CAPITULO 13

Acomodando rápidamente mi blusa y apartando a Terry de encima de mí… me levanté de la cama. Podía ver el rostro de mi hermano sumamente molesto… no me observaba a mi, miraba a Terry… y por su mirada podía asegurar que quería golpearlo.

- Pregunté, ¿qué significa esto?

Una sonrisa curvó mis labios. Me sentía en el banquillo de los acusados, preparada para escuchar un sermón…

- ¡Habla! –Se acercó a Terry y lo tomó del cuello de su camisa- ¿Qué haces aquí?

- Tranquilízate Anthony –balbuceó Terry

- Anthony, ¡suéltalo! –Lo aparté- ¿Quieres saber que hacía Terry aquí? –Pregunté irónica- Pues bien, te lo diré… estábamos a punto de hacer el amor, pero tu entraste y nos arruinaste el momento… ¿Algo más?

Era un descaro decirlo de esta manera, pero era la verdad. No tenía ninguna intención que las demás personas de la hacienda supieran de mi relación con Terry, pero tampoco la iba a negar si me lo preguntaban de frente, tal y como lo había hecho Susana. Era obvio ¿no? ¿Qué más podría estar haciendo Terry en mi habitación?

Nuestra posición al momento de Anthony entrar decía más que mil palabras.

- ¿Y lo dices así?

- ¿Cómo querías que lo dijera? ¿En un poema? –Pregunté sonriente- Me preguntaste que hacia Terry en mi habitación y te contesté… ¿pretendías que te mintiera?

- No puedo creer esto de ti… -se refirió a Terry que había permanecido mudo durante todo este tiempo.

Antes que Terry dijera algo sobre esto, me paré delante de mi hermano con Terry detrás de mi cuerpo…

- ¿Qué no puedes creer Anthony? –Me exasperé- Vamos, no vengas a hacer numeritos de hermano celoso, que no te quedan. No tienes ningún derecho a reclamarme nada. Soy mayor de edad y lo suficientemente grande para tomar mis propias decisiones.

- Escucha –por fin habló Terry, poniéndose junto a mí- No era mi intención que te enteraras así de la relación que Candy y yo tenemos, pero me es preciso hacerte saber que yo amo a tu hermana. La he amado muchos años…

Bueno… ya se lo había dicho

- Eso ya lo sé –contestó Anthony aún molesto

¿Ya lo sabía?

- Pero aún así, todo ese amor que sientes por Candy no te da derecho a tratarla como una cualquiera.

¡Un momento! ¿Una cualquiera?

- ¿Cómo que una cualquiera?

- Candy te estás entregando a un hombre que no es tu esposo.

Entonces si comencé a reír. ¿En qué época vivía mi hermano?

Las mujeres, al igual que los hombres tenían derecho a disfrutar de su sexualidad estando casados o no. Además… ¿quién era el para decir todo esto? ¿Acaso él estaba tratando a Karen como una cualquiera por tener relaciones con él sin estar casados?

Detesto a los hombres que tienen una doble moral… él si podía hacer lo que le venía en gana con su novia. Pero yo no… ¡Patético!

- Mira Anthony. –dije totalmente enojada- No me hagas decir cosas que no tenía intención de comentarte… abstente a opinar en la relación que Terry y yo tenemos. Así lo decidimos y así está bien… Después de todo, no estamos engañando a nadie. Ambos somos libres y si te recuerdo… estamos en un lugar privado. Mínimo hemos tenido la decencia de hacerlo sin que otros nos vean…

¡Creo que no debí decir eso!

Anthony me miró extrañado, por mi risa espontánea y por lo que le había dicho. No tenía idea a lo que me refería, y a decir verdad no tenía ninguna intención de revelarle lo que la noche anterior había observado en la cocina. Era algo que quería borrar de mi memoria.

- ¿A qué te refieres? –me preguntó

- No importa. –Le resté importancia- Lo único que me importa que no te quiero inmiscuido en mis asuntos. Terry y yo estamos bien así ¿verdad? –le pregunté al hombre junto a mi.

