Si están leyendo esto saben que los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y también saben que Edward me pertenece ;)
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Hola pequeña…!
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-Ahora dime cuanto amas las agujas.- dijo Bree riéndose de mí, le lance dagas con la mirada. Acababa de pasar por otra contracción, si pudiera levantarme con libertad lo haría e iría a golpearla.
-No se supone que estas aquí para reconfortarme y decirme que todo estará bien?- cuestione.
-O no, ese es el papel del papá, aunque para ser sincera nunca son de mucha ayuda, la mayoría se desmayan-rio y parecía como si estuviera recordando algo- y todo estará bien, eso te lo puedo asegurar.
-Por fin dices algo amable.- masculle rodando los ojos.
No me mal entiendan, Bree es genial, aunque a simple vista pareciera que no nos llevábamos bien, ella es tan parecida a mí, en cuanto al humor, ella entiende mis bromas yo entiendo las suyas y es divertido pelear con ella. Nuestra relación amor-odio comenzó cuando al tratar de colocarme la intravenosa dijo que mis venas apestaban porque no querían cooperar para colocarla, yo la mire ofendida y le dije que tal vez ella apestaba como enfermera, acaba de pasar por una contracción y no debió meterse conmigo. Nos miramos fijamente por unos segundos y luego comenzamos a reírnos, cabe señalar que Edward nos veía como si estuviéramos completamente locas.
-Tal vez serás amable con las embarazadas hasta que lo experimentes, no sabes que tenemos sentimientos o qué?- cuestione fingiendo indignación aunque también estaba riendo lo que no hacia mi actuación muy creíble.
-Oh yo lo sé.- simplemente respondió mientras observaba algo en la computadora donde revisaba todo lo relacionado con mi trabajo de parto.
-Tienes hijos?- le pregunte aunque pareció bastante obvio después de su respuesta.
-Oh sí, tengo a una pequeña traviesa, se llama Maddie. La amo con todo mi corazón, quieres conocerla?- me pregunto emocionada, asentí. Saco su teléfono buscando la foto, cuando la encontró se acerco a mí y me lo tendió. En ella había una pequeña niña con el cabello negro como su madre pero rizado, pude ver varias de las facciones de Bree en ella, sostenía un oso de peluche morado y mostraba su sonrisa abiertamente a la cámara.
-Es adorable, cuántos años tiene?
-Tiene 4 y que la linda carita no te engañe, es todo un torbellino.- me advirtió pero sonreía con adoración al hablar de ella y sus ojos se iluminaban, le sonreí.
-No pensé que tuvieras hijos, te ves muy joven para ser madre.- comente devolviéndole su teléfono, seguro había sido madre muy joven.
-Gracias por eso, pero si. Fui madre muy joven, cliché de nuestra generación lo sé. No fue planeado, pero fue toda una bendición tener a mi pequeña diablilla. La tuve a los 19.- me conto. Como lo había supuesto, joven.- al principio fue difícil porque yo estaba comenzando la carrera de enfermería, pero Diego me apoyo desde el principio y eso fue lo que nos hizo salir adelante.- comenzó a buscar de nuevo en su teléfono y me enseño una nueva foto, esta vez ella estaba con Maddie en su regazo y había un hombre a su lado abrazándola. Ahora veía de donde había sacado Maddie el cabello rizado, Bree y su adorable hija miraban sonriendo a la cámara pero él las miraba a ella y pude detectar amor en su mirada, era abrumador de ver como esa mirada desbordaba tanto amor hacia esas dos mujeres a su lado. Sonreí.
-Son una familia hermosa.- alague siendo completamente sincera.
-Gracias- me sonrió amable- ustedes también serán una familia hermosa, digo, tu hija cuenta con unos genes excelentes con tan bellos padres.
-De eso estoy hablando cuando te digo que tienes que decirme cosas amables.- pare un segundo- no estás siendo sarcástica verdad?- inquirí entrecerrando los ojos y respirando un poco aceleradamente porque sentí una contracción justo en ese momento, aunque no fue muy fuerte gracias al cielo.
-Claro que no, soy sarcástica pero no digo mentiras, mis padres me enseñaron a no decirlas- dijo riendo, regreso a su puesto revisando su computadora, trate de cambiar de posición pues estaba sintiendo adolorida mi espalda, pero no podía moverme mucho por mí misma, cuando Edward volviera le pediría ayuda, por cierto ya había tardado, había ido por sus padres a la entrada del hospital. Solté un bostezo, me estaba dando sueño aunque sabía que con estos dolores no iba a poder dormir, sería imposible, Bree volvió a hablar pasados unos minutos de silencio en la habitación -ya decidieron como se llamara? Me encanta saber los nombres de los bebes! Hay unos tan raros, tengo una lista de los nombres más raros que padres eligen, te sorprendería al ver esa lista.
-Apuesto a que será muy entretenida esa lista.- reí.
-Te lo aseguro, me siento un poco mal por los niños que fueron llamados así sinceramente. Cuando por fin nacían tenía ganas de ir hacia el bebe y darles unas palmaditas en el hombro y disculparme por su padres porque se burlarían de ellos en la escuela.- dijo, solté una carcajada- dime Bella, tendré que disculparme con tu hija por ti, por el nombre que le pondrás?- me pregunto negué con la cabeza aun riéndome.
