Hola a todos!
Aquí les traigo la continuación de esta historia. Espero que les guste.
Después de casi morir tras el derrumbe del edificio de la corporación Galaxia y de que muchos reclutas y varios clientes inocentes murieran por este hecho; Lucas y Dawn se encontraban paseándose sobre las calles de la ciudad Vetusta dirigiéndose a la tienda de Bicis del señor Pepe para comprar una para cada uno y así poder cruzar el camino de bicis, que se encontraba al sur de la ciudad.
Antes de llegar a la tienda se detuvieron en un bar para desayunar. Mientras lo hacían se fijaron que en la televisión estaban hablando de lo sucedido en la noche anterior. El recordar esto hizo que Lucas golpeara la mesa con rabia.
—Tranquilízate Lucas—dijo Dawn suavemente para clamar a su amigo.
—Lo siento. Es solo que me da impotencia—expresó Lucas dando un profundo suspiro—esos infelices lastiman personas y pokemon. Ni siquiera sabemos bien que es lo que traman.
Ambos quedaron en silencio pensando que verdaderamente con esa gente suelta la región no era muy segura. Luego escucharon algunos comentarios del lugar. Algunos se preguntaban quiénes serían los delincuentes que atacaron a la corporación. Otros decían que a pesar de las muertes era un alivio que el edificio estuviera ubicado al norte de la ciudad, donde no había casas alrededor suyo, así lo sucedido no se volvió una tragedia de mayores proporciones.
Dawn se percató que Lucas estaba intranquilo. Pensó que el hecho que la secuestraran hizo que el problema entre esa gente y él se volviera más personal. El odio que Lucas sentía por ellos era muy grande y a Dawn no le gustaba ver a su amigo con esa expresión en su rostro. Así que trató de desviar el tema mientras acababan su desayuno.
—Y… ¿Que pokemon crees que nazca de ese huevo?—preguntó la peli azul.
—No tengo idea—contestó Lucas algo distraído.
La chica se dio cuenta que no estaba logrando animar a su amigo; entonces siguió insistiendo en hacerle pensar en otra cosa.
—Será genial comprar bicis para cruzar la ruta 206—expresó Dawn con una sonrisa dibujada en el rostro.
El muchacho por fin cambió esa cara de preocupación que tenía y en vez de eso se puso extrañamente nervioso.
—Sobre eso. No te parece mejor si tomamos un bus para cruzarla—sugirió el joven—digo las bicis aquí son muy caras.
—No te preocupes por el dinero. Además seguramente El señor Pepe nos hace un descuento por haberlo salvado—aseguró Dawn—y no puedes venir a ciudad Vetusta y no cruzar el camino de bicis.
Ante lo expuesto por la peli azul Lucas simplemente se quedó en silencio. Dawn pudo notar que su amigo estaba extrañamente intranquilo, pero decidió no decir nada por el momento.
Luego terminaron su desayuno y se dirigieron a la tienda de bicis. El sol era intenso esa mañana y el alboroto de la ciudad era muy grande. Se escuchaban sirenas por todos lados de ambulancias, camiones de bomberos y de autos policiales que iban al lugar del derrumbe.
Una vez que llegaron a la tienda, notaron que esta era enorme y al entrar vieron una gran cantidad de bicis de todos los colores, tamaños y tipos. Mientras curioseaban una voz familiar les llamó la atención.
Aquella voz pertenecía al señor Pepe, quien se encontraba atendiendo su tienda junto a su Clefairy. Esto sorprendió a los chicos porque el señor Pepe era un gran empresario de la ciudad, con mucho dinero y fácilmente podía contratar a alguien para que atendiese su tienda.
— ¡Chicos!—exclamó—me alegra verlos por aquí.
— ¿Cómo está Don Pepe? Estamos aquí para comprar bicis—expresó Dawn.
—Menos mal, porque si querían pokeballs no les iba a poder ayudar—bromeó el hombre—elijan las que quieran y llévenselas. Tómenlo como un regalo por salvarme.
—No es necesario que nos las regale—dijo la peli azul.
—Insisto—dijo Don Pepe.