Terry permaneció mudo. ¡Necesitaba su apoyo! Necesitaba que le dijera a Anthony que estábamos bien… que esta relación era un acuerdo para los dos.

- Te agradecería que salieras de mi habitación –continué al notar el mutismo de Terry- y la próxima vez te agradeceré que toques antes de entrar. –me dirigía a mi hermano

Era un punto que no había pensado hasta ahora. ¿Por qué Anthony había entrado a mi habitación sin autorización?

- Candy… lamento haber entrado sin permiso. Pero Susana me pidió si podía venir por ti, quiere hablar contigo…

¿Susana? ¿Otra vez?

- Bueno… ya iré cuando tenga algún espacio libre. Ahora, por favor salte de mi habitación…

Anthony resopló y caminó hacia la puerta.

- Mañana hablaremos más calmados. Aún no entiendo porque permitir una relación así…

- Deja ya todo eso, Terry y yo decidiremos que es lo mejor para nosotros.

- Tu y yo hablaremos mañana –se dirigió a Terry- ahora, ¡vámonos! –lo tiró de la camisa para que saliera de la habitación- debes irte a tu casa.

Terry lo siguió pero antes de que saliera lo detuve

- Terry espera

- ¿Si? –ambos voltearon a verme

- Quiero decirte algo –Anthony se cruzó de brazos, esperando a lo que tenía que decir- ¡En privado! –aclaré

- Tienen diez minutos.

- Anthony… si quiero, Terry puede quedarse aquí esta noche.

- Pero no lo hará. Tienen diez minutos…

¿Diez minutos? Bueno… no me daba tiempo de mucho.

- ¿Qué sucede? –me preguntó al estar ya solos

- ¿Por qué no me apoyaste cuando le aclaré a Anthony que estábamos bien así?

Terry solo me vio, sin decir nada.

- Escucha, Anthony no te dirá ya nada. Yo hablaré con él mañana y le aclararé que no tiene ningún derecho en entrometerse en nuestras vidas. No tienes de que temer –sonreí- estoy segura que no te golpeará… -traté de bromear

- Candy, creo que… -dudó- es el momento adecuado para formalizar todo esto. Talvez debamos dar el siguiente paso ¿no crees?

- ¿De qué hablas?

- Yo… yo te amo Candy. –ya lo sabía- Y me gustaría formar un futuro junto a ti. Esto que sucedió con tu hermano puede ser solo el empujón que necesitábamos para convertir esto en algo más sólido.

Ya sabía por donde iba todo esto… ¡alto!

- Terry –lo detuve- ¡no! –Negué con la cabeza- No sigas, nosotros teníamos un pacto. Estamos bien así, y así seguiremos… -callé- por lo menos hasta que tenga que regresar a Londres.

Su rostro se volvió frío entonces. Apuñó sus manos y resopló.

- Hablamos mañana

- Espera, aún tenemos unos ¿seis minutos? –Sonreí- podemos aprovecharlos ¿no crees?

- Qué descanses –se acercó y me dio un ligero beso- Mañana te espero en las caballerizas para tu clase.

Estaba molesto.

Sin esperar a que le contestara salió de la habitación y entonces me quedé pensando de lo que había ocurrido. Algo en mí todavía no permitía decidirme a aceptar lo que Terry me quería proponer antes que lo detuviera.

¿Por qué no aceptar una relación formal con él?

Me tumbé en la cama y vagué entre mis pensamientos por largo rato. Si nunca me hubiera ido a Londres a estudiar, una relación con Terry hubiese sido lo indicado. Yo lo amaba… estaba segura de ello. Formar una familia con él era lo que había soñado por años, pero ahora… yo tenía un destino en Inglaterra. Había estudiado mucho tiempo, me había esforzado enormemente por cumplir mi sueño de convertirme en abogada. Solo me hacía falta mi tesis y lo conseguiría… me graduaría de la universidad y obtendría el empleo de mis sueños.

