Dejare esta advertencia mientras me alejo leeentamente.

Advertencia: Este capítulo contiene un ligero contenido lime (si es o no más suave que el anterior ya es criterio de cada quien), en el caso de que no sea muy seguidor del genero tiene toda la libertad de no leerlo.


Capítulo 14: Te prometo que esto será por siempre.

—Despierta, Megami —dijo Mewtwo aún cargándola en sus brazos, en un intento en vano de despertarla—. Esto ya no me parece gracioso, tienes que despertar —murmuró, acariciando su rostro. Para después mirar su herida, usando sus poderes para sanarla.

Al poder sanarla volvió su mirada hacia ella, aunque sabía que no iba a despertar. Él sentía que estaba en un estado de negación, pero eso no lo detenía; quería verla sonreír de nuevo, tener sus brazos alrededor de su espalda para compartir calor corporal. ¿Pero que más podía hacer si su corazón dejo de latir? Ya no se podía hacer nada, ya sabía cómo se sentía Pikachu cuando Ash fue convertido en piedra.

«¿Dónde estoy?, siento que mi cuerpo pesa como una pluma» se dijo estirándose para deshacerse de la pereza de despertar, encontrándose con un escenario que la estremeció. «Yo... ¿estoy muerta? Esto... no es verdad».

—Mewtwo... —murmuró intentando tocarlo, pero era imposible—. Mewtwo, estoy aquí, ¿puedes siquiera escucharme?

—Él no te puede escuchar. —Respondió una voz, que si sus oídos no le fallaban, era de una niña.

—¿Quién eres? Muéstrate —dijo Megami manteniéndose alerta. Escuchó una risita, mientras la niña se mostraba ante ella. Quedando con la boca abierta de la impresión.

Esa niña estaba vestida de un vestido con contornos dorados con un cabello verdoso, sus ojos eran del mismo color; con una sonrisa que a ella le parecía tierna. No podía creer que estaba frente a frente a un angel.

—¿Quién soy? Pues... mi nombre es Amber pero si quieres puedes llamarme Ai también —habló causando que la impresión en ella aumentara.

—¿Amber? La misma Amber que fue amiga de Mewtwo en su infancia, esa Amber —respondió casi balbuceando. Causando que Amber emitiera una risita.

—Podría decirse que sí. Y tú debes ser Megami —contestó sonriendo—. Sabes, he estado pendiente de ambos desde que se conocieron, y debo admitir que todo fue para bien, bueno, hasta ahora.

—Pero yo quiero volver a mi cuerpo, necesito volver a mi cuerpo —pronunció apuntando lo que hace unos minutos era su cuerpo. Amber al verlo cambió su semblante de forma casi inmediata—. Necesito... estar a su lado.

—Pero, ¿él que significa para ti? La única forma de que vuelvas es demostrar que tu amor es sincero —dijo mirándola fijamente, causando que se sobresaltara.

—¿Me estas poniendo a prueba, niña? —preguntó mirándola seriamente. ¿Cómo era posible que la hiciera dudar de sus propios sentimientos? Megami agitó su cabeza, en un intento de deshacerse de esos pensamientos negativos. Aunque no perdía nada con contarle todo.

»En realidad, me gustaría decirlo todo desde el comienzo. Veras, Amber, nosotros comenzamos con el pie izquierdo. No nos llevábamos tan bien; él era un poco frio conmigo, pero, cuando Domino nos atacó, empezó a mostrar otra faceta de él. Comenzó a ser un poco más amable conmigo, aunque lo hacía con un poco de frialdad; y yo... me termine enamorando. —Sintió su rostro sonrojarse mientras relataba—. Aunque... sabía que posiblemente nunca me iba a corresponder, ya que nunca se imaginó con un compañero. Pero, aun así, expresé ese sentimiento, no en el mejor momento pero quería quitarme ese peso de encima.

»Aunque no fue como yo esperaba, Mewtwo dio media vuelta y se fue del lugar, y eso... me había dolido. Después de eso, fui herida por su evolución, cuando me vio herida se alejó rápidamente, queriendo alejarse para no lastimar a nadie. Pero eso no había cambiado mis sentimientos; a la noche siguiente nos encontramos, y al escuchar que él sentía lo mismo que yo, me sentí muy feliz, cuando me dijo que yo era más de lo que podía tomar me hizo sentirme segura. Por eso decidí entregarme a él, el hecho de haber sido suya me hizo feliz. Quería un futuro con él, y posiblemente... formar una familia.

—Te digo algo —habló Amber—, Mewtwo siempre fue una madera difícil de roer. Pero, es mejor que lo escuches de él.

Megami al ver de reojo vio que Mewtwo seguía cargando su cuerpo, algo que comenzaba a conmoverla; sus manos habían comenzado a temblar a causa de la temperatura del agua que lo rodeaba. Aunque Mewtwo no estaba dispuesto a dejarla ir nuevamente, no sabía qué hacer para revivirla. Había pasado casi media hora, recibiendo la energía psíquica de Ash al tratar de comunicarse con él.

—¿Ash? —pronunció saliendo de su transe.

«Buenas noticias, Giovanni fue derrotado. Gardevoir y Gallade lograron borrar su memoria. Ahora considérate libre».

—Eso es... bueno —respondió desanimado.

«Mewtwo, ¿qué te ocurre?, esto era lo que querías».

