Bueno, lo prometido es deuda. Es cortito pero creo que más o menos da una idea de lo que pasó después.
Epílogo
El sol entró por la ventana de la habitación de los Wentworth, y como cada mañana, los encontró besándose. Hacía poco más de un año que se había mudado a aquella casa, situada en las inmediaciones de Lyme.
Ninguno de los dos había querido seguir viviendo en su casa de ****, debido principalmente a su proximidad a Kellynch, que ya no podía ser considerada nunca más de ventaja.
El nuevo emplazamiento de la residencia de los Wentworth estaba lo suficientemente lejos de Kellynch como para evitar ciertos encuentros indeseados, pero no tanto, como bien había señalado Frederick a su querido amigo el Capitán Harville, como para no poder ir rápidamente hasta allí, especialmente con un buen caballo como el suyo, en el caso de que una visita se hiciera necesaria.
La nueva casa, de agradables proporciones, estaba bellamente situada y permitía, tan solo dando un pequeño paseo, llegar hasta la playa. La cercanía del mar dejaba que la brisa entrara sin disimulo por las ventanas y el sonido de las olas maridaba a la perfección con las melodías del piano de Anne.
Además, se encontraba a una distancia muy cómoda del pueblo, y eso hacía que las visitas entre los Harville y los Wentworth fueran constantes. Y para completar las bendiciones, los Croft habían decidido fijar su residencia en una finca cercana.
Por todo esto, y por las visitas de otros seres queridos, se podría decir que los Wenworth podían disfrutar frecuentemente de la mejor compañía, entre la que, por supuesto nunca se encontró la de aquel que tan bien había sabido definirla. Que si bien, tal vez se hubiera podido ajustar a su propia definición, nunca se le habría podido calificar como de "ser querido"
La propiedad de los Wentwoth ,sin embargo, contaba con algunos inconvenientes que fueron, por supuesto, debidamente subsanados, a saber: bañeras demasiado pequeñas y cuartos separados para el matrimonio.
El primer inconveniente se solucionó de la manera habitual, y en cuanto al segundo se resolvió, primero, perdiendo la llave de la puerta que separaba las habitaciones, también de la manera habitual, y segundo, convirtiendo una de las estancias en un cuarto de niños.
Aquel cuarto se encontraba ahora vacío, ya que, en aquel momento Anne Sophie Wentworth se encontraba en el cuarto contiguo durmiendo placidamente entre Anne y Frederick, que la miraban como sólo unos padres orgullosos pueden hacerlo.
La criatura tenía unas facciones extraordinariamente bellas que habían llamado la atención de todo aquel que las había visto, así como también lo había hecho el brillante color anarajando de sus cabellos.
Sin embargo, ninguna de estas circunstancias, había causado sorpresa alguna en el abuelo materno, pues sabía muy bien que su nieta era hija de Frederick Wentworth, un capitán irlandés de la Marina con un apellido muy sonoro y con uno de los mejores aspectos que hubiera tenido el placer de observar en un hombre, tan solo superado por el suyo, claro, y de su propia hija, Anne, cuya familia, los Elliot, había pertenecido durante generaciones a la nobleza de Inglaterra e…Irlanda.
