"Ríos de Amor"
En el castillo de la Luna Menguante, Sesshoumaru, Rin, Kazumi, Yaiza y el pequeño hijo de ésta, Usama, se encontraban cenando en el comedor, los dos habían compartido la increíble noticia con la gente que era importante y siempre veía por su bienestar. La vieja youkai no paraba de llorar, y Sesshoumaru se le hizo un gesto muy hermoso. Desde que era pequeño, esa mujer había visto por su bienestar hasta ahora. Mientras que Yaiza no dejaba de felicitar a la princesa, dos cocineros llevaron mas y mas platillos exquisitos para el fino paladar del demonio. Pasado un momento, Yaiza dio el aviso de que la vieja Su'ud necesitaba charlar con la princesa. Sesshoumaru se le quedo viendo extrañado y ella solo le sonrió para tranquilizarlo. Después de una hermosa velada, el demonio fue a darse un baño, estaba tan relajado y sumido en sus pensamientos que no sintió cuando su mujer lo estaba bañando. Sobresaltado, se giro para ver quién era y al descubrirlo, se tranquilizo.
-No deberías darme esos sustos, hermosa.- Ella solo se limitó a reírse.
-Lo siento, es solo que no me resistí al ver esa hermosa cabellera, tenía que tocarla.-
-¿Es solo la cabellera la que tenías que tocar?- El sensual ronroneo del youkai timbró en todo el cuerpo de Rin.
-No tienes remedio, Sesshoumaru… además, debemos moderarnos, hace 7 lunas que nos desconocimos totalmente.-
-Yo no le llamaría de esa manera, conocí todas y cada una de tus facetas como mujer.- Su hermosa voz aterciopelada estaba causando estragos en el cuerpo femenino.
-Vuelvo a decir lo mismo que te dije en nuestra noche de bodas… eres un demonio muy travieso.-
-¿Te molesta que sea de esa manera?- Al momento de girarse por completo, Rin enrosco sus brazos al cuello de este y rozo sutilmente su nariz con la de él.
-Para nada.-
Se concentro en la tarea de terminar de bañarlo y una vez fresco, se acostaron a dormir. Sesshoumaru le regalo un beso lleno de delicadeza y dulzura a Rin, ella le dio la espalda para que la abrazara por detrás mientras que él acariciaba el vientre de su mujer. Cuando el dios del sueño los sumió en un mundo de paz y tranquilidad, la gran Luna ilumino a la hermosa pareja que había sido bendecida con un futuro heredero.
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A la mañana siguiente, unas orejitas de perro estaban atentas escuchando todo lo que el Rey Kaliff y su padre charlaban. Al notar el semblante de frustración y enojo por parte de los mayores, supuso que no había buenas noticias. Las enormes puertas del salón principal del castillo Persa estaban cerradas con fuerza, Sesshoumaru se sentó al lado de sus familiares, Kaliff empezó a narrar lo sucedido y eso aturdió a todos los presentes.
-Asiria tiene grandes problemas… Dástan y Jamil me mandaron un pergamino en donde los enemigos estaban a punto de entrar sobre las fronteras de nuestro país y también han hecho muchos aliados...- Los murmullos no se hicieron esperar.
-¡Hay que detenerlos, su majestad!- Dijo un teniente persa que, como todos los presentes, estaban sumamente molestos y preocupados.
-Pero si intervenimos con rapidez, les daremos ventaja a sus aliados de atacarnos por otro punto de la frontera y dudo mucho que los príncipes puedan detenerlos.-
-Es mejor que regresemos a Persia, su majestad.- Otros murmullos llenaron aun más la estancia.
-No puedo poner en riesgo el bienestar de mis hijas…-
-Además, la Princesa Rin esta de encargo y sería muy riesgoso que regresara.- Refuto Nassau desde un punto cercano al rey.
Los murmullos y discusiones continuaron aturdiendo los agudos oídos de los demonios. Pasada media mañana, todos salieron con una decisión en pié. Ambos príncipes estaban conversando con su padre, y Kagome se acerco a saludarlos con mucha amabilidad. Inuyasha se fue junto con la princesa a dar un paseo, diciéndole que tenía una sorpresa para ella. Subieron por una vereda rodeada de hermosos arboles de sakura, se encontraba muy impaciente ya que su prometido no le quería decir de que se trataba.
-¡Dime qué es!- demandó abrazando un brazo del medio demonio quien le había brindado una sonrisita burlona.
