ATENCIÓN:
-Los personajes no me pertenecen. Son creaciones de Himaruya.
-Historia basada en el fangame de HetaONI creado por Tomoyoshi y publicado en NicoNico Douga
-Agradezco a especialmente a Gemini Artemis por facilitarme las traducciones al idioma ingles los scripts de HetaONI y RomaHeta y ha Ankokutenjo por traducir todos los videos en el idioma español.
CAPÍTULO XIV
¡NO ES TONY!
[Alemania]
Cuando Italia le había preguntado sobre lo que le había sucedido, mintió descaradamente. Este aceptó su mentira así nada más, sin preguntas, sin explicaciones. Simplemente, asintió y siguieron su camino en busca de sus compañeros. Estaba agradecido por no tener que explicar su descubrimiento, pero, al mismo tiempo, le perturbaba la poca curiosidad del italiano.
-¡Ustedes! -los llamó una voz apenas abandonaron el Dormitorio Rosa.
-¡Japón! -exclamaron los dos al unisonó al ver a su amigo, quien parecía que había corrido una maratón. Estaba agitado y su respiración era entrecortada.
-¿Dónde diablos te habías ido? -lo regaño el germano.
-No hay tiempo de explicar. Por favor, acompáñenme a la Sala de Estar. Tenemos que reunirnos con los Aliados.
Tardó unos segundos en asimilar la nueva información ya que su mente seguía envuelta en la sonata, en la caja de música y en ese papel perfectamente doblado que había encontrado y escondido en el bolsillo interno de su chaqueta militar.
[Japón]
-Perdón por la tardanza –se disculpó con China quien le abrió la puerta de la Sala de Estar del segundo piso. Se sentó en una de las sillas y todos lo imitaron –Ahora, sin más preámbulos, tendremos una Conferencia de Emergencia.
Se sintió nervioso. Nunca había sido el anfitrión de una conferencia. Eso siempre se lo dejaba a América o a Alemania, pero el americano no estaba allí y el alemán tenía toda la pinta de estar enfrascado en su mundo y en sus pensamientos.
-Les voy a explicar nuestra situación. Ayer, como ustedes saben, después de que América nos dijera la existencia de este lugar, nos dirigimos a esta mansión para investigar si estaba embrujada o no. Entre los países que vinimos estaban Alemania, Italia, Prusia y yo. Prusia, en estos momentos, se encuentra desaparecido.
Por el rabillo del ojo, vio que el hermano de América se ponía alerta y meditaba nervioso, con su mano apoyada en el mentón. Parecía haberlo escuchado susurrar algo, pero no oyó qué. Decidió ignóralo y seguir con el relato.
-Cuando llegamos, me separe del grupo para verificar el origen de un ruido en la cocina. El monstruo atacó a mis acompañantes que esperaban por mí en la entrada y el grupo se fragmento. Luego de varias horas, logramos reunirnos de nuevo.
El grupo de los Aliados lo miraba con cara de incredulidad, como si no creyeran lo que relataba. Tal vez, era solo su imaginación, no sabía ¿Estaría realizando mal la conferencia? Él no tenía experiencia en ello.
-Después de pasar varias cosas, como peleas, escapes y reconocimiento de la mansión, el cansancio pudo con nosotros y decidimos pasar la noche en esta sala que nos resultaba segura por tener posesión de la llave que trabaría la puerta.
-¡¿Noche?! Esto es realmente raro… Quiero decir… Nosotros… ¡Oh! Lo siento. Por favor, continúe –dijo Canadá un poco avergonzado, pero parecía cada vez más alterado. Nunca había escuchado a ese país levantar tanto la voz.
-Gracias -tartamudeo con desconfianza. -Cuando nos despertamos, Prusia, que le tocaba hacer vigilancia, había desaparecido. Yo seguí su rastro, dejando a Alemania y a Italia en esta sala. Allí fue cuando los encontré en la cocina y… ya saben el resto de la historia.
No sabía que pensar. La reacción de los Aliados no era la que esperaba. Todo se sumieron en un silencio un tanto anormal e impropio de ellos. Sus expresiones reflejaban sospecha y descontento.
¿Debería preguntar que había hecho mal?
[Canadá]
Tal como él había temido, el relato no encajaba. Los sucesos que había relatado el nipón eran en un tiempo pasado. "Horas", "noche" y "ayer" eran cosas imposibles de decir porque la Conferencia Mundial había terminado hacia solo, según unos cálculos precipitados, cinco horas aproximadamente. Solo que él no podía decir las horas exactas ya que su reloj parecía haberse roto ¿Seria falso? Descartaba eso, ya que Japón no parecía ser el estilo de persona que miente. Sin embargo ¿qué sucedía en realidad? Tenía que saberlo.
