LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI; SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA LA REALIZACIÓN DE ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA.
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REVELACIONES II
—Andando entonces…— mencionó el mercenario comenzando a caminar hacia la dirección en la cual la azabache miraba.
Kagome exhaló pesadamente… temía a lo que vendría cuando tuviese los tres fragmentos juntos, pero aun así los necesitaba… además; este fragmento tenía algo diferente a los anteriores… era puro.
Caminaron todavía un largo tramo y tras cada paso la distancia se acortaba… el fragmento parecía esperarla, pues éste nunca se movió de su sitio.
—Es ahí…— mencionó la azabache al observar un gran lago de cristalina agua, que era rodeado por la reverdeciente naturaleza del bosque por el cual viajaban… era un lugar en apariencia tranquilo.
El moreno detuvo su marcha en el lugar —pues aquí no se ve nada…— dijo y volteó a ver a la confusa chica que lo seguía.
—Es aquí… no puedo equivocarme…— le aseguró mientras dirigía sus pasos al borde del lago.
Los azulinos ojos del guerrero la siguieron en su recorrido. Frunció el ceño ante una extraña advertencia que le lanzaba su cuerpo —aléjate…— ordenó de pronto.
—¿Qué?— cuestionó sin entender el frio tono que usó. Su cuerpo se tensó al sentir como el suelo en el cual permanecían parados temblaba ligeramente…
Bankotsu se acercó a la azabache y de la mano la alejó de la orilla, pues ella parecía muy atenta al cuerpo que se apresuraba a salir del fondo de ese lago y no prestaba atención al peligro que pudiese representar…
Kagome volteó a verlo encontrándose con una mirada seria por parte del guerrero… —es él ¿cierto?— le cuestionó mirando ahora lo que parecía ser una gran ostra emerger completamente del agua.
Ella solo asintió… —nunca había visto algo así… — reconoció —…aunque es extraño porque…
—He estado esperando por ti…— interrumpió una gruesa voz al mismo tiempo que la gran ostra se abría dejando ver a una especie de ser humano en el interior…
Ambos jóvenes guardaron silencio y lo observaron, Kagome extrañada y el mercenario de una forma analítica…
—¿Y tú quién demonios eres?— cuestionó luego de unos segundos, de una forma completamente altanera el orgulloso guerrero.
Una media sonrisa se formó en el añejo rostro del ser frente a ellos… —creo que deberías cuidar tu forma de hablarme jovencito…de lo contrario podrías arrepentirte— amenazó en forma tan sutil que al mercenario le sonó a burla.
—Mph… ¿arrepentirme?... — repitió irónicamente —…nunca he hecho tal cosa, y dudo mucho que un anciano como tú logre lo contrario.
—Pues eso, está por verse…— respondió ahora en claro tono molesto al mismo tiempo que su cuerpo brillaba y parecía mutar a una forma completamente diferente a la humana que tenía…
Tras pocos segundos la luz se desvaneció quedando sobre la enorme ostra un ser que solo podía definirse como un enorme cráneo con diversas puntas saliendo bajo él… Kagome nunca había visto algo semejante, pues su cuerpo brillaba cual diamante puro. A la azabache de verdad le sorprendía la forma tan fácil en la que Bankotsu entraba en conflicto, pues de verdad ella dudaba que el ser que tenían frente a ellos, buscara problemas….
Bankotsu esbozó una sonrisa confiada… el nuevo reto… supuso.
—Espera Bankotsu…— se apresuró a hablar pues entendía ya sus intenciones…
—Deberías escucharla, si valoras tu vida… — advirtió con burla el ser que aún mantenía en misterio su nombre.
—A mí no me pareces la gran cosa… — le aseguró girando su gran arma para sostenerla firmemente con una sola mano. Estaba completamente confiado.
—Entonces nada perdemos con comprobarlo…— dijo para lanzar sobre el moreno lo que parecían ser lanzas de diamantes, logró tomar desprevenido al joven y aun así, éste logró evitarlas…
Tras una sonrisa confiada por haber evitado el ataque, ahora era el turno del mercenario de atacar… se apresuró a él y saltó en dirección del cuerpo del ahora no tan frágil ser… estaba seguro que un solo corte de su Banryuu bastaría para acabarlo… imprimió gran fuerza en su ataque…
—No conseguirás nada que no sea dañarte…— le aseguró sin impedir el que podría haber sido un mortífero golpe.
