Capítulo 13
Feliz Vida Nueva
Lara POV
Abrí los ojos, me había cansado de esperar dormirme otra vez. Repasé mentalmente el día que me esperaba hoy: Víspera de Año Nuevo. Alice se había empecinado en llevarnos a todos a una fiesta, festejarlo a lo grande. Me levanté intentando no hacer ruido para no despertar a Tom, que dormía profundamente. O eso pensaba yo.
― ¿Qué hora es? ― murmuró con la voz áspera.
― Muy temprano. Vuelve a dormir.
― No ― me dijo sonriendo ―. Tengo que aprovechar cada minuto de este día.
Lo miré sorprendida.
― ¿Y eso por qué?
Se puso de rodillas sobre la cama y acercó su rostro al mío. Tenía el pelo rubio más despeinado de lo normal y los ojos le brillaban pícaros.
― ¿Hay algún problema? Si quieres puedo irme por ahí y dejarte el día libre.
― No ― le dije mientras lo abrazaba, sintiendo una leve punzada de remordimiento ―. Quiero que pasemos todo el día los dos juntos.
― Mañana me voy ― dijo sobre mi oído ―. Por eso quiero aprovechar este día. Te extrañaré.
Me sentí tremendamente culpable. Había olvidado por completo que este era nuestro último día juntos.
― Yo también ― le contesté.
Sentí sus manos acariciando mi espalda, de arriba hacia abajo y me mordí el labio inferior. Me sentía fatal. Una semana había cambiado todo. Cada sensación que Tom me había hecho sentir, se desvanecía lentamente. Por supuesto que lo quería, había sentido cosas por él demasiado tiempo como para dejar de quererlo, pero poco a poco mi cuerpo y mi mente pensaban en otra persona. Sentía un vacío en mi interior que Tom nunca podría llenar. Una lágrima rodó por mi mejilla mientras me daba cuenta de que alguien terminaría con el corazón roto.
La lágrima se deslizó por mi mentón y mojó el hombro de Tom, donde descansaba mi rostro. Me apartó suavemente, enmarcando mi cara entre sus manos.
― ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?
"Porque tengo que tomar una decisión que podría lastimarte. Porque estoy confundida. Porque te quiero pero no de la misma manera que antes. Porque no entiendo como todo pudo cambiar tan rápido". Pero fui una cobarde y no le dije lo que pasaba por mi mente.
― No se. Ya se me pasará ― lo abracé mas fuerte. Aún lo quería, si, y deseaba con todas mis fuerzas que eso fuera suficiente.
Tomé su cabello entre mis manos, casi con rudeza. Quería que mi corazón se desbocara ante su contacto. Quería que fuéramos Lara y Tom. Lo que tanto tiempo había soñado, deseado, anhelado, imaginado. Y sentido.
Busqué sus labios desesperadamente y Tom me besó con pasión. Amoldé mi boca a la suya, acaricié su espalda, sus cabellos, su rostro, esperando que mi corazón saltara, que las cosquillas se instalaran en mi estómago.
Tom era tan dulce, tan atento, sensible, cariñoso, comprensivo, amable…
Me depositó suavemente sobre el colchón, con mi cabeza descansando sobre una almohada. Tenía la mente hecha un lío, no sabía hasta donde llegar. No conocía los límites de mi desesperación. Desesperación por volver a ser la misma de antes.
Sus manos eran gentiles, mientras acariciaba mi estómago, cubierto por la remera del pijama. Suspiró mientras besaba mi cuello, depositando pequeños besos, cubriéndolo por completo. Más lágrimas brotaron de mis ojos, la desesperación aumentaba, quería que mi cuerpo reaccionara pero este reclamaba unas manos diferentes, que los besos fueran dados por otros labios y mi impotencia aumentó.
Enrosqué mis piernas a su alrededor y Tom reaccionó. Estábamos demasiado cerca y mi actitud era la adecuada para lo que hizo a continuación. Lo entendí casi al instante, yo misma le había dado a entender que eso era lo que deseaba. Estar con él, ahora.
