Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen.
SECRETOS
Capítulo 14:
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Era imposible.
No importaba cuantas veces estuviera dando vueltas en la cama, simplemente no podía conciliar el sueño. Este parecía haberse escapado por la ventana desde hace horas y no parecía tener intención alguna en regresar, dejándolo sólo, con sus pensamientos que lo ahogaban; intentando procesar y comprender la información.
Jamás pensó que su vida tomaría ese camino tan extraño, y es que… ¡¿en qué rayos estaban pensando sus padres en ese momento?! Se levantó de la cama, tomando la nota que estaba dispuesta en su cómoda, la había leído tantas veces que incluso ya la había memorizado en su totalidad, intentando encontrar algo coherente en esas líneas pero simplemente la idea le parecía inconcebible. Era un adulto, perfectamente capaz de tomar sus propias decisiones sin la interferencia de terceros, llámese sus padres o quien sea, no tenía ningún derecho, ninguno en absoluto.
¿Es que acaso no confiaban en él? ¿En su buen juicio y capacidad para tomar las decisiones correctas que única y exclusivamente le concernían a su vida? ¿Lo conocían si acaso un poco? No tenían ningún derecho de entrometerse en su vida de esa manera, no importa lo mucho que los amara, no perdonaría tan fácilmente el que lo hayan metido en ese estúpido contrato sin su consentimiento o incluso su conocimiento. Leyó nuevamente los nombres que resaltaban en ese pedazo de papel, reprimiendo nuevamente las ganas de gritar de frustración. No, no lo haría…
O tal vez…
Tal vez en realidad no fuera tan malo del todo.
Se dejó caer nuevamente en la cama, fijando su vista en el techo, no pretendiendo encontrar algo a través de la oscuridad de su habitación, simplemente dejando que su mente quedara en blanco para intentar razonar.
Tenía pocas horas para decidir.
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–¿Estás más tranquila?– le preguntó, observando la taza de té a medio terminar. Había decidido que no podía dejarla en su casa en el estado en el que estaba.
No se podía imaginar estar en su lugar, teniendo que afrontar toda una avalancha de noticias en los últimos meses, cada una al parecer peor que la anterior, simplemente no podía. ¿En verdad ella pensaba que no era tan fuerte? ¿Siempre se había considerado a sí misma como "débil"? ¡Tonterías!, no cualquier kunoichi podría seguir delante de la manera en la que ella lo hacía; sin bajar la cabeza ante las situaciones adversas ni dejándose hundir en sentimientos depresivos que ahogarían a cualquiera, llámese hombre mujer o shinobi. Y quizá esa fuerza interior que pocos conocían era precisamente lo que lo había atraído desde un principio tal cual mosquito a la luz ¿para qué negarlo? La vio desprender esa determinación desde pequeña, desde aquel día en los exámenes chunnin, sólo esperaba que Kurenai supiera ser discreta con ese pequeño detalle. Su reputación social de por sí ya tenía una pequeña mancha como para agregar algo que muchos describirían como pedofilia.
Volteó a verla, ella asintió en silencio, podía ver que en sus labios intentaba forjar una sonrisa, pero no podía ver el mismo esfuerzo en su mirada.
–¿Sucede algo?– se sintió tan estúpido formulando esa pregunta. Era obvio que algo le pasaba. ¡Todo le pasaba!
–¿Qué debo hacer?– susurró más para sí misma que para su pareja, acariciando vagamente con su dedo pulgar el borde de la taza.
–¿Con respecto a…?
–La operación– dijo sin más, mirándolo fijamente a los ojos –Es peligrosa, pero también es mi única esperanza de poder volver a ser una kunoichi. – Sus manos comenzaron a temblar y buscó consuelo en el calor que desprendía la taza – Si me opero… puedo volver a ser la que era antes, pero también puedo morir.
Si no me opero, dejaré de lado mis sueños, pero podré vivir… ¿qué debo hacer?
