Sam se acurrucó en el suelo, observando a su hermano en silencio. No sabía cuanto tiempo había transcurrido desde que Dean le había atacado, Sam ya había perdido completamente la noción del tiempo, pero desde entonces, apenas habían se habían intercambiado una sola palabra.

El pequeño de los Winchester estaba preocupado por Dean, sabía que no era nada bueno que su hermano estuviera tan callado durante tanto tiempo, pero tampoco sabía que decirle. Era ridículo preguntarle algo como ¿estás bien? o ¿Cómo te encuentras?, porque Sam sabía perfectamente que su hermano no estaba bien. ¿Cómo iba a estarlo en esa situación?.

Sin embargo, de todas formas, necesitaba hablar con él, necesitaba que Dean le dijera como estaba, porque aunque su aspecto era distinto ahora que casi se había convertido en vampiro y de que un rato antes hubiera estado a punto de atacarle, cuando le vio acercarse a la cuna y coger en brazos a John, Sam vio que su hermano seguía estando allí, que había sido la reminiscencia del Dean que él conocía, lo que le había detenido y había impedido que le llegara a matar cuando había tenido la ocasión.

"Dean." Sam trató de atraer la atención de su hermano que parecía estar completamente distraído con John. "Dean, no podemos seguir así, algo le ha debido de pasar a Bobby." Dean ni siquiera le miró. "Necesitamos pensar en la forma de salir de aquí." Dean sonrío al escuchar uno de los ruiditos de John.

"Vamos Dean, se que todavía estás ahí, eres demasiado fuerte como para que te dejes vencer tan rápido. Dime algo por favor."

Sam se levantó del suelo y fue hacia su hermano. El corazón comenzó a latirle con fuerza, porque desde luego estaba aterrado. Ya había visto de lo que era capaz su hermano cuando no era lo suficientemente fuerte como para controlarse, tal vez un nuevo ataque, significara que le matara definitivamente. Pero de todas formas, tenía que intentarlo, Dean no le había abandonado a él cuando había estado en la misma situación, y ahora no pensaba hacerlo él.

Escuchando como retumbaba en sus oídos los latidos del corazón de Sam, Dean se volvió hacia él y al verlo andar hacia donde se encontraba, dio un par de pasos hacia atrás, con John todavía en los brazos.

"No lo hagas Sam, no tientes a la suerte. Apenas puedo pensar en otra cosa que no sea atacarte." Bajó la mirada un instante hacia John, que lo miraba con sus grandes ojos oscuros y expresivos. "Si no fuera por él… no se, es como si actuara como un bálsamo para lo que está creciendo dentro de mi. Tal vez resulte que al final si que tengo instinto paternal." Parecía estar hablando para si mismo, como si Sam hubiera desaparecido de la habitación.

Sam sonrió en silencio. Era verdad, mientras su hermano estaba pendiente de John, todo lo demás se esfumaba. "¿Así era papá cuando éramos pequeños?" Sam se imaginó a su padre protegiéndolos de cualquier amenaza, igual que Dean estaba haciendo ahora con John.

"Nunca he dudado de lo buen padre que eras. Al fin y al cabo, eso es casi lo que has sido para mi." Dean lo miró por fin, pero no con la fiereza que le había visto antes, sino con la mirada que tan bien conocía de su hermano, pero este no contestó nada. Parecía que al final, Sam había conseguido despertar al verdadero Dean. "Tu hiciste mucho más fácil mi infancia, siempre estuviste cuidando de mi. Aún lo sigues haciendo." Sam continuó andando y parecía que Dean no se hubiera dado cuenta mientras lo escuchaba. "Se que no me harás daño, porque mi hermano sigue estando dentro de ti y él nunca lo haría."

Finalmente llegó hasta donde se encontraba Dean y muy despacio, pero totalmente seguro de si mismo, puso su mano en el hombro de su hermano. "Sam, tengo miedo." Su mirada, vulnerable, dejaba ver el terror que Dean estaba sintiendo y que estaba destrozando a Sam por no poder hacer nada por ayudarle.