Tomó la blusa y de un tirón desabrochó los botones, dejándome completamente descubierta. Se me escapó un jadeo de sorpresa y mis mejillas se tiñeron de rojo al darme cuenta que no llevaba sostén. Tom agachó la cabeza lentamente y adivinando sus intenciones puse mis brazos sobre mi pecho desnudo.
― Tom ― lo llamé suavemente, con un nudo en la garganta.
― Te amo, Lara ― me dijo con los ojos cerrados, besando mis párpados ―. No tengas vergüenza, eres perfecta.
Las lágrimas que salieron esta vez fueron amargas, y se me escapó un jadeo ahogado. Tom se separó al instante y me vio, llorosa y cubriéndome. Esperando las antiguas sensaciones que nunca llegaron.
― Lara. No, amor. Lo siento. Yo pensé, entendí…Soy un idiota, perdóname.
Intenté decirle que la idiota era yo, que él se merecía algo mejor, pero no encontraba mi voz. Con las manos temblorosas comenzó a prenderme los botones, apartando mis manos dulcemente.
― Lara, mírame por favor. ¿Estás bien? No llores.
Me incorporó y me estrechó contra su pecho, acariciándome el pelo.
― Estoy bien. Soy una tonta. Quisiera poder ― "sentir lo que sientes tú ahora" ―. Pero no puedo.
― Está bien. Te amo y lo demás puede esperar.
Eso me hizo sentir peor, Tom no podía ser tan bueno. Era demasiado. No lo merecía.
― ¿Qué tal si tomas un baño para tranquilizarte? Yo te preparo algo de desayuno. Aunque ― dijo mirando el reloj ―. Después podemos dormir un rato mas, son las 3 de la mañana.
― Lo se ― contesté, hipando ―. Es una buena idea lo de la ducha.
Me incliné para rozar mis labios sobre los suyos y él los mantuvo quietos. Y estuvo bien.
Salí de la cama y me metí en la ducha, relajando mis músculos mientras intentaba mantener la mente en blanco. No quería pensar más.
Mini Seth POV
Rodé por décima vez en la cama, era imposible. Nunca podría dormir en este estado. Mi cuerpo me obligaba a pensar en ella, mi mente cavilaba en decirle lo que sentía, nada cooperaba y ni siquiera podía aliviarme con la inconsciencia. Cuando no soñaba con ella, no podía dormir. Era insoportable. Pero ella era feliz con Tom y yo no quería arruinar su felicidad.
Me levanté de la cama y me rugieron las tripas. Pensé que tomar algo podría ser una buena idea. Abrí la puerta y pasé por la habitación de Lara y su novio. Me detuve inconscientemente, atento a los sonidos. "Qué estoy haciendo"; pensé con desaprobación. Estaba a punto de seguir caminando cuando un sollozo llamó mi atención. Apoyé el oído contra la puerta de madera, aunque mi odio era bastante agudo como para escuchar sin necesidad de hacer eso.
Me envaré con el sonido: dos pares de labios rozándose. Nunca supe que los celos tuvieran tal potencia, quise destrozar la puerta y apartarlo de ella. Intenté dominarme cuando me di cuenta como temblaba mi columna vertebral. Podía sentir el calor subiendo por ella.
De manera masoquista me quedé a la escucha. Y me sorprendí.
― Estoy bien. Soy una tonta. Quisiera poder, pero no puedo ― escuché que le decía Lara.
No entendí. No esperaba que ella dijera eso, yo pensé que se sentía muy segura al lado de Tom.
Escuché que ambos decían algo de una ducha y el desayuno, pero estaba tan inmerso en mis pensamientos que no presté atención. Si Lara no se sentía tan confiada con su novio, entonces tal vez yo tenía alguna oportunidad.
Escuché a Tom suspirando en la habitación, supuse que Lara se estaba bañando. Quise saber lo que él pensaba y por un momento pensé en llamar a Edward pero unos pasos aproximándose me advirtieron que Tom estaba por salir de la habitación. Me escabullí a mi cuarto, con la esperanza creciendo en mi interior.
Lara POV
El agua caliente relajó mis músculos y el olor del jabón me despejó la mente. Me prometí a mi misma no pensar, por el día de hoy, que es lo que iba a hacer. Aunque lo que no me sobraba, precisamente, era tiempo; pero en ese estado no podía tomar decisiones de ningún tipo.