De esta forma ambos agradecieron al señor y eligieron cada uno una bicicleta. La de Dawn era una rozada con algunos detalles blancos y la de Lucas era azul también con detalles blancos. Nuevamente la joven notó que su amigo estaba nervioso, pero no de molestia sino que se veía inseguro. Luego de elegir sus bicis se despidieron de Don Pepe y fueron hacia la ruta 206.
La ruta 206 era un puente largo que se levantaba sobre un bosque, el cual al cruzar dicho puente hacía parecer que alrededor había un mar verde, producto de los grandes árboles que había en dicho bosque.
El puente estaba divido en varios carriles donde iban y venía vehículos, desde la ruta 207 hasta ciudad Vetusta. También había un carril para bicicletas, el cual cruzarlo era una de las mejores actividades turísticas de la ciudad, debido a su hermoso paisaje.
Una vez en dicha ruta Dawn se subió a su nueva bicicleta y empezó a pedalear, pero inmediatamente se percató que Lucas no la estaba siguiendo, esto llamó mucho su atención ya que su amigo se estuvo comportando extraño desde que se habló del tema de las bicis.
— ¿Te sucede algo Lucas?—preguntó Dawn.
—No. Es solo que no puedo andar en la bici porque no tengo donde poner el huevo—contestó Lucas extrañamente avergonzado.
—Ponlo en tu mochila—sugirió Dawn.
—No… No puedo. Es que no hay lugar, llevo muchas cosas—contestó el de gorra nervioso.
—Entonces ponlo en mi mochila—dijo la peli azul.
—No… No quiero separarme de él—expresó Lucas—mejor vamos en bus.
Fue entonces que la respuesta apareció en la mente de Dawn como si se prendiera un foco. La joven comenzó a reír eufóricamente cosa que dejó más nervioso y sonrojado a Lucas, quien no entendía porque su amiga se puso a reír tan repentinamente.
— ¿Por qué te ríes?—preguntó.
—Oh vamos Lucas. Ya no tienes porqué fingir—contestó Dawn tratando de no reír—es obvio que no sabes andar en bici.
—Claro que se andar en bici—contestó avergonzado.
—Ah sí, demuéstralo—le desafío Dawn.
—Bien lo haré—dijo Lucas muy inseguro.
El muchacho le entregó el huevo pokemon y la chica lo guardó en su mochila. Lucas subió a la bicicleta e intentó pedalear; sin moverse mucho perdió el equilibrio y cayó golpeándose contra el piso.
Dawn comenzó a reír nuevamente al comprobar que sus sospechas eran ciertas de que su amigo no sabía andar en bicicleta.
—Estas bien, lo admito, no sé andar bicicleta—confesó Lucas colorado de vergüenza—ahora puedes reírte todo lo que quieras—expresó molesto.
—Lo siento, lo siento, lo siento—repitió Varias veces la joven tratando de parar de reír—es divertido pero tampoco es grave. Si quieres te enseño—propuso Dawn ayudando a levantarse al muchacho.
El hecho de que su amigo no supiera andar en bici le parecía divertido, pero a la vez tierno, ya que el saber que el valiente joven que la rescató de la peligrosa corporación Galaxia le tenía miedo a una simple bicicleta eso le hacía conocer más a su compañero.
Lucas aceptó la propuesta de la peli azul, quien le aseguró que era muy fácil. El muchacho subió nuevamente a su bici y Dawn lo atajaba para que este no perdiera el equilibrio.
—Esto es vergonzoso—expresó Lucas viendo como todas las personas les observaban.
—No les hagas caso—dijo la peli azul—ahora cierra los ojos y no los abras hasta que te diga—indicó.
—Me vas a soltar no es así—expresó Lucas.
— ¡Cierra los ojos te dije!—ordenó Dawn.
El chico de gorra cerró los ojos algo asustado por la reacción de su amiga, la cual pasado unos instantes le dijo que abriera los ojos. Lucas obedeció y se percató que estaba andando en bicicleta. El joven de pueblo de Hojaverde no podía creer que lo estaba haciendo, sentía el viento frío golpeándolo en la cara y una sensación única al cruzar a toda velocidad la ruta 206.
— ¡Lo estoy haciendo! ¡De verdad lo estoy haciendo!—exclamaba Lucas muy feliz.