—Sí pero... —«no valió la pena si ella no está aquí», completó en su mente.

«Por cierto, ¿cómo esta Megami?» preguntó causando que se sobresaltara.

—Ella... ella... está bien, se está mejorando —mintió sintiendo como se le estaba haciendo un nudo en la garganta, aunque debía enfrentar esto solo.

«Que bien... espero que se mejore. Adiós» dijo antes de cortar la comunicación.

Ahora la victoria tenía un sabor agridulce. Maldiciendo salió del agua, haciéndose la idea de que no iba a despertar; cubriéndose con la capa todavía cargándola. Amber y Megami se quedaron en silencio, esperando que dijera algo más. Mewtwo al mirar su rostro varios recuerdos invadieron su mente. Incluso varias frases. "¿No me dolerá?", recordó, siendo ese un momento antes de ese acto. No sabía cómo eso había sido cambiado en solo unas horas. Y no saberlo le causaba un dolor en el pecho.

—Megami... —murmuró, incluso no iba a creer lo que iba a decir—. Perdóname, yo, fui egoísta contigo. Puse mi deseo de querer vengarme de Giovanni sobre ti, que eras más importante. Yo nunca supe lo que tenía, hasta que la perdí. —Hizo una pausa—. No, yo sabía muy bien lo que tenía, pero nunca pensé que... te perdería. Además de que fue por mi culpa.

Él pudo observar un líquido caer sobre su rostro, dándose cuenta de que eran sus ojos lo que producía dicho líquido «si tan solo pudiera...», pedir un deseo, tomar vidas, o dar su propia vida a cambio, él se sentía capaz de hacerlo con tal de devolverle la vida.

—Por favor... vuelve a mí —rogó, apretando sus puños—. Yo... quiero compartir mi futuro contigo.

Ellas se quedaron en silencio, sabiendo que lo que decía era sincero, Amber miró a Megami, en un intento de decirle que fuera con él.

—Pero... ¿qué hay de ti? —preguntó.

—Yo no tengo un cuerpo al cual regresar. —Tomo su mano—. Pero tú sí. Es muy fácil de entender; él te ama, tú lo amas, no es necesario ser un sabio para darse cuenta. Además, necesita a alguien que llene ese vacío en su alma. Quiero que lo cuides.

—Lo hare. —Se acercó a su cuerpo, apoyando su cabeza sobre ella. Sintiendo como podía empezar a moverse de a poco. Al darse cuenta de que ya había regresado abrió sus ojos con lentitud. Encontrándose con su compañero cabizbajo, escuchando finalmente las dos palabras que quería escuchar hace mucho tiempo.

—Yo... te amo —susurró sin darse cuenta de que era escuchado. Ella dio una leve risita.

—Yo te amo también —respondió. Causando que levantara su mirada confundido.

Mewtwo sin creer lo que estaba escuchando desvío su mirada hacia ella, encontrándose con unos ojos escarlata, brillando como si no hubiera pasado nada. Abrió sus ojos por la sorpresa, tocando su rostro para asegurarse de que no se trataba de un espejismo; ella tomo su mano mientras la acariciaba formando una sonrisa en su rostro. Cuando se dio cuenta de que era absolutamente real, la tomo de su cintura, abrazándola firmemente. Manteniéndose así hasta que Megami apoyo sus manos en sus hombros, pudiendo sellar esos sentimientos, después de todo, no había nada ni nadie que pudiera impedirlo. Ambos sintieron un fuego en el pecho, causando que Mewtwo hacia ligeros trazos por su cintura para aumentar su cercanía; mientras sus manos comenzaban a subir, haciéndola temblar.

Se separaron causando que se miraran, ella sonrió al ver que esos sentimientos se mantendrían por mucho tiempo. Aunque eso no duro por mucho, él frunció el ceño, manteniendo el silencio.

—Me habías preocupado. Creí que... —murmuró, apoyando su frente sobre la suya.

—Tranquilo, ahora estoy aquí. Sabes que no soy capaz de dejarte así.

—Lo sé.

—¿Estabas llorando? —preguntó al tocar su rostro, notando que estaba un poco humedecido.

—Por supuesto que no, solo cayó algo de polvo en mi ojo —respondió separándose.

—Sabes que eso no funciona conmigo.

Los dos sonrieron, ella volvió a tomar su rostro, uniendo sus labios, sintiendo sus manos bajar hasta la cintura. Ahora las cosas iban a ser un poco más directas a partir de ese momento. Al separarse, podían notar la posición en la que habían terminado; ella estaba sentada a horcajadas sobre sus caderas, con sus rostros a una mínima distancia, donde solo se miraban a los ojos; él miraba sus ojos escarlata, siendo adornados por sus pestañas, los cuales brillaban al reflejarse la luz de la luna; ella miraba sus ojos amatista, tratando de recuperar el aliento ya que el beso no había sido tan "inocente" como el anterior. Mewtwo volvió a sellar sus bocas, manteniendo una de sus manos apoyadas suavemente en su mejilla. Al momento de separarse, ya era muy tarde para detenerse.