Me sequé con la toalla y me puse un pijama limpio, aspirando el olor del suavizante. Pensé que también sería buena idea cambiar las sábanas, y así lo hice. Era una forma de empezar de nuevo, borrar los vestigios de mi error y tratar de relajarme. La solución llegaría de alguna manera.
Abrí la puerta, sentí el aroma a café y tostadas y sonreí.
― Huele delicioso ― dije mientras me sentaba en una silla.
― Gracias ― contestó Tom, bostezando.
― Hoy será un día largo ― comenté para intentar iniciar una conversación.
― Si, será mejor que durmamos un rato más.
Intente ver algún vestigio de enojo en su rostro, pero solo lo note cansado. No era para menos.
Me sirvió el café y lo tomé de a pequeños sorbos, estaba delicioso.
― Lara…
Esperé que continuara pero cerró la boca, largando el aire por la nariz. Apoyé la taza sobre la mesa y lo miré, intentando que mi expresión fuera amable y lo instara a seguir hablando.
― Dime ― le animé.
― Yo solo quiero asegurarme de algo ― dijo mientras acercaba su silla hacía la mía ―. Quiero asegurarme de que lo que pasó hace un rato…de que me perdonas. Yo….reaccioné mal, me deje llevar. ¿Estamos bien, no?
Era la oportunidad perfecta, él me había dado pie para que le dijera que me sentía confundida, podía explicarle que no sabia lo que estaba mal conmigo. Sería tan sencillo…
― Si, Tom. Estamos bien. No hay nada por lo que preocuparse.
Tomé la taza y dí un gran sorbo, quemándome la lengua, era lo menos que merecía después de semejante mentira.
Antes de terminar mi desayuno, Tom ya se había acostado. Tuve que insistirle varias veces de que lo hiciera, pues se estaba durmiendo sentado y no quería dejarme sola.
Observé los azulejos de la cocina, distraída. No sabía que hora era, pero pude ver la luminosidad del amanecer asomando por la ventana. Debo haberme quedado horas allí sentada, con las manos alrededor de la taza que contenía restos fríos del café. Mi mente estaba en blanco, como si hubiera entrado en estado catatónico.
― ¿Lara?
Me sobresalté al escuchar su voz. Y cuando levanté la mirada sentí las lágrimas frías en mis ojos.
― Buen día ― contesté mientras me secaba las lágrimas.
― ¿Estás bien?
― Si, Alice. Estoy bien.
Ella se sentó a mi lado y puso una de sus manos en mi hombro.
― Sabes que puedes contarme lo que sea.
― Esta vez tengo que arreglármelas sin ayuda. Gracias, Alice.
― Cuando quieras.
Me levanté y lavé mi taza. Quería escabullirme. Fui a la cama con la esperanza de poder dormir un poco, pero ver allí a Tom me hizo recordar que no podía seguir evadiendo mis problemas. Así y todo me acurruqué a su lado y, en contra de lo que había pensado, me dormí casi al instante.
― Lara ― susurró alguien a mi lado ―. Vamos, se te hará tarde.
¿Tarde? ¿Cuánto tiempo había dormido?
― ¿Qué hora es? ― pregunté con los ojos cerrados.
― Las tres de la tarde ― contestó Bella.
― ¿¡Qué?! Es imposible.
Abrí los ojos, aturdida. Bella estaba sentada sobre el lío de mantas que era la cama.
― ¿Y Tom?
― Está viendo una película con Edward y Seth.
Me incorporé y me refregué los ojos. Honestamente, quería seguir durmiendo.
― No te despertamos porque Tom dijo que habías pasado una mala noche.
Me avergoncé, de seguro Edward sabía el trasfondo de "mi" mala noche.
― ¿Qué te ha dicho Edward?
Bella me observó confundida.
― Nada. ¿Qué quieres decir?
― Yo…ambos tuvimos una mala noche. Pero fue todo por mi culpa. Tom se merece algo mejor que yo, él es demasiado bueno como para… no se que hacer. Estoy tan confundida, y pensar me confunde aún más…
― Para, para. Sabes que no tengo idea de lo que me estás diciendo, ¿no? Tranquilízate. ¿Se han peleado?
