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Ese último día en Vancouver había sido de los más rápido, mientras Edward solucionaba los últimos toques, Bella debía adelantar los pasajes de vuelta. No había querido discutir con el chico, que tanto ahí como en Phoenix serian rodeados por periodistas, sería algo que causaría más disgusto, así que prefería obedecer, además, él era el jefe.

Volvieron temprano ese día, tenían la autorización de no volver a la oficina, por lo que decidieron ir al departamento de Bella a descansar. Fuera de este estaban instalados algunos periodistas que al ver el Volvo entrar en los estacionamientos, corrieron a buscar una premisa.

Edward seguía de mal humor, especialmente con la prensa instalada afuera del edificio, sin posibilidades de hacer nada porque ellos malinterpretarían todo. Se sentaron en el pequeño living del departamento a respirar por un momento y calmarse, ambos sabían que esto pasaría tarde o temprano, pero la presión que conllevaba era un fastidio.

Bella fue a la cocina para hacer dos cafés, en una de esas las cosas se relajaban si simulaban que no pasaba nada fuera de ese lugar, ese y el departamento de Edward eran su santuario, nada ni nadie podría molestar en este lugar, solo ellos dos.

Las cosas fueron así durante los siguientes dos meses, Bella y Edward debieron dejar de verse todos los días para calmar las aguas, ahora solo se veían en horario de oficina y los fines de semana en alguna parte donde no los siguieran los periodistas. Lo peor de todo es que no solo los molestaban a ellos, sino que se habían preocupado de incomodar a toda la familia, solo faltaban los padres de Bella que se encontraban fuera del país como para interrogarlos fácilmente.

Varios sábados, se juntaba toda la familia Cullen a cenar, donde pasaban una tarde tranquila, riendo, sin preocupaciones, como era ese día, donde Bella y Esme estaban en la cocina preparando un menú inolvidable, mientras los demás, además de tener prohibida la entrada a la cocina, no debían moverse del living, donde Rosalie y Emmett mostraban las 1300 fotos que habían tomado de Hawái, la semana anterior, cuando se habían ido de vacaciones o una segunda luna de miel.

Tuvieron que quedar en la foto 834 debido a que las cocineras ya tenían todo servido y no debía enfriarse. Conversaron del viaje, del trabajo, de los periodistas, a lo que Alice dio varias ideas para poder librarse de ellos, donde una de esas ideas, era admitir el amor eterno que se tenían Edward y Bella, que se casarían y tendrían muchos hijos, y que supuestamente con eso dejaron de molestar a lo que Edward dijo que serían más motivos de habladurías, ya que tendrían muchos acontecimientos que reportear. Bella se quedó en silencio mientras seguía comiendo, no quería opinar de eso en ese momento, además al chico no le gustaba que hablaran de su vida privada.

Su relación iba muy bien, más que bien, iba excelente, aunque no podían verse todos los días, cuando tenían la posibilidad de poder estar en el departamento de Edward, lo disfrutaban al máximo, viendo un futuro donde podrían estar así todos los días, despertar juntos, cruzarse en el pasillo o en alguna habitación.

Bella hacia algunas semanas atrás, se había juntado con Tanya a almorzar, donde aclararon cualquier problema que haya habido, en especial, el querer las dos al mismo hombre. Bella no quería perder esa amistad, Tanya había sido su mejor amiga en Francia, además la había ayudado cuando había arribado a Phoenix. Entre las dos habían acordado en verse más seguido, con la condición de no toparte por el momento con Edward, ya que a Tanya no le hacía muy bien, y por cierto, los estudios de la chica ya estaban concluyendo por lo que se integraría a la empresa, algo que las mantendría más unidas, ya que Tanya tenía la intención de trabajar con ella, quitársela a Edward, él podría trabajar solo. Ambas chicas rieron al pensar la cara y disgusto que le ocasionaría al chico.

Todo iba de maravilla, nada podía salir mal, iban lento por el camino, por lo que no tropezarían con nada, se sentían más unidos que nunca, pero siempre había un pero… ¿seria así, de aquí en adelante? ¿No había más secretos?

Bella volvió de sus pensamientos y recuerdos cuando Edward le acariciaba la espalda preguntándole que le ocurría, ya que hace ya rato que Alice le preguntaba qué opinaba sobre que ambos se fueran a trabajar a "Ambientes y Diseños Cullen" luego del viaje a Londres en dos semana más. La chica asintió sin dar una respuesta concreta, había estado tan inmersa en sus pensamientos que no entendía que ocurría.

