Flor artificial

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Por

Kuraudea.

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Capítulo XIII

Fiabilidad

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—Soy patética...

No. Eso no es verdad.

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«Amar no es nada. Ser amado es algo, aunque no se sabe en qué momento amar y ser amado se convierte en todo en nuestro existir.»

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Un rayo de luz nítida quería perforar las nubes grisáceas del Norte; el Sol imponente deseaba predominar y anunciar a los seres vivientes el inicio de un nuevo amanecer. Las 5am marcaba su reloj de mano mientras en sus orbes azules brillaba la convicción de desearle un excelente día laboral. Al mirarse a los ojos un hueco en el estómago se apoderó de sus sentires, pues existía el temor de los próximos hechos con la ligera mezcolanza de amor, ilusión y del pronto final.

Y sabía mal

Sabía amargo el sabor que se impregnaba en sus gargantas.

El aire frío elevaba con pesadez sus mechones lilas; planos, escurridizos e incluso de un color más oscuro de lo normal, consecuencia quizá del gel para peinar o simplemente debido a la humedad de su reciente baño. El ventarrón lo apaciguaba con la frondosa gabardina negra que le vestía además de la bufanda roja que siempre adornaba su cuello.

La bata delgada en colores duraznos cubría su lencería bajo el techo ovalado de la puerta. De brazos cruzados mientras su cabellos largos eran manipulados por el torrente invernal; lo observaba detalladamente. Su piel por consecuencia del clima se mostraba albina, sus mejillas se ruborizaban por pigmentos rojos que poco a poco hacían juego con el carmesí de sus labios. Una belleza rara, única, pues el frío le hacía lucir como la legendaria princesa de las nieves.

En su faz se descubrían sus ganas de querer marcharse y a la vez no. Era como si no fuese capaz de dar el primer paso para tomar el camino a su oficina; el muchacho estaba anonadado, le observaba de la misma manera solo que ahora con la excepción de que su ceño no estaba fruncido.

A sabiendas que jugaban a exponerse y que el reloj nunca detenía el paso de sus minutos; se abrazaron. El empresario la estrechó en sus brazos y el rostro de la mujer se había adherido a su pecho fornido, suave por la tela de gamuza.

Respiró en su nuca y en susurros dijo:

—Ten un excelente día, Mi Flor.

El abrazo se intensificó con más fuerza, con más ganas; la necesidad les imploraba no separarse.

—Tu también, Trunks…

Y por la propia naturalidad del amante buscaron sus rostros deseosos de mirarse, pues no era seguro que se vieran todos los días y el tiempo cada día se convertía en cosa de nada. Era como arrancar una hoja de papel y botarla al piso; nada.

Sin embargo no pudieron frenarse en ese instante; sus cuerpos y sus ganas de amor brotaron sin tener consciencia del entorno. Las cuestiones de piel siempre exigirán a lo que se está acostumbrado pues la simple necesidad los llevó a unir sus labios como imanes. El sabor de su beso era cuan tibio té verde mientras sus narices eran un hielo en la escarcha.

La base de la fricción apasionada de su acto fueron sus manos fuertes que le dieron soporte a la delicadeza del rostro de la dama.

Generaron calor entre la nieve.

Y pizcas de dolor se aprovecharon de la situación, pues ganas sobraban para entrar a la cabaña nuevamente y hacer lo que tanto les gustaba.

Solidificarse.

Unirse.

Concretar su unión, disfrutar del goce e impregnarse del aroma de la flor del buró.

Y finalmente sufrir.

Sufrir de amor.

Sufrir por las circunstancias.

Sus ojos tan parecidos en color a los él se dilataron desde el cristal de su ventana con sonidos bajos de ronroneos felinos. Sufrían de la impresión, sufrían por descubrir que ella era participe de algo como tal.

Sufría por el simple hecho de que sin filtro alguno era y sería la única persona hasta el momento que había atado cabos de los hechos, del meollo y del verdadero origen.

—Esto…Esto no puede ser…—susurró.

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La ansiedad provocaba hormigueos en las palmas de sus manos. Ni siquiera el cigarrillo que fumaba fue la herramienta necesaria para que calmara su estrés. Al ver que era inútil seguir con el vicio lo desprendió de sus labios y con cierta brusquedad lo aplastó dentro del cenicero de estrella.

Abrió con desgano el cajón de su escritorio y tomó dos gomas de mascar con centro agridulce. Por lo general el empaque de éstas golosinas contaban con un marketing veraniego y colores fluorescentes.

—Sandía exótica…—cuando vio a la sandía de la envoltura con lentes para el Sol sobre una tabla de surf, cerró el cajón inmediatamente.

Era inútil. Nada le quitaba en mente la escena que justo había apreciado en la madrugada.

—¿Qué vas hacer ahora, Violet?—pensó para sí misma mientas sus brazos y rostro se apoderaron del escritorio. Suspiró.

Y exactamente esa era la cuestión: ¿Qué hacer?

Su vista se vio perdida por un instante tras meditar todo desde su inicio. Recordó vagamente cuando Mai incluso manifestó cierto repudia hacia el Presidente Brief «¡Yo no puedo seguir trabajando aquí, Violet!» Después, en un abrir y cerrar de ojos vio a su colega con el empresario cada vez más cercanos.

Analizándolo desde otro punto de vista todo cobraba más sentido; miradas, sonrisas, viajes juntos. Por lógica la mujer violeta dedujo que todo su cambio de actitud conspiró después de la noche de baile en la ciudad Norte.

Mai sonría.

Se miraba diferente.

Era la de antes sin semblantes depresivos.

Y en ese punto de exploración fue que comprendió que quizás alguna de sus dudas no estaban del todo erróneas «Me da impresión de que te gusta alguien, Mai» Más nunca se imaginó que fuese el propio presidente Brief su conquista.

—Rayos…

Lo peor de todo era que se sentía feliz al verla tan radiante, pues justo al empezar la jornada laboral volteó a su escritorio y vio a la azabache prácticamente «Bien» con el rojo brillante en sus labios que habían sido humectados por los del empresario. En ese momento su insistencia fue tan notoria que la mujer lo captó.


¿Necesitas algo, Violet?

—¿Eh? ¡No,no!—agachó la mirada, la habían pillado. Sus manos en tanto apretaban lo café de su gabardina, mordió su labio inferior.

—¿S-Segura…?

En eso la jefa de Polaris se retractó y sacó el carácter que le distinguía.

—¿Estás bien? ¿No quieres charlar de algo?—le dirigió la mirada.

—¿Charlar…?

—Sí—asintió—Tu sabes, no sé, cualquier cosa. Puede ser algo que te atormente o algún problema en el que estés.

—Yo…—eso último le dejó pensando pues Violet era más que una amiga para ella ¿Pero valdría la pena contarle cuando todo ya iba a terminar?

—Aja…

—No es nada, Violet—se levantó de su asiento—Voy a la cocina a desayunar.

Consideró que pese a tener ganas de charlar con su amiga y sincerarse era mejor dejar todo así hasta su fin.


—¿Sucede algo...?

Su trance se vio interrumpido por su joven colega del trabajo.

Con la mirada cabizbaja se dirigió hacia él. Éste le recibió con el rostro radiante, alegre, típico del mismo.

—¿Se siente mal, Señorita Violet?—acercó su rostro al de la mujer y entre parpadeos continuó—Porque de ser así puedo llamar a la doctora Misao para que la consulte.

—Son Goten…—susurró su nombre tras pensar lo que el muchacho le había contado sobre el colapso de la relación del Presidente Brief y la Señorita Jinzo.

Sin duda estaba entre la espada y la pared. ¿Qué rayos iba hacer?

—Yo…Yo solo tengo un poco de hambre…—respondió sin muchos ánimos.

