Disclaimer: los personajes son de Meyer... la historia es mía


CAPITULO 13

PELIGROSO ENCUENTRO


Habíamos llegado a San Francisco sin contratiempo, viajar de extremo a extremo realmente era agotador y ni que hablar de los pasajes, Emmett prácticamente estaba llorando en las faldas de Rosalie porque no pudimos conseguir pasajes más baratos y Rosalie solo rodaba los ojos tratando que se calamara, en el taxi recorrimos la ciudad recordando cada cosa que pasábamos en diferentes lugares; al llegar a la casa de Alice, le habíamos dado una tremenda sorpresa, porque ni bien nos vio, abrió los ojos como si fuera un búho, corrimos a abrazarla y dejamos que Emmett, Ian y Jasper se encargaran de las maletas

- Estás nerviosa – dijo de pronto la rubia a mi costado, la duende rió estruendosamente, Rose y yo nos miramos sorprendidas

- No que va – respondió Alice, levantándose de su sitio y sentándose en medio de nosotros – es solo que estoy sorprendida, no pensé que de un día para otro vinieran, además, saben que es peligroso, los vuelos claro, ósea, viajar de extremo a extremo, realmente estoy sorprendida y no esperaba a que vinieran habiéndolas votado de mi lado para que regresaran a Nueva York, no… - Alice continuó hablando y cada vez entendía menos de lo que decía, así que me paré del sillón y empecé a husmear la casa, veía como cada cosa estaba en su mismo lugar, el tiempo no había pasado para nada esta casa, recuerdo los últimos días que estuvimos aquí, antes de partir a Nueva York, Alice había llorado tanto y se despidió de su armario gigante, alegando que lo extrañaría como si este le fuera a responder

- ¿Se acuerdan de esta foto? – preguntó de pronto Rosalie, detrás de mí, no me había dado cuenta que mientras Alice hablaba sin parar, Rose había imitado mi acción y revisar las fotografías que estaban en la sala

- Como olvidar – susurró Alice, sonreímos con nostalgia, extrañando el cumpleaños que los padres de Alice organizaron en un lugar bastante amplio y de color verde, lleno de árboles y riachuelos fuera de la ciudad

- Me acuerdo que ese día, ustedes no paraban de burlarse de Emmett y el bruto los llevó a un canal y las enterró ahí – Jasper apareció detrás de nosotras riéndose, acordándose de aquel cumpleaños – salieron llenas de lodo, buscaron a Emmett como locas y luego lo tiraron al rio – todos reímos ante el recuerdo, Emmett hizo resonar la estancia con sus carcajadas a la vez que se rascaba la nuca

- Si, mis padres nos tomaron esa foto, y además Edward dijo que parecíamos chicas Otaku – me tensé a la mención del nombre del que en su momento estuvo muy ligado a todos, Alice me miró pidiéndome disculpas, asentí

- ¿Acaso no ves la foto? – preguntó Emmett, quitándonos el portarretratos – mira, las tres haciendo una V con los dedos, además de reírse parecen japonesas por los ojos – miramos a Emmett con cara de póquer ya que solo él se reía

- Sabes cariño, tus chistes ya no causan risa – de pronto el gorila de Rose paró de reír y se encogió en su sitio, causando la risa de los demás – ya amor, lo siento – añadió mirándolo con culpa

- ¿me acompañas a dejar mis cosas a mi casa? – preguntó la rubia cogiendo el bolso de mano, Emmett asintió y se estiró en su lugar

- Si yo creo que también debo – añadí – Ian podría acompañarme – pero todos nos miramos sorprendidos, nos habíamos olvidado de Ian, quien no sabíamos dónde estaba - ¿Dónde está? – pregunté desesperada, corriendo a la puerta principal

- Nos ayudó con las cosas – dijo Jasper, también corriendo a mi lado, visitamos cada habitación de la casa en grupo y corrimos hasta el jardín, y no se encontraba en ningún lugar

- Creo que se perdió – susurró Alice, bufé, no podía Ian perderse en la casa de Alice, era imposible

- ¿Qué buscan? – de pronto una voz hizo que todos nos asustáramos, y más Alice que gritó y abrazó a Jasper con fuerza, lo sé, reacción exagerada, pero también mi reacción me indicaba, que tenía que golpear a mi amigo