–Yo… probablemente sea la última persona a la que deberías preguntarle eso– su voz ronca y baja demostraba la seriedad de sus palabras. Podía ver la confusión en sus ojos opalinos en cuanto ella lo miró –No soy la persona adecuada para que le hagas esa pregunta. Operarte o no; esa es una decisión que únicamente te concierne a ti, que eres una persona razonable… Porque yo… yo soy un maldito egoísta que haría y diría lo que fuera para que te quedaras siempre a mi lado
Los ojos de Hinata se abrieron con sorpresa ante sus palabras. No tenía el valor suficiente para mirarlo, su corazón palpitaba tan fuerte, enviando sangre a sus mejillas y colorándolas; sus oídos únicamente escuchaban sus propios latidos. En el fondo, esa era precisamente la razón por la cual dudaba tanto. No podía enojarse con él, sabía que de estar en su lugar, probablemente ella habría escogido la misma opción de mantenerse al margen de una decisión tan importante, no lo culpaba, ella también había decidido ser egoísta y permitirse aferrarse firmemente a cada momento de felicidad, sin importar que tan corto pudiera ser.
–Sé que no tengo el derecho a tomar una decisión tan importante para ti, y es por eso que quiero dejarte claro que no puedo ser imparcial, no en esto.– su voz profunda apenas llegaba a sus oídos, apenas y podía sentir su mano aferrando la suya sobre la taza de té.
Un silencio incómodo se formó entre ellos. Era una situación en la cual no habían estado nunca, la presencia de uno frente al otro siempre dejaba un ambiente de confort al cual se habían acostumbrado, los silencios era relajantes, todo lo contrario a este preciso momento.
Kakashi cerró los ojos, respirando lentamente.
–Lo lamento… te juro que estoy intentándolo, pero me estás preguntando algo y para ser objetivo en mi respuesta necesitaría hacer de lado todos mis sentimientos por ti, y créeme eso llevará un tiempo– acercó su mano a su rostro con precaución por si ella daba algún indicio de evitar el contacto, pero eso jamás pasó –De verdad lo lamento.
–Está bien– levantó su propia mano para sujetar la de él en una suave caricia. –Yo tampoco puedo ser objetiva ahora… No es como si decidiera si tomar jugo de manzana o de naranja en la mañana.
–¿Cuándo debes responder la solicitud?– la vio negar con la cabeza. No tenía fecha límite para ello, obviamente la Hokage sabía que esta no era una decisión para tomar a la ligera –Entiendo…– con su dedo índice levantó suavemente su barbilla, mirando a profundidad sus ojos perlados, casi carentes de brillo, no necesitaba usar su sharingan para indagar en sus pensamientos, podía ver perfectamente miedo, duda y, muy en el fondo, desesperanza –No lo hagas.
El aire pareció desaparecer de sus pulmones al momento de escucharle decir esas palabras ¿era esa su respuesta? Comenzó a hiperventilar, tratando de que algún pensamiento surgiera en su cabeza, pero esta seguía en blanco; su mano temblorosa soltó la taza que aún sujetaba, temiendo romperla si es que los movimientos se volvían más bruscos.
–Ni se te ocurra comenzar a pensar de esa manera tan negativa– un extraño calor recorrió el cuerpo de la Hyuga ¿a eso se refería desde un principio? –Tanto tú como yo somos shinobi de la hoja, la muerte nos asecha en cada esquina desde el momento en que tomamos la decisión de usar la banda que nos representa como tales. No se puede decir que tendremos una vida larga porque eso sería incierto, lo que si podemos hacer es vivir cada momento plenamente, aferrarse a cada soplo de vida que respiramos y luchar por aquello que más deseamos aunque seamos tachados de egoístas. Si tú decides luchar por tu vida yo estaré ahí para apoyarte.
–¿Y si muero?
–Te alcanzaré algún día– le sonrió con tristeza –Pero tratemos de enfocarnos en ese 40%... Cuando sobrevivas– en los labios pálidos de ella se dibujo una pequeña sonrisa, de alguna manera esas simples dos palabras la habían puesto de mejor humor –Hay tres posibilidades y quiero dejarte claro que estaré en cada una de ellas.
Opción 1. Te convertirás en un líder fuerte para tu clan, te ayudaré a volver a tus actividades lo más pronto que se pueda, incluso te recomendaré en ANBU para, si así lo deseas, acumular más méritos en tu expediente; y saldrás adelante como siempre lo has hecho.
