Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y esta novela es sin fines de lucro.

Título del capítulo: I've been waiting to smile. (He estado esperando por sonreír) On top of the world- Imagine Dragons.

MIREN LA HORA QUE ES, POR LAS BARBAS DE MERLÍN. JURO QUE CUANDO ESTABA POR SUBIR EL CAPITULO A LAS 7 SE ME CORTO LA LUZ HASTA RECIEN! LO SIENTO, AQUÍ ESTA!


Unos gritos y risas de un par de niños de segundo, comenzaron a escucharse dentro de la Biblioteca.

- A que no te animas.

- ¡Claro que lo haré!

- Seguro que no le dices nada. Te da vergüenza.- decía otro mientras reía burlonamente.

A ninguno de los dos chicos de séptimo que se encontraban dentro del lugar les importó, ni siquiera miraron hacia la entrada a ver si podían saber quiénes eran los dueños de esas voces. Simplemente se quedaron allí, mirándose fijamente.

Pero antes de que Malfoy pudiera abrir su boca para contestar, sintió que algo o mejor dicho alguien, le tocaba el hombro repetidas veces. Se dio vuelta para ver quién era la persona más inoportuna del mundo y se llevó una gran sorpresa al encontrarse con un pequeño niño de segundo año y, aparentemente por su uniforme, de Hufflepuff.

El niño los miró a ambos y cuando miró a Hermione, ella se secó rápidamente las lágrimas que todavía tenía en las mejillas y miró hacia otro lado, ruborizándose sólo un poco.

Draco observaba curioso al niño que, al igual que Hermione, se sonrojó levemente. Carraspeó un par de veces debido a los nervios y finalmente, dijo:

- Señor Malfoy, yo… yo quería saber si me podría dar un autógrafo.

El niño miró hacia el piso luego de decir la última parte muy rápido. La cara de Malfoy seguía igual o quizás más perpleja que antes.

- ¿Un autógrafo?- dijo el rubio de Slytherin sin entender el por qué de la admiración de un niño. Y encima de otra casa.

- Sí, bueno… hemos visto el partido y me pareció una atrapada genial. Me gustaría poder jugar como usted algún día- finalizó el pequeño Hufflepuff mirándolo ahora sin tanta timidez, al mismo tiempo que le extendía un libro de Quidditch.

Malfoy lo tomó lentamente sin cambiar su expresión.

- ¿Sabes quién soy, no?

- Claro, Draco Malfoy. Ha jugado en el equipo de Slytherin desde que está en segundo.

- ¿Sabes que no soy un buen ejemplo, verdad?

- Malfoy- lo reprimió Hermione repentinamente, pero él no la miró.

- Mira, si me admiras por cómo juego Quidditch está perfecto… realmente te lo agradezco, pero no sigas mi ejemplo en las demás cosas de la vida. Ser completamente diferente a mi es lo mejor que te puede pasar. Créeme.

Ahora era el niño el que miraba un tanto confuso la situación. Draco abrió el libro y le dijo:

- ¿A dónde quieres que te firme?

- En cualquier lado está bien.

A continuación, Draco le preguntó el nombre y luego de escribirle un par de cosas, le devolvió el libro tratando de sonreír.

- ¿Quieres entrar en el equipo de Hufflepuff?

- Sí, es lo que más me gustaría- dijo el niño sonriendo.

- ¿Y en qué posición te va mejor?

- La de buscador, señor.

- Llámame Draco, o Malfoy. No hace falta que me digas señor- dijo él impacientándose un poco- Bueno, ¿y no te has presentado en las pruebas de este año?

- Sí, pero no me han aceptado.

- Bueno, quizás el año que viene. Eres muy pequeño todavía, yo he entrado en segundo porque mi padre compró el puesto- le dijo Malfoy un tanto apenado y al mismo tiempo, dándole una fugaz mirada a Hermione. Olvidándose por completo que estaban peleados.

La castaña que observaba toda la escena con una leve sonrisa, al escuchar esto se sintió libre de sonreír, aunque sea, un poco más. Y la nostalgia se reflejó en sus ojos rojos de llorar.

- Estoy seguro de que no eres malo y si no, puedes solucionarlo con práctica. Seguro te irá bien.

El niño sonrió, se lo notaba completamente feliz.

- Gracias- dijo mientras comenzaba a caminar hacia la salida.

Ambos chicos se quedaron observando cómo el niño se iba, pero Malfoy interrumpió su camino y le gritó, mientras metía una mano en uno de los bolsillos de su pantalón:

- Espera. Abre la mano.

El niño se dio vuelta al mismo tiempo que frenaba su andar. Se acercó los pasos que había hecho, le hizo caso y puso su palma derecha boca arriba. Malfoy posó su mano, cerrada en un puño, unos centímetros más arriba de la del niño. Al abrirla, soltó la snitch que había atrapado en el último partido. Aquel Hufflepuff se sorprendió tanto que tuvo que abrir la boca para demostrar su asombro. Y Hermione, si bien pudo reprimir la alegría y la sorpresa, tuvo que contenerse muy fuerte por no imitar la mueca del niño.

