Capitulo Decimo Cuarto. "¿Ron Weasley un galan?"
"Todos corremos peligro si Voldemort recobra todo su poder"
Aquellas palabras dichas por Ojoloco Moody siguieron resonando en la mente de Harry mientras caminaba por los pasillos hasta llegar a la clase de pociones. Se sentó en su habitual lugar, sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. Por sexto año consecutivo compartían la clase con los Slytherin, y como siempre Severus Snape estaba de pie en medio de las dos filas de alumnos que permanecían como pegados a sus asientos prestando la mayor atención posible; el profesor paseo la mirada por el lugar con su característico mal humor y su grasiento cabello cubriendo parte su rostro.
-Buenos días, que gusto verlos a todos una vez mas.- saludó con hipocresía.- debería felicitarlos por haber alcanzado sus TIMOS y poder darse el lujo de estar sentados en esta clase... pero me ahorraré empalagosos comentarios, ya que este año algunos están aquí por otras razones.
Desvió su oscura mirada y la sostuvo sobre Harry, quien lo miró con suficiencia, aunque no tenía ni idea de lo que había dicho. Se acomodó en su asiento comprendiendo que, por su bien, era mejor ponerle atención al Jefe de la casa de las serpientes.
-Este año será de preparación para los EXTASIS, que los tendrán el año siguiente.- continuó Snape.- En este sexto año aprenderán difíciles y complicadas pociones que son de nivel muy avanzado... así que quien de ustedes piense que por su cara bonita o por su agilidad en atrapar una pelotita voladora podrá pasar este curso sin el esfuerzo necesario... yo mismo me encargaré de recordarle quien es Severus Snape.
Durante todo aquel discurso, Snape en ningún momento dejó de ver a Harry fijamente, y por la risotada de Malfoy y los demás Slytherin, el moreno comprendió furibundo que aquellos calificativos y la amenaza iban dirigidos única y exclusivamente a él. La pluma que tenía en su mano derecha se quebró cuando el chico cerró la mano en un puño con fuerza, reprimiendo en ese acto las ganas de golpear a su profesor de Pociones o a Malfoy a quien tenía más cerca.
-Tranquilízate Harry.- le susurró Hermione a sus espalda.- no le des una excusa para que te expulse... concéntrate en la clase... ignóralo
Odiaba cuando Hermione tenía razón, pero sensatamente siguió sus consejos, respiró profundamente y puso atención a lo que Snape escribía en la pizarra. Leyó las instrucciones. Era una poción extremadamente difícil y complicada. Miro a la morena quien copiaba presurosa en su libreta y luego caminaba hacia el armario en busca de los ingredientes. Ron por su parte hizo lo mismo. Harry suspiró resignado y comenzó su labor. Intentó preparar aquella extraña poción lo mejor que pudo, pero ni el color era el esperado según el libro, ni mucho menos su consistencia.
-Esto es una porquería.- reconoció mientras revolvía el interior de su caldero.
-Es que no pones atención como es debido.- le recriminó Hermione inspeccionando la sustancia viscosa que Harry había elaborado por poción.- yo creo que si le agregas un poco mas de esencia de Muerdago y lo revuelves en el sentido de las agujas del reloj tres veces puede ser que consigas mejorarla un poco.
-No hay caso Hermione.- sentenció Harry apartando un poco de su poción en un envase de vidrio y mientras le colocaba la tapa le susurro.- gracias de todas formas.
Desvió su mirada al tiempo que se ponía de pie y se dirigía a la mesa del profesor Snape a dejar su muestra de poción.
Harry abandonó rápidamente el aula y se encaminó fuera de las mazmorras, cuando escuchó pasos presurosos detrás suyo. Volvió la mirada y se detuvo al descubrir que era Ron tratando de alcanzarlo.
-¿Qué paso compañero?...¿por qué te fuiste tan rápido?.- preguntó Ron preocupado cuando logro alcanzarlo.
-No hay caso... no sirvo para pociones... de nada valió la ayuda de Dumbledore para que aprobará ese TIMO.- reconoció Harry con pesar.- es muy difícil concentrarme, cuando Snape me odia y yo lo odio.
-Pues recuerda que es una asignatura obligatoria para ingresar a la Academia de Aurores- dijo Ron preocupado.- quizás si le pides a Hermione que te ayude…
-Intentó hacerlo, pero yo no la deje.- confesó Harry ignorando la cara de desconcierto de su amigo.- no siempre voy a tener a Hermione a mi lado... tendré que buscar la manera de mejorar... por cierto... ¿te fijaste que Snape no dijo nada sobre mi ensayo?
