¡Está bien, está bien! ¡Soy horrible! T-T Tienen todo el derecho de odiarme, no les guardaré rencor por eso.
Debo decir que fue duro para mí escribir este capítulo porque no encontraba la inspiración y el orden para conectar todas mis ideas en un escrito. Y además la flojera y el cansancio me ganaban en ocasiones. Soy horrible lo sé, en fin, no tengo excusa.
Para no angustiarlas más, aquí está el capítulo, con mucho amor para todas. Y como premio por esperarme tanto :') se los he hecho bastante largo por todo lo que han esperado.
Disclaimer: Ninguno de los personajes del universo de Dreamworks o Joyce me pertenecen. Lo que no conozcan, me pertenece c:
Afortunadamente para el cachorro, tuvo la suerte de que la tía de Sarah aceptara conservarlo alegrando a los pequeños primos aunque Josh no estaba muy entusiasmado con el perrito. Según él sólo traía problemas a la casa y sabía que terminaría haciéndose cargo del perrito debido a la irresponsabilidad de sus hermanos.
El nombre del cachorro había sido tema de conversación durante un buen tiempo entre los primos y Jack, pues a ninguno se le ocurría uno bueno y cuando se les venía a la mente alguno, no se ponían de acuerdo. Así es que el perrito se quedó sin nombre por una semana.
Ya era 31 de Diciembre y todos estaban entusiasmados preparando la cena de esa noche, especialmente la madre de Sarah, pues había preparado una fiesta en su casa después de encontrarse con viejos amigos de la secundaria, aunque claro que la familia también estaba invitada.
—¿Es necesario que tenga que quedarme en la sala de estar? — preguntó René con molestia, pues ella ya había preparado una salida con sus amigos que no se pudo realizar debido a su madre y lo que más quería en ese momento era pasar el fin de año en su habitación.
—¡Por supuesto que si! Sería una falta de educación si no sales y lo celebras con nosotros, hija. — le reprendió su madre. Sarah sólo bufó molesta, pues a ella no le gustaban mucho las fiestas pero al menos sus primos irían junto con el cachorro. — Ahorita les alistaré los vestidos que llevarán.
—¡¿Qué?! — exclamó Sarah. — ¿Tenemos que vestirnos formalmente para sólo una cena?
—¡Claro que si, querida! No dejaré que mis amigos te vean en pantuflas, aunque tus tíos y tus abuelos ya te conozcan así. — se rió su madre a lo que Sarah soltó otro bufido, más molesta que antes. Después de que su madre diera las indicaciones, Sarah regresó a su habitación ¡Pero que molesto! Ella quería pasar esa noche acostada en el sillón platicando con su familia y no en una tonta fiesta con gente cotorreando ¿Ni siquiera el último día del año podía pasarla en paz?
La mañana transcurrió normal, como cualquier otro día sin clases, a excepción claro del movimiento constante de la madre de Sarah que preparaba la fiesta sin parar. El padre de Sarah era bastante tranquilo y estuvo de acuerdo con la fiesta, pues hacía mucho que no se encontraba con aquellos viejos amigos.
La pelicafé se había quedado en su habitación practicando un poco su pintura en acuarela, le calmaba mucho y la entretenía demasiado ahora en ese momento de aburrimiento. Claro que el momento se vio interrumpido ante la repentina llegada del espíritu del invierno quien golpeó la ventana con el cayado para hacerse oír.
—¡Jack, me asustaste! — se sobresaltó la chica, haciendo que un par de pinturas cayeran al suelo. La risa de Jack se escuchó aún detrás del cristal, haciendo sonreír a la castaña. — Feliz Día antes de Año Nuevo. — le dijo la chica con burla. Jack entró por la ventana divertido y se fue directo a la cama.
—¡Feliz día también! ¿Qué haces?
—Sólo practico. — disimuló la chica para guardar las pinturas lo más rápido posible. Aunque Jack ya había visto parte de sus dibujos, realmente le avergonzaba mostrar sus pinturas, según ella no era tan buena pero hacía un gran esfuerzo. Jack ni se esforzó por tratar de verlas, pues sabía que Sarah no se sentía a gusto así que sólo bufó y se dejó caer en la cama. — ¿Cansado?