Opción 2. Serás el primer líder Hyuga que sea reconocido por su inteligencia y valor. El chakra no lo es todo para convertirse en un shinobi, te acompañaré a entrenar con Lee y Gai (y tú debes saber que eso ya de por sí es un esfuerzo enorme para mí) Tienes los fundamentos de Taijutsu por el estilo de pelea del clan Hyuga, y ese par te puede ayudar a explotar al máximo tu potencial innato.
–Suenas muy optimista– su sonrisa triste le demostraba que había estado pensando negativamente de nuevo –¿Qué tal si mi clan decide que no soy apta a pesar de todo? ¿Si vivir no se considera un merito para seguir como sucesora?
–Opción tres: Siempre puedes estudiar medicina– observó como ella volteaba a verlo con duda y emoción en la mirada, como si hubiese podido leer sus deseos escondidos –Kurenai lo ha visto– le explicó, tomando su mano entre las suyas –Odias asesinar. Si la misión no lo requiere perdonas tantas vidas como te es posible, y cuando sucede lo contrario, ella ha visto como te sumes en la tristeza, como si fuera un ser querido al que has perdido. Naciste para salvar vidas, Hinata Hyuga, no para arrebatarlas. Y en ese caso estudiar medicina para atender civiles sería lo más práctico.
–Si es que no me destierran.– agregó con una sonrisa melancólica.
–Entonces tomas la opción secreta– ella lo volteó a ver con ojos dudosos. Sonrió. –Te vendrás a vivir conmigo.
La expresión en su rostro era fascinante, por un segundo todos los fantasmas que se ocultaban en sus ojos parecían haberse disipado, y el color volvió a sus mejillas en forma de sonrojo. Mentiría si dijera que su comentario fue hecho con inocencia, él buscaba ese resultado, hacerla olvidarse de todos sus miedos y preocupaciones aunque sea por un segundo.
–¿Vivir contigo?– su rostro cada vez era más rojo ¿estaba proponiendo lo que ella pensaba?
–No tienes que malentenderlo si no quieres– le sonrió esperando que no se enfocara en su frase del todo –Podrías vivir aquí, no como mi pareja, si no como mi protegida. El destierro no es algo que un clan tan prestigioso como el Hyuga pueda considerar a la ligera, y al ser primogénita no se te rebaja al boke. En un caso extremo, puedes solicitar tu emancipación, y yo estaré más que feliz de ofrecerte un lugar donde puedas vivir, tengo mucho espacio– con cautelo observó como ella parpadeó un par de veces antes de darle un vistazo a la sala y las cuatro puertas que estaban en los lados, ya ella conocía su habitación y la cocina por el incidente que los había llevado a conocerse. –Oh, el resto está por esa puerta… pero… bueno…– le explicó, señalando sobre su propio hombro, realmente era algo incómodo el tener que explicarle algo como eso –La familia de mi madre era dueña de dos edificios de departamentos shinobi, cuando ella murió estos pasaron a ser míos. Si tú lo quieres puedes ocupar uno de esos departamentos.
–¿Hay disponibles?– fue simple curiosidad, no quería pensar en la posibilidad de tener que usarlo.
–En realidad no… Pero hay un inquilino que parece desesperado por juntar meritos que me obliguen a desalojarlo, se queja mucho de que no hay agua caliente cuando es mentira y cosas por el estilo– se encogió de hombros, restándole importancia al asunto, no es como si esa persona fuera a quedarse sin donde vivir –Y si no quieres estar sola puedes mudarte aquí, esa puerta conecta con el resto del piso… Digamos que vivo en el pent house, todo el piso me pertenece por ser el dueño, pero prefiero quedarme en este espacio pequeño, lo considero más cómodo.
–No lo sabía– la escuchó murmurar sorprendida. Se sintió más tranquilo, había logrado desviar por completo su atención de aquel destino fatídico en el que pensaba desde que leyó el expediente.
–No es algo que me guste contar– se rascó la nuca incómodo –Prefiero mantenerlo en secreto.
–Eres raro– sonrió por lo bajo. Realmente quería al hombre sentado frente a ella, con simples palabras podía transmitirle confianza y hacerla olvidar sus penas; sintió su mano acomodar su cabello tras su oreja.
–No te imaginas cuanto.