"Yo también hermano, pero estoy seguro de que saldremos de esta." Sam acarició la mejilla de John y lo vio sonreír, mientras creyó ver como parte de la tensión que había dentro de Dean desaparecía y en parte, se relajaba. Aunque no quería hacerlo, tuvo que preguntarle. "¿Cómo te encuentras? Quiero decir…"

"No sabría como explicarme, porque tampoco yo lo entiendo del todo. Es como si una voz dentro de mi me estuviera diciendo constantemente lo que tengo que hacer." Miró a Sam esperando que le comprendiera sin tener que llegar a decirlo. "Si Sam, me dice que me abalance sobre ti y que te mate, que termine con todo esto. Pero no lo haré, antes preferiría morir que hacerte ningún mal." Dean vio la comprensión en los ojos de Sam y suspiró aliviado. "Pero parece que tu sobrino me está ayudando a hacerla callar."

Ambos miraron a John, que pareció entender que estaban hablando de él y dejó escapar unas pequeñas carcajadas, para luego apoyar su cabecita en el pecho de Dean y cerrar los ojos. Un momento después se quedó completamente quieto. Se había quedado dormido.

"Parece que no lo estás haciendo nada mal." Sam intentaba mantener la mente de su hermano ocupada, fuera de la voz que trataba de hacerse con sus pensamientos, no podía arriesgarse a que el vampiro que dormía ahora en su interior, saliera de nuevo y le atacara y mucho menos mientras tenía en los brazos a John. "Papá fue un buen ejemplo después de todo."

Dean bajó la mirada hacia John sintiendo su pequeño corazón y su respiración tranquila. "Si papá pudiera verte... estoy seguro de que le hubiera encantado ser abuelo. Con todo lo de la caza, creo que nunca pensó en ello, pero de tener delante tu mirada, tan observadora como la suya, se hubiera enamorado de ti." Besó su frente con suavidad, teniendo mucho cuidado de no despertarle.

No quería hacerlo, pero Dean tenía que preguntárselo a Sam de una vez. Sabía que no iba a ser fácil, incluso casi era capaz de escuchar en su cabeza la respuesta de su hermano. Pero necesitaba decírselo, antes de que se quedara sin tiempo para hacerlo y regresaran sus ansias de matar. "Sam, tengo que pedirte algo."

"Creo que no me va gustar ¿verdad?" Sam no recordaba cuando había sido la última vez que Dean le había hablando así, con ese tono y esa mirada vulnerable en los ojos. Aquello no podía traer nada bueno.

"Sam necesito saber que te harás cargo de John."

"Dean, ¿qué estás diciendo! ¿Ya estás tirando la toalla?" Sam dio un paso hacia atrás.

"Ya se que no es el mejor momento para decir esto, pero ambos sabemos lo que puedo llegar a hacer y que tal vez tengas que…"

"Ni te atrevas a decirlo Dean. Todavía no hemos llegado a eso. ¿Acaso no ves que ahora eres tu mismo? Puedes controlarlo."

"No es cierto Sam, no puedo. Nunca deja de ser el vampiro el que controla la situación. Pero ya te he dicho que mientras estoy con John, no se, es como si su instinto de la supervivencia de la especie le hiciera evitar hacerte daño. No quiere lastimarle." Por fin lo había dicho, por fin le había reconocido a Sam que no sabía cuando iba a ser el siguiente ataque y que no estaba seguro de poder detenerse a si mismo si llegaba el momento.

"Entonces ya está, no te separes de él, al fin y al cabo, hemos venido a buscarle." Por más que Sam trataba de ser optimista, sabía que no era un buen plan, ¿qué ocurría cuando entraran los vampiros?, tendrían que enfrentarse a ellos, Dean dejaría a John para evitar que le ocurriera nada, ¿y entonces que? Se volvería contra él. No, desde luego no era un buen plan, pero en ese momento no tenía otro mejor.

"Sam, por favor." Su voz sonó como una súplica. Sam vio tan lejos en ese momento al cazador valiente y sin miedo que era Dean, que apenas pudo evitar contener las lágrimas. "Necesito saber que John estará a salvo pase lo que pase. Confío en ti más que nadie Sammy."