El moreno frunció el ceño y su mirada perdió la chispa de confianza para volverse fría… el golpe fue duro como lo esperaba, pero el efecto no fue el deseado… sintió sus brazos temblar por el fuerte impacto y al instante pequeñas astillas del cuerpo del sujeto se desprendieron ingresando algunas en el cuerpo de mercenario haciéndolo sangrar al instante… por el golpe su cuerpo fue repelido… pero el ojiazul logro mantenerse en pie con cierta dificultad al tocar el suelo…
—¿Qué mierda?— mencionó para él mismo al percatarse de la verdad de las palabras de su oponente, el dolor lo hizo consiente del daño a su cuerpo, pero nunca retiró la mirada de su adversario.
—¿Te encuentras bien?— preguntó preocupada la azabache al acercarse al guerrero.
—Por supuesto…— dijo molesto pues su orgullo estaba, quizás, más herido que su propio cuerpo —… y aléjate de aquí Kagome — le advirtió, rechazando el contacto que la joven le brindaba.
Ella miro confusa como caminaba con aparente tranquilidad y sujetaba su alabarda posicionándola para su próximo ataque…
—Así que no desistes…
—Nunca he rechazado una batalla…— aseguró ocultando su molestia bajo una sonrisa torcida.
—No lo resistirás…— le aseguró —… me pregunto quién caerá primero ¿tú o tu arma?—añadió confiado, molestando aún más al guerrero.
Él no era tonto, y había entendido que un ataque de contacto con su arma dañaría más a la misma que a su adversario, por lo que optó por lanzar otro de los que poseía su preciada alabarda y que pocas veces se veía en la necesidad de usar… sonrió… después de todo, ese sí era un digno rival.
Kagome veía cómo el youkai advertía al mercenario y con ello también lo provocaba a conciencia, él parecía divertirse con ello… y Bankotsu caía en sus provocaciones con gusto… ¿qué no entendía que el único que parecía lastimarse era él?... su oponente era un verdadero demonio, bastante viejo y sabio; además de poderoso, obviamente.
Tras blandir su alabarda una sola vez de ésta salió una luz azulina que se dirigió inminentemente al demonio a varios metros frente a él… ese brillo le recordó tanto a la azabache al tan usado viento cortante del hanyou que muchas veces la había protegido… observó atenta el resultado. Cerró los ojos tras el fuerte impacto, una cortina de un ligero humo rodeó el lugar producto de la explosión del ataque el mercenario con el duro cuerpo del youkai… y nuevamente de éste último salieron disparadas en todas direcciones cientos de pequeñas y filosas astillas, volviendo a encajarse algunas en el cuerpo del mercenario que era el más cercano y algunas solo rosaron, por suerte, el delgado cuerpo de la azabache…
"Maldición" pensó frustrado el ojiazul, al ver al demonio sin un solo rasguño… pero no se rendiría, ese demonio debería tener algún punto débil… todos lo tenían, solo era cuestión de encontrarlo… pero ¿dónde? Empuñó con más fuerza a su alabarda.
—¡Basta ya Bankotsu!— exigió la colegiala.
Ambos contendientes fijaron su vista en ella, el moreno no entendía ahora su intromisión, en cambio el viejo youkai esbozó una sonrisa.
—Usted… usted dijo que había estado esperando…— habló titubeante ahora dirigiéndose a la otra persona.
—Así es jovencita…
—¿Quién… es usted?¿y por qué siento que me conoce?— cuestionó, pues la mirada de ese ser no era malvada pero la veía con insistencia.
—Eso no tiene por qué importarte… — interrumpió el mercenario.
—Por supuesto que si…— replicó la colegiala —…él tiene el último fragmento.
—Eso lo sé… y lo recuperaré— mencionó seguro, y volteó a ver molesto a su duro adversario que se limitaba a sonreír mientras los observaba.
—No es necesario…
—¿De qué demonios hablas?¿Acaso no lo quieres ya?— continuaron en su discusión ignorando a la tercera persona en el lugar.
—Por supuesto que si… pero con él es diferente…
—Estupideces…— mencionó perdiendo la paciencia.
Kagome respiró profundamente, ella también comenzaba a perderla. Ignoró por completo al ojiazul —¿podría responderme por favor?— mencionó con cierto tono de súplica.
El moreno rodó los ojos fastidiado ante esto.
