de nuevo unidas. Esta noche seria uno de los mejores e importantes recuerdos que quedara para siempre tanto en sus mentes como en sus corazones.
Ambas estaban en su propio mundo.
Al separarse se regalaron otra sonrisa y se taparon con las sabanas mientras se acomodaba una junta a la otra, quedando abrazadas recibiendo a gusto el reconfortante calor corporal de la otra.
-Buenas noches Maki-chan – le dijo casi en un susurro acomodándose en los pecho de la menor abrazándola por la cintura mientras bostezaba, sus parpados ya se encontraba demasiado pesado y le tomo un gran esfuerzo mantenerlas abiertas.
-Buenas noches… Nico-chan – respondió Maki también bostezando y abrazándola pero a diferencia de la pelinegra, Maki la estaba abrazando por los hombros juntando aún más sus cuerpos.
Y sin esperar más, las dos estudiantes de la preparatoria Otonokizaka cayeron rendidas ante el cansancio y el sueño, dándole fin a esa noche inolvidable. Dejando todo en el olvido y eso incluía el desastre que provocaron en aquella cama. Más tarde se encargarían y se preocuparían de eso.
Ahora solo querían estar seguras en los reconfortante brazos de la otra.
En la habitación de Maki Nishikino, específicamente en su gran cama una pelinegra de baja estatura se encontraba durmiendo pacíficamente hasta que unos leves sonidos que provenían fuera de aquella mansión la despertaron. Se giró en dirección del gran ventanal de esa habitación atrapando unos pequeños rayos de sol en su cara, por lo que abrió con pereza sus ojos dejando ver sus relucientes orbes rubí y miro lo que tenía a la vista hasta toparse con un reloj digital apoyado en la mesita de luz que marcaban pasada las 8 am. Con un gruñido volvió a cerrar sus ojos y se aferró más a las sabanas de la cama sin percatarse de lo que había sucedido en esa habitación. Después del canto de unos pájaros Nico se sentó de golpe con los ojos como plato y empezó a mirar todo el lugar confundida, parpadeo varias veces al notar que no se encontraba en su habitación, rápidamente miro a su lado encontrándose a Maki durmiendo plácidamente. Sin poder evitarlo un tenue sonrojo se posó en sus mejillas ante la linda vista, pero luego su ceño se frunció cuando sintió algo pegajoso en sus parte bajas por lo que levantando la sabana miro a través de eso dándose cuenta de su denudes, de nuevo con gran velocidad casi rompiéndose el cuello por el repentino movimiento miro a su novia notando que estaba en la misma situación que ella a pesar que estaba tapada con las sabanas. El sonrojo de su cara se profundizo de gran manera mientras su boca se abría por la sorpresa, pero cuando los recuerdos de anoche invadían su mente dejo salir un suspiro de alivio, aunque su corazón estaba que explotaba.
Nico comenzó a estirarse para poder volver acostarse y seguir durmiendo de nuevo en paz, sabiendo que lo de anoche no fue algo soñado. Pero toda aquella paz y alivio se esfumo por completo al escuchar un chirrido de una puerta abrirse. En medio de su estiramiento su cuerpo se puso tenso y en forma robótica se giró en dirección a la puerta rogando a los dioses que aquel chirrido haya sido su propia imaginación pero para su desgracia no había sido su imaginación. Su cuerpo empezó a sudar en frio mientras sentía su alma a punto de escaparse al toparse con unos orbes violeta que la miraban con gran sorpresa.
-…
-…
Si, en la puerta de la habitación de Maki se encontraba asomándose por el marco una mujer mayor con un leve sonrojo, que no era nada más ni nada menos que su suegra… la madre de Maki. Nico con su cara pálida miro a Maki quien seguía durmiendo sin darse cuenta de la situación ni la tensión en el aire, volvió a dirigir sus orbes rubí a la puerta viendo de nuevo a la mujer que no quitaba su mirada de ella. Pero al final no pudo decir ninguna palabra, ni siquiera llego a taparse con la sabana cuando la madre de Maki le regalo una sonrisa que no sabía cómo tomarlo y retiro lentamente su cabeza para luego cerrar la puerta.
La mayor de la habitación no sabía cómo reaccionar ante lo sucedido pero unos pasos en los pasillos hicieron que soltara todo el aire que estaba conteniendo. Ante de siquiera comenzar a enloquecer con lo que paso, de nuevo se escucharon pasos en el pasillo pero a este se le sumaba una voz masculina. Al parecer los padres de Maki se encontraron en el pasillo cerca de la habitación. Y por lo que apenas podía escuchar el padre de Maki quería despertar a su hija para que desayunaran juntos… y para empeorar la situación la pelirroja que se encontraba durmiendo pacíficamente se comenzó a mover dando inicios de que se estaba por despertar.
Diablos… ahora Yazawa Nico quien estaba paralizada por el peligro, se encontraba en un gran aprieto.
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Bueeenooo…. Umm nose que decir. ¿Lo siento?... ¡No me peguen! xD… ahhh siendo sincera estoy echa una esclava, estos meses estuve a full trabajando y en lo días libre me la pasaba durmiendo o jugando u.u
Les tengo una pregunta… nose si agregar algo que tenia planeado en un principio… si lo hago esta historia se alargara, eso si… habrá angustia si agrego lo que pienso… la cosa es… ¿lo agrego o no?
Espero que le haya gustado el capitulo y sorry por el final :'v espero ansiosa sus opiniones respeto al capitulo u.u
Gracias a todos los que siguen y leen esta historia, sus comentarios siempre me alientan a seguir 3 de verdad muchas gracias.
Gente no pierdan la esperanza que esta historia la voy a terminar si o si!
Bueno me voy despidiendo porque literalmente en 4 hs me tengo que ir a laburar xD… seee me gusta vivir al limite e.e jajaja
Bueno dejo respuestas de algunos comentarios…lo siento no pude responderles a todos ;-;… ¡saludos a todos!
La chica de los '50: gracia por la mención *se ruboriza* y n-no te preocupes nunca me olvidare de esta historia… gracias a vos por las dosis de diabetes con tu fic! Me encanta 3
Xikilla22: si lees esto… ¡Vuelvee! Se te extraña mucho ;-;
zaRekPG: ohh muchas gracias… me esforcé mucho en esa confesión… estuve toda una madrugada escribiéndola… no sabia como hacerla xD me alegra que haya quedado bien
ArturiaP: tanto Nico como Maki celosa son lo mas 3… pero amo mas a la Tsundere celosa 7u7. Saludos para ti también.
Darkor-R: ajajajaj gracias… la densidad de Eli es increíble :'v… las hormonas, laas hormonas :u jajaja okno… gracias ^^
Saludos ^^