- Te buscábamos so tonto – dijo de pronto Rosalie con la mano en el pecho – ¿acaso no tienes consideración? – añadió bufando, completamente molesta

- Me perdí en el armario de Alice – todos nos reímos de pronto, haciendo que esta vez Alice se molestara

- Bueno estaba diciendo que por favor me ayudes a llevar mis cosas a mi casa – pero de pronto la duende me abrazó con fuerzas, evitando que levantara mi bolso

- ¿Porque no se quedan todos? – preguntó emocionada y a la vez esperanzada, Rose y yo nos miramos consternadas

- Alice, si no me equivoco tu casa es pequeña – mi amiga miró a Jasper suplicante y él asintió

- Yo podría dormir con Alice, Emmett con Rose en el cuarto de sus padres y sobrarían dos habitaciones, la que si no me equivoco era de Rosalie y la tuya Bells – añadió, hice una mueca y me encogí de hombros

- De todas maneras no veo porque molestar cuando tenemos cada una casas aquí, incluyendo a Emmett – pero de pronto vimos como Emmett se pegaba como un chicle a Rosalie

- Nadie me separara de mi Barbie – súbitamente Rosalie se deshizo del abrazo de su oso y le dio un golpe en la cabeza

- Te dije que no me digas Barbie, menos en frente de todos – volvimos a reír dirigiéndonos de nuevo a la sala esta vez con Ian

- No es ninguna molestia, me harían compañía ya que están aquí – aceptamos, de inmediato y nos dirigimos a nuestras habitaciones, aunque veía de lejos que como los chicos estaban en pareja, Ian se veía desilusionado, claro que no era la primera vez que dormiríamos juntos, hubo infinidad de veces que nos habíamos quedado dormidos hablando como dos cotillas, pero este era otro lugar, y San Francisco me hacía recordar mucho a mi pasado, lo cual, el vacío de Edward estaba volviéndose fresco.

Cada uno entró a su habitación y decidimos descansar, pero la verdad era que yo no quería, no tenía ganas de descansar, sin embargo, ni bien entre a la casa de Alice, un olor muy familiar saltó a mis recuerdos, quizás eran aquellos en los que los padres de Alice nos consentían demasiado, haciendo que mi memoria fallara, pero sentía que había algo que estaba dejando pasar, me levanté de la cama y me alisé la ropa en frente del espejo que estaba a mi izquierda y a través de él observé como una foto sobresalía entre las demás, los seis abrazados, cada uno con su respectiva pareja, fue como regresar en el tiempo, aquel en el que el instituto había dado un gran baile de bienvenida porque en fundador llegaba de visita, tanto los chicos como nosotras vestíamos elegantes, los chicos con un smoking Edward con uno negro, Jasper con uno plomo y Emmett con uno blanco y nosotras con vestidos brillantes, Rosalie con strapless negro, Alice con uno verde esmeralda oscuro y yo con un vestido azul; recuerdo que habíamos bailado toda la noche, además de molestar a Emmett y a Rose por ser la pareja ying-yang.

- ¿Qué piensas? – dijo de pronto Alice, entrando a mi habitación, sonreí devolviéndole el gesto, y nos sentamos en el borde de la cama

- Recordando el baile – susurré, todavía mirando la foto – ¿cómo pasó el tiempo tan rápido? – pregunté retóricamente, Alice se encogió de hombros, y observó conmigo aquella fotografía

- Cada uno en su propio universo ¿no? – añadió de pronto, soltando un suspiro – extraño aquellos tiempo, donde todo era muy fácil, aunque no me arrepiento de lo que haya hecho, encontré a Jasper gracias a ti – volteó a verme y sonrió – si no hubieras hablado con aquel extraño chico de la clase de arte, no hubiera conocido a mi medio limón – añadió abrazándome con fuerza, ambas reímos por su expresión – y estoy segura que Rose dirá lo mismo, de no ser por ti y tu hazaña de quitarle aquel papelito a Heydi y a Tanya, estaríamos tristes y abandonadas – volvimos a reír

- No seas exagerada, se cuánto se aman Jasper y tú, además estoy segura que en cualquier momento se hubieran encontrado – Alice asintió con una sonrisa levantándose de la cama