—Un poco, me la pasé haciendo bromas triples en el mundo y más nieve, aunque creo que me pasé en Rusia pero igual nadie lo notaría. — rió Jack divertido. — ¿Tienes que hacer algo esta noche? Porque estaba pensando en cosas que podríamos hacer ambos y también Ariana y Eliot nos podrían acompañar. — La cara de Sarah se descompuso para componer una mueca molesta.
—Lamentablemente si tengo que hacer algo esta noche. Y mis primos estarán aquí también. — Jack sólo suspiró molesto. Había estado tan aburrido esa semana para que luego el último día del año también la pasara aburrido, y por aburrido, se refería realmente a sin la compañía de la chica que tenía enfrente. Había pensado en ir con Sarah al bosque y con los niños también claro, pero había olvidado que ella aún tenía familia con quien pasar las festividades y eso le hizo sentir un poco egoísta de su parte.
—Tienes que estar con tu familia.
—La verdad preferiría pasar el fin de año contigo que con mi familia. — susurró la chica aunque Jack lo alcanzó a escuchar y se puso un poco nervioso por ello, pero a pesar de eso, le había alegrado escuchar eso de parte de Sarah y una leve sonrisa ladeada se posó en sus labios.
—Podríamos pasar la tarde juntos, mientras que tus padres preparan todo lo de esta noche. — propuso Jack con una sonrisa más grande que la anterior, Sarah sonrió de igual manera. — ¿Qué es, por cierto?
—Una absurda fiesta "formal". — dijo haciendo comillas con los dedos. — No sé ni por qué quiere que mi hermana y yo salgamos arregladas, si con quien pasará la fiesta, será con sus amigos y los de papá.
—Tranquila Sarah, sólo será por esta noche.
—Si pero aún así, quería pasarla comiendo y descansando, quizá viendo la televisión o no sé, hacer algo menos una fiesta. — aclaró la chica.
—El año que viene podemos pasarla juntos. — propuso el chico.
—Todavía falta mucho para eso. — Sarah hizo un puchero exagerado, cruzándose de brazos haciendo reír a Jack.
—Y también falta mucho para esta noche ¡Salgamos a jugar! — exclamó Jack acercándose a la ventana, Sarah le sonrió divertida.
—¿Te parece si le hablo a mis primos? Además, tengo que salir por la puerta sino mamá y papá son capaces de poner barrotes en mi ventana si saben que me salgo por ahí y jamás podrás volver a entrar. — Jack borró su sonrisa, la chica tenía razón. Después de eso, los primos de Sarah llegaron casi corriendo desde su hogar y para mala de Josh, también tuvo que acompañarlos. Todos acabaron afuera jugando con la nieve a excepción claro de Josh.
—¡Piensa rápido! — gritó Jack aventándole una bola de nieve a Ariana que le cayó en la cara, después a Sarah y luego a Eliot, todos impactados en el rostro. — ¡Jack Frost vuelve a ganar! — vitoreó el peliblanco dando grandes saltos de alegría.
—¡No es justo! ¡Eres Jack Frost! ¡Obviamente ibas a ganar! — replicó Eliot a lo que Sarah pensó "No me digas…" rodando los ojos. Jack también lo pensó.
—Bueno, no por nada soy el espíritu del invierno y guardián de la diversión. — se defendió Jack frunciendo los hombros.
—¡Y lo peor de todo es que me sigues cayendo bien! — Dijo Eliot cruzándose de brazos con un leve puchero. Jack sólo rió por el comentario del chico. Sarah se levantó del suelo y ayudó a Ariana quien también se reía por el vago comentario de su hermano.
—Jack, ¿No te has puesto a pensar que podrías herir los sentimientos de los niños al ganarles en todas las batallas? — preguntó Ariana inocentemente. Jack se le quedó viendo pensando: "¿Y eso qué?" pero luego se dio cuenta de que eso podía ser cierto.
—Tal vez tengas razón pero te olvidas que soy Jack Frost, sería extraño que yo (siendo un espíritu) sea vencido por un niño en una batalla de bolas de nieve. Todo niño espera que yo gane.
—¡Eso es lo que tu crees! — exclamó Ariana con una carcajada y apuntándolo. A Jack no le dio tiempo de voltear al escuchar un grito de parte de Eliot para cuando una bola de nieve se estrellaba en su rostro, haciendo que retrocediera un par de pasos y casi caía.
—¡Eliot Cooper gana esta vez! — gritó el pequeño celebrando igual que Jack.