-Japón, tengo una duda sobre lo que…
-Ve~ La leña está perdiendo ardor. ¿Puedo echar otra cosa? –suplicó Italia interrumpiéndolo.
-Quema todo lo que quieras, Italia –indicó el alemán.
Acto seguido, el europeo se levantó de su asiento y fue hacia unos de los muebles que componían la Sala de Estar, recogió dos cajones y los tiró a las llamas.
-¿Qué ibas a decir? –le preguntó el japonés.
-No… Nada.
Decidió, más adelante, comentar sus dudas con alguno de los países de su grupo. Seguramente, se lo diría a Inglaterra, pero todavía no era el momento para hacerlo.
-Qué extraño -comenzó a decir Alemania. -Estaba casi seguro que América y Francia estarían aquí también.
-Ellos también vinieron -informó Inglaterra. -Cuando llegamos a la mansión nos dividimos en dos grupos para investigarla: América, Rusia y Canadá se quedaron en el primer piso y China, Francia y yo fuimos al segundo piso. Una vez allí, nos dividimos por segunda vez y el idiota del vino se quedó en este piso.
-El fuma opio y yo, nos dirigimos al tercer y cuarto piso, aru. No encontramos nada y volvimos a buscar a Francia. Se suponía que nos volveríamos a encontrar pasados 30 minutos, pero nunca apareció, aru. Decidí buscarlo en las habitaciones cercanas y me encontré con esto.
Terminadas sus palabras, coloco sobre la mesa de vidrio lo poco que quedaba de la chaqueta militar del nipón. Los destellos dorados del traje quedaban opacados por las inconfundibles manchas de sangre que teñían la tela blanca de este.
-Se lo mostré al fuma opio y...
-¡Ya deja de decirme así, motherfucker!
China suspiró y se encogió de hombros.
-Al mostrárselo a Inglaterra, nos dirigimos al primer piso para comentárselo a los otros, aru. Cuando llegamos ahí encontramos a Rusia y… ¿Cómo te llamabas?
-¡Soy Canadá! –gruñó.
-¡Como sea! Y a este tipo con ese monstruo en la cocina y ya conocemos el resto de la historia, aru. Oigan, esa criatura me parece vagamente familiar…
-¿No es el amigo raro de América? –preguntó el ruso.
-¿Se refieren a Tony? -inquirió el canadiense, pero parecía que los otros no lo oyeron y fue ignorado... como siempre.
-¡Es verdad! –exclamó Alemania levantándose de su silla. –No me había dado cuenta hasta ahora que lo mencionas. ¿Cómo se llamaba? Este… su nombre era… Tommy, ¿no es cierto?
-Su nombre no es ese -señalo, pero, al igual que antes, su comentario paso inadvertido.
-It's true! –chilló el inglés que también se había levantado de su silla bruscamente. –¡Ese definitivamente era su maldito nombre! Aparte fue ese cerebro de hamburguesas nos había dicho del rumor y nos obligó a venir es este lugar ¡Ahora todo tiene sentido!
-¡Aiya! ¡Esta broma suya llego demasiado lejos!
-En ese caso, yo me encargare pacíficamente de darle una reprimenda ~ –exigió el ruso con una inocencia algo dudosa y con sonrisa macabra.
¿Por qué nadie nunca lo escuchaba? Jamás le había molestado tanto que los otros no lo reconocieran o ni siquiera supieran su nombre, pero la situación había llegado demasiado lejos. Que recriminaran a su hermano por algo que no había hecho lo irrito desde lo más profundo de su ser.
No more!
¡No más!
¡Se iba hacer oír!
¡Los obligaría a escucharlo!
Junto todo el valor que pudo y se levanto de su asiento golpeando con las palmas de sus manos la mesa con toda la fuerza que pudo.
-¡SE EQUIVOCAN! ¡ESA COSA NO ES TONY!
Todos los países lo miraron bocaabiertos sin emitir sonido. Se sintió incomodo ya que por primera vez todos parecían darse cuenta de su presencia.
-Ese no es Tony -volvió a decir esquivando las miradas de los demás y bajando la voz, ya que se sentía un poco intimidado.
-Canadá ~ -lo llamó el ruso con una vocecita cantarina. -No trates de proteger a tu hermanito, ¿entiendes?
-Estoy seguro de que no estamos equivocados –dijo enfadado Japón.
-Yo vivo cerca de América y he estado incontables veces con Tony. Si, admito que se parecen, pero… aun así… ¡él nunca atacaría a mi hermano!
-What the fuck?! ¡¿Atacarlo?! –pregunto a gritos el inglés acercándosele. -¡Explícate mejor! ¡¿Qué pasó allá abajo?!
