Sakura, sentada en la cama, abrazada a sus rodillas esperaba a que volviera Kakashi. Se sentía muy bien, asquerosamente bien, mejor que en toda su estúpida vida. Hacer el amor con alguien del que estaba enamorada y ademas le correspondía no se parecía en nada a lo que ella conocía. Tenía la sensación de mantener sobre su cuerpo una película protectora, caliente y suave, por donde él la había acariciado y besado. Ojala no desapareciera nunca. Había sido muy rápido, y ella se había sorprendido de lo lista que estaba para él. No era una mujer que hubiera tenido mucho problema con el sexo pero nunca había estado tan excitada. Sólo con recordar a Kakashi sobre ella su vientre volvía a acumular calor y un hormigueo recorría la cara interna de sus muslos. Desde luego sería difícil combinar esas nuevas sensaciones con su imagen de sensei y capitán. Y pensando esto el ninjacopia entró por la puerta. Lo hizo sonriendo, con una taza de chocolate de cada mano y vestido solo con unos pantalones.

- Ahora no iras a negarte a probarlo, ¿verdad?- dijo acercando una silla con el pie. Se sentó con el respaldar entre las piernas frente a ella y le alargó una de las bebidas. Sakura tomó la taza y él le acarició los dedos con los suyos. Eléctrico.

- Gracias.- Estaba demasiado aturullada para conversaciones mas profundas.

Tener a Kakashi tan cerca de ella sabiendo lo que podía hacerle la tenía suspendida en una exquisita ansiedad. Él tampoco decía nada, mientras sorbía el chocolate no dejaba de mirarla con una expresión seria y dominante como si la analizara. Y Sakura se olvidó hasta de su nombre perdida en sus ojos. Kakashi era un agujero negro amenazando con tragársela entera, piel, carne y huesos.

-¿No vas a tomártelo?

- Oh, sí.- Dijo un poco avergonzada y le dio un sorbo.

Delicioso. Ni muy dulce ni muy amargo, con una textura suave pero lo suficientemente consistente para hacerse notar durante un rato en la boca. Así como él. Mierda, tendría que hacérselo mirar. Esto se estaba volviendo un poco absurdo. Quizás se le curaría la tontería si la besara de nuevo...

-¿Te gusta?

- Mucho.

El peligris debió pillarlo por otro lado porque levantó una ceja y sonrió muy sensual.

- Te quiero.- dijo de golpe como el que da la hora.

Sakura se atragantó y lo miró. Su corazón era un conejo golpeando violento y ridículo entre sus costillas. Sintió subirle toda la sangre a la cabeza, debía parecer una bombilla de feria. Apartó la mirada abochornada.

- Vaya. Eso si que es agradecer un cumplido.- dijo Sakura en un último esfuerzo por parecer cuerda.

Entonces Kakashi soltó su taza sobre la mesita de noche, se levantó y le quitó la suya de las manos. Luego se acercó a ella y tomándola de la mejilla, la besó tumbándola hacia atrás y dejándola bajo él. Mientras que con la otra mano aguantaba su peso para no aplastarla se dedicó a degustar el chocolate en los labios de la mujer, despacio y a conciencia. Si Sakura no estuviera estado tan entretenida estaría dando saltos en la cama.

- Te quiero.- murmuró Kakashi sobre sus labios, y lo repitió bajito, una y otra vez entre beso y beso.

- Kakashi...- gimió ella. Esas palabras la estaban excitando y su sangre comenzó a burbujear en las venas.

El ninja deslizó la mano por su garganta hasta uno de sus pechos y comenzó a amasarlo acariciando el pezón con el pulgar. Con la otra le sujetaba la cara con firmeza. Su boca fue requiriendo mas y entreabrió sus labios con la punta de su lengua. Cuando ambas lenguas se rozaron un latigazo les recorrió la columna. Sakura cada vez estaba mas caliente. Se soltó un instante del bocado del hombre para recorrer con pequeños mordiscos la mandíbula y cuello del hombre. Era extraordinario poder lamer ese pequeño pedazo de piel recién descubierto. Kakashi suspiró y ella se animó. Bajó su mano atrevida por el abdomen duro del hombre hasta llegar al filo de los pantalones y la introdujo suavemente. Él la miró sorprendido y expectante. Ella con una pícara sonrisa agarró su pene y comenzó a masturbarlo.