― ¿Quiénes? ― pregunté confundida.
― Bueno, Tom y tú. ¿De quien estábamos hablando? ― me dijo con una mueca.
― Si, eso. No hemos peleamos. Bells, yo…
Ella me observaba curiosa, esperando pacientemente, con una mirada dulce y amable. Tragué saliva y continué con mi confesión. Necesitaba sacar todo de adentro.
― Creo que estoy enamorándome de Seth.
Silencio.
Fruncí el ceño y me acaricié las sienes, me acababa de dar cuenta el fuerte dolor de cabeza que tenía.
― ¿Estás segura?
― Bastante, si. El problema es que no se que haré. ¿Crees que Seth sienta algo por mí?
Gruñí y me agarré la cabeza con las manos. Seth tenía dieciséis años más que yo, ¿en que extraña dimensión se sentiría atraído por alguien tan joven?
― No me respondas. Es obvio que malinterpreté su…él es atento, eso es todo.
Mantuve la cabeza agachada, sin ver la expresión de mi hermana. No quería verla, porque seguro era de pena. Pena a causa de mis falsas expectativas.
― No te apresures sacando conclusiones.
Y diciendo eso, abandonó mi habitación.
― Listo. El pelo recogido así te queda fantástico. Estás perfecta.
― Gracias, Alice ― contesté distraída ―. Se ve bien.
Estábamos a punto de irnos a la fiesta donde festejaríamos Año Nuevo. No presté demasiada atención al conjunto que Alice había escogido para mí. Tenía cosas más importantes en las que preocuparme.
Antes de lo esperado nos encontrábamos todos sentados alrededor de una gran mesa redonda. Nadie había faltado, allí estaban todos los Cullen, Jake, Tom, Seth y yo.
El lugar era enorme y todos los que estaban allí vestían elegantes. La decoración era de época y de buen gusto.
― Has estado muy callada. ¿Te sientes bien?
― Si, estaba mirando el lugar. Es muy bonito ― dije mientras ponía las manos sobre la mesa. A pesar de eso Tom tomó una de ellas entre las suyas.
― Si, estoy seguro de que la pasaremos bien. Será divertido.
No podía concentrarme en el festejo, mis ojos iban de Seth a Tom, no sabía lo que buscaba en sus rostros, quizás la solución a mis problemas, quizás la manera amable de abandonar a Tom o asegurarme de que Seth era un puerto seguro. Me sentí egoísta, si encontrara la manera de saber que Seth no sentía nada por mi, ¿era capaz de seguir con Tom? ¿A pesar de no amarlo como antes? Si los sentimientos de Seth no correspondían a los míos, entonces mala suerte. No podía seguir con Tom de esta manera, no si iba a hacerlo para no sentirme sola.
Fingí sonrisas para todos, comí un poco para disimular y hasta bailé unas piezas con Tom. Pero siempre evité las canciones lentas diciéndole que estaba cansada.
Una vez que la cena terminó todo el mundo se levantó para bailar y prepararse para las doce.
― Iré a buscar una bebida, ¿quieres? ― me ofreció Tom, atento.
― Claro, un agua. Gracias.
Me quedé parada en medio del salón, sola. No quería que nadie me invitara a bailar y decidí ir al tocador, solo para tener algo que hacer y un lugar para escabullirme un rato. El baño era enorme y sumamente fastuoso. Me miré en el espejo, el maquillaje de Alice había cubierto mis ojeras y mi semblante cansado. Hasta último momento había pensado en quedarme en la casa, pero no estaría bien por mi parte arruinarle la diversión al resto.
Apoyé la frente acalorada sobre la pared, helada. Y me sentí un poco mejor, más despejada. Manteniendo esta posición, pensé cuan duro era dejar a alguien, sobretodo a una persona como Tom, que había sido mi amigo por tantos años. Le pediría que siguiéramos siendo amigos, y desee con todo el fervor de mi alma que él aceptara.
Salí del tocador sintiéndome segura, tenía que solucionar esto cuando antes.
Los gritos de la multitud me sorprendieron y miré mi reloj aturdida.
― ¡Tres, dos, uno! ¡Feliz Año Nuevo!