Los dos amigos se miraron confundidos. Ahora que Harry lo mencionaba, había entregado el ensayo que Snape asignó para las vacaciones, el cual había hecho la noche anterior y al parecer no resultó ser un fiasco como lo fue su poción, sin embargo eso lo sabría a ciencia cierta en la próxima clase.
-Bueno luego piensas en eso.- acotó Ron.- vamos a almorzar que me muero de hambre.
Llegaron juntos al gran comedor, donde una algarabía inusitada se había apoderado de las cuatro casas. Ambos chicos se sentaron y acercándose a Neville le preguntaron.
-¿Qué está pasando?...
-Los chicos de Ravenclaw aseguran que hay una nueva profesora de Quidditch.- respondió Neville.
-¿Nueva profesora de Quidditch?.- preguntaron Harry y Ron al mismo tiempo.
-Si... y es... ejem, ejem... bueno ustedes saben... muy bonita.- dijo Neville sonrojándose violentamente.
En ese momento los gemelos se sentaron frente a ellos y comenzaron a servirse la comida que rebosaba de las bandejas.
-¿Y ustedes que han oído hablar de la nueva profesora de Quidditch?.- les preguntó Ron sin rodeos.- ¿la han visto?
George se ahogó con el jugo de calabaza que había comenzado a beber, y mientras Fred le daba fuertes palmadas en la espalda le respondió con reproche.
-Pero donde has estado metido pequeño hermano... ya todo hombre de este colegio que se aprecie de serlo, ha visto a la nueva Profesora de Quidditch.
-Pues a diferencia de ustedes dos... yo he estado asistiendo a mis clases.- se defendió con aire de suficiencia.- cosa que deberían hacer para que no vuelvan a repetir el curso.
-Para tu información Ronnie.-atacó George aun con lagrimas en los ojos.- también hemos asistido a las mismas clases que tu...
-Así es.- confirmó Fred.- pero has estado tan babeado por Hermione...
-Que ni cuenta te has dado de nuestra presencia.-concluyó George.
Ron los miró con recelo y buscó ayuda en Harry quien se encogió de hombros, ya que él no recordaba haberlos visto en las mismas clases, pero reconociendo que tampoco había reparado en ello, decidió ignorar el asunto.
En la tarde de aquel segundo día los alumnos de sexto curso no tenia actividades académicas, por lo que Harry decidió aprovechar la ocasión para convocar al equipo de Quidditch de la casa Gryffindor a practicar y luego reuniría a los miembros del ED a la primera reunión en el cuarto de los menesteres.
Caminaba con paso seguro hasta los vestuarios seguido de sus compañeros, cuando la profesora McGonagall llamó la atención del moreno desde uno de los jardines.
-Potter, concédame unos minutos.
Harry desvió el rumbo hacia la profesora.
-Buenas tardes señor Potter.-saludo la bruja rápidamente.-no sé si ya está enterado de las novedades que se han suscitado.
Harry negó con el entrecejo fruncido.
-Oh... bueno... es que todo fue tan imprevisto.- dijo la profesora de Transformación a manera de disculpa.- pero le aseguro que todo será por el bien del equipo.
Harry ya se estaba impacientando, por lo que pregunto con molestia
-¿Acaso nombro a otro, capitán del equipo?
-¡No! ¿cómo se le ocurre?... nada de eso.-negó la profesora McGonagall sorprendida por semejante idea.- es que el profesor Dumbledore ha contratado a una nueva profesora en reemplazo de Madame Hooch.
-¡Ah eso!.-exclamó Harry en cierta forma aliviado pero con fastidio. No entendía porque tanto protocolo.
-Solo quería que lo supiera Potter.-explicó la profesora molesta ante la actitud del joven.- porque quiero... o mejor dicho... le exijo que se comporte como es debido con la nueva profesora.
-¿Qué quiere usted insinuar?.-preguntó Harry con la leve sospecha de que la Jefa de su casa ya se había enterado de su percance con el profesor de DCAO.
-No soy persona de insinuar Potter.- aseveró la bruja.- usted lo sabe... así que espero de usted toda la caballerosidad y respeto que lo caracterizan... y que recuerde que aunque la nueva profesora sea algo joven se le debe el mismo respeto que cualquier otro profesor... ¿entendido?
