Hina, I love you
Poción de amor
Capitulo 13:
Salvemos a Hinata (parte 1)
No podía creerlo, simple y llanamente se rehusaba a procesar aquello. Era absurdo, pero lo había visto con sus propios ojos, no importara cuantas veces quisiera negarlo no cambiaba el hecho de que Gaara se había comportado muy amable con la chicha Hyuga y desde que sabía, estos ni siquiera se conocían. No era justo, nada justo. Ella que había estado observándolo desde la distancia, que había admirado su persona, enamorándose cada vez más y más de él, que estaba dispuesta a entregarle su vida, a defenderle, a protegerle, a ayudarle, que se había esforzado, luchando con su timidez, para que la tomara en cuenta pero éste parecía no tomar en cuenta de su existencia.
Le dolía, ella había sido la primera chica en reconocer esa bondad oculta en Gaara después de que éste la salvara de un grupo de idiotas que tenían intensiones de robarle hace dos años y medio. De seguro él no se acordaba, pero desde ese momento Matsuri lo consideraba su príncipe azul, su único héroe. Desde ese entonces observaba más allá de esa mirada fría y rotunda, lograba quitar aquel semblante intimidante y aquella capa protectora viendo el maravilloso chico que era.
Había hecho mil y una cosa para acercarse a él, pero era tan difícil… realmente era un chico que no sabía expresar sus sentimientos ni entablar una conversación monótona y trivial. Eso no funcionaba con él, estaba acostumbrado a la agresividad constante y lo único que sacaba de su boca eran palabras de indiferencia cuando no debía ponerse a la defensiva. Sin embargo, de la nada viene esta chica y logra tener aquel momento especial e intimo con Gaara de un momento a otro, sin esfuerzo alguno.
¿Quién era ella? ¿De dónde conocía a Gaara? ¿Qué había entre ellos dos?
No podía negarlo, sentía celos de aquella chica y a la vez se sentía destruida, derrotada. Le acaban de rebatar el amor de su vida y ella solo estaba ahí sin atreverse a hacer nada.
Era una maldita cobarde.
Los chicos de primero que habían asistido a la visita de Kakashi esperaban ahora fuera de la habitación mientras las enfermeras y doctores revisaban al hospitalizado. Yamato llamaba al colegio avisando lo que pasaba mientras que los alumnos se encontraban sentados en la sala de espera cuando el doctor asignado llego. Los chicos se pararon de inmediato alertando al doctor, Yamato se despidió y se dirigió a ellos.
―Aun no sabemos los motivos por los cuales se presento la amnesia, le hicimos una tomografía y salió perfectamente bien. Le haremos pruebas más a fondo por precaución. Tenemos entendido que tiene una pérdida de memoria de al menos seis meses, lo más seguro es que la recupere con el tiempo. Podrían ayudarle contándole sobre ustedes y las cosas del colegio― comentaba el hombre dándole un pequeño rayo de esperanza a Sakura, sonriendo aliviada sin darse cuenta.
―¿Podemos ir a verlo?― preguntó Naruto que también se había animado al escuchar la noticia, era obvio que lo primero que haría al entrar a la habitación era hablar sin parar sobre su estadía en el colegio.
―Claro― aceptó sin problemas viendo como el rubio corría apresurado a la habitación, Yamato se excuso para volver a llamar al colegio mientras que los otros dos se encaminaron con tranquilidad. Sakura restregaba sus ojos, arreglaba su pelo y sorbía su nariz, Sai no podía evitar quedarse viendo aquel brillo en sus ojos, su sonrojo, su sonrisa suave pero frágil. No lo entendía, seguía sin recordarla pero el mero hecho de saber que se probablemente recuperaría la hacía tan feliz…
Claro que él no sabía lo que había pasado hace seis meses.
―…Y Sakura-chan me golpeo fuerte justo cuando llego usted, yo estaba desmayado pero me dijeron que se avergonzó tanto que su cara se volvió rojísima― contaba Naruto con su escándalo de siempre.
―¡Naruto!― le gritó Sakura enfurecida, aterrando al aludido quien como defensa salto la cama para esconderse detrás de esta.
―No me pegues Sakura-chan, te juro que no estaba haciendo nada malo― dijo casi en suplicas cubriendo su cabeza con sus brazos. Sin embargo la peli-rosa se dedico a ignorarlo sentándose en donde éste se encontraba anteriormente.
