Shaman King – Utaite Myouri
Capitulo 14 - Ishiki
Lyserg se había arrodillado ante Anna Kyouyama, suplicando de su ayuda y ella parecía indiferente ante aquella mirada llena de desesperación. Horo Horo lo miraba inflexible, Fausto parecía inquietado ante el asunto, Ren estaba cruzado de brazos, Ryu miraba suplicante hacia Anna.
-Tenemos que ayudarlo. –dijo Yoh de repente, movido por su natural compasión hacia cualquier persona. No obstante, Anna y él intercambiaron miradas, una sutil matiz de reproche apareció en los ojos de ella, algo que no pasó inadvertido por Yoh.
-A pesar de lo sucedido. –completó Yoh suponiendo lo que pensaba Anna.
-Aunque aceptara…-dijo Anna y se volvió a Lyserg. -¿Qué piensas que puedo hacer por ti?
-Usted…se dice que usted tiene un poder especial…que por eso los X-Laws y los Watchers estaban pendiente de su caso.
Anna miró a Lyserg con cierta dureza. Y en cierta forma concordaba el por qué Roy y Reiha aparecieron con esas palabras de Yamamoto. Ese viejo cretino. Cometió el error de subestimarlo y no indagar más.
-Levántate. –ordenó Anna ya hastiada del muchacho, aunque en el fondo entendía las razones que tenía al arrodillarse ante ella y suplicarle ayuda. Simplemente había llegado al límite de lo que podía hacer. Ryu se apresuró a auxiliar a Lyserg mientras éste miraba cómo Anna se metía al auto.
-Tranquilo Lyserg…-dijo Yoh intentando tranquilizarlo.- Nosotros te ayudaremos.
Todos se marcharon a la casa de Horo Horo, ya que quedaba más cerca del lugar. Fausto curó a Lyserg y el muchacho pudo sostenerse por si mismo, sin embargo todavía estaba muy débil, permaneciendo sentado en un rincón del sofá ubicado en la sencilla sala de estar de la casa de Horo Horo.
-Así que Jeanne-sama esta capturada y tú vienes a pedirme auxilio, cuando ustedes tienen a una legión de soldados. –dijo Anna mirando a Lyserg. – Solo porque sospechan de mi furyoku.
-Lo que es interesante es cómo saben qué furyoku tenemos. –dijo Ren cruzado de brazos.
-Es un sistema de conteo usado por la Tribu Apache de Norteamérica. Los Watchers tenían acceso a eso ya que eran una fuerza independiente…pero al unirse a los X Laws logran acceso a ese sistema por medio del hackeo. Tienen una base de datos con cada shaman del planeta, su ubicación y su nivel de furyoku. Sin embargo, hay un shaman sin clasificar que tiene un nivel tan grande de furyoku, que los Apaches lo han borrado de la base de datos.
-A ver…-dijo Horo Horo sin entender- Si hay un shaman tan poderoso y no está en esa lista….¿cómo saben que es cierto?
-Porque uno de los Apaches que lo sabía desertó de su clan y llevó las pruebas a los X Laws. Por supuesto, el antiguo líder de los X Laws lo sabía y por eso nos dejó. Luchist Rasso.
Anna recordó la pasada conversación con Roy y Reiha. Ese tal Luchist era el que presuntamente había matado a Yamamoto. Todo empezaba a conectarse. Lyserg apretó sus manos, conteniendo su disgusto.
-Y según esa lista tú apareces en un puesto muy alto. Así como tú, Yoh Asakura…Y ustedes también están bastante arriba en esa clasificación. –dijo mirando al resto.
-¡Lo sabia! ¡Esas horribles horas que pasaba entrenando mientras no tocaba sirvieron de algo! –exclamó Horo Horo sintiéndose glorificado. Todos lo miraron con sarcasmo.
-¿Que más aparece en esa lista?…-dijo Anna intrigada.
-Pues según el Comandante Marco…incluso hay registros de ascendencias hasta mas de cinco generaciones, ocupaciones, el estatus que define la peligrosidad del shaman…
-¿peligrosidad? –dijo Ren-
-Muchos shamanes usan sus poderes para hacer delitos. –dijo Lyserg a la defensiva.