-Cuando estábamos en la entrada de la casa, esa cosa bajó por las escaleras y, con un solo golpe, lanzó a mi hermano contra la pared. Ahí fue cuando me desmaye… No sé qué sucedió luego -admitió avergonzado.
Todos fijaron sus miradas expectantes hacia Rusia, que recorría la Sala de Estar, para que terminara con el relato, pero este estaba totalmente desconcentrado y su cara reflejaba malestar. Unos segundos después, al sentir que estaba en la mira, preguntó:
-¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Por qué me miran?
-¡Aiya! ¡Termina con la historia, aru! ¡¿Qué paso con América?!
-¿Eh? ¿Estaban hablando se eso? Este… yo pensé que era su amiguito Tommy, así que no me preocupe.
-Es Tony
-¿Al final el alíen es Tony o Tommy? Estoy confundido.
-Italia, tómate esto en serio, por favor. No importa su maldito nombre -reprendió el alemán al italiano..
-Pues, pensé que jugaban, así que tome a Canadá y me fui.
-¡¿No lo ayudaste?! –gritaron todos a la vez.
-Por supuesto que no -admitió riéndose. -Yo no sabía que podía estar en peligro. Después escuche disparos y, a los minutos, apareció esa cosa en la cocina a atacarnos.
-You are a fucking idiot! –lo insultó el inglés olvidándose completamente con quien estaba tratando. -¡Seguramente lo hiciste apropósito!
-¡Espere, Inglaterra! Él no sabía, no tienes que echarle la culpa –lo defendió el canadiense. Luego miró al ruso y agregó: –Muchas gracias por lo que hizo por mí y lo siento por todos los problemas que le he dado. Tuve que haber sido una carga innecesaria.
-No, no fuiste una carga. Aunque es muy difícil combatir mientras se protege a alguien –dijo con una gran sonrisa es su cara mientras se acercaba a él y colocaba su mano derecha en su hombro. –En todo caso, si quieres dame las gracias en forma apropiada, ¿por qué no te conviertes en uno conmigo?
Su expresión cambio totalmente a una amenazante y Canadá no pudo evitar soltar un gritito.
-Lo… lo pensare –respondió temblando.
-En resumen, hay tres personas desaparecidas y América no tiene nada que ver en esto. En ese caso, no deben sentirse seguros ni tienen que tener piedad con esa criatura ni tratar de interactuar con ella. Nuestra prioridad es buscar a mi hermano, a América y a Francia, ¿entendido? –dijo Alemania para concluir con esa Conferencia de Emergencia.
Pero todos lo estaban ignorando ya que observaban atentos como Italia trataba de meter su mano a las llamas de la chimenea.
-¡¿Qué diablos estás haciendo, Italia?! –lo regaño el alemán que había corrido hacia él y le agarraba las manos antes que lo hiciera de nuevo.
-¡Lo siento, lo siento! Es que… hay algo que brilla en la chimenea.
-¿Te refieres a la llamas? –pregunto el japonés preocupado.
-No, Japón. Tiene razón, Italia. Hay algo dentro –luego agarró un accesorio de la chimenea y logro sacar el objeto. Este era una nueva llave con ojo y leyó en voz alta su destino: -"PASILLO. PRIMER PISO"
-Creo que sería mejor dividirnos en grupos ya que hay mucho que hacer –sugirió Japón. –Nadie debe actuar solo, por lo tanto deberemos dividirnos en tres grupos que tengan, mínimo, dos personas. Mi grupo se encargara de tratar con la criatura ¿Quién me ayudará?
-Yo luchare con vos, aru.
-Este… ¿puedo participar? –preguntó Rusia y los dos asintieron.
-Ve~ Entonces mi grupo buscara el origen de esta llave. Alemania ¿me acompañas?
-De acuerdo –respondió.
-Hay una habitación que quiero investigar, así que iré con Canadá a verla. También buscaremos a América y al idiota del vino –dijo el inglés.
-Y a Prusia -le recordó el canadiense.
Sin previo aviso, la puerta de la Sala de Estar voló en pedazos dejando solo astillas. La criatura de tez gris apareció detrás del polvo de yeso y entraba, con mucha dificultad, al ese lugar que antes era seguro.
Todos notaron la diferencia. Por alguna razón, esta había crecido más que la última vez que la enfrentaron y dedujeron que también sería más fuerte.
Japón corrió hacia ella y comenzó a aplicarle varios cortes con su katana hasta poder arrinconarla contra un costado del lugar.
-¡Corran! ¡Este es nuestro trabajo!
-¡Deséennos buena suerte, aru!
-Kolkolkolkol…
A continuación, los cuatro países abandonaron la sala. Italia y Alemania bajaron las escaleras hacia el primer piso y Canadá e Inglaterra se dirigieron a su destino: la Sala de Música.