El joven inmediato le lanzó un guiño y su simpatía resplandeció el lugar.

—Soy el indicado para resolver su problema—sonrió—Iré a la cocina a traer un gran manjar para usted, ¿Qué dice, eh? Hoy prepararon un suculento cerdo en piña—sus tripas rugieron y rascó su nuca—Je,je,je de paso sirve que me traigo otra dotación para mí.

—P-Pero acabas de comer...—la mujer se sorprendió.

—Señorita Violet, ya sabe que soy un barril sin fondo.

La mujer suspiró desde su asiento.

—No tienes remedio, cabeza de piedra—encogió sus hombros mientras cruzaba sus brazos.

—No hay mejor cosa para curar las penas que comer algo delicioso. Deje todo en mis manos, en un momento regreso—salió entre trotes de la oficina.

—De acuerdo…—se desplomó Violet otra vez sobre el escritorio.

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El sonido de una vídeo llamada se plasmó en el escritorio de su computadora personal interrumpiendo sus labores.

—¿Eh?—retiró sus anteojos y con el dedo índice le dio clip al botón «Recibir llamada»

Entre la mala interferencia la imagen poco a poco se fue aclarando; era la llamada de la realidad.

De su vida.

De su mundo.

Donde realmente pertenecía.

—Hola, Trunks.

—Hola, mi amor.

El empresario recargó sus codos sobre el escritorio, entrelazó sus manos y mostró una ligera sonrisa.

—¿E-Estás muy ocupado?

—No, descuida. ¿Cómo está todo por allá?

—Bien.—asintió contenta la rubia—Un pequeño amigo te quiere saludar Trunks, dame un segundo— y se perdió la imagen de la rubia, tal parecía que buscaba algo en el piso.

—¿Estás en casa, Marron?—preguntó al reconocer el entorno. De ahí vio su reloj de mano pues fuera de eso era temprano.

—Sí.—contestó aún sin salir en la imagen—No me sentía muy bien.

—¿E-Estás enferma…?

—Descuida, no es nada grave. Solo es un simple resfriado.

—Por favor, cuídate. Si necesitas algo no dudes en decirme.

Y de repente la imagen de un gato de colores naranjas robó cámara.

Peppers—dijo Trunks entre risas.—¡Gato gordo!

El felino al sentirse bajo cierto estrés hizo lo imposible para escapar de las manos de Marron.

—¡Oye, oye!—el gato se fue y ambos rieron desde sus respectivos lugares.

—¿Te rasguñó?

—Estoy bien, no te preocupes—sonrió angelical—Por cierto, Trunks…

—¿Qué pasa?—miraba la imagen de su Sol.

—Hablé con mis padres, se encuentran más tranquilos.

—Pero Marron…—alzó una de sus cejas mostrando irritación al respecto.

—Es que pensé...—le interrumpió—que tenias ese pendiente. Ellos comprendieron todo, Trunks. Saben que estás muy atareado y que es normal ausentarse de repente. Tal vez mamá se ve un poco fría y estricta pero en el fondo es buena, créeme.

—Es que yo mismo debí de disculparme con ellos.

—Tranquilo—negó la hermosa rubia vestida de rosa.

—De acuerdo…—el azul asintió no muy convencido—Aunque de todas formas cuando tenga la oportunidad yo mismo les ofreceré mis disculpas.

—Oye Trunks…—desvió su mirada celeste hacia un costado mientras acomodaba uno de sus cabellos detrás de la oreja.

—¿Qué sucede…?

—He pensado un poco sobre nuestra boda y...

—Adelante, te escucho.

—B-Bueno…¿Recuerdas cuando me dijiste que los compromisos y las bodas para ti eran actos innecesarios?

—Sí, ¿P-Por qué?—abrió las palmas de sus manos al terminar la interrogante.

—Es que pensé que tenias algo de razón al respecto. Consideré que como tenemos años juntos podríamos casarnos en cuanto finalices lo del proyecto. No sé, hacer algo sencillo—encogió sus hombros—Sería buena idea llevarlo acabo en el amplio balcón de la casa de tus padres o en la playa en Kame-House.

—Amor pero …—se cruzó de brazos—Creo que no deberías de tenerme consideración en esto de la boda, es como tú lo desees. Los hombres estamos para complacerlas en ese momento especial en el que sueñan—recargó la espalda en el respaldo de la silla—Ahora que lo pienso ese comentario fue muy egoísta de mi parte—esbozó una coqueta sonrisa—Lo que tú desees por mí está bien. ¿Te parece?

—De acuerdo.—ésta sonrió.

Y el muchacho suspiró fuertemente.

—Soy un imbécil, ¿cierto?

—N-No, no digas eso, Trunks.

—Es la verdad—asintió frente a la cámara—Ahora más que nunca sé lo débil que soy. Mis «compromisos» me han absorbido más de lo que imaginaba—la muchacha le observaba en silencio —Vendrán buenos tiempos, lo prometo, todo volverá a la normalidad y seremos muy felices. Solo déjame poner algunas cosas en orden —cerró los ojos, suspiró—Y regresaré al Oeste a tu lado con las promesas cumplidas que juré hacer aquí en el Norte. Nos casaremos y …

—¿Y…?

—Y tendremos un bonita familia, ¿Lo recuerdas?

—Tr-Trunks…—Marron asintió con una sonrisa angelical mientras sus orbes celestes se rebosaban en lágrimas.

«Su Trunks» parecía estar de regreso.

—No llores, te hará mal con el resfriado—juntó sus labios en la cámara mandándole un beso—¿Te veo en un rato, sí?

—Esta bien—limpiaba su rostro.

—Descansa, mi amor.

—Adiós.

Al terminar la transmisión el hermoso Sol azotó en la cama sonriente con la nariz roja por la gripe. Pepper en tanto volvió a la cama y se acostó a su lado. Un vestido rosa con manga tres cuartos vestía su figura esbelta y sus mechones dorados estaban dispersos en la totalidad de la almohada. En el buró descansaba una taza de té de limón con un gajo en su interior endulzado por tres cucharas de miel; excelente remedio para gripe.

La rubia tomó su teléfono móvil que estaba en corto.

—Llamaré a la biblioteca…—quería cerciorarse que todo estuviera en orden en su recinto laboral.

Y aprovechando que tenía su día libre le pareció buena idea vagar por red en busca de un vestido sencillo para el día de sus nupcias.

—Sí, eso haré—pensó la rubia con signos de felicidad en su rostro.

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—Sí, eso haré—pensó el empresario al finalizar la vídeo-llamada.

Después de todo Su Flor tenía razón. Era mejor terminar de una vez con todo esto. Solo que no comprendía por qué era tan obstinado con la estrella.

»Lucy tenía algo que me hacía no poder resistirme a ella—recordó las palabras de su abuelo en vida tras rozar con el dedo pulgar sus labios.

—Mai...

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—¡A la izquierda!

—¡No, no, a la derecha!

—¡A tu otra derecha!

—¡Ja,ja,ja!

— ¡No existe otra derecha, tonto!

—¿A no?

La grúa levantaba el letrero de la «Capsule Corp» tratando de ubicar las imponentes letras justo en el centro de la edificación grisácea. Con andamios de varios pisos un grupo de herreros hacían señas con sus manos al hombre de la grúa «¡Acércalo más, acércalo más!»; en el momento adecuado ellos empezaría a soldar el letrero y después los eléctricos se encargaría de darle luz a las letras poniéndose en acción con la instalación del cableado.

A distancia de la maniobra estaban los cuatros chicos: Violet, Mai, Trunks y Goten.

Las cuatros personas que estaban a poco de dos meses de finalizar la obra y ofrecer sus servicios al público.

—Parecía imposible…—dijo Trunks entre risas por las ocurrencias de Goten.

