Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.
Capítulo 14
10 de febrero de 1932
Querido Edward
No sé si reconocerás mi letra porque haciendo memoria nunca te escribí nada.
Para que sepas que soy realmente yo te cuento que la última noche que dormimos juntos me entregaste el anillo más hermoso del mundo.
Esa noche nunca en la vida la podré olvidar, porque fue la noche en que confirme que había encontrado el amor de mi vida.
Lastimosamente, como creo adivinaste, al día siguiente desperté en 1931, mi desesperación fue mucha, pero por más que me rebelé en el momento no hubo forma de revertirlo.
He pasado sesenta y ocho días acá, donde he descubriendo muchas cosas y también he llegado a comprender otras.
Si te estoy escribiendo esta carta precisamente hoy es porque en pocas horas se cumple el plazo y ya no sé cómo volver.
He intentado de todo, pero no llego a encontrar una forma de hacerlo y aunque mi corazón se desgarre, es momento de despedirme.
Sé que tal vez estoy siendo egoísta al enviarte esta carta (que no se si llegaras a leer) pero necesito decirte todo lo que hay en mi corazón.
Aunque en este momento duela tanto, nunca podre recriminarle a Nana (si alguna vez la vuelvo a ver) por haberme enviado a tu vida, es lo mejor que me ha podido pasar.
Gracias a esto llegué a conocer sentimientos que jamás pensé que existieran.
La amistad que me brindo Alice me demostró que si existen las buenas amigas a las que llegas a querer como hermanas
Jasper me demostró que un hombre puede amar locamente a su mujer y aun así ser cordial y amable con otras sin faltarle el respeto a su pareja
Y tú
Tú me demostraste tantas cosas que no se ni por dónde empezar
Me demostraste lo que es ser realmente feliz
Me demostraste que el amor no encarcela, más bien te hace libre
Ante todo, me enseñaste que cuando se ama de verdad no existe ni el tiempo ni la distancia
Porque, aunque nos separen miles de años en mi corazón sigues viviendo y lo harás por siempre
Ahora viene la parte más difícil
Quiero que siempre tengas presente que te amo demasiado
Y es por tanto amor que te tengo que lo hago
Por favor
En honor a nuestro amor
Se feliz.
En el momento que leas esta carta, yo ya no existiré
Aun así, mi amor perdura
Quiero que nuestro amor se vea reflejado en tu vida
Quiero que seas feliz
Que le muestres al mundo esa hermosa sonrisa
Que le enseñes a alguna mujer lo hermoso que es sentirse amada por ti
En ningún momento pienses que me estas fallando al rehacer tu vida
Quiero eso para ti
Porque si tú eres feliz, yo lo seré desde donde te esté viendo
Por favor dile a Alice que le agradezco haberme ayudado el día que me encontró en aquel albergue
Dile que no tengo como pagarle todo lo que hizo por mí para adaptarme a la época
Pero ante todo dile que muchísimas gracias por llevarme a tu vida
A ti solo puedo repetirte que te amo
Eres lo mejor que me pudo pasar en toda la vida
Se feliz.
Te amaré por siempre
Bella
POV BELLA
—Cuatro días para que muera —si no podía volver con Edward, por lo menos dejaría que Leah y Jacob sean felices sin mi sombra…
En estos cuatro días he buscado a Nana pero no hay forma de encontrarla, no sé porque pensé que la encontraría ahora, si después de tanto tiempo que volví no me ha contactado, mis esperanzas estaban por el suelo, mi ánimo también, y hasta un poco mi salud, no me había sentido muy bien últimamente, lo que atribuía a mi corazón destrozado, pero por lo menos mi meta estaba lograda, mi hermana tendría su vida feliz, sin mí al lado.
Dos días después de la discusión con Leah y de ponerme de acuerdo con Jacob logré organizar todo, sin importar cual fuera mi destino Isabella Swan moriría el 11 de Febrero de 1932, me costó convencer a Leah de que aceptara mi decisión pero no podía dañar su familia quedándome, mucho menos después de saber todo lo que sufrió mi hermana por vivir bajo mi sombra, en medio de sollozos y te quiero me alejé de la casa de Emily y Sam como eran conocidos en el pueblo, sabiendo que luego de mi muerte darían un tiempo y volverían donde pertenecen como los Condes de Black, su hijo Antony sería muy feliz, aunque tuviera que vivir con la ligera sombra de que su madre, o sea yo, murió sé que Leah lo llenará de tanto el amor que ni recordara esa pequeña mentira.