Mi futuro estaba en Londres… durante la época en la que Terry había desaparecido de mi vida me había aferrado a la idea de continuar en Londres sin tener que volver a verlo. Me hice a la idea que era lo mejor, que todo lo ocurrido había sucedido por algo.

Que todo había ocurrido para crecer personal y profesionalmente… que lo mío con Terry había sido solo una ilusión juvenil.

Pero tenía que haber decidido regresar a América.

¡Brillante idea! ¡Tonta de mí!

Ahora todo era tan complicado. No me podría conformar con vivir en Las Orquídeas toda mi vida. No me había esforzado todos estos años, para nada. Mi futuro profesional era muy importante.

Merecía algo mejor… ¿no?

Me quedé dormida entre pensamientos confusos… ponía en la balanza lo que Terry me daba y lo que Londres me podía ofrecer a mi regreso. Creo que hasta soñé con toda la situación. En parte creo que no debí aceptar nada de lo que Terry me ofreció en su momento. Solo vino a complicar todo el asunto… pero ahora ya estaba hecho.

Ahora soy adicta a Terry y aunque me vaya a Londres definitivamente, no creo que eso alguna vez llegara a cambiar.

Sin muchos ánimos, me levanté y me preparé para bajar a desayunar. Desde que Anthony y su novia se encontraban en Las Orquídeas, procuraba desayunar con ellos. Pero antes de salir de mi habitación… escuché voces en el pasillo. Agudicé mi oído y traté de identificar las voces que afuera se escuchaban.

¡Nada!

Eran voces masculinas, pero no lograba identificar con exactitud de quién se trataba. Sin otra mejor idea que averiguarlo por mí misma… salí de la habitación y me encontré a dos personajes que recientemente había conocido junto a mi hermano.

- Buenos días –saludé

Albert Andley me sonrió. Era un hombre encantador, realmente nunca me habían gustado los rubios… pero es que este espécimen era distinto. Tenía un aire seductor y confiado que me atraía… irradiaba seguridad y galantería. Estoy segura que si Terry no existiera… Albert sería el hombre más guapo del mundo.

Pero si existía… así que ya ni hablar sobre el asunto.

- Buenos días –respondieron Albert y el Dr. Leagan al unísono.

Anthony al contrario, no me respondió. Solo me vio con un dejo de enojo y supuse que todavía estaba molesto por lo ocurrido anoche. Pero como no me importaba… ignoré su actitud.

- ¿A qué debo el honor de su visita tan temprano? –pregunté

- Srita White, -era Neal Leagan- he venido a revisar a Susana; y mi primo –señaló a Albert- quiso acompañarme

- Entiendo –sonreí- Entonces, doctor lo dejo para que haga su trabajo. Fue un gusto saludarlos –sonreí y continué mi camino

- ¡Candy!

Me detuve y observé a Albert caminar hacia mí.

- ¿Qué sucede?

- En realidad el motivo de mi visita fue hacerte una pequeña visita –confesó- Espero no te moleste…

- ¿molestarme? –fingí sorpresa- ¿Por qué habría de molestarme?

- Entiendo que sabes el motivo de mi interés hacia ti

Sonreí… bueno, en realidad no lo sabía… pero después de dicho esto… claro que lo sabía

- Supongo que querrás mi amistad

- Te equivocas –sonrió- Me gustas mucho Candy… soy un hombre soltero y sin ningún compromiso. Me agradaría mucho que empezaras a verme de manera distinta. Creo que sería muy acertado iniciar algo formal ¿no crees?

¡Para nada!

- Albert… bueno… yo apenas te conozco. Y pues… yo tengo planes ¿sabes? No creo estar demasiado en la hacienda. Así que… no creo que pueda responder a lo que me propones de forma afirmativa. –estaba muy nerviosa

- Pero ¿te gusto?…

Bueno… no era algo difícil de aceptar. El hombre era un bombón…

- Supongo.