El Presidente Brief no dejaba de mirar la edificación, pues el sueño de su abuelo estaba casi cumplido.

Suspiró fuerte y le dijo a su equipo:

—Gracias…Gracias por todo, chicos...

Los tres adultos que estaban detrás de él guardaron silencio.

—Sin la ayuda de ustedes creo que yo no hubiera podido solo. Ahora ya entiendo su eslogan, Violet.

—Las estrellas de Polaris somos brillantes, ¿no?

Trunks rió.

—De eso no me queda la menor duda—dirigió su mirada a la mujer morena.

Goten quien sostenía una botella de tequila con sus respectivos vasitos intervino en la conversación.

—Bueno, bueno, basta de melancolías—dijo simpático—Esta escena me remota a la de hace meses cuando esto que teníamos enfrente era un edificio viejo. En esa ocasión brindamos con cerveza—repartía los vasitos y servía la sustancia en cada uno—Eso vez les juro que no sé qué pensada.

—¿A qué te refieres?—preguntó Violet.

—La cerveza con el frío creo que no va. Al día se me inflamaron las anginas.

»¡Ja,ja,ja!—rieron los cuatro.

—Por eso hoy brindaremos con TEQUILA—alzó su mano con la bebida.—Trunks dí unas palabras.

—Bueno yo…—se sonrojó el empresario y se quedó pensativo por unos segundos—Ah, ya recordé que dije exactamente ese día.

Y Mai quien hasta el momento no había dicho ni una sola palabra le observaba en disimulo.

Y Violet a ambos.

Y Goten a los tres sin tener la remota idea de nada.

—Estamos a poco de la inauguración de la Sede del Norte y, no saben lo mucho que esto significa para mí. Este reto fue depositado en mis manos cuando aún era un estudiante de universidad—sonrió—No tenía noción de nada, ni de la vida y su mundo lleno de paradojas absurdas. Llegué aquí al Norte con muchas dudas, sin embargo gente siempre me animó a seguir. Creyeron en mí y yo creí en ustedes. Sé que en estos meses quizá conocieron mi lado explosivo como presidente pero, en verdad quería que todo saliera a la perfección. Por desgracia el querer ayudar es uno de mayores defectos, tanto que a veces me excedo.—suspiró—Así somos los Briefs.

Los chicos seguían escuchando atentos.

—De inicio sé que trate mal a algunas personas y me arrepiento de ello. Creo que nadie sabemos que hay detrás para juzgarlas cruelmente. No sabemos su vida o en las circunstancias en las que se encuentra. Pero bueno, no profundizo más porque duraré hablando mil horas, solo recuerden esta frase que por mucho tiempo me mantuvo con la convicción en alto: «Lo mejor de las personas es verles sonreír»; Polaris, Goten, los topos del viejo Tusru, Marron, a todos ustedes gracias por su bendita paciencia. Gracias.

»¡Salud!—brindaron en una sola voz y alzaron el vasito tequilero.

—¿Señorita, Mai…?

—S-Sí, Presidente Brief…—contestó la estrella quien apenas y le había dado un sorbo a la bebida alcohólica.

—Necesito hablar con usted, ¿Me permite un momento? Tal vez podríamos caminar un rato y seguir tomando el frasco.

—Eso me parece una genial idea—dijo Goten inoportuno—Si van al lado de la laguna yo también quiero ir—sonrió.

¡Basta, cabeza de piedra!—recibió un coscorrón y entre jalones Violet se lo llevó a la cocina, bien sabía su debilidad—Iremos a comer, chicos, los esperamos allá.

—P-Pero Señorita Violet.

¡AVANZA!—ambos tomaron camino.

Trunks rió un poco por la escena.

—Estos dos llevan una rara pero linda amistad—mostró una sonrisa.

—Sí, tienes razón.

—¿Caminamos?—preguntó el muchacho al mirarle.

—De acuerdo.

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Sus pasos sin rumbo fijo dejaban un camino de huellas que a los poco segundos las escarchas las desaparecían sin dejar rastro de ellas. Ambos caminaban en silencio con la vista hacia enfrente. Los árboles cargaban en sus ramas capas gruesas de la nieve; el viento no era tan fuerte más sí frío. La falda de mezclilla de la parte trasera se papaloteaba un poco junto con algunos mechones de su flequillo recto. Las barbas de la bufanda de Trunks bailoteaban sin control.

Un par de días llevaba sin verse a solas; el trabajo era demasiado aunque parecía que ya calmaría.

—¿Y cómo está Mi Flor?

—Bien—asintió normal la mujer pues siempre era un deleite escuchar su voz y sentir el ardor que éste causaba en su pecho.

—¿Y tú, Mi flor?—se le dibujó una ligera sonrisa en los labios.

Era obvio que Mai sabía captar fácilmente sus preguntas de doble sentido.

—Estoy bien.—contestó serena.

Pero al percibir el rostro de su amor endemoniado vio su semblante demasiado serio.

—Me alegra mucho—volteó el muchacho con la mujer.

—¿D-De que quieres hablar, Trunks?—agachó la mirada.

Su corazón por pura intuición dedujo que algo no tan bueno escucharía y debía de tener valor para aceptarlo, pues las cosas debían de tomar su ruta original.

Lo sabía.

Ella lo sabía.

Y tenía que ser fuerte.

—No me tengas compasión, por favor.

—Mai yo…—ambos se detuvieron en seco bajo un árbol.

—Sé que esto tenía que pasar y es mejor que sea ahora.

—Perdóname, por favor.

¿Perdonarte?—ella negó con la cabeza y su mano acarició el tronco del árbol—En realidad perdóname tú a mí por causarte tantos problemas.

—No, eso nunca. Te lo repetiré miles de veces: Yo hice esto por mi propia voluntad, me dolía verte como una Flor Artificial; sin vida. Además todo lo que te dije, absolutamente todo ha sido verdad. Nunca mentí, lo juro. Pero… recapacité un poco al respecto sobre lo que me dijiste aquella noche «Intégrate a tu verdadero camino, Trunks» y…creo que tiene que ser así.

—Creo que haces lo correcto, Trunks. Te felicito por tu convicción y fortaleza.

—Soy el peor, Mai, lo sé—puso también su mano sobre el tronco y cerró los ojos.

—No lo creo. ¿Y malo por qué? Fuiste una ayuda incondicional para mí, ¿Teníamos un acuerdo, no? Tú solo estás cumpliendo tu parte.

El muchacho comenzó hablar con los ojos cerrados.

—Aún así soy un idiota. Si tan solo pudiera dividirme en dos te juro que yo...

Trunks sin ni siquiera imaginárselo recibió en la cabeza una bola de nieve.

—¡¿Pero qué…?!—no terminó su frase cuando le gritaron.

—¡Hey! ¡Sonríe un poco, Brief…!

La mujer sonrió a distancia mientras el joven sacudía su cabellos lilas.

—Hablaba en serio, Mai.

Cuando se vio libre de lo signos de la nieve dirigió su mirada a la Flor; suavizó el ceño pues al verle comprendió su valiosa indirecta.

No quería tristezas para ella, tampoco quería tristezas para él. Entonces la forma de querer entablar la conversación la cual sería la última entre ambos estaba siendo de manera dolorosa, ¿Por qué no hacerlo de forma distinta? ¿Por qué no gritar y pese a todo reír a carcajadas? Y cuando el tiempo pase decir: Con él/ella fue feliz, muy feliz.

—¿A sí?—mostró media sonrisa.—Tu lo pediste, Mai.

—No te tengo miedo—lo retó.

—¡Pues deberías!.

Sus manos rápidamente formaron una bola de nieve y la lanzó contra la mujer.

—¡OH!—externo Mai tras recibir el impacto en parte de su pecho y cuello.

La estrella frunció el ceño y nuevamente atacó.

—¡Toma esto!