—¡Oigan! ¡Eso fue bastante malo! — se quejó Sarah y enseguida se acercó con Jack quien se limpió rápidamente la nieve de la cara. — ¿Estás bien, Jack?
—Si. Me tomaron por sorpresa. — rió Jack quitándose la nieve de la parte de los ojos.
—Si, que groseros de su parte. — Sarah le ayudó a Jack y se agachaba de vez en cuando para que Jack la viera. — ¿Seguro que estás bien?
—Si, lo estoy, es sólo que no puedo creer que un niño me haya hecho eso ¡A mí! — reclamó Jack impactado.
—Eso es para que veas lo que se siente. — y Sarah también se unió. Le estrelló otra bola de nieve a Jack soltando un par de carcajadas junto con la de los niños. Jack no pudo sentirse más avergonzado por ello, pero igualmente soltó unas carcajadas. "Primos tenían que ser."
—¿Tu también? — le preguntó a la chica retirándose rápidamente toda la nieve con una sonrisa divertida y avergonzada al mismo tiempo.
—Me las he cobrado. — sonrió Sarah burlonamente.
—¡Y todavía falto yo, eh! — aclaró la pequeña Ariana acercándose a los chicos, pero Jack no dejó que eso pasara. Con un rápido movimiento de su cayado, creó una ráfaga de aire que hizo que las tres personas enfrente suyo, cayeran de espaldas. De nuevo movió su cayado y creó más nieve y escarcha que velozmente fue haciendo bolas y se vengó de una manera divertida y alegre. Los primos escaparon después de recuperarse, siendo atacados por el albino.
Jack corrió hacia ellos entre risas y siendo Sarah la más cercana, la derribó y le estrelló nieve en su rostro. Los pequeños, afortunadamente, llegaron hasta la puerta y entraron a la casa. La pelicafé no se quedó tirada, sino que igualmente se defendió empujando a Jack quien cayó de sentón, ella se puso de pie e intentó aventarle nieve a la cara pero Jack iba tras ella y le era imposible agarrar lo suficiente para crear sus "municiones", así que sólo pateaba la nieve en su dirección. Ambos se estuvieron persiguiendo y atacando hasta que Sarah ya no puedo más y cayó al suelo agotada pero sin dejar de reírse. Ya le había dolido el estómago por eso. El espíritu llegó hasta donde ella y se recostó a su lado, también, sin dejar de reír.
—¿Estás bien? — le preguntó, pues la cara de Sarah se había puesto pálida y con la nariz roja de la corrida en pleno clima invernal.
—Si, no te preocupes, me cansé mucho. ¡No había jugado así desde hace tiempo! ¡Fue muy divertido! — se alegró Sarah pero sentía demasiado calor y frío al mismo tiempo. — Tengo que entrar a casa, tengo demasiado frío y calor por el ejercicio. Además, creo que estar acostada aquí en la nieve no me ayuda mucho que digamos. — rió la chica poniéndose de pie, pero fue Jack quien la ayudó. Él había disfrutado mucho el momento, lástima que momentos como ese se terminaban rápidamente. — ¿Quieres venir?
—¡Claro! Tal vez puedas prepararme una taza de chocolate caliente. — propuso Jack con algo de antojo. Aunque se suponía que no comía por su estado de espíritu, los antojos podían presentarse de vez en cuando.
—¡Por supuesto! Aunque tendrás que tomártelo escondido por mi primo que está ahí dentro. — La sonrisa de Sarah se borró al recordar al amargado de su primo.
Entraron a la casa donde Eliot y Ariana peleaban con Josh que sólo se mostraba irritado y molesto por la situación.
—¡¿Quieren callarse ambos?! ¡Me está dando dolor de cabeza!
—¡Jack Frost si existe! — exclamó Eliot.
—¡Si claro, Eliot! ¡Ya cállate!
—¡Nada de "si claro"! ¡Si existe! — le gritó Ariana a Josh echándose encima de él, él en busca de paz sólo retiró a su hermana poniendo su mano en la cara de la rubia y la tiró. — ¡Oye!
—¡Te estoy diciendo que si! ¡Ya dejen de molestarme!
—¡Eso lo dices para que me calle!