- Entonces… permíteme cortejarte

¿Cortejarme?

Me dio risa la palabra. Pero evité reír… no era adecuado hacerlo. Lo tomaría como una burla y era lo menos que deseaba.

- Mira… no creo que sea bueno que me ¿cortejes? –Estuve a punto de reír, en realidad esa palabra me causaba risa- Creo que es mejor que seamos amigos ¿te parece?

- Bien, será un inicio. Pero ten en cuenta que mi objetivo contigo es otro… -me sonrió

Después de esta pequeña conversación con Albert… los días continuaron tranquilamente en la hacienda. Por lo que me enteré… Anthony aún no había hablado con Terry sobre lo sucedido noche atrás y pues me sentía tranquila. No deseaba un enfrentamiento entre ellos, o mucho menos una solicitud de mi mano por parte de Terry… ¡era mejor que no hablaran!

Yo me escapaba a veces por las noches de mi casa para "visitar" a Terry y pasar la noche juntos. Pero no era todos los días. Y no era porque no quisiera, si no que en algunas ocasiones me sentía muy cansada… me dolía mucho la cabeza y hasta náuseas sentí en algunos momentos. Supongo que mi tesis me tiene muy nerviosa y tensa. Me he esforzado mucho y talvez me sobre limité…

En las mañanas, continuaban mis clases de equitación y el resto del día lo ocupaba en mi estudio.

Por eso supongo que era todo este malestar…

oOoOoOoOoOoOo … oOoOoOoOoOoOo … oOoOoOoOoOoOo

La situación me tenía cansado.

Sé que yo acepté todo esto… pero ya no era suficiente. Nuestra relación física era perfecta, pero yo necesitaba un compromiso mayor. Tenerla conmigo todo el tiempo, sin posibles reproches por parte de su hermano o familia… no escondernos para poder besarnos, acariciarnos… ¡amarnos!

En ocasiones la tenía en mi cama todas las noches, pero en ciertos días no aparecía… y me hacía mucha falta. Al verla en la mañana me explicaba que no se había podido fugar o que había tenido algún dolor… ¡no le creía!

Además estaba el hecho de la aparición de Albert Andley en su vida.

El idiota de Andley la visitaba seguido y en algunas ocasiones la observé sonreírle coqueta y con sonrojo a causa de algún cumplido que le daba. Incluso en algunas ocasiones la acompañaba durante la clase de montar que le daba.

No le importaba mi presencia le hacía cumplidos y en numerosas ocasiones le insistía en aceptar una relación con él…

¡Eso si que no!

Deseaba romperle la cara a golpes, borrarle esa sonrisa "seductora"… y hacerle ver que Candy era mía. Que no tenía ninguna oportunidad con ella pues estaba seguro que me amaba… que ninguna cosa que hiciera me apartaría de ella.

Pero no podía. Para él, así como para el mundo entero… Candy era solamente la dueña de la hacienda, y yo era su empleado. Alguien que le enseñaba a montar y que no tenía ninguna oportunidad de conquistarla.

¡Maldita sea!

- ¡Terry! –Habló Susana- ¿Qué te sucede? Estás muy distraído…

Bueno… este era otro problema. ¡Susana!

La había venido a ver todos los días… durante estas casi dos semanas. Me estaba cansando de todo esto; tener que venir a verla, estar con ella largo rato "haciéndole" compañía, para después salir y encontrarme a una Candy molesta. Porque más que celosa, Candy se veía siempre molesta.

- Susana… tengo cosas que hacer. Me alegra que estés bien. –Me levanté- vendré mañana a ver como sigues –le sonreí

- ¿Te vas? –me vio triste- ¿Tan pronto?

- Si. Entenderás que no puedo permanecer todo el día aquí contigo. Tengo obligaciones

- Si, pero acabas de llegar.

Me senté en la silla nuevamente y traté de permanecer sonriente, aunque en verdad estaba molesto. No comprendía su actitud tan posesiva.

- Dime Terry ¿qué opinas de Candy?