- Toma, te la regalo- le dijo Malfoy sonriendo ante la inocente expresión de aquel chico de Hufflepuff.

- ¿En serio?

- Sí, recuerda practicar y esforzarte- le dijo el rubio.

El niño estaba tan feliz con el regalo inesperado que ya no lo escuchaba, y sólo dijo:

- Sí, señor. Lo siento, Malfoy.

- Y muéstrale a tus amigos lo que te he regalado y diles que si te molestan, me ocuparé de que nunca consigan una. O incluso, puedo hacer que nunca entren en el equipo de Hufflepuff si es lo que desean.

La sonrisa de Hermione se borró. Qué mal ejemplo le estaba dando al pobre niño.

- ¡Malfoy!- volvió a decir ella está vez con enfado.

El rubio la miró sin entender el por qué de su regaño pero el niño sólo sonrió de oreja a oreja, claramente le había gustado aquella idea.

- Bueno, igual no tienes que dejar que te carguen. No por algo tan estúpido como esto. A parte si ellos fueran valientes, hubiesen venido a pedirme por sus propios medios un autógrafo- finalizó él mirando a Hermione, para comprobar que había hecho bien el trabajo. Al recibir una tímida sonrisa de parte de ella, se giró a mirar hacia la puerta de la Biblioteca, donde dos niños estaba asomados con la boca abierta observando toda la situación.

El niño miró también y sus dos amigos se escondieron. Draco le revolvió el pelo tratando de parecer amigable y el niño luego de saludarlos, salió corriendo a encontrarse con sus amigos.

Hermione estaba cruzada de brazos con los ojos rojos pero con una sonrisa en su rostro. Todavía miraba hacia la puerta de la Biblioteca, aunque Draco sólo tenía ojos para ella. Después de que el niño haya desaparecido, él volvió su vista hasta donde estaba la castaña.

Ninguno de los dos dijo nada pero pudieron escuchar:

- Miren lo que me ha dado. ¡Su propia snitch!

Y a continuación el grito ahogado de asombro de ambos chicos.

Los dos rieron un poco, ¿cuánto tiempo había pasado desde que ellos habían sido así de pequeños e inocentes? Tanto que parecía una eternidad. Tantas cosas habían ocurrido en el medio, habían cambiado tanto. Habían tomado tantas decisiones, malas y buenas. Después de haber pasado una vida tan arriesgada y llena de dificultades.

Y allí estaban los dos. Ella esperando por una respuesta y él juntando el coraje para dársela.

Él tomó aire listo para hablar:

- Mira Hermione- comenzó él.

Pero en ese preciso momento entró un grupo de chicas de cuarto de Slytherin riendo fuertemente y comentando cosas de 'Corazón de Bruja' y demás temas que para Hermione, eran estúpidos y cursis.

Draco se dio vuelta con el ceño fruncido a ver quiénes eran y Hermione desvió su vista hacia el grupo. Ellas, a su vez, la miraron con cara de asco y a Draco le dedicaron una gran sonrisa que lo único que demostraba, era cuán regaladas estaban ante Draco.

Él volvió su cara hacia Hermione, aún con el ceño fruncido y fastidiado, listo para hablar. Y ahí fue cuando escuchó algo. Algo que lo irritó inmensamente. Algo que Hermione no había llegado a oír, pero que Malfoy sí y muy claramente:

- ¿Qué hace con esa sangre sucia?

Se dio vuelta y dio dos grandes pasos hacia la chica que había dicho eso. Se había acercado tan rápido que incluso Hermione se había asombrado.

- ¿Qué has dicho?- dijo un Draco totalmente serio.

La chica lo miró confundida y, erróneamente, le dijo mientras levantaba una mano para acariciarle el rostro:

- Ven con nosotras y deja a esa sangres-

Él le empujó la mano fuertemente y le gritó:

- ¡Escúchame bien, idiota! Ella- dijo señalando a Hermione- ni nadie que sea hija de muggles, tiene por qué escuchar como tú y tus estúpidas amigas le dicen sangre sucia. Estoy seguro de que es mucho más inteligente que tú y de hecho, es la mejor bruja que conozco de nuestra edad. Y de todas formas, si fuera idiota seguro sería mucho mejor persona que tú.

Su sangre es igual de roja que la tuya, la sucia eres tú, de hecho. Y no me importa que seas mujer. No eres digna de respeto, en absoluto.

Y para que sepas, hace poco se cumplió el primer Aniversario de una Gran Batalla Mágica que ella ayudó a ganar, y por cierto, allí fue dónde se terminó toda esta discriminación ¿entendiste?- le dijo él a los gritos mientras se llevaba un dedo índice y se golpeaba un par de veces en la sien, para representar su última pregunta. Draco le estaba gritando tanto y de tan cerca que estaba a punto de escupirle el rostro a aquella Slytherin que lo miraba aterrada.