- Bella, sería una fantástica idea el tenerlos a ambos trabajando en la empresa… como siempre debió haber sido- dijo Alice dando pequeños saltitos todavía sentada en la silla, pero se detuvo cuando vio que su amiga ni sonreía- ¿Bella ocurre algo?- la chica se sobresaltó

- Creo… creo que no preste… uhm… estaba en mi mundo, lo siento, mucho trabajo en Denali- dijo Bella tratando de sonreír

- Bella parece que necesitas vacaciones, Edward te está exigiendo mucho en la oficina… deberías dejarlo botado y venir lo antes posible a donde nosotros

- Alice… ella va a estar donde este yo, no la voy a perder de vista nuevamente- se defendió Edward- pero creo que tienes razón, hemos tenido mucho trabajo… ha estado muy atareada, le podre dar uno días de descanso

- No Edward, no es necesario, hay que terminar con todos los tramites, Jasper no puede hacer todo solo… no sabe cómo manejar el papeleo…- dijo Bella ocasionando risas en toda la mesa

- Gracias Bella, que considerado de tu parte- reclamó Jasper aunque reía igual que los demás

La velada siguió entre risas y viendo las más de 400 fotos que quedaban, las cuales disfrutaron mucho más Bella y Esme, al no haber visto las anteriores por estar preparando la cena.

Estuvieron hasta la madrugada conversando, cada uno es su tema, Rosalie y Alice conversaban y veían diseños de ropa que creaba la menor de los Cullen para toda la familia, Emmett, Jasper y Edward arreglaban un paseo al bosque para ir de caza como lo hacían cuando vivían en Forks, y Bella, Esme y Carlisle, conversaban sobre el estreno de la nueva revista el cual había sido hace pocos días y le estaba yendo perfectamente. La gala había sido el lunes pasado, donde los periodistas no faltaron, haciendo las mismas preguntas de siempre aparte de los que reporteaban el evento. La familia entera resplandecía, llamando la atención de todos, como siempre había sido.

Poco después se fueron retirando y planeando una siguiente cena para el próximo fin de semana, así olvidarse del trabajo a lo menos por unas horas. Bella caminó hacia el Aston Martin resignada al tener que subirse ahí, "ostentoso", siempre lo diría, pero era el otro bebe de Edward y no podía ofenderlo, podría decirse que estaba celosa de ese coche y el Volvo, los otros dos grandes amores del chico.

Edward rió al ver a la chica parada sin acercarse al vehículo, la tomó por la cintura mientras le daba un beso en la mejilla y la arrastraba para que entrara al coche.

- No te estoy ofreciendo un collar de diamantes, solo que subas al coche para irnos- dijo entre risas mientras cerraba la puerta del copiloto.

- El día en que me ofrezcas un collar de diamantes, lo nuestro terminará- Edward volvió a reír

- Gracias por la advertencia… ¿a tu departamento o al mío?- preguntó el chico para saber qué dirección tomar

- Al tuyo, ya tengo casi mi departamento completo ahí

- Algo que no me molesta en absoluto… sabes cuál es mi opinión, ya lo ofrecí una vez, y la propuesta sigue en pie- miró de reojo a la chica quien con solo mirar le recordaba a los periodistas- tus muebles no están en mi casa- dijo para cambiar la tensión

- Yo creo que es lo único que falta, ropa, útiles de aseo, accesorios, todo está ahí… además dijiste que ese departamento es tanto mío como tuyo- dijo Bella son una sonrisa

- Y lo sigo diciendo… todo lo mío es tuyo

- Hasta los autos…mmm podría empezar a gustarme el Aston- Edward abrió los ojos mientras la miraba de reojo y Bella reía

- Hay excepciones, podría regalarte uno, hay un Mercedes o un Ferrari que…

- ¡O no, olvídalo! Nada ostentoso, ya lo sabes… además, ni lo ocuparía, desde que estamos juntos, ¿Cuántas veces he utilizado el autobús?- Edward entrecerró los ojos tratando de recordar

- ¿Dos?- Bella negó

- Solo una, ¿imaginas? Ocurriría lo mismo con el coche, no gracias

Edward se rió todo el camino a casa, con los comentarios de Bella, logrando que ella terminara mal humorada. Entraron al estacionamiento, tomaron el ascensor. Bella se fue directo al baño gritando que era el único lugar donde no escucharía las risas del chico. Edward, sin dejar de sonreír se sacó la chaqueta para colgarla en el armario. Le encantaba abrirlo y poder ver su ropa al lado de la de Bella, como decía, solo falta ella en esa casa para formar el hogar.