Hinata no pudo agregar otro comentario, unos golpes en la puerta llamaron la atención de ambos.
Kakashi se levantó despacio, no es como si realmente estuviera interesado en recibir visitas, pero de igual manera podría ser alguna misión, a veces la Hokage era una desalmada y sólo le daba unas cuantas horas de descanso antes de mandarlo a una nueva misión. Giró despacio la perilla de la puerta, abriéndola lo suficiente para reconocer a quien lo llamaba y después cerrarla de golpe.
–No es nadie– exclamó con una sonrisa en el rostro en cuanto volteó a verla.
–¡Oh, vamos, Kakashi!– una voz amortiguada por la puerta entre ellos se dejó escuchar –Abre la maldita puerta.
–Kakashi– susurró Hinata, un poco consternada por el mal modo del junnin.
–De acuerdo– soltó el peli plateado en un suspiro, resignándose al momento de girar la perilla –¿Qué quieres Genma?
–Bonito lunar, cariño– señaló Genma apenas entró, sin siquiera dar un vistazo por completo a su amigo.
–¿Te gusta lo que ves, idiota?– exclamó Kakashi, al momento que llevaba sus manos hacia su cuello, dispuesto a subir su máscara pero se detuvo al no encontrarle sentido a hacerlo ahora.
–Cuida esa boquita Kakashi, puede que no lo hayas notado, pero hay una damita en la habitación– hizo un gesto con la cabeza, señalando a Hinata.
–Shiranui san– saludó ella, con una pequeña inclinación de cabeza.
–Hime– respondió con una sonrisa en los labios, a su espalda podía sentir al aura asesina de su amigo creciendo poco a poco –Dejaste esto en el hospital– se explicó al momento que extendía hacia ella –Probablemente sea lo último que quieras ver en este momento pero no se podían quedar en el piso.
–Gr… gracias– tartamudeó ella, la presencia del junnin la ponía nerviosa, su mirada era demasiado intensa para soportarla, el junnin se había sentó en la silla junto a ella que ocupara Kakashi segundos atrás.
–No hay de que– cruzó los brazos sobre el pecho, mirando de arriba abajo a la kunoichi, sin siquiera ocultar su intención –Realmente te has puesto muy guapa, ¿quién diría que esa chiquilla temerosa se convertiría en una hermosa mujer?
–Cuida tus palabras, Genma– dijo Kakashi colocando una mano sobre el hombro del castaño.
–Eso pretendo– le respondió sonriendo ampliamente a pesar de que el junnin no movió su mano de lugar –¿Cuánto llevan de conocerse Kakashi? Y no me refiero a su relación ¿Qué son? ¿Seis? Siete años a lo mucho.
–Ve al grano– exclamó Kakashi con voz taciturna.
–Sólo he pensado que si yo hubiera hecho un movimiento el día que la conocí a ella, tú no hubieras tenido ninguna oportunidad– su rostro giró hacia Hinata, podía leer en sus ojos la confusión al no entender sus palabras –Han pasado quince años, Hime– la mano en su hombro lo aferraba con más fuerza.
–Lo… Lo siento Shiranui san– se removió incómoda en su lugar, procurando evitar la mirada de Genma –No entiendo.
–Sigues siendo una cosita tierna– exclamó Genma, apoyando el codo en la mesa y recargando el rostro en su mano –Igual que cuando nos vimos por primera vez, ¿ahora me dirás que tampoco recuerdas nuestra primera noche juntos?
FLASH BACK
Apoyó los brazos en su nuca, balanceándose peligrosamente en las patas traseras de la silla .El senbon en su boca se movía ligeramente después de masticarlo un poco… Maldito… Maldito Kakashi y su estúpido don de convencerlo para reemplazarlo. Él ahora perfectamente podía estar de misión en la ciudad de las fuentes termales, descansando después de entregar una copia del libro bingo; pero en lugar de eso estaba trabajando de niñero.
No había otra manera de describir al hecho de cuidar de la primogénita de los Hyuga que apenas y contaba con tres años de edad.
–¿Mo… monstruo?– preguntó la pequeña, aferrándose con miedo a la sábana que la cubría.
