Capitulo XIV: Accidente

¡¿Dónde rayos esta Helga?! –Gritaba Rhonda furiosa entrando al salón de videojuegos junto a Phoebe.-

¿Eh? ¿Y por qué creerías que está aquí? –Pregunta Sid dirigiéndose hacia las chicas.-

¡Es que es obvio que se arranco! Yo quería que se probara esto… -Reclamaba la pelinegra moviendo de un lado a otro un vestido.-

Ah… Esta con Lorenzo… -Responde Liam mientras jugaba concentrado.-

¿Y donde están? –Pregunta Phoebe mirando por todos lados.- Aquí no se ven…

Si… -Dice Harold.- Esos dos se perdieron. –Lanza una risa.-

Es que se quedaron viendo ropa de bebe, ven que Helga ahora que está embarazada… -Decía como si nada Liam hasta que se quedo pensando unos segundos dándose cuenta de lo que había dicho recién, al percatarse se tapa la boca con ambas manos y se golpea la cabeza.- ¡Rayos! –Exclama.- Eso no le debía decir… -Dice lanzando una risa.-

¡¿Qué?! –Exclamaron todos juntos abriendo los ojos como platos y quedando boquiabiertos.-

¡Ah! –Grito una pelinegra.- ¡Como se atreven a ocultar eso! –Decía indignada Rhonda.- Podríamos estar viendo ropita chiquitita a la moda, obvio, Helga necesita mi asesoría ¡Dios mío!

¡Liam! Te van a regañar… -Dice Phoebe.- No puedo creer que lo hayas dicho…

¡Wuao! –Decía Harold sorprendido, cuando de repente ingresan al lugar dos chicos, quienes conversaban alegremente. Automáticamente todos los chicos posan sus miradas en quienes venían entrando, los chicos al notar esto se miran entre si y vuelven la mirada hacia sus amigos.-

¿Eh? –Suelta la rubia al sentir la tensión del lugar.-

¡Cómo no me dijiste! –Habla por fin Rhonda.-

¿Qué? ¿Decirte qué? –Preguntaba confundida Helga.-

Se lo tenían bien guardado, par de traviesos –Dice burlón Harold.-

¿Qué?... ¿De qué hablan? –Dice Lorenzo.-

Felicidades por ese hijo o hija –Finalmente les dice Arnold.-

¡Que! –Grita la rubia y el pelinegro al mismo tiempo.- Liam… -Dicen convencidos.-

¡Donde está el bocón de Liam! –Decía la rubia frunciendo el ceño notablemente y sin evitar mostrar su furia.-

El está jugando ahí… -Les contesta Phoebe, pero al girar la cabeza para ver a chico notaron que había desaparecido.- ¿Dónde se metió? –Se preguntaba la oriental.-

Me van a matar, me van a matar… -Decía Liam escondido entre los parlantes de un juego.-

Vaya que tienes razón… -Se escucho la voz de una chica que estaba observándolo. El chico quedo congelado y de a poco movió su cabeza para ver quien estaba con el.-

Hola primita… -Fueron las únicas palabras que pudo soltar el pelo castaño, junto a una risa nerviosa.-

Primito… -Responde la rubia mientras tirándolo de la oreja lo obliga a levantarse.-

¡Me dijiste primo! –Dice emocionado el chico. Pero la rubia solo le lanza una mirada furiosa.- Ya, ya entendí… -Dice agachando la cabeza.- Fue sarcásticamente…

Liam –Le habla Lorenzo.- Aguantaste mucho… -Dice moviendo la cabeza de un lado a otro.-

Lo siento, se me salió… -Responde lanzando una pequeña risa culpable.-

¡Buf! –Refunfuña la rubia cruzando de brazos.-

Ah, que tiene si ni modo, tenían que saber todos tarde o temprano ¿No? –Intenta defenderse el chico de pelo castaño.-

Bueno, tienes un poco de razón… -Dice resignada la rubia.-

¡Oye cuéntame! –Habla Rhonda mientras toma a la rubia del brazo y se la lleva del salón de videojuegos.-

Y ya se la llevo Rhonda… -Dice divertido Harold.- Pero tenemos a Lorenzo aquí, así que… -Dice lanzando una mirada al pelinegro.- Hay alguien a quien interrogar.