El youkai volvió a su forma humana siendo observado por ambos jóvenes… tras dicha acción el moreno se alejó frustrado del sitio… permaneció a una distancia prudente pero sin prestar verdadera atención a la charla de ese par.
—Mi nombre es Hosenki… aunque no creo que importe mucho…— mencionó al colocarse en el suelo frente a la colegiala —… creo que esto es tuyo…— dijo ahora ofreciéndole el pequeño fragmento de Shikon que poseía. Ya se había divertido bastante con ese guerrero.
Ella lo observó con duda y lo tomó… —¿cómo..?
—¿Cómo lo sé?— completó y sonrió —… él me lo dijo— añadió desconcertando a la chica.
La azabache recordaba que Midoriko le había mencionado que el tercer fragmento le traería respuestas, pero hasta ahora solo dudas se plantaban en su cabeza.
—Tú no deberías estar aquí…
—Usted también me dice eso…— mencionó en un susurro… escuchar aquello la mantenía intranquila.
—¿Entonces qué hago aquí?— cuestionó, debería haber una respuesta a ello y quería saberla.
—Vienes protegida por estos fragmentos…— comentó sabiendo que había más de uno.
—Eso me dijeron…— aceptó —…reaccionaron a… mis sentimientos— "a mi desesperación" fue lo que no se atrevió a decir.
—A si es…— reconoció —… y llegaste hasta aquí gracias a la esencia de aquella arma— mencionó viendo el brillante objeto descansar encajada en el suelo.
—No, no entiendo.
—Tal vez sea solo casualidad… estos fragmentos estuvieron alguna vez ligados a esa alabarda… y buscando sacarte del lugar en el que te encontrabas, buscaron su esencia… aun a través del tiempo.
Ella parecía entender… o querer hacerlo… —y ahora… ¿puedo volver?
—Puedes hacerlo…
—¿Pero cómo?
—Ya lo sabrás…
Por la mente de la azabache se cruzaron las diversas posibilidades de regresar… el pozo, era su mayor esperanza, aunque no la única… se sumergió en sus dudas y conflictos internos…
—Esta no es tu época y no debes ligarte a ella… — mencionó observando al soberbio guerrero que los veía a distancia — …no sabes las consecuencias que eso traería… a éste, al tiempo del cual has venido y a tu propio tiempo…— advirtió.
—Pero…
—Has lo correcto Kagome… naciste para ello.
La azabache tragó dificultosamente ¿acaso él sabría de los sentimientos que albergaba por Bankotsu? y de saberlo… ¿realmente estaba tan mal? Entonces… realmente la perla no podía dejar a nadie que la poseyera ser feliz… ¿por qué diría entonces que la protegía?
—Debes irte y seguir tu destino…— mencionó para girarse y dejarla parada en medio del lugar…
Ella lo observó subir nuevamente a la ostra que parecía ser su hogar y una vez cerrada, descender al fondo del cristalino lago… tras breves segundos en los que no veía nada más que su propio reflejo en el agua, giró su cuerpo y fijó su triste mirada en el ojiazul, quién ahora permanecía sentado a la sombra de un árbol. Se dirigió a él con pasos lentos…
—Lo siento…— se disculpó al arrodillarse frente a él, el mercenario la observó sin decir nada —… esa no fue la batalla que esperabas…
—Me hiciste perder el tiempo— mencionó molesto y no tanto con ella, sino por dejar inconclusa la que consideraba una digna batalla… que si bien le pudo haber costado la vida, no la habría dejado pasar.
Ella alzó su vista a él e intentó decir algo más pero no pudo… sentía una tonta angustia en su pecho.
—Vámonos…— dijo moderando más su voz ante la nula respuesta.
Kagome lo vio levantarse y tomar su arma… se levantó, pues él parecía esperarla —será mejor que te revise las heridas…
—No es necesario…— mencionó comenzando a caminar.
—Pero yo insisto…
—Entonces no aquí…— aceptó pues en algún momento tendría que hacerlo, pero su orgullo no lo dejaría hacerlo en ese sitio, en el que seguramente todavía se encontraba el causante de éstas.
Ella suspiró resignada y lo siguió… caminaron bastante, ninguno había mencionado palabra… ambos sabían que el trabajo estaba hecho…
Al encontrarse el sol en la parte más alta del despejado cielo, el mercenario optó por buscar un lugar a orillas de un pequeño riachuelo que les serviría para descansar y también les proveería de alimento…
Lograron conseguir fácilmente un par de peces al no ser el rio tan profundo y mientras estos lentamente se asaban en la pequeña fogata, Kagome se encargaría de limpiar y vendar las heridas del guerrero, pues las de ella no fueron nada profundas.