-Así que es cierto…-dijo Fausto, hablando como pocas veces lo hacía. –Estamos vigilados, aparte de eso, más de tres fuerzas están en esto. Ustedes, los X Laws para proteger a los humanos normales. Los apaches, gente neutral. Los Watchers…hasta el Gobierno… Y el Hoshi Gumi…
-Con ese misterioso líder…-murmuró Anna. –Así que Lyserg….¿sabes que yo puedo leer tu mente?
Todos miraban a Anna y a Lyserg. El muchacho bajó su mirada.
-Eso concuerda con lo que la doncella Jeanne me dijo… –respondió Lyserg un poco sorprendido, pero no como lo estuvieron los otros en su momento. –Justo antes de que fuese secuestrada, ella me dijo que usted tenia un poder diferente…Estoy seguro…de que ese hombre, el que se la llevó, tiene también un poder muy diferente al de cualquier shaman –dijo Lyserg. -La forma en que nubló mi mente…apenas recuerdo imágenes del suceso antes de que me capturaran y me vendaran.
-¿tu puedes hacer eso? –preguntó Horo Horo a Anna, quien reflexiva miraba al suelo.
-Hay cosas que desconozco. Además recuerdo que cuando estudié en Izumo, a menudo mi sensei hablaba de habilidades mas allá de lo ordinario para un shaman. El reishi no es muy común. Pero esto es…
-Tal vez debamos llamar a mis abuelos. –dijo Yoh hablando por primera vez desde hace un largo rato. –Ellos deben saber algo.
Inmediatamente el sonido de las puertas de la entrada abriéndose los silenció. Se escucharon las voces de dos chicas hablando alegremente, y Horo Horo se levanto para recibir a los recién llegados.
-¡Pero si son ustedes! ¡Hola a todos!–exclamó Pilika. -¡Miren a quien me encontré!
Tamao Tamamura apareció detrás de Pilika, tímidamente como de costumbre. Pilika se apartó y tuvo que empujarla levemente, cuando se quedó mirando por un instante a Yoh. La joven se inclinó profundamente y al levantarse sonreía nerviosa. –Buenos días a todos.
-Hola…Tamao-san…-dijo Ryu encantador y Horo Horo lo miraba con ganas de patearlo.
-¡Nos alegra mucho tu oportuna visita! –exclamó Horo Horo invitándola a sentarse junto a ellos, al lado de Lyserg. Pilika tomó asiento al lado de Ren, ambos saludándose discretamente. Ryu miraba a Tamao y Lyserg con una sonrisa más grande de lo requerido. Anna tuvo que frenar el súbito deseo de patearlo tanto a él como a Horo Horo.
-Tamao… ¿Qué haces en Tokyo? –preguntó Yoh. Tamao parecía dudosa de responder a lo que Pilika salió contenta a responder.
-¡¿No les dijo?! ¡Debutará en el programa de Kokkuri Angel! ¡La estrella principal!
-Pilika…-dijo Tamao avergonzada.
-Así que eres tú…-dijo Anna- La que ganó el concurso. Esta noche debuta el programa y la canción de apertura es el nuevo single.
-¡Genial! –dijo Horo Horo.
-Felicitaciones. –dijo Yoh y Tamao se reía tontamente. –Gracias Yoh-kun…
Los demás también la felicitaron, pero Anna apenas podía soportar a Tamao mirar de esa forma tan adorable a Yoh. Entre ella y Lyserg le estaban fastidiando el día.
-Lo que me recuerda…-dijo Ren mirando su agenda electrónica. –Tenemos un par de entrevistas y una rueda de prensa. Dentro de una hora… debemos irnos, Anna…El tráfico a estas horas es terrible.
-Si, si..-dijo Anna levantándose de su asiento. –Terminaremos esto después…-dijo y se marchó apurada. Len y Pilika se miraron brevemente antes de que éste se marchara detrás de Anna.
Pilika se levantó para preparar té y Fausto se ofreció a ayudarla. Horo Horo tuvo que atender una llamada y salió. Lyserg parecía contrariado por la rápida conclusión de aquella conversación y se levantó, argumentando que necesitaba caminar un poco. Ryu lo siguió para animarlo un poco, lo cual dejo a Tamao a solas con Yoh. Al darse cuenta de aquello, Tamao se sonrojó un poco, no podía evitarlo, hacia ya meses que no lo veía y seguía igual. Aunque esta vez, parecía algo pensativo. ¿De verdad estaban bien la situación entre él y Anna Kyouyama? En las noticias no paraban de especular que ellos estaban teniendo algún tipo de distanciamiento. Aunque Anna Kyouyama se caracterizaba por no presentar ningún tipo escándalo que involucrara a un hombre y ser estrictamente profesional. De repente, Yoh se acordó de que había quedado a solas con Tamao.