Todos se besaban a modo tradicional. Busqué a Tom con la mirada, pero había tanta gente que resultaría imposible encontrarlo. A mi alrededor Bella besaba a Edward, Jasper a Alice y, mientras giraba buscando a mi, aún, novio…
― Feliz Año Nuevo ― me dijo su voz ronca. El cuerpo de Seth me interrumpió la visión de… ¿A quién estaba buscando?
― Feliz Año Nuevo ― contesté en un susurro. Los ojos de él brillaban, dulcemente y en ese momento supe que él sabía todo, que mi actitud era evidente y cada día me sentía mas atrapada en mi destino de estar con él.
No sé cómo pasó, ni quién inclinó la cabeza primero pero fui conciente, y de manera excesiva, de cómo sus cálidos labios rozaron los míos.
Y todo cambió.
No escuchaba el ruido, solo escuchaba los frenéticos latidos de mi corazón. Allí no había nadie, solo él y yo.
Todas las sensaciones que esa mañana había esperado que aparecieran ante Tom, está vez aparecieron. Pero con una potencia que me dejó desconcertada. Sus manos calientes sobre mi espalda se sentían bien, todo en él era calor y no quise que me soltara. Nunca.
Sentí sus labios curvarse en una sonrisa y me alzó en vilo, sintiéndose jubiloso. Al igual que yo.
― He esperado esto desde que te conocí.
Lo observé atentamente. Y sus ojos me dijeron lo mas hermoso que podría saber en ese momento.
― Soy tu imprimación ― le dije, segura de mis palabras. Y él asintió, sonriendo.
― ¿Lara?
Giré mi cabeza para ver su rostro, contraído por la pena. Todavía me encontraba entre los brazos de mi licántropo.
― Tom. Yo…déjame explicarte.
Pero él abandonó la pista apresuradamente.
― Tengo que ir, debo decirle algo ― le dije a Seth, compungida.
― Lo se.
No tenía idea de donde se podría haber metido, pero instintivamente salí a un balcón que había al otro lado de la pista. Estaba nevando pero cuando reconocí su espalda a través de la ventana, salí a la intemperie.
― No lo entiendo.
Me quede allí parada, esperando que continuara.
― ¿Hace cuanto me engañas con él? ¿Hace cuanto soy el idiota que está demás? Y yo que pensaba que…ya ni valen la pena mis pensamientos.
― Tom, por favor…
― ¡No!
Me quedé callada. Él tenía derecho a enojarse. Mi plan había resultado desastroso y dudaba que pudiéramos ser amigos después de esto. La expresión de Tom era extraña, nunca lo había visto tan enojado.
― No quiero hablar, no ahora. Déjame solo.
No quería dejarlo allí. Dí dos pasos para acercarme a él, que tiró su vaso y el agua, aún en sus manos, al piso.
― Déjame, Lara. Por favor.
― Al menos quiero contestarte. Nunca fuiste el segundo en nada, Tom. Te quise, en serio. Todavía te quiero, pero no de la misma manera.
― Eres pésima haciendo esto.
― Lo sé ― admití.
Ahora estaba frente a él, observando sus ojos, dolidos.
― Lara. ¿Qué hice mal? ¿Sabes cuanto te amo?
No pude evitar las lágrimas que salieron de mis ojos, su pena me dolía, yo no quería que sufriera.
― Lo sé.
Lo abracé por la cintura, apoyando el mentón sobre su pecho, mirándole a la cara. Él mantenía los labios apretados en una dura línea, los brazos a los costados y la mirada hacia delante. Ignorándome.
― Y tú sabes que te quiero. Eres una de las cosas mas lindas que me pasaron en la vida ―le dije.
Bajó la mirada, posando sus ojos verdes en los míos y leí sus intenciones. Era lo último que podía hacer por él. No me resistí cuando sus labios se posaron sobre los míos, dejando en ellos el recuerdo de su sabor.
― Feliz Vida Nueva ― susurró contra ellos.
Bien. Creo que fue una actualización record! Y, modestia aparte, me encanta este capítulo!
Espero que a ustedes también les haya gustado :)
Buen fin de semana!
Ale
Pd: la frase de Tom quedaría más linda en inglés. Happy New Life.
