¡100 reviews! TwT ¡Qué alegría! Cuando comencé la historia pensé que no tendría ni diez. ¡En verdad los amo!
Bueno, este será el capitulo más largo (creo) pues "resumí" dos capítulos juntos para no atrasar lo que sigue.
¡Bien! Ya tengo el sexo de bebé, me gustaría escuchar opiniones de nombres :3 Yo ya tengo algunos, por ejemplo:
-Si fuese una niña: Carla
-Si fuese un niño: Damien o Edmond
-Si fuesen un niño y una niña: Jinrui y Sukui (Del japonés "Jinrui no Sukui" o "Salvación de la Humanidad")
Esa es mi humilde opinión, si les gusta por mayoría, dejaré alguno y si no, usaré los que uds me digan (:
¡A leer!
-.-
Ya habían pasado 10 semanas (Poco más de dos meses) desde aquella loca fiesta. Nadie había hablado de lo que ocurrido allí con Eren y Jean, pues nadie tenía el valor para recordarselo al Sargento.
El vientre de Eren crecía más rápido de lo esperado. Aunque hayan pasado dos meses, su vientre era del tamaño de uno de una mujer embarazada de cinco meses.
Y con ello, Eren vivía quejándose día y noche. De día, por los antojos. Y de noche, por el movimiento del bebé que no lo dejaba dormir.
Ahora eran casi las seis de la tarde. Eren estaba sentado en un sofá grande, a su lado derecho estaba Mikasa leyendo un libro de maternidad (obviamente ella sería la madrina del bebé), y al izquierdo, Christa.
-¿Ya sabes un nombre para tu bebé, Eren?- Preguntó la pequeña rubia sonriendo de esa forma tan tierna que sólo ella sabe. El castaño negó con la cabeza mientras acariciaba su vientre.
-No puedes llamarlo siempre "bebé".- Agregó Mikasa.
-Ya sé... Pero hasta ahora no había pensado nombres... Es que tampoco sé cual es su sexo -Eren rascó su nunca riendo leve.-
-Podrías pensar uno unisex, genio.- Agregó Ymir mientras entraba a la habitación.
-Es una buena idea...- Murmuró Mikasa mientras se ponía en una pose pensativa.
-Si es un nombre unisex lo molestarían con eso.- Dijo el Comandante Irvin mientras pasaba sin detenerse.
Eren suspiró. Debería esperar a que nazca para ponerle un nombre, pero mientras, podría pensar algunos.
En esos segundos, Armín y Jean entraron a a habitación.
-¿Qué estás leyendo, Mikasa?- Le preguntó el rubio a su amiga de la infancia.
-Un libro sobre maternidad... Tiene muchas cosas interesantes...- Respondió la morocha sin apartar la vista del libro.
-¿Cómo qué?- Esta vez preguntó Jean mientras se inclinaba detrás de la chica de la cual alguna vez estuvo enamorado, y ojeó el libro.
-Según esto...- Mikasa miró a Eren mientras señalaba una imagen del libro y lo alzaba para que todos lo vieran.- … Deberás amamantar al bebé.-
Su medio-hermano miró la imagen y luego se sonrojó de sobre manera. Eso sería vergonzoso. ¿Acaso se estaba convirtiendo en una mujer? ¿En verdad tendría pechos? No, por el amor de Dios, no.
-Ja...- Se burló Jean.- Te convertirás en mujer, Eren.-
-No importa, Eren. Seguirás siendo tan guapa como siempre.- La mitad asiática puso una mano en el hombro del castaño.
-¡No soy una mujer!- Gritó de forma desesperada Eren, al escuchar una risa, dirigió su mirada a la puerta viendo a la persona que acababa de llegar.
-Jajaja, no te preocupes, Eren.- Dijo Hanji mientras entraba a la habitación y se arrodillaba frente al menor.- No te convertirás en mujer. A pesar de que los hombres también tienen glándulas mamarias, tu cuerpo sólo desarrolló la capacidad de dar a luz, no de alimentación.-
-En otras palabras, tendremos que comprar esa fórmula de leche para tu bebé.- Terminó la oración de la Sargento, Armín.
Eren se sintió por un momento tranquilo. Hasta que...
-¡Aack!- Sólo un quejido. Todos los presentes lo miraron preocupados. ¿El bebé no tendría pensado nacer ahora, no?
-¡Wah! ¡Ya va a nacer!- Gritó la Sargento mayor mientras se ponía de pie.