-¡Keh! Siempre tan desesperada…-
-Como deseo que tengas ese bendito rosario de nuevo.-
Entre bromas y uno que otro cariño, siguieron subiendo y los ojos de la princesa centellearon emocionados ante el hermoso paisaje: En la cima de la vereda, varios árboles de sakura apoyados con uno que otro sauce llorón como si de unas cortinas se tratasen, rodeaban un hermoso arroyuelo de aguas cristalinas, que desembocaba en un tanque natural lleno de hermosos y coloridos peces, todo el suelo estaba cubierto con un hermoso pasto verde, y sobre éste descansaban los pétalos caídos y algunas flores. Se giro hacia la derecha y desde ahí se podía observar la hermosa vista de la bahía y las aguas del mar que estaban muy tranquilas. La brisa marina los envolvía y relajaba por completo. Kagome no daba crédito al maravilloso lugar al que Inuyasha la había llevado, lanzándose entre sus brazos le dio un beso lleno de amor.
-Es un lugar maravilloso… ¿Pero cómo- el puso un dedo sobre sus labios, sus ojos dorados la miraban con ternura.
-Quise darte una sorpresa y… hablé con Nassau para decirle que aquí es donde quisiera celebrar nuestra boda.-
-Inuyasha…-
Este sin más, rodeo su cintura y selló sus labios con los de ella, rozando sus colmillos entre la fina carne de sus labios sin intención de lastimarla. Ante los rayos de un imponente sol, la sentó en su regazo mientras admiraban y disfrutaban la tranquilidad del lugar. La desbordante felicidad estaba apenas por comenzar para ellos. Ya no había más sufrimientos, solo ellos dos importaban en ese instante.
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Rin caminaba por los jardines de su padre cuidando al tigre, ahora estaba más inquieto que nada y eso le resultaba algo cansado, ya que en su estado no podía correr como estaba acostumbrada. Acostándose entre las flores, se coloco al tigre sobre su cuerpo mientras lo acariciaba con suavidad, la pequeña creatura comenzó a olisquear su vientre y rápidamente, se quedo sentado al lado de ella, Rin se extrañó de su comportamiento y al vislumbrar frente a ella la media luna de su esposo, se sentó y dejo que la acompañara.
-¿Problemas con él?- le dijo Sesshoumaru mientras le hacía cariños al tigre.
-Pues… creo que ya no me quiere.-
-Imposible… nadie puede resistirse a ti hermosa.-
-Es que antes de que tú llegaras, lo acosté sobre mí para poder acariciarlo mejor y me empezó a oler. Después, se quito de y se sentó al lado mío. Me evadió.- La tristeza con la que hablaba Rin hizo que al demonio se le encogiera el corazón y le dio un abrazo que la obligo a sentarse sobre sus piernas.
-Se acaba de dar cuenta de que estas embarazada, y se siente algo… limitado.-
-Pero ya no me quiere… se aleja de mí.-
-Solamente tiene miedo, hermosa. Pero veras que pronto se acercara a ti.-
Ella solamente le sonrió y siguieron abrazados. Unos sirvientes la llevaron con la vieja Su'ud, que con mucha alegría la abrazó. La sentó sobre una cama improvisada de adobe cocido, examino todo el cuerpo de la princesa y también su vientre. Al pararla, empezó a hacer cánticos extraños por todo el cuerpo de Rin.
-Te preguntaras porqué lo hago, ¿No es así?-
-Me da mucha curiosidad…-
-Estoy creando un aura de protección sobre ti y por tu cachorro.- Rin se sorprendió.
-¿Cómo es que tu…?-
-Nassau sabe muchas cosas desde que pisamos esta tierra. Y precisamente por él me he enterado que tu esposo es un gran y fuerte guerrero. Lo que le dará orgullo y alegría es saberse padre de un varón… su primer varón. –
-¿Pero y si es una niña?-
-Seria su princesa mas adorada, Rin… Por este momento no puedo percibir con sencillez de qué se trate, lo que sí, es que te cuides de la mujer de Asiria y que por ningún motivo te dejes provocar por ella… De todos modos, te estaré protegiendo.-
-Gracias nana Su'ud. En verdad te lo agradezco.- Se acerco aun más hacia la sabia anciana y la abrazo con fuerza. Ella solamente la recibió con mucho cariño y al separarla dijo.