- Sakura...- algo afónico enterró la cara en el cuello de ella abrumado.

La piel era muy suave y notaba los latidos en su mano. Sentía como con sus caricias el miembro iba creciendo y endureciéndose. La necesidad fue haciéndose mas insistente en ella y abrió las piernas invitándolo. Kakashi sacó la cara de su refugio y la miró lascivo.

- Eres una bruja. - Y se levantó un poco para penetrarla.

- ¡Kakashi-sensei!¡Sakura-chan!

- ...

- Naruto.- dijo ella en voz baja.

El peligris miró a la puerta como si pudiera derretirla con el Sharingan. Y luego a la joven bajo sus piernas.

- Silencio.- susurró poniendo un dedo en sus labios.

Ella levantó las cejas divertida. Si creía que Naruto se iba marchar notando su chacra dentro de la casa es que estaba mas ido que ella. Miró el despertador encima de la mesita de noche. Las once de la mañana. Era normal que fueran a buscarlos.

- ¡Kakashi-sensei!¡Sakura-chan!- repitió aporreando la puerta.

- Cállate, Naruto, nos está mirando todo el mundo.- Era Sasuke.

Mierda. Kakashi se levantó de la cama y se subió el pantalón bajo la mirada cómica de Sakura.

- Es mejor que salga yo.- dijo señalando el bulto en sus pantalones.

- Los despacharé pronto. No te muevas.- dijo el ninja y salió poniéndose la camiseta y la máscara.

La pelirrosa no debió creerle porque se lió la sábana al cuerpo y pegó la oreja a la puerta.

Cuando el peligris abrió empezó el eterno berrinche de Naruto protestando por su poca o nula puntualidad. Y el molesto silencio de Sasuke. Por lo visto ninguno se había dado cuenta del problemilla en los bajos de su sensei. Entonces escuchó que preguntaban por ella. Y Kakashi les dijo la verdad, a medias. Que estaba enferma y había pasado muy mala noche. No les dijo nada de su increíble despertar. Y añadió un toque de atención a Naruto por haberla tirado al río. Nada mejor para deshacerse del rubio que hacerle sentir culpable. A Sakura le vinieron los remordimientos, sólo un poco. Tras eso y un gruñido de Sasuke oyó la puerta cerrarse. Corriendo se tiró a la cama como la niña que espera abrir su regalo. Pero por la cara que traía Kakashi habría que esperar un poco.

- No se van a ir sin mí. Están esperando ahí fuera.- dijo apoyando la espalda en la pared. En una mano llevaba el Icha- Icha. Bonito libro para cubrirse por ahí abajo.

- Bueno. - dijo alzando los hombros resignada.-Me doy un ducha y nos vamos.

- Será mejor que te quedes hoy aquí. Esta noche me has dado un buen susto.

Ella puso morros y lo miró coqueta.

- Es que no quiero quedarme sola...

El ninja sonrió y se acercó a ella.

- Duérmete. Nos veremos en un rato.

Y le acarició la mejilla despidiéndose. Posiblemente si la besaba Sakura lo agarraría de la solapa y no lo dejaría marchar.

Así que la pobre enfermita se quedó sola en la cama sin nada que hacer. Se tumbó hacia atrás y se dedicó a buscar una venganza muy dolorosa contra sus compañeros de equipo. Pero entonces la acogió el olor de Kakashi en las sábanas. Con modorra se enroscó en ellas y se abrazó a la almohada. Pero estaba visto que hoy no iban a dejarla tranquila porque al rato volvieron a llamar a la puerta. Pensó ignorarlo pero resultó ser Ino. Se levantó a regañadientes y salió de la habitación de Kakashi. Entonces recordó que andaba sospechosamente algo escasa de ropa así cogió un pijama de su dormitorio y se lo puso camino a la puerta.

- Hola Ino.- dijo con cara de malas pulgas.

- ¿Se puede saber dónde demonios has estado? - dijo la rubia entrando en el apartamento con muchos aspavientos.