―Yo soy Sakura, Haruno Sakura― se presentó con una sonrisa radiante que dejo sorprendido a los tres hombres presentes, inclusive Sai, que era un robot (según el punto de vista de Sakura) se sintió cautivado. Tendió su mano para una presentación formal.
―Un gusto conocerte― contestó el peli-blanco aceptando su mano, asombrando con la calidez y suavidad de su piel.―Vaya… tu mano es muy cálida.
―¿Eh? Si, es cierto. Mis manos siempre están calientes― dijo un tanto tímida mientras que la felicidad la desbordaba por dentro con intensidad. Justo así había pasado cuando se encontraron por segunda vez, hace seis meses.
―¿Entonces? ¿Cuándo va a regresar?― interrogó Naruto torpemente al ver que no corría peligro.
La última campanada del día anunciaba el final de las clases siendo los alumnos de primer año los primeros en salir de sus aulas como manadas eufóricas escapando de ser la presa. En el portón, Neji esperaba a su prima esperando que Kiba la hubiera encontrado, no se salvaría de un buen regaño de su parte, de eso estaba seguro, sin embargo le preocupaba que algo malo le hubiera pasado o que Hiashi se enterara de que había faltado a una clase, eso era realmente lo que más le angustiaba.
―¿En dónde estabas?― le preguntó tajante apenas la vio cerca de él en compañía de Kiba quien dio un respingo al ver la seriedad en su mirada. Mira que era un dramático de primera.
―¡Eh! E-Es que me volví a desmayar, lo siento― se disculpó avergonzada inclinando su cuerpo, no le gustaba preocupar a su primo ni ser una molestia, se sentía muy mal cuando eso pasaba, Neji era muy importante para ella, le debía mucho al igual que a Kiba.
―¿Qué te dije?― apuntó Kiba con un deje de cinismo y arrogancia para molestar al Hyuga, pues misión cumplida, el genio alzó su ceja como señal de molestia, a veces no lo soportaba.―Jaja, deja el drama hombre. Por lo que tenemos que preocuparnos ahora es que Hiashi no se entere― el padre de Hinata era un hombre muy estricto, si se enteraba que se había desmayado nuevamente o aun peor, que había faltado a clases se enfurecería y la castigaría. A él no le gustaba que su hija fuera tan débil, era la siguiente heredera del negocio familiar así que trataba de convertirla en una mujer fuerte usando a Hanabi como referencia, el problema es que Hinata no era ese tipo de chica y realmente le dolía que no la aceptara como era. Era la oveja negra de la familia, no tenía una buena reputación y si cometía más errores no haría más que agrandar el problema.
―¿Cómo planeas hacer eso? Los profesores pasan asistencia en cada clase y una vez pase al registro oficial será imposible borrarlo, Hiashi se enterara tarde o temprano― contestó Neji con una frialdad severa, claro que siempre se dirigía así hacia Kiba, pero esta vez se encontraba un poco más serio de lo normal, pues sabía que el Inuzuka estaba dispuesto a hacer lo que sea y arrastrarlo a él quisiera o no.
― Pues tomemos la hoja de asistencia antes de que Chizune la pase a la computadora― sugirió el castaño comenzando a preocupar a Hinata ¿estaban hablando en serio? Tenían que, ninguno era de muchas bromas, pero la idea no la convencía, era muy peligroso y no quería que se arriesgaran por su culpa.
―Pues, ya ¿Cómo piensas quitarle la hoja de asistencia, cambiarla y entregarla a tiempo?― cuestionó cínico.
―¡Si aportaras algo útil quizás lo podríamos hacer!― gruñó Kiba enfurecido a los cuatro vientos. Hinata se asusto, ya comenzarían a discutir y todo por su culpa, intento intervenir pero su voz pasaba desapercibida.
―Estoy siendo realista a diferencia de ti― le contestó de mala gana, solo que a diferencia de Kiba no gritaba, no era su estilo.
―¡Realista un cuerno! Dijiste que protegerías a Hinata pero no te veo haciendo nada por ella― ya basta, detestaba cuando se ponían así.
―¡Ten cuidado con lo que dices, Inuzuka!― le alertó prepotente, ya había llegado a su límite y no aguantaría más.