Al deslizar sus manos por su espalda ella respondía con vigor, permitiendo que la recostara en el suelo. Podía sentir sus manos recorrer su cuerpo, sintiendo como bajaba sus labios por su mandíbula hasta su cuello, causando que lo estirara para darle más terreno por recorrer. Megami emitió un tímido ronroneo, mientras apretaba ligeramente sus puños. Al separarse se miraron, mostrando cierto deseo por el otro. Ella dejó que acariciara su rostro, rodeando su espalda con sus brazos. Sintiendo su mano recorrer parte de su cola. Escuchando como le susurraba, ella sonrió, dejándose llevar por lo que vendría después.


Cuando finalmente habían invadido los primeros rayos del sol a la cueva había obligado a Megami a despertar, un poco adormilada no recordaba con tanta claridad. Solo recordaba que había cerrado sus ojos, dejando de vivir. Aunque, ahora sentía que... ¡estaba viva! Ella sentía su corazón latir lentamente, sus manos sintieron algo suave, era un cuerpo junto al suyo; al despertar realmente sus recuerdos ganaron más claridad, recordando el motivo por el cual había terminado así. Una sonrisa se dibujó en su rostro, acurrucándose en el pecho de su compañero. Él se movió un poco, manteniendo su brazo rodeando su espalda. Hasta que despertó, encontrándose con ella.

—Buenos días —dijo ella en forma de susurro. Él en respuesta la besó causando que se mantuviera en silencio debido a lo sorpresivo del movimiento.

—¿Cómo dormiste anoche? —preguntó manteniéndose en silencio hasta que pensó en la respuesta.

—De maravilla, más aún si estoy abrazando a alguien. —Murmuró, sintiendo como él acariciaba su rostro.

Megami tembló cuando sintió la mano de Mewtwo recorrer su cintura, sabiendo que, con lo de la noche anterior, ya sabía que partes de su cuerpo la hacían estremecerse. Pero también sabía que eso lo disfrutaba. Al mantenerse así sintió su rostro calentarse. Habrían seguido si no fuera porque el estómago de la hembra exigía algo de comer.

—Rayos, ahora recuerdo que no había comido nada ayer —dijo mientras quedaba sentada, apretando un poco la improvisada sabana.

—Si quieres puedo traerte algo de comer. —Respondió antes de levantarse, mirando como ella movía su cabeza en forma de afirmación.

Al levantarse pudo observar de reojo que ella tenía una leve marca rojiza en el cuello. Lo habría ignorado si no fuera por el hecho de recordar que fue él mismo quien se la causó, causando que fuera lo más rápido posible a buscar comida para que no viera su sonrojado rostro. Dejándola sola ahí. Una risita salió de sus labios, manteniéndose en silencio, tocando levemente su boca. Recordando la boca de su compañero recorrer parte de su rostro hasta su cuello, dejando leves marcas rojizas en consecuencia. Esos recuerdos causaban que ella temblara. Aunque dejo eso de lado al ver que Mewtwo volvía con muchas bayas.

—Se ven deliciosas. —Observó las bayas, las cuales eran un deleite para la vista, y sabía que para el gusto también.

—Espero que te gusten —dijo él, manteniendo su sonrisa. Dándole la suficiente confianza para proceder a comer. Los dos se quedaron ahí, degustando de esas bayas. Megami al comer una baya acida un escalofrío recorrió toda su espalda y cola, pudiendo escuchar una risita a su lado.

—No es gracioso —respondió frunciendo el ceño.

—No es por eso. —Se acercaba peligrosamente a ella, haciendo que apoyara ambas manos en sus hombros, causando que se sonrojara—. Quien iba a pensar que... nosotros terminaríamos de esta forma.

—¿De qué forma? —preguntó.

—De esta... —murmuró, antes de sellar su boca con la de ella. Megami mantuvo sus ojos entreabiertos, sintiendo como se separaban con lentitud.

—Esto es... vergonzoso —susurró mientras se acurrucaba en su pecho, haciendo que no viera su rojo rostro.

—Yo ya me estoy acostumbrando —contestó. Causando que una sonrisa malévola se dibujara en su rostro.

—Entonces... cierra tus ojos —dijo tomando una baya sin que se diera cuenta. Mewtwo al intentar ver, sintió su mano apoyarse sobre sus ojos—. Solo escucha mi voz, ¿de acuerdo? —susurró sujetando el fruto con sus dientes, acercándolo lentamente hacia su boca; por instinto él abrió su boca al sentir la baya rozar sus labios, dándose cuenta de sus intenciones. Ambos mordieron la fruta al mismo tiempo, causando que él se sobresaltara. Mewtwo emitió una especie de gemido al sentir el jugo de la fruta, causando que su compañera se riera un poco—. Creí que estabas acostumbrado.

—Pero no a ese tipo de cariño, es muy… íntimo.

—¿Y lo que hicimos anoche no era intimo también?

—Sí pero…

—Sin peros, lo que pasó anoche no solo fue un acto de amor humano, el hecho de compartir un acto tan íntimo contigo, me hizo sentirme completa, era como si fueras una parte de mí que no quiero perder. ¿Me entiendes? —Él sonrió.

—Empiezo a hacerlo. —Murmuró, rodeando su cintura con ambos brazos, los dos sonrieron antes de unir sus bocas, apretando sus puños al sentir un fuego en el pecho. Ella apoyo sus manos en sus hombros, separándose.

—Ahora que lo recuerdo, ¿dónde estamos? —preguntó.

—¿Recuerdas cuando te conté lo del Monte Quena? —Ella asintió—. Pues, estamos precisamente en el monte.