- Llevo esperándote dos días en la guardia para decirte lo que tienes que hacer. ¿Ya no quieres trabajar?- preguntó con retintín y sentándose en el sofá.

Sakura cerró la puerta con paciencia y se cruzó de brazos.

- Estoy mala.

Ino alzó una ceja y la miró de arriba a abajo con desdén.

- Tú no estás mala, es que venías mal hecha de serie.

La pelirrosa resopló y se fue a la cocina dejándola sola. Yamanaka, tras dudar un poco, se levantó cansina y la siguió.

- ¿Quieres café?- le preguntó Sakura.

- Si no tienes nada mejor... Oye,- dijo mirando una cazuela.-¿eso es chocolate?

-¡No lo toques!- Ino se echó hacia atrás asustada.

- ¿Está envenenado o algo?

- Sí, mas o menos,- respondió recuperando un poco la compostura-, es un experimento mío.

- Oh, vale, vale, ni me acercaré, no quiero intoxicarme.- Sakura sonrió para si.

Ambas permanecieron en silencio un rato mientras subía el café. Ino la miraba como si algo no le cuadrara.

- ¿Estás enferma?- aparentando falta de interés.

Sakura la miró sonriendo.

- Ya estoy mejor. Sólo han sido anginas. - dijo señalándose la garganta.

Ino asintió. Ahora que lo decía notaba el chacra de su amiga muy bajo. Tal vez decía la verdad.

- Creo que lo llevo incubando desde que llegué pero resulta que ayer tuve un pequeño percance durante el entrenamiento y esta noche he tenido bastante fiebre.

- ¿ Qué te pasó?

- Naruto nos lanzó a Kakashi y a mí al río.- dijo sirviendo el café y llevándolo a la mesa. Ambas se sentaron a desayunar.

- Te he dicho desde siempre que ese chico tiene un grado de tonto.

- No te metas con él, Ino. - le espetó Sakura enfadada.

La rubia bufó.

- ¿Por qué no te curaste tú?

- ¿ No has escuchado eso de en casa del herrero, cuchara de palo? Pues mas o menos.

- Pues haber ido a verme al hospital.

- No hizo falta, Kakashi cuido de mí.- Al momento se arrepintió de sus palabras. La miró de reojo. Ino sonreía burlona.

- Ah¿sí?

- Sí, bueno, me dio una aspirina y eso.- Dijo Sakura carraspeando un poco.

- Ya...- y no dejó de sonreír. Pero por algún extraño motivo decidió darle un respiro.- ¿Y dónde está ahora ese viejo pervertido?

- Ino...

-¿Qué? ¿Es que no es viejo?

- Se fue con los chicos a entrenar. A mi me dejaron atrás.

- Entonces ¿Vas a quedarte aquí todo el día sin hacer nada?

- Tenía pensado seguir durmiendo. ¿Cuenta eso como nada?

Ino parpadeó y sacudió la cabeza.

- Ni hablar. Te vienes conmigo. Tengo que hacer algunas compras y tú deberías hacer lo mismo. ¿ No te cansas siempre de ir de rojo? ¿Qué te vas a poner para salir de fiesta?

- ¿De fiesta?- Sakura se imaginó su armario por dentro.- ¿ Sirve el uniforme de ANBU?

- Uarrrgggg. Vístete, nos vamos ya.- dijo levantándose de golpe.

- Es que estoy malita.

- ¡Qué te muevas!

Y Sakura se fue a su dormitorio riendo.

Abrió el armario y salió volando una polilla asustada. La verdad es que necesitaba ropa. Solo tenía el par de mudas de ANBU y la camisa Haruno que le consiguió Shizune. Ah, y sus braguitas del osito amoroso. Pero tampoco tenía dinero. Quizás podría hacerle la envolvente a Ino. Así que se dio una ducha rápida y se vistió.

- Estoy lista.

- Si tu lo dices...

Y las dos amigas salieron dispuestas a dejar temblando las tiendas, como decía Ino ,de moda cool.

…...