Fue a la cocina por un café, preguntó en voz alta si ella quería algo, a lo que escuchó a gritos que decían que no. Se acercó a uno de los ventanales para mirar el paisaje. Le encantaba ese departamento, le gustaba esa ciudad, pero no había nada mejor que Forks. Sabía que llovía la mayor parte del tiempo, pero el verde, sus calles, y la tranquilidad que otorgaba ese lugar, no era comparable con nada. Recordó su piano, Bella llevaba semanas diciéndole que lo trajera de vuelta, miró tras él, si acomodaba los muebles sabía que lo podría colocar, pero para él, ese piano pertenecía a ese lugar, si quería tocar, podría ir a casa de sus padres, aunque sabía que no era lo mismo.

En eso una idea vino a él, sonrió, era perfecto en todos los planos posibles. Fue en busca de Bella, quien estaba en su escritorio escribiendo en el computador portátil. Se sentó una silla que estaba frente al escritorio, tratando de no desconcentrarla, aunque era algo imposible, ya que Bella con solo tenerlo ahí, era la mejor distracción, solo mirar sus ojos, era mejor que cualquier cosa.

Bella levantó la vista de la pantalla mientras le sonreía a ese hombre que estaba frente a ella.

- ¿Qué se te ha ocurrido ahora?- preguntó Edward refiriéndose a la novela que escribía la chica desde que habían ordenado ese lugar y él le había regalado el notebook

- Tus risas y bromas, me inspiraron… no sé si las ocupe, pero no debo perder la inspiración- Edward asintió tratando de no reírse nuevamente

- He tenido una idea… ambos estamos estresados con el trabajo y con los periodistas- Bella lo miraba invitándolo a que siguiera hablando- Y se me ha ocurrido que podemos tomarnos un descanso

- Edward, no es el momento, ya casi está todo listo con Londres y la junta con todos los auspiciadores, no podemos dejar el trabajo sin más- el chico levantó la mano para tranquilizarla

- Jasper, está haciendo un magnífico trabajo con todo lo que has ayudado, Tanya debe implementar sus estudios en algún trabajo y que mejor que su propia empresa, así practica para cuando nos vayamos. Además, solo nos tomaremos dos días

- ¿Dos días?- Edward asintió con una sonrisa- ¿y qué piensas hacer en dos días?

- Eso es una sorpresa, pero necesito que aceptes- Bella suspiró

- Edward, no es el momento, puede que más tarde…

- Isabella, soy tu jefe y me vas a obligar a que te tomes esos días- la chica sorprendida se echó hacia atrás para recostarse en el asiento

- Que yo sepa, hay un jefe más arriba que usted Señor Cullen- el chico también se recostó en el asiento con gran confianza

- Ah, con Eleazar las cosas se arreglan rápidamente- Bella negó con la cabeza sin dejar de sonreír

- Tu siempre tan confiado, sabes que nadie se puede negar a ti- Edward sonrió mientras se encogía de hombros- ¿si acepto, me dirás donde iríamos?- Edward negó, a lo que Bella suspiró resignada, como siempre él ganaba, o buscaba como ganar- Oh, está bien

- Bien, mañana arreglaré todo… ahora hay que ir a descansar, ya son las dos de la madrugada

- Pero mañana es domingo, además quiero terminar la idea

- Pero yo quiero dormir con mi mujer, y sabes a lo que me refiero con dormir

Bella se rió, pero contenta apagó inmediatamente notebook, y corrió a los brazos de su amado. Sin dejar de besarse caminaron hacia al dormitorio donde se dejaron caer en la cama. Entre caricias y besos terminaron haciendo el amor toda la noche hasta cuando el sol comenzó a salir, exhaustos cayeron rendidos, sin preocuparse por nada, ambos se amaban con locura, sabía que cualquier problema se arreglaría, prensa, estrés, el cambio de trabajo, todo se arreglaría, pero ellos siempre se mantendrían juntos, nada los separaría otra vez, ni rumores, ni cobardía, todo lo superarían juntos, confiando uno en el otro.