- Quizás sí, quizás no – respondió ella – pero gracias a ti lo tengo ahora, y gracias a ti, ahora puedo sobreponerme más rápido por lo de mis padres – añadió, y salió de mi habitación no sin antes darme un cálido abrazo, suspiré con fuerza, cogí mi bolso y el mp3 que hacía tiempo no utilizaba, le di play y me sobresalté ante la canción que estaba sonando

Probé de todo para olvidarte, me fui bien lejos, quise dejarte

Con la distancia, logre tenerte más en mente

Y preguntarme, porque nos separamos, si aún nos extrañamos

Apagué el mp3 y lo tiré en la cama, claro que sabía la letra de la canción, decidí salir de la habitación y fui en dirección de la puerta, pero antes me percaté que nadie me seguía, quería un momento de paz, antes de que Alice nos metiera en una locura, cerré la puerta principal despacio y respiré el aire que todavía era limpio por ese sector, subí unas cuantas cuadras y llegué a mi casa, sonreí, se veía perfectamente que estaba abandonada, nadie la había visitado, cogí mi bolso y saque la llave que tenía, empecé a forcejear la puerta hasta que la abrí, me agradó respirar caoba por todos lados, vi que exactamente el televisor estaba en su mismo sitio, empolvado con una pequeña tela encima, así como lo estaba la mesa y las sillas, y los sillones; de inmediato me arrepentí de haber venido, los recuerdos asaltaron mi mente, sobre todo los de Edward, cerré la puerta detrás de mí, y empecé a caminar por todos los rincones de la casa, llegando a mi habitación, vi que el computador estaba tapado con una bolsa enorme, el escritorio y mi armario estaban en su mismo lugar y del mismo color, aquel lila suave que tanto me gustaba y el reloj de Hello Kitty que me había regalado Alice así como el peluche enorme de Rose y los conejos de Emmett y Jasper, sonreí con una lagrima rodando mi mejilla

Pero de pronto escuché rechinar la madera encima de mí, alguien estaba en la casa, mi corazón de pronto empezó a bombear más sangre, haciendo que mi pulso se acelerara, rápidamente, corrí a través de los pasillos, sorteando los pequeños obstáculos que había, los pasos cada vez eran más rápidos, levemente entré a la habitación de mis padres en el primer piso y cogí el bate de beisbol de mi padre, los pasos de pronto se detuvieron y escuche como entraban más personas por el tejado, varias personas daban saltos para ingresar a mi casa, salí de la habitación de mis padres y tuve que correr de puntillas hacia la cocina, estaba perdida, porque si abría la puerta haría demasiado ruido, así que no me quedó de otra que correr a otro lugar, peor de pronto sentí como alguien tiraba de mi brazo quise gritar pero ya me habían sujetado la boca

- Ssshhh – dijo de pronto aquel que me había metido al baño y a la pequeña gaveta de este, estando en un lugar oscuro, reconocí el aroma de aquel sujeto, era imposible que fuera él, solo me quedé estática en mi lugar y sentí como mi pecho bajaba y subía con fuerza, temía que de pronto fuera a darme un ataque de ansiedad por no saber qué era lo que pasaba, los pasos indicaban que estaban cerca y estaban buscando a alguien o debería decir buscándome, pero de pronto escuchamos voces.

- Tiene que estar por algún lugar búsquenla – definitivamente me estaban buscando, escuché como abrían la puerta del baño, cerré los ojos inmediatamente por el miedo, Edward solo atinó a abrazarme con fuerza, sentí como sus músculos estaban tiesos, extrañaba sus abrazos, de eso me daba cuenta, su aroma era hipnotizante y embriagador

- Tranquila – susurró, estuvieron buscando en las gavetas del baño, hasta que de pronto la pequeña puerta en el lugar donde estábamos se abrió, temí lo peor, me quedé quieta, sin respirar, buscaron un tanto más y se retiraron, al poco rato me di cuenta que estábamos al fondo, casi doblándonos y por lo tanto no nos habían visto, sentí que los pasos se alejaban y yo al mismo tiempo pude soltar todo el aire contenido, los brazos de Edward se relajaron solo un poco - ¿estás bien? – preguntó él, vi como fruncía su ceño preocupado, ya que la puerta lo habían dejado abierta

