OJOS AMATISTAS

2da Parte Que Seamos Uno

(Ubicación Temporal: Cinco años después de la derrota de Estrella Oscura)

CAPÍTULO TRECE

CONFIDENCIALMENTE

Se que me he vuelto a perder

Que he vuelto a desenterrar todo aquello que pase

No se ni como explicar que solo puedo llorar

Que necesito la paz que se esconde en tus ojos

Que se anuncia en tu boca, que te da la razón

Ven cuéntame aquella historia de princesas de amores

que un día te conté yo

- La paz de tus ojos, La Oreja de Vangoh-

Había transcurrido un mes más, sin que tuviéramos noticias de Val. Amelia y Zelgadis habían abandonado su propia búsqueda para ayudarme con la mía. Pero no importaba cuanto tiempo, ni cuantos pueblos y ciudades hubiéramos visitado, nadie parecía saber algo acerca de un huevo de dragón. Zeros estaba con nosotros algunas veces, pareciera que hacia su propia búsqueda y le daba por un humor negro terrible que desquitaba con Zel o conmigo.

Ambos supusimos que aparte de la ofensa a su orgullo, el ama de las bestias, lo había reprendido y castigado severamente por la perdida del huevo, que ella le había encomendado vigilar. También supusimos que los Darks Lords no habían tenido que ver con el secuestro, desde que Zeros fue sacado del combate por los cabellos de Ceífied, debían ser unos enemigos terriblemente poderosos, y lo peor, sabios y antiguos para poder conocer la manera de terminar con un demonio, especialmente uno tan poderoso como Zeros.

Paramos en una vieja posada, prácticamente en la mitad de la nada. Estaba derruida pero al ser la única en los alrededores, el posadero cobraba unos precios exorbitantes para pasar ahí la noche. Yo me quede en una habitación con Amelia y Zelgadis tomo una para el solo. Tenía meses con insomnio, desde la desaparición de mi precioso huevo, pero procuraba no moverme para no despertar a Amelia. Al filo de la media noche, la princesa que dormía en la cama de al lado, se levanto, se vistió y salio de la habitación, estuvo fuera casi dos horas, así que comencé a preocuparme y baje a buscarla. Desde las escaleras los vi, Zel y ella estaban sentados en una mesa del rincón, ella lloraba, pero eso no parecía inmutar al chico de roca.

- No es de buena educación expiar a las parejas dragón.- Hablo una siniestra voz detrás de mí, materializándose después, el demonio.

- Tampoco es de buena educación, presentarse sin avisar.- Le dije yo molesta, sin apartar la vista de la pareja que discutía en el mesón.

- ¡NO TIENES PORQUE CUMPLIR ESA ESTUPIDA PROMESA!- Grito la princesa de Seiryuun

- ¡Amelia, yo no puedo condenarte a vivir con un moustro!-

- ¡No puedes decidir por mi, ¡Eso es lo que yo quiero, ¡Quiero estar contigo para siempre, ¡¿ENTIENDES, ¡No me importa lo que seas, yo te amo!.-

- Amelia.-

Observe a Zel abrazar a Amelia, yo tampoco lo entendía, ¿Por qué estaba tan obsesionado por como se veía, si ella lo amaba como era.

- Solo quiere protegerla, quiere lo mejor para ella.- Me susurro la voz aterciopelada detrás de mi.

- ¡NO LEAS MIS PENSAMIENTOS!- Le grite

- No tengo que hacerlo querida Filia, eres como un libro abierto.- Me dijo con una mirada socarrona.

Estaba apunto de responderle algo, cuando escuche a Amelia levantarse de la mesa y correr a las escaleras, Zeros me tomo de los hombros, y me jalo al astral, para que no nos descubriera. Pude ver a la princesa, correr con los ojos arrasados por las lágrimas, para después entrar a la habitación que compartíamos cerrando la puerta.

- ¡Suéltame!- Ordene al namagomi, mientras volvíamos al plano real.

- ¿A dónde vas lagartija?- Me pregunto él.

- ¡No te importa!- Le dije, y comencé a subir los escalones, él se materializo frente a mi.