- ¿A qué te refieres?

- Bueno… he notado que ustedes dos tienen algo que ocultan a los demás.

- No sé a qué te refieres

- Está bien, hazte el que no sabe. Mi pregunta en sí es si la tomas en serio o te estás divirtiendo con ella. Si es así, no lo creo justo.

- Susana- me levanté nuevamente- no tengo ninguna intención de hablar sobre este tema contigo. Limítate a hacer comentarios al respecto, de lo contrario me veré en la necesidad de no venir más por aquí.

- Espera –me susurró- No quería importunarte. Es solo que… tu sabes lo que siento ¿no es verdad? –Me miró suplicante- No soportaría verte a su lado. No puedes hacerme esto Terry… yo… yo te amo –terminó confesando

Ya lo sabía… pero oírlo de sus labios me provocó un gran escalofrío.

- Susana…

- No… no me digas nada. Yo entiendo que no sientes lo mismo por mi, pero creo que tampoco amas a Candy. Un hombre que ama a una mujer no está dispuesto a mantener una relación como la que tú tienes con ella. Es irrespetuoso para una mujer. Eso es lo que me da paz… tú no amas a Candy. Entonces tengo una esperanza. –Me sonrió- trataré de ganarme tu amor Terry. Te lo juro

Me di media vuelta y salí de la habitación. Las palabras de Susana me habían calado hasta lo más hondo de mi alma. Ella estaba segura que no amaba a Candy, porque según ella yo no tenía ningún respeto por ella.

Y talvez tenía razón.

Esa noche hablaría con Candy sobre esto. Era un momento adecuado para aclarar todo.

Esperé a que llegara la noche, pero Candy no apareció.

Al día siguiente, tampoco la vi. No fue a las caballerizas como todas las mañanas, y por Annie me enteré que se encontraba algo indispuesta. Tampoco fui a la casa, no tenía intención de ver a Susana y seguir escuchándola. Había decidido no visitarla por algunos días… dejar que se calmaran un poco las aguas en la relación entre Susana y yo. Después de su "confesión" no sabía como comportarme y qué decirle.

Al que si me encontré a mitad de la tarde fue a Anthony. Estaba cerca del granero y él venía de dar una visita al pueblo en el auto de la casa.

Desde la noche en que nos había sorprendido a Candy y a mí en la habitación de ésta, no me lo había encontrado a solas. Talvez lo habíamos evitado a propósito… o talvez fueron las situaciones de la vida diaria. El caso, era que ahora finalmente podríamos hablar.

Aclarar esta situación que yo deseaba que terminara…

- Debemos hablar –espetó Anthony bajándose del auto

- Tienes razón –asentí- Ven, acompáñame. Conozco un lugar donde podremos hacerlo sin interrupciones.

Anthony me siguió, llegamos a un lugar solitario cercano a las caballerizas. En ese lugar en ocasiones conversábamos largo rato con Stear durante las noches. Era un lugar rodeado de rocas y hierba crecida. Estaba seguro que nadie nos interrumpiría en este sector.

- Bien –dije al llegar- aquí podremos estar tranquilos. Siéntate –le ofrecí una roca

Anthony se sentó y estuvimos largo rato en silencio. Habíamos sido muy amigos durante mucho tiempo… pero ahora sé que no hablaría con mi amigo. Hablaría con el hermano de la mujer que amaba.

- No me gusta como están ocurriendo las cosas entre tú y Candy.

- Lo sé

- ¿No dirás algo más? –me miró enojado

- No tengo mucho que decir. No creo que llegues a comprender porque lo hago

- Intentaré… -me vio- trataré de saber porque lo haces.

- Candy… tu hermana, es la mujer de mi vida. Yo la amo… la he amado toda mi vida. Cuando se fue de América, conocí lo que la infelicidad era. Cuando la recobré, supe que la necesitaba de vuelta en mi vida. Recobrarla al costo que fuera. Por eso, accedí a esto –me referí a nuestra situación- pero en ningún motivo fue mi intención faltarle al respeto a Candy. Deseaba estar a su lado y convencerla que junto a mí era su lugar. Porque sé que ella me ama, pero desea aún más regresar a Londres. Yo… necesito convencerla. Solo que ahora veo que el tiempo se me acaba y no sé que hacer para retenerla.