-¿Y bien? –dijo Yoh rápidamente adoptando una sonrisa. - ¿Cómo va ese trabajo tuyo?
-…ah, pues. ¡Muy bien! –exclamó Tamao. La verdad era que a pesar de los años, nunca dejaba esa actitud de nerviosismo ante él. –Hay muchas líneas que aprender y muchas escenas de acción, pero el productor esta muy contento con mi actuación.
-Me alegro mucho. –dijo Yoh sonriente. Tamao estaba tan contenta que tuvo que evitar el repentino impulso de abrazarlo. Aun con el tiempo y la lejanía, aquellos sentimientos que albergaban por él estaban intactos.
Inmediatamente, Horo Horo entró, fijándose en la mirada de Tamao y en Yoh contestando unos mensajes en su teléfono móvil. Miró a ambos con suspicacia y se sentó al lado de Tamao para seguir hablando con ella.
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Varios autos escoltaban a Anna en su camino hacia la televisora, observándolos con indiferencia, aun pensando en los nuevos problemas que se había ganado gracias a ser "amable" y ayudar a los demás. ¿Por qué sencillamente no podía mandar al demonio a Lyserg Diethel y a esos odiosos X Laws? Solo bastaba con que Yoh la mirara con aquellos ojos que decía "deja de hacerte la malvada y ayúdalo" para que aceptara. Y ahora esa chica que no paraba de mirar a Yoh como si fuese otra de su club de fans. En particular le irritaba más que las otras chicas. Anna miró al frente. Este no era el momento de estar… El solo pensar en esa palabra le incomodaba aun más.
En tan solo diez minutos tendría otra entrevista, que al final resultó ser tan aburrida como lo esperaba. En especial cuando le preguntaban sobre el programa para cual prestaría su canción como tema de apertura. Porque la protagonista era una joven tan insegura de sí misma que le daba dolor de cabeza. Solo rogaba para que la serie esa no fuese un desastre y su cancion no sirviera cómo introducción a una producción barata de "Magical girls". Luego de dar las respuestas de rigor tan seriamente como lo requería la entrevista, tuvo mas entrevistas, una rueda de prensa donde casi invoca a sus shikigamis para decapitar a un periodista impertinente que no solo preguntó sobre ella y su relación con Yoh, sino sobre si realmente Markus Blackwell era su padre, una respuesta que ella esquivó sin pensárselo dos veces. Y para completar la tarde, asistir a una celebración del aniversario de una de sus empresas patrocinantes.
En aquella radiante tarde, mirando el paisaje urbano, desde el balcón de un edificio del centro, el resto de la ciudad permanecía igual que siempre, en un espejismo de monotonía, ¿alguien habría notado la forma de sus pensamientos? ¿La manera atronadora en que se acumulaban en su cerebro, a tal punto de provocarle aturdimiento? Memorias que se fundían en la nada, mucha culpa, deseos no realizados, sentimientos de arrepentimiento que declamaban haber hecho las cosas diferentes. Pero no había marcha atrás.
Había pensado en tantas cosas, en que a pesar de ser Itako, ver espíritus en pena y experimentado el abandono a temprana edad, una parte de su espíritu apenas lograba conciliar con la idea de este mundo y el siguiente. Su padre le había abandonado, el miedo que al principio le profesaba, a la par de la culpa que sentía por haber sido un mal padre con ella, todo aquello que observaba en sus pensamientos no hacía más que lastimarle a pesar de que mostrara su lado mas serio y firme. Muchos años habían transcurrido, sin conocer nada de lo que era tener una familia, solo podía contar con su sensei, pero cuando se marchó a Tokyo y estudió un tiempo en la escuela Shinra, veía en ocasiones a los padres llevando a los mas pequeños estudiantes a la escuela, o en los días de actividades especiales, felicitarles por su trabajo.
-No tienes que sentirte triste por eso. –dijo alguien a su espalda y Anna reconoció esa voz, calmada, pero que le brindaba aquel aire de desasosiego a pesar de lo anterior.
Estaba leyendo su mente. Lo sabía, ahora lo comprobaba pero igualmente decidió voltearse.
-Hao-san…-dijo Anna encarándolo con su seriedad usual. -…que sorpresa…
Hao asintió. –Lamento haber sido tan rudo al leer tus pensamientos, pero no logré evitarlo.