—¿Enserio?

—Sí, te habría llevado después de la pelea, pero las circunstancias cambiaron eso.

—Este lugar es hermoso.

—Tú buscabas un lugar el cual llamar "hogar". Así que… pensé que este lugar sería adecuado para ti. ¿Te gusta la idea?

—Me encanta la idea. Finalmente, encontré mi hogar. —Ambos sonrieron aunque ella continuó—. Pero, en realidad encontré algo más que eso. —Miró a quien era su compañero, frotando su nariz contra su mejilla.

—Pero antes de eso, debemos ir con los demás para que sepan que estas bien. Aunque eso será mañana, hoy quiero ponerme al día contigo —dijo apegando más sus cuerpos, causando que se sonrojara—. Me gustaría mostrarte el monte.

Ella se quedó un poco inmovil, siendo ayudada a levantarse, finalmente había cambiado a su forma original. Tomo su mano lentamente; ella estuvo observando cada lugar del monte, sintiendo un ambiente cálido sabiendo que ese sería su hogar. Al sentir dos manos sobre sus hombros se volteó para ver a quien amaba. Escuchando los latidos de su corazón, el cual, estaba latiendo con lentitud. Haciendo que se relajara por completo. Y sin darse cuenta, la luna ya estaba haciendo acto de presencia. Así que se dirigieron a donde estaba el manantial para poder dormir. Mewtwo al tomar la tela para cubrirlos miró de reojo el vientre de su compañera, estremeciéndose. Ella al darse cuenta lo miró confundida.

—¿Ocurre algo? —preguntó, acurrucándose a su lado.

—Nada —respondió.

—Puedes decírmelo, ahora somos compañeros.

—Es solo que... estaba pensando. —Acarició su abdomen, haciendo que se sobresaltara—. Megami, ¿existe la posibilidad de que, ahora mismo, en vez de dos estemos tres aquí? —Ella se estremeció con la pregunta.

—En realidad, nunca preste atención a mis días fértiles, así que no sé qué decirte —respondió sintiendo que con solo pensarlo se le hacía un nudo en el estómago—. Además, si llegara a estarlo, no sabría qué hacer.

—Creo que no debí preguntarlo. —Acarició su rostro—. Aunque no te preocupes, yo estaré contigo.

—¿De veras? —preguntó. Aunque al apegar sus cuerpos fue respuesta suficiente. Quedándose dormida. Mewtwo tardo en quedarse dormido, quedando pensativo por el tema. El hecho de poder formar una familia lo hacía sentirse extraño, pero también lo hacía sentir un calor en el pecho.

—Descansa —murmuró cerrando sus ojos para quedarse dormido. Rodeando con uno de sus brazos a su pareja.

Se quedaron toda la noche así, acurrucándose junto al otro. Siendo así hasta que salió el sol, Mewtwo despertó primero, levantándose lentamente para no despertarla; sabiendo que iba a despertar con hambre fue a buscar algo para que comiera. Encontrando bayas Meloc, sabiendo su extraño gusto por ellas; por un segundo se detuvo, quedando pensativo por el tema de la noche. Reaccionando al ver que Megami salía de la cueva, con la capa en su mano. Él pudo notar que aún tenía algo de pereza por levantarse. Haciendo que sonriera.

—Buenos días —murmuró acerándose, recibiendo una de las bayas—. ¿Dormiste bien?

—Algo… —respondió.

—Seguiste pensando en ese tema. —Tomó su mano, sonriendo, intentando decirle que todo estaba bien. Él al entender la indirecta cambió el tema.

—Recuerda que debemos irnos con los chicos —dijo acariciando su rostro. Ella frunció el ceño un poco, sabiendo que no se quería ir del lugar, pero ellos eran sus amigos, y debían saber que estaba todo bien.

—Lo sé, además, ellos todavía no saben lo nuestro —contestó acurrucándose entre sus brazos.

—Y no sabemos que fue de esa persona —dijo, sintiendo como su compañera se estremeció al mencionarlo—. ¿Dije algo malo?

—No quiero hablar de eso. Mejor vámonos antes de que sea muy tarde —contestó tomando sus manos. Ambos sonrieron, comenzando a elevarse para volver a Kanto. Sabiendo que se pondrían felices por verlos.

Aunque a diferencia de esa noche, no había prisa en ir hacia allá, excepto cuando Megami tenía la idea de echar una carrera, sabiendo que era más rápida que él. Solo podía alcanzarla en pequeñas oportunidades, pero no lograba atraparla. Así al menos el viaje no se haría aburrido, al atraparla, ambos unieron sus narices, llegando hasta el pie del Monte Silver. Megami apoyó ambas manos en sus hombros, ella unió sus bocas, deslizando una de sus manos hasta su rostro, acariciándolo lentamente.

—Llegamos —murmuró al separarse.

—Creo que sí, pero no sabemos si están aquí o en la casa de Ash —respondió él, acariciando su rostro antes de tomar su mano. Haciéndole una leve señal para seguir el recorrido.

Ambos debían ir a esa casa, pero sabían que se tardarían un poco de tiempo. Al anochecer volvieron a la misma cueva donde habían discutido en esa ocasión. Aunque primero fueron al pequeño lago, con la idea de tomar un pequeño baño. Sabiendo que era primera vez que estarían juntos en eso, esperaron hasta la noche para ello.

