Disclaimer: Dragón Ball Z no me pertenece ni los personajes mencionados en esta Fanfic.

Los pensamientos están en cursiva.


Ser una joven embarazada no era fácil, y más cuando debías conocer a tus "suegros" no sabía qué pensar, y más por la noticia "extra" la cual estaba aun dentro suyo.

No sabía cómo sentirse ni qué pensar, pero en este preciso instante se imaginaba a sí misma como protagonista de las dramáticas telenovelas que veía su madre en la que la joven sale embrazada y el novio debía contárselo a sus padres, para luego casarse y vivir juntos.

No es que se estuviese spoileando lo que sucedería pero su mente conspiraba automáticamente lo que sea que pudiese pasarle.

Opción uno: la matarían por estar embarazada.

Opción dos: matarían a su hijo.

Opción tres: la enviarían lejos.

Y habían miles de opciones más en su cabeza, pero al mirar a Vegeta colocarse tranquilamente las botas pudo serenarse un poco. Después de todo había sido Vegeta quien le habida pedido tener un hijo.

Vegeta la defendería y defendería a su hijo.

Después de todo había tomado cariño al joven príncipe, al notar que él no tenía culpa alguna de su comportamiento sino los múltiples trastornos que sufría, solo esperaba que ese lado de Vegeta no regresase jamás.

Pero sacando todo eso de lado podía decir que Vegeta era el hombre con el que quería compartir el resto de su vida, sí no tuvieron un súper encuentro de novela pero fue desarrollando un gran cariño hacia el príncipe, pues este a pesar de ser estricto, mal geniado, engreído, mal educado, pedante, egoísta, ególatra y orgulloso, era totalmente lo opuesto a los estándares y eso le gustaba, ella sería la afortunada de tener consigo un hombre que no sea tierno y empalagoso pero a cambio de eso era sincero y leal.

Pero la preocupación o la emoción de saber que pasaría seguía ahí además del miedo.

Vegeta, si no muero hoy prométeme que tendremos una cita esta noche – pidió ella a su ¿pareja?

El príncipe la miró dudoso, no entendía el motivo por el cual ella temía pero sabía muy bien que la noticia que ellos darían sería bien recibida.

Bien – exclamó el saiyajin sin saber a qué se comprometía.

Caminaban por el pasillo, juntos, Vegeta llevaba a Bulma enrollando su cola alrededor de su muñeca para guiarla al salón pues la joven estaba muy desatenta observando detalle a detalle las salas más importantes del palacio, lugares a los que antes, no pudo acceder.

¡Oh cielos todo esto es muy elegante! – admiraba entusiasmada, mientras era jalada por el aburrido Vegeta.

La presencia de la pareja no era ignorada para nada, pues la mayoría de los soldados o intrusos que estaban camino de Vegeta y Bulma miraban anonadados.

Bulma iba con un vestido celeste que disimulaba su creciente estómago y Vegeta llevaba su traje formal, esta vez Bulma no estaba cubierta.

Era la primera vez que veían al príncipe con una mujer, algunos sabían que el príncipe había tomado a una extranjera por su rechazo pero otros desconocían esta información.

El príncipe enfermo, loco y demás calificativos estaba con una mujer, muy cerca de una, y grande fue la sorpresa de algunos al sentir el scooter pitar por un extraño ki.

Es así como rumores empezaron a circular.


Escúchame bien, cerraras la boca, no hables si no te dan la palabra – advirtió el príncipe, haciendo que Bulma tragase saliva por la seriedad de la advertencia.

Era el momento de que Vegeta pudiera restablecer su dignidad ante su padre.

Abre la puerta – ordenó Vegeta al guardia.

Inmediatamente las grandes puertas se abrieron de manera magistral haciendo chillar las secas bisagras de la vieja puerta, dándole un toque espeluznante.

Una vez abiertas las puertas el saiyajin y la humana caminaron uno detrás de otro para llegar al final del alfombrado y arrodillarse reverenciando a los reyes.

Padre, madre – saludó Vegeta a su respetuosamente a sus parientes.

Y reconociendo el protocolo los reyes identificaron el motivo de Vegeta así que se levantaron de sus tronos. El siguiente en la línea real estaba en el vientre de la mujer arrodillada a un costado.

Felicitaciones príncipe – expresó feliz la Reina, después de todo su hijo tendría la oportunidad de reivindicarse ante su padre.

Aquella voz, aquella voz era demasiado familiar para ella, en algún lugar Bulma había oído la dulce voz de la Reina.

Se sintió tentada a levantar la mirada pero Vegeta también le había advertido de eso, en estos casos prefería obedecerlo.

Pero ahora no era lo primordial, lo que verdaderamente importaba ahora era saber la opinión del Rey, el cual estaba observando todo con soberbia dispuesto a hablar.

Así que finalmente tu enfermo y minúsculo miembro sirvió de algo – aseveró burlonamente el monarca.

Frustrado y decepcionado Vegeta apretó los puños, siempre era así desde pequeño su padre era así con él.

Siempre el enfermizo Vegeta, el niño indeseado pero del cual se aprovechaba por su gran poder, nunca fue un hijo para su padre sino un soldado más.

Le dolía ¿Pero qué podía hacer? Llorar iba ser un motivo más para ser humillado y no deseaba eso.

No seas así, él nos ha dado un nieto – reprochó la reina a su esposo pero la amenazante mirada de su esposo la hizo temblar.

Es su obligación – respondió el Rey una vez más minimizando algo muy importante para su familia.

Y llevándose su herido orgullo Vegeta reverencio una vez más preparado para salir del lugar.

Con permiso – dijo apretando los puños.


Llegó a la habitación furioso, caminó tan velozmente por los pasillos que fue difícilmente seguido por Bulma.

Una vez dentro empezó a lanzar todo lo que se cruzaba en su camino, estaba harto de las humillaciones, estaba harto de tratar todo para agradar a su ingrato padre que lo único que hacía era mandarlo a batallas para quedarse con sus triunfos,

Nunca en la vida recibió un obsequio del hombre más que recompensas por sus servicios, nunca recibió halagos, siempre estuvo burlándose de sus debilidades sin notar sus virtudes.

No era más que un príncipe sin gloria

Vegeta – dijo Bulma intentando detenerlo mientras lo tomaba del brazo, pero la jugada le salió mal.

Y como en sus primeros días junto al "loco" estaba de nuevo pegada a la pared tomada del cuello.

El Vegeta malo había regresado.


Espero les haya gustado.

No sé si soy la única pero siento un odio infinito a la personalidad del Rey.