-No, no elegimos un nombre raro, aunque me siento un poco decepcionada porque no entraremos en tu lista- hice un puchero, ella rio.- no le hemos dicho el nombre a nadie, solo Edward, la bebe y yo lo sabemos.- le conté.
-Y ahora yo verdad? Me lo vas a decir?
-Nop, tendrás que esperar como los demás.- le dije sonriendo maliciosamente.
-Qué? Porque? Yo soy tu enfermera preferida, no merezco ese privilegio?- negué con la cabeza riéndome.
-Tendrás que esperar un poco hasta que nazca.
-Uff al paso que vas serán un montón de horas- mascullo cruzando sus brazos con evidente decepción. La mire enfadada y alarmada, había dicho un montón de horas? Comenzó a carcajearse por mi expresión- solo estaba bromeando, no será tanto tiempo.
-Solo por eso no te lo diré.- me enfurruñe cruzando mis brazos, pero una nueva contracción me hizo deshacer la postura y sostenerme de las sabanas, esta había sido fuerte.
-Eso fue el karma mandándote una contracción por no quererme decir el nombre de tu bebe.- se burlo. Quise sacarle el dedo.
-Te lo voy a decir, pero promete no decirle a nadie- me rendí después de unos minutos, si soy sincera me moría por decírselo a todos, pero por lo menos a una sola persona por el momento era más que suficiente. Bree soltó un gritito emocionado como una pequeña niña y se acerco a mi cama asintiendo emocionada.- Edward y yo decidimos ponerle…
Pero justo en ese momento un alboroto entro en la habitación. Edward había vuelto y detrás de él venían mi madre, Esme, Carlisle, Rosalie y Emmett. El alboroto era gracias a Emmett que venía riendo no sé porque.
-Oh diablos, esto no es justo.- murmuro Bree por lo bajo, pues habían interrumpido mi anuncio, decepcionada volvió a su silla para seguir monitoreando a mi bebe, la mire dándole una disculpa con la mirada pero riéndome, esto era una señal, tenía que ser una sorpresa.
-Emmett si no te callas alguien del hospital vendrá a callarte o a sacarte de aquí.- le advirtió fastidiado Edward quien en cuanto entro vino hacia mí dándome una sonrisa y un beso en la frente.
-Está bien, perdón- se disculpo el grandulón y vino a abrazarme- como estas? Como se está portando la baloncita?
-Bien, pero tienes que buscarle un nuevo sobrenombre, si ya no está en mi barriga ese no tiene caso.- le dije.
-Oh esa es mi especialidad, en cuanto la vea se me ocurrirá alguno eso tenlo por seguro.
-Que sea uno lindo por favor.- le advertí.
-Claro que sí.
Los demás vinieron a saludarme también y a preguntarme como iba todo, como me sentía, si necesitaba algo.
-Ahora mismo se me antoja una hamburguesa con doble queso.- se me hizo agua a la boca, todos rieron.
-Rose porque no vamos a la cafetería, a mi también se me antojo una.- dijo Emmett sobándose la panza. Lo mire entornando los ojos.
-Eres malvado.- me queje, él rio.
-Es broma Bells, pero si vamos Rose, me está dando hambre. – Rose rodo los ojos ante el apetito siempre presente de su esposo- no te preocupes Bells te traeré algo.- me prometió antes de salir de mi habitación.
Carlisle estaba con Bree preguntándole algunas cosas y viendo el monitor con su actitud totalmente profesional de medico. Mi madre se acerco.
-Le llame a Charlie en cuanto Edward nos aviso. En cuanto le dije que habían entrado en trabajo de parto se puso a gritarle a Sue que tenían que irse inmediatamente, creo que cuando colgamos escuche un motor arrancando y la llamada no duro ni dos minutos. No me extrañaría que ya vinieran a medio camino. Ya sabes cómo es tu papá-rodo los ojos y rio recordando. Le creía, seguro mi papá se puso en movimiento de inmediato.
El tiempo que siguió estuvieron llenos de contracciones que se incrementaban a cada vez, palabras alentadoras de Edward, recordatorio de las respiraciones que nos habían enseñado en los cursos prenatales, aunque eso me molestaba un poco, porque claro que lo recordaba, pero no podía concentrarme con los dolores que sentía. Emmett regreso con mucha comida, pero yo la verdad no tenía mucho apetito, tenía un terrible antojo por una hamburguesa como había dicho, pero no quería comer nada, tenia preocupaciones más importantes que el de un antojo. Alice me hablo por teléfono, se disculpo por no poder estar aquí, pues Paige estaba dormida y no querían despertarla ni trasladarla dormida. Le dije que no había problema que se quedara tranquila.