Anna frunció levemente su mirada. Hao era como ver una versión alterada de Yoh, cabello irreverentemente largo, jeans azules con una franela blanca y saco negro, una estrella de metal colgando de su cuello.
-No importa. –dijo al final de su examinación con la mirada. –Es algo que ha quedado atrás.
-Cierto. Pero aun queda escondido en un rincón de tu mente. –dijo Hao- Me sucede lo mismo.
-Es curioso cómo un muchacho que vive en una pensión aparece por aquí…-dijo Anna.
-Este es uno de mis restaurantes. –repuso Hao- Tengo tres más en Tokyo y otros dos en Kyoto.
-Así que eres el dueño de este negocio. Muy bonito. –dijo Anna mirando a su alrededor. La gente hablando entusiasmada, de repente alguien del staff se aproximó y Anna lo detuvo con la mano y el muchacho entendió que Hao era amigo de ella.
-La vez anterior estabas reacia a hablarme. ¿Puedo preguntar por qué has cambiado de parecer?
-Porque me da curiosidad conocer a otra persona como yo. –dijo Anna.
Hao asintió. –A mi también. Es difícil que otra persona que no tiene este poder, entienda qué significa tenerlo. Incluso aquellos que deberían ser de tu familia.
-Al parecer te ha sucedido algo como para que digas eso. –comentó Anna.
Hao dudó un instante, antes de seguir. La veía tan segura, imperturbable. Sus pensamientos eran transparentes y no denotaban nada más que los detalles del momento presente.
-Si. Fui abandonado por mi familia cuando era niño. Por mis habilidades.
Anna exhaló un suspiro entrecortado. –Es terrible que existan personas que hagan eso. Los humanos son débiles…solo porque nosotros somos…
-Una clase superior…-completó Hao y Anna asintió.
-Sin embargo el gobierno nos tiene vigilados como si fuésemos sospechosos de algo, solo por ser de los shamanes .Un insulto.
Hao sonrió. –No eres la única que piensa de ese modo.
-Se dice mucho de eso entre los shamanes, pero dudo que hagan algo.
-Eso es porque no existe un líder…un jefe…un rey shaman… –dijo Hao. Anna notó que su mirada era brillante, ansiosa.
-¿te refieres a la leyenda del Shaman King? Ese elegido que vendría a traer un mundo nuevo…-dijo Anna con un toque escéptico.
-A mi también me parecía una leyenda…-dijo Hao- hasta que fui a Norteamérica y entré en los territorios del Clan Apache.
-El clan de shamanes que guarda la historia del Shaman King…-murmuró Anna. –Pensé que esa gente no se dejaba ver de nadie, ni de otros shamanes.
-Fue una suerte…-dijo Hao. –Vi su cultura, su aldea…la forma en que entrenan a sus sacerdotes….es impresionante y por otro lado hasta saben cuántos shamanes hay en el mundo.
Anna apretó sus manos, concentrándose en las palabras de Hao y éste notó un matiz de duda entre los pensamientos de Anna.
-Te estoy diciendo la verdad. –dijo Hao.
-Mas te vale no mentir…-dijo Anna con una sonrisa torcida- Últimamente hay muchos castigos por parte de un tal …-dijo Anna señalando la estrella de metal que Hao llevaba colgada del cuello. -…Hoshi Gumi.
Hao se reía pícaramente. –Es cierto. Me comportaré bien.
El silencio entre ambos se presentó inesperadamente, Hao no lograba utilizar su reishi, y eso en vez de frustrarlo, le parecía interesante. Miró hacia la gente.
-Aunque es curioso como aun nos mezclamos con humanos…-dijo Hao- en particular a ti…porque tienes legiones de seguidores en Japón.
Anna bebió un sorbo de su bebida y sonrió casi malvadamente.- Dinero, fama…vivir haciendo lo que me gusta. Pocos se pueden dar ese lujo…
-Tienes razón. –dijo Hao riéndose. Enseguida, llegó Ren apresurado señalándole a Anna el reloj. Los guardaespaldas estaban listos para escoltarla.
-Debo retirarme…-sentenció Anna. –La comida estuvo exquisita. Gracias por la conversación, estuvo mucho más entretenida que la de esos señores…
Hao se inclinó y se reía. –Un honor que haya venido a este humilde restaurant. Nos veremos pronto, Kyouyama-san…-dijo Hao con una sonrisa, Anna saludó inclinándose cortésmente. –Por supuesto…hasta luego.
