Hola mis amores
Las saludo desde NYC, muchísisisisisisisimas gracias por su apoyo, por dejarme mis adorados rw SON LO MÁXIMO gracias por aguantar tantas toneladas y toneladas de miel con chocolate, pero en el momento que menos piensen eso cambiará jajajajajaja.
Son las mejores, un besote
Stef.-
Capítulo 14
Canto p: El Embarazo
Ya 4 meses habían pasado desde la noticia de mi embarazo, mi barriga era prominente ya eran 6 meses en estado, todos apostaron por adivinar el sexo del bebe, me causaba gracias verlos decir ES VARON y otros decir CLARO QUE NO ES NIÑA, hasta que la partera se acercó a Thomas y Stelios para decirles.
— Puede que sea un varón y una niña — los tres volteamos a ver a la partera muy sorprendidos — La barriga de su esposa es exagerada, de seguro son gemelos — Thomas y yo nos quedamos de una sola pieza.
— ¿DOS? — preguntó Thomas incrédulo.
— Sí, dos — dijo ella.
— ¡SIIIIIIIIIIIIIII! — gritó mi amado, me abrazoócon fuerza y me alzó del suelo.
— Cuidado — le dije entre risas y traviesos besos.
— ¡Te amo! — estaba que saltaba de felicidad al saber que eran dos bebes y no uno los que venían en camino, ahora menos me dejarían hacer nada, a la pobre Andrómaca le habían dado todo mi trabajo social, Thomas decía que no debía agitarme con nada, y el trabajo político y económico se lo habían pasado a otros consejeros del rey.
Cuando estaba rondando los 7 meses caminaba tranquila por los jardines del gran palacio de Troya, pero de repente sentí un dolor intenso en mi vientre, caí de rodillas por el dolor, las damas de compañía que tenía salieron corriendo a buscar ayuda para llevarme a mi habitación, Stelios se encontraba cerca y llego hasta a mí.
—¡AAAAAAAHHHHHHH! — grité del dolor, mi cuñado se arrodilló ante mí, le tomé con fuerzas de los brazos — Stelios voy a parir — me alzó en peso y me llevó hasta mi habitación.
Thomas se encontraba haciendo un trabajo en las murallas, su fuerte no era la milicia sino la ingeniería y arquitectura así que inspeccionaba unas obras nuevas.
La partera llegó, y me examinó.
— Aún no es hora, faltan dos meses — dijo la mujer.
— ¡ESTOY PARIENDO! — grité haciendo puños con las sabanas.
— No lo estas, entiéndeme Anaïs no debes parir ahora, es muy peligroso para ti y para tus bebes, mírame — me dijo tomándome del rostro — respira igual que yo, vamos — la imité en su respiración, y poco a poco desapareció el dolor, había sufrido un pequeño sangrado eso preocupo a la partera y a todos.
— No quiero que se levante de la cama hasta el día que para — me ordeno.
— ¿Qué? — pregunté atónita.
— Es muy riesgoso lo que acaba de suceder Princesa Anaïs, por su seguridad y la de los niños no debe levantarse de la cama a solo que sea muy necesario.
— Has perdido la cabeza mujer, yo no me puedo quedar dos meses en una cama — no lo aceptaría.
— Anaïs debes hacer caso — dijo Andrómaca siendo la única presente en el habitación.
— Mi señora — la partera miró a Andrómaca significativamente, pero decidió hablar — Este no es su primer bebe, ¿con los anteriores tuvo algún problema? — Andrómaca se sorprendió al oír aquello, yo me quede fría.
— No, tengo un niño que está por cumplir 8 años y una niña de 5 años — Andrómaca se llevó la mano a la boca para poder cerrársela.
— Mi señora por dentro usted está muy maltratada, no sé qué haya sucedido, con todo respeto tampoco me incumbe, pero a causa de lo que usted sabe que sufrió, sus órganos quedaron lastimados, que estos niños nazcan será un milagro, y si el milagro se da, lo recomendable es que no le dé más hijos a mi señor Thomas.
— Entiendo — dije limpiándome las lágrimas, le hubiese dado 6 hijos si él así lo quisiese, pero sabía a lo que se refería la partera, tantos años de golpes por mi vientre y de constantes violaciones que casi me matan, me habían dañado por dentro, desde que había llegado a Troya los nombres de Adelphos y Mithos habían estado olvidados para mí pero una vez más aparecían en mi mente, y una vez más los maldecía con todo mi odio.