—¿Ah sí? ¡Entonces ¿Por qué lo veo parado como idiota al lado de Sarah?! ¡¿Eh?! ¡Ya déjenme en paz! — Todos se quedaron sorprendidos ante la respuesta del joven adolescente quien se vio indiferente por las reacciones de sus familiares. — ¿Qué?
—¿Pu—pu—puedes verme? — tartamudeó Jack bastante… asombrado. ¡Era increíble!
—¿Quieres decir que todo este tiempo nos llevaste la contraria a propósito? — le preguntó también Sarah.
—Si a ambas cosas. Puedo verte, Jack, porque yo también creí en ti alguna vez y si, fue a propósito. — respondió arrogantemente el joven, vaya sorpresa que les dio a todos.
—¿Creíste? ¿Ya no crees? — le preguntó Eliot algo triste.
—Es difícil decir que no cuando claramente si creo porque puedo verlo; pero la verdad es que después de una decepción por parte de Jack me hizo no "creer" en él. — dijo haciendo comillas con las manos. — Pero como lo había visto antes, pues no pude dejar de verlo.
—¿De cuál decepción hablas? — dijo Jack recomponiéndose, ¿De qué hablaba aquel chico? Pero pronto esa cara se le hizo más familiar a cada segundo.
—¿Es que no te acuerdas? Prometiste ser mi amigo y defenderme de los otros niños pero ya no volviste en años. Y cuando lo hiciste te olvidaste de mí. — dijo un Josh dolido. Sarah no podía creer lo que veía y escuchaba. ¿Josh creía en Jack? ¡Podía verlo! Pero era increíble que lo conociera y jamás le hubiera dicho nada a ella, que habían sido tan cercanos cuando pequeños. La cara que Josh mostraba en ese momento era de tristeza y decepción. De repente ella se sintió tan mal consigo misma; tanto tiempo juzgando a Josh por ser un "amargado" y nunca se dio cuenta del porqué ¿Qué clase de prima era ella? Supuso que Jack se debió de haber sentido peor ¿Olvidar a un niño? Eso debe ser más horrible aún.
—La verdad es que no recuerdo mucho, sólo que todos te molestaban por ser el cerebrito de clase y cuando te conocí, te defendí de todos los niños pero aún así no dejaron de molestarte. Si no volví fue porque también tengo trabajo que hacer, surgieron muchas cosas Josh, no eres el único niño del planeta del que fui amigo. — replicó Jack, muchos niños se tomaban enserio su amistad, y aunque le dolía dejarlos por motivo de su trabajo, se daba cuenta de que era bastante difícil afrontar ser un espíritu del invierno y un guardián de los niños, pero hacía su mayor intento ante todo. Poco a poco fue recordando. — Y si no te reconocí fue porque ya eras grande, pensé que ya no creías en mí, ni siquiera te acercaste. — dijo Jack. Se sentía pésimo pero supo que no era su culpa ni la del chico, sólo fue un gran malentendido ¿O no?
—Ya no importa, todo pasó. Y aunque siempre te pude ver, les decía a mis hermanos que no eras de verdad para que el día en que te fueras, ellos no se entristecieran tanto. Pero cuando Sarah también te vio, todo empeoró. No dejan de hablar de ti, de mi prima y de lo bien que se la pasan contigo que me daba hasta envidia. — dijo el chico contrariado. Sus hermanos bajaron la mirada apenados.
—¿Y por qué no vienes con nosotros? Josh, siento mucho haberte dejado pero también trabajo con el invierno, no siempre estoy con los niños, pero trato de darle atención a cada uno y créeme que eso es bastante difícil. Soy un guardián, protejo de todo aquel que crea en mí y en los demás espíritus, especialmente de los niños. Y si tu crees en mí, puedes estar seguro de que te protegeré hasta que dejes de hacerlo. ¿Me… perdonas? — Jack se acercó al chico quien lo miraba con algo de resentimiento pero ante las disculpas, su mirada se relajó.
—Si te perdono, pero eso no quiere decir que me de risa todo lo que hagas Frost, no soy muy divertido que digamos. — contestó Josh con una sonrisa burlona quien hizo sonreír a Jack. — Y para que te sepas, después de que te fuiste, yo mismo me defendí de todo niño que me molestó. Jamás volvieron a acercarse. — el pelinegro de Josh se cruzó de brazos con mirada triunfal, como si presumiera algo de lo que realmente se sintiera orgulloso.