—Déjame curarte…— pidió mientras se sentaba a su lado.
—No es necesario… ya sanarán.— se negó restándole importancia.
—No empecemos por favor…— mencionó cansadamente y el mercenario volteó a verla con el ceño ligeramente fruncido… había cierto grado de compañerismo, confianza, incluso hasta intimidad surgiendo entre ellos que no hizo falta decir más para que la obedeciera.
Para suerte del guerrero, las heridas aunque algunas eran profundas ninguna ponía en riesgo su vida, pues la pequeña armadura que llevaba en su pecho lo había protegido de ello… Kagome limpiaba con pequeñas compresas de agua fría las heridas que al instante sangraban ligeramente, para solo dejar de hacerlo… el moreno mantenía su cabeza ligeramente inclinada, no estableció contacto visual con la joven… únicamente la sentía tocar sus brazos y hombros, que era, donde se encontraban la mayoría de sus heridas…
—Entonces… ¿me entregarás con Mukotsu?— habló rompiendo el silencio, aunque se esforzó por sacar con gracia su comentario, había un tinte de melancolía en su voz.
Bankotsu volteó a ver a la joven que se encontraba ya sentada a su costado… vio su sonrisa triste… —eso dije… ¿cierto?— cuestionó ofreciéndole media sonrisa a la azabache.
Kagome sonrió ante eso… —¿qué piensas hacer?—escuchó el cuestionamiento del moreno acrecentando sus dudas … evadió su mirada y se dirigió por el par de peces que ahora ya se encontraban perfectamente asados…
—Regresar… supongo…— mencionó sin mucho ánimo y esto último lo dijo para ella misma.
La conversación no dio para más y la comida pasó rápidamente, descansaron solo un poco y retomaron su camino… su destino ahora… la aldea de Kaede.
—No recuerdo haber pasado por aquí…— comentó la azabache al no reconocer el camino por el que avanzaban.
—Acortaremos distancia…— mencionó el ojiazul simplemente.
Kagome mordió ligeramente su labio… ¿cómo decirle que ahora no tenía mucha prisa en llegar?
—Si tus suposiciones son ciertas, no deberías tener problemas en cruzar ese pozo…— comentó a la callada chica, pues según sabía, nada deseaba más que regresar.
—Bueno sobre eso…— mencionó pues no estaba segura que funcionara, después de todo, no llegó a esa época por el pozo.
—¿Qué?— la apresuró a hablar.
—Sí, supongo que deberá funcionar…— dijo, al menos eso esperaba…
Para esos momentos la mutua compañía no era tan llevadera, después de todo, la separación sería al siguiente día si avanzaban lo suficiente… Bankotsu optó por dejarla en el sitio donde la encontró con aquél híbrido varias lunas atrás… había una extraña incomodidad por eso, pero se había convencido que era lo mejor… nada había ocurrido y cada uno seguiría su camino…
El atardecer estaba cayendo, y la noche amenazaba con ser bastante fría y obscura… era noche de luna nueva y ya no podrían seguir avanzando…
—Pasaremos aquí la noche…— mencionó el guerrero al detenerse en un sector indefinido del bosque.
Kagome asintió en silencio y bajó su bolso… en pocos minutos la tienda estaba armada…
—Iré a darme un baño…— mencionó la colegiala, pues podía escuchar el correr de un rio cercano a ellos…
—Como quieras…— dijo desinteresado el ojiazul. Éste se marchó en dirección contraria a la colegiala.
Ella resopló molesta… ¿de verdad le importaba tan poco?... "¿qué esperabas Kagome… que te pidiera quedarte?... él nunca haría eso…" se aseguró, Bankotsu no era de esa clase de hombres… "y si me lo pidiera… ¿lo haría?"… suspiró derrotada… lo mejor sería ni siquiera cuestionárselo… regresar era la única opción viable.
Al llegar al rio se desvistió en cuestión de segundos y sin pensarlo entró en agua…
—¿Por qué tiene que ser tan fría?— se quejó… lo sabía, estaba por caer la noche y si no se daba prisa el agua, estaba segura, la congelaría; aunque quizás exageraba… sonrió.
... ...