— Te puedes retirar Selena, deja las indicaciones con mi dama de compañía, te haré caso y no me levantaré de esta cama hasta el día que mis hijos nazcan — La mujer se retiró y Andrómaca se sentó en mi cama, no me pregunto nada tan solo me dijo con dulce voz.
— No te preocupes Anaïs, yo cuidare de ti, serás mucho más feliz y consentida de lo que ya estas — me brindo una tranquilizadora sonrisa — y ya verás que en dos meses esos niños nacerán fuertes como su padre y tan bellos como su madre — Estaba desmoralizada, voltee mi mirada hacía la ventana y mis lágrimas volvieron a aflorar.
— No llores mi niña — dijo sentándose junto a mí y acariciando mis cabellos — todo estará bien, no es más que un susto.
— Quiero ver a Thomas — dije con un hilo de voz, solo quería verlo a él, quería que me abrazara y me dijera que todo estaría bien.
— Stelios en persona lo fue a buscar, pero está lejos, lo sabes, ya no tardarán mucho en llegar — voltee a mirar a Andrómaca, me continuaba acariciando el cabello.
— Perdóname.
— ¿Perdonarte? — dijo sorprendida — Yo no tengo nada que perdonarte, ¿por qué dices eso?
— No te conté la verdad, me has aceptado en tu casa, me has brindado tu sincera amistad, y no sabes nada de mi pasado — mi llanto se intensificaba, en verdad estaba muy triste.
— No me importa tu pasado, te conozco, conozco tu corazón, eres noble, inteligente, excelente amiga y amas mucho a mi cuñado, eso es lo único que a mí me interesa saber de ti — Andrómaca era una mujer increíble, arranco de mí una sonrisa.
— Lo que paso no ha sido algo bueno, quiero contártelo, debes saberlo por mí, pero ahora no quiero hablar de eso, quiero a Thomas — me desespere por verlo, lo necesitaba desesperadamente, me coloque de medio lado y mis lágrimas silentes bajaban libres por mi mejilla.
— Ya va a venir, no te pongas así por favor, no es bueno para los bebes — me dijo intentando calmarme, pero no lo logro, solo me calmaría verlo.
Thomas llego a palacio alterado, prácticamente mato al caballo que lo trajo desde las murallas, el pobre animal corrió al límite de sus fuerzas, pero la angustia de mi amado Alejandro era aún peor que la mía, Stelios logró alcanzarlo en una galería cerca de la habitación.
— Thomas espera por el amor a Apolo.
— QUIERO VERLA — gritó desesperado, Stelios lo tomaba con fuerza de los brazos, y lo empujaba para que retrocediera.
— PRIMERO TE DEBES CALMAR — la partera que aún hablaba con la dama de compañía, se acercó a ellos.
— QUITATE — Thomas no lograba razonar solo quería llegar a mi lado.
— Mis señores — hablo bajo la mujer.
— Mujer dime ¿cómo está? — Thomas la tomo con fuerza de los brazos.
— Ahora está bien mi Príncipe.
— Vamos Alejandro cálmate, deja que la partera te diga cómo esta Anaïs — Selena le contó todo a Thomas, desde que debía permanecer en cama y sin angustias, hasta las causas del porqué de mi malestar.
Thomas reacciono muy mal, le dio puñetazos a la pared hasta lograr romperse ambas manos, Stelios lo detuvo antes de que se hiciera más daño, lo abrazó para inmovilizarlo y como cuando eran niños lloro en el hombro de su hermano mayor.
— Todo estará bien hermano, ahora tienes que ser fuerte, tienes que ser fuerte por ti y por ella, sobre todo por Anaïs, las mujeres cuando están en espera parece que se volviesen locas, por todo lloran o se ponen eufóricas, sé de lo que te hablo, vamos Thomas cálmate — mi querido Alejandro se secó las lágrimas.
— Ve a que te venden esas heridas, si vas a ver a Anaïs no puedes estar cabizbajo o molesto, debes estar bien, fuerte y darle muchos ánimos a ella, todo saldrá bien Thomas, ya verás que en dos meses tendrás a un par de bebes en tus brazos y una maravillosa esposa a tu lado.
— Tienes razón en cada una de tus palabras Stelios — Thomas fue a que una mucama le curara las manos que ya comenzaban a dolerle demasiado, le dieron un preparado de yerbas para el dolor y se encamino calmo a sus aposentos.
— Gracias a los Dioses que llegas — dijo Andrómaca, para darle un beso a su cuñado y salir de la habitación. Al escucharla me voltee y lo miré llorosa.
— Amor mío — dijo y corrió hasta mi lado, me abrazó con fuerza.
— Nuestros bebes Thomas — dije muy bajito.
