Capítulo 14
El estado de las cosas.
Aterrizaron justo frente a una oxidada reja, que parecía que apenas se sostenía de las bisagras. El camino se veía invadido por las plantas y los bordes del césped parecía que no habían sido cortados en décadas. Más allá de la puerta, se veía una enorme mansión, con un igualmente enorme pórtico. Las columnas parecías a punto de colapsar bajo el peso de toda la piedra medio derruida que sostenían.
Hermione se quitó la capucha de su capa y levantó el pie que se encontraba en el lodazal en el que habían aterrizado. Miró a su alrededor para asegurarse que estuvieran a solas, se acercó a Severus y comentó en voz baja. "Impresionantes hechizos. El lugar parece un verdadero tiradero."
"No son hechizos. El lugar ES un tiradero." Movió la mano indicando las dos serpientes de hierro entrelazadas que adornaban la puerta. Exudaban una tranquila amenaza y si se miraban más de cerca, se podían ver los colmillos húmedos y chorreando. Bajó la mirada y vio una porción de tierra seca y estéril bajo cada cabeza. "Ahí están los hechizos. No se molestan en esconder la casa. Asesinar motociclistas ebrios es un deporte."
"Feliz Navidad." Dijo ella con un triste suspiro.
Severus la acercó y la abrazó. "Lo siento."
Más temprano, habían intercambiado obsequios, cuando él había llegado a recogerla. Ella le había regalado un juego de pilones y cucharones que había adquirido con su descuento de empleada. Él le había dado un libro sobre Aritmancia Cuántica. El miedo y la ansiedad se cernían sobre ellos como nubes negras en aquel momento, y ellos solo se habían besado, dejando a un lado los obsequios. Esperaban que hubiera mejores navidades en el futuro. Pero primero, tenían que lidiar con el presente.
"Ahora es el momento de demostrar que eres una Gryffindor." Sentenció Severus, apretándole la mano con suavidad. "Sé que estás asustada, pero no puedes mostrar temor ante nadie, excepto ante el Señor Tenebroso. Estos pueden oler la debilidad."
"Lo sé. Creo que me molesta más el hecho que hayas tenido que hacer estas cosas tú solo." Se volvió hacia él. "Al menos nos tenemos el uno al otro."
La joven alzó la barbilla y asintió con decisión, determinada a hacer lo mejor por él. "¿Alguna vez te conté cómo una vez me hice pasar por Bellatrix para colarme en Gringotts? Si pude hacer eso, puedo con esto."
Severus le sonrió, pero los ojos del hombre estaban llenos de orgullo. Hermione alzó un poco más la barbilla y le devolvió la sonrisa.
Él alzó su varita y realizó un pase sobre las dos serpientes metálicas, dejando una estela de fuego verde. Las serpientes se retrajeron siseando y el metal de la reja chilló al abrirse de par en par. Cuando Hermione pasó a través de la herrumbrosa puerta, se envolvió con más fuerza con su capa.
"No te adelantes." Le advirtió él. "Podrían haber otras medidas de seguridad. Bella no ha tenido un fin de semana de juerga desde su casamiento. Podría haber olvidado quitarlas."
Les tomó diez minutos el llegar a la puerta, pero lograron llegar sin problemas. Severus encontró y desarmó tres trampas más en el camino.
"¡Muñeca!" Gritó Bellatrix, mientras se acercaba al trote al recibidor. Rodolphus la seguía a un paso más digno. "Oh, solo deja tus maletas por ahí Snape. El elfo las llevará a su habitación."
Le echó los brazos alrededor a la joven castaña y besó el aire cerca de los oídos. "Me encanta que hayan llegado. ¡Son los primeros! ¿Tuvieron problemas para encontrar la casa?"
Hermione sonrió y respondió. "No. Solo dejé que Severus hiciera todo el trabajo."