Ya había anochecido y yo seguía acostada en esta cama de hospital sin tener esperanzas de que mi bebe estuviera con nosotros en los próximos segundos, la doctora Haines había venido a revisarme, aun tenía solo 5 centímetros de dilatación, ósea, aun no estaba lista. Las 11 de la noche y yo aquí, esperando ansiosa que esto terminara ya. Les había dicho a Rosalie y Emmett que regresaran a su casa, Rose había insistido en quedarse pero le dije que no se preocupara, que era mejor que fueran a descansar que estar aquí escuchando mis quejas y mis maldiciones, al final cedieron y se marcharon. Hable con mi padre por teléfono y me dijo que estaban a punto de llegar, que había mucho tráfico en la carretera, que si por él fuera haría que su auto volara para ir por encima de todos esos autos que lo tenían atorado, solo reí ante su frustración. Mi madre se había quedado dormida en el sofá que estaba en la habitación, Esme y Carlisle habían ido a buscar un café. Edward no se había separado de mí ni un minuto, ahora estaba sentado conmigo en la cama mientras escuchábamos música de su iPod, me estaba distrayendo y eso era lo mejor.
-Y cuando diablos estaré lista para la maldita epidural? Un segundo antes de que empiece a pujar? Eso no es de mucha ayuda.- me queje apenas pasando por otra contracción.
-Quien le teme a las agujas ahora eh?- rio Bree, la mira mal, no estaba para bromas.- déjame echar un vistazo, necesitabas un centímetro más, seguro ya estas lista. Me puse en posición para que "echara un vistazo" como ella decía, Edward se sentó y quiso echar un vistazo también, le di un manotazo en el brazo, me volteo a ver extrañado por un reacción.
-Que pasa?- me pregunto.
-No quiero que veas!- exclame.
-Cariño, conozco cada parte de tu cuerpo.- dijo como si fuera obvio.
-Si, lo sé. Pero no es lo mismo, no quiero que veas! Recuérdala como lo linda que estaba, seguro ahora no está linda.- e hice un puchero, Edward comenzó a reír y se recostó a mi lado de nuevo.
-Pero si siempre está linda, seguro ahora también- aseguro, beso mi nariz- pero está bien, cumpliré tus exigencias, testaruda- le sonreí, aunque no me gustaba que me dijera testaruda, por lo menos me haría caso.
-De acuerdo, estas lista.- anuncio Bree, voy a ir a llamar al anestesiólogo y ya verás como todo estará mejor.- me sonrió y salió de la habitación.
En lo que esperábamos a que viniera el anestesiólogo, que me parecieron horas si me lo preguntas, mi madre despertó de su siesta y recibí un mensaje de mi padre diciendo que justo estaba estacionando afuera del hospital, mi madre se ofreció a ir a recibirlos, así que solo quedamos Edward y yo en el cuarto. La puerta se abrió de nueva cuenta, pensaba que eran mis padres y Sue, pero no, era Bree y venia acompañada por un hombre vestido con el atuendo que usan los médicos cuando entran a la sala de operaciones. Respire con alivio.
-Digamos que usted es el hombre milagroso.- le dije, él rio, también era amable.
-Mi nombre es Riley Biers, pero normalmente me llaman hombre milagroso también.- bromeo.
-Pues haga sus milagros conmigo por favor!-le rogué, él solo rio y eso es lo que hizo, se preparo para ponerme lo que esperaba fuera la cura a todo este dolor.
Edward sostuvo mi mano mientras me colocaban la inyección, sentí un pequeño piquete, pero cualquier dolor era minimizado por las contracciones así que eso no era nada.
-Y cuanto tiempo tarda esto en hacer efecto?- le pregunte a Bree, el doctor ya se había ido y yo ya estaba acostada de nuevo en la cama con Edward a mi lado. Ella se quedo observando su monitor y volteo hacia mí sonriéndome.
-No, lo sé. Dime que sientes ahora?- cuestiono, la mira sorprendida.
-Estoy teniendo una contracción ahora mismo?- ella asintió, voltee a ver a Edward.- dios, esto si que es milagroso. Tenemos que enviarle un regalo a ese doctor Biers.- él me sonrió y me dio un beso en la frente.
-Me alegra que te sientas mejor.- me dijo.
Ahora estaba de mucho mejor humor y era algo bueno, pues mi padre llego junto con Sue y mi hermanito que se estaba cayendo de dormido, enseguida después de venir a darme un abrazo se tumbo en el sillón. Mi papá con el padre preocupado que es comenzó a inundarme con preguntas, como dije, era algo bueno que estuviera de mejor humor ahora, si hubiera llegado 15 minutos antes probablemente le hubiera gritado o algo. Esme y Carlisle también volvieron y estuvimos la siguiente hora conversando tranquilamente, era un alivio poder tener una conversación sin estar parando cada determinado tiempo porque venía una contracción, ahora solo sentía una presión en mi vientre, pero no más dolor. Todos volvieron a irse a buscar más dotación de cafeína y Edward fue a traerme un poco de hielo. Mi hermano fue el único que se quedo, pero estaba perdidamente dormido.
-Bree puedo hacerte una pregunta?- cuestione.
-Claro, que sucede?
Dude un poco, esto iba a ser desagradable y vergonzoso, pero después de ver tantos documentales y leer tantos libros de embarazo, siempre permanecí con una duda y ningún libro o video menciono eso jamás, cosa que me parecía muy extraña.
-Puede ocurrir el caso de que mientras estés dando a luz defeques por accidente?- le pregunte sin rodeos, ella comenzó a reír.
-Eres la única que me lo ha preguntado tan directamente y si puede pasar, es algo involuntario y algo normal.- me respondió riendo aun un poco.
-Es algo normal? Ósea que a todas les pasa?- le pregunte un poco alarmada.