Por mi parte me encuentro camino a una pequeña cabaña que Jacob localizó para mí a un día de viaje, he dormido muy poco pese a la comodidad del carruaje, la primera parte del trayecto redacte la carta que dejaría en el correo del pueblo apenas llegáramos, sé que tal vez nunca llegue a manos de Edward, pero es la única manera que encontré de despedirme de él, el resto del viaje lo he dedicado a pensar que será de mi vida, ¿será verdad que voy a morir mañana? ¿me dolerá? Y si no muero ¿cómo voy a vivir? No sé trabajar en el campo que es lo que hacen las mujeres por estas zonas y aunque Alice me enseñó a hacer muchos oficios son actividades que acá todavía no se pueden realizar por lo que debería buscar más opciones, tal vez podría ser alguna institutriz o doncella en alguna casa adinerada, pero no en Londres ahí todos me conocían.
Mis pensamientos seguían cuando el cochero detuvo los caballos y pude notar que nos encontrábamos en el pueblo, asumo dejando la carta en la oficina de correos, unos pocos minutos después emprendió lo marcha de nuevo, traspasamos el pequeño pueblo y no muy alejada se encontraba una casita acogedora.
—Señorita Bella —sí, a partir de ahora utilizaría el apodo que me dio Alice, Isabella no existía— hemos llegado.
—Muchas gracias Marcus —contesté mientras me ayudaba a bajar.
Di un par de monedas a Marcus después de que colocara el baúl con las pocas pertenencias que tenía junta a la cama y partiera dejándome sola, este era mi nuevo comienzo, y así es como sería la vida de Bella, sola, sé que conoceré nuevas personas, tal vez una que otra amiga, pero no podré tener más que eso, mi corazón pertenece a Edward y eso no va a cambiar, con Edward se quedó mi corazón, mis esperanzas, mis anhelos. De niña soñé con mi el amor de mi vida y lo conocí, logré conocer al mejor hombre del mundo, pero los demás anhelos que venían unido a esto nunca llegarán, nunca envejeceremos juntos, ni le diré que lo amo cada momento del día y mucho menos tendré en mi vientre el fruto de nuestro amor. Un hijo de Edward, un hijo de Edward y mío, sería una personita perfecta que encajaría de la mejor manera en mis brazos, lo imagino con sus hermosos ojos verdes y mi cabello castaño que tanto le gustaba a mi amor, con aquellos pequeños mamelucos que veía a los niños en sus cochecitos recibiendo el sol, o con su traje de baño teniendo sus primeros juegos en una piscina, pero nada de eso pasará, porque acá no hay cochecitos, ni piscinas y mucho menos los hermosos trajecitos, como tampoco hay un bebé de Edward.
Pensar en esto hizo que mi llanto saliera de nuevo, sin importarme estar con mi traje de viaje me acosté y me deje llevar por la desesperación que sentía en mi pecho, las lágrimas corrían por mi rostro mientras gritos de reclamo salían de mi boca
—¡¿Por qué no puedo estar con él?! ¡¿Por qué no puedo tener en mi vientre la semilla de nuestro amor?! —gritaba mientras llevaba mi mano a mi vacío vientre mientras el llanto ahogaba mis palabras, con cada gota que desprendían mis ojos se iba mi fuerza, sentía donde mi cuerpo se estaba rindiendo, creo que el tiempo llegó, en pocas horas se cumple mi plazo, mi cuerpo lo sabe, no es solo cansancio, no quiero dormir, pero poco a poco el letargo va tomando mi mente, la negrura se estrechaba a mi alrededor cuando los vi, sus hermosos ojos, su brillante sonrisa, su hermosa cara.
—Te amo Edward, siempre te voy a amar —le susurraba al rostro que tantas veces contemplé —te amo y deseo pasar toda mi vida contigo —pensé mientras las palabras no lograban salir de mi boca y me dejaba llevar por la negrura, solo hay algo que tengo que agradecer, la muerte no duele.
POV EDWARD
—¿Cuándo recibiste esto Edward? —preguntaba Alice mientras agitaba la causante de mi desanimo, la confirmación de que mi vida ya no tendría luz de nuevo— ¿Es esto lo que te tiene en este estado de ánimo? ¿Crees que sea cierto? ¡Contéstame!