- Así que espero no volver a escucharte nunca más, ni volver a cruzarte en ningún pasillo o en la Sala Común. Ni a ti, ni a ninguna de ustedes- dijo mirando a las demás chicas- Y si lo hago, espero que no estés hablando mal de algún hijo de Muggles porque te juro que no dudaré en lanzarte un maleficio. Y quizás no me limite a un Cruciatus.

Hermione se había acercado hasta él y lo había tomado por el brazo para alejarlo que aquella asustada chica de Slytherin. Su enojo había hecho que él se acercara tanto a la chica para gritarle en la cara, que ella había comenzado a retroceder. Hermione estaba totalmente impresionada pero le parecía que Draco ya había sobrepasado los límites de la defensa hacía rato.

- Draco- decía levemente Hermione que seguía asombrada.

Luego de unos minutos en los que él se quedó mirando casi con odio a aquellas chicas, dijo un tanto más calmado:

- Vamos, Hermione. No quiero estar en la misma habitación que estas personas tan ignorantes. Por suerte, ya me di cuenta quiénes son los que de verdad valen la pena.- dijo él sin dejar de mirarlas en ningún momento.

Tomó bruscamente a Hermione de la mano y comenzó a caminar hacia la salida, pero antes se frenó tan bruscamente que Hermione casi chocó contra él. Las miró con el ceño fruncido y les dijo:

- Y para que conste, no importa todo lo que lean en su estúpida revista, ni los peinados que se hagan ni cuánto traten de arreglarse. Ella siempre será más linda que todas ustedes juntas. Y nunca, ni aunque me quedara ciego y sordo, conseguirían mi atención.

Draco volvió a retomar su marcha a un ritmo tan acelerado que a Hermione le costaba seguir. Pero él no tenía miras de soltarla, ni de hablarle tampoco. Ella podía escuchar como murmuraba insultos por doquier y cosas indescifrables. Resoplaba y seguía caminando al mismo tiempo que doblaba en pasillos que parecían aparecer de la nada debido a la velocidad que caminaban.

Hermione había notado como sus ojos grises se tornaron de un color más oscuro. Ya no era la misma mirada que le dirigía a ella siempre que hablaban. Incluso cuando se peleaban. Era una mirada dura, severa, casi con odio. Estaba desencajado.

- Draco, ¿a dónde vamos?- dijo Hermione luego de unos cuantos pasillos.

Pero él no contestaba. Y, sin importar cuántas veces recibiera la pregunta, ella sabía que no lo haría hasta que llegaran. Y así fue.

Hermione de buenas a primeras se vio parada en el medio de la Torre de Astronomía. El rubio por fin había soltado su mano y había frenado su andar desquiciado unos pasos más lejos de donde estaba la castaña ahora.

- ¿Se puede saber que demonios te-?

- Aquí no nos interrumpirá nadie. Habla- dijo él secamente mientras la miraba con esos ojos grises un poco más relajados.

Hermione inmediatamente se tensó. "Habla" ¿Qué era eso? ¿Le estaba dando el espacio para decirle la verdad? ¿La escucharía? ¿Acababa de darle la respuesta que ella estaba esperando hace tanto tiempo sin preámbulos? Sí, eso significa "Habla" Hermione- pensó ella, pero antes decidió que tenía que decirle algo.

- No deberías haber reaccionado así.

- ¿Y cómo querías que reaccione? Tú porque no la has escuchado.

- No, pero gracias a ti me he enterado de lo que ha dicho. Pero no puedes reaccionar así. No por defenderme a mí. Has recuperado el cariñ-

- ¿Cariño?- la interrumpió él mientras le dedicaba una sonrisa irónica- ¡Cariño, dices! Por favor, Hermione. Nunca han sentido cariño por mí. Siempre me odiaron, sólo que antes me tenían miedo y respeto. ¿O me vas a decir que Crabbe y Goyle eran mis verdaderos amigos? Yo nunca los traté como tal y ellos sólo me hablaban porque el idiota de mi padre era la mano derecha de Voldemort.

Y ahora no me tienen cariño. Simplemente me alaban porque les hice ganar una estúpida Copa de Quidditch. Pero ya verás que para la semana que viene todos se habrán olvidado.

- Aquel niño de Hufflepuff de verdad te admira. Sobre todo ahora, después de lo que has hecho.

- Bueno, él es una excepción. Pero todos los de Slytherin pueden irse a la mierda. Maldita ideología que me arruinó la vida- dijo él resoplando con el ceño fruncido- De todas formas, sé que sigues sin creer que he cambiado.

- Claro que no, Malfoy. Hace tiempo que me he dado cuenta que ya no eres el mismo. Es sólo que me costaba creerlo. Y a pesar de que lo que hiciste recién significó mucho para mí, no hacía falta que lo hicieras para que yo sepa que ya no eres aquel Draco Malfoy que conocí hace años.

- Vamos, habla.- le dijo él aún con una expresión dura en su rostro apretando los labios hasta convertilos en una delgada línea.