Bankotsu se alejó de una manera considerable del campamento, había caminado varios minutos en busca de comida… a esa hora sería casi imposible pescar, por lo que optó por buscar otro tipo de alimento… para su suerte había localizado visualmente una gran liebre y seguía sus pasos, y antes de que el animal pudiese refugiarse en su madriguera cayó bajo el filo de la gran alabarda del guerrero… regresó tras sus pasos…
—¿Están seguros?— fue la pregunta de una gruesa voz que lo hizo detener su marcha. El guerrero siguiendo su instinto analizó fríamente la situación… permanecía oculto de los ojos de los sujetos, que aparentaban ser soldados… conocidos soldados…
—Por supuesto… tiene que estar por estas tierras… la noche delatará su presencia y lo tomaremos desprevenido…— comentó otro de los sujetos… los azulinos ojos del mercenario había visualizado a casi medio centenar de sujetos bañando esa planicie del bosque…
—¡Perfecto!… esta vez sí nos desharemos de esa maldita banda… uno a la vez…— aseguró el que parecía ser el comandante…
—Pero ese sujeto es… justamente el más fuerte de ellos… y…— añadió otro más con un tono inseguro. El moreno sonrió por ello.
Una mirada asesina por parte del comandante lo hizo bajar la mirada y ahogar su siguiente comentario —precisamente por eso…— replicó con voz gruesa por el coraje —…una vez que su líder caiga, los demás caerán uno tras otro sin mayor complicación.— le aseguró a su audiencia.
Bankotsu esbozó una sonrisa torcida de superioridad y quizás molestia… eran demasiados, sí… pero aun así no eran rivales para su Banryuu. Lo molestaba más el descuido que tuvo de no haberse percatado de su presencia sino hasta ahora y por mera casualidad…
... ...
—¡Qué frío hace!— mencionó la azabache mientras lograba encender una pequeña fogata… le molestó no encontrar a Bankotsu en el lugar, pues suponía que ya debería de haber conseguido algo para cenar y estar de vuelta. Colocó sobre unos arbustos cercanos su uniforme escolar, con suerte por el calor del fuego lograría secarse, pues había optado por lavarlo rápidamente… esa noche portaría su kimono blanco… la única muda de ropa que la acompañaba.
—¡Oye!— reclamó al mercenario, al ver que de forma rápida mataba el fuego que tanto trabajo le costó prender…
—Escúchame bien… quédate aquí y no lo vuelvas a encender…— le dijo al mismo tiempo que dejaba en el suelo la pesada liebre que había conseguido.
Kagome frunció el ceño… —¿por qué?
—Eso no debe importarte… solo hazlo.— habló cortante mientras volvía a marcharse.
La azabache se quedó completamente extrañada… pensó en seguirlo, pero si algo le había enseñado el tiempo en ese lugar era que, a pesar de todo, Bankotsu era una persona confiable… permaneció en su sitio como le pidió… sujetó su arco y sus flechas con fuerza y se sentó a esperar… problemas eran los que se acercaban, estaba segura… él debió apagar el fuego para no delatar su ubicación.
... ...
La noche había caído en su totalidad…
—Apaguen esas malditas cosas…— gritó casi colérico el comandante del numeroso grupo de soldados —… ¿acaso son estúpidos? … el imbécil se dará cuenta que estamos tras él…
—Eso no es lo que debería preocuparlos…— interrumpió con burla el mercenario que se mostraba despreocupado caminando entre ellos, siempre con su fiel arma al hombro… quienes lo tenían cercano instintivamente retrocedieron un par de pasos…
—Así que nos ahorraste la molestia de buscarte…— comento burlón el gran hombre que tenían como líder.
Bankotsu ladeo su rostro y dirigió su mirada a él, la sonrisa torcida se enmarcó más en sus labios al darse cuenta como la gran mayoría lo miraba con terror en sus ojos… al parecer su popularidad se había extendido.
—¿Molestia?...— repitió sínicamente —sí… creo que ya fue mucha la que se tomaron para venir tras su muerte…
—¿Y planeas matarnos tú?— cuestionó burlón el líder del bando contrario —¿te has dado cuenta que estas en notoria desventaja?— cuestionó irónicamente logrando con esto infundir ánimos en sus hombres que sonrieron al caer en cuenta que, a pesar de ser un gran guerrero, no podría con todos ellos.
—Yo no diría precisamente eso…— mencionó simplemente, logrando tensar a varios al verlo girar en una sola mano su pesada arma y encajarla en el suelo en clara advertencia.