¿Eh? –Mira el chico a sus amigos quienes estaban preparándose para lanzar preguntas.- Ni lo piensen… -Dice.- Ya se enteraron de que voy a ser papá… ¿Qué más quieren saber?

Como lo estas tomando… -Pregunta Arnold seriamente.-

Si es por eso –Se entromete Liam.- Lo puedo responder yo. Este hombre necesita babero, con eso les digo todo…

Todos lanzaron una risa mientras el pelinegro se sonrojaba levemente…Hasta que paso la tarde, y los chicos tuvieron que irse a sus casas…

Al otro lado de la cuidad una mujer llegaba alegremente a su enorme casa…

¿Qué sucede señora? –Pregunta Fred.- La veo que está muy feliz.-

Como no tienes idea… -Responde sonriendo.- ¿Te acuerdas de Anthony? Ese hombre que conocí hace un tiempo…

Claro señora, si lo recuerdo…

Bien, hoy Salí con él y me pidió que fuera su novia –Dice caminando coquetamente y alegre.-

Vaya, la felicito –Le dice el hombre.-

Pero eso no es todo… Sabes, olvídate de lo que te dije en el centro comercial, encontré una forma más entretenida de fastidiar a esa mocosa que estar malgastando tiempo en atropellarla como lo estábamos pensando… -Lanza una sonrisa hacia el lado.-

No le entiendo… -Dice Fred confundido.-

Pues queridito, el es nada más y nada menos que tío del noviecito de Helga, y este fin de semana van a celebrar que la chica está embarazada en una casa que tienen a las afueras de la cuidad, y me invitaron a quedarme ahí por esos días.

Discúlpeme pero… ¿Eso no es riesgoso para usted? –Advierte el hombre.-

Descuida Fred, esta vez teñiré mi pelo para que no descubran que uso peluca además les di un nombre falso, ellos piensan que me llamo Madeleine, no soy tan estúpida… - Decía la mujer mientras sonreía satisfecha.-

¡Vaya que día! –Exclamaba una rubia bajándose del auto de su novio.-

¿Todavía estas molesta? –Pregunta Liam culpable.-

Que saco con molestarme si hablaste igual… -Decía resignada. Pero Liam y Helga quedaron viendo a Lorenzo que se quedo parado en la puerta de la casa mirando sorprendido hacia adentro.-

¿Mamá? –Dice soltando una sonrisa.-

¡Llegaron los tíos! –Dice alegre Liam entrando apresuradamente a la casa empujando al pelinegro.-

Hola –Saluda dulcemente la madre del pelinegro.- ¿Ustedes donde se metieron? Nosotros llegamos hace un buen rato. –Dice mirando por todos lados como si estuviera buscando algo.-

Salimos a pasear ¿Y dónde está el tío? –Pregunta Liam.-

¡Hola muchachos! -Grita un hombre de pelo negro mientras bajaba las escaleras.-

¿Y bien? –Pregunta la madre del pelinegro aun mirando hacia todos lados.-

¿Uh? ¿Qué pasa? –Pregunta Lorenzo mirándola.-

¿Dónde está pues? …Tu novia… -Dice mirando al chico.-

Estaba con nosotros recién… -Responde confundido buscando a la rubia con la mirada. La madre del pelinegro se asoma un poco por la puerta y ve a la chica afuera apoyada en una muralla, silenciosamente camina hasta ella.-

¡Qué vergüenza! –Exclamaba la rubia para sí misma.- No puedo entrar ahí así como si nada… ¿Qué dirán de mi?