—No me necesitaste tanto, después de todo ¿Eh? — Jack le acarició bruscamente la cabeza a Josh quien se quejó molesto.
—¡Me despeinas! ¡Quítate! — Se quitó a Jack de encima pero luego si mirada se posó en la de su prima quien estaba bastante seria al respecto y eso sólo significaba una cosa: lo que venía no podía ser bueno.
—¡Joshua Cooper! ¡Eres un idiota! — Sarah llegó y le dio un golpe en la cabeza con el que Josh gritó. — ¡Tantos años quejándome de tu actitud de adulto! ¿Sabes cómo me hacías sentir? ¡Como una inútil infantil! Tu madurez hizo que René y hasta mis padres me hicieran bullying, comparándome siempre contigo. — se quejaba la pelicafé notablemente furiosa. — "Josh es más serio que tu" "Josh sabe cómo comportarse" Y quién iba a pensar que todo esto era una simple fachada por una estupidez y un acto de orgullo tuyo ¡Eres un… idiota! — se quejó Sarah. — Pero aún así me alegra que creas en Jack y en los demás espíritus ¡Prepárate para años de bullying en tu contra de parte de tu prima! — finalizó la chica, dándose cuenta de que todos estaban mirándola con los ojos bien abiertos, estaban asustados. — ¡Ya dije! — terminó cruzándose de brazos y mirando de la peor forma al pelinegro.
—Está bien, no me molesta. Lo tengo merecido. Pero sigo siendo mejor que tu. — añadió el pequeño Josh. Jack quería reírse en ese momento pero los más pequeños le ganaron y él los acompañó.
—Será mejor que te calles. — le amenazó Sarah con la mirada. Se dio la media vuelta y fue a la cocina a preparar un par de chocolate caliente. Todo había sido tan raro, en un segundo Josh ya veía a Jack, le recrimina no haber estado con él y ahora reía junto a él y sus hermanos. Su primo no dejaba de ser raro.
Después de eso, todos (incluyendo a Josh, esta vez) siguieron jugando por la mañana hasta que los padres de Sarah llegaron y Jack tuvo que irse. Todos se despidieron rápidamente ante la mirada del matrimonio Cooper y se fueron cada uno por su dirección.
Jack se sentía muy feliz, ahora sabía que Josh creía en él y hasta se había arreglado el pequeño problema que tenían. La alegría que ahora tenía lo animó a hacer su trabajo por los países que lo necesitaran, dándose vueltas especialmente en Europa y algunas partes de Asia, especialmente Rusia. Iba haciendo bromas en Moscú como en los viejos tiempos hasta que vio a una mujer con unos patines de cuchillas que iba con decisión hasta la basura y con considerable enfado. Depositó en el bote aquellos patines usados.
—¡Estúpidos patines! — exclamó la mujer y retomó su camino a cualquiera que fuera su destino. Jack la miró extrañada. ¿Por qué había insultado a los patines? Cualquier cosa que hubiera pasado, seguramente había sido culpa de la mujer y no de los patines, ni que éstos vivieran. Jack se acercó al cesto de basura y tomó los patines para examinarlos. ¿Pero qué clase de loca era? ¡Estaban perfectos! Estaban usados, eso sí pero estaban buen estado. Jack negó con la cabeza.
—Pero que tonta. — Y de pronto una idea llegó a la mente de Jack. Como la idea de regalarle a Sarah un perro había fallado, ¿Porqué no regalarle los patines? No estaban tan mal después de todo. Además, Jack no tenía dinero para unos completamente nuevos y jamás se rebajaría a robar unos patines (aunque antes ya lo había hecho como con su sudadera, pero esta vez era diferente, pues el regalo era para su amiga) y qué mejor manera que aprovechar unos que habían tirado a la basura. ¡Que suerte la suya! Tomó los patines sin cuidado, pues tenían protección y salió disparado hacia el cielo gracias al viento.
—¡Por aquí los dejé! ¡No tienes que alterarte! — volvió a gritar la mujer de antes regresando con un hombre más grande que ella. — ¡Ahí! ¡En la basura! ¡Ahí están!
—¡Aquí no hay nada! — gritó el hombre con una barba exagerada y un gorrito que le tapaba la calvicie, la mujer que no tenía más de 20 años corrió hasta él y miró sorprendida como los patines ya no estaban.
—¡Se los llevaron! ¡Se llevaron mis patines! ¡Malditos ladrones! — se quejó la joven. El señor le reprendió con la mirada.