El comandante tragó pesadamente pero no se permitió demostrar duda… había perdido la sorpresa, pues planeaba una emboscada al mercenario, estaba seguro que solo así podía acabar con él… pero aun así… eran más de cincuenta contra un solo ser. Sonrió y dio la orden de ataque… al instante casi diez sujetos se lanzaron sobre él…
La sonrisa burlona del mercenario se volvió en una mueca de molestia… habían osado subestimarlo… ¿simples soldados atacándolo? … pagarían con su vida tal error. Blandió su alabarda un par de veces… mucha sangre, cortes profundos o amputaciones de uno de sus miembros sufrieron los más afortunados… cuerpos sin vida dejaba tras su paso… sonrió, casi había olvidado esa sensación de superioridad que sentía al ver el terror en los ojos ajenos.
... ...
Había esperado como se lo pidió, pero su instintiva curiosidad le impidió hacerlo por más tiempo… caminó por el sendero por donde se perdió el mercenario… no veía casi nada, el brillo de las estrellas era poco lo que le permitía observar y aun así… no se detuvo.
El sonido de gritos y voces vociferando órdenes de ataque le hablaban de una batalla que se desarrollaba a varios metros adelante… lo sabía… ella lo sabía y aun así, ahí estaba… pensó en retirarse pues seguro solo interferiría… se giró y se detuvo… las voces, eran muchas y Bankotsu estaba solo… apretó su arco y con cierta prisa, pero cuidándose de no ser vista, se acercó hasta tener al alcance visual lo ocurrido.
Su corazón latió con fuerza y sus piernas temblaron… el ojiazul peleaba aparentemente sin mucha dificultad, había ya muchos hombres en el suelo y otros tantos en posición de batalla esperando su turno para atacar…
... ...
La cobardía de varios lo molestó… no esperaba mucho de ninguno, pero si algo le desagradaba era precisamente esa cobardía que estaban mostrando varios al intentar escapar, algunos heridos, otros simplemente sin luchar… patéticos.
En ese momento luchaba sin mucha dificultad con el comandante de esa pequeña tropa y se divertía viéndolo intentar acertar un golpe con la que consideraba una ridícula espada…
—Será mejor irnos antes de que acabe con todos…— gritó uno de los hombres que ingresaban en la espesura del bosque con la esperanza de perderse en la negra noche…
—¡No huyan cobardes!— ordenó el líder de los ahora agredidos.
—Mph… sería lo más inteligente…— comentó simplemente —… pero ni piensen que alguno saldrá vivo de aquí— advirtió, mientras en los ojos incrédulos del hombre se reflejaba la poderosa arma del mercenario que en cuestión de segundos atravesó su cuerpo… fue tan rápido y certero que casi ni sintió dolor… murió al instante. Tras esto la decena de hombres que quedaban en pie corrieron en distintas direcciones…
Una sonrisa de autosuficiencia se dibujó en los labios del ojiazul… ¿dejarlos huir? no… nunca, ya había tenido suficientes problemas por haber despreciado el tomar las vidas de sus adversarios, hoy no se permitiría tal cosa, en especial por cierta azabache que se encontraba, aunque alejada, aún en el bosque hacia donde ellos se escapaban.
Encajó su espada en el suelo, aunque no le agradaba para nada la idea de utilizar los ataques especiales de su Banryuu contra simples humanos, esta vez no tendría más opción, pues todos corrían en direcciones diferentes… su arma brilló y elevó al mercenario varios metros del suelo… el cielo se llenó de nueves de tormenta…
—¡Ryureysen!— vociferó y al instante una bola de luz amarilla subió hasta alcanzar las bajas nubes…
Kagome estaba atenta a todo lo que ocurría… "eso es…" reconoció con cierto temor y al instante lo ocurrido, ella y sus amigos habían sido víctimas de ese mortal ataque…
Bankotsu veía con placer el enorme poder que había logrado darle a su fiel arma… decenas de potentes relámpagos hacían temblar el suelo alcanzando sin dificultad a sus objetivos… "estúpidos" pensó al momento de verlos correr e incluso algunos intentar ocultarse… nada lograría salvarlos.
En su recorrido por la zona, la mirada azulina se cruzó por un segundo con la temerosa mirada achocolatada de Kagome; regresó su, ahora, molesta mirada a ella ¿qué demonios hacía ahí?...