Pues que podemos decir de ti si no te conocemos aun… -Dice una voz suave. La rubia al escuchar mueve la cabeza solo para encontrarse con la madre de Lorenzo.-

Ho… Hola… -Saluda nerviosamente.-

Eres tímida por lo que veo –Dice entregándole una sonrisa a la rubia.- Ven, pasa tranquila si sabemos que estas quedándote aquí, es mas yo le di la idea a Lorenzo.

¿En verdad? –Decía la rubia sorprendida.- Vaya, nunca me lo imagine…

Aunque con mi esposo pasemos viajando intento de contactarme lo mas que pueda con mi hijo, y él me cuenta todo, o bueno eso creo… -Lanza una risita.- Supe todo lo que estas pasando así que tranquila hija, esta es tu casa también, no hay problema…

Muchas gracias –Dice la rubia mostrando un gran alivio y una enorme sonrisa.-

Y bien hijo ¡Quiero conocer a tu novia pues! –Reclamaba el padre de Lorenzo.-

Aquí la traigo –Se escucha la voz de la madre del pelinegro que entraba a la casa.- La chiquilla es muy tímida y se quedo afuera. –Dice riéndose.-

Buenas tardes señor… -Saluda la chica. El hombre la queda mirando unos segundos, por lo que la rubia se puso nerviosa.-

Vaya… -Habla finalmente.- Así que tu serás la futura madre de mi nieto, ¡bien hijo! No te fallo el gusto – Dice lanzando una risa y levantando el pulgar.-

¡Papá! –Exclamaba el pelinegro. Helga al estar más relajada se acomodo y dio un gran suspiro, el chico al verla se acerco a ella y la abrazo.- ¿Tranquila ahora? –Pregunta acariciando las mejillas de la chica.-

¡Buf! Estaba nerviosa… -Confiesa la rubia abrazando al chico.-

¡Tío! ¿Qué se siente estar tan viejo? Va a ser abuelo ya… -Habla Liam burlescamente.-

Cállate o te devuelvo con tus papás… Y no estoy viejo… -Responde el hombre.-

Para que se enoja, si acéptelo, esta viejo, en un tiempo mas andará un niño corriendo por aquí diciéndole abuelo… -El comentario de Liam dejo a todos en silencio pensando.-

Vaya… -Dice el hombre imaginándose la escena.-

Bien –Dice la madre del pelinegro interrumpiendo.- Mejor hay que descansar porque mañana nos vamos a la casa de campo.

¿Cómo? –Pregunta curioso Lorenzo.-

Casi olvido decirlo, pero pasaremos el fin de semana en la casa de campo para relajarnos un rato y festejar el regalito que viene en camino. –Dice mirando sonriente a la rubia.-

Y no tienes idea quien ira y nos presentara a su nueva novia… -Dice el padre del chico lazando una risa.- Nada más y nada menos que mi hermano…

¿El tío Anthony? –Dice sorprendido el pelinegro.-

Si –Responde la madre del chico.- Se llama Madeleine si mal no recuerdo, bueno mañana la conocerán, ahora a descansar que tienen que levantarse temprano, sus cosas las arreglaron mientras no estaban así que está todo listo.

Con esa orden prácticamente, todos fueron a descansar. Pasando rápidamente las horas llego el momento en el que debían salir. Al llegar a la casa de campo, Helga no pudo evitar mirarla, era enorme, hermosa, tenía un gigantesco patio. La chica no pudo contener un "Wuao" de sorpresa.

Me encanta este lugar –Dice Lorenzo dando un profundo respiro mientras bajaban del auto.-

Que hermoso lugar… -Dice aun sorprendida la rubia.-

Vaya aun no llega el tío Anthony… -Comenta el pelinegro mirando hacia todos lados.-

¿Me buscabas sobrino? –Dice el tipo apareciendo atrás de los chicos.-

¡Vaya! Tanto tiempo tío…-Lo saluda.-

¿Ella es tu novia? –Pregunta mirando a la rubia.-

Eh… Si ella es Helga tío… -Dice el pelinegro presentando a la chica.-

Un gusto señorita. –Saluda el tipo tomando la mano de la chica.- Vaya… Es muy linda sobrino. –Dice en tono bajo para que solo Lorenzo escuchara.-