"Tal vez quieras neutralizar las trampas del camino." Comentó Severus, dejando translucir su descontento. "A menos que estés planeando desintegrar a la horda…"
Bellatrix miró por encima de los hombros de sus invitados, hacia la entrada. "No. No creo que lo haga. La mayoría ya sabe a lo que se enfrentan, y los que no, deberían aprender. Además, me encanta escuchar cómo grita Alecto." Arrugó la nariz con desprecio antes de continuar. "Tuvimos que invitarlos para llenar un poco más el lugar."
Las puertas se cerraron a sus espaldas y Hermione sintió cómo se reinstalaban las guardas. Severus y Rodolphus se saludaron y luego, LeStrange tomó la mano de la chica y besó el aire justo sobre los nudillos. "Bienvenida." Dijo, y Severus maldijo en silencio, mientras Hermione retiraba cuidadosamente su mano y la entrelazaba con el brazo de Severus.
"¡Pero qué maravillosa casa tienen!" Comentó la chica sonriendo.
"¿Tú crees?" Dijo Bellatrix, observando de cerca a la chica, con una mirada cargada de significado.
"Así es. Tiene un gran ambiente. He notado que una buena parte de la arquitectura más antigua se remonta al siglo once, si no me equivoco."
Bella parpadeó. "¿En serio?"
Su marido suspiró. "Si, en serio. A diferencia de la mayoría de la gente, la Srta. Granger tiene un ojo clínico." Se volvió para ver a la chica. "Si gustas, podría darte una visita guiada, una vez te hayas refrescado del viaje. Para ti también Snape, si estás interesado. No creo que hayas tenido el privilegio aún."
"Sí. Estoy muy interesado." Replicó el joven moreno.
"Oh, ¡qué divertido!" Dijo Hermione, viendo la oportunidad. "Debes mostrarnos todo." Se volvió a Severus con una sonrisa radiante.
"¿Tendremos a un invitado de honor esta noche?" Preguntó el joven.
El rostro de Bella cambió de expresión con rapidez. De verdad se veía muy afectada. "No. Traté, ya sabes, pero él tiene muy grandes responsabilidades y no siempre está libre para permitirse consentirnos con su presencia."
"Qué lástima." Comentó Severus con suavidad.
Hermione trató de verse afectada por la no presencia de Voldemort, pero no estaba segura de haberlo logrado hasta que Bella chasqueó la lengua con simpatía.
"No te preocupes." Comenzó a decir, palmeando suavemente el hombro de la chica, "habrán muchas otras oportunidades en el futuro. El futuro muy cercano, diría yo."
"No puedo explicarte lo muy tranquila que me deja eso." Replicó la castaña con una genuina sonrisa. Al menos, el futuro cercano no era ese mismo día. Además, ni bien habían puesto los pies en la mansión, ya tenían asegurado un tour guiado por las instalaciones.
Parecía ser que la suerte estaba de su lado.
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"Y aquí es donde podemos ver las mejoras implementadas por mi antecesor. Oswalt LeStrange, en 1452. Noten las juntas en el techo. Un trabajo admirable, ¿no crees?"
"Absolutamente." Contestó Hermione. "Y me agrada cómo fue capaz de fusionar dos estilos. De verdad, un excelente trabajo. Hubiera pensado que se requería fortalecer los cimientos."
"Y así fue. ¿Te gustaría ver? Esa parte, usualmente no está incluida en el tour para las damas."
"¡Oh! ¡Debes mostrarme!" Respondió la chica con una sonrisa ansiosa.
La expresión habitualmente impasible de Rodolphus se quebró con una sonrisa al escucharla. "Snape, ¿dónde la encontraste?"
Severus volvió el rostro, que hasta ese momento había estado mirando ceñudo al techo, y respondió de mala gana. "Cayó a mis pies."
El otro hombre entornó los ojos. "Pero qué cosa más absu…" Se volvió de repente hacia Hermione con aire de disculpas y dijo. "Ven. Te llevaré allá abajo. Cuidado con tu ropa. No creo que los elfos domésticos de verdad se molesten en limpiar allá abajo." Rodolphus abrió una gruesa puerta de roble y encendió su varita antes de comenzar a bajar por la escalera de piedra. Hermione sacudió la cabeza y miró a Severus por encima del hombro. Él revoleó los ojos y encendió su varita también, antes de gesticular con la cabeza para que la chica siguiera.