"Sabes muy bien que si. Somos una familia, igual que siempre y cuidamos los unos de los otros. Ese niño es un Winchester, por mucho que digan esos malditos vampiros y mientras yo esté con él, no permitiré que nada le suceda. Papá y tu me lo enseñasteis bien."

De repente John se despertó y levantó la cabeza, con la mirada clavada en la puerta. Los dos hermanos lo miraron desconcertados, pero un segundo más tarde vieron como la puerta se abría despacio.

Con los ojos desacostumbrados a tanta luz, al principio no pudieron ver quien estaba en el umbral de la habitación pero al escuchar su voz, reconocieron perfectamente a Seamus.

"Me sorprendes Dean. He convertido a muchos humanos, pero ninguno había aguatado tanto como tu, ni siquiera tu hermano." Miró a Sam divertido y luego volvió la mirada hacia Dean de nuevo. "Dime Dean, ¿que es lo que te detiene, el amor que sientes por tu hermano?"

Dean no contestó. "¿Qué es lo quieres?"

"Vamos Dean, no te enfades conmigo. Te he ofrecido la vida eterna, poderes con los que ningún humano podría soñar nunca, ni siquiera un cazador tan bueno como tu. Ahórrate todo el sufrimiento por el que tienes que estar pasando y deja que la naturaleza siga su curso."

Dean dio un paso al frente, dispuesto a enfrentarse a Seamus, pero Sam lo detuvo y se puso delante de él. "Has perdido, Dean no se ha convertido. Así que dinos de una vez porque estás aquí y acabemos de una vez con esto."

"Como queráis, pero sólo trataba de daros una última oportunidad para salir de esta con vida. Al menos en tu caso Sammy." El sarcasmo se dejó notar en el tono de voz de Seamus al pronunciar el nombre del menor de los hermanos. "He venido a por el niño, la noche pronto acabará y tenemos que prepararlo para su último día como humano."

"No lo harás." Los dos hermanos dieron un paso atrás cuando vieron entrar al vampiro en la habitación. Sam se mantuvo delante de Dean, quería evitar por todos los medios que Dean tuviera que dejar de nuevo en la cuna a John, no podía arriesgarse a perder de nuevo a su hermano por el vampiro que trataba de apoderarse de él. "Vamos Bobby, ¿Dónde te has metido?"

"No lo dirás porque estás esperando que llegue la caballería ¿verdad?" Dijo Seamus mientras continuaba caminando hacia ellos. Sam lo miró sorprendido, sin poder imaginar lo que había sucedido. "Vuestros amigos han intentado entrar, pero igual que vosotros han fallado. No se donde están porque los he visto correr hacia el bosque. Así que dime Sam, ¿cómo pretendes detenerme ahora que estás sólo?"

Apenas le quedaba tiempo para pensar y ahora que sabía que no iba a recibir ningún tipo de ayuda de Bobby y James, creyó escuchar el latido de su propio corazón a una gran velocidad.

"Yo también estaría asustado en tu situación, Sam, porque en cuanto me lleve al niño, ya no habrá nada que detenga a tu hermano. Ya me dirás entonces como cuanto te fuerte es el amor que tu hermano siente por ti."

Seamus continuo avanzado hacia ellos y finalmente Dean tocó la pared con su espalda. Sam se volvió hacia él, esperando ver en los ojos de su hermano alguna solución, la misma que él no podía encontrar, pero no la encontró.

Cuando sus miradas se cruzaron, sólo vio el mismo miedo que sentía él, además de otro terror que Sam sólo podía imaginar. ¿Qué pasaría una vez que Seamus se hiciera con John?, ¿Cuánto aguantaría su hermano sin atacarle de nuevo y sin nada que le detuviera?

Sin embargo, mientras lo miraba, de repente, vio que algo en los ojos de su hermano había cambiado y por un momento creyó volver a ver de nuevo al Dean que disfrutaba cazando, al que había perdido de vista en los últimos días.