—¿Cómo está el agua? —preguntó envolviéndola con sus brazos.

—Un poco fría. —Respondió antes de apoyar sus manos en sus hombros—. Mewtwo, estas un poco tenso. ¿Te puedo hacer un masaje? —preguntó.

—Si tú quieres —dijo, volteándose para que ella hiciera el masaje. Sabía que se estaba relajando.

Él sintió un escalofrió al sentir sus dedos pulgares en sus omóplatos. Ella sonrió, mientras sus manos se movían lentamente por sus hombros y espalda. Su mano detuvo la suya, ella se detuvo, dándose cuenta de que rodeaba su cintura con uno de sus brazos. Él sonrió, acercándola hacia su cuerpo. Haciendo que abrazara su espalda. Su mano recorrió su rostro, rozando con sus labios con su dedo. Siendo así hasta que emitió un susurro cerca de su oído, saliendo del agua para dirigirse a la cueva. Al llegar la acorralo contra la pared, recorriendo su cuello con su boca lentamente, sabiendo que eso la hacía temblar.

—Mewtwo... —ronroneó, aferrándose a su espalda.


Mientras tanto, Ash se encontraba mirando por la ventana, antes de irse a dormir «chicos...», pensó, sabiendo que ya iban a ser dos días desde que no sabe nada de ellos. Emitió un suspiro, apoyando su mentón en una de sus manos; Pikachu estaba a su lado, mirando a su entrenador un poco deprimido.

—Pikachu… —dijo—. Cuando a Mewtwo le dije lo de Giovanni, sonaba algo deprimido. Pero cuando le pregunté que ocurría me dijo que todo estaba bien; no sé el porqué pero... siento que Mewtwo estaba mintiendo de alguna forma. Solo espero que todo haya salido bien.

—Lo mismo espero —dijo la rata amarilla, bajando sus orejas.

—Aunque... sé que ambos son muy fuertes, y sé que ambos sentían algo por el otro. —Pikachu lo miraba con cara de "¿desde cuándo sabes de amor?"—. Aunque digan que soy algo despistado no significa que no sepa que es el amor. Bueno, creo que no debemos preocuparnos demasiado, por qué no vamos a dormir.

El pequeño asintió, dirigiéndose a la cama.


Mewtwo la tenía debajo de su cuerpo, sabiendo que no habían hecho nada todavía, sus manos temblaban a causa del tema que habían tocado el día anterior. Ella al darse cuenta se levantó antes de acariciar lentamente su rostro. Sus manos eran suaves para él, tomando su cintura para acercar sus cuerpos.

—Aún estás pensando en eso —murmuró—. Puedo darme cuenta porque tus manos tiemblan, y tu corazón late algo lento.

—Yo... sé que a ti te gustaría esto de formar una familia, pero yo, la única familia que tuve fueron los clones que había creado. Y aun así, sabía que no eran de mi sangre y no creo que sea el mismo sentimiento.

—Tienes miedo a no ser buen padre.

—Tengo miedo a terminar siendo como Giovanni. Él podía ser lo único que se podía considerar "paterno".

—Tú no eres como él —contestó ella firmemente—. Si fuera así, no te habrías sacrificado tanto por ellos... y por mí.

—Lo sé pero... —Recibió un golpe en la nariz, quejándose un poco del dolor.

—Escúchame. Tú no eres como él, eres todo lo contrario, eres capaz de sacrificar tu propia libertad por ellos, e hiciste lo mismo por mí. Si no fuera así no me habría fijado en ti. Piensa lo que quieras pero, yo no me iría de tu lado por nada del mundo, y cuando te sientas listo, formemos una familia.

Mewtwo se quedó en silencio, mirándola antes de tomar su rostro, sintiendo sus manos en su espalda. Megami sintió como se acurrucaba en su pecho, Mewtwo podía escuchar su corazón latir con tranquilidad, ella al darse cuenta, mantuvo sus manos en su espalda. Abrazándolo mientras sonreía, antes de besar su frente. Siendo así hasta que sintió sus manos en sus hombros. Haciéndola bajar hasta quedar en el suelo. Ambos permanecieron así, con sus rostros a una mínima distancia. Él podía notar sus pestañas, una sonrisa se dibujó en el rostro de su pareja, recorriendo con su mano sus hombros hasta su rostro. Cerrando sus ojos al mismo tiempo, sellando sus labios como si fuera la última vez que lo harían.

Al separarse, podían sentir sus colas entrelazadas, ella mantuvo sus manos en sus hombros, recuperando el aire perdido; ninguno estaba consciente de la posición en la que estaban, Mewtwo deslizó su mano hasta la tela que estaba a un lado, cubriendo sus cuerpos con cuidado. Megami miraba como hacia esta acción, recordando el momento de su primera relación con él, sus manos comenzaron a temblar, siendo así hasta que sintió su mano acariciar su rostro, haciendo que ella sonriera. Mewtwo se apoyó de sus manos, susurrando cerca de su oído, sintiendo sus dedos hacer ligeros trazos en su pelaje. Continuando con el cortejo que habían pausado.