-Y es preciso que vayas con un medico youkai, niña. Por tu seguridad y también para cuidarte.-
Rin solo le sonrió y se fue corriendo hacia en donde estaba su esposo. Se topó con su hermana y fueron juntas al jardín. Al reunirse todos, estaban a punto de planear todos los preparativos de la boda que iba a celebrarse dentro de 3 días más hasta que tres soldados kitsune entre ellos un Shippo con rasgos más masculinos y esos ojos vivaces que siempre lo caracterizaron arrancando suspiros entre las jovencitas del palacio youkai. Reverenciaron a Inutaisho y uno de ellos llamado Keitaro habló.
-Mi señor, hemos recibido un pergamino del ejercito del Este. Un extraño clan de demonios viene hacia sus tierras y planea contraatacarlo.- Las dos princesas inhalaron aire con fuerza al escuchar lo que el soldado les había dicho.
-¿Con qué propósito?- El rostro de Inutaisho se había endurecido.
-Tomar el poder y convertirse en uno de los clanes más poderosos de todo Japón.-
-¡Keh! Eso si sobreviven… no les dará tiempo ni de ocultarse.-
-No los conocemos Inuyasha, no debemos subestimar su poderío.- La voz de Sesshoumaru había sonado fría y monótona. Rin comenzó a pensar lo peor al saber que pretendían atacar a Lord Inutaisho. Ella se aferro al cuerpo de su demonio transmitiéndole todo el temor que le causó tremenda noticia.
-Pero si comenzamos a idear nuestras estrategias de seguro tendremos más éxito en el campo de batalla.- dijo Shippo sumamente seguro ante todos los presentes. Inutaisho lo miro muy complacido ante sus palabras.
-¿Y entonces qué sugieres Shippo?-
-Esto es lo que haremos.-
Los cuatro individuos se fueron al Palacio de las Tierras del Oeste y solamente se quedaron Kagome y Rin junto con el sacerdote, que las veía sumamente preocupadas por lo que estaba por comenzar. Se fueron a los aposentos de su padre para acompañarlo un momento mientras dejaban pasar el resto de la mañana y la tarde. Cuando los rayos del sol disminuyeron un poco. Rin salió a dar un paseo por toda la extensión del palacio, mientras caminaba, no pudo evitar imaginarse a Sesshoumaru con su cachorro en brazos, llenándolo de muchos cariños y besos por toda su tierna cabecita, suspiró y se llevo las manos al pecho justamente en donde se encontraba su corazón. Una opresión incomoda en el pecho la hizo cerrar los ojos con fuerza tratando de evadir los pensamientos de que lo iba a perder… Tenía que estar presente al momento de que el fruto de su amor llegara a este mundo. Una lágrima silenciosa resbalo por su mejilla deteniéndose en su mentón.
-"Por favor Kami-sama… que no les suceda nada al Señor Inutaisho y a sus hijos…"-
Soltó un suspiro tan largo que no se dio cuenta que Kaliff había llegado hasta donde estaba. Mirándose a los ojos, ella rompió en llanto entre los brazos de su padre, éste solamente atino a abrazarla y arrullarla como una niña pequeña, dejando que se desahogara. Regresaron hacia el castillo y la dejo dormir en donde antiguamente fuera su habitación. Nassau lo esperó fuera de su habitación mirándolo con expresión preocupada.
-¿Qué ha sucedido, Majestad?-
-Mis hijas acaban de enterarse que le han declarado la guerra a los demonios.-
-¡Santo cielo!-
-Y lo peor de todo es que los príncipes pueden irse a combate…-
-Solo esperemos que todo salga bien, son criaturas con gran fortaleza.-
-Que Alá te oiga Nassau…-
Entre plática y plática, dejaron descansar a la princesa. Kagome se reunió con Kouga y Sango en el ala Sur del Castillo, esperando a Inuyasha para poder charlar acerca de lo sucedido, su semblante de preocupación no desaparecía con nada, el solo pensar que podría perder a su hanyou la había asustado. Rin se había despertado y bajo con ayuda de Yaiza al ala Sur, Sango se acerco con una taza de té mientras esperaban noticias de ellos. Entre explicaciones del demonio lobo y también de la antigua taijika, lograron entretenerlas a ambas, pero cuando el viento meció las hojas de los arboles con fuerza, un olor a madera y menta hiso que Rin volteara hacia la trayectoria del viento topándose con esos ojos dorados que le transmitían calor y protección. Sin ningún cuidado, empezó a correr hacia él, sin contener las lágrimas que se habían agrupado en sus lagrimales, él solamente la envolvió entre sus brazos para darle un fuerte abrazo mientras la alzaba. Inuyasha siguió caminando hacia Kagome, y ella solamente se puso de pie para abrazarlo con mucha fuerza. Él solo la abrazo con una sonrisa triste posada en sus labios y se la llevó a otro lado, dándoles más privacidad a su hermano y su esposa.