Anthony me vio mientras le contaba todo esto. Estoy seguro que creyó en la sinceridad de mis palabras. Aunque en un principio pareció sorprenderse de la noticia que Candy era la primera en sugerir esta relación.

- Te creo. Pero aún así, debes entender que no es fácil para mí ver que mi hermana esté en una relación de este tipo. Me gustaría que decidieran formalizar lo suyo.

- Es lo que más deseo. Pero no veo ¿cómo? –Dije frustrado- Está convencida de irse nuevamente a Londres. ¿Talvez tu puedas ayudarme?

- Terry, si ella está convencida de ello… no puedo hacer nada… -suspiré- Tu eres un gran amigo y te aprecio… pero ella es mi hermana. La apoyaré en lo que decida.

- Entiendo

- Solo te digo que debes luchar mientras ella continúe en América. Siempre creí que tu y mi hermana hacían una linda pareja –me guiñó un ojo

- Espero que me de tiempo de hacerlo

Anthony solo sonrió y se levantó del lugar donde estaba sentado.

- Eso sí… apoyo lo que pretendes y apoyaré tu proceso de convencimiento –bromeó- pero no quiero observar una escena igual a la de la otra noche. No me gusta pensar en Candy con un hombre. Espero lo entiendas.

- Perfectamente –sonreí

Entonces se retiró y yo me quedé solo, pensando en lo que debía hacer. Por el momento solo me quedaba como opción embarazarla.

Sabía que era una idea totalmente loca. Pero era un inicio… no sé… creo que tendría que pensarlo con más calma.

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o… o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o… o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

A la mañana siguiente, decidí ir a buscar a Candy. Necesitaba verla y hablar con ella…

Llegué a su casa y entré como siempre por la cocina. Bromeé con Annie y tomé una manzana de la canasta de fruta de la mesa. Le pregunté por Candy y me dijo que estaba en la sala… creo que me iba a decir algo más, pero no se lo permití. Salí de la cocina presuroso quería verla, llevaba ya mucho tiempo sin hacerlo.

Entré al salón principal y lo que vi no me gustó para nada.

Sentada en un sillón individual estaba Candy, totalmente sonriente… conversando y bromeando con Albert Andley.

- Buenos días –tuve que decir

- Terry –sonrió- Buenos días, ¿quieres acompañarnos? –pregunté sonriente

Observé la expresión de Albert y para nada le gustó la invitación de Candy.

- No gracias –dije serio- Quería ver si ibas a ir a tu clase de equitación el día de hoy

- Por supuesto –se levantó- creo que no me había percatado de la hora que era. Perdón por el atraso. Albert –se dirigió a él- ¿nos acompañas?

¡¿Qué?!

- Encantado –sonrió

Entonces tuve que soportar la presencia de Albert la próxima hora. Traté por todos los medios hacerle ver a Candy que necesitaba hablar con ella… pero ella parecía ignorarme.

Coqueteaba abiertamente con Albert y casi ni me miraba. Solo con él conversaba… relegándome… ignorando mis indicaciones.

- Creo que será mejor continuar mañana –le propuse.

Era mejor no seguir viendo a Albert al lado de Candy.

- ¿Por qué? –Preguntó Candy con una sonrisa- Lo estamos pasando muy bien

Lo estarás pasando muy bien, tú… pensé. Porque yo… estaba que no me calentaba ni el sol.