-¡No! No se preocupen...- El castaño oji-verde trató de calmar a la mayor.- Sólo está pateando... Más de lo normal, pero sólo patea.-
-Creo que quiere llamar tu atención.- Rió Christa.
-Muy bien, mocosos y cuatro ojos. Yo no les agrado y ustedes a mi tampoco, pero ya se está haciendo tarde y ya han tenido muchas horas de descanso.- Habló Rivaille, que se encontraba recargado en el marco de la puerta con los brazos cruzados.- Llevaré a Eren al hospital y cuando vuelva quiero el castillo limpio y sus bocas cerradas mientras cenan.- Terminó de hablar mientras se hacía a un lado en señal de que todos de vayan.
Los presentes de despidieron de Eren y se retiraron. Excepto Mikasa que ayudó a Eren a levantarse.
Últimamente el Sargento estaba más molesto de lo normal, mientras que por otro lado, Eren estaba mucho más tranquilo. ¿Cuál era la respuesta a esto?
Tensión sexual, señores.
Rivaille estaba mucho más estresado que antes, tenía ojeras y el ceño fruncido a toda hora. Eren estaba reluciente y muy alegre, probablemente porque no debía entrenar ni hacerle caso al mayor en nada, pues siempre metía la excusa de "Estoy embarazado".
-¿Qué esperas, Ackerman?- Preguntó Rivaille algo molesto, pues últimamente tenía demasiado trabajo y no podía estar nunca con Eren.
-Yo voy.- Respondió Mikasa de la forma más seria posible.- Quiero acompañar a Eren al hospital.-
-No.- Contestó el mayor mientras tomaba a Eren del brazo suavemente, sabía que si lo hacía de forma brusca el castaño se pondría a llorar y pondría a todos contra él.
Eren estaba entre ambos viendo como las dos bestias más feroces se miraban de forma amenazante. Todo terminó cuando el mayor suspiró, pero sin apartar la vista.
-Bien, sólo por esta vez. Y cuando volvamos le darás de comer a los caballos.- Sentenció mientras se daba la vuelta, en dirección a la salida e iba por los caballos.
…
Nuevamente por insistencia de la morocha, Eren iba en el caballo con ella. Obviamente el castaño no tenía permitido cabalgar.
-.-
Ahora los tres se encontraban sentados en el sofá grande frente al escritorio de la doctora Haruka Otoshi nuevamente, luego de varias semanas.
Había sido un gran problema llegar y entrar al hospital, pues Eren necesitó ayuda para bajar del caballo y mientras se dirigían a la oficina de la doctora, debían parar cada 15 segundos porque le dolían la espalda y los pies.
Estar embarazado era un gran trabajo...
-Buenas tardes, chicos.- Saludó formalmente y con una sonrisa la doctora de cabellos oscuros.- Ha pasado tanto tiempo, ¿Cómo te sientes, Eren? Y parece que trajiste a una amiga.-
-Soy su hermana.- Aclaró Mikasa.- Mikasa Ackerman, un gusto.- Saludó de forma formal y seria la quinceañera, como siempre lo hizo.
-Haruka Otoshi.- Correspondió el saludo.
En los escasos 3 segundos que Mikasa miró a los ojos a la mujer mayor frente a ella, algo le pareció muy raro. Rivaille notó esto y frunció aún más el ceño. Por otro lado, Eren estaba feliz de volver a verla.
Para el castaño, esa mujer era como una segunda madre. Ella no lo trataba como un monstruo y no lo trataba como un fenómeno por ser hombre y poder embarazarse. Él confiaba en ella.
-Buenas tardes.- Saludó Eren sonriendo, alegre de poder verla.- Pues... Estar embarazado es algo... difícil...-
-Lo sé, cariño.- Rió la mujer.- Pero cuando nazca te sentirás feliz, y pensarás que todo esto valió la pena. ¿Cómo te has sentido últimamente? ¿Alguna anormalidad?-
-Bueno... Me siento mejor que antes, pero el bebé se mueve mucho y a veces eso hace que me duela la espalda o no pueda dormir en las noches.- Respondió el castaño mientras recargaba sus manos en su, ya abultado, vientre.- Además de que la ropa ya no me entra.-
La mujer soltó una risilla que, para Mikasa y Rivaille, fue el peor sonido del mundo. A ambos pareció darles náuseas. ¿Por qué? Esa pobre doctora sólo se había reído.
No.