-Si señor así será.-afirmó Harry casi imitando el estilo muggle militar.
De vuelta a los vestuarios donde ya todo el equipo estaba vestido listo para la práctica, Harry les informó:
-Creo que ya todo saben que hay una nueva profesora de Quidditch...aunque no se cual será su labor... la profesora McGonagall quiere que...
-¡Buenas tardes!...
Todos volvieron sus miradas hacia la puerta de los vestuarios, donde una bruja de unos veinticinco años hacia su entrada. La primera impresión de los chicos fue silbar entusiastas ante la imponente profesora, pero ante la mirada severa de su capitán debieron morderse los labios.
Harry observó a la bruja que sonriente se le acerco y le estrecho la mano. Era sin duda alguna extremadamente atractiva, con un cabello rubio recogido en una coleta y unos hermosos ojos violetas que brillaban chispeantes. Y ni que decir del cuerpo que se delineaba curvilíneamente debajo de una especie de braga no tan ceñida de color negro.
-Ingrid McLellan.- dijo la profesora con una voz algo ronca pero encantadoramente sensual. O al menos eso pensaron los chicos que la miraban embelesados.
-Harry Potter.-dijo el moreno que estrecho su mano firmemente sin poder evitar un estremecimiento al verse reflejando en aquellos hermosos ojos.
-Voy a ser su nueva profesora de Quidditch.- les informo volviendo su mirada al resto del equipo.- espero enseñarles muchas cosas y que pasemos buenos momentos.
-Yo con gusto pasaría todos varios "momentos" con ella.-expresó Fred en un susurro a su gemelo quien sonrió con picardía y asintió vigorosamente mientras se relamía los labios.
Ron que estaba al lado de ellos, los miro con reproche. Luego volvió a mirar a la profesora y no pudo evitar sonrojarse cuando notó que ella lo miraba fijamente.
Salieron a las afueras y ya en el campo, cada uno tomo su escoba y remontó los aires para realizar un vuelo de precalentamiento.
-Gryffindor ha sido el equipo que mas veces ha salido campeón en la historia de Hogwarts.-comentó Ingrid a Harry mientras éste montaba su escoba.- y me imagino que siendo este año capitán del equipo quieres que siga siendo así.
-Por supuesto.-afirmó Harry con una sonrisa.- este año ganaremos de nuevo la copa.
-¿Y que estrategias tienes en mente?.-le preguntó ella curiosa.
El moreno la miro por un instante. ¿Estrategias?. Se descubrió a si mismo desprovisto de toda idea para mejorar el estilo de juego de su equipo.
-No puedo tener favoritismo.-reconoció Ingrid sonriendo de lado.- es mi deber como profesora preparar a los cuatro equipos lo mejor posible...pero si logramos que Gryffindor siga siendo el mejor no estaría mal ¿verdad?.
-¿Usted fue una Gryffindor?.- preguntó Harry también con una media sonrisa.
-Eso no importa Potter.- aseguró Ingrid.- dime ¿Que pensabas hacer hoy?
-Pues...pensaba observar a cada uno practicar.- improvisó Harry.- para detectar sus defectos y así trabajar en ellos hasta que mejoren..
-Me parece buena idea... yo podría ayudarte.-sugirió ella delicadamente...
-Si claro...por favor... sería un placer...
¿Cómo podía resistirse el moreno ante semejante ofrecimiento?
Ambos se sentaron en las gradas. Ingrid hizo aparecer una pequeña libreta y una pluma con un movimiento de su varita. Harry por su parte saco las pelotas y les fue indicando a cada uno que jugara según su posición.
La pluma escribía rápidamente en la libreta mientras ella hablaba sin despejar sus ojos del cielo, captando de forma minuciosa los movimientos de cada jugador. Harry por su parte les sugería e indicaba movimientos y jugadas.
Ya todos habían sido evaluados, por decirlo de alguna forma, por lo que Ingrid miró a Harry
-Ahora te toca a ti...muéstrame todo lo que tengas... veamos si eres tan buen buscador como dicen.