—¡Última vez que te vuelvo a comprar patines de hielo, Eloisa! — terminó diciendo el adulto notablemente cansado y retirándose de ahí, aguantando el berrinche de su caprichuda hija.
Jack terminó de realizar su trabajo del día y suponiendo que aún no eran las 12 de la noche en el pueblo de Sarah, se dedicó a viajar hasta su casa, para verla esa noche y darle la sorpresa. Al llegar se dio cuenta que ni siquiera oscurecía por completo, vio que el padre de Sarah estaba bastante apurado arreglando algunas cosas que Jack ignoró pues iba en busca de la chica. Se dirigió a la ventana de su habitación, notó que había una breve iluminación así que se asomó bien para ver, pero las cortinas nuevas de Sarah no le dejaban ver en absoluto, sólo se distinguía la luz encendida de la habitación y algo de música en volumen alto.
El chico de cabellos blancos trató de abrir la ventana pero se encontró con la sorpresa de que ésta estaba cerrada "¿Desde cuándo?" estuvo a punto de congelarla y romperla pero eso habría sido daño a la moral y seguramente Sarah se llevaría toda la responsabilidad, así que inútilmente llamó a la chica a gritos. Sin embargo, Sarah estaba tan ocupada poniéndose el vestido que le había preparado su madre mientras cantaba. El vestido era circular y de color rojo. Era corto hasta las rodillas y de manga larga con un ligero escote que hacía ver un poco de lo que tenía Sarah, pero ella trataba de tapar eso ha como diera lugar, no quería que nadie se fijara en esa parte suya, le intimidaba. Fue un momento al baño y apagó la luz de su cuarto alarmando a Jack.
—Sarah, la chimenea otra vez está ahumando la casa ¿Podrías abrir unas ventanas? — su madre ya arreglada se le quedó viendo. — ¡¿Todavía no te peinas?! ¡Corre rápido a tu habitación y arregla tu cabello rápido! Los invitados no tardan en llegar ¡Anda! — Sarah rodó los ojos y fue hasta su cuarto, sin darse cuenta de que el peliblanco estaba perdiendo la paciencia detrás de la ventana. Sin prender la luz ni nada, fue directo a la ventana y corrió las cortinas sorprendiéndose con el chico. Soltó un gritito ahogado pero lo miró curiosa, pues éste no la podía dejar de ver.
Jack nunca pensó que Sarah se podría ver tan… ¿Bonita? Con lo poco que podía ver claramente, así que con el corazón latiéndole rápidamente, ordenó al cayado iluminarse un poco para apreciar a la chica que en ese momento se encontraba completamente sonrojada. Se veía tan hermosa, a pesar de que el cabello lo tenía hecho un desastre pero aún así Jack sonrió levemente complacido con la vista.
Sarah se dio la media vuelta rompiendo el momento mágico, cerró la puerta y le abrió la ventana a Jack.
—¿Qué haces aquí? Me has asustado. — comentó la joven, cruzándose de brazos y escondiéndose entre las marañas de su cabello. Jack sonrió.
—Pues… luego te explico. ¡Te ves muy bien! — dijo Jack entusiasmado. Sarah se sonrojó un poco más mientras una sonrisita aparecía en su rostro.
—¿Enserio...? es decir ¿A pesar de que todavía no me he peinado? — bromeó la chica riendo junto a Jack.
—¡Incluso con tu cabello desarreglado! — Jack dejó soltar un suspiro que pronto recobró con un carraspeo. Sarah no dejó pasar eso por alto y se sonrojó aún más por ello. Le daba vergüenza que Jack la viera tan… femenina.
—¡Sarah! ¡No abriste las ventanas! — regañó su madre. Sarah le devolvió el grito y enseguida fue a abrir las ventanas de la sala para luego ir y encerrarse en su cuarto. Jack se había echado a la cama a descansar un poco, por suerte había dejado el "regalo" de Sarah afuera, pero ahora algo lo atormentó. ¡Que idiota había sido! ¡Ni siquiera lo había envuelto o algo por el estilo! Pero igual sería más fácil entregárselo de una vez, los tendría escondidos detrás de él para que fuera una sorpresa.