Dawn sonrió al ver a Lucas andando en bici tan alegremente; así ella también se montó en su bici y fue detrás de su amigo pedaleando lo más rápido que podía para así poder alcanzarlo.
Así ambos empezaron a cruzar el camino de bicis. Al llegar más o menos a la mitad del puente, este se encontraba en reparaciones para tapar algunos baches, había un pequeño espacio por donde pasaban tanto los que iban como los que venían a la ciudad. Lucas cuando se acercaba al punto de reparación vio que un grupo de ciclistas estaban pasando por el espacio y debía frenar para no chocar con ellos.
— ¿Qué hago? ¿Cómo paro?—dijo Lucas nervioso.
— ¡Aprieta el freno!—gritó Dawn para que su amigo escuchara.
Los ciclistas que venían frenaron al ver a Lucas acercarse descontrolado, este de los nervios no escuchó a la peli azul y desvío su bici para no chocar contra las personas. Fue entonces que chocó contra el borde del puente haciendo que él volara y cayera al bosque.
Dawn frenó al instante y vio a su amigo perderse entre el mar verde que parecía el bosque desde el puente.
—No… No puede ser. Lucas dime que estas bien—expresó la peli azul muy preocupada.
Así llamó a su Abra y le pidió que la tele transportara abajo del puente.
Mientras, en el bosque Lucas cerró los ojos para no ver cuando impactará contra el suelo, pero de pronto sintió como si estuviera flotando, fue entonces que abrió los ojos y vio que efectivamente estaba flotando a unos pocos metros del piso. Esto lo sorprendió, ya que no entendía que pasaba. Extrañamente fue bajado suavemente en la tierra.
—Tuviste suerte que vi cuando caías y de que tengo un Kadabra para detener tu caída—dijo una niña pequeña de cabello rosa.
Fue entonces que Dawn apareció en el bosque y al ver que Lucas estaba vivo fue rápidamente a abrazarlo, ignorando la presencia de la niña de la felicidad de ver a su amigo en buen estado.
—Que tiernos—dijo la niña emocionada de ver la escena—tú novia vino rápidamente a ver como estabas. Que romántico—expresó.
Ambos se miraron sonrojados y rompieron el abrazo. Lucas se levantó y le agradeció a la pequeña niña que lo había salvado, pero también le pareció extraño que una niña tan pequeña estuviera en el bosque sola.
—Mi nombre es Lucas; soy de pueblo Hojaverde y ella es Dawn; es de pueblo Arena—dijo el muchacho presentándose.
—Muchas gracias por salvar a mi amigo. Amigo—recalcó la peli azul.
—No fue nada. Tuviste suerte de que estaba entrenando a mi Kadabra por aquí y que te vi caer, porque de otra forma no contabas el cuento—dijo la niña—por cierto mi nombre es Maiza y soy de Ciudad Jubileo—dijo presentándose—por cierto no te creo que sea tu amigo. Desde ahora los shippeo—aseguró.
El último comentario de la niña hizo que se sonrojaran nuevamente y tratando de cambiar el tema Lucas le preguntó que hacía una niña tan pequeña en un bosque tan peligroso. Maiza sonrió y les explicó que ella no era tan pequeña como parecía. Comentó que tenía 13 años y que ya había ganado una medalla, la de ciudad pirita. Siguió contando que ahora se dirigía a Vetusta para desafiar a la líder y que entró al bosque para llegar a la cueva extravío y capturar un Gible, pero terminó diciendo que no encontró ninguno.
Lucas quedó sorprendido al ver que la niña ya tenía una medalla y le comentó que él también era un entrenador que estaba recolectando las medallas para competir en la liga.
—Así que eres un entrenador—dijo mirándolo desafiante—creo que sabes lo que significa.
— ¿Quieres retarme a un combate?—preguntó el de gorra.
—Así es, pero me gustaría hacerlo más interesante—expresó la peli roza.
— ¿A qué te refieres?—preguntó Lucas confundido.
—Apostemos algo. Si ganas yo te doy este fosil de un pokemon que encontré en la cueva y que puedes revivir en ciudad Pirita y si gano tú me das… Ese huevo pokemon que tiene tu novia—expresó Maiza.