¡Hermano! –Dice saludando el padre del pelinegro.-

Cuñadito… -Saluda la madre de Lorenzo.-

–Responde el saludo.- ¡Hola! Les presento a mi novia Madeleine… -Se presenta una mujer de pelo castaño, ondulado, con un notable vestido fino y de su cuello y muñecas colgaban un sin número de joyas.-

Buenos días a todos. –Saluda la mujer mirando especialmente a Helga. Todos luego de saludar a la mujer, pasean y conversan un rato, luego llego la hora del almuerzo, y como es costumbre de la madre de Lorenzo se dirigió a la cocina para preguntar si todo estaba listo, en esta oportunidad la acompaño "Madeleine".-

Oye… -Habla Madeleine a la mujer una vez que quedaron solas en la cocina.- ¿Cómo puedes permitir esto?

¿De qué hablas? –Pregunta la mujer confundida.-

Me refiero a la noviecita de tu hijo –Comenta "Madeleine".- Acaso tú crees que ella por accidente se embarazo…

No te entiendo… -Dice la madre del pelinegro poniéndose totalmente seria.-

Pues es obvio querida… Ustedes son de una familia respetable, adinerada… No te has puesto a pensar que Helga se embarazo para amarrar a tu hijo, por dinero obvio… -Comentaba intentando hacer dudar a la mujer.-

¿Por qué tendría que pensar eso? Helga es una buena chica y mi hijo la quiere, mientras el este bien yo no tendré ningún problema… -Responde secamente la mujer.-

No seas ciega querida… -Insiste la mujer.-

Sabes, tengo un par de cosas que hacer… -Dice molesta y sin más sale rápidamente de la cocina.-

Esto será divertido. –Dice sonriendo "Madeleine" mientras miraba a la mujer salir de la cocina.-

Mamá ¿pasa algo? –Pregunta inquieto Lorenzo al ver a su madre caminar molesta y seria.-

Hijo… -Dice mirando al chico fijamente a la cara.- No nada… - Debo hacer un par de cosas.

¿Te ayudo? –Pregunta el chico.-

Claro, acompáñame… Pero ¿Helga donde esta?

Está recorriendo la casa –Dice el chico sonriendo.-

Bien, vamos-Afirma la mujer y salen de la casa. Mientras la rubia recorría sola la casona impresionada de lo bella que era, hasta que se encuentra con "Madeleine".-

¿Te impresiona tanto lujo? –Pregunta la mujer mirando a la rubia.-

La verdad es que es todo bello, nunca había estado en un lugar así… -Comentaba.-

Tú no deberías estar aquí… -Dice secamente la mujer, la rubia mira confundida.-

¿Cómo? –Pregunta intentando corroborar lo que acaba de escuchar.-

Que tú no deberías estar aquí, este no es tu ambiente. –Continua.- ¿Tú piensas que soy tonta? Sé que te embarazaste para amarrarte a esta familia, pero no te preocupes no diré nada.

¿Por qué piensa eso? –Dice indignada la chica.- Eso no es así…

Pero bueno aunque no haya sido así, no pienses que podrás encajar aquí, yo que tu estaría pensando en detener ese embarazo…-Comenta apuntando al estomago de la chica.- Yo conozco este mundo linda, y créeme tu novio pasando un tiempo comenzara a engañarte, a salir con otras mujeres, así son los hombres adinerados. Si quieres puedes detener ese embarazo, yo te ayudo…

-La rubia queda en silencio unos segundos.- Discúlpeme, pero no hable tonteras… Y si fuera así ese no es motivo para hacer lo que me está proponiendo…

¡No seas bruta mujer! –Exclama.- Te vas a arrepentir de eso…

Permiso… -Dice Helga y se aleja de la mujer.- Pero que mujer más horrible… -Pensaba en el camino. Cuando siente que alguien la abraza por atrás.-

¿Cómo te sientes? –Dice el pelinegro dándole un beso en la mejilla.-

Ah… Bien –Responde un poco seria.-

¿Paso algo? ¿Estás molesta? Dime… -Preguntaba el chico. La rubia lo miro un momento.-

¿Me quieres de verdad? –Le pregunta. El pelinegro la miro a los ojos extrañado por la actitud de la rubia.-

No… -Dice el chico.- Yo te amo… Y mucho… ¿Pasa algo?