―Estoy siendo realista― contestó cínico imitando su voz y rostro de forma burlona y un tanto grotesca. Neji no le permitiría eso, aló su brazo dispuesto a golpear, alertando todos los sentidos de Hinata.
―¡Ya basta!―gritó de repente llamando la atención de ambos chicos que la miraron sorprendidos, estaba asustada y angustiada, y su rostro lo expresaba haciéndoles sentir mal.―No tienen que hacer nada por mí, estaré bien. Pero ya no se peleen― ambos se calmaron y bajaron su mirada.
Kiba suspiro y se acercó a la oji-perla quitando las lágrimas que estaban a punto de salir y luego sobo su cabeza con cariño.
―Espéranos aquí, volvemos en seguida― le dijo y de inmediato tomo la muñeca de Neji arrastrándolo con él de regreso con toda la brusquedad posible. Claro que él Hyuga entendió y se zafo de su agarre siguiéndole el paso en silencio hacia la dirección.
Hinata por su parte se quedo viéndolos marchar, luego se dio cuenta que aquella escena había llamado mucho la atención y por ende, todas las miradas se dirigían a ella. Se sonrojo de la vergüenza y bajo su cabeza queriendo desaparecer de allí. Se separo del portón y busco asiento en uno de los bancos cuando se interpusieron en su camino.
―Ne, Hinata-chan ¿puedes venir a mi casa?― le preguntó Naruto despreocupado, con esa sonrisa de oreja a oreja que tanto lo caracterizaba haciendo que la Hyuga se calentara volviendo su rostro tan rojo como un tomate.
―¡Idiota! Si se lo dices así lo va a malinterpretar― le regañó Sasuke mientras le daba una palmada en la cabeza con la mano abierta obligándole a inclinarse por la fuerza que aplico. Hinata se sobresalto, no se lo esperaba… y tampoco Naruto.
―¡¿Pero cuál es tu problema?― se quejó el catire tomando su cabeza con una mueca de dolor, sus ojos se habían humedecido del dolor y ahora rodaba por el suelo quejándose a todo pulmón.―¡Ah! me duele, me duele, me duele, me duele…
―Se refería a la salida. La familia de Naruto tiene una camioneta de viaje en la que cavemos todos así que para ahorrar dinero y tiempo pensamos que sería mejor reunirnos en su casa― le explicó Sasuke con su humor de siempre, siendo totalmente indiferente al escándalo que había formado Naruto, a diferencia de Hinata que casi no había podido escucharle por estar preocupada por él.
―¿Eh? Su-Supongo que no hay problema—respondió tratando de mirarlo a los ojos pero no pudo evitarlo y al final agacho la cabeza un tanto sonrojada. Era extraño, a demás de su padre, nunca le había costado mantener la mirada en una persona, sin embargo la sensación que le dejaba era diferente, con su padre siempre se sentía intimidada y nerviosa, con Sasuke… no sabría describirlo bien. Cuando estaba con él se sentía cómoda, podía hablar con naturalidad pero cuando sus miradas se conectaban su corazón se encogía invadiéndola una mezcla de emociones fuertes que no podía identificar, era, era como vértigo, solo que de alguna forma extraña se sentía bien.
―Bien, ya estamos aquí ¿ahora qué?― interrogó Neji de mala gana, escondido detrás de la pared, parados estáticos en las escaleras mientras observaban la puerta de la dirección.
Kiba no pudo evitar pensar que era la segunda vez en la semana que se veía metido en un asunto como este. La primera ve habían escapado por pura suerte y después pusieron la llave en el cuerpo inconsciente del profesor encargado de vigilarlos librándose de toda sospecha o culpa, sin embargo no podía asegurar que terminaran igual esta vez, empezando que tanto Tsudase como Chizune estaban adentro y dudaba mucho que por un milagro del universo decidieran salir dejando las puertas abiertas para ellos.―¿No se te ocurre nada cierto?― su tono arrogante lo irrito de sobremanera, pero debía contenerse, por Hinata.
―¡No molestes!― ladró el Inuzuka entre dientes. Neji estaba en toda la razón, no se le ocurría nada.