Rin seguía sin poder contener sus lágrimas y él estaba perdido entre las cuencas esmeraldas de su mujer, sin querer despegarse de su abrazo, la puso en el suelo. Con el cuidado necesario de no rasgar la delicada piel de su rostro con sus garras, Sesshoumaru limpió sus lágrimas y dejó que ella recostara su cabeza en uno de sus hombros, repartió muchos besos en su frente para tratar de tranquilizarla.
-Está bien Rin… no sigas llorando preciosa.-
-Tengo miedo a saber qué decisiones han tomado… sé que su responsabilidad de proteger a lo que más aman en esta vida es como una ley. Pero si tú llegaras a faltarme yo me moriría… ¡Sesshoumaru tengo miedo a perderte!- La ternura y sensibilidad transmitida por parte de Rin logró que se le inflamara el pecho de felicidad y sobre todo el amor. Le estrechó la cintura mientras acariciaba una hebra de su cabello negro.
-No sucederá eso mi amor… pase lo que pase, estaré contigo siempre.-
Se besaron con una ternura y amor indescriptibles sin dejar de estar abrazados, restándole importancia al tiempo transcurrido.
Alguien los observaba desde la última ventana de arriba, asqueada con la escena, Savannah se quitó de ahí y se sentó en un escritorio de adobe. Tomo un pincel y un pergamino para comenzar a escribir apresurada, al terminar de redactar dicho pergamino, un cuervo enorme de imponente plumaje negro se paró en su ventana.
-¡Vaya! Ya era hora de que llegaras… dáselo a tu amo y espero mi recompensa por esto.-
El ave solo chilló y volvió a emprender el vuelo con enorme gracia, perdiéndose entre las grandes copas de los árboles en dirección desconocida. Tomó un espejo para admirar su rostro, el cual tenía una cicatriz algo visible en su mejilla derecha, endureció sus facciones mientras delineaba el contorno con los dedos. Volvió a situarse sobre la ventana y ahora observaba a las felices parejas demostrándose todo su amor, con mucho rencor miro la silueta de Rin, que estaba cepillando el cabello de las gemelitas siendo observada con mucha devoción por el demonio de cabellera blanca. Una jovencita toco sus puertas y de mala gana le indico que pasara.
-¿La princesa no desea bajar?-
-¡No! ¿Desde cuándo mi tío acepta a muchachitas ESTÚPIDAS?- La muchachita, cansada de su amargura y soberbia, le contesto.
-¡Desde que dejó de consentir a su MALCRIADA sobrina que no sabe hacer nada más que volar como "mosca muerta" alrededor de los hombres!-
Inhaló aire con fuerza y al momento de reclamarle, solo escucho un fuerte portazo, chillando y gritando de coraje y desesperación, comenzó a reventar todas las esencias y perfumes de su habitación. Con el rostro bañado en lágrimas de impotencia y temblando de ira, se miro en su enorme espejo de bronce, admirando su exuberante figura, mostrando a una Savannah totalmente desarreglada y con las líneas de khol desvanecidas derramándose junto con sus lágrimas.
-¡Juro que Sesshoumaru y Rin JAMÁS serán felices! … De eso me encargo YO.-
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Pasaron varias semanas en las que los preparativos de la boda estaban totalmente acabados, el hermoso jardín en donde se celebraría la boda estaba decorado entre lienzos blancos y de rosa coral, grandes cestas de pétalos de sakura estaban depositadas a los lados de una mesa de piedra blanca, encima de esta, se hallaban unos hermosos cristales, henna dorada, extractos minerales y varias conchas de mar para la representación marital. Los sirvientes estaban contentos y se encontraban sacando sus mejores ropas para la celebración nupcial.
En el castillo de la media Luna, Rin se había despertado más temprano, se baño rápidamente y bajo con Yaiza a desayunar, aunque apenas tenía dos meses de embarazo, se le notaba un tenue abultamiento en su vientre, ahora usaba kimonos de la más fina elaboración, dignas de la realeza japonesa, pero en vez de llevar un obi ajustado como se es acostumbrado a usar, estaba enlazado en un gran listón rojo para que no se abriera. Comía más de lo habitual ya que el cachorro estaba en su etapa de desarrollo. Kazumi le llevo un hermoso kimono blanco con un listón de color durazno formando una especie de obi, las mangas estaban decoradas con hermosas ramificaciones de hilos dorados y en cada punta, tenían pintados con bastante precisión unas bellas flores del mismo color del listón. Esa misma decoración sobresalía de la parte baja del kimono, Rin se quedo impresionada y le dio las gracias muy efusivamente. Termino de comer y le llevaron un té para relajarla, mientras disfrutaba de él, se quedo pensando en el nuevo comportamiento de su pareja, aunque no había pasado mucho, ahora se encontraba más distante y serio, tal vez porque tenía muchas cosas que pensar por las amenazas del nuevo clan de las montañas.