Dean se acercó hacia su hermano y le tendió a John, que no había quitado los ojos de encima de Seamus en ningún momento. "Confío en ti."

Dean pasó por delante de Sam. "Dean ¿Qué vas hacer?" Dean se volvió hacia él y sonrió, pero no le dijo nada. "¡Dean!"

El mayor de los hermanos sabía que no había otra salida, que si Seamus se llevaba a su hijo, todo habría terminado para ellos y por mucho que luchara contra aquel horrible sentimiento, en pocos minutos acabaría atacando a Sam y eso si que no lo podía permitir, se había prometido a si mismo no hacerle daño a su hermano y pensaba cumplirlo. Por eso, no vio otra solución, aunque eso le costara la vida a él.

Seamus pareció sorprendido cuando Dean se lanzó hacia él para atacarle, pero después de la primera sorpresa pensó que sería divertido volver a enfrentarse a él. Incluso sin ningún tipo de habilidad especial, Dean se había defendido bien de su primer ataque, así que, quería ver lo que hacía ahora que estaban algo más igualados.

Dean cogió la solapa de su camisa y lo empujó contra la pared. "No te atrevas a acercarte a ellos."

"¿O qué, vas a matarme?" Con un pequeño empujón, Seamus se liberé de Dean y ambos se quedaron mirando. "No puedes vencerme, apenas conoces todo lo que puedes hacer como vampiro, que por cierto, todavía no eres."

Con un nuevo golpe, que apenas pareció costarle ningún esfuerzo, Seamus hizo que Dean cayera al suelo. "Es una verdadera lástima Dean, porque ahora voy a tener que hacerte sufrir."

El golpe en la mejilla fue doloroso, pero no impidió que Dean se revolviera y consiguiera ponerse de nuevo en pie. Se lanzó de nuevo contra Seamus, con mayor fuerza que antes y esta vez, consiguió que el vampiro cayera al suelo. "No está mal."

"Oh, cállate ya, por el amor de dios." Dean descargó toda su ira acumulada durante todo el rato en unos cuantos golpes sobre la cara de Seamus, que con un movimiento rápido consiguió deshacerse de él, como si nada.

Desde su espalda, Dean pudo escuchar la vocecita de John y tuvo que volverse para comprobar que él y su hermano se encontraran bien. Sin embargo, Seamus encontró ahí el momento para atacarle. Cuando sintió el golpe en el estómago, mucho más fuerte que el que recibiría por parte de cualquier ser humano, le pareció que apenas podía respirar y sintió como su cuerpo se doblaba y caía al suelo sin remedio.

"Una última cosa, Dean. Tal vez si le doy una segunda oportunidad a tu hermano, se lo tome más en serio esta vez." Levantó a Dean del suelo, sosteniéndolo por la camisa y volvió a golpearle, dejando que cayera de nuevo, algo atontado esta vez.

Seamus escuchó como Sam se acercaba a él, como pretendía cogerlo por sorpresa y dejó que lo creyera así hasta que lo tuvo prácticamente encima. Entonces sin apenas esfuerzo, lo sujeto por el cuello y comenzó a apretar muy lentamente, mientras puso su pie sobre el pecho de Dean, evitando de esa forma que pudiera levantarse y tratar de atacarle. "El héroe de nuestra historia viene al rescate, que conmovedor, pero inútil."

"Sam." La voz de Dean apenas fue audible, porque apenas podía respirar por la presión que sentía en su pecho. Incapaz de hacer nada para ayudar a Sam, tuvo que ver como Seamus levantaba el cuerpo de su hermano en el aire, sin apenas esfuerzo, impidiéndole también a él respirar.

"Es un bonito gesto de amor por tu parte Sam, pero totalmente inútil. Lo siento, pero no tengo otra opción, tu ya has elegido tu bando, aunque sea el perdedor." Como si sólo se tratara de un muñeco de trapo, Seamus lanzó a Sam contra la pared.

Dean creyó escuchar el contacto de la cabeza de su hermano contra la dura pared y lo vio caer casi a cámara lenta, hasta quedar tendido en el suelo, completamente inmóvil e inconsciente. "¡Sam!"