- ¿Qué pasa? – pregunté en un susurro - ¿Por qué estás aquí? – pregunté sin entender nada de lo que pasaba, mi respiración poco a poco se tranquilizó y pude ver con claridad, Edward estaba a pocos centímetros de mí, me miraba fijamente hasta que me moví porque mi pierna se había adormecido, pegando un alarido de dolor

- Vamos – dijo de pronto, haciendo que me apoyara en él – tienes que tener más cuidado, no entiendo que haces aquí – añadió, fruncí mi ceño molesta

- No entiendo que haces tú aquí – refuté, una vez estando en la sala – no entiendo en que te metes y en que me metiste tu – añadí molesta, sentándome en los sillones, pero él giró en su sitio y se fue al segundo piso, bufé molesta y empecé a masajearme la pierna derecha para que reaccionara de una vez por todas y pudiera irme, pero no, al parecer mi pierna estaba en mi contra

- No hay nadie – dijo de pronto sentándose a mi lado – estuvimos cerca – susurró apoyando sus codos en sus piernas a la vez que escondía su rostro

- ¿cerca de qué? – pregunté confundida, pero mi voz seguía siendo cortante y dura – no entiendo sabes – añadí, volviendo a mi labor de revivir mi pierna, él solo suspiró y negó con la cabeza

- Al parecer me odias más que antes – susurró, haciendo mis manos a un lado, tomando mi pie con fuerza y masajeándolo – lo siento – susurró, yo negué con fuerza e hice que me dejara

- ¿lo siento? – pregunté incrédula ante lo que oía - ¿me dejaste dos veces y lo siento? – volví a preguntar, levantándome, cojeando me dirigí a la puerta – lo siento no es suficiente Edward, además no entiendo por qué este encuentro, ¿acaso me estabas siguiendo? – volvió a preguntar furiosa, fui escaleras arriba porque debí dejar mi bolso en mi habitación y sentí sus pasos cerca

- ¡NO! – gritó con fuerza, haciendo que girara en mi sitio – no es así, Bella no entiendes – bufé y volví a centrarme en buscar mi bolso

- ¡Entonces ilumíname! – levanté la voz, entrando a mi habitación, me dirigí a mi tocador y abrí la cajuela, saqué el bolso de ahí y me lo puse, por suerte no lo habían descubierto - ¿trabajas para ellos? – pregunté temerosa

- ¿No crees que si trabajara para ellos ya te hubiera entregado? – preguntó Edward, cerrando la puerta, abrí los ojos desmesuradamente y bufé

- Abre la puerta – susurré dirigiéndome a ella ya con la pierna sana – me largo – añadí, pero Edward se interpuso entre mi salida

- ¡No te iras! – levantó la voz Edward, cruzándose de brazos – no sin haberme escuchado – cerré los ojos y suspiré con fuerza, estaba tanteando cuanto pesaba Edward, ya que si lo empujaba, podría abrir la puerta, pero al parecer él leyó en mis ojos lo que iba a hacer y bufé llena de frustración

- ¡me quiero ir! – me aproxime un poco más a él retándolo con la mirada, sabía que me sacaba casi dos cabezas pero aun así lo enfrente, pero luego me arrepentí porque de nuevo estaba cerca de mí, su aliento chocaba con mi rostro, pude ver y casi sentir lo perfecta y delicada que era su piel, sus ojos verdes de color esmeralda sólido, sus mejillas casi sonrojadas por el calor que hacía en la habitación, y vi como sus labios entreabiertos llamaban a ser besados, suspiré, aun con la mirada en sus ojos, todavía retándolos, cuando de pronto todo sucedió tan rápido y me sorprendí ya que sin pensar estaba disfrutando sus cálidos labios sobre los míos


Quiero agradecer primeramente a Iga Emo 12L, Chicade Cullen, por sus reviews...

Y dar la bienvenida a Versy... ninia! muchas gracias por pasarte a leer mis historias... espero que nos leamos continuamente!...

Espero que les haya gustado este capítulo...

A que no se esperaban que se encontraran de inmediato o ¿sí? hahaha en fin... se me ocurrió el final así y bueno no tenía otra alternativa... ya lo iba soñando por dos noches.. así que quien sabe y que pasara!

Dejen sus reviews por favor.. Necesito saber si escribo bien o si me dejo entender... así sean malas o buenas las criticas estaré feliz de que me dejen sus comentarios

Las quiere

Amyel!