—Sí es así no quiero combatir contigo—contestó Lucas.
—Vamos no seas un cobarde. Además me lo debes por salvarte la vida—dijo tratando de convencerlo.
El muchacho quedó callado pensando en que hacer. Dawn le sugirió que no aceptara, pero la niña tenía razón de que le había salvado la vida y que él se lo debía. Después de tomarse su tiempo en silencio, Lucas contestó que sí lucharía contra ella.
La niña sonrió por haberse salido con la suya y llamó a su kadabra; mientras que Lucas llamó a Stunky. El pokemon de la niña atacó con confusión a Stunky pero a este no le afectó el ataque por ser de tipo siniestro y el pokemon de Lucas respondió con cuchillada golpeando fuertemente al Kadabra.
Lucas notó la sorpresa de la peli roza al ver que el ataque de su pokemon no le afectó a Stunky y con esto llegó a la conclusión que la niña todavía era una principiante en el tema de los pokemon. El muchacho le ordenó a su pokemon que atacara nuevamente al Kadabra y Maiza le ordenó que hiciera confusión otra vez. El ataque de Kadabra no afectó a Stunky quien golpeó críticamente con su ataque cuchillada y dejó fuera de combate al Kadabra de la niña.
—Buen trabajo Stunky—dijo Lucas regresando a su pokemon.
—No puedo creer que perdí—dijo Maiza molesta.
—El hecho del porque tu ataque no le afectó a Stunky fue porque los ataque psíquicos no le afectan a los tipo siniestro—explicó Lucas—si no me quieres dar el fósil no me lo des.
—Que dices un trato es un trato—dijo Maiza entregándole el fósil—recuerda que en ciudad pirita te lo pueden revivir en el museo de la ciudad—recordó—ahora iré a la cueva a seguir buscando un Gible. Necesito hacerme más fuerte—expresó muy segura la niña.
De este modo la niña se despidió de ambos y se dirigió hacia la cueva extravío. Pero antes de irse le dijo a Lucas que la próxima vez no le sería tan fácil vencerla.
Luego Lucas y Dawn, gracias al Abra de la peli azul, regresaron al puente en donde ya no se encontraban sus bicis.
—No puedo creer que nos las hayan robado—dijo Dawn triste.
—Te dije que debíamos ir en bus desde el principio—dijo Lucas siendo observado por su amiga con una mirada muy intimidante.
De esta forma fueron a buscar la parada de un bus que los lleve hacia ciudad pirita para revivir el fósil que había ganado en su batalla contra su nueva rival Maiza.
Mientras en un barco que se acercaba velozmente a una pequeña isla al norte de Sinnoh, se encontraban Lectro y Yasmina, quienes se dirigían a aquella isla para descifrar el misterio del sujeto que atacó al líder de ciudad marina y a la campeona unos días atrás.
Durante el viaje Lectro tuvo que aguantar el plagueo de Yasmina por el hecho que no le contó sobre que Cynthia estaba con él mientras fue atacado por el sujeto del Darkrai, aunque este solamente miraba el mar sin prestar mucha atención al regaño de la castaña.
Cuando llegaron a la isla, Lectro le dijo al marino que les había llevado hasta ahí que se quedara a esperarlos en el barco mientras ellos iban a inspeccionar el lugar.
Una vez que se adentraron en la isla notaron que el ambiente del lugar era oscuro, húmedo y frío, realmente asustaba el simple hecho de estar allí.
—No parece haber nada en esta isla Lectro, mejor vámonos—sugirió Yasmina algo asustada.
—Espera un poco—dijo el rubio observando por todas partes.
Fue entonces que un rayo de color negro fue hacia ellos. Lectro reaccionó al instante y empujó a Yasmina para que no recibiera el ataque pero este lo golpeó a él.
De pronto Lectro ya no se encontraba en la isla. Observó por todos lados y reconoció el lugar rápidamente, se trataba del monte Corona, no entendía como había llegado hasta allí. Fue entonces que vio a lo lejos una imagen que no pudo creer, era Helio empujando a su viejo maestro Cupros por el abismo. Lectro fue rápidamente contra Helio y lo golpeó haciendo que cayera al suelo y siguió golpeándolo y golpeándolo con mucha rabia hasta que una voz llamó su atención.