Habían estado así por una hora, caminando de habitación en habitación, de un piso a otro, escuchando la recitación de LeStrange, sobre la historia de la casa con cada detalle. El tipo se las arregló para aburrir tanto a Hermione como para sacarle la ansiedad y convencerla que el Profesor Binns era un maravilloso orador.
Hermione había paseado con sus padres por suficientes abadías viejas y castillos, como para sonar como que sabía de lo que hablaba. No era como si importara, la verdad, todo lo que tenía que hacer era hacer algún comentario en el momento apropiado, para que LeStrange tomara la pelota y corriera con ella. No parecía notar que se la pasaba hablando él solo. Severus se veía claramente aburrido de muerte, pero Hermione se encontró a sí misma irrazonablemente fascinada.
Desafortunadamente, la serenidad que envolvió el tour por la casa, se estaba terminando, al darse cuenta que cada vez quedaban menos habitaciones y ella no había notado la presencia de ningún horcrux. Se preguntó si sus instintos le estaban fallando, o si no estaba lo suficientemente cerca para sentirlo. Tal vez, la capacidad de percibirlos se había esfumado. Le había tomado un buen rato hasta que logró darse cuenta qué clase de efectos tenía el camafeo tenía sobre ella, pero su reacción frente a la copa había sido instantánea y tangible, incluso desde lejos.
Maldijo por lo bajo al entrar en una enorme bodega para vinos, con paredes de piedra. Si la jodida cosa no estaba allí, el único lugar que quedaba, era el ático, y la verdad sea dicha, no se le ocurría qué cosa podría decir para pedir ver el lugar…
Tenía que estar ahí. El estómago se le hizo un nudo al pensar en la idea de dejar a Severus solo teniendo que buscar por cuenta propia en la madriguera del Señor Tenebroso. No había forma que ella pudiera acompañarlo en esa cacería. Ella tendría que convertirse en uno de ellos para poder ganarse el derecho de poder asistir sin ser invitada. Como Severus había dicho, no tenían tanto tiempo.
Cuando llegaron a la última habitación, Hermione miró a Severus con expresión de derrota y le hizo un ligero movimiento negativo con la cabeza. La expresión de él no cambió, pero si le acarició con dulzura la espalda.
"Muchas gracias," dijo ella cuando la lección de historia de Rodolphus hubo terminado finalmente. "Esto fue muy excitante. Me encantan las casas antiguas."
Ha sido un placer Srta. Granger. Pocas familias son tan antiguas como la nuestra, y rara vez tengo la oportunidad de permitirme una poca de conversación arquitectónica."
"Lo he disfrutado mucho, he disfrutado que seas tú quien dé la charla. Me temo que tengo muy pocas pasiones."
Rodolphus miró por encima del hombro de la chica, en dirección a Severus. "Eso parece. Debes regresar alguna que otra vez. Podría mostrarte los establos de los threstals, que están en la parte de atrás. No son tan antiguos, pero los he renovado yo mismo, para transformarlos en mi sanctum sanctorum, y debo decir que estoy orgulloso de mis hechizos. Desafortunadamente, nos hemos quedado sin tiempo para tales indulgencias y me temo que debo terminar con el paseo. Es que me he dejado llevar. Bella se pondrá como loca por haber monopolizado todo tu tiempo, ya que seguramente, los otros ya deben haber llegado. Casi es hora para los cocktails, y te he dejado muy poco tiempo para que te cambies de ropa. Me disculpo."
"No, por favor, has sido muy amable."
El tipo le sonrió. "Ha sido un auténtico placer." Dijo con demasiado calor afectando sus ojos. Comenzaron a retirare por donde habían llegado, con Hermione siguiendo a LeStrange y Severus detrás de Hermione, echando humo.
"Odio la forma en que te mira." Siseó el joven en el oído de la chica.
"No hay mucho que pueda yo hacer." Replicó ella en un susurro.
"Lo siento, no escuché." Dijo Rodolphus al llegar a las escaleras.