Picado en su orgullo, Harry montó su Saeta de Fuego y alzó el vuelo. Ingrid también monto en su escoba, la cual para sorpresa de todos era una Cometa 3000 y colocándose al lado de Harry soltó una snitch dorada que prontamente fue atrapada por Harry, pero antes de que este pudiera cantar victoria, la profesora soltó otra snicth y a medida que el moreno lograba atraparlas, mas pelotas doradas eran liberadas y cada vez le costaba más atraparlas. Así estuvieron durante casi una hora, hasta que Ingrid dijo a voz en cuello.
-¡Excelente Potter... tienes todo mi respeto!.
El moreno no pudo menos que sonreír de forma arrogante y acercándose le dijo guiñándole un ojo.
-Nunca rete a Harry Potter, profesora, puede llevarse una sorpresa... pero si lo hace le aseguro que no se arrepentirá…
-Pero que ego tan subido tienes.-comentó entre risas.- no eres mi tipo Potter... así que solo seremos profesora y alumno.
Harry alzo una ceja ante el comentario de la profesora. Sabía que aquel comentario había estado de más y sin duda muy atrevido de su parte, pero decidió retar un poco más su suerte; le estaba agarrando el gusto al papel de seductor -Es una lástima profesora McLellan...- le dijo casi en un susurro...- nos hubiéramos divertido mucho.
La joven profesora lo miró sorprendida y con una sonrisa movió su cabeza negativamente y enfilando su escoba hacia el suelo, descendió rápidamente.
El moreno descendió a su lado casi inmediatamente. Ella le dedicó una última mirada divertida antes de dirigirse al equipo que se reunía cerca de la entrada a los vestuarios.
Harry pestañó, y observo mejor a la profesora; y una idea fugas cruzo por su mente.
-"Con que te haces la difícil ¿no?... bueno eso hace el asunto más interesante"
Sin embargo casi inmediatamente de que su cerebro analizó el asunto, sacudió la cabeza con fuerza, como tratando de ese gesto eliminar tal pensamiento. Últimamente estaba actuando de una forma tan extraña, que lo desconcertaba. Ingrid se había detenido, y charlaba animada con Katie Bell y Ginny. Se acercó un poco para intentar hablarle, pero lo pensó mejor y creyó prudente esperas a estar a solas en otro lugar; porque con Ginny tan cerca no se atrevía a desplegar todo su encanto masculino, que de pronto había brotado quien sabe de qué parte de su personalidad y que le estaba convirtiendo en alguien diferente.
-Potter acércate, quiero comentarte algo...
La voz de Ingrid lo sacó de sus cavilaciones, sin embargo no hizo ademán de acercarse.
-Vamos Harry la profesora te llama.- le dijo Ron dándole un pequeño golpe en las costillas con su codo.- no seas mal educado.
-Potter aquí tengo las observaciones que les hice a cada uno de los miembros del equipo.- le informó Ingrid colocándose en medio de los dos amigos mientras le mostraba una serie de fichas escritas por ambos lados.- y me gustaría hablar contigo sobre eso.
-¿Tiene que ser ahora?.-preguntó Harry fastidiado.- porque tengo planes…
-¡Harry!.-exclamó Ron molesto ante la actitud despótica del moreno.
Ingrid miró a Ron y le sonrió coqueta a lo que el pelirrojo bajo la mirada con nerviosismo. Harry miro la escena asombrado, pero la profesora volvió a acaparar su atención.
-No Potter hoy no... Tengo reunión con el señor Malfoy... mi reunión con Gryffindor será mañana a las 8 de la noche en punto... así que le espero puntual.
-Mañana en la noche tengo...- comenzó a decir Harry intentando tener la última palabra.
-Tiene reunión conmigo señor Potter no lo olvide.-le interrumpió con voz ronca y severa.- 8 de la noche, en punto.
Harry sonrió, dándose por vencido, pero casi inmediatamente su sonrisa se borró al ver a la profesora acercarse más de lo debido a su amigo.
-Adiós Ronald...que tengas muy buenas noches.- se despidió Ingrid en un susurro.
Ron que había permanecido con la mirada clavaba en el suelo, levanto la cara y se despidió tímidamente con un gesto de su mano. Pero su mirada se fue tras el atractivo caminar de la profesora hasta que su silueta se hizo borrosa.
-¿¡Pero qué demonios!?.-bufó George señalando a Ron aturdido.-que tiene este saco de huesos que no tengamos nosotros.
-¿De qué hablan?- preguntó el menor de los varones Weasley
-¡No puede ser!...¡no puede ser!- exclamó Fred mirando horrorizado a su gemelo.- el pequeñín ni cuenta se ha dado.