Esa semana fue atareada, dejando todos los problemas resueltos, para que Jasper y Tanya no tuvieran inconvenientes cuando el Gerente General y su asistente salieran ese jueves para volver el lunes de la semana siguiente.

Edward había hablado con Eleazar, este ya sabía que había una relación con Isabella y que las cosas entre él y su hija había quedado aclarados, además de que Tanya había intercedido por ellos para que no hubieran malo entendidos. Así que gracias al gran trabajo que habían realizado en esos meses, se merecían dos días de descanso, además así podría instruir a su hija en el mecanismo de trabajo que existía en la empresa, haciéndose cargo de esa parte administrativa con la ayuda de Jasper.

Todavía no habían querido hablar con el señor Denali sobre lo de marcharse para trabajar en la empresa familiar, Edward no tenía las agallas para hacer ese paso tan importante, todavía se sentía en deuda por lo que había hecho hace cinco años atrás, y Bella no quería que él se sintiera presionado, sabía que el chico no era para ese trabajo, pero no lo presionaría para que saliera de ahí, cuando estuvieran preparados, tomarían el siguiente rumbo, además habían cosas más importantes de arreglar primero.

El miércoles al medio día, Edward tenía una reunión con Eleazar y Tanya para cerrar los últimos detalles y entregar el mando por esos días a la chica. Además debía tener una reunión con los cabeza de cada sector y área de la empresa para no tener malos entendidos, Jasper le ayudaría mientras Bella terminaba de ver los asuntos internacionales para el próximo mes, referente al viaje a Londres.

Edward estaba firmando los últimos documentos para encaminarse a la oficina del jefe cuando apareció Bella, cerrando la puerta soltando un suspiró audible para cualquiera. Edward dejó el lápiz en la mesa, con un dedo le dijo que se acercara a lo que la chica obedeció sentándose en las piernas del chico y recostándose en su pecho. Le comentó que había habido un mal entendido en Londres y que las reuniones se habían tenido que atrasar una semana más.

- No hay problema- dijo Edward mientras le acariciaba la espalda

- Si es un problema, Edward- Bella se levantó de un salto caminando por el despacho- eso quiere decir que todo se atrasa más tiempo, y si todo se atrasa, los auspiciadores, comenzaran a enojarse y podrán echarse atrás con el contrato, a lo que nos llevaría a más problemas

- Tranquila, es cosa de hablar con cada uno de ellos… la sede de Londres estará en funcionamiento en la fecha prevista, aunque tengamos que trabajar con más presión, pero todo saldrá- Bella volvió a los brazos de Edward suspirando nuevamente

- No sabes cuánto me tienta Alice, cada vez que me habla sobre los proyectos de Decoraciones… ¡Fue con ella que aprendí a decorar y a vestirme mejor!- Edward rió

- Siempre te has vestido bien, es tu estilo… referente a la decoración, no lo voy a negar, fue un shock para mí y mi hermana ver tu habitación por primera vez- ambos rieron al recordar ese día, Bella no paraba de sonrojarse cuando ellos criticaban todo lo visible en su cuarto, en eso Bella se sobresaltó parándose de un salto

- Yo aquí contándote mi estrés y tú debes estar en una reunión con el señor Denali y Tanya- Edward rió mientras se colocaba de pie para salir rumbo al despacho de Eleazar, la chica le tomó de un brazo- Se que han vuelto a hablar tu y Tanya… pero procura no darle esperanzas- el chico frunció las cejas- me refiero… ella todavía sufre por ti

- Si, entiendo, tranquila- Edward besó a Bella mientras salía, volvió a asomar la cabeza son una sonrisa- recuerda, hoy te vas directo a mi departamento, mañana salimos temprano

Bella sonrió mientras asentía, Edward se fue rumbo a su reunión, mientras ella se sentó frente al escritorio. En realidad necesitaba esos días de descanso aunque no quisiera admitirlo, lo único que quería era que llegara la hora de salir y partir inmediatamente a donde quiera que fueran. Miró el escritorio lleno de papeles, luego miró los cajones cerrados, rió, hace una semana atrás, había entrado a escondidas a ese lugar buscando alguna pista que dijera a donde iban ese fin de semana, pero como siempre Edward sabia esconder las sorpresas por lo que no había nada que dijera nada… era muy frustrante.