Con un suspiro, se levanto y empezó a caminar por el enorme jardín, el cantar de las aves la mantenía entretenida y no se había fijado que su esposo ya se había despertado. Un soldado le hacía compañía cuidando de que no le sucediera nada. Mientras platicaba con él de los acontecimientos de la guerra, Sesshoumaru ya se encontraba a un lado, mirando muy seriamente al soldado, éste solamente los reverenció y con mucha vergüenza se retiro a toda prisa.
Una vez estando solos, ella lo miro totalmente confundida ante su actitud y él la observaba con algo de reproche.
-¿Qué te ocurre?-
-Más bien que te ocurre a ti… te descuido por un momento y viene un estúpido aprovechándose de que yo no estoy cerca.-
-¿Cómo te atreves a pensar eso? Últimamente has estado comportándote muy raro…-
-No es verdad.-
-¡Claro que sí! Y encima te pones celoso de cualquier hombre, macho, ¡Lo que sea que se me acerque! ¿Sabes qué? Iré a mi habitación… No quiero pelear contigo.-
El la vio caminar lentamente hacia la entrada del Palacio con mucha elegancia, sin despegar su vista de su figura, suspiró.
-Rin… vuelve acá.-
-No Sesshoumaru, recuerda que tengo que arreglar a mi hermana.- Sin darse cuenta, él ya la había abrazado por detrás dejando sus manos sobre el pequeño vientre de Rin. Ella lo miro por encima del hombro y con voz suave le habló.
-¿Me puedes soltar?-
-¿Por qué?-
-Por favor… y además me tienes algo aturdida…no quiero que te comportes como un desconocido en el cual no sé si pueda confiar, te amo y creo que eso ya lo sabías.-
-Si… perdóname.-
Con un corto beso, se separo de él y subió a desenredar su larga cabellera, se perfumo con esencia de flor de loto y salió del Palacio con la compañía de Kazumi, ambas venían enlazadas del brazo, los soldados persas que cuidaban la zona, las llevaron hacia las puertas del Castillo y les indicaron que las dejaran pasar, todo estaba hecho un caos, varios sirvientes corrían cuidando cada mínimo detalle. Subieron hacia la habitación de Kagome y la abrazo con fuerza. Se dedico a llenarla de aceites para suavizar su piel, le prepararon el baño y se esmeraron a dejarla preciosa y muy presentable. Volvieron a colocarle aceites y dejaron que durmiera un poco más. Rin volvió a entrar en la que era su habitación y se quedo dormida.
En el Palacio de las Tierras del Oeste, Inuyasha alistaba sus ropajes para el día más importante de toda su vida. Las hijas de Sango y Miroku fueron a sus aposentos y lo obligaron a que se dejara desenredar su plateada cabellera, ambas disfrutaban de charlar de la hermosa ceremonia y le hicieron preguntas que lo dejaron totalmente abochornado. Con el regaño de su madre, las dos muchachitas fueron obligadas a ir a darse un baño. Shippo entro junto Miroku y le desearon un feliz matrimonio. La alegre carcajada del zorro kitsune hizo voltear a los dos aludidos.
-¿Qué sucede Shippo?-
-Recordé las innumerables veces en las que tú y Kagome se peleaban cuando estábamos tras la perla de Shikon… aunque sabias que, Kikyou estaba viva, no dejabas de preocuparte por ella.-
-Lo sé… Sango fue quien me abrió los ojos al ver que ella me había abandonado.-
-¿Qué fue lo que pasó cuando saliste tras su búsqueda?-
FLASH-BACK
Corría y brincaba ágilmente sorteando árbol por árbol, las enormes nubes retumbaron con fuerza anunciando una terrible lluvia. Su aroma se estaba desvaneciendo poco a poco, entre mas olfateaba, menos se podía percibir su aroma. Al terminar de sortear árboles y correr con excesiva rapidez, se topó con un campesino que labraba su huerto con mucho esmero, la zona en donde residía estaba cerca de una gran bahía, en donde el muelle se convertía en una especie de mercado para los que iban en barcas a comprar los alimentos que el campesino mismo se encargaba de abastecer. Inuyasha se acerco hacia él con mucha tranquilidad y el campesino, al verlo, le dedico una sonrisa recordándolo como el que había derrotado al demonio de Naraku.