–Si, Hinata chan, los monstruos existen, se esconden debajo de tu cama y esperan a que estés dormida para comerte.– le respondió él, curioso ante la mirada que la pequeña niña le dirigía
–¡NO ES VERDAD!– gritó ella con todas sus fuerzas, lastimando su garganta y provocando que su guardián por esa noche cayera de su silla. Se llevó una mano al pecho, intentando contener el llanto –Los monstruos no viven bajo la cama. Ellos entran por la ventana y se esconden en el armario… Y después te pegan… Te pegan e intentan llevarte lejos… ¡Yo no quiero que me vuelvan a llevar!– exclamó, tapándose los oídos, asustada –No quiero, no quiero– repetía constantemente.
–Vaya, vaya– exclamó intentando ponerse en pie tan rápido como su dignidad se lo permitía –¿Tú has visto monstruos, Hinata chan?– observó como ella asentía con la cabeza, haciéndolo sentir un miserable por jugar así con quien se supone que debía cuidar –¿Cuándo?
–Ayer– respondió con un hilo de voz –Lo vi entrar y esconderse, le dije a papá pero no me quiso creer, y el monstruo no se fue, y me pegó, me dolió mucho… ¡Él me quería llevar! Pero papá lo detuvo.
–Por eso todos están reunidos ¿verdad? Quieren saber qué hacer con el monstruo.– se acercó a la cama de la pequeña, ella temblaba, podía ver el miedo en sus ojos. Se sentó al lado de ella, intentando no mover demasiado el cobertor, maldita su gran boca… Y maldito Kakashi.
–No lo sé… pero no me gustan los monstruos, me dan miedo. Una mano en su frágil hombro la hizo voltear, encontrándose con unos ojo negro que la miraban fijamente, no sabía si llorar o no. Su padre le dijo que ese hombre estaba ahí para cuidarla, debía confiar en él.
–Hime… Los monstruos ya no vendrán, y si alguno viene me encargaré de patearlo tan fuerte que saldrá corriendo– sonrió sutilmente, intentando infundirle confianza.
Ahora entendía todo. Esta realmente era una misión de importancia, esa mañana había escuchado rumores de que alguien había intentado secuestrar a la heredera de los Hyuga, cualquier movimiento en falso provocaría una guerra sin sentido que el clan quería evitar. No eran cosas que una niña debía escuchar pero si el resto del clan, y eso probablemente hacían a puerta cerrada, dejando a la pequeña de ojos perla bajo su protección.
–Incluso mañana o al día siguiente, te protegeré de los monstruos, no importa si viene en 10, 20, 30 o 100 años, yo te protegeré.
–¿De verdad?– preguntó ella con confianza.
–De verdad.
–¿Pinky promise?– le preguntó extendiendo su pequeña mano y mostrando su dedo meñique.
–S… si– respondió con una sonrisa nerviosa, al mismo tiempo que entrelazaba su dedo meñique con el pequeño de ella –Es una promesa. ¿Ahora puedes intentar dormir?
–Yo… yo… lo intentaré– murmuró ella, su cuerpo aún temblaba ante el recuerdo de la noche anterior. Se revolvió incómoda, sabiendo que sería difícil conciliar el sueño.
–¡Oh, vamos!– exclamó, palpando su propia pierna –Yo estoy aquí ¿sabes por qué se me pidió expresamente a mí que te cuidara?– y ahora mentía a una infante, bravo Genma –Si un monstruo aparece puedo mandarlo lejos con un simple jutsu, o usar ese jutsu para llevarte conmigo a un lugar seguro, ahora ven, duérmete– con cuidado la jaló de su brazo, haciendo que usara su pierna como almohada. Depositó un suave beso en su frente.
–"Algún día me las pagarás, Kakashi"– pensó al notar como la pequeña poco a poco iba quedándose dormida en su regazo. Ya podía escuchar las burlas del joven anbu diciéndole que prácticamente pasó la noche con una mujer. Y si, una pequeña mujercita a la que le llevaba fácilmente 17 años… Maldito Kakashi.
FIN DEL FLASH BACK
–¿Ahora si lo recuerdas, preciosa?– le guiñó el ojo de manera coqueta, provocando que ella se sonrojara violentamente –Vine a preguntarte si consideras a este tipo un monstruo– señaló con su pulgar a Kakashi –Porque si es así, ahora mismo puedo cumplir mi promesa y llevarte lejos.