Esa "pobre doctora" se había reído de la forma más falsa posible. Algo estaba escondiendo.
-No te preocupes, Eren. Todo eso es normal.- Haruka se puso de pie y le extendió la mano al menor.- Por favor, siéntate en la camilla que te revisaré.-
Eren aceptó gustoso su mano y con su ayuda, se puso de pie para dirigirse hasta aquella camilla cubierta de una sábana tan blanca como una nube.
Ambos morochos, que permanecían aún sentados, no apartaron ni por un segundo la vista de aquella mujer.
-Vaya, Eren... ¡El bebé está creciendo muy rápido!- Rió la mujer al ver el abultado vientre del menor.
-.-
Cuando los tres llegaron al castillo ya era muy tarde. Todos estaban durmiendo.
¿Qué pasó? Eren se quedó hablando como por 2 hs con la doctora sobre el sexo y nombres del bebé, además de consejos de como cuidarlo.
Los tres cenaron en total silencio, sin siquiera dirigirse la mirada.
Luego de eso, dispuestos a irse a dormir, Mikasa habló.
-¿Puedo hablar con usted?- Preguntó la joven a su superior. Rivaille suspiró y asintió.
-Eren, esperame en la habitación.- Ordenó. Eren los miró un momento y se retiró.
"Están actuando muy raro" Pensó.
Ambos morochos volvieron a sentarse, uno frente al otro.
-¿Qué piensas?- Empezó a hablar Mikasa, mirándolo de forma seria, a lo que el Sargento respondió alzando una ceja.- ¿Qué piensas de esa doctora? También te diste cuenta ¿verdad?-
-Sí... Algo en ella no me cae bien.- Respondió el mayor rodando los ojos.- Algo está escondiendo.-
Mikasa miró el reloj colgado en una de las paredes en el mismo momento en el que se oía un trueno y un relámpago iluminaba la habitación.
-¿A qué hora cierra el hospital?- Preguntó Mikasa, totalmente decidida a averiguar lo que estaba pasando.
-.-
-Está tardando mucho...- Murmuró Eren.
Ya se encontraba en la cama, tapado hasta el pecho y recostado de lado. Había pasado aproximadamente hora y media desde que se separó del mayor y su hermana.
Se sentó en la cama y miró por la ventana como llovía.
Un relámpago le iluminó el rostro.
-.-
Mucho más lejos del castillo de la Legión, había dos morochos en un tipo de oficina/consultorio médico.
Apenas alumbrados por una lámpara de aceite, Rivaille y Mikasa estaban buscando entre los papeles del escritorio de la doctora Otoshi algo que demuestre que esa mujer escondía algo.
-Tsk.-
-¿Qué ocurre?- Preguntó Mikasa, acercándose al mayor.
-Este cajón tiene llave. De seguro hay algo importante.- Murmuró el mayor revisando el resto del escritorio, buscando la llave.
-Voy a ver los libreros.- Respondió Mikasa.
La joven se acercó a uno de los libreros y comenzó a sacar y ojear cada libro que había allí. Uno en particular le llamó la atención; uno el cual, días atrás, Armín le había hablado de él, pero dijo que era un libro muy difícil de conseguir y que sólo se hicieron menos de 10 copias. Guardó el libro en su chaqueta y siguió buscando.
-¿Encontraste algo?- Habló Rivaille luego de un rato. Intentaban dejar todo más o menos como lo encontraron.
-No.- Respondió la mitad asiática justo en el momento en que sacaba un libro.- Espera...- Continuó, haciendo que el Sargento se dé la vuelta.
El libro estaba marcado por algo abultado en una página. Y no, no era un libro. Era un tipo de cuaderno.
Mikasa abrió el libro. Estaba marcado por una pequeña llave y abierto en una determinada página.
-¡Eso es...!- Se sorprendió Rivaille al ojear lo que decía esa hoja, pues parecía ser la última escrita, y era de ese día.
" 22 de Julio, 19:03 horas.
Eren Jeager volvió de nuevo para asegurarse el crecimiento del bebé. Todo está bien. Todo marcha de acuerdo al plan: Eren Jaeger debe dar a luz al hijo que nos salvará.
El tiempo se agota.
Ese bebé debe nacer pronto. Y si no está listo, lo forzaré.
Nadie podrá quitarme a mi hijo.
No de nuevo."
-.-
Ya era de mañana. Aún llovía, por lo tanto, no habría entrenamiento.