-¿Qué desea joven Inuyasha?- Él se sorprendió cuando lo llamo por su nombre.
-Vengo a preguntarle si no ha visto por aquí a…-
-¿A la joven que se parecía a la antigua sacerdotisa de la aldea que protegía la perla?-
-Así es…-
-Mi hijo me ha dicho que la había visto caminar muy cerca del muelle, déjeme llamarlo para preguntarle qué fue exactamente lo que sucedió.-
Entro hacia su hogar y de la choza salió un niño de al parecer 11 años.
-Bien niño… necesito que me digas hacia qué dirección se ha ido la reencarnación de la sacerdotisa.-
-Bueno…- el niño dudo un instante- se veía algo dolida, inclusive tenía los ojos algo rojos, pude observar que un señor con ropas muy extrañas se le acerco preguntándole si le ocurría algo. Ella solamente le dijo que quería irse de este lugar y dos señoras se le acercaron para envolverla en una rara tela. Con ellos había otra joven, de unos ojos verdes muy lindos…"-¿Acaso seria Rin?"- Pensó Inuyasha y siguió mirando al muchacho con atención.- Ya bien cubiertas con mantas y cosas raras, se metieron en una barca demasiado grande, y cuando volvi a mirar hacia adelante, esa cosa de madera ya se encontraba muy lejos de aquí.-
Los ojos del hanyou se crisparon de dolor y confusión, le agradeció a la famila y presurosamente corrió al muelle. Histéricamente empezó a preguntarle a todos los presentes si la habían visto marcharse. Su corazón se habia congelado cuando todos le habían dicho que se fue con los "Cara de bronce".
Mirando hacia el horizonte, las gotas empezaron a caer fuertemente. Gracias al sonido que hacían las gotas cuando impactaban sobre el suelo, Inuyasha no se percato del ruido que hizo su corazón al volverse a romper en mil pedazos….
END FLASH-BACK
-No sabía que fuiste a buscarla.-
-Pero cuando regreso, sentí que era la oportunidad perfecta para jamás dejarla ir.-
-Y tienes mucha razón… bueno, será mejor que te apures porque Lord Inutaisho se esta desesperando.- Ambos hombres se habían encaminado a las puertas corredizas de la habitación.
-Si, en un momento voy.-
Siguió meditando y se entretuvo arreglando sus cosas para su ceremonia.
Los tenues rayos del sol ya no pegaban con tanta fuerza al suelo y calentaban de una forma muy acogedora. Varias personas habían subido por la ladera encontrándose con el maravilloso paisaje y se sentaron en las grandes mantas colocadas sobre el suelo. Inuyasha ya se encontraba vestido con un haori blanco, se encontraba sumamente nervioso y el sacerdote le había pedido que se tranquilizara. Sesshoumaru y Rin se encontraban algo distantes, pero él no dejaba de admirar la belleza de SU humana, detallaba cada gesto y acción que efectuaba, se miraba excesivamente hermosa con ese kimono blanco que Kazumi le había regalado, si por él mismo fuera, se quedaría mucho tiempo admirándola deteniéndolo momentáneamente.
Rin estaba un poco distraída, absorta en lo que continuaría más adelante. Se pusieron de pie y vieron caminar sobre la alfombra de seda blanca la figura de la Princesa Kagome. Llevaba puesto un kimono de hermosa seda color crema con hermosos dibujos de pétalos bordados en hilo rosado. El obi era de color lila y tenía figuras muy hipnóticas para la vista de todos, su hermoso cabello negro estaba recogido en un hermoso y delicado moño en donde una peineta de perlas lo sujetaba, unos mechoncitos rebeldes salían dándole un aire de rebeldía juvenil, avanzo algo nerviosa hacia su futuro esposo y llego hacia donde estaba, se giraron para tomarse firmemente de las manos y dar paso a que la ceremonia comenzara.
Entre humo perfumado y oraciones por parte de las sacerdotisas, Nassau empezó a bendecirlos y a pintar sus manos con la mezcla de henna, formando una unión instantánea, los novios se hincaron para que el sacerdote terminara de convertirlos en marido y mujer. Los dos tomaron vino de la misma copa y regaron un poco al suelo, sellando su hermosa unión con un beso.