- Talvez lo que necesitamos es un descanso. –Sugirió- Albert, quédate un momento con Terry. Quiero ir por un poco de agua, yo sola… -aclaró

Entonces la observamos alejarse, entró a las caballerizas… y yo fui tras ella… ¡necesitábamos hablar!

oOoOoOoOoOoOo … oOoOoOoOoOoOo … oOoOoOoOoOoOo

La verdad la situación me era muy graciosa. Me encantaba provocar los celos de Terry, era tan divertido verlo enfurecer por mis constantes coqueteos a Albert. Lo que el muy tonto no entendía era que yo lo hacía únicamente para que sintiera en carne propia lo que yo sentía cuando estaba cerca de Susana. Noche tras noche, lo oía ir a su habitación. Procuraba nunca faltar a ver ¿cómo se encontraba?

¡me hacía enfurecer!

Cada vez me arrepentía más de haberle propuesto mantener nuestra relación en secreto, pero bueno lo hecho, hecho está.

Después de dejar a Terry en "compañía" de Albert, me dirigí a las caballerizas; sabía que él vendría tras de mí y me reclamaría por mi actitud. No pude evitar soltar una franca carcajada, ya me imaginaba todo lo que escucharía de esa preciosa boca suya.

¿Qué puedo decir? ¡Me encanta provocarlo!

Es mi pasatiempo favorito.

Desde que Albert había entrado en mi vida, lo había utilizado para provocar a Terry… sé que es malo decirlo así; pero es la verdad.

Como lo supuse, no había dado ni dos pasos cuando lo sentí llegar atrás de mí. No volteé a verlo, quería aparentar que nada había ocurrido. Eso lo enfurecería más.

Me alcanzó rápidamente y tomó uno de mis brazos con fuerza, pero sin lastimarme, para que detuviera mi andar. Lo volteé a ver entonces y le sonreí; era una sonrisa irónica y de reto.

- Me puedes explicar ¿a qué estas jugando?

- ¿Yo? A nada… ¿por?

- Mira Candy ya me tiene cansado todas las escenitas que haces con ese idiota. ¡Tú eres mía! ¿Lo entiendes?

Iba a contestarle que ¡yo no era de nadie! Pero no pude. Me besó. Era un beso exigente y pasional, como los que tanto me gustaban probar de su boca. Me exigía con la lengua que abriera más la boca. Como si se pudiera. Me besó largamente y toda mi razón estaba nublada, tal y como siempre me pasaba cuando estaba en sus brazos. No me detuve a pensar que cualquier podría entrar en cualquier momento y nos vería. Yo no pensaba en nada.

Sin saber como, me dirigió a uno de los apartados. El lugar donde descansaba Relámpago. Pero como ahora, él estaba afuera con Albert, el lugar estaba vacío y a nuestra entera disposición. Me pegó con fuerza a la pared y comenzó a explorar mi cuello. Si algo me volvía loca de parte de él, era esa caricia. Parecía que él lo entendía muy bien, pues siempre que quería doblegarme a su placer, lo hacía por largo rato. ¡Yo estaba en las nubes! No quería que se detuviera. Estaba total y completamente narcotizada por sus caricias en mi cuerpo. De un modo que no alcancé a comprender ya estaba sin nada de ropa en mi torso y su ávida boca se había dirigido justo al lugar más prominente de él. ¡Dios! Él en verdad tenía mucha habilidad con sus labios.

- ¡Terrrrryyyy!

¡Demonios! No podía hacer nada más que gemir y decir su nombre entre suspiros. Tenía los ojos fuertemente cerrados y mis suspiros eran cada vez más fuertes. Sus manos se dirigieron al cierre de mi pantalón; ¡Rayos! Estaba a punto de ser desnudada nuevamente por él. No tenía voluntad para pedirle que se detuviera, y lo peor de todo… ¡no quería que se detuviera!

Me esforcé enormemente para articular alguna frase, debíamos detenernos. En cualquier momento alguien nos descubriría.

- ¡Terrrrry! –Hablé al oír el cierre bajar- ¡Debemos detenernos!

No me contestó. Bajó por completo mis pantalones y sus labios seguían el camino descendente en mi abdomen.

Le sujeté las manos y me aparté lo más que pude.