Y así lo hizo Hermione. Comenzó a hablar porque sabía que aquel chico quería cambiar de tema y eso sería lo mejor.

- Sí, claro- respondió ella sacudiendo levemente su cabeza. Aún aturdida por la decisión de aquel rubio.

- Yo… yo no te pediré perdón.

Draco estaba mirando hacia el cielo, a través de la arcada que había en el muro de piedra que daba al balcón de la Torre. Estaba recostado contra el muro de piedras con sus piernas cruzadas y sus manos apoyadas atrás de su espalda.

En cuanto sus oídos escucharon eso, él la miró confundido.

- No, no es lo que tú crees- le dijo ella interpretando su reacción- Me refiero a que no voy a pedirte perdón, porque no quiero que me perdones porque yo te lo pido.

Draco volvió a apartar su vista de la de ella un poco más tranquilo, pero Hermione continuó hablando:

- Lo único que quiero es que todo vuelva a ser como antes, entre nosotros. Quisiera que volviéramos a hablar y a llevarnos bien, pero sé que es imposible. Y me gustaría que, en el remoto caso de que me perdones, lo hicieras porque tú quieres y no porque yo te lo he pedido.

Es por eso que no pienso pedirte perdón. Pero quiero que sepas que de verdad lo siento muchísimo. Y no te das una idea de lo arrepentida que estoy por haberte dicho todas esas cosas.

Te dije cosas horribles, cosas que no siento y que nunca tendría que haber dicho. Porque de verdad no es lo que pienso. Mi inconsciente no me engañó ¿entiendes? Todo lo que dije, lo dije sin pensar. Lo dije porque sólo quería ganar la estúpida pelea que yo misma había comenzado.

Y estoy totalmente de acuerdo si me odias y no me perdonas, pero sólo quería decirte frente a frente cuán arrepentida estoy. Porque te mereces que te sea sincera. Y que por una vez, deje mi orgullo de lado.

Tienes razón… he sido una idiota, bueno en realidad, he sido más que una idiota. Sólo que no encuentro una palabra tan mala que represente lo que soy.-

Draco rió irónicamente pero no la interrumpió, y ella continuó:

- He sido una basura. Y créeme que si alguien viniese y me dijese que puedo volver el tiempo atrás y decir lo que de verdad tenía que decirte aquel día, lo haría. Sin pensarlo un segundo, aceptaría. Cueste lo que cueste.

Pero sé que no me perdonarás, porque yo tampoco perdonaría a alguien que me ha dicho durante meses que no le importa mi pasado y luego, de buenas a primeras, me lo hecha en cara.

Pero de verdad, Malfoy, ya no me importa. Lo único que me importa es lo que seas ahora, mientras hablas conmigo. Cuando me defiendes, cuando me sonríes. Cuando me das la oportunidad de escucharme a pesar de que he sido una mierda. Eso es lo único que me importa.

Tu pasado ya está, ya pasó. Tu apellido… no tiene importancia para mí cuál sea tu nombre.-

Lo único que había en la habitación, era el increíble silencio que siempre reinaba en aquel lugar. Tan alejado de todos los otros lugares del Castillo. Tan apartado y solitario. Draco no la miraba, así que Hermione continuó hablando:

- Quiero agradecerte por haberme dado la oportunidad de decirte la verdad antes de que sea más tarde. Adiós.

Ella comenzó a caminar hacia la salida, un poco, sólo un poco, más aliviada que antes. Y después de dar dos pasos hacia la salida, él le dijo:

- ¿Qué me tenías que decir aquel día?

- ¿Qué?- le preguntó ella dándose vuelta.

- Sí, has dicho que me tenías que decir otra cosa el día que fuimos a hablar al baño…- él la miró como si eso hubiese sido lo único que le quedó de todo el monólogo que ella había dicho.

- No importa, ya pasó mucho tiempo- le dijo sin saber muy bien qué responder.

Él la miró alzando una ceja y ella dijo:

- En serio, ya no importa.

Comenzó a irse de nuevo, pero él volvió a hablar.

- Ahora es mi turno de hablar.

Ella se quedó de piedra y sólo logró asentir levemente con su cabeza.

- No te perdonaré.

Escuchar aquellas palabras fueron la peor tortura. Ella lo sabía, pero no estaba preparada para escucharlo. Sin embargo, no se movió de allí y el continuó hablando.

- No lo haré- dijo ahora mirándola- porque no puedo. No puedo perdonarte, porque si no, todo volverá a la normalidad. O al menos, a la normalidad que acabamos de conocer. Y eso no puede pasar.

- No entiendo- dijo ella sinceramente.

El suspiró al mismo tiempo que se inclinaba hacia adelante y al darse un envión salía de aquella postura tan desinteresada que había tomado. Dio un paso hacia delante sin dejar de mirarla y le dijo:

- No puedes estar en mi vida, ni yo en la tuya. Somos completamente opuestos y tú no mereces que yo te haga eso.