El ensordecedor sonido y el temblar del suelo bajo sus pies no la dejaban pensar con claridad, observó una vez más el poder del moreno y la seguridad con que lo usaba… sus miradas se cruzaron… ya había entendido que haber ido ahí había sido un error, pero sería más grave si intentara escapar en esos momentos… los relámpagos la alcanzarían y Bankotsu no tenía control de ellos, o eso recordaba haberlo escuchado decir en aquella batalla que tuvieron en la isla Hijiri… la mirada molesta del mercenario cambió en un instante, no le dio tiempo a diferenciarla pues sintió un duro impacto contra su cuerpo… la fuerza la arrojó un par de metros de donde se encontraba parada… un fuerte dolor la invadió por completo obligándola a cerrar con fuerza sus ojos… apenas logró abrirlos parcialmente y observó al moreno caer al suelo… intentó seguir viéndolo pero lo perdió de vista… cerró los ojos inevitablemente…
La clara molestia que sintió por ver a la joven sacerdotisa en el lugar desapareció al instante que se percató que uno de sus relámpagos caería a su espalda… bajó a su Banryuu con fuerza acabando con su ataque y con él, con la energía que lo mantenía suspendido en el aire… se deshizo de inmediato de su arma y casi corrió hacia el cuerpo inmóvil que se encontraba a largos metros lejos de él…
—¿Qué demonios crees que haces aquí?— le preguntó claramente molesto a la chica inconsciente.
El blanco kimono de la azabache estaba sucio y maltratado, su cabello revuelto y con pequeñas piedrecillas sobre él… la cargó y la sacó de ahí… dejó a Banryuu en la escena y se retiró a paso lento con la delgada mujer entre sus brazos…
—Eres una estúpida Kagome…— le dijo ya más calmado, habían dejado atrás el sector del bosque destruido y con él, todos los muertos… de verdad la colegiala había tenido mucha suerte de solo quedar inconsciente por el impacto… pues nadie más corrió con ésta…
Ella se quejó y apretó los parpados… se sujetó sin mucha fuerza de la armadura que cubría el pecho del mercenario…
—¿Así que decidiste despertar?— preguntó con ironía… esperaba algún tipo de reclamo por la sanguinaria batalla.
—Lo siento…— mencionó ésta apenas alzando su vista… sí… había sido una estúpida como él lo había dicho.
El moreno deshizo el contacto visual ligeramente molesto… suspiró… ella se encontraba bien. Se sentía un imbécil al preocuparse de esa manera por ella.
—¿Qué fue todo eso Bankotsu?— preguntó sin comprender cómo se había generado una batalla de esa magnitud de un momento a otro.
—Un inconveniente…— mencionó sin darle importancia —…como muchos otros.— reconoció y de nueva cuenta se reafirmó la idea que no debía tenerla cerca. Mañana se iría y con ella… sus dudas.
"Como muchos otros…" repitió en su cabeza… Bankotsu subestimaba mucho a los seres humanos en sus combates… él no sabía que serían precisamente ellos los que acabarían con su vida y la de su escuadrón. Una opresión en el pecho la motivaba a impedir tal hecho… debía advertirle.
Entró en la tienda sin mucha dificultad a pesar de traer todavía en brazos a la azabache… se sentó con ella en brazos para permitirle recostarse entre las sabanas… Kagome no se movió a pesar que el agarre del mercenario había perdido fuerza…
—Duerme, mañana partimos temprano…— ordenó con voz queda mientras la tomaba de la cintura para retirarla de su cuerpo.
Kagome se aferró a su cuello y él la vio con cierto recelo —no…— apenas se escuchó salir de sus labios —… no quiero dormir — confesó acariciando su mejilla y acercando su rostro al del moreno. Poco le importó que la pudiese rechazar… no quería alejarse de él… no al menos en ese momento… lo quería… lo amaba, tal vez… quería descubrirlo…
—Te dije que te mantuvieras alejada de mi…— habló tan cerca de su rostro que sus respiraciones se mezclaban y contradictoriamente a lo dicho… se aferró a su cintura.
—Eso… ya no puede ser… posible— mencionó, no supo ni por qué… tal vez era cierto. Acercó sus labios a los del guerrero.
—Kagome…— la nombró en un susurro… ella no sabía lo que estaba provocándole.
Ella negó en silencio, contrariamente a lo que él pudiese pensar… era consciente de lo que estaba haciendo.