—Lectro ya para. Tú no eres como él—dijo Cynthia apareciendo extrañamente en el lugar.
El líder de tipo eléctrico quedó sorprendido de ver a la rubia en ese lugar, pero fue entonces que Helio quien estaba tirado en el piso empezó a reír.
— ¿Qué esperas Lectro? Yo maté a tú maestro, termina conmigo, yo sé que quieres hacerlo—decía Helio con una sonrisa diabólica en el rostro.
—Lectro, tú no eres como él, no cruces esa línea, no te lo perdonarás jamás—dijo Cynthia.
—No le hagas caso Lectro, yo sé que quieres hacerlo, sabes que el viejo Cupros tenía la esperanza de que yo cambiara y lo maté. Sabes que murió siendo rechazado por su nieto que tanto amaba—dijo Helio disfrutando del sufrimiento del muchacho.
—No eres como él Lectro, yo lo sé, Cupros también lo sabía, por eso te eligió a ti y no a él para ser su sucesor—comentó la campeona.
— ¡Hazlo!—gritó Helio.
— ¡No lo hagas!—exclamó Cynthia.
Lectro estaba nervioso y comenzó a apretar el cuello de Helio con mucha fuerza, dijo despacio que lo sentía a Cynthia y pegando un grito fuerte terminó con la vida del nieto de su maestro. Fue entonces que abrió los ojos y se encontró con una Yasmina muy preocupada delante de él.
— ¿Te encuentras bien Lectro?—preguntó la castaña muy preocupada.
—Sí—contestó con la respiración muy agitada— ¿Tú te encuentras bien?—preguntó.
—Sí, gracias a ti—expresó Yasmina ayudándolo a levantarse.
Lectro suspiró porque lo que había vivido solo había sido un sueño bastante perturbador. Una vez que se repuso pudo ver al Steelix de su amiga peleando contra Darkrai y no había rastro del sujeto misterioso. Entonces Lectro llamó a Electivire y le dijo a Yasmina que regresara a su pokemon. La joven no entendió porque le dijo eso pero obedeció y así el pokemon de Lectro atacó al Darkrai primero con trueno y luego con un puño trueno dejando al pokemon legendario tirado en el piso dándole un pequeño tiempo para escapar antes de que intente atacarlos de nuevo.
Así ambos se dirigieron rápidamente al barco y le dijeron al marinero que los saque lo más rápido posible del lugar. Pasado un tiempo ya estando cerca de ciudad Canal, Lectro seguía pensando en el horrible sueño que había tenido. Yasmina estaba muy preocupada porque su amigo se veía inusualmente preocupado.
— ¿Estas preocupado porque el Darkrai de la isla no es el mismo que el del sujeto que te atacó?—preguntó la castaña.
—No, me llama la atención porque los legendarios son únicos, pero no es eso lo que me preocupa—contestó Lectro.
—Puedes contarme lo que te molesta—dijo Yasmina mientras la brisa del mar movía sus cabellos color miel.
— ¿Tú crees que yo sería capaz de matar a alguien?—preguntó el muchacho con una expresión de mucha inseguridad que no era propio del poderoso líder de ciudad Marina.
Yasmina entendía sobre que iba esa pregunta porque conocía a Lectro desde hacía muchísimos años, así que le regalo una tierna sonrisa al muchacho y le contestó que ella creía que él era incapaz de hacerle daño a alguien. Le explicó que él era serio y frío por fuera, pero que eso era debido a que él guardaba todo sus sentimientos dentro suyo, no porque no los tuviera y que para ella él era una de las mejores personas que conocía.
—Sabes Yasmina, creo que no fue tan malo que me acompañaras—expresó Lectro sonriéndole a su amiga, algo que no era propio de él.
Bueno antes que nada quiero agradecer a alexissecret por su review en el capítulo anterior y a todos las personas que leen el fic. Muchas gracias de verdad.
Recuerden que si quieren dejar algún comentario u opinión no duden en hacerlo porque siempre en bienvenido.
Sin más que decir me despido hasta la proxima. Chau.
