Cap XIV: "Familia"
Habían llegado a la clínica casi media hora después, porque la misma estaba a la salida de la ciudad y Rachel, por más que lo deseaba, no manejó a velocidad desconsiderada y por el contrario, condujo con el mayor cuidado posible.
Apenas estacionó, quitó su cinturón de seguridad rápidamente y corrió a la puerta trasera del lado contrario y abrió con más rapidez aún.
- Quinn…Vamos, Quinn tienes que ayudarme un poco ahora- le pidió a pesar de que estaba segura la rubia no iba a escucharla. Su respiración se alteraba y por más que Quinn intentaba controlarla, no lo lograba-
- Rachel…Dios, Rachel ¡Me duele demasiado!- gritó la rubia aún con ambas manos en su vientre y Rachel quitó la vista de ella para observar a su alrededor-
- Continúa así, Quinn. Iré por un médico- Rachel corrió las escaleras de entrada del hospital a mayor velocidad e ingresó al mismo de esa manera llegando a la mesa de entrada- Mi novia está afuera, embarazada. Necesito un médico, señorita- le pidió totalmente agitada a la enfermera frente a ella y la muchacha asintió con vehemencia-
- Enseguida busco al doctor-
- No ¡Ahora!- fue lo último que gritó alejándose de ella y tomando una silla de ruedas que había sin utilizar cerca del pasillo. Llegó hasta Quinn nuevamente y la tomó con el mayor de los cuidados ayudándola a salir del auto-
- No te separes de mi en ningún momento, Rachel- le rogó la rubia al sentarse y tomando su mano con fuerza-
- No lo haré - le aseguró la morena cuando llegaba un médico y tomaba el control de la silla para maniobrarla de la mejor manera. Rachel corrió de la mano de Quinn y juntas llegaron a la sala de parto-
Allí dentro, Quinn observó todo lo que la rodeaba con miedo. Una enfermera le ordenó y le ayudó a se quitara el vestido y lo cambiara por una bata color celeste.
Rachel se movía con nervios cerca de la puerta.
- Muy bien, Quinn. Recuéstate- le dijo el doctor ingresando a la habitación después de preguntarle su nombre a Rachel. La rubia se acostó aún temblando sobre la camilla y decidió no quitar la vista del techo. Las contracciones comenzaron a intensificarse segundos después de que le colocaran un suero en el brazo-
- ¡Dios! ¡Quiero que esto acabe ya!- gritó y Rachel rápidamente corrió a su lado para tomarle la mano nuevamente-
- Tranquila, Quinn. Todo va a estar bien-
- Esto es tu culpa- murmuró sin embargo la rubia y Rachel la ignoró. No iba a contradecirla porque sería como arrojar un encendedor sobre un charco de gasolina. Apretó más fuerte el agarre y Quinn tiró su cabeza contra la camilla- ¡Tu maldita culpa, Rachel! ¡Tú me embarazaste! –
- 8 centímetros- escuchó Quinn a la enfermera una vez que acomodaron sus piernas a lo alto y comenzó a sentir una leve presión en su vagina- Señorita, debe retirarse-
- ¡Ella no se va!- gritó Quinn cuando otra enfermera ingresó con intenciones de sacar a Rachel-
- Entonces colóquese esto- le dejó en cambio la mujer un barbijo celeste también y un ambo del mismo color. Rachel se apresuró en acomodarse todo en minutos y regresó a la rubia-
Quinn escuchó el sonido de los guantes de látex chocar contra la mano del médico y comenzó a tener más miedo que antes. El latido de su corazón se aceleró a tal punto que le dolía y se le dificultaba respirar. Sintió un leve pinchazo en su cadera y un beso de Rachel en su frente.