―Salimos hace unos minutos, de seguro Kurenai no ha entregado todavía la hoja de asistencia― comentó el Hyuga dándole una brillante idea al chico a su lado quien rompió a correr escaleras arribas y no tuvo otra opción más que seguirlo. Corrieron precipitadamente a su salón justo en el momento en que Kurenai salía con sus cosas provocando una colisión que rego todas las cosas de la sensei y para colmo, Ino y Matsuri estaban presentes ayudándola con algunas cosas y eso solo se las pondría más difícil. Neji solo se quedo viendo a Kiba en el suelo con la profesora con un deje de rabia en su rostro, sabía que no lo había hecho a propósito pero vaya que era un idiota.
―¡Mira lo que has hecho! Pulgoso― gritó Ino ayudando a levantar a la profesora con Matsuri.
―Estoy bien― dijo Kurenai al equilibrarse bien aun un poco adolorida cuando Kiba se inclino pidiéndole disculpas una y otra vez completamente asustado por el regaño que podría echarle por ello, claro que sin quitar el ojo a la carpeta donde se encontraba la hoja de asistencia, que casualmente cargaba Ino en sus manos.
Matsuri termino de recoger las cosas y Kiba miro a Neji haciendo un pequeño movimiento que señalaba a la catira, Neji capto de inmediato su mensaje pero ¿Qué demonios se supone que haría?
―Déjeme ayudarla, Sensei― dijo Neji acercándose a la aludida, tomándola de un brazo con delicadeza pues aun seguía atolondrada por el golpe.―Sera mejor que vayamos a la enfermería, ustedes encárguense de colocar las cosas de la profesora en el despacho de la dirección― ordenó comenzando su marcha.
―Ya escuchaste― dijo Ino de mala gana tomando lo que tenia Matsuri y ella y lanzándoselo en el pecho para que lo cargara todo él solo. Claro que soltó todo a excepción de la carpeta y salió a correr una vez más.―¿Pero qué…? ¡Regresa aquí!― Ino no dudo un segundo en ir tras él quien bajo las escaleras al pasillo de los casilleros, la catira no estaba acostumbrada a ese esfuerzo físico, estaba agotada cuando llegaron abajo pero no hizo falta continuar, Kiba se detuvo frente a su casillero.―¿Qué demonios crees que haces?―le cuestionó al tiempo que le arrebataba la carpeta al tomarlo desprevenido.
―¡Ah! Maldición Ino, no me des esos sustos. Pensé que eras una profesora o algo, de ser así estaría frito― pensó en voz alta ligeramente aliviado.
―¿Qué estás haciendo?― volvió a preguntar tajante, cruzando sus brazos con autoridad.
―Oye, sé que no nos llevamos bien, pero me debes una…
―¡¿Cómo que te debo una? Yo a ti no te debo nada― le interrumpió con el ceño fruncido pero con las mejillas sonrojadas, era una mezcla extraña.
Estará avergonzada; concluyó Kiba que estaba acostumbrado a la tranquilidad de Hinata
―¡Te atrapa esa vez! Además es importante.
―¿Qué? ¿Quieres borrar una mala nota que te hizo un profesor?
―No tiene nada que ver conmigo. A ver Ino entrega― dijo inclinando su cuerpo para quitarle la carpeta pero Ino fue más rápida, se apartó de él y continuo haciéndolo cada vez que se le acercaba pero eso lo harto y a lo salvaje la tomó de la muñeca lanzándola contra los casilleros y acorralándola sin oportunidad de escapar, todos se les quedaron viendo, a Kiba no le importaba pero con Ino era otra historia, estaba sumamente avergonzada, aunque eso se debía más que todo a otro factores que quería ignorar. El castaño agarro la carpeta quitándosela de la mano y luego se apartó de ella para borrar la nota de inasistencia de Hinata, Ino se quedo quieta sin decir palabra alguna viendo de reojo lo que hacía.
―¿Por qué haces eso por ella?― le preguntó curiosa, sin ninguna intensión de comenzar alguna discusión.
―No lo entenderías― dijo sin más, con una seriedad que no era común en él. Cerró su casillero y se encamino hacia las escaleras una vez más.―¿Qué haces? Muévete― en su única forma de ser Kiba como siempre de delicado, tomó a Ino de la muñeca llevándola con fuerza hacia donde iba él, pero cuando llegaron, encontraron a la profesora recibiendo sus cosas de parte de Matsuri alertando a ambos.
―Si se da cuenta que no está ahí ¡estás perdido!― le advirtió Ino