— No llores mi vida —secó con sus manos mis lágrimas — Todo va a estar bien — me brindo su más tierna sonrisa.
— Pero es que…— dije casi haciendo pucheros.
— Sé todo, la partera me lo informo y no tienes de que preocuparte, te aburrirás un poco, pero solo un poco, pues yo me voy a quedar contigo todo el tiempo — me hablaba completamente entusiasmado —, además así tendré la excusa perfecta para no tener que estar inspeccionando las obras y comiendo polvo y llevando Sol — tanto dio que me hizo reír, sabía que mentía Alejandro adoraba ir a las obras, comer polvo y llevar sol al punto que su piel pareciera la de un moro.
— Eres un mentiroso —dije un poco melancólica.
— ¡YO! — gritó haciendo bufonadas — Claro que no señora mía, voy a ser muy feliz al no salir de este cuarto y estar a tu lado todo el tiempo, ya veras, podemos pintar, leer, escribir, jugar KATA (es un juego como el ajedrez), además me puedes enseñar a tejer, así le haré algo a mis hijos, eso sí — bajo la voz como hablando en secreto — ni se te ocurra decírselo a Stelios o no me dejará en paz por el resto de mi vida — volví a reír con sus ocurrencias — y sobre todo podemos comer hasta ponernos muy gordos — su sonrisa era encantadora y contagiosa.
— Tengo miedo — me sincere.
— Pues no lo tengas, yo estoy a tu lado y no dejare que nada te pase a ti o a mis bebes, yo te protegeré siempre — me beso tan dulce y amorosamente que todo miedo o tristeza se fue de mi lado, mi amor me llevo en brazos hasta el baño, por largo tiempo nos bañamos juntos mientras le hablábamos a nuestros bebes.
— Ni se les ocurra salir aún, miren que aún no es tiempo, ¿me oyeron? — decía gracioso pegando su cara cerca de mi barriga y después pegando el oído, maravillosamente los bebes patearon dándole respuesta a su padre.
— ¿Ves? No son tontos, no saldrán hasta que estén listos — me eche a reír con fuerzas, mi marido era una bendición.
No me dejo hacer absolutamente nada, me secó, me vistió, me metió en la cama y nos quedamos dormidos hablando y hablando de cómo serían nuestros hijos.
Canto q: El Nacimiento
Los meses restantes pasaron, en verdad que se me hizo muy difícil estar todo el tiempo en cama pero Thomas siempre se mantuvo a mi lado dándome ánimos.
— Estoy desesperada — dije a punto de romper en lágrimas.
— Mi Princesa, has de ser fuerte — dijo Alejandro, casi en burla por mi sufrimiento.
— Moriré Thomas, moriré de aburrimiento, las patadas de los bebes es lo más emocionante que me sucede en el día.
— ¿Sí? Pues soy yo lo más emocionante de noche — gateo hasta mí viéndose completamente seductor, me beso de tal manera que me dejo sin aliento, cuando termine con tan sentido beso.
— ¡WOW! Me falta el aíre — acaricié sus labios con mis dedos, pero mi pesar volvió y le dije — No es de noche Thomas — mi amado estalló en risas y me dijo como pudo.
— No hace falta que sea de noche, ahora mismo si lo quieres — me comenzó a besar como loco, la partera nos había dicho que debíamos hacer el amor con frecuencia, que eso mejoraría las condiciones del parto y mi amado Thomas lo tomó al pie de la letra.
— Oh! Oh! — dije separándome de él
— ¿Qué sucede amor?
— Ya vienen — dije sentándome en mi cama, sintiendo la leve contracción.
— ¿Quién viene? — dijo sin comprender nada y sentándose a mi lado, con toda calma lo miré.
— Tus hijos son los que vienen — en ese instante la contracción fue muy fuerte, me acosté en la cama y aguante el grito tomando a Thomas con fuerza de la mano.
— ¡Por Afrodita! —se puso muy nervioso — Voy por Selena ya vuelvo. Se levantó para ponerse ropa, pues estaba desnudo, apenas amanecía y le agradaba dormir sin prenda alguna.
— ¡APURATE! — le grité haciendo puños con las sabanas, con lo nervioso que estaba no atinaba a ponerse nada, pero al fin se vistió y salió disparado al cuarto de su hermano.
— ANDRÓMACA, ANDRÓMACA — gritaba mientras casi tumbaba la puerta de golpes, Stelios salió medio vestido también, era muy temprano, apenas salían los rayos del sol.
— ¿QUÉ TE PASA? — dijo Stelios molesto por el tocar.
— YA VIENEN — gritó haciendo a un lado a Stelios para así buscar a Andrómaca.