Cuando menos esperaron ambos estaban cubiertos de nieve y se salpicaban de ésta con sus brazos como si se tratara de agua del mar.

—¡Ven acá!—sujetó a la mujer por la espalda y la hizo caer junto con él al suelo.

Y reían.

Ambos lo hacían sin poder parar.

Porque tal vez la risa era otra manera de llorar.

Porque la risa siempre hará recordar algo que las lágrimas nunca podrán hacer; felicidad.

Trunks quien terminaba su última carcajada quedó sobre el cuerpo de la mujer; Mai lo observaba mientras acariciaba sus mechones.

—Mai...

—Gracias por todo, Trunks.

—No me lo agradezcas, Mi Flor.

»Nunca lo hagas.

El muchacho acercó sus labios para besarla por última vez, sin embargo la estrella apretó lo ojos y mordió sus labios, tal gesto lo hizo reír. Y finalmente en vez de besar sus labios éstos se fueron directo a su frente.

De esa forma se abrazaron fuertemente.

—Sé feliz.

—¿Pero y tú mi Flor?

—Creo que mi tiempo ya fue, ya veré qué hacer con mi vida.

—Tonterías, eso no es verdad. Eres una mujer talentosa.

Ambos se ayudaron a levantarse, limpiaron sus prendas a palmadas y al darse la última y sentida mirada cada quien tomó su camino; ella a la cabaña, él a su oficina.

»Vuelve a tu vida, Trunks.

»Mi flor.

Cuando la estrella llegó a su recinto de descanso cambió el comando de seguridad de la puerta. De forma inmediata cayó sobre la cama boca abajo y rió.

Rió al ver su propio reflejo en el espejo sin ninguna reserva del miedo de antaño.

Pero la risa poco a poco pasó al llanto que reprimió delante del joven azul. Su mirada se centró de momento en la flor que sería el único recuerdo que le quedaría de él además de todo lo bonito que hizo por ella. Cuidaría de esa flor para pronto sacarla de su maceta y dejarla expandirse en otras tierras naturales.

La flor era fresca, joven y fértil, tenía mucho por crecer y desarrollarse aún.

Pero ella ya no. Ya había dado lo máximo.

E inconscientemente se quitaba ese derecho de rehacer su vida como si no lo mereciera; germinó en manos equivocadas aunque un bondadoso jardinero le hizo sobrevivir de tanto daño y la dejó de pie.

Y de pie continuaría.

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Fortaleza surgió por parte de los individuos en el transcurso de quince días. El trabajo minoró debido a que lo que dependía de la construcción estaba totalmente cubierto, ahora solo estaban con los preparativos de la pronta inauguración de la Sede Norte. Cuando se cruzaban entre caminos solo se regalaban un simple saludo y nada más.

Los trabajadores por su contrato laboral pese a no tener ya mucho por hacer, continuaban rondando por las cabañas y la Sede.

Mai no se miraba mal, más si tenía un semblante ligero de tristeza. Nadie lo notaba salvo dos personas y una de ellas era Violet.

—¿Oye Son Goten?—preguntó la Ribbon desde su escritorio mirando sigilosamente de reojo a Mai—Y…¿Se resolvió lo de tu amiga?

Por más que Goten quiso ocultar la identidad de la involucrada, sin filtros la nombró.

—Marron está muy bien. Creo que anda con los preparativos de su boda con Trunks.

—Oh, me alegra saber eso, ¿Tú qué opinas, Mai?

¿Eh…? ¿Yo…?—parpadeó.

—¿Aja?

—Me da gusto por ellos—se levantó bruscamente de su silla—Iré por un café, discúlpenme.

—No,no, recuerda que tenemos a la tetera humana de Polaris. ¿Verdad, Son Goten?

—Cuenten con ello, chicas. ¿Quieren café?

—Sí, el mío que sea uno negro, ¿Y para ti Mai?

—Uno con dos de azúcar y mucha crema.

—Perfecto, en seguida vuelvo—salió el muchacho.

Cuando ambas mujeres se quedaron solas, Violet se levantó y se recargó sobre su escritorio.

—¿Y?—se cruzó de brazos.

—¿Qué se supone que quieres que te conteste?

—¡Con un carajo, Mai! ¿Qué piensas de todo esto?

—¿Eh…?—le dirigió la mirada.

—Después de que ese estúpido de Silver Price pasó por tu vida, creí por mucho tiempo que tú nunca te repondrías de su engaño. Ahora un hombre te ayuda con toda esa basura de traumas que tenias en la cabeza y... ¿te quedarás así?

—¿Qué me tratas de decir?—no comprendía nada de sus palabras ni con la veracidad que le encaraba.

¡Estás enamorada del Trunks Brief!—rompió el silencio.

—¿Pero cómo es que tú…?

—Eso qué importa. Lo sé y punto.

—Violet yo…yo no puedo hacer nada.

—¡Puedes hacer mucho!

—¡NO!

La jefa de Polaris se acercó a su escritorio.

—Escúchame bien y métete esto a la cabeza de una vez por todas. Ni la moral, ni el compromiso más grande del mundo va contrarrestar lo que el corazón—se señaló su pecho—…lo que el corazón siente.

—Y tú entiende que yo no estoy en la postura de arruinarle la vida a ninguna mujer.

—Reconcideralo, Mai. Porque en mes y medio ya no habrá mucho por hacer—prendió un cigarrillo y expulsó humo.

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—Vaya, hasta que contestas.

—¡Hey Trunks! Es que traigo las manos ocupadas. Las chicas me pidieron café solo que no recuerdo que agregarle al de la Señorita Mai. Creo que me dijo…

—Dos de azúcar y mucha crema—contestó el azul quien estaba al volante.

—Sí, eso es. ¿Pero tú como lo sabes?

Se limitó a contestar.

—¿Podrías apagar mi computadora, por favor?—retomó el tema principal de la llamada.

—¿No volverás?

—Ando con Marron haciendo algunos pendientes.

—Ya veo, par de tórtolos—rió.

—¿Todo bien por allá?

—Sí, descuida, pásenla bien. Yo me encargo de todo.

—Tal vez no vuelva en unos quince días más. Quiero acabar con todo esto así que por favor encárgate de adelantar la inauguración. Solo quiero que todo acabe.

—Sí, como ordenes.

—Te veo en unos días. Adiós.

—Adiós.

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Vagar por la Capital del Oeste era algo que no habían hecho juntos desde hacia meses. Con pantalones deshilachados de la parte de las rodillas, playeras blancas y gafas para el Sol, rondaban de la mano por algunas tiendas de gran centro comercial Satán.

—¿Qué te parece este diseño, Trunks?—preguntó la rubia al sostener dos invitaciones en cada mano.

—Mi amor, yo…—encogió los hombros—creo que ambas son bonitas.

—Bueno, a mí me gusta esta—optó por la invitación de colores rosas y le lanzó un guiño.

—Era de esperarse—asintió entre risas.

La muchacha tomó una tarjeta de presentación de la imprenta y quedó en cómunicarse cuando supiera con exactitud el número de invitaciones y sobres que necesitaría.

—Muchas gracias—sonrió Marron.

—A ustedes, estamos a sus ordenes—dijo la empleada de mostrador.

Al salir de la imprenta Marron se prendió del brazo de Trunks con fuerza.

Entre pasos y un semblante de maravilla, preguntó:

—¿Vamos a la biblioteca?

—¿Trabajas en una biblioteca y quieres ir a la biblioteca de la plaza?—el mucho rió por la ironía.

—Anda—le jaló del brazo.

—Esta bien, de acuerdo.—accedió sin más remedio.

De un lugar a otro rondaron los futuros esposos, desde visitas con sus familiares, algunas cenas, preparativos de la boda y sinfín de pendientes.

