Página3

ESTE NO SOY YO

Capitulo trece. Te amo.

Las verdades duelen, sin embargo a veces es lo que falta para finalizar algo del pasado.

Bella se levantó del sofá y cogió a Jake de la mano. Sentir aquel helor contra su piel la hizo estremecer. Necesitaba aquella piel, aquellos besos fríos y aquel autocontrol de su Edward. Se sintió masoquista un buen rato mientas caminaba fuera de la casa. En su interior siempre se había quejado del autocontrol severo de su novio y ahora sin embargo estaba echando de menos a ese Edward.

Bella se alejó lo más que pudo de la casa a su paso humano seguido de un Jake descolocado por aquel arrebato de Bella. Cuando ella creyó que era suficiente se paró y se giró de golpe mirando a Jake a sus ojos dorados.

-Hoy hice algo.- le confesó Bella.- Siento haberte visto desnudo.

Jake abrió sus ojos como platos y se miró de arriba abajo.

-Bella, yo no he estado desnudo.- Se señaló su cuerpo.

-Tu cuerpo.- Susurró ella.- He visto tu cuerpo de lobo. Tu Jake de verdad.- Bella sintió como sus mejillas ardían.- Lo siento.

-Bella.- Jake cayó en ese momento a lo que ella se refería.- Era mi cuerpo, pero no era yo.- Su voz se rompió.

-Lo sé, era mi Edward en tu cuerpo.- Bella lo miró a los ojos.- Y ahora sinceramente te pido que lo dejes.

Jake miró incrédulo a Bella ¿Qué tenía que dejar él?

-No te entiendo.- Le dijo el muchacho.

-No te amo como a él.- Los ojos de Bella empezaron a humedecerse.- Lo necesito a él. Solo soy completa con él. Quiero su cuerpo.

La boca de Jake se abrió de par en par y él sacudió su cabeza.

-Bella, ya te dije como estaban las cosas.- Jake trató de coger su mano pero ella la esquivó.- Has de elegir.

- ¡Yo ya elegí!- Le gritó ella.- No voy casarme.

De los ojos de Bella se desbordaron las lágrimas más pesadas jamás vistas en ella. Bella deseaba casarse con su Edward. Ella no quería casarse con un cuerpo he irse con un alma. Ella quería coger la mano helada de su amado y besar sus labios fríos, sabiendo que era su Edward.

-¿Cómo que no vas a casarte?- preguntó Jake sorprendido.- todos ya están invitados. Tu madre mañana cogerá un avión y los de Denali también están en camino y la gente de tu clase.

-No voy a casarme así.- Lloriqueó Bella.

-¡Bella!- La voz de Alice llegó a sus oídos.- ¿Cómo que no vas a casarte?

Los ojos de su amiga estaban totalmente abiertos y parecía que fuera a llorar si supiera que eso no era posible.

-Lo siento, Alice.- Bella caminó hacía ella.- No puedo hacerlo de esta forma. Quiero hacerlo con tu hermano en cuerpo y alma.

-Está bien.- Alice se giró bastante triste.- Se lo diré a los demás. Aun que ellos ya lo saben.

-Eso es lo malo de vivir con vampiros.- Bella trató de reírse ante sus propias palabras, pero no pudo.- Siempre se enteran de todo en el mismo segundo.

-Yo lo supe en cuanto tuve la visión.- Alice miró enfadada a Jake.- Y él también lo sabía desde que lo sacaste de casa.

-Lo sé.- Le dijo Bella.- Se que mi decisión fue tomada hace mucho rato y tú tendrías una visión y él la habría visto.

Bella se giró a Jake mientras Alice caminaba hacía la casa para hablar con la familia.

-No va a haber boda.- Le repitió ella.- No habrá más besos con tu cuerpo ni cercanías. No quiero hablar contigo ni con Edward. Yo elegí a Edward, métetelo en la cabeza de una vez, porque no volveré a hablar con vosotros por mucho que me duela hasta que te convenzas de ello. Si no habéis vuelto a vuestros cuerpos, se seguro que es por ti y tu cabezonería. Edward eligió que esperaría por mí. Que me dejaría si yo así lo deseaba, sin embargo tú no me dejas marchar.

-Por que se que te puedo dar otra vida y no la muerte.- Le dijo Jake mirándola a los ojos.

-No Jake. No es lo que quiero y lo sabes en el fondo de tu alma.- Bella acarició su mejilla con la yema de sus dedos.- Cuando un día tú te imprimes, me quedaré sola sin ninguno de los dos y no es lo que quiero. No te amo tanto como para esperar a que me dejes sola y no importarme. Sin embargo si amo a Edward lo suficiente como para ser como él.

Jake asintió una vez con su cabeza y sin decir nada más, se alejó de allí corriendo hacía el bosque.

Edward había salido corriendo de la casa convirtiéndose en lobo. Mientras corría, lo único que podía pensar era en la batalla y en aquella maldita noche. La voz de Seth lo sacó de sus pensamientos y lo hizo enfadar. Edward se frenó en seco delante del acantilado de La Push y se convirtió en humano. No quería que la manada rebuscara en su cabeza más de lo debido.