Sarah empezó a arreglarse su cabello frente a un espejo que tenía en la pared, peinándolo y secándolo. Jack la veía hacer todo aquello, realmente estaba aburrido ¿Qué se suponía que haría si ella y sus primos estarían tan ocupados aquella noche? ¿Dormir? ¿Vagar por ahí? ¿Ir con alguno de los guardianes? Supuso que igual estarían ocupados también, pues Norte se ponía a trabajar después de cada Navidad ¡Ese hombre no tomaba ningún descanso!
—¿Y bien? ¿Cómo ha quedado? — quiso saber la chica. Jack finalmente la vio, quedó realmente hermosa. — ¿Enserio? — Los pómulos de la chica volvieron a pintarse de rojo. Jack la miró sin entender.
—¿Qué?
—Dijiste que había quedado… hermosa. — repitió la chica apenada.
—¿Entonces pensé en voz alta? — soltó Jack apenado pero luego se dio cuenta en el efecto que causaba en la chica. Sarah sólo se avergonzó más por eso.
—Ya tengo que irme, supongo que mañana nos veremos o es que ¿Te quedarás? — quiso saber la chica. Jack prefirió quedarse ahí, a pesar del ruido, quería descansar. Cuando la chica se dio la vuelta para salir, Jack no dudó en hacer de las suyas.
—¡Te queda muy bien el vestido! — le hizo saber, pero Sarah sólo cerró la puerta rápidamente. Jack rió por eso, seguro estaría tan roja como su vestido.
Mientras que la fiesta comenzaba, Jack aprovechó para ir hasta la ventana y meter los patines, los escondió debajo de la cama y se echó en ella nuevamente para dormir o descansar por lo menos, ya que con el ruido de la sala, no creía llegar a dormir. Sarah por otra parte, veía la tele junto a su hermana en lo que llegaba la gente. Un par de abrazos y besos repartidos, saludos tímidos y demás con cada persona que llegaba. Cuando vino su familia, agradeció profundamente de que sus primos tuvieran la consideración de llevarse al cachorro quien al ver a Sarah pegaba saltos emocionado, pero era tan pequeño que ni a la rodilla le llegaba a la chica.
Sarah no se la pasó tan aburrida como había creído que sería, pues las amistades de su madre llegaron a ser amigables y muy divertidos todos. Incluso su madre estrenó el karaoke que le habían regalado en Navidad y cada uno hizo el ridículo ahí enfrente, exceptuando una vieja amiga de su padre que cantaba fenomenal. Josh se abstuvo de todo el espectáculo, prefería ser un espectador. Ella en cambio, no dudó en participar pero sólo junto a su hermana quien al poco rato se sintió bien estando entre familia.
Pasaron las 12 de la noche y nadie se dio cuenta hasta que el padre de Sarah empezó a gritar Feliz Año Nuevo. Al parecer nadie pudo hacer sus propósitos ni contar hasta cero como todos los años. Estos aparatos electrónicos los tenían tan atrapados que era increíble. Pero al final todos terminaron riendo y se felicitaron entre si.
Todo resultó muy bien para la alegría de su madre. Ya era tarde para cuando las amistades comenzaron a irse, los familiares estaban a punto de hacerlo también y todo se volvió como el inicio; series de abrazos y besos por despedida a todo mundo. Las hermanas Cooper se fueron a la cama ya de una vez, pues eran las 2 de la mañana y estaban sumamente cansadas. Había pasado tanto que Sarah incluso olvidó que tenía al espíritu del invierno durmiendo sobre su cama y al momento de prender la luz pegó un salto, sorprendida, luego recordó el pequeño detalle y procedió a cerrar la puerta.
Jack estaba tan dormido que unos pequeños ronquidos alcanzaban a escucharse. "Venganza" pensó Sarah al escucharlo roncar, tomaría su cámara fotográfica, lo grabaría roncando para luego enseñárselos. Tenía unas tremendas ganas de reírse pero no quería despertarlo. Que suerte que Jack no sabía usar una cámara, porque luego también haría lo mismo con ella. No sabía ¿Cierto?
Se sentó en el suelo, a un lado de la cama y estaba a punto de grabarlo pero lo miró detenidamente. Su cara demostraba una increíble paz. No tenía el ceño fruncido como siempre o esa sonrisita ladina tan burlona y molesta en ocasiones. No demostraba ninguna emoción, sólo era Jack, ni siquiera era Frost. Y sobre todo, se le hacía irremediablemente atractivo a su vista. ¡Demonios! ¿Porqué sus hormonas de adolescente tenían que atacarla de manera tan horrorosa y en ese momento?