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En la intimidad de su departamento después de haber tomado una ducha, descansaban sobre la cama en batas de baño. Trunks dormitaba con los brazos debajo de la almohada y piernas cruzadas. Marron en tanto estaba sentada con las piernas flexionadas aplicándose crema para humectar.

—¿Estás cansado, mi amor?—preguntó la rubia sin dejar de hacer lo suyo.

—Un poco…—contestó el azul con ojos cerrados y cabellos escurridizos.

La muchacha de piel fresca se acercó a su rostro y besó su frente.

—Descansa todo lo quieras. Yo estaré en la cocina preparando algo para cenar. Creo haber dejado una pasta lista para solo condimentarla. En un momento te llamaré, Trunks.

—Sí, mi amor. Gracias.

El empresario bostezó fuerte y estiró su brazo derecho hacia la mesa de noche. Tomó su celular, sus anteojos y los trajo consigo. Se colocó los lentes pues traía leves signos de irritación en la vista; desbloqueó la pantalla táctil y exploró en su celular para ver tenía alguna notificación de pendientes de la Sede Norte.

Como todo parecía estar en orden dio pie a revisar la galería de imágenes. Quería ver las recientes fotografías que había tomado en las reuniones familiares.

Examinó una por una.

En la primer fotografía aparecían Krillin, Marron & No18 en Kame-House.

En otra La tortuga.

Luego siguió el maestro Roshi ebrio.

Bulma, la abuela Bunny y Bra en su casa.

Tama maullando.

Sus abuelos en el jardín tomando el té.

Hasta que después de varias capturas llegó a una imagen que había olvidado que tenía. Sus ojos se dilataron, pues reconoció el velo, la tiara y el momento de la purificación de lo antaño.

»M-Mai...

Sin vacilar presionó la tecla «borrar» y la fotografía se fue directo a la carpeta de los elementos próximos a eliminación. Bloqueó la pantalla, dejó el aparato sobre la mesa de noche y acomodó bruscamente su cuerpo boca abajo; cerró los ojos.

Después de unos minutos aclamaron su presencia.

—¡Trunks ven a cenar!

—S-Sí.

Con flojera se levantó de la cama y fue hacia la cocina; sobre la mesa había dos vasos con jugo néctar de manzana más dos platos planos que contenían un nudo grande de pasta fetuccine bañada de un caldillo espeso de crema de hongos además de unas pizcas de perejil y queso que resaltaban entre lo blanco de la pasta.

—Hice esto especialmente para ti—le invitó a la mesa.

—G-Gracias.

.

.

.

—Hice esto especialmente esto para ti.

G-Gracias...

Una taza de té de canela se deslizó en lo plano de su escritorio.

—¿Estás bien?—preguntó Violet.

—Lo estoy, no te preocupes.—mostró una sonrisa.

El no verle sin duda había sido lo mejor para ambos e incluso el adelanto del final de su pacto también lo fue.

Era mejor así.

—Hoy va ser la inauguración de la sede. En teoría Polaris ya es libre de esto, Mai. En estos días el contador de la obra nos depositará nuestra paga.

—Entiendo.

—En sí falta un mes para concretar la fecha de nuestro contrato pero, ya es más bien la reincorporación de las personas que trabajarán en la Sede. Supongo que el mes que falta será para capacitarlos a todos. Ojalá les vaya bien.

—Sí, tienes razón. Además la maquinaria ya está preparándose para su mudanza.

—¿Qué harás con el gato?

—Es obvio que me lo llevaré, conseguiré una transportadora—hizo un guiño—Cuando tenga el dinero en mano le depositaré una cantidad a mi abuela Merry.

—Tu abuela es un encanto.

—Lo es.

—Y bueno, de nuevo regresaremos a nuestro querido Polaris. Sé que volvemos a la monotonía pero, lo echo de menos. El café de las mañanas, el ventanal, el letrero luminosos de «Hard Rock»—rió—y el locutor de la radio con su programación musical. Ni hablar, a esperar nuevos proyectos—esbozó melancólica—Hay que ir alistarnos, ¿traes tu uniforme de gala?

—¿El de color mostaza?

—Aja.

—Sí, no te preocupes debe de venir en mi maleta.

—Me adelanto, Mai—caminó la violeta hacia la puerta—Te veo en dos horas en el salón principal de la Sede.

—Esta bien.

—Recuerda que por la noche habrá un pequeño festín de despedida en la sala de opciones múltiples, tú sabes, karaoke, alcohol, y otros encantos más—le lanzó un guiño— Son Goten tiene todo calculado.

La muchacha asintió.

—Nos vemos en un rato, Violet.

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.

Después de haber tomado un baño aplicó todas las fragancias previas en su cuerpo y rostro. La mujer de las cuatro décadas secaba su cabello negro con la pistola de aire. Con lencería de encajes negros y medias que se sostenían de ligeros, comenzó a maquillarse

Polvo compacto dispersó en todo su rostro uniformemente. El lápiz labial rojo carmesí le dio vida a su labios al remarcarlos repetidas veces, después de ello, por propia inercia femenina apretó los labios haciendo un discreto gesto «muack». El delineador negro se deslizó sobre sus párpados profundizando lo rasgado de sus ojos negros; algunas capas de rímel en las pestañas y estaba lista.

El traje sastre de falda y saco en tonalidades mostaza, cubrió su lencería. La blusa blanca del fondo sobresalía del pecho debido a una escarola pronunciada; el brillo de un prendedor plateado de forma de estrella se mantenía al lado derecho de su pecho. Zapatillas negras de charol, aretes cortos del mismo color y finalmente loción de su perfume favorito fue rociado detrás de sus orejas, puños y cuello.

Tomó su bolso de mano cerciorándose de que su teléfono móvil estuviera dentro al igual que el polvo compacto y su labial. Por cosa preventiva no estaba demás echar algunas servilletas de papel, pastillas para la jaqueca, mentas y una toalla sanitaria por aquello de las dudas.

Del perchero jaló un abrigo en tonalidades mixtas entre café negro y dorado; lo largo le llegaba a la mitad de sus muslos. De nuevo frente al espejo acomodó su cabello y al mirarse vestida de la misma manera que inició todo, involuntariamente su mente le lanzó recuerdos.


—Pero que tonto soy, tiré tus cosas. Permíteme ayudarte—dijo el hombre de negro con casco sobre su cabeza al agacharse; sus labios sobresalían del armazón.

—N-No te preocupes—y su pecho ardió.


No era para menos sentir un poco de nervios—suspiró frente al espejo—Después de un mes de no verlo hoy sería el día en que se cruzaría con él nuevamente.

»¿Ya se habrá casado?

»¿Estará feliz con la señorita Jinzo?

—Espero que sí—contestó a sus incógnitas.

En tanto el día de hoy mostraría rectitud por el bien de ambos, habría prudencia de su parte y trataría de pasarla bien en el evento pues pese a todo existía una relación entre ellos que los unía: La relación laboral.

El trabajar bajo la tutela de Capsule Corp le abrió las puertas a un maravilloso mundo de la construcción. El adquirir experiencias en relación a su rama le motivaba como profesionista.

—Aquí vamos…—se dio ánimos y salió de la cabaña.

.

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Banderillas de colores adornaban los postes y los techos de la nueva estructura ovalada. Todos los empleados estaban de buen vestir rodando por el estacionamiento; el barullo de sus voces se escuchaba sonoro.

Mesas con manteles blancos sostenían charolas con algunos aperitivos y en otras había filas de copas con Champagne efervescente. Los medios de comunicación como la prensa local tomaban fotografías del evento, mientras otras cámaras grababan reportajes que se transmitirían por televisión abierta. Mientras tanto, un listón ancho de color rojo se mantenía de par en par sobre los pilares de la entrada de cristal, esperando ansioso el ser cortado para conmemorar el día.