El suelo estaba algo frío, pero no lo suficiente para molestarle. En aquel cuerpo nada le molestaba. Mientras veía romper las olas en las rocas, no podía dejar de pensar en su Bella. Su respiración se agitó al recordar el olor del cuerpo de su amada excitado como nunca. Edward se mordió el labio inferior y se insultó internamente por desearla de esa forma antes de ser su marido. Aquello había sido un error. Aquello no había estado nada bien en absoluto.

Pudo sentir como su pantalón se empequeñecía ante tales recuerdos. Edward respiró profundamente para calmar su cuerpo y se levantó del suelo tirándose por el acantilado al agua. Al llegar abajo, se sintió un poco más frío. Al salir del agua, miró el cielo tirado en la arena y en voz alta dijo lo que pensaba.

-No me casaré con ella.- Edward cogió en sus manos un montón de arena.- No puedo tomarla así. La amo demasiado para hacerle pasar por esto.- Miró el cielo furioso y lanzó la arena en cuanto se puso de pie.- ¡Me rindo! ¿Me oyes? ¡Me rindo!

Edward cayó abatido en la arena y empezó a llorar desconsoladamente. Su interior se había roto en cuanto se dio cuenta que había estado a punto de tomar a Bella en esa habitación. No deseaba eso para ella. No de esa forma y menos en ese cuerpo. Se levantó de la arena y caminó por la playa hasta llegar al límite donde la arena desaparecía junto a la naturaleza.

Estaba decidido a volver a casa y decirle a Bella que no se casarían, que esperaría el tiempo que hiciera falta por ella y si ella decidía otra cosa, lo aceptaría tal y como sucediera. No podía vivir más de esa forma. Había entendido completamente a los lobos, porque estaban creados por la naturaleza para matar a los vampiros y salvar a los humanos. Entendía la lucha interna de su familia por no ser monstruos y parecer humanos, pero no entendería el amor tal y como es en la vida.

Edward saltó en el aire y reventó al ropa en mil pedazos pro la rabia que lo consumía al darse cuenta que él jamás sería feliz por ser un monstruo. Jamás debería haber perseguido a bella de esa forma y haberla enamorado. Corrió y corrió hasta llegar al límite de los Cullen.

Al llegar al jardín, pudo ver como Bella corría en su dirección y se frenó en seco esperando la reacción de ella. Bella se arrojó al pelaje de Edward y lo abrazó tanto como pudo entre sus pequeños brazos. Al separarse, Edward, la observó a los ojos y pudo ver en ellos cuanto había llorado de nuevo por su culpa y la de Jake.

-Tenemos que hablar.- le susurró Bella aun con la voz rota.- Conviértete en Edward.

Edward la miró confundido y sin despegar sus ojos de los de ella, cambió a forma humana tapando su parte más varonil con sus manos.

-Estoy desnudo.- Le susurró él.- No me mires así.

Bella lo miró por un instante al cuerpo y recordó todo lo que había pasado horas antes en la habitación. Sonrojándose un poco, se quitó sus pantalones de chándal y se los tendió.

-Te apretarán un poco, la suerte es que me vienen grandes. La camiseta me tapa.- Le dijo Bella tratando de ser neutral.

-Gracias.- Edward se colocó los pantalones como pudo y se sintió algo estrecho.- Dime bella.- Trató de hablarle con la mayor calma posible.

-Después de que Alice me montara un revuelo y se hablara detenidamente, he llegado a la conclusión de que…- No podía nombrar las últimas palabras, se sintió una muñeca rota en ese instante.- No podemos…nosotros…en…tres…días…

-No vamos a casarnos.- Le dijo al fin él.- No podemos hacerlo de esta forma. No deseo que te cases con mi cuerpo. Deseo que lo hagas conmigo en todos los términos.- le dijo él mirándola a los ojos y cogiéndola de los hombros.- Te amo bella, pero esto no puede seguir así.

-Lo sé.- Bella sintió con la cabeza y abrazó a Edward.- Te amo Edward, no lo olvides nunca, pero yo tampoco puedo casarme con una fachada y largarme con otro cuerpo. Yo tampoco deseo que me tomes desea forma. Quiero tus fríos brazos y tu olor impregnado en mi cuerpo. Quiero tu mirada dorada clavada en mi cuerpo como ayer me mirabas. Te quiero a ti como antes.

Los dos se tomaron de la mano y caminaron hasta la casa.

Jake estaba atento a la mente de Edward. Sus ojos se abrieron desmesuradamente al leer su mente y ver la decisión que él había tomado. En ese momento Jake se sintió el malo de todo aquello y decidió que ya era hora de dejarla marchar completamente. Desde ese instante, trataría de olvidarla para siempre y enamorarse o imprimarse de una mujer distinta. Desde ese instante dejaría de hacerle más daño a Bella, porque por mucho que él dijera, ella amaba a Edward hasta la muerte.

Bella-Edward -Jacob