Todos los invitados estallaron en aplausos, Kagome no pudo contener las lágrimas de felicidad ante la nueva etapa de su vida. Inuyasha era felicitado por los miembros de su familia, y recibió un fuerte abrazo por parte de Miroku. Sesshoumaru esbozo una sonrisa de serenidad al momento de acercarse a felicitarlo. El hanyou le devolvió la sonrisa y se quedaron en el lugar para dar comienzo al festín de la ceremonia. Rin ignoraba olímpicamente al demonio que trataba de pedirle perdón de nuevo por lo de esta mañana, Kazumi solamente se carcajeo al notar que su "niño" se sentía peor que un cachorrito regañado, le paso un gran plato de pescado y arroz a la princesa y la obligo a alimentarse. Sesshoumaru, que estaba disfrutando de un delicioso té, se acerco al cuerpo de su hembra para rodear su cintura con el brazo libre que le quedaba. Dejándose vencer, recargó su espalda contra el pecho de su esposo, disfrutando de la hermosa tarde.
-Debes entender que he estado muy preocupado por la situación de la guerra… y lo que menos he querido es dañarte con mi ausencia.-
-Ya lo sé, pero puedes dedicarnos un poco de tiempo. No te pido que te quedes con nosotros todo el día, pero con verte aunque sea un instante cada mañana me conformo.-
-Rin, estamos por iniciar una guerra…-
-Entonces no te molesto y mejor sigue planeando tus estrategias, pensé que podíamos disfrutar del crecimiento de nuestro hijo, pero tienes razón.- Quitó los brazos de él con brusquedad y se intentó apartar, pero Sesshoumaru no la había dejado.
-No quise decir eso, quédate por favor.-
-No gracias, prefiero dar un paseo.-
-Rin… tú sabes que te amo.-
-Yo mas Sesshoumaru, pero últimamente… me cuesta trabajo creer que en verdad me amas.-
Sin decirle nada mas, la soltó para ver como se alejaba, si la dejaba descuidada mientras partían a la guerra, no se iba a perdonas si en algún momento le sucediera algo a ella y a su cachorro.
Pero lo que Sesshoumaru no sabía es que le iban a dar el susto de muerte más importante de toda su vida.
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Varias tiendas de campaña se encontraban desplegadas sobre el valle de grandes montañas, justamente en el límite de las Tierras del Norte, criaturas parecidas al hombre pero con orejas similares a las de los demonios perro, estaban practicando sus tácticas con lanza y espada, otros se encontraban cuidando a sus acompañantes, los lobos. Una caravana persa estaba llegando a la tienda principal, y todos los hombres los rodearon. Al ver salir de los telares del diván una figura femenina, los ojos de los presentes centellearon de lujuria y admiración. Un hombre de cabello negro hasta la espalda y dos marcas en la frente salió de la tienda y con un imponente rugido los hizo volver a sus actividades. El nombre de aquel guerrero era Haru, un imponentedemonio lobo semejante a Kouga, pero de un linaje mas alto, su símbolo de linaje ademas de ser las marcas en su frente, tenia una especie de marcas verticales de color rojo sangre sobre los ojos, muestra de ferozidad y sobre todo, crueldad. La miró y sin nada de delicadeza, sus fuertes brazos la jalaron pegándola a su cuerpo.
-¿Te encanta provocar a mis hombres, verdad Savannah?- le dijo al comenzar a posesionarse a besos de su cuello.
-¿Vine a charlar o a acostarme contigo?- inquirió con una gran sonrisa.
-Puede que a ambas, tu aroma me indica que estas un poco… ansiosa.-
-Como sea, vine a charlar contigo acerca de algo que tal vez pueda interesarte…- se soltó de su agarre y se acostó en una pose demasiado provocadora en la cama que tenía el demonio, tentándolo a aproximarse a ella.
-Comienza a hablar, estoy demasiado ocupado.-
-Al parecer tienes mucho rencor hacia los demonios perro…-
-Y no te imaginas cuanto… Nunca le perdonare a Inutaisho el haber matado a mi padre como una alimaña, y a Sesshoumaru lo aborrezco por creerse el "intocable" de toda la nación… ¡Ja!, es un imbécil.-
-¿Es celos lo que percibo?- dijo Savannah juguetona y el demonio lobo le sonrió socarronamente.
-Limítate a decirme lo que quieres.-
-Está bien… me imagino que sabes que Lord Sesshoumaru está casado.-
-Sí, dicen que es una hembra preciosa.- Al decir esto, Savannah endureció su rostro haciéndolo reír.