No nada –Responde la chica dándole un suave beso en los labios a Lorenzo.- Sabes se me olvido contarte algo…

¿Qué es? –Pregunta curioso.-

Me llamo Olga anoche y me dijo que después de pelear un tiempo, consiguió quedarse con la casa que teníamos cuando éramos niñas. Ni me preguntes que es lo que tuvo que pelear porque no tengo idea, el asunto es que cuando volvamos debo ocupar esa casa o si no se la quitaran a Olga… No sé que es pero son cosas legales, cuando venga me va a explicar… Bueno le pediré que me explique bien porque en la llamada no le entendí mucho… -Le cuenta la rubia soltando una risa.-

Ah… -Dice Lorenzo.- Es decir que tendrás que irte… -Agacha la mirada.-

Sí, tengo que hacerlo… Aun no entiendo bien por qué… Pero yo creo que debería ser así, además no tengo por qué estar viviendo contigo. –Mira al chico.-

Si entiendo… -Dice asiendo un puchero.- Cuando volvamos te ayudo para que me dejes… -Gira la cabeza. La rubia solo lo mira y se ríe.-

¿Eso es un berrinche? -Dice Helga buscando la mirada del chico.-

Que esperabas… -Responde, pero luego la mira y le da un beso en la frente.- Tranquila solo jugaba…

¡Mírenlos! –Decía burlescamente Liam entrando a la casona.- La tía dijo que nos fuéramos a sentar a la mesa.

Los chicos hicieron caso y fueron a sentarse, una vez todos en la mesa sirvieron el almuerzo y mientras comían conversaban algunos.

Y bien… -Dice "Madeleine".- Helga ¿Qué piensas hacer? –Le pregunta.-

¿Qué pienso hacer de qué? –Pregunta sin entender la rubia.-

Bueno, tu madre murió, tu padre está en la cárcel, tu hermana a kilómetros de Hillwood, ósea, estás sola, mas encima embarazada…

Detente por favor. –Habla la madre de Lorenzo, mientras Helga callada agachaba la mirada controlando los impulsos de gritarle a la mujer.- No es momento de hablar de esas cosas.

¿Por qué no? –Continuaba.- Ella tiene que saber que va a hacer…

Hermano detén a tu novia… -Interrumpe el padre del pelinegro, Lorenzo solo miraba con rabia intentando controlarse.-

Por favor linda no hables de esas cosas… -Le dice Anthony.-

Está bien –Dice sonriendo.- Solo fue un comentario…

Todos quedaron en silencio, el ambiente se volvió tenso, la rubia intentaba contener un par de lágrimas mientras el pelinegro la miraba preocupado. Siguieron así hasta terminar el almuerzo, luego para calmar el ambiente acordaron ir a pasear por el enorme lugar pero "Madeleine" no quiso y se quedo sola en la casona. Sin más salieron, pero Helga sintió frio así que se devolvió a buscar un abrigo mientras la esperaban afuera.