- Bien, Quinn- le dijo el médico mirándola y luego a su zona íntima- vamos, es momento que nos ayudes ahora ¿Estás lista?-
Ni siquiera asintió, estiró su brazo como pudo y tomó a Rachel por el cuello de su camiseta y la acercó a su rostro:
- Te odio, Berry ¡Te odio!... ¡Esto está matándome!-
- Vamos, Quinn. Puedes hacerlo, cariño- la incentivó la enfermera y Quinn comenzó a pujar mientras continuaba gritando-
- Vamos, Quinn- escuchó la voz de Rachel en un suave susurro y quiso fulminarla con la mirada- Vamos, son nuestros hijos ¿Recuerdas los días que contábamos? Está pasando, te necesitan, Quinn. Vamos-
A cada momento que intentaba pujar más fuerte, Quinn sentía como las contracciones eran peores y eso no la ayudaba en su trabajo. No quería que doliera tanto y menos si tenía dos niños que dar a luz.
Sintió la mano de Rachel pasar por su frente y quitándole el sudor que ya caía y hasta mojaba parte de su cabello.
- Vamos, Quinn. Un poco más- escuchó otra vez a la morena pero esta vez pegada contra su cuello. Rachel escondió su rostro allí y Quinn quiso abrazarla pero lo que dijo el médico la detuvo-
- Ya puedo sentir su cabecita… Vamos, Quinn, un último esfuerzo y el primer bebé estará ya con ustedes-
Y así fue. Quinn gritó una vez más y con más fuerza y de repente Rachel se alejó de su cuello al escuchar el primer llanto.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y las mismas ya caían por sus mejillas. Quiso ir en busca del bebé pero Quinn la retuvo aún de la mano.
- Una niña… Una hermosa y saludable niña- les aseguró el médico y Quinn emitió una pequeña risa. Y ambas vieron cómo la enfermera cortaba el cordón umbilical mientras el llanto de la niña no cesaba. La mujer les dio la espalda mientras acomodaba a la niña en una toalla y Rachel volvió su vista a Quinn-
- Vamos, Quinn…puedes hacerlo-
- Bien, Quinn. Un poco más de esfuerzo- le ordenó el médico y ella apenas lo escuchó. Soltó el agarre con Rachel y le rodeó el cuello pegándola a su rostro-
- Te amo, Rachel- fue lo último que dijo antes de empezar a pujar y Rachel no dejó de sonreírle mientras ella cerraba los ojos y cometía el mismo esfuerzo que minutos atrás-
- Te amo, Quinn- le susurró Rachel dejándole un suave beso en los labios cuando el segundo llanto se escuchó y la rubia apenas podía mantener los ojos abiertos-
- El niño- dijo la enfermera y Rachel se alejó de Quinn para llegar a la mujer y tomar al niño entre sus brazos.
Esa sensación de vulnerabilidad que sintió al acurrucarlo la hizo perder unas lágrimas más. Aún sin limpiar, debido a que no le dio tiempo a la enfermera, Rachel le dejó un beso en su pequeña cabeza y pasó su dedo índice por sus mejillas aun rojas y se mordió el labio cuando el pequeño enredó su mano en su dedo.
- Rachel- escuchó el murmuro débil de Quinn y, pidiéndole ayuda al médico, cargó a la niña en el otro brazo y llegó a la rubia. Dejó al niño en el pecho izquierdo de Quinn y a la niña en el derecho.
La rubia comenzó a llorar entre suaves risas y Rachel se acomodó fantasmalmente arriba de ella para atrapar a su familia entre sus brazos.
- Lo hiciste muy bien, Quinn. Estoy orgullosa de ti- le dijo contra el cuello de la rubia y Quinn acomodó su mejilla sobre la cabeza de Rachel en un acto meramente amoroso-
- No lo hubiese podido lograr si no estabas aquí-
Se quedaron un momento en silencio, logrando escuchar solo la respiración de la otra. Y todo se volvió tranquilo.
La habitación había quedado solo para ellas por lo que Quinn se permitió no dejar de sonreír en ningún momento.
Fue cuando la puerta se abrió y dos enfermeras ingresaron para llevarse a los recién nacidos, que la calma pareció romperse.
Rachel tomó con cuidado a la niña y estaba separándola de Quinn cuando la rubia la retuvo y la llamó en un pequeño grito de emoción.