Ambas estrellas con su traje de gala se mantenía de pie con copas en mano; charlaban de diversos temas, reían.

—Y le dije que era un tonto, se lo merecía—rió la mujer.

—Tu siempre tan directa, Violet.

Mientras tanto a un costado del edificio el empresario Brief bajó de su convertible plateado. Éste lucía un traje negro con camisa gris al fondo; su rostro era portador de unas elegantes gafas para el Sol de armazón plateado.

—Buenos días—saludaba el muchacho a la gente entre pasos.

La gente espectadora le felicitaba.

»Presidente Brief muchas felicidades por la nueva Sede.

»Quedó fenomenal.

»Seguro su abuelo estaría orgulloso de usted.

¡Trunks!—se acercó el joven Son al presidente quien lucía un traje negro con camisa blanca de fondo y en sus manos sostenía una agenda electrónica.

—Oye, oye, te sienta bien el buen vestir—soltó una carcajada.

—Claro, a mí siempre, idiota—afirmó bromista—¿Cómo estas? ¿Y Marron?

—Tuvo unos pendientes que hacer en la Biblioteca y no pudo venir.

—Qué lastima.

—Lo sé.

—Organizaste todo muy bien, te lo agradezco «Son Goten»—se refirió a él como la propia Violet lo hacía.

—Bah, no es nada. No te olvides del pequeño festejo que tendremos en la noche—hizo un simpático guiño.

—Tal vez no asista.

—Vamos, no seas amargado Trunks.

Y el empresario lo reconsideró.

—Esta bien, pero solo un momento. ¿Cuándo empezamos con esto?

—En 15 minutos—miró su reloj de mano—Si quieres ve tomando camino hacia la puerta principal ya llegaron algunos de nuestros invitados.

—De acuerdo.

El muchacho caminó entre la gente.

Entretanto la de ojos negros sin ni siquiera predisponerselo, vio al joven justo en el momento en el que le dio un trago a su bebida.

»Tr-Trunks…—carraspeó.

E inmediatamente el ardor en su pecho se manifestó; no negaría que se miraba bastante bien. Todo le era favorable, desde el traje, su altura y los lentes para el Sol.

El muchacho tenía presencia como todo un Brief.

Al sentir que el azul la divisó de lejos, ésta se volteó rápidamente pero, su corazón latía a un ritmo acelerado.

»Cálmate, Mai. —suspiró fuerte.

—¿Y a ti que te pasa?—le preguntó, Violet.

—N-Nada.

—Anda, acerquémonos a la entrada. Parece que ya cortaran el listón.

.

.

.

El muchacho saludaba de mano a varios empresarios famosos de la Ciudad del Norte.

—Señor Hiroshi no nos mirábamos desde el día del baile.

—¿Y crees que iba a faltar a la apertura de la Sede, eh?—ambos rieron.

Fue así que los empleados se fueron acercando y Trunks tomó la palabra con copa en mano.

—Gracias a todos por estar aquí—miró hacia la multitud.

El estruendo de algunos aplausos se escucharon en armoniosa sincronía pero, cuando el silencio predominó el empresario continuó.

—Espero que esta experiencia haya sido fantástica para todos. Esto que está a mis espaldas—miró desde su hombro—Es el esfuerzo del arduo trabajo que hicieron todos ustedes. Del compromiso que junto a mí lado decidieron tomar responsablemente como hombres y mujeres profesionistas. Siéntanse orgullosos de formar parte de esta nueva historia y de la contribución que tuvieron para que ésta comenzara. Gracias. Gracias por cumplir el sueño de mi querido abuelo.

El aire movía sus cabellos lilas; seguía hablando.

—Brindemos por una etapa llena de éxitos. Salud—alzó su copa y el resto le acompañó «¡SALUD!»

El muchacho a la cuenta de tres cortó el listo.

»1…2…3

Y las luces del letrero luminoso se encendieron justo cuando el listo cayó al suelo en dos partes «Corporación Cápsula Norte»

Los flechazos de las cámaras le encandilaban por todas las capturas que tomaban.

Y la gente en grandes pelotones accedió a las nuevas instalaciones para conocerlas.

»Woow

»¡Espectacular!

.

.

.

Era un gran barullo dentro de las instalaciones de la CCN. Gente subía y bajaba de los elevadores. El lugar estaba a reventar desde el área de los laboratorios, las oficinas administrativas, los talleres de mecánica, las salas audiovisuales, etc. Todos los involucrados estaban en sus puestos para ofrecer orientación a sus visitantes, desde los nuevos empleados que laborarían en la empresa y los que se vieron involucrados en su construcción, entre ellos: las estrellas de Polaris.

Trunks gracias a sus lentes oscuros divisó a la mujer de traje mostaza charlar con unos clientes. Él había estado tan ocupado que, ni tiempo tuvo para mínimo ofrecerle un cordial saludo. Y quizás era mejor así.

—Presidente Brief, ¿Podría ofrecernos una pequeña entrevista para la cadena ZTV?—preguntó una elegante reportera con micrófono en mano.

—S-Sí, por supuesto.

—¿La Corporación Cápsula Norte trabaja con biotecnologías?

—Claro, los ingenieros encargados de…

.

.

.

Mientras unos visitantes salían otros entraban y todo el personal terminó de atender el evento de inauguración cerca de las 6pm. En el Norte debido al frío el clima oscurecía más temprano, pues todo se vistió de penumbras inmediatamente pero, gracias a los faroles y a las luces de la Sede todo tomaba un brillo particular.

¡Estoy mueeertaaa! ¡No aguanto mis pies!—se quejaba Violet sentada en los escalones de afuera. Pronto prendió un cigarrillo.

—Ánimo, Señorita Violet—Goten se aflojó la corbata y la apretó en su frente como guerrillero; el exceso colgaba de el lado de su oreja —Ya ha de estar nuestro banquete, ahora nos toca a nosotros relajarnos—esbozó.

—Es verdad…—expulsaba el humo del cigarro—Sé que esta es una de tus frases pero …¡Me estoy muriendo de hambre!

—Y yo también—ambos rieron al escuchar rugir las tripas del muchacho.

Mai en tanto salió de la Corporación y se sentó a un lado de Violet; estiró sus piernas.

—¿Cansada, Mai?—preguntó su compañera.

—Esto de andar en tacones por horas es cansadisimo—suspiró con cierto fastidio.

—Oye Son Goten, ¿Dónde está Trunks?—preguntó Ribbon.

—Supongo que por ahí. Antes de que acabara el evento me dijo que nos fuéramos adelantando al festejo.—el Son se levantó y ayudó a ambas mujeres a ponerse de pie.—Tomen de mis brazos, chicas.

Y los tres balanceándose de un lado a otro avanzaban a pasos lentos por caminitos de concreto.

Por las ocurrencias del muchacho ambas mujeres reían.

—Me siento halagado por venir en medio de dos estrellas—rió simpático—¿Entienden el chiste, no? Ustedes son Estrellas pero no son famosas pero son Estrellas.

—¡No digas tonterías!

—Pensé que mi análisis sería genial.

»¡Ja,ja,ja!—los tres rieron.

.

.

.

Unos cuantos se habían adelantado en pasarse de copas; no podían ni con su alma. Otros como Goten, Violet y Mai, disfrutaban de la sensacional comida.

En una barra larga había un gran bufete de platillos deliciosos: brochetas, sushi y otros aperitivos.

El ambiente se había impregnado de humo, risa, karaoke y algún que otro encanto de ebriedad por ahí con sus locuras.

El azul cruzó la puerta de la sala de opciones múltiples y a lo lejos visualizó a los tres adultos.

Fue hacia allá.

—Buenas noches.—saludó.

Las dos mujeres hicieron una discreta reverencia tras escuchar el saludo del hombre. Pero una de ellas se incómodo por su presencia.