Escuchó su hombro crujir, evidenciando una factura o mínimo una dislocación. Algún día entendería porque tenía esa costumbre tan masoquista de molestar a los demás, sus ojos se enfocaron nuevamente en la joven sentada a un lado de él, se había llevado las manos a la cara, comenzando a temblar… Si estaba llorando, podían esculpir desde ahora su nombre en el monumento a los caídos, lo sentía en cada poro de su ser, en especial en su hombro que comenzaba a sentir un hormigueo de electricidad.
La suave risa de Hinata se hizo presente, confundiéndolo al igual que a Kakashi.
Ella reía, quizá por primera vez desde que recibió esa noticia en el hospital.
–Shiranui san– consiguió hablar entre risas –Quiero a Kakashi, estoy bien.
Pudo sentir en su hombro la mano de Kakashi relajarse de manera extraña, tal vez por la delicada confesión de Hinata. Sonrió ligeramente, entonces, las cosas estaban bien. Intentó mover un poco su hombro… Nada que un poco de chakra bien administrado no curara, se podría decir que mató dos pájaros de un tiro.
–Entonces me retiro– se levantó, buscando en su bolsillo un sobre que le extendió a ella –Por cierto, me encontré a un mensajero de tu clan en el hospital, esto es para ti, como supuse que ibas a estar aquí me ofrecí a traértelo en persona.– ella lo recibió con una sonrisa y una pequeña inclinación de cabeza –Bien, me voy.
–Te acompaño afuera– agregó Kakashi, levantándose al mismo tiempo que su amigo.
–¿Vas a asegurarte que me vaya?
–Exactamente– le indicó con una mano que pasara primero, escuchando como Hinata abría el sobre para leer el contenido en lo que regresaba.
–Vamos, suéltalo– dijo Genma apenas el junnin cerró la puerta una vez que salieron.
–… La besaste– exclamó con voz baja
–Fue hace 15 años y ella ni siquiera lo recordaba hasta que se lo dije.
–Estás jugando con fuego, Genma.
–Oh, no me malentiendas, Kakashi. Tu novia está buenísima y todo– llevó su mano sana a su hombro, comenzaba a sentirlo entumido – Pero ahora mismo mi objetivo es cierta medinin que debe estar sufriendo de corazón roto y me acabas de dar la excusa perfecta para visitarla– movió el hombro, escuchándolo crujir nuevamente –Se honesto– replicó frunciendo el ceño al darse cuenta de la seriedad de su lesión –En una escala del 1 al 10 ¿Qué tanto te cabrea que el primer beso que Hinata recibiera fuera mío?
–Hmmm… yo diría que un once.– movió su cabeza de un lado a otro, tronando los huesos de su cuello.
–Ya veo… ¿Tres minutos de ventaja?
–Que sean cuatro– le sonrió de manera altiva –De una u otra manera, hiciste que se olvidara de todo por un momento.
–Misión cumplida, por lo que veo.
–¡Kakashi!– una sorprendida Hinata abrió la puerta, se veía nerviosa y en sus manos apretaba una hoja de papel.
–¿Qué sucede?– preguntó Kakashi preocupado, hace apenas un minuto estaba riéndose y nuevamente se veía alterada.
–Es mi padre… Quiere vernos inmediatamente.
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No podía ocultarlo, estaba nerviosa.
En cuanto Kou llegó con la carta de su padre no supo cómo reaccionar, por un lado agradecía que le pidiera que presentara formalmente a su pareja y por otro lado temía que la reunión a la cual fueron convocados fuera para prohibir su relación.
No quería ni siquiera pensar que se vería obligada a alejarse de aquella persona que había llenado sus días de luz de una manera sorprendente, haciéndole ver que ella era valiosa, que era una mujer con derecho a ser amada como lo era en ese preciso momento. Sus manos temblaban, sujetando con fuerza sus rodillas mientras esperaban en el salón de té hasta que hiciera acto de presencia el patriarca de los Hyuga; el contacto cálido de Kakashi la tranquilizó cuando juntó su mano con la de ella, haciéndole saber en un simple gesto que él estaría a su lado sin importar nada ni nadie. Él mismo lo había dicho esa tarde.