— Andrómaca, ya viene… Anaïs… mis hijos — no coordinaba en lo que decía pero ambos entendieron, salió corriendo a mi habitación.
— BUSCA A SELENA — gritó desde la galería.
Thomas en persona corrió a buscar a la partera, no tenía paciencia para mandar a algún soldado, Selena a penas lo vio entrar supo que yo estaba en labor, y tranquilizo a mi amado que nuevamente sacrificaría a los caballos de su carro por hacerlos correr al máximo.
— Tranquilo mi buen Príncipe, su esposa estará bien — dijo Selena para que no matara a los animales de tanto apurarlos.
Apenas llego Selena y me reviso comentó:
— Estas madura — una sonrisa afable me tranquilizo — Pronto Troya estará de fiesta pues nuevos Príncipes nacerán — unas 4 horas de parto pasaron cuando salió de mi un pequeño y hermoso bebe.
— Un varón — dijo alegre sujetándolo de los pies y el llanto de mi hijo se oyó fuerte hasta llegar a los oídos de Thomas, Stelios y Príamo que esperaban nerviosos cerca de la habitación.
— Nació — dijo Thomas deteniéndose en su ir y venir — Ahora si entrare — corrió hasta las puertas de la habitación pero las mujeres que iban y venían con toallas, agua y algunas otras cosas, no lo dejaron entrar.
— PERO YA NACIÓ — gritó desesperado por verme.
— Sí, mi señor pero falta uno, aún no puede pasar.
Selena coloco a mi pequeño varón en mi pecho, estaba lleno de sangre, Andrómaca y yo nos miramos y lloramos ambas de la emoción.
— Hola mi amor — dije y mi bebe me tomo con su manita mi dedo — que bello eres — le dije suave dándole un beso en su frente.
— Espera debo asearlo —Andrómaca y lo tomó para ir a limpiarlo, por unos 15 minutos estuve bien, pero mucha sangre botaba.
Thomas aún más nervioso veía como mantas y más mantas salían manchadas de la habitación.
— VAMOS ANAÏS, TU ERES FUERTE, VAMOS — gritaba Selena para darme ánimos.
Yo no aguantaba más, sentí que las fuerzas se me iban, pero mi bebé estaba a punto de llegar y no me daría por vencida, quería estar con Thomas, lo había pedido varias veces, pero Selena me decía que este no era lugar para hombres, el dolor fue tan intenso que grite con todas mis fuerzas.
— ¡THOMAAAAAS! — Thomas casi tumbo la puerta, se llevó por el medio a todas las doncellas de Palacio que no lo dejaban entrar y llego hasta mi lado, para tomarme la mano.
— Amor — dije con calma, pues ya pasaba el dolor y ahora volvía a descansar.
— Señor, debe salir — dijo Selena con calma.
— Ni con un ejército me mueven de acá —contestó con cara de pocos amigos así que Selena no insistió.
— Vamos amor, solo una vez más, vamos — me decía para darme fuerzas, yo en medio del dolor, sujete la parte posterior de mis rodillas y me fui hacia delante, pujando lo más fuerte que pude, cuando caí rendida en mi cama, casi a punto de perder el conocimiento un bebe lloró con fuerza.
— Es otro varón — Thomas estaba emocionadísimo, hasta que proceso la palabra de "Otro" y dijo — ¿No hay niñas?
— No mi señor, tiene dos varones fuertes y hermosos — me sonrío, y Andrómaca le dio al primero de mis hijos que estaba completamente aseado.
— ¡Por Zeus! Que hermoso eres — el bebé le sonrió y le tomó del dedo con fuerza — Se está riendo — Thomas dejo salir sus lágrimas de felicidad, estaba tan feliz, se acercó hasta mí que estaba bañada en sudor y me besó la frente.
— Estoy muy orgulloso de ti — sus labios me regalaron un dulce beso, Andrómaca termino de asear al segundo bebe y me lo dio.
— Hola belleza — le dije pero aún no dejaba de llorar.
— Son idénticos — dijo la nueva tía con una enorme sonrisa.
— No lo son — dijo Thomas — Tú te llamaras Alejandro — dijo señalando al que tenía entre mis brazos.
— Y tú te llamaras Mauricio — dijo señalando a su primogénito.
— Que así sea — sentencié feliz, pero muy débil.
— Por favor, salgan, debo de atender a mi Señora, está muy débil — dijo Selena muy sería Andrómaca tomó al pequeño Alejandro de mis brazos y así salieron para enseñarles a mis hijos a su tío y a su abuelo.