Megami se encontraba con su cabeza en el hombro de su compañero, sintiendo su brazo alrededor de su espalda, mientras acariciaba la suave piel de sus hombros. Disfrutando de ese momento de intimidad, ella se movió un poco, en un intento de estar más cerca de él. Mewtwo se volteó, teniéndola frente a frente, sonrieron al sentir como sus colas permanecían entrelazadas. Su mano se deslizaba lentamente por su rostro haciendo que Megami se acurrucara en su pecho.

—Mewtwo —habló rompiendo ese tranquilo silencio—. ¿Qué haremos cuando volvamos a casa?

—No lo había pensado.

—¿Ya no tienes miedo? —preguntó, haciendo pequeños trazos al azar en su pecho. Él en respuesta abrazo su espalda acariciándola lentamente.

—Si te tengo a ti nunca tendré miedo. —Murmuró. Por un momento había creído haber escuchado mal, pero por el hecho de decir que irían a "casa" lo hacía estremecerse, pero también le hacía sentir satisfacción. Tomó la tela para poder cubrirla un poco más, no iba a dejar que su compañera pescara un resfriado.

—Mewtwo... perdón si por mi culpa no pudiste pelear con Giovanni —susurró, sintiendo como la abrazaba.

—Eso no importa, si me quedaba a luchar te perdería, ese no era un precio que pensaba pagar; en ese momento tú eras más importante que una venganza —respondió, estrechándola más contra su cuerpo—. Además, no nos molestaran por un largo tiempo.

Ella sonrió.

—Tienes razón. Oye, debemos dormir, recuperar la energía perdida —dijo acurrucándose para poder dormirse. Mewtwo se acomodó para que la postura fuera cómoda para los dos—. Se me olvidaba —susurró, tomando su mejilla para unir sus rostros—. Te quiero. —Dijo al separarse, dejándolo parpadeando por lo sorpresivo que había sido.

Aunque a decir verdad, con casi cuatro días desde que habían empezado su relación, le costaba un poco corresponder de vez en cuando (o eso creía él), pero al momento de decirlo, no podía, bueno, en esa ocasión sí pudo, pero tal vez fue a causa de su desesperación por verla sin vida. Y creía que ella si lo había escuchado, por su respuesta. Aunque solo eran dos palabras las que debía decir. Ahora debía decírselo.

—Yo... —intentó hablar, pero se dio cuenta de que se había quedado dormida. Suspiró, rodeándola con uno de sus brazos, quedándose dormido.

Megami se acurrucaba más contra su cuerpo, causando que él se moviera un poco más hacia ella, haciendo que hubiera una mínima distancia entre ellos. Siendo así hasta la llegada del sol. Donde ella despertó primero; intentando levantarse para no despertarlo. En esta ocasión quería sorprenderlo. Al salir de la cueva podía ver los débiles rayos que comenzaban a asomarse, estirándose antes de ir hacia el bosque.

Mewtwo comenzaba a moverse, sintiendo como algo faltaba; al abrir sus ojos se había dado cuenta de que estaba solo. Se levantó para poder ir a buscarla. Al salir se encontró con ella, intentando encender una especie de fogata; él arqueo una de sus cejas, confundido por lo que estaba haciendo.

—¿Qué estas intentando hacer? —preguntó, asustándola.

—M-Mewtwo, siento si te asusté pero... quería sorprenderte.

—Déjame ayudarte —dijo mientras tomaba las ramas que ella tenía en sus manos—. Esto es lo que debes hacer.

Él comenzó a moverlas lentamente, haciendo un poco de humo. Ella al querer intentarlo no se dio cuenta cuando él apoyo sus manos sobre las de ella, ayudándola con el ritmo que debía llevar. Al darse cuenta escondió parte de su rostro, ocultando parte de su vergüenza; aunque después de unos minutos dejo de sentirlo. Después de unos segundos, habían encendido el fuego. Poniendo los dos Magikarp que tanto tiempo le tomo capturar. Mewtwo al preguntar como los había capturado prefería no hablar de ello.

Al ver que ya estaban listos comenzaron a comer, y debían admitirlo, estaban deliciosos. Ella al terminar se estiró, recuperando flexibilidad. Sus manos tocaron las suyas; apagando el fuego continuaron el viaje de regreso. Megami al transformarse en Mega-Mewtwo Y comenzó a desplazarse rápido, causando que él comenzara a seguirla. Atrapándola causando que no pudiera tocar el suelo por su tamaño. Al mirarse sonrieron antes de notar que estaban cerca de una casa. Donde el único Pokémon que se dio cuenta de su presencia fue uno de los Pikachu.

—¡Chicos! —gritó, saltando sobre Megami—. Ustedes nos tenían preocupados, fueron tres días, nos podrían decir que estaban haciendo.

Ambos se quedaron en silencio, sin saber cómo contestar, aunque a Mewtwo se le ocurrió algo.

—Digamos que ahora Megami es parte de la familia —dijo, haciendo que la rata se sorprendiera. Aunque había notado que él estaba muy cercano a ella.

—No me digan que ustedes dos... —vaciló sin poder creérselo cuando ambos asintieron—. Eso... no me lo esperaba.

—Pues yo sí —comentó alguien, causando que ambos miraran, los dos fruncieron el ceño al ver que era Zoroark.

—Tú, ¿qué haces aquí? —preguntó Mewtwo, haciendo que ella diera un paso atrás por protección.

—Calma tu tren, yo no estoy aquí para dar problemas. Ahora le pertenezco a la señorita Natsumi. La idiota de Domino no tenía lo que yo buscaba en un entrenador.