- Deberías ser menos entrometida, nos ahorrarías problemas a todos.- Me dijo él, sin quitar su cara boba.

- ¡Yo no soy ninguna entrometida!- Le grite, e intente pasar, forcejeamos, hasta que él, me abrazo y mis ojos se deshicieron en lagrimas. No se quien estaba más sorprendido, si él, o yo. Sin dejar de abrazarme, nos tele trasportó al sótano de la posada, que estaba cerrado por fuera y el cerro por dentro. Era un lugar oscuro, donde había una mesa vieja y se guardaban las provisiones y el vino. Intente soltarme de él, una vez más, pero terminamos sobre la mesa, él con las piernas cruzadas y yo sentada en su regazo, me mantenía junto a él, yo aun lloraba, no podía parar de llorar. Estaba enojada con el entupido namagomi, casi estaba segura de que si él no hubiera aparecido de nuevo, Val y yo, seguiríamos viviendo en paz, en el tranquilo pueblo, Amelia y Zelgadis hubieran podido seguir buscando una cura, y él podría estar tranquilamente en Wolf Pack Island, o en cualquier otro lugar lejos de mi.

No podía dejar de llorar, no sabía que me pasaba, lloraba por mi, por Val, por Amelia y Zelgadis, había tanta angustia dentro de mi corazón, tanta tristeza, había perdido a mi hermano una vez más, eso era una tortura, pero había una tristeza, un dolor y un rencor mucho más antiguo, más añejo, de siglos y siglos atrás, de una traición, de un abandono, de unas palabras que jamás fueron dichas.

- Te odio, hubiera querido no conocerte nunca, mi vida hubiera sido otra. Hubiera podido ver a mis padres antes de que murieran, podría haber visto crecer a mi hermano. Y sin embargo te conocí y llegue a quererte a encariñarme contigo, a pensar que podía confiar en ti. Tu me traicionaste, me usaste, y aun cuando renací, no pudiste dejarme tranquila, ¿Por qué te gusta hacerme daño, ¿Por qué tenias que regresar una vez más, ¿Por qué no podías dejarnos a mi y a Val tranquilos, ¿Por que sigues hiriéndome así, ¿Qué daño te hice yo, para que tu destrozaras mi vida?...-

El abrió sus ojos y me miró, no con esa mirada siniestra que regularmente tenía cuando los abría, se veía dolido, y avergonzado, ¿por mi, el se sentía así ¿por mi?.

Llore por horas, tenía que sacar todo el dolor de mi, era algo que tenía meses dentro, desde que ese idiota de Zeros había vuelto a mi vida. Comencé a hablar, del pasado, como si hablara conmigo misma, él solo escucho, jamás dejo de abrazarme, siguió ahí conmigo, hasta que pareció dormirse, no dejo de abrazarme, incluso, cuando yo también, rendida por el cansancio y la pena, me quede dormida en sus brazos, el no me soltó.

Desperté al otro día en mi cama, todo había sido un sueño. Amelia ya se había levantado y no parecía que ella y Zel hubieran peleado. Zeros apareció más tarde, y se dedico a molestar a la quimera, que le brindo un buen desayuno. Seguimos nuestro camino, para encontrar a Val, pero yo sentía como si un gran peso, se hubiera ido de mi corazón, me sentía más ligera, tenía más confianza en que lograríamos encontrar a Val.

- Filia, toma.- Me dijo Amelia, ofreciéndome una botellita.

- No tengo sed.- Conteste.

- No, unta el líquido, alrededor de tus ojos, los tienes muy hinchados, como si hubieras llorado toda la noche.-

- Gracias.- Hice una pequeña reverencia, para después hacer lo que me pedía, casi estoy segura, de que Zeros nos observaba, a pesar de que cuando lo busque con la vista, parecía muy ocupado en escapar de Zelgadis.

Continuara…

N o t a s d e l a A u t o r a:

Si, ya se, ya se, muy corto.

Pero este fic, es algo especial, es la primera vez, que no me estoy preocupando tanto por la extensión de los capítulos, si no más bien por lo que pasa, estoy dejando que la historia fluya por si sola, sin forzarla, por eso unos capítulos son más largos que otros, y este, es simplemente una parada en la aventura ;).