Tocaron a la puerta, se paró del asiento mientras autorizaba a que entraran. Era Jasper que venía con más documentos en las diferentes carpetas, cuando la vio ahí y no al jefe suspiró.

- Así que ya se fue a la reunión- Bella asintió- diablos, llego todo esto y necesitan la firma del jefe

- Debería volver a su puesto en una hora y media más… hoy será un día muy largo- dijo Bella mientras se dejaba caer nuevamente en el asiento de Edward

- ¿Qué ha ocurrido?- preguntó Jasper, sentía que la chica tenía algún problema

- Es Londres, han atrasado una semana la visita debido a que al asistente del jefe encargado, se le traspapelaron los papeles- el chico silbó en señal de cansancio

Jasper le ofreció ayuda a Bella, él no tenía nada que hacer hasta que no estuviera Edward para ver los documentos, así que podría ayudarla con el trabajo que ella tuviera pendiente, así que ambos se dirigieron al despacho de la chica donde trabajaron estupendamente y para sorpresa de Bella, terminaron con todo. Vaya que era fácil trabajar con Jasper, él no era bueno con el papeleo, pero sus estrategias para solucionar todo, hacia que eso fuera lo mínimo.

Cuando terminaron se fuera a tomar un café mientras esperaban a que el jefe volviera, conversaron sobre todos los años que no se vieron. Bella adoraba conversar con Jasper, se entendían muy bien, con solo mirarse sabían lo que estaban sintiendo y entenderse por completo. El móvil de Bella sonó, era Edward que la andaba buscando, así que decidieron volver a la oficina para terminar por fin con todo.

Los tres estuvieron hasta bien entrada la noche terminando con todos los proyectos y documentos que fuera necesario, así no dejar complicaciones ni malos entendidos que luego tendrían que solucionar. Sabían que faltaba un mes para entregar o poner en marcha, pero ese mes servía para dejar todo funcionando en Phoenix y solucionar detalles, todo debía estar perfecto. Eleazar y Tanya aparecieron en un momento antes de irse, para ver que en estaban, dejando muy contestos con el trabajo al jefe, quien los felicitó.

Eran las nueve de la noche cuando los tres estaban en rumbo a sus casas, Jasper les deseó un buen viaje, cuando se despidió de Bella, le susurró al oído "te encantara este viaje" entendiendo así que toda la familia Cullen sabía a dónde iban menos ella. Esto ocasionó que no hablara absolutamente nada en el camino al departamento de Edward.

Bella ya había traído la mayoría de sus cosas a ese lugar, ropas, cosas del trabajo, entre otras que le había regalado Edward. Así que no había necesidad de que fuera a buscar algo a su departamento. Además no lo podía negar, ese departamento era su hogar, lo que siempre había soñado y con quien quería compartirlo.

Mientras hacían sus maletas, Edward le sugería que llevar, por lo que cuando Bella metía alguna polera, él negaba con la cabeza sugiriendo que llevara algo mas abrigado. Así que no iban al Caribe ni ningún lugar donde el sol resplandeciera, mal presagio, ¿es que Edward no recordaba que a ella no le gustaban los lugares lluviosos, húmedos y nublados?

Se fueron a la cama después de cenar, partirían bien temprano al día siguiente así que debían descansar, además después de ese ajetreado día de trabajo lo único que querían era dormir por un largo tiempo.

Muy temprano esa mañana estaban saliendo del edificio rumbo a un lugar que Bella desconocía. Habían querido salir bien temprano, primero para aprovechar el tiempo y para no ser detectados por los periodistas y poder disfrutar de esas pequeñas vacaciones.

Como se habían levantado muy temprano, Bella se quedó dormida a los pocos minutos de subirse al auto, por lo que Edward no tuvo necesidad de preocuparse porque descubriera a donde se dirigían. El camino era largo, pero no había necesidad de hacer paradas, el Volvo podía seguir sin problemas y si subía la velocidad sin que Bella lo sintiera, llegarían en pocas horas.

Edward se estacionó frente a la casa, miró cada espacio sonriendo, miró a su copiloto que todavía dormía y parecía que sin intenciones de despertar, debía estar muy cansada, llevaba días que no dormía bien gracias a la presión del trabajo, pero sabía que esos cuatro días la repondrían, en especial, en ese lugar. Acarició la mejilla delicadamente mientras le decía que despertara, ya habían llegado al destino.