- ¿Hacerme qué? ¿Otra vez con eso?- dijo Hermione comenzando a indignarse, Ginny tenía razón. Una vez más.

- Sí, otra vez. Nunca dejé de pensarlo Hermione y cada día que pasa, más siento que sea lo correcto.

- ¿Cómo puede estar bien alejarse de alguien? Lo entiendo, te lastimé pero desde antes que yo te dijese todo eso, tú ya no querías estar conmigo.

- Está bien cuando es por el bien de la otra persona. Está bien porque - dijo él señalándola con su dedo índice- te mereces algo mucho mejor. Vete, necesito que me dejes solo.

El cielo se iluminó, y seguido a eso ambos miraron hacia el cielo y escucharon un gran trueno. Estaba comenzando a llover. Hermione volvió su vista hacia el chico y dijo:

- No me iré, Malfoy.

- Sí, quiero que te vayas.

Hermione lo miró con el ceño fruncido y se cruzó de brazos, en clara demostración de que no se iría de allí. Cualquiera pensaría que el parecido de aquella chica con una terca mula, eran idénticos.

- ¿Por qué no te vas con ese tal Coote, eh? Seguro estará esperándote.

- ¿Por qué habría de ir con Ritchie?- le dijo la castaña confundida.

- Han estado juntos todo el tiempo.

- Es un compañero de casa nada más, Malfoy. No cambies el tema.

- No quiero que estés en mi vida, Hermione. ¿Cuándo lo entenderás? Eres tan inteligente, entiendes hechizos complejísimos, pero no puedes entender que ¡no te quiero en mi vida!- dijo él levantando sus manos al cielo, por encima de su cabeza.

Draco estaba exasperado y no sabía cómo hacer para que Hermione saliera de su vida. Pero en ese momento, pensó que lo había logrado. Vio cómo los ojos de la castaña se iban llenando de lágrimas, otra vez. Y otra vez, por su culpa. Se sentía tan mal, tan basura. Apretó sus dientes y cerró sus manos en puños, hasta que sus nudillos se pusieron blancos de tanta fuerza que estaba haciendo.

Respiró hondo y comenzó a caminar hacia la salida, pasando por al lado de Hermione. Una Hermione a la que comenzaban a caerle las lágrimas por el rostro.

Y de nuevo, él volvió a oler aquel perfume que tanto le gustaba. Y de nuevo, intentó pensar que ése era el olor más feo del mundo.

Había apaciguado su andar, quería que algo lo retuviese, quería que fuese más lenta esa "despedida". Quería tardar más en separarse de ella, pero Hermione no diría nada para hacerlo volver.

El rubio se frenó y la volvió a mirar de reojo. Hermione seguía sin darse vuelta. Pero pudo escuchar un pequeño sollozo que estaba tratando de reprimir.

Draco cerró sus ojos con fuerza y comenzó a caminar. Bajó las escaleras lo más rápido que pudo tratando de salir cuanto antes de allí.

Ése debía ser el final de su "relación" con Hermione.


Lo poco de su mundo que estaba recompuesto ahora que había logrado decirle una parte de la verdad a Draco, se había derrumbado otra vez. Se había derrumbado como si nunca hubiese sentido el alivio de hacía tan sólo unos minutos atrás.

Una vez más estaba completamente sola en aquel lugar, odiándose a sí misma, luchando para no llorar, para no dejarse caer en el piso.

Y de repente, algo resonó en su mente. Por fin descubrió qué era eso que sentía desde hacía tanto tiempo. Un sentimiento que se hacía más fuerte cuando él le sonreía, le hablaba, la miraba y que se había hecho más fuerte cuando él la tomó de la mano en la Biblioteca. Sólo que en ese momento tenía otras cosas en su cabeza, como para darse cuenta. Ese sentimiento del que quizás ya se había percatado, pero estaba muy concentrada en reprimirlo.

Había estado oculto adentro suyo desde hacía tanto tiempo. ¿Cómo podía haber sido tan tarada de no darse cuenta, tan ciega por elección? No sólo era la culpa y la tristeza de haber perdido a Draco lo que venía sintiendo.

Hermione levantó la vista con los ojos llorosos y se dio cuenta de algo: Ya no podía vivir sin él. Quería sentirlo cerca suyo todo el tiempo. Quería sentir aquella sensación de nervios y felicidad mezclados. Quería sentir aquel cosquilleo que sentía en el estómago cuando él le sonreía. Quería volver a sentir su piel, su perfume. Quería mirarlo a los ojos todos los días. Quería volver a abrazarlo, pero lo que más deseaba era volver a sentir sus labios sobre los suyos. Y esta vez, no se echaría atrás. Aunque para eso, necesitaba decirle toda la verdad.

Hermione se dio vuelta, pero él ya no estaba. Salió corriendo y bajó aquellas escaleras tan rápido que creyó que se caería. Pero no le importó, siguió corriendo. Debía encontrarlo.

Estaba lloviendo demasiado, y hacía calor, debido a que ya estaban en primavera. Pero no había tiempo de pensar en el clima. No ahora, al menos.