—Hasta que llegaste, Trunks.—le recibió, Goten.

Por buen gesto recorrió su silla para darle un lugar.

—S-Sí.

—¿Una cerveza…?—ofreció el Son.

—Claro.

—Aquí tienes— compartió una botella que tenía de sobra.

—Gracias.

—No te preocupes, en un momento ordenó otra docena de botellas.

—¿Cansanda, Violet?—se dirigió el presidente a la mujer.

—Un poco, pero estoy satisfecha Señor Brief.

—Comparto su sentir—le dio un sorbo a la bebida.—¿Y usted, Señorita Mai?

—Yo…—agachó la mirada—Yo también estoy bien. Gracias.

—Me da gusto—le observaba y seguía bebiendo.

Al terminar la cerveza colocó la botella en la mesa.

—Creo que iré a probar algún bocadillo y luego iré a mi cabaña a descansar.

—¿T-Tan rápido?—cuestionó, Goten.

—Sí, mañana quiero encapsular cosas de mi oficina para regresar al Oeste a buena hora.

—A claro, tienes que estar con Marron.

El muchacho y el presidente platicaron por un par de minutos y la estrella con pesadez en su mirada le observaba con disimulo; él ya se iría.

Se iría a su vida.

Donde pertenecía.

Con la mujer que debía de estar.

La correcta.

El ambiente perdió todo sonido pues en cámara lenta se embriagaba del azul y de su exótica belleza. Observaba el parpadear de sus ojos, el movimiento de sus labios y el cómo el trago de la cerveza pasaba por su garganta.

—En seguida regreso—fue el joven a la barra de bufete.

Y todo el ambiente volvió a su ritmo original y ella regresó de su hipnosis.

La mesa de atrás que daba justo a la espalda de Mai, estaba repleta de algunos obreros que sin duda ya estaba en total estado de ebriedad.

»Mujeres ingratas—decía uno de ellos con aguarrientosa voz—No sirven para nada, son unas malditas zorras.

»Solo vienen a destruir hogares. De haber sabido no hubiera abandonado a mi esposa.

La mujer se incomodó por semejantes cosas que decían esos tipos; sus brazos se tensionaron y sus manos apretaba su falda mostaza.

—Que tipos tan más nefastos—comentó.

—Tranquila Mai, sólo trata de ignórarlos.

—Siempre pasa esto cuando los malditos obreros beben—agregó Goten tras recargar la espalda en el respaldo de la silla.

—Pero creo que se están excediendo—dijo, Mai.

Y éstos continuaron.

»Al menos tenía buen trasero.

»Ja,ja,ja—estrechaban sus botellas.

»Eso es lo importante, es lo único que importan: BUEN TRASERO.

»A esas mujerzuelas no hay que tenerles compasión, solo sirven para pasar la noche y listo. Hubo una que contó su vida y la verdad solo fingí interés por ese momento, la muy estúpida me creyó.

»¡Ja,ja,ja!—reventaron en carcajadas.

La estrella se puso de pie.

—Iré a descansar, chicos. Los veo mañana, ¿sí?—tomó su abrigo, su bolso de mano y partió.

Trunks divisó la escena con la mayor discreción posible. Terminó de comer su último bocadillo y limpió sus labios con una servilleta; regresó a la mesa.

—Violet, Goten, me despiden de la señorita Mai. Nos vemos mañana.

—Sí, presidente Brief. Pase buena noche.

—Te veo mañana, Trunks.

El muchacho salió del lugar y Violet & Goten se quedaron platicando un rato más. Pero el azul por un descuido olvidó su teléfono celular en la mesa.

.

.

.

—Malditos estúpidos…—murmuró la estrella tras caminar por el mismo caminito de concreto.

Había faroles que iluminan la noche y cerca de su luz un par de insectos volaban a su alrededor.

—Se nota que esos malditos no saben nada. No quiero ni pensar la pobre mujer que cayó en sus manos. Ingratos.

Mai quien llevaba su abrigo esponjoso se abrazaba ella misma entre pasos lentos mientras con una mano sostenía su bolso de mano.

—Qué frío…—sintió un escalofrío.

El sonido de sus tacones era prácticamente lo único que se escuchaba en el lugar.

De momento se encontró con una banca de herrería y tomó asiento. Esa patraña de que tenía sueño era mentira; en realidad lo que menos quería era que amanecería pues al primer rayo de luz era empacar e irse. Y no volver a «verlo» nunca más.

Qué triste.

Miró sus pies mientras los movía de un lado a otro para apaciguar lo cansado.

Aparentemente se miraban normales pero ella los sentía hinchados, como sapos gordos.

Y de solo imaginárselo rió.

—Fue un día de locos hoy...—suspiró y su risa cesó de momento.

De repente inclinó su cuerpo hacia sus piernas, recargó los antebrazos en las rodillas y agachó la cabeza.

Y volvió a reír.

Quizás era la forma más grata de llorar. Pero su risión poco a poco se convirtió en sollozos y una lágrima de cristal tan brillante como una estrella, se deslizó por su mejilla.

Tenía tanto reprimido en su pecho que era mejor ese momento de soledad para desahogarse. Para sacar todo.

Juró hace un mes que nunca volvería a derramar una lágrima pero ahora lo necesitaba; en verdad lo necesitaba sino explotaría. En ocasiones el cuerpo por propia naturaleza exige llorar.

Llorar por las circunstancias.

Llorar por tristeza.

Llorar por estrés.

O simplemente llorar por la vulnerabilidad de ser simples humanos compuestos de corazón y sentimientos.

—Eres patética, Mai…—se reprochó ella misma.

—Yo no creo que lo seas.

Al escuchar una segunda voz observó cerca de sus zapatillas otro par de calzado elegante. Sus pupilas se dilataron y levantó el rostro.

—Tr-Trunks…

.

.

.

La vibración del teléfono hizo que ambos voltearan.

—¿Uhm…? ¿Q-Qué es eso que suena?

—Son Goten—Violet parpadeó y señaló—Creo que hay un teléfono detrás de las botellas.

El muchacho lo tomó y vio que en la pantalla táctil se registraba el nombre de «Marron» además de una fotografía de la misma. El teléfono en sí estaba bloqueado pero tenía la opción de contestar «llamadas de emergencia»

Y atrevidamente fue lo que hizo.

—Hola, mi amor—contestó simpático.

Después de unos segundos de silencio contestaron.

—No creas que no reconozco tu voz, Goten—rió

—¿Cómo estás, pequeña? ¿Buscas a tu amado?

—Así es.

—Lamento decirte que el bello durmiente se fue a la cama. ¿Quieres que le lleve el teléfono?

—No, descuida, solo marcaba para saludar. Quería saber cómo le había ido con la inauguración.

—Por fortuna fue un éxito. En estos momentos estoy en un festejo, no dilato en ir a mi cabaña. Si quieres podría dejarle de paso su celular.

—Te lo agradecería mucho, Goten.

—No es nada.

—¿Goten…?

—¿Sí…?

—Gracias por todo.

—No hay de qué, bonita. Descansa.—colgó.

—¿Era la señorita Jinzo? —cuestionó Violet.

—Sí, preguntaba por Trunks.

—Ya veo.

—Bueno, termino esta cerveza y nos vamos.

—De acuerdo.

Y ambos adultos continuaron con su charla.

.

.

.

—¿Q-Qué haces aquí?

—Solo rondaba por aquí y fumaba un par de cigarrillos, ¿Cómo estás?

—B-Bien—secó inmediatamente el rastro de sus lágrimas.—¿Y tú…?

Se limitó a contestar y solo asintió.

—¿Por qué te reprochas?—preguntó el azul.

—No es nada, en serio.

—Si acaso es por lo que dijeron esos tipos, créeme, no saben nada.