Anna salió seguida de Ren, quien la siguió, no sin antes mirar de reojo a Hao.
Hao se metió las manos en los bolsillos de su pantalón, observando con una expresión de satisfacción a Anna quien se perdía entre la gran cantidad de personas que bailaban y hablaban. Se dio la vuelta para mirar el paisaje, profundamente concentrado en sus pensamientos que tardó un momento en percibir la presencia de Luchist detrás de él.
-¿sucede algo? –inquirió Hao aun recordando la conversación previa con Anna.
-Solicito permiso…señor Hao. –dijo Luchist.
-Creo que te apresuras, Luchist.-dijo Hao.
-Señor, los soldados están ansiosos de probar sus habilidades. Además eso les advertirá a los humanos para su posterior derrota. –dijo Luchist con una expresión confiada.
-Bien…si así lo quieren. –dijo Hao volteándose. –No quiero prisioneros. –sentenció con frialdad en su voz.
-Como ordene, señor Hao…-dijo Luchist y se retiró rápidamente.
Hao se quedó de pie observando la fiesta, mientras Luchist desaparecía de entre la gente.
-Cuánto más debo esperar….para cumplir mi destino…-dijo Hao mirando con desprecio hacia aquellos seres humanos.
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Anna cayó desfallecida sobre el asiento, respirando tan agitada, que Ren y el conductor se percataron de aquello.
-¡¿Anna-san?! ¡¿Qué sucede?!
-Nada….-dijo ella mirando al techo del vehículo. –Llévame con Yoh y los demás…
Ren dudaba de aquello y Anna le aseguró que se encontraba bien, solo un poco sofocada debido al humo de los cigarros de aquel sitio. Cerrando sus ojos, percibiendo el cansancio físico que se manifestaba luego de haber soportado aquel furyoku intrusivo, su mente estaba intentando procesar cada detalle…
…Fuego que le cobijaba, una mirada brillante que ardía con fiereza en frente suyo, que le hablaba con aparente suavidad. No obstante, su instinto le obligaba a soltarse, a resistir aquellos brazos que la sujetaban casi posesivamente…
Abrió sus ojos, al momento en que esos pensamientos se interrumpían. Anna miraba hacia el paisaje que discurría rápidamente a su lado, inquietada y deseando que sus presentimientos no se cumplieran.
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Todos aplaudieron con gran entusiasmo mientras los créditos aparecían en frente de la pantalla gigante de la sala de estar de la casa Horo Horo. Lyserg miraba al grupo, sentado en una esquina, alejado de ellos, pensando en aquellos tiempos cuando era parte del grupo. Fausto se había quedado mirando el televisor.
-¡Estuvo genial, Tamao! –dijo Horo Horo- …lo hiciste de maravilla…
-Lo único que me molesta es que el malo tenga un corte de pelo como el mío…-dijo indignado Ryu.
-Ya eres famosa, Tamao…-dijo Pilika conmovida. –me alegro mucho…
-Chicos…gracias…-dijo Tamao.
Horo Horo se levantó, ofreciéndoles pizza a todos que acababa de llegar. Ryu, como tenía mas hambre decidió robar unos cuantos pedazos extra mientras Horo Horo y Pilika los servían.
-Que pérdida de tiempo…-dijo Lyserg y se marchó de la sala. Fausto lo siguió hasta que se detuvo en el recibidor.
-No has cambiado mucho, Lyserg-kun…-dijo Fausto. –La impaciencia y la arrogancia todavía fluyen en tu alma.
-No necesito sermones de nadie…yo solo…
-Esto puede parecerte una tontería... –dijo Fausto- Pero hay demasiadas responsabilidades en juego. Sé perfectamente lo que es ver a la persona que mas quieres sufrir y luego ver cómo se desvanece su vida en frente tuyo.
Lyserg quedó conmovido por esas palabras. –Lo siento…yo no quise…
-Anna envió un mensaje. Está esperando información de sus contactos, hasta ese entonces no podemos movernos.
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-…Entonces…es cierto lo que me dijo Mikihisa-sensei. –dijo Tamao cuando Yoh le explicó rápidamente sobre la situación. –una guerra de shamanes en Tokyo…-dijo Tamao.
-¿Qué te dijo papá? –preguntó Yoh.