—Te estaré vigilando —contestó él, causando que solo girara sus ojos.

—Chicos, que bueno que llegaron —dijo Ash al verlos, notando esa cercanía entre ambos—. ¿Me perdí de algo?

—Tu plan funciono después de todo —respondió ella, causando confusión en Mewtwo.

—¿De qué hablan? —preguntó.

—Te lo contaremos después —respondió, tomando su brazo. Esto causa que Ash sonriera. Al ver que sus amigos ahora tenían una relación más profunda.

—Me alegra que todo haya salido bien. Por un momento creí que Megami moriría —dijo, haciendo que él se pusiera rígido, quedando cabizbajo segundos después—. Dije algo malo.

—Eso no importa, lo importante es que ahora todo término —interrumpió Megami, mirando a su compañero de reojo.

—Pero que harán después de todo esto, ahora son completamente libres.

Ambos se miraron, sin saber cómo responderle. Pero luego sonrieron.

—Ahora vamos a vivir en el Monte Quena, ahora viviremos en paz. —Los clones más pequeños se alegraron por ello. Sintiéndose felices porque su creador había encontrado a alguien a quien amar.

Ambos clones de Mew miraron hacia el cielo al sentir una briza de viento, Mewtwo pudo ver que entre las nubes estaba volando el pequeño Mew. Megami miró confundido a la criatura, dándole a entender que no conocía al Pokémon que estaba en el cielo. Hasta que recordaron algo.

—Por cierto —habló—, ¿qué fue de "esa persona"?

—Fue todo un poema —contestó Ash—. Primero intentó escapar, aunque cuando lo detuvieron, la señorita Natsumi le dio un puñetazo en toda la cara.

Los clones de Mew sintieron un leve escalofrío en sus espaldas, no sabían que esa mujer tuviera ese lado... violento. Aunque en el fondo él se lo merecía.

—¿Y qué ocurrió con los demás? —Preguntó Megami.

—Ellos decidieron entregarse.

—¿Y Giovanni? —preguntó.

—Como te dije, borraron su memoria, no nos recuerda. Nos costó un poco vencerlo pero... lo logramos. No los molestara por un largo tiempo. —Todos se quedaron en silencio—. Aunque... aún no entiendo por qué ese hombre conocía a mis padres.

—Tal vez yo deba explicarte. —Interrumpió Natsumi, dedicándole una sonrisa a los clones—. Verán, hace veinticinco años, tu padre, era uno de los pocos que iban a diferentes regiones, en esa época claro está. Ahí fue cuando lo conoció, y te conoció por una foto que tu padre tenía. Hans comenzó a investigarte, pensando que tú tenías algo especial.

—Se refiere al hecho de que he ayudado a muchos legendarios.

—Exacto. Según tengo entendido él encontró a tu padre en Karos.

—¡¿Qué?! Eso quiere decir que se encuentra en Karos, ¿eso significa que podría toparme con él en la liga?

—En realidad, eso creo.

—Entonces tendrás que ir a Karos antes de que se celebre la liga —dijo Mewtwo. Ash asintió cambiando su sonrisa por una mirada seria.

—Le prometí a mi madre que esta vez la ganaría. Aunque tenga que enfrentar a mi propio padre. Ya lo tengo decidido, me iré a Karos después de mi cumpleaños.

—Y nosotros te deseamos suerte. —Él se volteó, pudiendo mirar a sus compañeros, quienes asintieron. Una sonrisa su formó en su rostro.

—Ash, debemos irnos, tu madre debe estar esperándote. —Interrumpió la mujer, antes de mirar a sus compañeros—. Y ustedes también deben ir a casa, después de todo, suspendieron sus actividades por venir aquí.

—Eso no importa —dijo Brock, con corazones en sus ojos—. Todo sea por usted hermosa dama, me gustaría que un día de estos tener una cita con usted. Mirar las estrellas y…

Calló de repente, antes de que todos se dieran cuenta de que lo había golpeado su Croagunk. Dejando sorprendidos a todos. Misty se quedó con el brazo extendido, estando preparada para tirarle su oreja.

—Por qué siempre me pasa a mí —dijo antes de caer al suelo. Los demás vieron como Croagunk se lo llevaba arrastrando hasta el auto. Dejándolos con una gota en la cien.

—Eso... no me lo esperaba —comentó Mewtwo, quien también presentaba una gota en la cien.

—Bueno, debemos irnos —dijo Ash, interrumpiendo la escena. Mirando a los clones—.Chicos... los voy a extrañar, ¿los volveré a ver?

—Cuando sea el momento, nos volveremos a ver —respondió, extendiendo su mano, cuando el entrenador entendió la indirecta estrecharon sus manos. Mientras eso ocurría Natsumi se acercaba a Megami.

—Veo que ahora estas feliz —le dijo al clon femenino—. Dime una cosa, ¿se han estado cuidando?

—¿De qué hablas?

—No puedo decirlo porque hay niños presentes —ella al entender lo que quiso decir sintió su rostro enrojecer—. Ya sabes que puede pasar si no se cuidan, ustedes aún no están listos para una responsabilidad tan grande.

—¿Cómo lo supiste? —preguntó.

—Zoroark se lo dijo a tu amigo Genesect, y luego me dijeron.

—Ya veo... —masculló, mirando de reojo al Genesect mencionado.