La distancia entre sus labios desapareció y los ojos de ambos se cerraron al contacto… Kagome unió sus labios a los masculinos y él… él la besó de una forma suave… apretó el pequeño cuerpo marfilado de la chica entre sus brazos… Kagome reaccionó a su fuerza y enredó sus delgados brazos alrededor del cuello del moreno… de un momento a otro él la sentó con sus piernas a los costados de las propias… la sintió expuesta ante él y su cuerpo reaccionó a ella… su dulce beso cobró exigencia con la complacencia de ambos… las manos del guerrero acariciaron la blanca tela del kimono que cubría la delgada espalda de la chica… el beso murió por falta de aire, y los labios del guerrero rozaron su mejilla llegando a su oído donde su cálido aliento estremeció a la colegiala… Kagome mordió su labio intentando reprimir un gemido y aun así, este salió… él bajó besando su cuello, perdiéndose en él momentáneamente… las manos de la azabache se aferraron con fuerza a sus hombros…
Su corazón latía fuertemente… su piel se erizó con el cálido contacto del aliento del moreno sobre su cuello… sitió las fuertes manos masculinas recorrer su cuerpo y lo supo… supo que podría pertenecerle en cuerpo y alma… poco le importó la advertencia de esa mañana… cada uno forjaba su propio destino… ella solucionaría su dilema… tendría que hacerlo, ahora… ahora solo lo quería sentirse de él… se permitió disfrutar de los ligeramente húmedos besos que el mercenario le daba a su cuello.
La masculinidad del chico había reaccionado al placer que le provocaba el tibio contacto del cuerpo de la chica sobre él… Kagome lo atraía, le gustaba… tal vez desde el primer momento en que sus vidas se cruzaron, aunque nunca lo reconoció… hasta ahora. Continuó acariciándola… no pensaba, solo sentía… ambos. Sus expertas manos recorrieron su cintura y su cadera, alguna vez viajaron al firme trasero de Kagome, apretándolo con pasión contenida entre sus manos… la movió para provocar un rose más íntimo entre sus sexos… ambos gimieron por ello… eso trajo a la realidad al guerrero… llevó sus manos a sus caderas y ahí las dejó… las apretó ligeramente.
Kagome sintió la presión en su cadera… estaba más que claro que ambos sabían lo que estaba ocurriendo y más aún… lo que estaba por ocurrir… apenas abrió los ojos y apretó con sus manos su espalda… el suspiro que se escapó de sus labios llamó la atención del guerrero que dejó su cuello para ver sus ojos… necesitaba sentirla segura para continuar… consciente para seguir y hacerle todo lo que su cuerpo le pedía…
El contacto visual duro poco… Kagome se acercó a él y éste rosó sus labios…
—Kagome… ¿estás… segura?— cuestionó con voz tan ronca que apenas pudo reconocerse.
Ella recorrió su rostro con su mirada… a pesar de estar casi en penumbras podía ver su expresión serena, casi suplicante… —si…— mencionó en un susurro y aun así, más segura que nunca.
Y desde ese momento… ella fue de él.
CONTINUARÁ…
Hola… más de quince días después la actualización… buuu!, bueno, sorry…, ya varias de ustedes saben que se me atravesó una mudanza y eso conlleva muchísimo trabajo… además de eso, tuve que aventarme un round con los proveedores de internet que todavía no se dignan a venir a instalarlo , aunque bueno, me regalaron un mes gratis por "las molestias causadas"… y ya no me perderé… tuve que venir a visitar a mi mamá para usar su internet jajaja…. Y solo por la motivación de aquellas chicas que me escribieron a face… aquí les dejé un capitulo un poco más larguito… espero que les haya gustado
Siguiente capítulo: En la obscuridad de la noche… sí… lemmon :3
Gracias por sus comentarios el capítulo anterior: Piccto (nueva lectora… que gusto, cada vez se agregan más pero no dicen nada, jaja… en fin… ) lady of the west, Sasunaka doki, Kagome Taisho77, Scailermoon 29 (que bueno que abriste tu cuenta en este foro)y SesshomaruSama…
Otra cosa… por las redes sociales me enteré de la serie de temblores que se han producido en Chile… algo tan lamentable, afortunadamente sin muchas pérdidas humanas… casi una quinta parte de las personas que me leen, son de nacionalidad chilena… de todo corazón espero que ninguna de ustedes o sus seres queridos haya padecido demasiado… sin más… nos seguimos leyendo.