- ¡Rachel!... Sus ojos, mira- le dijo cuando el pequeño aún en su pecho, abría casi en cámara lenta sus ojos y ambas lo observaron con la boca entreabierta. Sonrieron al unísono y se miraron una vez más-
- Verdes- susurraron ambas y las enfermeras frente a ellas lo hicieron también-
- Toca la niña- les advirtió una de las mujeres cuando descubrió a la pequeña imitando los pasos de su hermano. Rachel volvió a acercarla a Quinn y susurraron algo distinto- marrones
- Tenemos que llevarnos a ambos- les pidió una de las enfermeras y tomando a la niña entre sus brazos y la otra al niño-
- ¿Para qué?- preguntó Quinn-
- Les haremos un rápido chequeo, mediremos sus pesos y alturas y les daremos un baño Tú debes descansar. Haz hecho un trabajo increíble, mamá- la felicitó a Quinn y ambas mujeres desaparecieron tras cerrar la puerta-
- Ellas tienen razón- murmuró Rachel volteando a ver a Quinn y descubriendo que la rubia ya la estaba mirando- Hiciste un trabajo increíble y debes descansar-
- Estoy enamorada de ti, Rachel- aseguró en cambio la rubia y Rachel movió su boca pero sin decir palabras. Se inclinó a la altura del rostro de Quinn e invadió sus labios con su boca en un beso por demás apasionado. Quinn le rodeó el cuello con ambos brazos y la acercó con lo ultimo que le quedaba de fuerza, contra ella-
- Tienes que descansar… Estaré afuera- susurró Rachel y Quinn volvió a besarla antes de soltarse lentamente y asentir.
Rachel se levantó lentamente y observó a Quinn unos segundos más antes de dejarla sola.
Y cerró con el mayor silencio la puerta al salir.
- ¡Hija!-
- ¡Rachel!-
Escuchó la morena ambos gritos al salir al pasillo y encontrarse con sus padres y los padres de Quinn.
Ella les sonrió volviendo a emocionarse y, con las lágrimas en los ojos, los cuatros se golpearon contra ella en un fuerte abrazo.
- ¿Están bien? ¿Cómo está Quinn?- preguntó Russel minutos después cuando se separaron. Luego de que ella les gritara a sus padres que Quinn había roto bolsa, Leroy se bajó de su auto y corrió a la casa Fabray a darles la noticia-
- Están bien. Los tres. Quinn está descansando y los niños en las incubadoras para luego revisarlos. No saben el trabajo excelente que hizo su hija- aseguró mirando a Russel y luego a Judy que aún lloraba a borbotones-
- Quiero verlos- pidieron ambas abuelas a la vez-
- En un rato, mamá- aseguró Rachel mirando a Shelby- cuando los transfieran a la sala de neonatos-
- ¿Cómo son?- preguntó Shelby abrazada a Leroy-
- Ella…tiene ojitos marrones- dijo Rachel y se le formó un nudo en la garganta que la obligó a continuar llorando de la emoción-
- Como tú- susurró Leroy-
- Y él, tiene ojitos verdes-
- Como Quinn- susurraron Russel y Judy a la vez-
- ¿Señorita Berry?- llegó hasta ellos una de las enfermeras que se había llevado a los niños y Rachel giró a verla al instante- pueden ver a los bebés cuando gusten-
Shelby fue la primera en separarse de Leroy y se acomodó en el brazo de Judy. Juntas comandaron el pequeño grupo y se adelantaron a seguir a la enfermera.
