When All is Lost One is Found. En Español.
Autora: Rinoaebastel
Capítulo 13: Pociones Explosivas.
Disclaimer: Harry Potter no es mío y no gano nada con esto, solo practicar en la escritura. Harry Potter es propiedad de JK Rowling.
AN: Esta historia puede contener escenas de los libros y de las películas de Harry Potter, pero no con el dialogo exacto, este ha sido reescrito u omitido. No está señalado.
Siguiendo las distintas líneas temporales, los sucesos de este capítulo ocurren a principios de Diciembre pero los he situado en Noviembre.
Finales de Noviembre, 1992
La clase traía consigo, los típicos sonidos de una hora doble de pociones. Los gorgoriteos de los calderos con sus pequeños estallidos y crepitares, acompañados con los golpes de los cuchillos producidos al cortar los ingredientes. Los vapores no eran tan densos como normalmente eran, debido a que no todos estaban en el mismo nivel con la poción. De un momento a otro, la clase se inundaría del olor de los proyectos.
Caminó alrededor de las mesas, estudiando cada caldero que pasaba, algunos de forma más intensa que otros. Respiró profundamente y apretó los dientes. La mitad de los idiotas que poblaban la clase habían hecho algo mal.
Concentró su atención en Longbottom, el cual se equiparaba a la bomba atómica que los Americanos usaron contra Japón en 1940. Si alguna vez tenía la oportunidad de poner nombre a un arma nuclear, la llamaría "El Longbottom". Si algo tenia tal poder para matar al mundo mágico, sin duda, ese chico podría hacerlo…y sin ser intencionado.
Lentamente, se acercó hacia "El Longbottom" y lo vio remover con más rapidez, empeorando la situación de la poción. Si no podía trabajar adecuadamente con él mirando, su aprendizaje acabaría en un abrir y cerrar de ojos. Especialmente, si realizaba todas las pociones de la misma forma que estaba preparando esta.
Un ingrediente se resbaló de la mano de Longbottom, y se resistió a llevar su mirada hacia el cielo.
—Deje de hacer tonterías, muchacho ¿Acaso quiere matar a todos los que están en la habitación con ese cerebro de serrín que tiene? ¡Tenga más cuidado!
—Y-yo… L-lo siento, Pro…Profesor Snape.
¿Dónde estaba la mocosa de Granger? Normalmente ella lo ayudaba. Aunque no le gustaba que lo hiciera, al menos se aseguraba de que el chico sobreviviera la clase cuando no estaba mirando. La vio por el rabillo del ojo. Estaba añadiendo el último ingrediente a la poción y parecía satisfecha de sí misma.
Su mirada se movió hasta Potter y Weasley. Su poción era un desastre, pero parecía que carecía de importancia para ellos. Cuando él estudiaba en Hogwarts, aprovechaba todo lo que podía, y se esforzaba al máximo con cada tarea que le asignaban. Esperaba que sus alumnos hicieran lo mismo y por lo tanto, le irritaba que no fuera como deseaba.
Incluso Longbottom buscaba hacerlo lo mejor que podía. Era un completo ignorante pero aun así lo intentaba.
Por todos los infiernos. ¿Acababa de elogiar a Longbottom? Se aseguró de que las llamas bajo los calderos no se habían congelado.
Suspiró y volvió a centrar su atención en Longbottom, el cual, estaba tan pálido como Nick casi decapitado.
—Deberías estarlo chico. Casi logras q…
Un fuerte crujido seguido de unos cuantos gritos interrumpió su reprimenda.
Se giró con rapidez y vio que una poción había explotado, su contenido había salpicado en las pieles de aquellos que habían estado alrededor, inundando la clase con una fragancia a piel quemada, y gracias a Merlín, junto con una pequeña cantidad de humo. Al menos la poción hinchadora había pasado el estadio más peligroso. Si no hubiera sido así…
Se estremeció internamente.
¿Qué demonios había pasado?
No. Eso no importaba ahora; primero tenía que ocuparse de los niños.
Con rapidez se situó en frente de su escritorio.
—Todos los que se han visto afectados formad una línea. Os daré el antídoto. —cuando no lo escucharon, levantó su voz tan fuerte como pudo. —¡Dejar de lloriquear y poneros en una maldita línea!