No sé por cuanto tiempo me quede dormida, pero cuando desperté ya estaba entrada la noche, desde mi habitación escuchaba la algarabía de la fiesta de bienvenida para mis hijos, y las humeantes hecatombes se sentían en el aire, Selena estaba sentada, solo ella y yo estábamos en la habitación.
— Que bien que despierta mi señora, es hora de comer para sus pequeños — me sentía mucho mejor, con más fuerzas — Pero antes usted debe de comer — salió del cuarto a ordenar mi comida a una de mis damas.
— ¡Mi amor! — dijo Thomas entrando a la habitación con mis hijos, uno en cada brazo, Selena lo miraba y negaba con la cabeza desaprobando a Thomas.
— No ha querido soltar a los niños desde que llegaron a esta mundo — parecía que estaba metiendo un chisme, Thomas se volteó y le sonrió mostrándole a los bebes de forma burlona.
— Y no los soltaré — se volteó hacía mí y se sentó a mi lado — a cuál quieres que te pase — me mostró su brazo derecho en donde mi hijo dormía plácidamente — a Mauricio — después me mostró el izquierdo donde mi bebe con unos hermosos ojos verdes estaba despierto pero tranquilo — o a Alejandro.
— A los dos — le dije con una sonrisa.
— Esta bien, pero solo por un ratito, después me los devuelves — parecía un niño con sus juguetes, no los quería soltar, a ninguno de los dos, tome a Alejandro, ya que no quería despertar a Mauricio.
— Hola precioso — me sonrió, movía sus manos como queriéndome tocar la cara así que me lo acerque y mi hijo con sus manitas toco todo mi rostro de manera dulce y juguetona, mis lágrimas de felicidad volvieron a salir y mire a Thomas.
— Sabe que eres su mamá — me trajeron la comida y devolví a Alejandro a su padre, comí rápido, para así darle de comer a ellos antes de que llorasen.
Mauricio seguía dormido en los brazos de su padre, mientras Alejandro comía de mí, mis cachetes se pusieron rojos por las cosquillas que me daba amamantarlo, pero igual me tuve que aguantar. Thomas estaba sentado a mi lado, mirando con detenimiento cada movimiento de Alejandro al comer.
— Te Amo Anaïs — dijo rompiendo con el profundo silencio. Me voltee a mirarlo asombrada por sus sinceras palabras.
— No hay hombre más feliz en el mundo que yo y eso es gracias a ti — nos besamos apasionadamente, solo su boca y la mía existían, su aliento y su lengua me afirmaron su amor, pero Mauricio lloró mientras su hermano aún comía, y eso nos sacó de nuestro estupor, pero no fue malo, por el contrario nos reímos al ver a Mauricio hacer pucheros a punto de llorar con fuerza.
— ¿Cómo hacemos? — dijo muerto de la preocupación, y levantándose para calmar a Mauricio.
— Calma, ¿hay dos o no? — dije sonreída, en verdad que tener dos bebes al mismo tiempo no sería fácil.
Tomé a mi Mauricio y lo pegué de mi otro seno, chupo con fuerza y casi me hace gritar pero me aguante, el pobre en verdad que tenía hambre, Alejandro termino su cena y solito se despegó de mi pecho, se lo di a Thomas.
— Amor debes de sacarle los gases — Thomas cargo al bebe y me miro aterrorizado.
— ¿Y cómo es eso? — me eche a reír y le dije.
— Bueno ponlo en el hombro y …
— Yo le explico mi señora — dijo Selena, que tomó al bebe y lo puso en la posición adecuada, en ese momento nos dio una clase magistral de cómo hacer con los gemelos.
Después de que comieron se volvieron a dormir y los acostamos a cada uno en su cuna, mi amado se acostó a mi lado, abrazándome con fuerza y llenándome de besos.
— La celebración parece estar muy buena — dije ya que la música era audible en las habitaciones.
— Mi padre se ha vuelto loco, ha hecho de todo y la celebración durara 2 semanas en toda la ciudad, ya Andrómaca hizo los arreglos y Troya será adornada en tributo a nuestros hijos.
— Tu padre está loco, pero lo amo por eso ¿no vas a bajar? — me miro extrañado.
— Y dejar de estar contigo y con mis hijos, cómo se te ocurre, claro que no voy a bajar — mi amado se acomodó mejor y ambos nos quedamos nuevamente dormidos, pero a las 3 horas un par de llantos incesantes nos despertaron, era hora de volver a comer y de cambiar a los bebés.
Continuará…
P.D. este es uno de mis capítulos favoritos. La miel chorrea por todos lados