-No, no. No a todas.- se apresuro a aclararme- a decir verdad pocas veces pasa, no te alarmes.
-Es una preocupación que he tenido.
-Yo estaba igual cuando iba a tener a Maddie, yo ya sabía que eso era una posibilidad y me aterraba demasiado, sería muy muy vergonzoso, todos me decían que comiera algo, porque tengo que decirte que tarde una eternidad en dilatar, pero aunque tenía antojos terribles no quise comer nada.
-Oh me encanta que pueda tener esta conversación contigo y lo comprendas.- le dije sinceramente, me sonrió.- dime que tu turno no acabara hasta que yo salga de aquí, sería terrible que te fueras y viniera otra enfermera, que tal y si no me entiende?
-Gracias por subirme el ego y hacerme creer que soy imprescindible. No tienes de que preocuparte, estaré aquí hasta que tengas a tu bebe en tus brazos y todo este bien.
-Cuanto tiempo dura tu turno?
-De hecho acababa 10 minutos atrás, pero cambie turno con otra compañera.- me conto, la mire conmovida.
-Lo hiciste por mi?
-No trato de que te sientas más importante eh, el único ego que puede crecer aquí es el mío.- se mofo.
-Me siento terrible, ahorita podrías estar yendo a casa con Maddie y tu esposo.- le dije apenada.
-No te sientas así, cuando salga de aquí tendré doble tiempo libre, será mucho mejor.
-Gracias.
-No me iba a perder por nada del mundo la llegada de tu bebe a este mundo, sufrí demasiado tu quejumbrosa personalidad como para que me pierda eso y además no me has dicho el nombre que eligieron.
-Ahora te lo diré seguro.- le asegure, claro con lo que había hecho para quedarse a seguir soportándome, abrí la boca dispuesta a decírselo…
-No, no lo hagas-me detuvo levantando una mano- me he hecho a la idea de enterarme con los demás y será una linda sorpresa.- me encogí de hombros, si eso era lo que quería.
Las 2 de la madrugada, dilatación 8 centímetros de dilatación. La habitación estaba muy tranquila, todos estaban en la oficina de Carlisle, mi hermano seguía dormido en el sofá, Edward estaba acostado conmigo, Bree había ido por su propia dosis de cafeína. Estaba empezando a sentir mis parpados pesados y aun más con la tranquilizadora y relajante caricia de Edward en mi mejilla y otra en mi barriga. Nuestros ojos estaban conectados, su mirada se notaba cansada, pero aun así iluminada, me miraba con preocupación, pero también con mucho cariño y amor.
-Estas ansioso porque ya esté aquí?- le pregunte.
-Claro que si.- me respondió besando mi nariz.- aunque siento un poco de temor también.- me confesó.
-No te preocupes, todo está saliendo muy bien, Bree lo dice.- trate de tranquilizarlo.
-No es por eso, bueno también. Pero siento temor de cuando ya esté aquí, que pasa si soy un mal padre? Leí todos esos libros, pero no es lo mismo leerlo que vivirlo, que pasa si la hago llorar, si no la puedo tranquilizar, si la cargo mal, si no le gustan mis brazos, mi voz, si me detesta…?-puse uno de mis dedos en sus labios callando se verborrea. Era la primera vez que expresaba sus miedos de esta manera, yo era la que había acaparado ese departamento durante todo el embarazo, pero el siempre me tranquilizaba, así que use sus palabras para tranquilizarlo.
-Haremos esto juntos. Tienes razón, no es lo mismo leerlo que vivirlo, pero juntos aprenderemos a hacerlo correctamente. Y no digas tonterías, ella no te detestara, si ya te adora y eso aun no te ha visto, ni ha escuchado tu voz por completo, tu voz es hermosa y uff se enamorara completamente cuando le toques canciones de cuna en el piano.- su mueca de preocupación rápidamente se convirtió en una sonrisa.
-Solo si tú me acompañas con el violín.
-Claro que si.- asegure, acaricie su cabello y aparte unos cuantos que estaban en si frente.- sabes de que me he dado cuenta?- negó con la cabeza, hice un puchero- de que no me has besado.
-Como de que no?- cuestiono.
-No en los labios y si lo has hecho ha pasado mucho desde el ultimo.-le reclame como una niña pequeña, su sonrisa fue juguetona, mientras se acercaba y rozaba sus labios dulcemente con los míos.
-Perdóname por tardar tanto, no sé en que estaba pensando.- se mofo mientras movía sus labios contra los míos delicadamente, iba a enredar mis brazos en su cuello para profundizar el beso, pero sentí una contracción, una muy fuerte. Diablos, a que habían vuelto? No las había extrañado en lo mas mínimo. Me separa del beso con una mueca de dolor, él me miro con preocupación- que sucede.
-Diablos, creo que el efecto de la anestesia ha pasado, Auch!- me queje de nuevo cuando lo sentí, esto era mucho más intenso- ahora son mucho más fuertes!- exclame con voz rasposa, comencé a respirar aceleradamente esperando tranquilizarme, pero enserio dolía.