-Me rogó que no viniera, porque se escuchan rumores de peligro para los shamanes en Tokyo. Pero yo quise luchar una vez en la vida por algo…y…huí…
Yoh se reía. –Ya somos dos que nos escapamos de los Asakura.
-Si. –dijo Tamao riéndose.- Y nos resultó bien.
-Si, porque de otro modo la reprimenda habría sido terrible, ¿verdad?
Tamao asintió pensando en los abuelos y sus entrenamientos estrictos.
-Yo pensé que debía arriesgarme, tal y como tú lo habías hecho…-dijo Tamao mirando a Yoh intentando decirle algo más, pero no se atrevía a decirle mas.
-Lo has hecho muy bien. –dijo Yoh –Ahora tienes que seguir tu camino sin importar lo que digan.
-Yoh-kun…yo…-dijo Tamao, su mano rápidamente se entrelazó con la de Yoh, quien apenas podía fruncir su mirada -por favor, cuídate. –dijo Tamao con tanta preocupación que Yoh solo la miraba con seriedad.
-Pienso hacer de cuenta que no vi nada…-dijo Anna con sarcasmo desde la puerta de la sala de estar. Tamao retiró su mano, rápidamente levantándose e Yoh se levantó mirando a Anna quien los observaba con bastante disgusto.
-Reiha me enviado un mensaje. –dijo Anna con el tono calmado que utilizaba cuando intentaba reprimir su rabia.-El Hoshi Gumi esta moviéndose y los X laws también. Los demás están tomando sus armas. Le pedí a Ren que te llevara a buscar tus armas. Nos reuniremos en veinte minutos.
-Pero Anna…
-Roy y Reiha están localizando el lugar donde tienen a Jeanne. Hay posibilidades de rescatarla en medio de esta batalla si usamos la inteligencia. –repuso Anna con fiereza. –Date prisa…
Yoh salió rápidamente de la habitación y Tamao se sentía intimidada por la mirada altiva de Anna quien intentaba no lucir mas enfadada.
-Disculpe, Anna-san…yo…
-Escucha bien…Tamao-san. Entiendo el por qué estás aquí. Y todo lo anterior. Pero espero que por tu bien, pienses en lo que haces. –dijo Anna en un tono que no contenía amenazas, marchándose de la sala mientras Horo Horo discutía con Pilika. Tamao salió al recibidor donde Anna hablaba por teléfono, Fausto esperaba afuera con Lyserg.
En menos de diez minutos, Ren llegó en su auto, Yoh en el suyo, seguido de Ryu en su motocicleta.
-Por favor Pilika, entiende… es necesario que vayamos todos….-dijo Horo Horo a su hermana.
-Yo me encargaré de él. –dijo Ren detrás de ella. Horo Horo lo miró con fastidio.
-Ren-kun…por favor…cuídalo. –dijo ella preocupada.
-Lo traeré hasta aquí, no te preocupes. –repuso él.
-¡¿y desde cuando eres el gran héroe?! –le gritó Horo Horo.-Idiota…
Ren lo ignoro mientras se despedía de Pilika y todos se preparaban para partir. Ryu salió de primero con Lyserg, a gran velocidad, seguido de los otros dos autos mientras Pilika y Tamao observaban cómo se perdían en la distancia.
-Aquí Ren…Espero que tengan un buen plan porque vamos en pleno Tokyo corriendo como unos locos…cambio…-dijo Ren con Horo Horo y Fausto a través de la radio.
-Escuchen con atención…-dijo Anna-…Reiha y sus policías están batallando contra el Hoshi Gumi, el cual esta matando y persiguiendo a los X Laws y a los Watchers…
Lyserg sostenía uno de los comunicadores con desesperación. Sus amigos estaban muriendo, pero el debía arriesgar su ultima carta por la Doncella Jeanne.
-Roy acaba de localizar una casa con un furyoku tan poderoso que es como una prisión.
-¿Cómo diablos sabemos que es el sitio? –dijo Horo Horo molesto
-No lo sabemos. Pero es lo único que tenemos…-dijo Anna
-¿Y si es un error? –exclamó Ren. Anna suspiró. –Yo hago lo que está a mi alcance…debo confiar en el talento de esos dos shamanes que están arriesgándose para cumplir con su deber.
Yoh miró al cielo de Tokyo, varios destellos y explosiones se producían, iluminando por momentos el cielo.
-Mira eso, Anna…destruirán parte de la ciudad si no se detienen.