El sonido de la puerta abriéndose llamó la atención de los dos, observando el serio rostro de Hiashi aparecer y dando una pequeña inclinación de cabeza a modo de saludo; no sabía cómo interpretar el aura de serenidad que desprendía.
–Me alegro que hayas respondido rápido a mi invitación, Kakashi– a modo de respuesta, el junnin inclinó ligeramente la cabeza, prefería no dar demasiadas explicaciones o respuestas largas –Hinata– la observó con precaución, como queriendo comprobar de alguna manera el estado físico de su primogénita. –Ya he pedido un poco de té, así que podemos ir sin miramientos al motivo de esta reunión: Su relación sentimental. Según tengo entendido esta es de más de dos meses.
–Así es– respondió Kakashi de manera formal.
–¿Y no pensaron que era apropiado el comunicármelo? Después de todo, soy tu padre, Hinata– su mirada se centró en ella haciéndola enrojecer –A menos claro, que esta relación no sea del todo formal– esta vez sus ojos se centraron en el junnin, que se revolvió un poco incómodo al tiempo que maldecía interiormente su reputación.
–Le aseguro, Hiashi sama, que mis intenciones son serias– declaró Kakashi, mirando a los ojos al hombre frente a él –Su hija es una persona maravillosa, no podría tener alguna otra intención con ella que no sea una relación formal.
–Entiendo– guardó silencio un momento mientras Kou ingresaba a la habitación, dejando en la mesa del centro una charola con tazas de té y algunos postres pequeños. Retirándose inmediatamente –Kakashi, Hokage sama me ha dicho que estás al tanto de la condición de Hinata, del daño que le provocaron y de las consecuencias que ello ha acarreado.
–Lo sé, Hiashi sama– apretó un poco más fuerte la mano de Hinata en cuanto la sintió temblar –Mi misión requería saber todos los detalles para protegerla.
–E hiciste un buen trabajo– observó sus manos entrelazadas, en ningún momento se habían soltado –Mas del necesario por lo que puedo ver.
Un ligero sonrojo se apoderó de la pareja, conteniendo el impulso de aclararse la garganta para liberar la tensión.
–Fue inevitable– declaró Kakashi, seguro de sí mismo –Su hija es dulce, tierna, decidida, fuerte, es la perfecta definición de feminidad, y además es una kunoichi formidable que…
–¿A quién tratas de convencer con tus palabras, Kakashi?– lo interrumpió abruptamente, centrando su mirada en la joven que había agachado la cabeza, a la espera de algunas palabras que contradijeran todo lo que Kakashi había dicho –Hinata es mi hija, conozco a la perfección sus talentos y virtudes… No es necesario que me los recuerdes– ella levantó la mirada sorprendida, mirando en los labios de su padre el asomo de una sonrisa –Sé que ella es todo eso y mucho más, que tiene un gran futuro por delante si sabe tomar las decisiones adecuadas en su vida.
–Padre.
–Tsunade sama me ha enviado una copia de los resultados de los análisis y he decidido mantenerlos ocultos del consejo para que tengas más tiempo de tomar esa decisión– de entre sus ropas sacó un pergamino pulcramente doblado, su mirada se dirigió al hombre sentado junto a ella –¿He de suponer que estás enterado?– él asintió nuevamente, sentía un ligero escalofrío recorrerle la espina dorsal, como un mal presentimiento. –Hinata, te espera un camino muy difícil–
–Lo sé, padre.
–La primera decisión que debes tomar es respecto a Kakashi Hatake…
–SI me disculpa, Hiashi sama– lo interrumpió Kakashi, sabía que no era correcto, pero no podía siquiera concebir la idea de que el padre de Hinata los separara –Sé con certeza que soy un buen pretendiente para su hija, puedo protegerla, física, social y económicamente. Mi nombre es reconocido en las cinco naciones como un shinobi de elite. Soy fuerte y tengo la capacidad para mantenerla toda su vida sin que renuncie a la vida que está acostumbrada…
–Creo que me estás mal interprendo, Kakashi– tomó su taza de té, bebiendo un poco antes de continuar –No me opongo a su relación.