- ¿Tú no vienes?- le preguntó Leroy a su hija-
- No- aseguró Rachel negando y sentándose en una silla de espera- vayan ustedes. Quiero estar aquí cuando Quinn despierte-
- Bien… Felicidades- le susurró su padre acercándose a ella para dejarle un beso en su cabeza. Rachel le sonrió y luego se recostó contra la pared observándolos partir-
- Los abuelos ¿no?- escuchó que le preguntaron mientras alguien se sentaba a su lado. Rachel volteó a ver a su derecha y recibió un vaso de agua que le tendían-
- Gracias… Si. Han estado esperando este momento desde que se enteraron iban a serlo-
- Pues los entiendo. Yo estoy igual. Mi hija entró a la sala de partos hace unos minutos y ya estoy desesperada por conocer a mi nueva nieta- le dijo la mujer con una sonrisa y Rachel la imitó. Le había pasado la misma desesperación a ella con sus hijos- Soy Eva-
- Rachel- se presentó la morena estirando su brazo y recibiendo la mano de la señora y observándola rápidamente. Era una mujer que parecía sobrepasar los 50 pero con una dulce sonrisa. Y vestía traje cual empresaria extranjera-
- Eres muy pequeña para ser madre ¿Cuántos años tienes?-
- 16… Dos meses y los 17-
- Entiendo… ¿Y cómo está tu novia?-
- Dormida- sonrió Rachel bajando su vista al vaso casi vacío ya- Se llevo la peor parte, supongo. Asique ahora me toca a mi. Todo lo que sigue me toca a mi-
- ¿A qué te refieres con todo?-
- Cambiar pañales, comprarlos. Trabajar. Cuidar de mi familia-
- ¿Estás decidida? Eso no es fácil. Eres muy pequeña inclusive para un trabajo en el que puedas ganar bien y acaparar todos esos gastos que dices-
- Eso no me interesa ahora. Mis hijos son mi responsabilidad y Quinn ya los llevó con ella de la mejor manera-
- ¿Quinn eh? Bonito nombre… ¿Y cuándo comenzarás a trabajar?-
- Ya lo hago. Solo que ese trabajo no es el mejor y a decir verdad ahora que el verano se va, prácticamente me quedaré sin el. Limpió piscinas con un amigo-
- Pero eso no es trabajo para ti, niña.
- Lo sé, pero necesitaba el dinero y bueno….estamos en Lima ¿no? No puedo aspirar a mucho-
- Lo sé, a mi me pasaba lo mismo a tu edad. Papá se había marchado de mi casa y mi madre no estaba en sus mejores condiciones físicas. Entonces decidí tomar el control de mi familia con mis propias manos. Cuidaba niños y comencé a guardar cada centavo que ganaba. Para mis 21 pude finalmente ingresar a la Universidad y mi carrera de administración fue notable. Tuve que hacer muchos sacrificios, Rachel, pero al final del camino conseguí lo que tanto quise.
- ¿Por qué está en Lima entonces? En algún momento quiero y pienso largarme de aquí-
- Por esa misma razón. En mi época de juventud casi ningún adolescente conseguía trabajo y los que eran afortunados eran desafortunados en el sueldo. Les pagaban miserias y Lima no progresaba ¿Conoces la fábrica E.E?
- ¿La fábrica de muebles, aberturas y esas cosas?
- Esa misma
- Algo. He escuchado de ella solamente y sé que es el mayor emprendimiento de la zona-
- Bien- murmuró la mujer perdiendo su mano derecha dentro del bolsillo de su saco y tomando una tarjeta- Llámame cualquier cosa que necesites. Habría un puesto interesante allí para ti- le aseguró la mujer y Rachel se quedó observando el papel. Cuando lo volteó, pudo leer "Emprendimientos Eva" y regresó su vista a la mujer para agradecerle-
- ¿Está segura?- le preguntó ayudándola a levantarse y sintiendo la emoción recorrerle el cuerpo-
- Claro que si, Rachel. Visítame cuando gustes… Felicidades por tus hijos-
- Gracias- susurró la morena viéndola alejarse rumbo a la sala de partos y observó una vez más la tarjeta. La guardo con total cuidado dentro de su pantalón y fue en ese momento que notó aún llevaba toda esa ropa color azul.
Se encaminó directo al baño y luego se reunió con sus padres para observar tras un enorme vidrio, la respiración tranquila de sus dos hijos.
Eran las dos y media de la mañana cuando Rachel oyó su nombre en un grito y abrió los ojos descubriendo a Brittany corriendo hacia ella. Se puso de pie aún algo dormida y respondió a su abrazo con menos efusividad que la rubia.
- ¡Somos tías, San!- gritó Brittany despertando además a Shelby y Leroy pero no a Judy a Russel que descansaban unas sillas más alejados-
- Felicidades, Berry- la saludó Santana golpeando apenas su hombro con su mano y Rachel le sonrió antes de abrazarla- ¿Cómo está Quinn?