Hermione bajaba de a dos escalones, tampoco tenía tiempo para ser cuidadosa. Llegó al final de la escalera y miró hacia ambas direcciones. No había rastros de él, así que corrió hacia uno de los extremos del pasillo, se asomó y no había nadie allí. Salió corriendo hacia la otra punta, pero nada. Se dio vuelta recostándose en la pared y se llevó una mano a su frente cerrando sus ojos. La presionó con fuerza contra su cabeza, conteniendo las ganas de golpearse por haber tardado tanto. Por haber sido tan idiota.

Cuando sintió el suficiente dolor, bajó su mano y al abrir los ojos, miró hacia el Patio de Transformaciones. ¿Había alguien allí? ¿Debajo de la lluvia? Hermione achicó sus ojos para ver mejor al mismo tiempo que daba unos pasos cautelosos hacia la arcada. Se agarró de aquel marco de piedra sin poder creer lo que sus ojos estaban viendo. ¿Estaba alucinando o acaso era él?

Sonrió al mismo tiempo que largaba parte de su aire contenido. No podía creer que él estuviera ahí. Parado a unos pasos de ella. Lo había encontrado y ésta vez, no lo dejaría ir.

Salió al patio y al cabo de cinco pasos tenía mojado gran parte de su pelo. Estaba lloviendo torrencialmente y Draco ya estaba empapado. Pero no sólo tenía la cara mojada por la lluvia. Aquel chico de Slytherin estaba llorando silenciosamente.

Con la cara empapada y temblando de frío, Hermione le dijo, o mejor dicho le gritó:


- ¡Te perdono!

Él se dio vuelta rápidamente. Nunca había escuchado llegar a nadie. Y allí estaba ella, mirándolo intensamente debajo de semejante lluvia.

- ¿Perdonarme qué?- dijo él en un tono bastante alto ya que el ruido de la lluvia lo tapaba.

Pero ella no contestó. Simplemente se acercó dos pasos más hacia el chico, y dijo:

- No creo ni una de todas tus palabras. Ni pienso hacerlo, Draco Malfoy. Y no voy a dejar que des un paso más hasta que entiendas que tú no tienes nada de malo. Y yo ya soy grande como para decidir por mí misma, quién está en mi vida y quién no.

Te perdono.- volvió a repetir ella.

- ¿Qué cosa me perdonas?

- Todas las estupideces que acabas de decir, te perdono. Si no lo hago ahora, pasará un mes más hasta que volvamos a hablar. Y dentro de un mes, el año terminará y no nos veremos nunca más si no lo arreglamos antes.

Quiero que solucionemos esto de una vez, Malfoy. Cada vez que hablamos, empeoramos todo. Y no pienso pasar otro mes sufriendo por nuestras idioteces.

Él la miraba muy confundido. Nunca la había visto tan desquiciada. Suspiró y le dijo:

- ¿Qué haces aquí? Te enfermarás.

- No me moveré hasta que entiendas cómo son las cosas.

La lluvia caía con más fuerza ahora, pero a ninguno de los dos le importaba ya. Si no hubiese sido por la corta distancia que los separaba, se hubiese hecho dificultoso verse.

- Yo las entiendo perfectamente, Hermione. Tú tienes que hacer tu vida. Sin mí, ¿entiendes? Tienes que seguir adelante y hacer de cuenta que nunca ha pasado todo esto. Yo no te he dicho lo que siento por ti, ni tampoco tienes que acordarte que he cambiado. Sólo sigue adelante.

- ¿Cómo quieres que lo haga? ¿Cómo quieres que siga adelante cuando me he enamorado de ti?- le espetó ella casi a los gritos empapada por completo, al mismo tiempo que daba un paso más hacia adelante, acortando la ya corta distancia que había entre ambos.

Quedaron a unos centímetros y Draco vio cómo comenzaban a caer más lágrimas del rostro de aquella chica. Lágrimas que se confundían con gotas de lluvia.

Debido a que la tormenta había levantado el calor que recibió el suelo aquella tarde, y la lluvia que caía era una lluvia calurosa, el agua que había comenzado a caer por el cuello de Hermione hacía que su perfume comenzara a hacerse más fuerte. Al acortar aquella distancia, Draco pudo oler aquel aroma que tanto adoraba.

Pero no, no podía ser. Seguro que su inconsciente le había jugado una mala pasada. El ruido de la lluvia lo había hecho escuchar mal. ¿Qué había dicho? ¿Enamorado?

Ningún sonido salió de la boca de Malfoy, ni aunque él hubiese querido. Sólo la miró a los ojos sin entender nada de lo que estaba pasando.