Kakashi vigilaba a sus dos alumnos. Hoy estaban practicando una técnica de taijutsu para que Naruto pudiera evitar el Sharingan. No es que desconfiara tanto de Sasuke, pero sabía que Madara andaba suelto y no estaba dispuesto a que Naruto cayera de nuevo en un jutsu ilusorio. Como él mismo había visto en Gai, consistía en prever al enemigo mirando sus pies. Eso era la teoría porque en la práctica Sasuke era demasiado veloz. Así que con varios clones Naruto intentaba captar la secuencia de movimientos sin mirar mas allá de las rodillas. Era un ejercicio muy mecánico. Ademas de que le serviría de poco en caso de encontrarse con el otro Uchija. El chico Kyubi debía aprender a calcular la acción del adversario con las pistas mínimas. Tal vez Sakura pudiera ayudarlo. Su técnica de lucha con la máscara de hierro era increíble. Sakura...

Bajo la tela de la máscara se dibujó una sonrisa y una cálida emoción fue inundando sus pulmones. La mañana se iba hacer eterna hasta volver a tenerla en sus manos. Tras derrotar ese miedo a mostrar y disfrutar de sus sentimientos la joven había resultado ser una amante apasionada. Y tenía la certeza que era sólo la punta del iceberg, lo veía en la forma en que lo miraba. Nadie lo había hecho con la adoración y el deseo en que lo hacía ella. Nunca le habían provocado una pasión que dominara su pensamiento día y noche. Era como volver a ser un adolescente, aunque nunca se hubiera sentido como tal. Chunnin a los seis años y Jounin a los trece, no había tenido ni tiempo ni ganas para relacionarse mas de lo necesario con las chicas de su edad. Bajo la influencia de Jiraya había tomado la percepción del sexo como algo necesario y divertido sin mas trascendencia que la de pasar un buen rato sin mirar atrás. Así que lo que Sakura desencadenaba en él lo tenía agradablemente asombrado. Pensar en ella como algo suyo lo conmovía. Era la primera vez que tenía un vínculo de ese tipo. De repente recordó algo importante que había pasado por alto y frunció el ceño. Sakura no era libre.

…...

Caminar por las calles de Konoha sin nada que hacer salvo mirar de vez en cuando algún escaparate y sujetar miles de bolsas de colores de Ino, le demostró a Sakura lo que había echado de menos la aldea. La gente vivía mas la calle, era mas amigable y activa que en el Hierro. Allí, el clima gélido había forjado personas con carácter duro e intransigente. Pero al estar tan alejado, las gentes eran hospitalarias con el viajero. Tras las primeras dificultades Sakura se llegó a sentir como una mas. Ademas sabía que Konoha, tras la apariencia de cordialidad escondía un monstruo sibilino y venenoso que devoraba a sus propios hijos. No tenía mas que recordar lo que habían hecho con Naruto o con Sasuke. O con el padre de Kakashi. Aunque un Hokage tras otro intentara proteger a la gente humilde de la aldea, por un motivo u otro los niños acababan sufriendo los errores de los mayores.

- ¿Cuánto vale este?

Sakura miró a Ino. Regateaba por un vestido dos tallas mas pequeñas que la suya sólo por molestar. Su amiga vivía en un mundo paralelo en el que su problema mas importante era que su chico de la semana la invitara a salir. Por lo visto la dueña de la tienda se la quería quitar de en medio pronto y accedió rebajarlo. Cuando salieron a la calle Ino lo sacó y lo puso encima de la pelirrosa.

- Te está que ni pintado.

- ¿Qué?

- Es un regalo. Toma.- Y se lo dio.

Sakura lo tomó con la punta de los dedos como algo irreal.

- ¿Ino...?

Era sencillo pero muy bonito, azul eléctrico sin mangas y corto. Se le saltaron las lágrimas.

- ¡Ino...!¿por qué?

- Bueno,- dijo echándose el flequillo a un lado.-, sabes que soy un alma caritativa y estás muy necesitada y …

- ¿Qué quieres?- soltó la pelirrosa de golpe.

Ino sonrió de medio lado.

- Una cita con Sasuke-kun.

Sakura tragó hondo y contó hasta diez. Después le estampó el vestido en la cara y se dio media vuelta.

- Ni loca. No se lo desearía ni a mi peor enemiga.

- Oye, oye, esperame.- dijo Ino siguiéndola.