Lo que recibió como respuesta fue el silencio en el que me había inducido desde el momento que había terminado de leer la carta. En mi mente gritaba las respuesta, mis pensamientos no hacían más que dar esas respuestas y buscar muchas más, pero mi garganta y mi voz no permitían emitir ni el más mínimo sonido, mi cuerpo se encontraba en completo mutismo, sé que podía moverme, lo supe en el momento que tuve que levantar la carta cuando luego de leerla por enésima vez había caído de mis manos, también lo sé porque en un instante de histeria busqué en mi computador la fatídica fecha para comprobar que decía lo mismo, Isabella Swan había muerto, muerto al igual que mi corazón, ella me pide que sea feliz, que siga viviendo pero ¿cómo? no entiende que no puedo hacerlo, no sin ella a mi lado, Bella me enseñó el verdadero amor, el amor sin interés, el amor inocente y puro, me enseñó el ser uno en dos seres, me enseñó a no vivir sin ella y ahora me pide que sea feliz sin tenerla en mi vida, ¡que sonría de nuevo! ¿Cómo? ¿Cómo voy a sonreír si no sé hacerlo? ¿Cómo voy a ver este mundo que ella descubrió a mis ojos sin la luz de su presencia? ¿Cómo voy a volver a ser feliz cuando sé que ella no está para dar soporte a mi felicidad?
—¡Edward mírame! —reclamó mi atención Alice mientras me agitaba por los hombros— Es suficiente, tengo más de treinta minutos acá y no has ni siquiera levantado la vista, ¡EDWARD TE ESTOY HABLANDO!
Más por supervivencia que por ganas miré a mi hermana para ver reflejada la angustia que sabía encontraría, si estas veintiocho horas que han pasado desde que llegó la carta he mantenido mi cuerpo con vida es por esto mismo, porque sabía que le generaría un gran dolor a Alice y aunque sienta que mi corazón se va pulverizando cada segundo que pasa no podría hacerle más daño a ella, que sé ha sufrido, no de la misma manera que yo con la desaparición de Bella, pero si ha generado un gran dolor en ella.
—Llegó ayer, sí es la causante de mi estado de ánimo y por supuesto creo que es de ella.
—Así que me estabas escuchando, pensé que habías perdido la audición.
—Creo que no es momento de ironías Alice.
—¡Ah! ¿pero si es momento para echarse a morir?
—Si morir estuviera en mis planes ya lo hubiera hecho.
—¡EDWARD! No digas eso, ¿serías capaz de dejarme tú también? —preguntó con un hilo de voz mientras una lágrima bajaba por su mejilla.
—No enana —dije mientras la tomaba en un abrazo que necesitábamos los dos— sabes que no podría dejarte, eso es lo que me mantiene en pie.
—No lo hagas por favor —rogaba con ojos suplicantes— a ti no soportaría perderte, ya ha sido lo suficiente duro perder a mi hermana y ahora quieres que te vea consumirte.
—No es nada fácil para mí, por favor entiéndeme.
—¿Y crees que para mi es fácil? Tu perdiste a tu novia, yo perdí a mi hermana, a mi amiga y la única persona que me ha querido sinceramente aparte de Jasper y tú.
—Sé que no es fácil para ti tampoco, pero yo perdí mi razón para vivir Alice, tú tienes a Jasper quien te da soporte, alegría y amor, yo ya no tengo eso, lo perdí en el pasado.
—Sé que no es lo mismo, pero me tienes a mí —dijo en un susurro mi enana mientras la veía ocultar sus lágrimas — y tienes que ser feliz, Bella te lo pide.
—Sí ella me lo pide, pero dime ¿Cómo voy a lograrlo? ¿Tu podrías rehacer tu vida sin Jasper?
—No es lo mismo, Jasper y yo tenemos muchos años juntos.
—¿Y porque Bella y yo solo estuvimos juntos unos pocos meses crees que mi amor es inferior al tuyo?
—No quise decir eso, discúlpame —volvió a esconder su rostro en mi pecho mientras se disculpaba.
—Mira tal vez mi amor por Bella no es convencional, desde un principio sabíamos que tenía fecha de caducidad, pero aun así fue un amor intenso, que revivió mi corazón y me hizo soñar en un feliz para siempre.
—Todavía puedes tener tu feliz para siempre.
—¿Sin ella? ¿Cómo? Alice tu sabes lo que me costó sanar mi corazón y volver a abrirlo y aquello no fue ni una décima parte de lo que sentí por Bella. Ella es mi todo Alice, es difícil de explicar con palabras, pero desde que la perdí es como si no pudiera respirar profundo, es como si cada respiro que doy mi cuerpo protestara por alimentarlo de algo vital, es difícil abrir los ojos cada día y darme cuenta que no está a mi lado, de que su calor no se encuentra en mi cama, nunca más podré verla abrir sus hermosos ojos llenos de ese sueño que va dejando, no tendremos más primeras veces cuando encontraba algo que no existía en su tiempo, no podré ver su sonrisa cuando dominaba algún artefacto tecnológico, no podré abrazarla y hacerle el amor de nuevo, no podré sentirme completo de nuevo, nunca. ¿Es tan difícil entender eso?