¿No hay entrenamiento por que llueve?
No era una tormenta cualquiera. Era una tormenta eléctrica. Sería muy peligroso entrenar con el equipo 3DMT.
El ambiente, por alguna razón, era muy tenso.
Nadie hablaba, ni siquiera Sasha que era la más charlatana.
…
Una vez terminado el desayuno, Mikasa y Rivaille llamaron a Eren, Hanji y Armín.
-¿Qué pasa?- Preguntó Armín. Luego del desayunado, una vez que quedó la sala vacía, aprovecharon el momento para contarles lo que había pasado anoche.
-Anoche, Ackerman y yo, fuimos al laboratorio de la doctora Haruka Otoshi.- Empezó a hablar Rivaille.
-¡Chicos! ¡Eso es ilegal!- Dijo en forma de reproche Hanji.- Si alguien se entera nos van a ejecutar.-
-No dejamos pistas.- Aclaró Mikasa.- Pero encontramos esto.-La morocha puso sobre la mesa el libro encontrado anoche y el objeto que estaba dentro del cajón.
-¿Qué hay en la caja?- Esta vez habló Eren, que había permanecido en silencio, tratando de procesar la información.
-Ábrela.- Contestaron ambos morochos de mirada fría al mismo tiempo.
El castaño tomó la cajita de madera en sus manos, y lentamente la abrió con mucho cuidado, como si fuera a romperse.
-¡Esto...!- Se sorprendió por su interior.
En el interior de la cajita había una foto de Eren, se notaba que estaba tomada desde lejos y a escondidas, pues seguramente la habrían sacado cuando fue con Rivaille a comprar todas esas cosas hace dos meses. Pero además, había unos pequeños zapatitos de bebé, un anillo y una carta.
El anillo tenía grabado la frase "Siempre juntos" y en la carta decía:
"Mi hermoso hijo, si, tú serás mi bebé.
Muy pronto estaremos juntos. Y seremos felices, te lo prometo.
Los titanes te quitaron de mi lado una vez, pero ésta vez estaremos juntos para siempre.
Tú acabarás con esos monstruos. Y cuando digo todos, SON TODOS.
Tendrás una vida feliz, junto conmigo, tu mami.
Te amo. Pronto estaremos juntos.
Mami."
-L-la doctora...- Tartamudeó Eren al punto del llanto.- Yo... Yo confiaba en ella... Y ahora, por eso... Mi bebé...- Colocó una mano sobre su abultado vientre, de una forma protectora.
Finalmente rompió en llanto, siendo consolado por el pequeño rubio y la Sargento.
-Y eso no es todo.- Continuó Rivaille.- Hanji, lee el cuaderno.- Ordenó a la mayor.
Algo temerosa, la castaña tomó el libro y comenzó a ojearlo. Se sorprendió al ver que parecía una especia de diario/agenda. Tenía muchas fechas y lo único anotado eran las citas a las cual fue Eren.
" 10 de Junio, 16:30 horas.
Junto con la más alta autoridad estamos planeando la salvación de la humanidad.
Eren Jaeger, 15 años. Tiene la capacidad de convertirse en titán y sus genes demostraron ser "ultra-desarrollados".
Este joven tiene la capacidad de traer al mundo la salvación."
"17 de Julio, poco antes de las 12 a.m
Eren Jaeger vino a su primer análisis de sangre."
Y así seguía. Día tras día. Todos los días en los cuales a Eren le habían hecho exámenes.
La mujer soltó el libro. Era magnífico leer algo así, pero a la vez espeluznante.
-No puedo seguir leyendo...- Murmuró Hanji.
-¿Qué culpa tiene?- Murmuró Eren con un pequeño hilo de voz.- ¿Por qué mis hijos tienen que ser condenados por el simple hecho de vivir?...
-Eren...- Murmuró Mikasa y alzó un brazo para tocar a Eren. Quería ayudarlo. Se sentía culpable de mostrarle esto a su hermano.
El castaño se levantó y se retiró sin decir nada más.
La habitación quedó en silencio. Todos estaban muy nerviosos.
-.-
¡Yay! ¿les gustó el capítulo?
¡Se revelaron taaantas cosas! Esa doctora está loquita xD
Tengo una mala noticia: estoy en exámenes finales, y por estas próximas 3 semanas no podré actualizar uwu
¡Lo siento! Por eso hice este capi un poquitín más largo.
¡Nos leemos en un tiempo! 3 LOS AMO.