Mejor busco algo con que abrigarme… -Decía para sí misma Helga mientras subía las escaleras. Pero ya casi llegando al final una mujer la detuvo.-

¡Ay chica eres muy porfiada! –Le dice.-

Por favor quiero pasar. –Dice la rubia evitándola e intentando subir el último escalón, pero "Madeleine" no la dejo.-

¡Ups! Lo siento… -Dice la mujer.-

¿Qué? – Dice Helga confundida. Pero no alcanza a decir nada más porque la mujer la empuja fuertemente haciendo que la rubia cayera escalera abajo, azotando en el suelo inconsciente. La mujer solo la mira mientras bajaba lentamente con una sonrisa en su cara.-

Bien… -Dice "Madeleine".- Pon cara de angustia y evita reírte. –Se dice a sí misma. Respiro profundo y puso cara de desesperación y comenzó a gritar.- ¡Helga! –Decía fuertemente hasta que de afuera la escucharon.-

¿Se escucho un grito?-Dice Lorenzo poniendo atención hacia la casa.-

Si escuche un grito… -Dice al pelinegro. Pero de repente vieron a "Madeleine" corriendo fuera de la casa.-

¿Qué paso? –Pregunta Liam a la mujer al verla agitada.-

Helga… -Intentaba decir.- Helga cayo de la escalera… Intente ayudarla pero…

¡Que! –Grita Lorenzo inquieto, y sin más corre entrando a la casa para ver a la rubia tirada en el piso inconsciente.- ¡Helga! -Dice angustiado acercándose a la chica, su respiración se agito en sobremanera al verla así. Detrás llega Liam para ver que sucedía.-

No puede ser… -Dice el castaño pasando sus manos por la cara.- Pero que paso…

¡Hay que llevarla a un hospital! Ayúdame Liam para llevarla al auto. –Pide inquieto el pelinegro mientras intentaba tomarla en brazos.-

Tranquilo primo yo te ayudo. –Dice Liam ayudando a cargar a la rubia hasta el auto.-

¡Hijo que paso! –Dice preocupada la madre del pelinegro al ver que llevaban a la rubia en brazos.-

¡Cayo de las escaleras! –Explica "Madeleine" fingiendo angustia.-

¿Qué? ¡Vamos rápido entonces! –Dice la mujer ayudando a los chicos a subir a la rubia al auto y una vez todos arriba fueron rápidamente a un hospital, los demás los alcanzaron en otro auto hasta allá.-

-Llegaron y rápidamente la chica fue atendida, Lorenzo preocupado esperaba a que dieran noticias, mientras su madre y su primo intentaban calmarlo. Unos minutos después llegaron los demás preocupados queriendo saber cómo estaba la chica. De repente apareció un doctor, el pelinegro al percatarse se acerco rápidamente hacia el.-

¿Cómo esta? –Pregunta inquieto y angustiado el chico.-

Espero que esa mocosa este muerta o por lo menos en coma… -Pensaba la responsable de la caída de la rubia.- Si está bien va a delatarme y ahí sí que estoy frita… -Se decía preocupada.-

Bien –Habla el doctor.- La chica está bien, solo fueron un par de golpes, nada grave. –Lorenzo da un gran respiro de alivio al escuchar eso.- Pero… -Continúa el doctor.- Tendrá que quedarse unos día aquí, la chica no recuerda lo que pasó y lamentablemente sufrió un aborto lo siento… Con permiso. –Si decir más el doctor se retira. Todos quedan mirando al pelinegro, mientras el soltó un par de lagrimas.-

Hijo… -Dice la madre mirándolo con tristeza y acercándose para darle un abrazo.- Lo siento mucho hijo…

Paso la tarde y por fin el chico pudo pasar a ver a Helga, entro silenciosamente a la habitación y miro por unos segundos a su novia, ella al percatarse de la presencia del pelinegro levanto la mirada.

¿Cómo te sientes? –Pregunta el chico sentándose a una orilla de la cama.-

No lo sé… -Responde agachando la mirada.- ¿Y tú?