-Esto es inaudito.- se quejó George de nuevo.-también tenemos el cabello rojo...tenemos pecas.
-Tenemos buen porte.- dijo Fred asumiendo la postura de un rey.
-Somos muy simpáticos y agradables.- dijo George sonriendo abiertamente.
-Y estamos muy bien dotados.-agregó Fred señalándose entre las piernas, mientras George afirmaba frenéticamente con la cabeza.
Harry soltó una carcajada, olvidándose por completo de su mal humor. Ron lo miró asustado por la actitud de sus hermanos, lo que hizo que el moreno se riera más.
En la sala común de Gryffindor, ambos amigos se sentaron uno a cada lado de Hermione quien leía, como siempre, de un grueso libro.
-¿Cómo les fue en la práctica de hoy?- preguntó ella dejando el libro sobre la mesa.
-Muy bien.- comentó Ron de forma casual.- aunque Harry se molestó con la profesora nueva.
-¿Y eso por qué Harry?- preguntó Hermione curiosa.
Harry puso los ojos en blanco con fastidio.
-Es muy mandona.- mintió Harry en su defensa.- y una entrometida. Además tienes que entender que no estoy acostumbrado a nadie más que mi equipo presencie los entrenamientos de Quidditch, no sé para qué Dumbledore ha contratado a una mujer para que nos diga que hacer en el campo de juego. Es realmente molesta.
-Pero... eso no es lo que los demás piensan de ella.-aseguró Hermione.- todos dicen que es muy educada, simpática y que sabe mucho de Quidditch.
-Pues no me interesa lo que los demás piensen.- aseveró Harry molesto.- no veo la necesidad de un profesor de Quidditch... hasta ahora hemos jugado bien.
-Dumbledore tendrá sus razones.- acotó Hermione volviendo a tomar su libro.- lo que pasa es que últimamente todo te molesta.
Ron rió divertido ante el comentario. Harry lo miró y comentó:
-No dudo que la nueva profesora sea todo eso que dices Hermione, al menos con Ron fue muy amable y le sonreía todo el tiempo.
Hermione dejo de nuevo el libro y miró a Ron algo desconcertada.
-Tonterías.-dijo Ron encogiéndose de hombros desestimando el comentario.-solo se despidió de mi... además ella fue amable con todos...
Harry observó a su amigo por un instante. ¿Acaso era posible que el pelirrojo no se hubiese dado cuenta de nada? Suspiró, al darse cuenta que su plan de conquista posiblemente no funcionaria, sobre todo si implicaba tener que competir con su mejor amigo; por lo que se levanto de la mesa y se fue a su cuarto.
-¿Así que la profesora fue muy amable contigo?- preguntó Hermione con un dejo de celos.- me han dicho que es muy bonita…
-Sí, lo es.- afirmó Ron mientras colocaba su mano en el muslo de Hermione.- y vuela muy bien.
Ambos chicos se quedaron en silencio. La mano de Ron recorrió el muslo femenino colándose por debajo de la falda de jeans. Hermione cerró instintivamente las piernas al tiempo que suspiró azorada. Volvió su mirada alrededor y con alivio noto que estaban solos, aunque no dudaba que en cualquier momento sus compañeros volverían del gran comedor.
-Ron ¿qué haces?- preguntó asustada.
-Tocándote.- respondió él acercando sus labios al cuello de ella.- acariciándote...sintiéndote.
-Oh Ron...no...no aquí.- negó Hermione cerrando los ojos tratando de controlarse.
Consciente de que la situación se saldría pronto de control, logró ponerse en pie, aun contra sus deseos, escapando así de los brazos de Ron, quien ante aquella actitud pregunto confundido.
-¿Qué pasó?... ¿hice algo malo?
-No Ron...-aclaró ella al instante mientras se acomodaba la falda.- es que no es el lugar... alguien puede vernos.
Casi inmediatamente por el retrato de la señora gorda, entraron en tropel un bullicioso grupo de estudiantes. Ron los miró con furia contenida, lo que Hermione aprovechó para huir hacia su cuarto. Él intentó seguirla pero debió permanecer en su lugar ya que las escaleras a los cuartos femeninos no le permitían la entrada, frustrado, escondió el rostro entre sus manos pensando en que si no le daba una solución rápida a sus deseos, pronto tendría que usar métodos poco placenteros para lograr satisfacerse.