"Le estaba diciendo que no hay forma que ame la arquitectura tanto como yo." Contestó ella.
LeStrange asintió. "Muy pocos comprenden nuestros intereses, me temo." Se volvió a mirar a Severus con una expresión cargada de significado. "Siempre es un placer el poder compartir."
"Los intereses es lo único que disfruto compartir." Retrucó Severus.
Las cejas de Rodolphus se alzaron mientras Severus puso una posesiva mano en la cintura de Hermione, alejándola de LeStrange y guiándola escaleras arriba.
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La noche comenzó un poco tensa. Severus le hablaba muy poco a Hermione, algo que ella atribuyó, al menos al principio, a sus temores acerca de los hechizos silenciadores. Pero luego cambió de opinión rápidamente, sin poder evitar sentirse un poco ofendida, ya que él casi no la miró mientras se ponía su vestido June Duprez rosado. Si, la había ayudado a abrocharse el vestido, pero de una manera tan mecánica que era difícil no tomárselo a mal.
"¿Sucede algo?" preguntó ella en voz baja mientras le acomodaba las solapas de la capa bordada.
Él se puso muy serio y se acomodó la ropa él mismo. Observando alrededor de la habitación con una ceja alzada, respondió. "No."
Severus movió su mano hacia la puerta, y Hermione salió de la habitación mordiéndose el labio. Descendieron las escaleras en silencio, y él parecía que estaba más que satisfecho con quedarse junto a ella, emanando un amenazante disgusto a medida que a ella le presentaban las nuevas personas. Eso la sorprendió. Se suponía que se estaba 'haciendo amigo' del resto, pero más bien se veía como si Severus hubiera decidido dejar de simular que les caían bien.
Aunque él estaba justo detrás de ella, se sentía abandonada mientras sonreía y le daba la mano a Alecto y Amycus Carrow, Frieda Rowle, prima de Thorfin, y Boyd Gibbon. Todos parecía impresionados con la invitación a Severus, obviamente había habido algún cambio en su status, y ninguno de ellos se ofendió con su expresión. Gracias a los dioses, ninguno de ellos parecía estar interesado en ella tampoco.
Narcissa había demostrado un genuino placer al verla de nuevo y había expresado su interés en el vestid. El saludo de Lucius parecía sincero, pero la expresión de los ojos carecía por completo de calidez. Cuando Rabastan LeStrange alzó la mano de Hermione y besó los nudillos, demorándose más de lo que el decoro mandaba, Severus tomó a la castaña del codo y la alejó antes de poder tener la oportunidad de saludar a Perrine Parkinson. Los efusivos comentarios de Rodolphus sobre el vestido produjeron un acto similar de celos. Severus la llevó hacia el sofá y casi la arroja allí para luego ir en busca de algo para beber.
Lo observó servirle un trago, confundida y un poco dolida. ¿Acaso estaba celoso? Pero él tenía que saber que no estaba disfrutando de la atención de los hermanos LeStrange. Esta actitud de los dos había sido esperada y, de hecho, el mismo Severus le había advertido. Entonces, ¿por qué estaba tan enojado con ella? ¿Acaso era una especie de acto, para disimular? No podía saber qué sucedía, y en medio de ese gentío, era casi imposible buscar respuestas.
Cuando él regresó con su bebida, ella se movió para darle espacio en el sofá, Frieda Rowle y Gibbon decidieron detenerlo para conversar con él justo en ese momento. En su lugar, se sentó Narcissa.
"¿Has pensado en abrir tu propio negocio?" Preguntó la rubia mujer. "De verdad tienes unos modelos maravillosos."
"La verdad, no." Replicó la castaña, distraída por la forma en la que Frieda puso su mano sobre el brazo de Severus, apartándolo. "De hecho, no se lo suficiente sobre costura, o negocios. Solo me gusta jugar con hechizos."
Frieda se rió con estruendo de algo que dijo Gibbons y se volvió para dedicarle a Severus una amplia sonrisa, llena de promesas. Como Severus estaba de espaldas al sofá, Hermione no pudo ver su reacción. La chica se puso ceñuda.