Se hizo el silencio en la clase, pero de vez en cuando, se escuchaban algunos gemidos mientras los estudiantes obedecían.
Primero los curaría y luego encontraría al culpable.
Respiró hondo. Sabía que ningún Slytherin haría esto en su clase. Eran conscientes de las consecuencias de ello. Y tampoco jamás habría pasado algo parecido en ninguna otra asignatura. Los Ravenclaws también eran conscientes del peligro. Valoraban el hacer las pociones correctamente, incluso cuando experimentaban, no arriesgaban sus notas por ello. Los Hufflepuff eran ingenuos, pero seguían las recetas al pie de la letra para evitar herir a alguien. Solo quedaba una casa por señalar y tenía sus sospechas enfocadas, en tres miembros en particular.
Empezó a arreglar el desastre de los estudiantes afectados, a cada uno que ayudaba, su rabia crecía. Este tipo de actos peligrosos no deberían permitirse.
Había sido inesperado. Siempre pensó que si ocurría un incidente en su clase sería por un Longbottom nervioso teniendo un accidente.
Los estudiantes eran demasiado jóvenes pera cursar pociones y lo había debatido con Dumbledore varias veces. Quería aumentar el rango de edad de sus estudiantes, solo dar clase a los más mayores, y excepcionalmente, permitir a algunos de segundo año. Dumbledore le dijo que lo consideraría pero hasta ahora, no había vuelto a sacar el tema.
Cuando curó al último estudiante, los obligó a sentarse en sus sitios. Caminó hacia el caldero que había explotado. Incluso si esta poción se hacía mal, no debería haber causado tantos daños.
Estrechó los ojos y miró dentro.
Su labio se torció, al mismo tiempo que hacía levitar el extraño objeto del fondo del caldero. Alguien había hecho esto a propósito y ahora tenía una prueba a su favor. Esa persona iba a pagar, y dado que esto era un invento muggle, sabía exactamente a quién culpar.
—¿Quién ha sido el idiota que ha osado tirar esto en una poción? —estaba molesto por tener que seguir tales normas cuando ya sabía quién era el culpable. —¿Os habéis dejado esta mañana el cerebro fuera? ¡Podríais haber matado a toda la clase, incluso a todo el castillo si la poción hubiera estado en otra fase!
Sus ojos se volvieron hacia Potter. El chico tenía una expresión neutral en su rostro, pero los ojos decían que era culpable. Tuvo que resistir el deseo de maldecirlo. Lily se habría enfadado por la acción de su hijo, pero su padre…No, su padre se habría reído.
Inspiró hondo y estiró su espalda. Todos los estudiantes agacharon la cabeza.
—¿Nadie va a dar la cara? Muy bien. —dijo. —Los estudiantes de Slytherin pueden marcharse. —cuando todos abandonaron el aula miró al resto. — Todos y cada uno de vosotros me dais asco. Habéis arriesgado la vida de vuestros compañeros por una supuesta broma. Quiero un trabajo extra, de la misma extensión que siempre. El tema será la poción hinchadora y sus peligros. Además, vais a escribir mil líneas que contengan la frase de: No tiraré objetos explosivos en los calderos. Lo quiero todo mañana y ahora largo de aquí.
Los estudiantes se marcharon, algunos murmurando mientras lo hacían. Quizás, si sufrían un poco por las acciones de Potter, les enseñaría a no encubrirlo. Y con suerte, también podría enseñarle a Potter a pensar en los demás, antes de hacer algo tan peligroso. Sí Dumbledore no iba a educarlo y solo iba a consentirlo, entonces tendría que ser él, el que le diera las lecciones.
Cuando todos abandonaron el aula, agitó su mano y lo clase quedó limpia. Momentos después, las mesas rotas quedaron como nuevas.
Respiró profundamente y caminó hacia su despacho. Necesitaba tomarse un pequeño respiro antes de la siguiente clase. Más Gryffindors, pero al menos, Potter no estaba entre ellos.
Detuvo sus pasos y miró hacia la puerta de su almacén. No lo había dejado abierto…
AN: Espero que os haya gustado, al igual que el pequeño toque de humor negro y sarcástico de Snape. Dejadme en los comentarios lo que pensáis, y ¡hasta la semana que viene!