Me alegra que estés bien… -Dice en un tono evidentemente triste.-Lo siento... Es que estaba ilusionado con ese bebe… -Confiesa.-

-La chica lo mira fijamente y derramando una lágrima se acerca y lo abraza.- No puedo entender lo que paso…

¿Recuerdas como te caíste? –Pregunta Lorenzo.-

No. No recuerdo nada de ese momento… -Se toma la cabeza con las dos manos.-

Tranquila… -Dice el pelinegro acariciando su rostro.-

¿Hasta cuándo estaré aquí? –Pregunta la rubia.-

Creo que 3 días tienes que pasar aquí… -Dice dándole una sonrisa.-

Ah… No puede ser, moriré de aburrimiento… -Dice estirándose en la cama.-

-Llego la noche y no podían quedarse en el hospital así que Lorenzo junto a sus padres y Liam se iban a descansar. El chico iba notablemente cabizbajo mirando hacia el piso.-

¡Lorenzo! –Lo llama una voz femenina antes de irse.- Necesito decirte unas cosas…

Ah… Bueno… -Responde el chico apartándose de los demás para conversar con la mujer.-

-Al día siguiente el pelinegro fue temprano a ver a Helga.-

Llegaste temprano… -Dice la rubia al ver al chico entrar a la habitación.-

Si. –Responde secamente el chico acercándose a la rubia y dándole un beso.-

Oye… ¿Me puedes hacer un favor? –Pregunta la chica.-

Dime –Dice el chico poniendo atención.-

Es que después de salir de aquí quiero ir a mi casa, ¿Puedes llevar mis cosas? Por favor… -Le pide la rubia.- Te pasare las llaves para que puedas entrar… -El pelinegro la mira en silencio un rato.-

No hay problema –Responde por fin.- Pero, ¿Estás segura? ¿No prefieres pasar unos días más allá en mi casa?

Debo cumplir con lo que me pidió Olga, además ya estoy bien… -Dice segura y sonriente.-

Está bien… -Dice el chico serio.-

¿Uh? ¿Pasa algo? Estas muy serio… -Pregunta la chica al mirar la expresión en el rostro del pelinegro. El chico la mira un momento y la abraza.-

Por favor nunca dudes ni olvides que te amo… ¿Bueno? –Le dice abrazándola fuertemente. La rubia lo mira extrañada.-

A ti te pasa algo… -Dice preocupada la chica.- Te conozco lo suficiente para saberlo… -El pelinegro queda en silencio un rato y se pudo ver una pequeña lagrima en sus ojos, pero el chico paso sus manos por la cara, dio un profundo suspiro y miro nuevamente a la rubia tomándola de las manos.-

No tranquila, no es nada… -Responde, pero la chica lo mira incrédula y quedando pensativa…-

Llego el día en el que la rubia por fin saldría del hospital, Lorenzo como prometió llevo las cosas de la chica a su casa el día anterior, y ya llegando la hora el pelinegro fue a buscarla…

¡Buf! Por fin salgo de aquí… -Exclama la rubia para sí misma, esperando a su novio lista para irse. De repente siente a alguien entrar a la habitación y cuando ve que es Lorenzo se acerca a él para abrazarlo pero el chico la separo de él…-

Vamos… -Dice seriamente y tomando las cosas de la chica sale sin más del lugar, la rubia confundida lo sigue.-

¿Qué fue eso? –Pregunta inquieta y preocupada por la actitud del chico. –

Después conversamos… -Dice sin parar de caminar. Llegaron al auto y ambos chicos se subieron, el pelinegro condujo hasta la casa de la chica y la ayudo a bajar las cosas que traía del hospital, todo sin decir una sola palabra, la rubia solo lo miraba buscando alguna explicación pero el chico no tomaba atención.-

Bien… -Dice la rubia.- Aquí estoy –Mira para todos lados melancólica.- La casa de mi niñez –Agrega.-

Helga… -Habla por fin Lorenzo.-

¿Qué pasa? –Pregunta la rubia inquieta. El chico la mira unos segundos y da un suspiro como si no pudiera soltar una sola palabra. Traga saliva, mira para todos lados y decide hablar.-

Helga… -Dice en tono serio.- Nosotros… -Intenta decir desviando la mirada. Luego da un respiro y sigue.- Debemos terminar… Ya no quiero estar contigo…