—Lo sé.

La mujer se levantó.

—Me tengo que ir, Trunks.

—¿Tan rápido?

Mai asintió.

—Ah sí, sí, comprendo—contestó el trajeado al rascar su nuca.

—Supongo que mañana tiene muchos quehaceres. Que descanse, Presidente Brief—hizo reverencia y se dio la vuelta.

—¡Mai espera!—le tomó del brazo.

—Trunks…

La mujer dijo su nombre y miró hacia todas partes con temor de que alguien los viera.

El empresario la jaló hacia él; le abrazó con fuerzas.

—P-Pero Trunks…

—Solo un minuto, un minuto nada más…—cerró sus ojos y acurrucó su rostro en el cuello de la mujer. Suspiró.

Los brazos de la estrella que se mantenían flojos a los lados, poco a poco por mera inercia se elevaban hasta que rozaron la espalda del joven.

—Trunks…

—No llores jamás, ¿me escuchaste? ¡No quiero que llores nunca!. Recuerda que debemos sonreír, ser felices.

»Porque lo mejor de las personas es verles sonreír.

El abrazo se intensificó. Los ojos de la estrella se tornaron cristalinos y por propia necesidad él buscó su mirada y sostuvo con ambas manos su rostro.

—Que nadie te haga perder el camino con las estupideces de sus palabras; son personas carentes de significado que no saben NADA. Se les hace fácil juzgar de manera cruel sin ponerse en el lugar del otro. Y créeme que en el fondo yo tenía algo de esos tipos pero tú, tu historia, tu vida, me hicieron comprender que nadie tiene prohibido a recibir un poco de cariño. No todas las personas que son protagonistas de amores bajos son malos individuos como todo mundo cree; nadie le pertenece a nadie Mai.

La mujer estaba anonadada mirándole a los ojos.

—A veces tanto escrúpulo, tanta estupidez de las personas hace que solo visualicen lo malo, pero nunca estudian a fondo nada. ¡Nunca saben nada!. Y sin embargo siempre están listos para señalar y decir «Está mal» «Está mal lo que lo haces» ¿Y sabes algo, Mi Flor?

—D-Dime…—sus labios rojos temblaron al contestar.

—Su visión es tan pobre que se limitan a conocer personas que en verdad son hermosas por dentro. La vida es tan sabía que en un momento los pondrá en el rol que menos imaginaron. Como tú, como yo, como tantas personas que están en una situación similar y, te juro que no es el afán de dañar a nadie, no se trata de dejar tu camino, de querer o no querer solo son cosas que pasan. Y por ello te agradezco la confianza que diste, tu cariño, tu tiempo. Le diste luz a mi empresa—volteó a lo lejos a ver el letrero luminoso del edificio—y …también le diste otro significado a mi vida.

—Y tú…tú le diste una nueva luz a mi vida, Trunks.

Al visualizarse poco segundos a los ojos, al derramar ella otra lágrima y por propia naturaleza él borrándola de su mejilla con el dedo pulgar; se besaron.

Sus manos apretaron sus abrigos, gemidos se escapaba de repente en medio de la profunda magnitud del beso que por grandes impulsos protagonizaron bajo el cielo estrellado.

Y no importó nada.

No importó el ambiente.

No importó el entorno.

Se olvidaron simplemente que era muy probable que alguien justo en ese momento les observará.

Alguien que en compañía de otra persona se le desfiguraba el rostro de la impresión de estar viendo la escena.

—Son Goten…—susurraron su nombre y éste sólo frunció su mirada.

CONTINUARÁ…

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¡Holaaaa! :D

Gracias por llegar hasta aquí, me hace muy feliz saludarles. ¿Pero qué capítulo, eh? Lo sé, hasta yo me puse muy nerviosa por todos. Espero que haya sido una grata lectura para ustedes y hayan soltado algunos gritos fangirls, suspiros y sonrisas de repente.

Imagen de portada: Hecha por Lindisima Queeneon, hermoso Fanart de Marron, Trunks & Mai. Muchas gracias, ¡Es precioso! Vayan todos a verlo :D

Días atrás recibí unos Fan arts de Marron & Mai ¡preciosos! hecho en pintura. Esta maravilla se lo debo a Evelyn Cotrina además de unos Doujins que hizo inspirándose en el capítulo 12 de FA ¡Hermosos! ¡Tienen que verlos!

Tanto el trabajo de Queeneon como los de Evelyn Cotrina están exhibidos en mi FanPage "Kuraudea Rorena" el enlace aparece en la biografía o pueden teclear el nombre desde su buscador de Facebook. Dense una vuelta para que vean estos hermosos fan arts y fangirleamos a lo lindo :D

Evelyn & Queeneon ¡MILLONES DE GRACIAS!

El capítulo de hoy estuvo lleno de sorpresas, fue difícil escribirlo, cada vez es más complicado, créanlo. Pero ustedes con sus lindos rws, por sus muestras de cariño, por sus dibujos y demás , me hacen sacar fuerzas para escribir. GRACIAS.

Como siempre saludos para:

Himeko03: Himeko te extraño a ti y tus Big Rws que alimentan mi espíritu jajaja espero que estés bien, bonita.

Bri 17: Gracias por el amor que te inspira Fa, Bri, me enternece mucho de veras. Gracias por leer.

Odette Vilandra: Gracias bb por tus salvajes Rws cuando quieras te agarro a chicotazos, ya sabes, tú solo dime y armamos una noche desenfrenada jajaja. ¡Besos!

Cereza del Pastel: Gemela Big mama :D siempre fiel con mis capítulos, rws y borradores jaja gracias. Gracias por todooooooo.

Evelyn Cotrina: gracias por tus hermosos dibujos y gracias por dejarme conocer más de tu persona. Tienes un gran talento. Saludos hasta el lindo Perú.

Queeneon: Linda, linda, linda, millones de gracias por estar aquí, por el detalle de tus dibujos. Gracias por disfrutar del Fic, por tus comentarios, por todo. Un abrazo grande.

Nancy: Holaaaa :) espero que hayas disfrutado del capítulo, te juro que hasta me jale las greñas de la emoción, yo también me pongo en el lugar de los tres ¡Y chispas, qué dolooooor!

Gracias, Nancy.

MariaEnriqueta: Gracias por pasarte a leer, bendiciones por siempre. Un abrazo.

Rukia-00: Me alegra tanto verte por aquí. Gracias por las cosas bonitas que me dices. Me alegra que escribieras. Gracias por leer.

Konnishiha Mundo: Hola linda, un gusto como siempre leerte y que andes por aquí siempre fiel a cada actualización. Gracias infinitas, aprecio que me escribas. Besos hasta El Salvador.

Mel-Nara: lindaaaa besos para ti, cuidaré mucho de ese corazoncito. Un abrazo.

Karol: Ay, linda, un enorme aprecio te tengo por siempre pasarte por aquí y por dejar tu huellita. GRACIAS.

Leonarda: Me da gusto saludarte, linda, no te miraba desde HelMR. Eternas gracias para ti.

Lectores silenciosos: gracias a todos ustedes que se pasan a leer, GRACIAS. Un abrazo para todos, me hacen feliz sus visitas.

Saludos extras:

Sandy Lyv: gracias por contactarme, linda. Un placer.

Giorgia Podda: gracias por leer, linda. Besos hasta la Bella Italia.

Luupe Zarza: Gracias por leer, Bonita.

Gracias a las admins de Trunks & Mai/Page por estar al pendiente de mis actualizaciones, y a todos los que por ese medio pilla y leen Flor Artificial, GRACIAS.

Sin más que decir, le mando a todos un fuerte abrazo. Gracias, gracias, gracias por leer FA.

Nos vemos para la próxima.

Con cariño:

Kuraudea R.


31 de Marzo del 2017

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