- Creía que ya no te gustaba. - continuó insistiendo.

Sakura se paró y la miró.

- Ino, no me gusta, y no me gusta para ti.

- ¿ Pero por qué? Creía que estaba volviendo a ser el de antes. Con Naruto se lleva bien.

La pelirrosa miró al suelo y habló en voz baja.

- Aun no confió en él. Hay veces que se preocupa por nosotros y otras actuá como si fuera a degollarnos por la espalda. La mayoría de las veces creo que interpreta un papel. De verdad, Ino,- dijo mirándola. -, no me pidas que os haga de Celestina. Si quieres algo con él no quiero tener nada que ver.

La rubia la miró valorando seriamente lo que decía.

- Sakura, yo creo que está muy sólo. Yo podría ayudarlo.

- ¿Ayudarlo? Que buena persona eres.

- Sí- afirmó asintiendo efusiva.- ya lo sabes.

La pelirrosa continuó andando y pensó en silencio durante un rato. Ino la acompañaba vigilando de reojo. Cuando la rubia vio que se dirigían a los campos de entrenamiento sonrió pero no dijo nada. Un poco antes de llegar al claro del equipo siete, Sakura se detuvo.

- Quiero algo a cambio. A parte del vestido, claro.- y se lo quitó de un tirón.

…...

Cuando Kakashi la vio llegar le dio un vuelco el corazón. Venia sonriendo, triunfal y escondiendo algo en una bolsa. Los saludó a todos con la mano y él levantó un poco la barbilla del libro en respuesta. Venía con Ino Yamanaka.

- Sasuke, ¿ puedes venir un momento? Tengo que hablar contigo.- dijo Sakura de repente.

Él dejó el entrenamiento y se acercó a las chicas. Naruto que se había quedado sin contrincante se fue junto a su sensei con las manos tras la nuca.

- ¿ No me dijiste que estaba enferma, Kakashi-sensei?

Pero éste no contestó. Quería saber que es lo que se traían con el moreno. Hablaron un poco, cuando Sasuke se metió las manos en los bolsillos e Ino se sonrojó se imaginó por donde iban los tiros. Pero entonces Sasuke dijo algo y Sakura dejó de sonreír. Ino la miraba suplicante. Finalmente la pelirrosa asintió y los dejó solos dándoles la espalda. Se dirigía a donde estaban Kakashi y Naruto y no vio que Sasuke no le quitaba la vista de encima.

- Hola.- dijo la joven sentándose en el suelo junto al ninjacopia. Al rozarse con el brazo a los dos se les puso la piel de gallina y empezaron a tener calor. Naruto la miraba un poco confundido.

- ¿ Ya estás buena?

- Sí, Naruto. No fue nada. Oye¿ qué me he perdido hoy?- le preguntó a su sensei.

Él respiró hondo disfrutando de su olor e intentó centrarse.

- Está aprendiendo a evitar el Sharingan.

Sakura parpadeó y miró a su amigo.

- Oh, falto un día a pasáis a las clases para adultos.

- ¿Y tú?- preguntó el peligris señalando la bolsa.

- Es un regalo de Ino.

- ¿De Ino?- preguntó Naruto incrédulo.

- Si. A cambio tengo que acompañarlos esta tarde en una cita.- dijo señalando a la pareja que había quedado un poco alejada.

- Jajajaja.- rió Naruto.-¿Sasuke con Ino?¿ Y tú de sujeta velas?

- Idiota, sabes que Sasuke aún no debe andar sólo por la aldea. ¿Quieres ir tú?

- No, no, gracias. - dijo sacudiendo las manos.- Ademas con esto de hacer de niñera del Teme hace tiempo que no estoy con Hinata.- dijo algo sonrojado.

Sakura sonrió y miró a Kakashi.

-¿ Y tú? ¿Te ofreces voluntario?

Éste la miró por encima del hombro y entrecerró su ojo.

- La verdad es que ya tenía planes para esta tarde.

Sakura aguantó la respiración. ¿Aquello iba con segundas? Miró a Ino. Aun podría devolverle el vestido. Y luego miró a Sasuke.

- En fin, parece que sólo quedo yo.- Dijo apoyando la frente en las rodillas.