—Aunque, eso ya es decisión de ustedes dos. Bueno, yo debo dejarlos a sus hogares. Fue bueno encontrarte.

—Yo también —dijo, siendo interrumpida por la humana, quien improvisadamente la termino abrazando.

—Nos vemos —respondió antes de entrar en el auto, Megami suspiró, sintiendo la mano de su compañero en su hombro.

Ella termino acurrucándose en su pecho, mirando como el vehículo se alejaba hasta perderse de vista, aunque en vez de ponerse triste, sonrió. Los clones más pequeños se miraron entre sí, sonriendo al ver a la pareja. Mas sus rostros pronto cambiaron a unos de tristeza. Mewtwo pudo notarlo, separándose para dirigirse hacia ellos.

—¿Esta es la despedida? —preguntó el clon de Pikachu. Mewtwo asintió, mirándolos.

—Nosotros te vamos a extrañar —dijo el clon de Meowth.

—Yo también los voy a extrañar —respondió.

—Pero... vamos a poder visitarte, ¿cierto? —preguntó Pikachutwo, el clon de Mew solamente movió su cabeza en forma de afirmación. Ambos no le dejaron tiempo para hablar, ya que se lanzaron hacia él, como si fuera un abrazo. Una leve risita salió de Megami al observar la escena. Siendo interrumpida por el Genesect más pequeño.

—¿Nosotros también nos volveremos a ver? —preguntó, observando como ella sonreía asintiendo. Acariciando su cabeza. Para después alejarse cuando el Genesect rojo lo llamaba para irse. Ella movió su mano como despedida. Deseándoles buen viaje.

Se volteó para ver como su compañero se levantaba, antes de ver como los clones más pequeños se iban hacia el bosque. Mewtwo se quedó mirando hacia aquella dirección, Megami toco su hombro, diciéndole con la mirada que ellos estarían bien. Ahora, solo había silencio, todos se habían ido a hacer sus vidas normales, sabiendo que los Mewtwo estaban bien, ambos miraron hacia el cielo, sabiendo que su vida juntos apenas comenzaba.

—Entonces... vamos a volver a casa —dijo ella, tomando sus manos. Sonriendo al elevarse, cambiando de forma—. Veamos si puedes seguir mi ritmo. —Continuó, antes de irse a enorme velocidad.

Mewtwo por un momento se quedó quieto, sin saber cómo responder, siendo así hasta que la idea tuvo sentido, sonriendo antes de cambiar de forma, siguiéndola para ese juego. Aunque al elevarse lo suficiente no podía verla, preocupándolo un poco. Sin darse cuenta de que ella estada detrás de él, haciendo que se sobresaltara con el mínimo rose.

—Vaya, vaya. ¿Qué paso con el Mewtwo frio y señor "no le tengo miedo a nada"? —preguntó, con notoria ironía.

—Digamos que conoció a alguien. —Tomó el brazo de su compañera, dejándola sorprendida mientras la estrechaba con su cuerpo. Tomando su mentón para que lo mirara—. Y quiere compartir su vida con ese alguien.

Megami abrió sus ojos como platos, sintiendo como una parte de su rostro se calentaba.

—Yo... bueno yo... —intentó decir pero los latidos de su corazón se lo estaban impidiendo.

—Estas ardiendo mucho —comentó al comparar la temperatura de ambos. Ella al fruncir el ceño, sus manos tomaron sus hombros y le planto un beso lleno de sentimiento. Golpe crítico fue lo que paso por su mente cuando se separaron.

—Mewtwo, estas ardiendo mucho, me pregunto por qué será —dijo con un tono irónico, antes de salir volando hacia Johto.

Mewtwo se quedó inmóvil por unos segundos, mientras la reciente acción de su compañera tomaba sentido en su cabeza. Al reaccionar se volteó, estirándose, sabiendo que, aunque ella era rápida, él tenía más fuerza.

—Después no te quejes, te recordare que tú fuiste la que empezó —habló, sabiendo muy bien que iba a pasar cuando la atrapara.

"Y tal vez, las cosas se pongan aún mejor", se había dicho antes de ir tras ella suponiendo que se había detenido para cuando estuviera lo suficientemente cerca volver a irse de forma rápida, aunque ese "juego" no era una molestia para Mewtwo, sabiendo que su hogar los estaba esperando.

Continuara...


Muy bien, solo falta un capítulo para terminar finalmente este fic, aunque el original había quedado mucho mejor si no fuera por un fail que cometí. Lastimosamente, Mewtwo no pudo pelear contra Giovanni, pero para algún fic futuro la pelea vendrá sí o sí. O posiblemente cuando este fic sea reescrito en su debido momento. Aparentemente si podre terminar el fic este año. Dejando eso de lado, en septiembre el fic cumplió un año (bien atrasado porque estamos en octubre). Por eso quiero agradecer por los reviews, favoritos y otras cosas más. Gracias también por superar las 4950 visitas, falta poco para que sean 5000. Si tuviera un sombrero me lo quitaría ante ustedes.

Ahora, volviendo al fic, el próximo capítulo veremos que fue de estos dos. Espero que el fic haya sido de su agrado. El próximo fic el AmourShipping se llevara mi tiempo, aunque... quien sabe, tal vez, y solo tal vez, estos dos regresen para ganar terreno en mi fic. Me despido.