"Ignóralo." Dijo Narcissa en voz baja.
Hermione se mordió el labio. "¿Es que esa mujer va a ser tan obvia?"
Narcissa se volvió para observar a Frieda con fría expresión. "Sí. Siempre ha sido así." Se volvió hacia Hermione. "Me temo que es algo a lo que tendrás que acostumbrarte. Severus está ascendiendo, y eso siempre atrae gente interesada en el poder. Debes pretender que no lo notas, y si eso te resulta imposible, entonces debes simular que no te importa."
Hermione apretó fuerte los labios. "No me importa. Confío en Severus."
La mirada de Narcissa se llenó de lástima antes de endurecerse de nuevo. "Severus te ha explicado a qué clase de organización pertenece, ¿verdad?"
Hermione sintió que se le erizaban los vellos de sus brazos antes la pregunta directa. "Así es." Contestó. "Y apoyo su posición por completo."
Narcissa asintió con aprobación antes de acercarse un poco más y comentar en voz baja. "Entonces, si me permites atreverme a darte un consejo, no confíes tanto en él en ese aspecto. Debes prepararte para que te decepcione. Así no te atrapará desprevenida. El poder corrompe Srta. Granger, y nuestros hombres van en camino hacia el poder absoluto. Es inevitable, y solo perdemos terreno si dejamos ver a los otros cuánto nos lastima. Severus te ha elegido a ti, y debes sentirte orgullosa por eso. Sin embargo, él es un hombre. En lugar de preocuparte por sus indiscreciones, observa el status en el que te pone y si te favorece."
El bien intencionado consejo de Narcissa le jugó duro a los nervios de la castaña, dejándola con una molesta sensación nauseosa. Olvidando que Severus ya no se identificaba a sí mismo como un Mortífago, la chica reaccionó de mala manera. "¿Y quién soy yo para juzgar? Ni siquiera sé si me agrada la idea de inequidad en todo el asunto."
Narcissa le murmuró con suavidad a Hermione. "Primero, su comportamiento hacia ti declara abiertamente que eres digna de él. Eso solo puede ser tomado como intensiones serias. Usualmente, es el preludio de algo más permanente. Sin embargo, hasta que sus intenciones sean declaradas oficialmente, los otros intentarán hacer sus apuestas. Tratarán de alejarte de él, de robarte, cuando todavía es posible."
"¿Qué quieres decir con 'cuando todavía es posible?"
Narcissa exhaló, como disculpándose. "Me temo, que hasta que estés apropiadamente comprometida, eres un peón en ese jueguito de ellos. Tratarán de arrastrarte a sus camas, para hacer descender en categoría a Severus. Es como un deporte. Una vez que él hace una declaración formal, ya no tendrás que ser la víctima de sus groseros avances o de sus juegos de poder. Aunque si sientes que puedes mejorar tu status cambiando de hombre, adelante."
"No, gracias." Contestó Hermione con mala humor. "Estoy muy feliz con mi status actual."
Narcissa le sonrió. "Si te sirve de consuelo, nunca he visto a Severus prestarse para esos juegos. Tampoco nunca lo había visto sonreír tanto como lo hizo cuando bailaba la otra noche contigo. Sospecho que de verdad es muy serio en esta relación. Te felicito por eso. Los beneficios de ser una esposa son muchos. La protección es el máximo. Y los regalos cuando hacen algo que no deben."
Hermione se puso nerviosa. Su relación con Severus era muy nueva, de hecho, apenas tenía un par de días de comenzada, y ¿aun así ya se asumía que era su futura esposa? Ese sí que era un gran salto.
Narcissa no pareció notar la reacción de la castaña, así que siguió con su consejo. "Debes saber, también, que hay algunas desventajas en ser esposa. Ciertas asociaciones y las amantes son algunas de ellas. Claro, tú no puedes tenerlos. Solo tiene que acostúmbrate. Cualquier inclinación poco favorable podría ser fatal para tu esposo. El status lo es todo. Y si le cuestas el status a Severus, encontrarás que su interés por ti se desvanecerá al instante. Si quieres tener tu porción de pastel y comértela también, tal vez debas pensar en unirte a ellos. Las reglas son diferentes si eres un miembro activo. Sin embargo, esa no es la motivación más inteligente para unirse."