-Voy a buscar a Bree.- me dijo y rápidamente se levanto de la cama y desapareció por la puerta. Inhala, exhala, me recordaba como un mantra y de nuevo ahí estaba el maldito dolor, solté un gritito sin poderlo evitar y vi como mi hermano se removía en el sofá, abrió los ojos y miro desorientado a su alrededor hasta que dio conmigo, seguro mi expresión no era nada cálida y era de miedo en estos momento.
-Estas bien Bella?- me pregunto, su voz adormilada, se levanto tambaleándose y vino a mi lado no muy seguro de que debía hacer y con expresión asustada.
-Tranquilo, todo esto en normal, solo son contracciones.- intente tranquilizarlo poniendo la expresión más amable que podía en estos momentos, aunque era difícil pues el dolor era cada vez más constante. Donde estaba Edward.
-Puedo ayudarte en algo?- me pregunto.
-Me traer ese vaso que está ahí, tengo un poco de sed.- le señale la mesa que estaba al pie de mi cama, asintió y enseguida me lo trajo, aun se veía un poco asustado. –tranquilo peque todo está bien, ya pronto serás tío, no estás emocionado por eso?- llevar una conversación era lo mejor para distraerlo.
-La verdad si y no me digas peque, los tíos no son pequeños, somos grandes y fuerte- dijo hinchando su pecho, le sonreí.
Edward entro en ese momento y no solo lo acompañaba Bree, todos venían con él. Mi enfermera y mi suegro fueron hacia el monitor, checando cosas que solo ellos entendían.
-No creo que vayan a poder darte otra epidural Bella.- me informo Bree, la mira con cara de pocos amigos.
-Que? Porque no? quiero otro milagro por favor.- le rogué soportando otra contracción, mi madre me quito el sudor de la frente con una paño mojado.
-El parto está muy avanzado y como veo seguro ya estarás lista para pujar.- dijo esta vez Carlisle, Bree estaba muy ocupada haciendo una llamada telefónica, supuse que si mi suegro tenía razón, ella estaba llamando a la doctora Haines.
-La doctora está en una cesárea en este momento- puse cara de terror, Edward acaricio mi mano intentando tranquilizarme, no estaba funcionando.- pero vamos a echar un vistazo a ve si estas lista, tal vez podamos esperarla.
Vi como mi suegro se quitaba el saco y se colocaba su bata, sentí aun mas terror y sobre todo vergüenza, pues parecía que se estaba preparando para asistir a Bree y eso no sería una experiencia agradable.
-Connor, no tienes hambre, ven vamos a buscarte algo de comer.- escuche que le decía Sue a mi hermanito, la hubiera mirado para agradecerle por eso, pero solo estaba concentrada viendo como mi suegro tenía intención de echar un vistazo también, agradecía que se llevara a mi hermanito, era suficientemente terrible tener a todos aquí. Me coloque en posición, pero no mire al frente, mire a Edward que estaba a mi lado.
-Ves y no querías que yo mirada.- se burlo, lo mire con cara de pocos amigos.
-Cállate que ahora mismo tengo muchas ganas de golpear a algo o alguien.- le advertí.
-Estas lista para pujar Bella.- anuncio Bree se veía emocionada, que bien que le gustara su trabajo.
-Pero y la doctora?- pregunte.
-Me aseguro que en cuanto terminara vendría directo hacia acá, yo creo no tardara mucho pero necesitamos comenzar con esto Bella.- me explico.- el doctor Cullen puede ayudarnos por el momento.- eso no era algo tranquilizador pero asentí, mejor acabar con esto lo antes posible.
Esme y mi madre me ayudaron sosteniendo mi piernas, mi padre estaba a mi lado izquierdo sosteniendo una de mis manos y del otro lado estaba Edward sosteniendo la otra.
-De antemano me disculpo por lo que están a punto de ver.- dije y todos rieron, por lo menos ayudaba a aligerar el ambiente.
Pero entonces todo comenzó, Bree me dijo que comenzara a pujar y lo hice con todas mis fuerzas, así lo hice una vez, dos veces tres veces, todos me decían palabras de a aliento y ánimos. Como había dicho Bree la doctora Haines llego y tomo el mando de todo.
-Vamos Bella, vas muy bien, ya podemos ver la cabecita- me dijo, yo estaba muy cansada, sentía mis pulmones arder, mi respiración era acelerada. Edward limpiaba mi frente perlada de sudor y de vez en cuando besaba mi frente. Y comenzamos con otra ronda.- perfecto Bella, vas perfecto.- me alentaba mi doctora.
-Oh por dios! Ya no puedo!- exclame tumbándome en la cama y respirando aceleradamente, me sentía exhausta.
-Solo una más Bella, una mas.- yo negaba con la cabeza, todo me daba vueltas, no podía enfocar el rostro de nadie, solo oía sus voces mezcladas diciendo muchas cosas que no lograba entender. Cerré los ojos y solo hubo una voz que entendí perfectamente.
-Vamos amor, tu puedes, eres fuerte, tu puedes. Una mas y tendremos a nuestra princesa con nosotros, solo una mas.- susurro Edward en mi oído- te amo Bella, te amo.- quise llorar al escucharlo, abrí mis ojos de nuevo y con todas la fuerzas que tenia volví a pujar, solo unos segundos más y sentí como mi bebe dejaba mi cuerpo.
