ding dong ding dong, será el amor? (8), jajaja, canciones ridículas xD
Estoy aburrido
- SH
Me doy cuenta.
Es el mensaje número 25 que recibo.
- JW
Ven a casa
- SH
Estoy trabajando.
Y se dificulta si sigues mandando mensajes.
- JW
Entonces ignóralos.
- SH
Sabes que no haré eso.
- JW
Claro que no los ignorarás,
me amas.
- SH
Imbécil.
- JW
Me amas.
- SH
Vete al demonio.
- JW
Me amas
- SH
¿Vas a repetir el mismo mensaje?
Es infantil.
- JW
ME AMAS
- SH
Ya fue suficiente
- JW
ME AMAS ME AMAS ME AMAS
ME AMAS ME AMAS ME AMAS
John Watson ama a Sherlock Holmes.
- SH
Sí, te amo, maldita sea, te amo
¿Estás contento?, ahora, POR FAVOR,
¡Déjame trabajar!
- JW
John apartó el teléfono, ya exasperado, se levantó de la silla, ¿por qué no entraba el paciente?, estaba a punto de salir a llamarle cuando la puerta del consultorio se abrió de golpe.
- ¡Sherlock!-
El detective cerró la puerta tras de sí y se lanzó en un fogoso beso contra John, fueron hasta el escritorio entre risas y mordidas, Sherlock hizo sentar al doctor en la silla, él se acomodó en el escritorio frente a él.
- Yo también- dijo Sherlock, mirando fijamente los ojos azul grisáceo de John.
- ¿Qué?-
- Yo también te amo-
John se quedó sin palabras, sólo pudo mirar a Sherlock quién ahora estaba arrodillado frente a él, debajo del escritorio.
- Doctor, creo que tengo un problema muy serio- dijo el detective con voz juguetona y una sonrisa en los labios.
- ¿Qué le pasa?- preguntó John, siguiendo el juego – Tiene que decírmelo todo para que pueda ayudarle-
- Doctor, siento una terrible necesidad de hacerle un oral hasta llevarlo al orgasmo-
- Ah, pero si eso se resuelve muy fácil, sólo tiene que bajar la cremallera de mi pantalón y encontrará la solución a su problema-
Sherlock hizo lo que John decía, extrayendo el pene ya dispuesto, lo contempló un momento, lamiéndose los labios.
- ¿De verdad puedo, doctor?-
- Claro que puede, adelante-
El detective sonrió al notar el deseo de John, comenzó a repartir lamidas por toda la extensión del falo, escuchando con gusto los gemidos ahogados de su doctor, se entretuvo succionando la cabeza del miembro, saboreando el preseminal, y, sin torturar más a John, introdujo completo el pene en su boca, lo tuvo así unos segundos que a Watson le parecieron eternos, la calidez de aquella boca lo haría perder el control.
- ¿John?- oh, Dios, Sara, la doctora estaba en la puerta, asomándose tímidamente, suerte que el escritorio ocultaba a Sherlock.
- ¿Sí, Sara?- dijo John, tratando de no sonar como alguien a quien el amor de su vida le hacía el más delicioso fellatio, o algo así.
- Ah, es que no has pasado paciente y me preguntaba… ¿estás bien?, pareces acalorado…- la mujer había entrado al consultorio y se acercaba a John.
- ¡No, no, no te acerques!-
Sara se paró en seco, mirando a John como a un bicho raro, Sherlock, por su parte, seguía con la labor, aguantándose la risa.
- Ok, ¿te paso paciente?-
- No, eh, dame unos minutos-
- ¿Seguro que estás bien?, estás rojo y sudas mucho-
- Sí, sí, muy bien, no te preocupes, yo llamo paciente, gracias-
-De acuerdo…-
Sara se fue, aunque no muy convencida, John estaba debatiéndose entre ahorcar a Sherlock o dejarlo seguir, se decidió por lo segundo.
- Hngg, cuando lleguemos a la casa…ahh…te voy a follar tan duro que no vas a poder sentarte, ghh-
Sherlock respondió con un suave mordisco que sólo excitó más a John, continuó en su tarea, engullendo completo el pene de su John, no tardó en sentir el caliente semen derramarse en su garganta.
- Te amo- repitió Sherlock, esas palabras nuevas en su boca se le antojaban deliciosas y perfectas, palabras para John, sólo para John.
- Yo a ti, Sherlock-
ding dong ding dong, y fue el amorrrrr (8)