- ¡Eso era lo que debía decirte el otro día! Yo iba a decirte que no quería que me esperes más… pero porque ya había tomado una decisión. Y luego… luego todo salió mal, por mi culpa, claro. Y de repente, nos habíamos peleado y no podía creerlo. Se me había ido todo a la mierda y… y no importaba lo que hiciese, tú no me dirigirías la palabra nunca más y un día, estaba en el baño…- Hermione se frenó, omitiría contarle que había estado llorando por él- y vino Astoria a hablar conmigo…- Draco la miró más sorprendido que antes, ésa parte de la historia no la sabía- y me dijo… me dijo que no te hiciera sufrir, que no te lo merecías. Y es verdad, es totalmente cierto. No te mereces sufrir pero tampoco podía decirte lo que sentía, porque no me escuchabas.

- No me lo hubieses dicho hoy tampoco- dijo él tratando de sonar normal pero no pudo evitar que se notase el tono de reproche en su voz.

- Porque soy una idiota. Y no fue hasta hace unos minutos, cuando me dejaste sola otra vez en la Torre de Astronomía que me he dado cuenta de que no quiero perderte. No otra vez. Y sé que ya no importa, porque no quieres "arruinar" mi vida- dijo ella haciendo el gesto de las comillas en el aire- Y sé que nunca estarás conmigo. Pero entiende que tú no arruinas mi vida.

Esto- dijo agarrando su brazo izquierdo al mismo tiempo que arremangaba su camisa para dejar visible la Marca. Pasó dos dedos por encima de aquella cosa que, ahora, era como una cicatriz. La intensa lluvia había hecho que la temperatura bajara rápidamente, y el viento que se había levantado hacían que Hermione tuviera las manos congeladas, pero ninguno se daba cuenta de aquel detalle- No me importa.- continuó ella soltándolo y volviendo a mirarlo a los ojos- Puedo vivir con eso, pero lo que ya no puedo hacer es vivir sin ti, y lo siento si he tardado tanto en darme cuenta.

Pero si verdad me perdonas, dame una oportunidad para demostrarte que debo estar contigo. Por favor, Draco, tienes que entender qu-

- Si sigues hablando, ¡todo cambiará! Y ya no podrás sacarme de tu vida. Nunca más.- la interrumpió bruscamente él a los gritos para hacerse oír sobre la lluvia.

Hermione se lo quedó mirando unos segundos, y luego dijo:

- ¿Por cuánto tiempo más tengo que hablar para que te des cuenta que no dejaré que salgas de mi vida, nunca más?

Hermione tragó fuerte tratando de eliminar el gran nudo en la garganta que se le había formado. En una milésima de segundo, aquel chico había tomado por la cintura a la chica con uno de sus brazos, la atrajo hacia su cuerpo hasta que ningún milímetro los separase, su otra mano la colocó en la mejilla de la castaña y sin esperar un segundo más, la besó. Un escalofrío recorrió el cuerpo de ambos al tocar la piel y la ropa mojada del otro. Aunque aquella sensación no se debía solamente a eso.

Hermione levantó sus brazos y los colocó arriba de los hombros de Draco. Luego de unos segundos ya no pudo contener su felicidad y sonrió en medio del beso. Porque nada importaba más que ellos dos. Y por fin estaba sucediendo algo que habían soñado por tanto tiempo y nunca creyeron posible.

Draco sintió como ella sonreía y no pudo evitar ser contagiado por la felicidad de aquella Gryffindor que tanto amaba. No podía creer que todo eso estuviera pasando. Y lo mejor era que ella no se había alejado como la primera vez. Ni tenía miras de hacerlo tampoco. Presa de la efusiva felicidad del momento, tomó con más fuerza a Hermione por la cintura y la levantó unos veinte centímetros del suelo.

Ella rió como lo hacía cuando de verdad era feliz y se quedaron mirando por unos largos segundos, con sus frentes juntas y una gran sonrisa en sus rostros. Una sonrisa que llegaba hasta sus ojos.

Hermione estaba de nuevo con los pies en el suelo, aunque ninguno de los dos lo había notado. Su alrededor ya no existía para ellos. Ni el ruido de la lluvia, ni la lluvia misma que los seguía empapando.

Draco escuchó dos palabras que en una misma oración, dichas por Hermione y dirigidas hacia él, formaban lo más hermoso e inverosímil que él podría haber escuchado alguna vez. Pero era real. Aquella situación estaba ocurriendo, y no era un sueño del que pronto despertaría. No esta vez.

- Te amo- le dijo ella con una mano en su mejilla y con la otra apartando un mechón rubio que caía sobre la frente de Draco.

Él no respondió, pero hizo algo que para Hermione fue más importante.

Sin alejarse un solo centímetro de ella, él tomó el brazo de Hermione y arremangó su sweater, hasta que la cicatriz de su brazo quedó visible.

Llevó sus labios hasta la herida de Hermione y le dio un beso en el lastimado. Cerró los ojos y una lágrima cayó por su rostro, pero ahí estaba ella a su lado, para sacarle, de ahora en más, cualquier rastro de tristeza que él manifestara.

Con el dorso de su mano secó aquella lágrima que, de todas formas, ya se había confundido con las gotas de lluvia que caían sobre el rostro del rubio.