Me tumbe en la cama completamente exhausta, escuche un "bienvenida al mundo pequeñita" por parte de la doctora, solo levante mi cabeza tratando de ver a mi bebe, pero no podía ver nada, solo las expresiones de emoción de todos. Trataba de levantarme pero estaba demasiado débil y nadie parecía prestarme atención ahora mismo. De pronto todos permanecieron en silencio, pero antes de que comenzara a entrar en pánico por esto, el sonido más hermoso inundó la habitación seguido por grititos de júbilo, pero yo no tenía atención para nada en este momento que para el pequeño bultito llorón envuelto en una mantita rosa que venía cargando la doctora Haines. Sentí mis ojos humedecerse, la doctora me sonrió y me entrego a mi bebe que seguía llorando, solté un sollozo cuando la tuve recargada en mi pecho, todo se sintió tan cálido y pacifico en este momento, incluso ella dejo de llorar de inmediato. Moví mi mano para retirar la mantita que estaba en su carita y entonces me enamore.
-Oh por dios- murmure. –eres preciosa. Y lo era, aun cuando aun no la limpiaban por completo y estaba toda rosa, era preciosa, la bebe más hermosa que había visto. Ya se había tranquilizado, sus ojos se movían para todos lados sin saber a dónde enfocar y su boquita se movía graciosamente. Comencé a acariciarle el rostro.- hola preciosa, soy tu mamá.- como si en verdad pudiera entenderme y que digo, seguro lo hacía, dirigió su mirada hacia mí, ya no pude evitar que mis lágrimas cayeran libres por mis ojos, era perfecto y era mía! Sentí unas manos acariciar mis cabellos, aun sin querer retirar mi vista de mi hermosa bebe lo hice y levante mi vista para encontrarme con los ojos de Edward, estaban cristalinos y llenos de emoción y amor, veía que estaba conteniendo las lagrimas y me sonreía con una emocionada y amplia sonrisa, con cuidado de no mover demasiado a mi bebe libere una de mis manos y tome la de Edward para acercarlo, se inclino hacia nosotras, primero beso mi cabeza, mi mejilla y me acaricio el rostro con sus delicados dedos.
-Te amo Bella, te amo tanto.- y me beso los labios solo un segundo.
-Yo también te amo.- susurre contra sus labios, son sus dedos ayudo a limpiar algunas de mis lagrimas, pero era inútil pues mas seguían cayendo por mis mejillas.
Pero como si reclamara nuestra atención mi pequeña comenzó a removerse en mis brazos y a soltar pequeños sollozos, rápidamente dirigí mi atención a ella, al igual que Edward.
-Shh, shh, tranquila, aquí estamos. Aquí estamos papá y yo.- le sonreí dirigiendo mí vista de ella a su padre, él la miraba emocionado, acaricio muy delicadamente su mejilla, ella se tranquilizo y llevo su vista hacia él, Edward soltó un suspiro sorprendido. Yo no paraba de llorar de verlos interactuar, era tan perfecto, este momento era tan perfecto, por fin la teníamos aquí.
-Hey- murmuro Edward su voz se quebró un poco de emoción, se aclaro la garganta- Hola hermosa- sus dedos seguían recorriendo su pequeña mejilla, parecía como que ella lo miraba con atención reconociendo su voz- Hola pequeña Norah.- y por fin lo dijo y su voz se lleno de emoción cuando pronuncio el nombre que le dijo. Sé que tal vez en una locura pero juro que vi una pequeña sonrisa por parte de mi hija cuando Edward dijo su nombre.
Estábamos tan sumidos en nuestra pequeña burbuja que no recordamos que la habitación seguía llena de nuestra familia, hasta que escuchamos un carraspeo detrás de Edward, dirigimos nuestra atención hacia ese lugar y hasta ese momento nos percatamos de que todos nos observaban con emoción en su ojos, mi madre y Esme estaban llorando a moco tendido, pude ver los ojos cristalinos de mi padre y la mirada orgullosa de Carlisle. Bree estaba al lado de la doctora y me sonreía contenta, la doctora es la que había carraspeado para llamar nuestra atención.
-Lamento interrumpir pero Bree se tiene que llevar a la bebe para hacer la revisión de rutina.- dirigí mi mirada decepcionada a mi bebe que poco a poco estaba cerrando sus ojos, también debía estar cansada por este largo proceso que habíamos atravesado.
-Ahora?- pregunte estúpidamente, sabia cual era la respuesta, pero tenía que preguntar, no quería que se la llevaran. Mi doctora rio.
-Lo siento, pero entre más pronto se la lleven más pronto estará contigo de nuevo.- me explico.
Con una mueca me rendí pero antes de entregárselas me incline y le di un beso en la frente, Norah movió graciosamente su nariz, Edward también se inclino a darle un beso y se la entregue a Bree.
-No te preocupes, yo la cuidare como si fuera mi hija.- me aseguro tratando de tranquilizarme, le sonreí.
Después de que se la llevaran aun faltaba atravesar una última etapa del parto, pero fue mucho más fácil y todo paso muy rápido a partir de ahí. Cuando todo estuvo tranquilo todos nos felicitaron, todos éramos un manojo de emociones, todos estábamos muy contentos. Pero en algún punto de la conversación que estábamos teniendo mis ojos comenzaron a pesarme cada vez más y soltaba bostezos con más frecuencia.