—Te entiendo, pero no puedo quedarme sin más esperando a que te eches a morir. Bella no está, se fue y no podemos hacer nada al respecto.
—¡ELLA NO SE FUE! —grité dejando salir un poco de mi ira para luego dar cabe a la tristeza y sollozando susurré—, me la arrebataron.
—Edward —murmuró mi hermana acompañando mis lágrimas con las propias, seguíamos fundidos en el abrazo por lo que hice fue sujetarme más fuerte y lloré, lloré todo lo que no me había permitido estos meses sin ella, lloré aceptando que mi vida no iba a volver, lloré mientras Alice estuvo a mi lado y lloré mucho tiempo después de que se fuera, lloré hasta que sentí que en mi cuerpo no quedaba nada más que la tristeza y la soledad.
No recuerdo haberme quedado dormido, pero el leve roce en mi rostro me despertó, sentir esa leve caricia del amor de mi vida hizo mi corazón latir, todo había sido una pesadilla, un sueño que esperaba no volver a vivir, sentía como la sonrisa se iba extendiendo lentamente en mi rostro mientras abría mis ojos, sonrisa que no llegó a finalizar porque me di cuenta que no era un sueño, todo ha sido realidad, la suave mano que acariciaba mi cara era la de Alice, y aunque amo a mi hermana no era el rostro que quería ver.
—Te hice algo de comer, no puedes seguir así.
—Gracias, pero ahorita no tengo hambre.
—Edward no puedes seguir así, ¿desde que recibiste la carta has comido algo?
—No se me apetece en este momento, luego cenaré gracias.
—¿Crees que soy tonta? Sé que no comerás y necesito que te alimentes, no puedes seguir así Edward, si no lo haces por mi debes hacerlo por Bella, ella no le gustaría verte así de derrotado.
—Por ella y por ti estoy luchando, pero es difícil, solo te pido unos días, dame unos días y te prometo ser el mismo Edward de antes.
—Solo unos días, no quiero perderte y si sigues así eso es lo que va a pasar.
—Te lo prometo, volveré a ser el de antes —juré mientras veía a mi hermana salir de mi habitación y posterior oía la puerta principal cerrarse.
No sé cuántas horas han pasado desde que Alice me encontró con la carta, lo que sí sé es que periódicamente me ha estado checando, sé que no ha pasado un día ya que lleva la misma ropa, pero por la oscuridad que veo a mi alrededor debe ser bien entrada la noche, una noche más sin ella, una noche que se unirá a las miles llenas de soledad que se voy a tener, mi corazón me lo dice, si no es Bella, no habrá otra mujer a mi lado.
Como ha sido costumbre desde que se fue tomé su almohada y me abrace a ella, el delicioso olor de Bella ya no se encontraba impregnado a esta pero, aunque fuera algo insignificante abrazado a la almohada podía tener algo entre mis brazos que ella abrazó, nuevamente las lágrimas caían por mi rostro, en un breve segundo el tonto pensamiento de que los hombres no lloran pasó por mi mente pero, de inmediato lo deseche mi corazón está destruido y con las lágrimas siento que puedo por lo menos sacar un poco de dolor que tengo dentro y no me hace menos hombre, tampoco me sentí menos hombre cuando me dormí mucho rato después sollozando y viendo embelesado el cabello de Bella que encontré entre su almohada.
El sonido del timbre me hizo salir de mi letargo, era un ruido insistente acompañado de golpes en la puerta, solo podía ser Alice pero no entendía porque no utilizaba sus llaves como lo ha hecho siempre, di media vuelta en mi cama y traté de dormir de nuevo, no tenía ganas de una nueva charla con mi hermana aunque sabía que lo hacía por mi bien, pero el ruido no me dejo conciliar el sueño de nuevo, cada vez los golpes eran más insistentes y por el sonido del timbre tal parece que el dedo se hubiera adherido a el.
Con fuerzas que no tenía salí de mi cama y me acerque a la puerta, cuando tomaba el pomo un silencio absoluto llego de nuevo, se había ido, sin pensarlo mucho me di vuelta para regresar a mi lecho de autocompasión cuando los sonidos volvieron con más insistencia, sin pensarlo dos veces abrí la puerta de golpe, por lo menos algo nuevo había hecho Alice en mi estado, de la tristeza pase a ira, emoción que no duro un nanosegundo cuando pose la mirada en los más hermosos ojos chocolate que me miraban con un brillo indescriptible.
—¿Bella?...
/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
Hola Chicas!
Sí ando por acá de nuevo, espero les guste el capitulo, sé que esta corto pero era esto o no actualizar.
Espero y todavia valga la pena leerme
Besos
Yas