–¿De verdad?– la luz que desprendían los ojos de Hinata no pasó desapercibido para ninguno de los dos hombres que estaban en la habitación.
–Sí, y en realidad me sorprendió un poco que las cosas se dieran de esa manera… tan interesante.
–¿A qué se refiere, padre?
–Cuando naciste, el consejo decidió que la primera matriarca Hyuga no podría casarse con alguien que no fuera digno de ella, debía ser una persona de elite, con un excelente legado, no podía ser cualquier persona. Dos nombres fueron seleccionados, se te revelarían al cumplir 18 y tendrías que aceptarlos, no tendrías opción de elegir, fueron puestos en rango de superior y sucesor.
EL ambiente se volvió tenso de un momento a otro ¿prometidos?
–Ambos vienen de clanes respetables y que han sido característicos por poseer a los llamados "genios". El prometido que tenías por primera instancia era Itachi Uchiha, que falleció a manos de su hermano menor.
–Hiashi sama– la voz de Kakashi salió áspera, pero no podía evitarlo.
–Tú también estás en esa lista, Kakashi– añadió Hiashi sin molestarse por la interrupción del junnin –Hace 18 años te presentaste frente a mí en una reunión, mientras tenía una plática con mi hermano y el Yondaime Hokage, me intrigó el hecho de que no pude sentir tu presencia tanto tiempo, además de que eras un niño vistiendo el uniforme ANBU, se te investigó apropiadamente y después de meses de discutirlo, tu nombre se agregó a la lista como una tercera opción.
–Eso quiere decir…
–Que sin proponértelo, hija, has escogido por tu propia cuenta a alguien que ya estaba considerado para desposarte.
El ambiente lejos de relajarse, pareció ponerse más tenso para el junnin. Era cierto, Hinata lo había escogido a él, a Kakashi Hatake, a la tercera opción de la lista que habían creado un puñado de ancianos que parecían no importarles en lo más mínimo los sentimientos de aquella que se convertiría en la líder del clan al que pertenecían; poco a poco el sentimiento de peligro se avivaba en sus sentidos, Hinata parecía haberse relajado, ajena a lo que en realidad las palabras de su padre significaban.
–¿Pero?– cuestionó Kakashi, aferrando con un poco más de fuerza la delicada mano de Hinata, haciendo involuntariamente que ella se percatara de su nerviosismo.
–La segunda opción en esa lista– con cuidado dejó la taza de té en la mesa, de haber sido posible hubiera preferido evitar esa confrontación, no quería atormentar a Hinata en un momento como este –Se me notificó que él no estaba dispuesto a atarse a un compromiso, pero esta mañana envió un mensaje aceptando los hechos– su mirada se desvió a la puerta de entrada. –Eso te deja en una posición difícil Hinata, el consejo quiere que tomes la segunda opción por sobre la tercera.
–No… y… yo… no– las manos de Hinata temblaban a pesar de estar aferrada al junnin, su tartamudeo había regresado evidenciando su miedo ante la situación ¿alejarla de Kakashi? ¿de la única persona que la había hecho sentir amada? ¿de la persona que había comenzado a amar?
–¿Quién…?– comenzó a cuestionar Kakashi, callándose al momento en que la puerta se abrió, dejando ver en el umbral una figura masculina, las manos metidas en los bolsillos al momento en que veía la escena frente a él.
Debía ser una broma, una jugada retorcida del destino, justo esa mañana pensó haber tomado la decisión correcta aceptando la propuesta de sus padres y los Hyuga y ahora se topaba con la persona más inesperada del mundo tomando la mano de la que se suponía era su prometida.
–Que problemático...
Continuará.
Notas de la autora:
Chan, chan, chan.
Como les dije, el drama comienza XD y para aquellos que estaban preocupados de que Genma fuera un rival, me da gusto decirles que no jajaja ¿si saben quien le interesa a Genma?
Pronto lo sabrán, la historia esta en su climax y poco a poco habrá más y más pruebas que nuestra amada pareja deberá superar.
Espero que les haya gustado el pequeño guiño a Pinky Promise ;)
Me despido rapidito, deseándoles lo mejor y agradeciendo sus bellos rr
Xoxo
pd: ¿sabes quien será el rival de Kakashi?