Bella se acomodó en su asiento mientras abría los ojos lentamente, estaban en el auto, no se había dado cuenta cuando se habían detenido, ese auto causaba eso en ella, nunca sabía cuando estaba en marcha o estaba o quieto. Miró al frente reconociendo rápidamente donde estaban abrió los ojos sorprendida, miró a Edward quien sonría al ver su reacción. Esa casa, los arboles que la rodeaban, esa entrada jamás la olvidaría, cuantos años estuvo ahí, esperando a que llegara Carlisle para acusar a Jasper y Emmett cuando peleaban, o cuando esperaba a que Alice volviera de su encuentro secreto con Jasper y le contara todo lo ocurrido, o más aún, cuando esperaba a que Edward llegara de la Universidad, con una sonrisa, lanzarse a sus brazos y recibir un tierno beso que decía cuanto se habían extrañado.

Estaban ahí, estaban en Forks, el único lugar lluvioso, frio, húmedo que ella aceptaría para vivir el resto de su vida. Estaban ahí, estaban en la gran mansión Cullen donde había pasado la mayor parte del tiempo, mientras su padre trabajaba, donde hacia los deberes y luego jugaba toda la tarde con sus nuevos amigos, donde conoció el amor, donde conoció el ser amada, y conoció a la persona más maravillosa, conoció a Edward.

El chico ya se había bajado del coche y le abría la puerta, ella no dudó en tomar su mano para bajarse rápidamente y correr a la entrada. Edward supuso que luego bajarían el equipaje, había mucho que recordar, lo demás podría esperar.

Abrió la puerta de la casa, todo seguía tal cual, las paredes blancas, los muebles, los cuadros, el piano, todo estaba tal cual, no habían movido nada, solo habían tomado sus ropas quizás y lo demás quedaba ahí por si algún día querían volver. Bella subió corriendo al segundo piso, donde se encontraban la mayoría de las habitaciones. Abrió cada una de las puertas, todo seguía intacto, recordaba cada cosa que había ocurrido en cada dormitorio, hasta en el escritorio de Carlisle, tantas veces que había sido una consulta privada para ella, cuando tropezaba o se hacia alguna herida, y para no tener que ir al Hospital, la curaban ahí, ese lugar lleno de historia que el doctor contaba cuando curaba las heridas.

Sabía lo que había en el tercer piso, eso sí lo recodaba a la perfección, cuando estaba en la secundaria, era donde más pasaba, y luego en la Universidad cuando sus padres habían decidido vivir en Paris. Iba a subir cuando escuchó la música en el primer piso. Esa música incomparable, que reconocería a kilómetros, bajó corriendo las escaleras, sabía que podría caer, pero no importaba, necesitaba verlo.

Y ahí estaba, ese hombre que tanto amaba, sentado frente a su piano, moviendo sus dedos por cada tecla, tocando la canción que había compuesto para ella, su nana. Bajó los últimos peldaños con tranquilidad, no quería interrumpir, Edward tocaba con los ojos cerrados concentrado en cada sonido. Ese era su lugar, ese era su piano, podía tocar miles de pianos, pero no había como ese, ese era suyo y ambos calzaban a la perfección.

Tomó al chico por los hombros, Bella cerró los ojos para concentrarse más en la canción, pequeñas lágrimas cayeron por sus mejillas, era ahora o nunca, era el mejor escenario, ahí estaban los recuerdos. La nana estaba llegando a su fin, los sonidos iban decayendo para terminar con el gran final.

El lugar volvió a quedar en silencio, ninguno se movió, Edward todavía tenía sus manos colocadas en las teclas el piano, y Bella las tenía sobre los hombros del chico. Bella suspiró profundamente.

- Estoy embarazada.

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Nota de la Autora:

¡Wow! Gran final de capitulo, ¿no lo creen?

Me encanta este capítulo, las ideas se fueron acomodando hasta llegar a esto, y en serio me encanta. Espero la opinión de todos ustedes para saber cómo va la historia, lo más importante para una escritora es saber las opiniones de quienes leen.

Bueno, no hay mucho más que decir, gracias a todos por sus comentarios, por pasar a leer y por colocar esta historia entre sus favoritos.

Nos vernos al próximo capítulo, besos

CaMiLi