-Debes de estar exhausta querida. Hay que dejarte descansar, porque no vamos todos a buscar algo más de café y a llamar a todos para compartir las buenas nuevas?- propuso Esme, se lo agradecí internamente la verdad es que me estaba quedando dormida sin proponérmelo.
Antes de salir mi padre se acerco, acaricio mi mejilla y se inclino para besarme la frente. Sus ojos color chocolates iguales a los míos me miraron con intensidad.
-Estoy profundamente orgulloso de ti Bella- me dijo, le sonreí con emoción, era muy raro que mi padre exteriorizara sus sentimientos, en eso también me parecía a él y por lo mismo lo comprendía, los sentimientos siempre estaban ahí, solo era difícil decirlos y para mí era muy especial que me estuviera diciendo esto ahora, siendo que cuando aun no le contaba la noticia de mi embarazo no lo hacía por miedo a decepcionarlo, estas palabras eran oro para mi.- te quiero mucho mi pequeña.- concluyo y me beso la frente de nueva cuenta.
-Yo también papá gracias por todo.- me sonrió y se unió a los demás afuera de la habitación.
Solo quedamos Edward y yo de nuevo, me moví hacia un lado con cuidado y palmee el lugar libre, me sonrió y de inmediato se acostó junto a mí, quedamos frente a frente, tomo una de mis manos y entrelazo nuestros dedos.
-Como te sientes?- me pregunto.
-Cansada.- admití y otro bostezo afirmo mi respuesta.
-Duerme, estaremos aquí cuando despiertes.- me aseguro.- has estado maravillosa hoy Bella, estuviste maravillosa. Gracias por traer este maravilloso tesoro. Cada día te amo más Bella, eres maravillosa. Tú y ahora Norah, son mi vida.
-Oh dios, soy un manojo de emociones, me va a hacer llorar.- le dije, se acerco y beso mis labios- yo también te amo y tu también estuviste maravilloso, te amo porque me apoyas, te amo porque estás aquí a mi lado, te amo porque hemos pasado por muchas cosas y aun nos falta más, pero me siento segura y confiada porque sé que estarás aquí conmigo.
-Claro que si.- dijo con solemnidad y me beso de nuevo, pero a medio beso un bostezo de mi parte nos interrumpió, Edward sonrió.- duerme, anda, si traen a Norah en lo que estas durmiendo yo cuidare de ella y aquí estaremos esperándote.
-Es una promesa?- inquirí.
-Es una promesa.- respondió y así fue como deje que la inconsciencia me tomara entre sus brazos, mientras de fondo escuchaba la voz de Edward tararear una melodía que era desconocida para mí, pero era hermosa.
…
Trate de estirarme libremente, pero un peso a mi lado no me permitió hacerlo. Abrí los ojos lentamente, parpadeando un poco pues ya era de día y la luz natural me tomo un poco por sorpresa, una vez que me habitué a la iluminación, me encontré con el rostro de Edward de frente, estaba profundamente dormido, trate de no moverme bruscamente al levantarme para escanear la habitación y ver si había alguien más aquí. Si había alguien, Bree estaba sentada en el sofá observando un cunero, el cunero donde estaba mi bebe, sonreí de inmediato feliz de que Norah estuviera aquí de nuevo. Bree levanto la vista sintiendo mi mirada, me sonrió de inmediato levantándose y caminando hacia mi trayendo el cunero con ella.
-Buenos días, nueva mamá. –me dijo no levantando mucho la voz para no despertar a Edward- Primero que nada muchas felicidades, tu bebe es hermosa, te lo dije buenos genes.- reí.
-Supongo que tenías razón.
-Diablos que si.- dijo como si hubiera dicho la cosa más obvia del mundo, me hizo reír de nuevo- una pequeña señorita ha estado muy inquieta, aunque déjame decirte que es todo un amor, no ha llorado casi nada, solo está inquieta, seguro porque extraña a su mami. Verdad que si preciosura?- le pregunto con voz tierna a mi bebe mientras la tomaba en su brazos y se acercaba a mi entregándomela con cuidado, se removió entre mis brazos pero enseguida se tranquilizo y clavo su mirada en mi.
-Hola preciosa, como has estado?- le hable muy bajito, ahora estaba limpia, llevaba un mameluco blanco que le habíamos traído y un gorrito rosita con florecitas en el frente. Su rostro ya no estaba entre rosa y moradito como cuando había nacido, su piel era pálida, pero con sus mejillas sonrosadas, su pequeña nariz parecía un pequeño botón, tenía un poco de cabello en su cabecita, se alcanzaba a ver castaño claro aunque seguro iría cambiando con el tiempo.- eres tan preciosa. –Si ya lo había repetido millones de veces, pero vamos, es mi hija y lo era, no estaba diciendo ni una mentira.- dime si no Edward yo hacemos bebes lindos.- me reí, Bree también.
-Y así que Norah eh?- cuestiono, ya me estaba preguntando internamente cuanto tardaría en salir con el tema, le sonreí asintiendo.- es un nombre lindo, tiene cara de Norah.- aseguro.- y es solo Norah?