- Vamos Candy…. –decía con su respiración entrecortada- Sabes que lo quieres tanto como yo

¡Mierda! Era verdad.

Era una absoluta y avasalladora verdad. No deseaba nada más en este mundo que sentirlo nuevamente dentro de mí. Lo había extrañado tanto. Mi callada respuesta lo convenció de seguir. Con una habilidad extraordinaria, volvió apoderarse de uno de mis senos y los saboreaba con destreza.

¡Terry me estaba volviendo loca! Si alguien nos observaba, ya no me importaba. Lo único que me importaba en este momento era disfrutar de Terry.

Estaba tan absorta en las sensaciones que sentía, que no noté que se había detenido por completo. Abrí los ojos y observé su mirada fija…

- Quiero seguir… -me aclaró- pero alguien puede entrar.

Se levantó del suelo y me dio su mano para que yo hiciera lo mismo… ¡estaba casi desnuda!

¿Me iba a dejar así?

- ¿Piensas dejarme en este estado? –Espeté furiosa- ¿Quién te crees? Me llevas a un punto de excitación total para luego dejarme así… ¡eres un imbécil!

Comencé a vestirme.

- Candy, entiende… alguien podría entrar. Por ejemplo Albert

- Claro –dije abrochando mi blusa- lo haces en venganza. ¡Idiota! Pero ni creas que será tan fácil volver a tenerme

Salí furiosa de las caballerizas ya totalmente vestida y noté que Albert ya no estaba. Entonces me dio algo de vergüenza… esperaba que no nos hubiera visto.

¡Qué pena!

Sin voltear a ver hacia el establo, me dirigí a casa. Estaba furiosa. ¿Desde cuándo le importaba a Terry si alguien nos veía?

Habíamos hecho el amor otras veces en lugares "públicos" y nunca le había importado. ¿Por qué ahora así?

¡Idiota!

Entré a la casa y en la sala estaban Anthony y Karen… ¿esperándome?

- Hola –les sonreí- Me avisan cuando esté listo el almuerzo.

Sin esperar respuesta, me encaminé escaleras arriba.

- Candy, espera

- ¿Si?

- Tenemos una noticia que darte

Me quedé en el lugar donde estaba y volteé a verlos. Se notaban nerviosos y felices.

- Dime

- Acércate –caminé hasta ellos y me senté frente al lugar donde estaban- Candy… ¡vamos a adelantar la boda!

- ¿Por qué?

- Bueno… -Karen enrojeció- ¡estamos embarazados! –Dijo Anthony sonriente- Karen y yo seremos padres.

Me quedé helada.

Y no porque me causara shock el hecho que mi hermano y su novia esperaran un hijo… sino porque… ¡Dios!

Por primera vez en todo este tiempo un posible embarazo llegó a mi mente.

Mis síntomas… la ausencia de mi período… período que no había llegado en su fecha habitual, pero que como nunca fui demasiado puntual no me había preocupado demasiado. Pero ahora… la idea se catapultó en mi mente…

¡Dios!

Tragué seco… ¿estaría embarazada?


HOLA

No tengo perdón… me retrasé un montón! Pero es que tuve algunos quebrantos de salud que me impidieron ponerme al día… siento la demora!

Como siempre, mil gracias por sus reviews:

patty reyna, neidy, Luz (amiga que bien que dejas un review… jeje!) ChrisK, WISAL, SILVIA E (amiga finalmente llego la actualizacion) luna, Elhyzha, hellen franco, Annie de Madero, JulietaG. 28, TATIANA, gabyselenator, Val Rod, LUZ GRANDCHESTER, Oligranchester, Lisseth, Lady Anny A, klaudya, Wendy, Tattys Grand (x cierto se le olvido comentarte la vez anterior que, que coincidencia! Tocaya!) carla, Mara Elena….

MUCHISIMAS GRACIAS POR SUS PALABRAS…. Aunque Suede trillado, pero es en serio… sus palabras me ayudan a continuar… agradezco su interés!

SALUDITOS