Cuando él abrió sus ojos, lo primero y único que vio, fue a Hermione mirándolo con ternura. Ella se acercó lo suficiente como para darle un beso en su mejilla y acto seguido, lo abrazó.

Nunca nadie lo había abrazado de ésa forma. Nunca nadie lo había abrazado tan fuerte. Sólo ella lo había hecho aquel día en la Lechucería. Pero no se comparaba con éste abrazo.

Ella apoyó su mentón en el hombro del chico, y él rozó su nariz contra el cuello de la chica. Hermione inspiró el aroma que brotaba de aquel blanco cuello, al mismo tiempo que el roce con la nariz de Draco le provocaba un gran y placentero escalofrío en todo su cuerpo.

Se quedaron un largo rato. Abrazados debajo de la gran lluvia.

Ambos tenían los ojos cerrados y disfrutaban del momento como si esos fueran los últimos minutos de vida, pero algo los sacó de aquella paz que sentían. Un fuerte trueno se había hecho escuchar en los terrenos de Hogwarts y ambos abrieron los ojos al mismo tiempo. Se separaron de aquel abrazo y con una gran sonrisa, Draco dijo:

- Creo que debemos entrar, ahora.

Ella no contesto nada, simplemente lo tomó de la mano y se metieron adentro del castillo. En ese momento, ambos se dieron cuenta del frío que sentían, entonces Hermione sacó su varita e hizo un hechizo no verbal, y al instante la ropa de ambos estaba seca. Y ellos comenzaron a sentir calor de nuevo en su cuerpo. Se miraron unos largos segundos sonriendo hasta que Hermione rompió el silencio:

- ¿Entonces me perdonas todo lo que te he dicho?

Draco no le contestó. Sólo le tomó la mano a Hermione y le dio un beso en el dorso.

Le sonrió y sin decir nada más ambos comenzaron a caminar hacia el Gran Comedor. Ambos entraron como si eso fuera lo más normal del mundo. Aunque sabían que nadie lo vería así. Es decir, Hermione Granger entrando de la mano con su peor enemigo y Draco Malfoy, entrando de la mano con la chica que tanto había odiado, no era algo que se veía todos los días.

Muchos habían mirado hacia la puerta para ver quiénes eran los que estaban entrando, y de repente el Gran Comedor quedó en silencio. Las personas que no se habían dado cuenta de lo que sucedía, poco a poco comenzaron a mirar hacia el lugar dónde todos estaban mirando. Y de repente una ola de murmullos se hizo audible en aquel lugar, pero a ellos no les importó.

Se podía ver la cara de orgullo y suficiencia consigo misma de Ginny, e incluso la sonrisa de Astoria Greengrass en la otra punta del lugar. La decepción evidente en el rostro de Coote y la mirada fugaz de "Ya era hora" de la Profesora, que ahora era la Directora de Hogwarts, Minerva McGonagall.

Hermione sintió como Draco apretaba incluso un poco más fuerte su mano. Y ella le devolvió la repentina fuerza del agarre, y él pudo sentirse completamente feliz y lleno, por primera vez en su vida.


No me alcanzan las palabras para pedirles perdóoon! En serio, sé que dije que subiría el miércoles y también sé que dije que lo subiría el jueves en todo caso. Y por supuesto que sé que hoy es viernes. Pero he tenido mucho trabajo y siempre volvía a las 8 de la noche a mi casa, entre que me bañaba, comía y todo, era imposible subir un capítulo. Y aparte siempre me gusta hacerlo con tiempo. Y bueno acá estamos, a viernes, pero hoy sí llegué temprano a mi casa porque al fin terminé el trabajo que estaba haciendo, así que, como siempre, espero que les haya gustado el capítulo y que haya sido el final que querían. Todavía falta el prólogo y el final alternativo que subiré en las siguientes semanas. Ya se me han ocurrido varios one shoots para mi nuevo proyecto así que estoy súper contenta por ese lado (: aunque estoy triste porque solo faltan dos publicaciones para terminar con este fic, pero bueno. No saben lo feliz que me hizo recibir TANTOS comentarios como en el capítulo anterior. Incluso he ganado nuevos y grandes lectores, que por supuesto son más que bienvenidos! Me he extendido un poco pero les digo lo último y ya. Este capítulo me ha hecho acordar mucho a la canción de Adele, One and only. Hermosa canción y sobre todo, hermosa letra. Pega mucho con esta historia así que, si quieren leerla acá les dejo el link de la canción traducida es/adele/one-and-only/699317/

Un beso a todos, ya los quiero ajaja. Perdón de nuevo! Lo bueno se hace esperar (? No, en serio, espero que les haya gustado. Y conste que podría haber cortado el capítulo antes de que Hermione saliera de la Torre, pero he sido súper buena y no lo hice. A parte no se pueden quejar. Tiene 6222 palabras y 16 hojas de Word. Nos vemos en el próximo capitulo! (:

Ah y por supuesto MILES de gracias por la espera y por todooos los comentarios que he tenido :D Me hacen muy feliz.