"¿Y eres tu miembro?" Preguntó la joven.
"No. Bella si lo es. Yo no estoy interesada en esas cosas. Hay muchas cosas involucradas a ese nivel, y la mayoría me aburren sobremanera. Estoy bien con las cosas como están. Apoyo sus esfuerzos, pero les dejo las gestas en busca de la gloria a los que tienen más entusiasmo. Tengo un hijo que criar. Además, tengo un status por derecho propio, y si eres cuidadosa, puedes utilizar todo lo que has ganado y escalar más alto de los que las pobres Carrow y Rowle podía jamás aspirar."
"¿Cómo consigo eso?"
Narcissa se rio. "Sospecho que la mejor manera es seguir siendo tú misma. Ya tienes la simpatía de Bella, y parece que te has ganado también la atención de Rodolphus, algo que no recuerdo haya ocurrido en mucho tiempo. Solo observa a Alecto y cuida de no actuar nunca como ella. Es demasiado estúpida para darse cuenta que ha sido invitada como el entretenimiento. Su hermano destruyó su status hace mucho tiempo y ella está tan desesperada por ganar aunque sea un poco, que actúa como una tonta. A nadie le gusta una lamebotas. Mantén siempre la cabeza en alto y conserva tu dignidad a todas horas, y tu status estará por encima del de algunos que se creen que lo merecen más. Severus te protegerá si alguno de ellos intenta hacerte daño."
"Daré lo mejor de mí." Dijo la joven.
Narcissa le palmeó con suavidad la mano. "tengo grandes esperanzas contigo, querida. Ha pasado mucho tiempo desde que he sentido que encontré a una igual y de verdad, disfruto de tu compañía. Se acercan grandes cosas para nosotros, y pronto, tomaremos nuestro apropiado lugar en el mundo. Los primeros en desaparecer serán los sangre sucia, luego les seguirán las Alectos y las Friedas."
Hermione sonrió, preguntándose si era posible que su cerebro explotara a causa de todas esos impulsos conflictivos. ¿Por qué se sentía honrada por los halagos de esta mujer que odiaba a la gente de su clase? ¿Por qué razón estaba digiriendo efectivamente los consejos sobre cómo convertirse en una esposa de Mortífago exitosa? ¿Por qué estaba intentando convencer a su cerebro de aceptar el hecho que Severus, eventualmente, la iba a engañar? Ella lo mataría si él hiciera algo así.
Mientras todos se alineaban para sentarse a cenar, Hermione no deseaba más que ir a casa y darse una ducha. Se sentía sucia tan solo de pensar que tenía las gracias de esas gentes.
Lucius apareció ante las dos mujeres y le ofreció el brazo a su esposa. Severus llegó apenas un segundo más tarde, y Hermione se sintió atrapada entre el deseo de arrojarse a sus brazos o golpearlo en la cara como medida preventiva. Él no se dio cuenta, porque la verdad era que no la estaba viendo a ella. Cuando la joven castaña lo tomó del brazo, siguió la calculadora mirada de él hacia la ondulante cadera de Frieda Rowle.
Hermione estrechó los ojos.
N/T: Con respecto a algunas lectoras que preguntaron sobre la Hermione que aún es bebé en ese tiempo, lo que sucede es que como la Hermione adulta hizo magia en el mismo tiempo que la bebé, la pequeñita no tiene magia, lo que me lleva a pensar en una serie de paradojas temporales, dignas e una explosión cerebral, pero como lo que interesa es la historia, no me meteré en los dominios de Profesor Hawkins y el Profesor Einstein, porque me da dolor de cabeza….
Gracias a todas por los alertas, los comentarios y demás. Pido disculpas por no contestar directamente. Ya no me queda mucho tiempo para nada…espero que disfruten de este capítulo.
¡Hasta la próxima!