Tenía tantas ganas de acariciar la mejilla del chico que se veía tan suave, pasar su mano por su cabello tan blanco como la nieve y —aunque sonara terriblemente ridículo— de juntar su nariz con la del chico mismo en un gesto tierno y adorable como si fueran alguna pareja ¡Y que decir de aquellos labios!
—Dios, no puedo soportarlo… — pronunció la chica desesperada en un susurro. Lloraría, lo haría. Jamás había sentido eso con nadie más. Es decir, podía ser muy enamoradiza con los chicos guapos de su escuela, hablar de ellos con sus amigas pero con Jack era diferente, además claro de que no era simple enamoramiento si no que sentía que su estómago se revolvía al verlo, se llenaba de felicidad cuando lo veía y toda esa basura del amor ¡Ella nunca había sido así! ¡Se burlaba de las chicas de clase que eran tan melosas y cursis! Porque estaba segura de que eso era amor, a pesar del poco tiempo que llevaba de conocerlo, llegó a quererlo tan rápido que incluso había llegado a pensar que era pura atracción, pero no podía dejar de pensar en él.
Y lo peor era que no tenía con nadie más con quien compartir este gran sentimiento, pues todos se burlarían de ella y no le creerían. Y sus primos eran demasiado pequeños y burlones como para entender todo ese lío.
¡No debía pensar en aquello! Jack ya le había dejado muy en claro que no la veía en ese sentido y además sería imposible.
—Sarah, tienes que controlarte. No puede ser posible que estés así. — se reprendió a si misma. Volvió su vista a Jack y se le quedó viendo por un largo rato, él todavía seguía dormido pero ya no roncaba. "Adiós grabación, eso me pasa por pensar en tonterías" se dijo la chica. Dejó la cámara en algún sitió y se recargó en la orilla de la cama, mirando a Jack con más atención y con una intención en mente.
Se acercó a él lentamente, estaba tonta por lo que pensaba hacer pero lo haría. Le robaría un beso.
¿Por qué? Pues todo ese sentimiento la estaba matando y si hacía eso de una vez, tal vez comprendería que no era para tanto hacer tanto drama. Además, el chico ya estaba dormido aunque había grandes posibilidades de que despertara antes o durante el acto. Lo haría rápido y sencillo ¿Qué tan difícil sería? Pero lo difícil en realidad era la iniciativa. Le tomaron algunos segundos decidirse en qué momento se acercaría rápidamente a él, tomar el ángulo adecuado y no golpearlo a él o a ella misma. Una vez hecho todo eso contó hasta tres.
—1… 2… ¡3!
—¿Sarah, qué haces? — le preguntó el chico somnoliento recibiendo un beso en la punta de su nariz.
¿Y bien? ¿Les ha gustado?
La verdad es que me divertí escribiendolo desde la semana pasada, pues me basé en mi propia madre para la mamá de Sarah XD
En fin, debo agradecer a todas las que comentaron en el cap anterior, me animan a seguir y unas merecidas gracias a Queen Khione, pues ella me ayudó a escribir y a idear la parte de cuando Jack va a casa de Sarah por la tarde-noche XD Y además fue la que más me insistió en subir capítulo, sin ella, todo se me olvida haha ¡Gracias! :') Te adoro! haha
Perdonen otra vez por haberlas dejado tanto tiempo enserio, no me gusta mucho dejarlas en espera T-T
Les tengo que decir que ésta historia no es como las demás. Sarah es una chica típicamente normal con una feliz familia y los problemas de los guardianes no recaen en ella. Sólo busco un punto en la vida de Jack en donde se da un amor "adolescente" entre ellos. No planeo que Pitch regrese, porque la verdad no sabría cómo llevar la historia. En fin, espero que no les parezca aburrido, porque la mayoría de los fics aquí tienen mucha acción y misterio con respecto a Pitch y pues mis respetos, lo planearon todo muy bien XD haha
Y claro que la historia está más basada en la película que en los libros OBVIAMENTE! XD
Pero bueno, agradezo a todos los lectores, espero que les haya gustado el capítulo. ¡Tengo que irme! Y espero actualizar más pronto ahora que no tengo nada que hacer! c:
¡Chaito!