- Aún duerme… No era necesario que vinieran a estas horas-
- ¿Esa es la manera de agradecer, enana?- bromeó Santana mientras se acomodaba contra una pared y Brittany se recostaba contra ella en un abrazo-
- No quise decir eso, solo… Da igual. A Quinn le encantará verlas aquí- aseguró Rachel y segundos después se acercó una enfermera a decirles que Quinn había despertado y llevaría los bebés con ella por un largo rato.
Leroy despertó a Russel y Judy y todos se encaminaron a la habitación dónde Quinn se sonrojó al verlos entrar a todos juntos.
Clavó su vista en Rachel después de observar a todos y la morena se acercó a ella ayudándola a sostener uno de sus hijos. Mientras los abuelos, Santana y Brittany se deleitaban con el niño algo más alejados.
- Debemos pensar en los nombres- susurró la morena sentándose al lado de Quinn y acariciando la cabeza de la niña que dormía plácidamente antes las caricias de ambas-
- Bueno…me habías dicho que tenias algunos en mente ¿no?-
- Si pero…no sé. He pensado solo en la niña-
- ¿Lo has pensado? ¿O lo recuerdas?- preguntó Quinn alzando ambas cejas y Rachel se sonrojó apenas y se aclaró la garganta-
- Lo recuerdo….Recuerdo el nombre que le pusimos a tu muñeca cuando teníamos 9 y… aún me sigue gustando Beth para ella-
- Es el primer nombre de mi lista y créeme que me encantará llamarla así-
- Beth- susurró Rachel y sintió sus hombros ser invadido por un peso extra. Judy se colgaba de ella escuchando la conversación e interrumpió la misma-
- Beth Ellen Berry Fabray. Me encanta-
- No se llamará Ellen, mamá- murmuró Quinn entre dientes y Judy se quejó antes de volver a dejarlas solas-
- Y…. estaba pensando- comenzó Rachel con sus dificultad al hablar por los nervios y Quinn rió queriendo besarla justo en ese momento- si tu abuelo tenía el mismo nombre que el mío- recordó cuando Quinn una vez le mostró una foto de su difunto abuelo y le dijo su nombre. Rachel abrió los ojos y le dijo que le parecía raro que el de ella se llamara igual- no sé…A mi me gustaba su nombre-
- Y yo amaba a mi abuelo- aseguró Quinn y ambas se sonrieron antes de que Rachel escondiera su rostro en el cuello de la rubia-
- ¿Entonces?- preguntó Rachel sobre la piel de Quinn-
- Joseph Berry Fabray-
- Me lo imagino llamándole la atención ¡Joey no hagas eso!-
- Rachel- se quejó Quinn golpeándole el brazo y haciendo reír a ambas- ¿Puedes traerlo?- le preguntó a la morena por lo bajo y Rachel asintió alejándose de ella para ir en busca de su hijo. Lo tomó de entre los brazos de Russel y lo llevó con Quinn pero manteniéndolo contra su propio regazo-
- Bueno- dijo Russel observando a Quinn jugar con las manitos de su nieta y a Rachel dejarle besos a su propio hijo- creo que es el comienzo de una nueva familia ¿no?-
- Por supuesto- aseguró Rachel estirando su mano y tomando la derecha de Quinn para entrelazarlas-
Fue cuando el doctor ingresó a la habitación para confirmar la salud de los niños y dejar en claro que estaba todo bien y en dos días Quinn podía regresar a casa que, alejadas de las miradas ajenas, Rachel se recostó contra la rubia y dejaron a ambos bebés en medio para mirarse a los ojos.
- Te amo- se susurraron a la vez antes de invadir la boca de la otra con un beso que parecía marcar el comienzo de algo totalmente nuevo.
Hola ,Hola mis queridas lectoras! Espero les haya gustado el cap y esten muy bien...Rspondiendo rw:
- Me preguntaron qué pensaba de las fotos "prohibidas" de Lea y eso...pienso que es persona más allá de famosa asique puede hacer con su vida lo que quiera con el mismo derecho que todos hacemos lo mismo. E independientemente de eso, ya habrán notado que la amo asique...Gracias a ese guest por el rw!
- gabi. agron: no me gusta el drama, asique el que tendrá esta historia sera poco o el justo...
Muchas gracias por leer y más aun por comentar. Saludos!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen (solo los pensamientos hacia la srta Michele)