-No, es Norah Marie Cullen Swan.- le conté, Edward y yo estábamos encantados cuando encontramos en nombre de Norah en el libro de bebes y decidimos escoger el nombre de alguna de nuestras abuelas para el segundo nombre, estábamos entre Elizabeth que era el nombre de la abuela de Edward y Marie, que era como se llamaba la mía, después de tanto discutirlo ambos elegimos Marie, pues también era mi segundo nombre.
-Muy buena elección, definitivamente te has salvado de que tengas que disculparte con tu hija por tus elecciones de nombre, Apple hubiera sido un buen nombre para disculparme.- me dijo riendo.
-Pero ese ya me lo gano Gwyneth –le recordé.
-Cierto, cierto. Desafortunadamente ella no dio a luz aquí, espero su enfermera se haya disculpado con la niña- acertó riendo. Volví mi vista hacia Norah que ahora estaba moviendo su boquita de forma graciosa, acerque mi dedo meñique hasta su boca y enseguida comenzó a succionar.- oh parece que alguien tiene hambre.- y tenía razón, ella seguía succionando como si su vida dependiera de ello.- has decidido si vas a amamantarla o le darás formula?- me pregunto, ya lo había pensado las semanas anteriores y después de tanto leer e investigar sobre el tema, había decidido lo que era lo más saludable para mi bebe.
-La voy a amamantar.
-De acuerdo, voy a guiarte la primera vez, de acuerdo?
Asentí y con esto supe que empezaba esta nueva etapa de mi vida, la etapa de ser madre.
Hola a todas:::
Si! Por fin! Llegamos al tan esperado acontecimiento, por lo mismo no quise hacerlas esperar, porque sabía que ustedes lo estaban esperando y sinceramente yo estaba muy emocionada por escribirlo y es el capitulo más largo que he escrito!
Disculpen si hay algunas incongruencias con el parto. Tengo 20 años, por lo que no tengo hijos y pues no he pasado por esta etapa, todo lo que se es por televisión, películas, documentales y cosas que he leído sobre el tema, créanme que investigue sobre esto, me encanta hacer investigaciones para mis historias y sobre todo cuando envuelven a bebes, aun así si se me escapo algo, lo siento.
Y bien, otro asunto que todas esperaban era el nombre de la bebe y ya por fin aquí lo tienen también. Norah Marie Cullen Swan. Les gusta? Espero que si! Estaba muy nerviosa respecto a este tema y aun lo estoy por saber cómo reaccionan a este. Como había mencionado en notas anteriores no quería ponerle los clásicos de Renesmee, Carlie, Elizabeth, ya he usado algunos de ellos en el pasado y esta vez quise variarle. También me puse a hacer mi tarea y me puse a buscar nombres y di con este, para empezar siempre me han gustado los nombres pequeños, yo creo porque el mío es larguísimo, solo Montserrat tiene 10 letras y ni contar cuantas con el primer nombre y apellidos. Esa es una razón por haber elegido Norah y para ser sinceros siempre me ha gustado este nombre, me encanta la música de Norah Jones, esa es otra influencia y por ultimo cuando investigue el significado me termino de convencer. Siempre he visualizado a las hijas de Edward y Bella muy pero muy inteligentes, como lo es la misma Nessie en la saga, precoces en cuanto a su mentalidad y que absorben todo lo que ven a su alrededor para su intelecto, les voy a poner textual el significado que yo encontré "es un nombre que deriva directamente del gótico alan, "crecer". Es la mujer que experimenta un gran desarrollo intelectual. Aquella que crece en la sabiduría" y pues con eso termino de encajar para mi decisión de ponerle este nombre. Y la verdad a mi me encanta como se escucha.
Agregue este personaje de Bree porque hace poco haciendo mi tarea para esta historia, estaba viendo un programa sobre partos y hubo una chica que se llevaba de la misma manera tan relajada con su enfermera, aun cuando acaban de conocerse, bromeaban entre ellas y todo lo que trate de plasmar en este capítulo, algunas de sus conversaciones las incluí aquí, el asunto de que las venas no le servían a la chica embarazada para la intravenosa, la plática de la evacuación involuntaria, el asunto de que no quería que se terminara su turno porque no quería otra enfermera, pobre de la chica, la enfermera si se fue en este caso jeje, Bree fue más benevolente. En fin, varias cosas. Quise hacer todo esto del parto un poco más ligero con la inclusión de Bree, espero les haya agradado
Por último los remedios caseros para adelantar el parto que mencione en el capitulo pasado en realidad si los saque de internet, hay muchos más que no menciones, la verdad no sé si funcionen, unos dicen que si otros que no. Pero Edward ya tiene la agenda muy ocupada verdad? Varias se apuntaron para hacer uso de sus manos mágicas jaja, umm creo que Bella no estará muy contenta con esto jaja.
En fin, he hecho esta nota kilométrica. Como siempre les agradezco por sus reviews del capítulo pasado, así como su favoritos y alertas, también a las que solo leen, gracias por tomar un poco de su tiempo para leer esto que es como un pequeño escape a la vida diaria, espero algún día se animen a dejarme sus opiniones.
Ahora si, Review? Díganme, les gusto el capitulo, les gusto el nombre, les agrado Bree. Todos sus comentarios son bienvenidos y leídos con gusto.
Saludos.
Chaoo…