-Y también que tendrán un hijo…-
-¿A qué quieres llegar?-
-Es simple, si Sesshoumaru se entera de lo que te voy a decir puede debilitarse y tú podrías triunfar en esta guerra.- Él cruzo los brazos, y la miró escrudiñando su figura.
-Entonces…-
-Quiero que quites a la Princesa Rin de mi camino y así ambos podremos obtener lo que queremos. Tú el poder y yo a Sesshoumaru.-
-De acuerdo, pero si el perro ése no es capaz de asesinarte cuando llegue a rescatar a su hembra, te cazaré y me divertiré contigo antes de matarte.- La amenaza proveniente de él hizo que a Savannah le dieran escalofríos.
-¿Entonces es un trato?-
-Solo si aceptas a cerrarlo como es debido.- Su voz provocadora inundó los oídos de la Asiria y la vista imponente del hombre desnudo la hizo hiperventilar. Entre carcajadas y ordenes masculinas, cerraron el trato como sólo ella sabía hacerlo.
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Por la noche, Rin estaba sentada en su hermoso tocador desenredando su negra cabellera, su esposo la estaba mirando embelesado acostado desde la inmensa cama y ella le sonrió.
-¿Pasa algo amor?-
-Sí, si pasa algo.-
-¿Qué es?- Al querer voltear hacia donde estaba, no lo vio acostado y comenzó a buscarlo rápidamente, pues la brisa nocturna apago todas las velas de la habitación.
-Te ves aun más hermosa que nunca.- Rin brinco un poco asustada al sentir que la cargo en vilo, se sentó junto con ella en el borde de la cama y con sus garras comenzó a trazar caminitos sobre el pequeño bultito que se asomaba en el vientre de ella. Le arrebató un beso que la dejo sin aliento y acerco aun mas su rostro rodeándolo del cuello, pero se frenó en seco cuando sintió los dedos de él tomar uno de sus pechos.
-Mi amor, perdón pero… no puedo.-
-¿Te duelen?-
-Si… perdóname.-
Él le sonrió y se acostaron abrazados, Sesshoumaru no sabía cómo decirle que todo el consejo de su gente había tomado una decisión. Rin, sintiendo que él le ocultaba algo, lo animo a decirle lo que no se esperaba.
-Ya tomaron una decisión y, viajaremos al área amenazada por esos rebeldes. Será dentro de una semana…-
Rin se sentó bruscamente en la cama dándole vueltas a la noticia, y sus lágrimas comenzaron a brotar al imaginarse que lo iba a perder. Sesshoumaru la abrazo instintivamente y llenando de besos su cabeza, logro tranquilizarla.
-No quiero perderte mi amor…-
-Y no lo harás Rin, llegaremos tan pronto terminemos de exterminarlos, ahora descansa, no te hace bien preocuparte, ni a nuestro cachorro.-
-Está bien, pero abrázame…-
Cumpliendo el mandato de su esposa, se dejaron llevar por los brazos de Morfeo con rapidez.
La inminente desgracia estaba por asomarse en las Tierras del Oeste, pero un rayo de esperanza era lo que mantenía con fuerza a todos los presentes.
La guerra entre los clanes era solo el comienzo…
CONTINUARA…
Hola mis muchachas y muchachotees :'D Perdonen la espera pero tuve MUCHISIMOS examenes, en uno de los cuales sake un horroroso 5 T_T. Bueno, seré breve ¿Ok? En este chapter me dio algo de trabajo escribirlo ya que tenia un minimo de inspiracion de un 15% ¿Y saben? No fue nada agradable porqe estaba mega presionada cn los examenes y pff! Se esfumo! asi por completo. Pero bueno, espero que les guste porqe a mi no, de echo siento qe le faltan mas cosas pero ya esta :D Recalco, ESPERO QUE LES GUSTE! Muchos saludos a: KaitouLucifer: Te qieero mil amiguisiimaaa! Graciaas por apoyarme cuando te he necesitaadoo! Erees suupeer! sakuritaflower94: Ni que decir de ti! Tbmn muchisimas graciaas! Eres increibleee! Megara-1307: Saludisiimos y tu historia tmbn me tiene ansiosa! aiko11 : Gracias por pasar nena! espero verte pronto ^^ Reira Tendo: Espero qe sea de tu agradoo ^^ Serena Tsukuno Chiba: Este fic es dedicado esplendidamente a Inu y Kag ^^ tqm bueno, la historia dentro de poco tendra su fin asi qe... SE ACEPTAN SUGERENCIAS E IDEAS HAHAHAHA Sin mas, me reetiiro xD Tareeaa Realizada :D Los qieeroo ^^ Vero-Sesshking 3