Anna apretó sus manos, molesta. –Ren, Horo Horo…Fausto…diríjanse hacia esa zona donde provienen las explosiones.
-… ¿estas segura?-preguntó Ren.
-¿crees que soy de las personas que bromea? –respondió Anna en su usual tono de fastidio.
-¡De acuerdo! –gritó Ren mientras giraba el volante del auto y cambiaba de dirección.
-Maldición…-repuso Anna-…esto se está saliendo de mis manos…
-Anna…-dijo Yoh mientras la pantalla del GPS emitía sonidos que les indicaban la ruta a seguir-… ¿estás molesta porque fui yo el que te dije que ayudaras a Lyserg?
-Idiota…-murmuró ella-…de todos modos iba a ayudarlo…
-Con respecto a…
-No me molesta que seas amable. De hecho, es lo que admiro de ti. Yo…creo que me dejé llevar, es todo.
Yoh tenía la impresión de que Anna todavía le ocultaba algo pero siguió mirando hacia delante, esquivando varias patrullas sin aminorar la velocidad, hasta llegar a la dirección que Roy había averiguado.
-No puede ser…¿es aquí? –preguntó Ryu cuando Yoh y Anna se bajaron del auto.
-Es aquí…-dijo Yoh.
-Pero no percibo nada…-dijo Ryu.
Anna se acercó al portón de la cada mirando la fachada de la elegante casa que debía haber sido construida en la época en que los primeros extranjeros occidentales llegaron a Japón.
-Siento el furyoku condensado dentro de esta casa…-dijo Yoh.- Pero es raro, no es normal.
Anna sacó su rosario, Yoh hizo oversoul en harusame y llevaba la Futsu no mitama en la otra mano. Ryu y Lyserg hicieron su posesiones respectivas.
-Atentos…-dijo Anna empujando el portón de la casa, que sospechosamente estaba sin seguro.
-Esto me da un mal presentimiento…-dijo Ryu al seguir a Anna y a Yoh dentro. Lyserg llevaba su pistola, preparándose para cualquier ataque.
-¿No seria mejor que rodeáramos la casa? Esto es muy obvio –preguntó Lyserg.
-La puerta estaba abierta. Una invitación a un duelo. –dijo Yoh sonriendo.- Y para no ser maleducados aceptaremos, después de todo a eso hemos venido. ¿Listo Lyserg?
Lyserg apretó su arma. –Listo.
-¡Ese es el espíritu, Lyserg! –exclamó Ryu animado.
-Basta de estupideces…-murmuró Anna abriendo la puerta de un tirón.
Tal y como se lo esperaba, el recibidor estaba tan oscuro que apenas era iluminado por las luces de afuera. Yoh y Anna seguidos de Lyserg y Ryu entraron, instintivamente siguieron hasta una gran sala en donde todo estaba tan oscuro que apenas se distinguían las siluetas de los muebles y las ventanas.
Una lluvia de disparos alertó a Yoh y junto con Ryu extendieron sus posesiones de objetos para aguantar los disparos. Al disiparse la ráfaga, las luces se encendieron. Estaban rodeados por las tres chicas que habían atacado al padre de Anna en el hotel.
-¡Ustedes! –exclamó Yoh.
-¡¿Dónde tienen a la doncella Jeanne?! –exclamó Lyserg
-Aquí estoy…-dijo Jeanne bajando las escaleras, Lyserg sonrió al verla a salvo, sin embargo al tiempo que sacaba una Glock y apuntaba hacia él, se percató de que su medallón de los X laws no estaba como usualmente lo lucía ella en su cuello. Algo no andaba bien.
Jeanne miraba con una frialdad tan marcada en sus ojos carmesí que Lyserg pensaba que se trataba de otra persona.
-…Es momento de hacer justicia. –dijo Jeanne, al tiempo en que el gatillo era presionado y el sonido seco de una bala ejecutándose acallaba el lugar.
Continuara…
Notas de Hikaru:
Hola again, ¿Qué les ha parecido el capitulo?
Si, tal y como sospecharon (¿asi de obvia soy? (Lectores:…siiii XP)) es Tamao quien aparece para fastidiarle (junto con el pobre Lyserg) el dia a Anna. Y casi lo logra…casi… Mientras tanto…Hao esta moviendo cuidadosamente sus piezas. (Insertar risa macabra aquí) XDDD
Bueno ya me voy…hasta el siguiente episodio. Mata ne! XD
