¡14vo!
O.O me quede sin nada que decirles.
Prologo: Zeta Reticuli es puesto a prueba con los sentimientos de Raiden.
Capítulo 14 – Misión Cumplida
Zeta Reticuli trataba por todos los medios de encontrar un pasado existente en ese hombre. Sus recuerdos eran tan escasos, confusos, revueltos y llenos de sufrimiento. No comprendía nada de lo que ese hombre le decía, hablaba muy rápido y todo eso, comenzó a frustrarlo. Parecía como si en momentos le hubieran robado parte de él y otros se los hubieran inventado. Era un soldado con y sin pasado al mismo tiempo. Pero quizá, si Zeta, tuviera tiempo, sería capaz de comprender, pero ahora sentía mucho dolor. Dolor que provenía de ese hombre sin pasado y recuerdos tristes. Zeta aclamaba por que Raiden le dejara en paz y se fuera de su mente.
- Si tú me querías aquí, en tu terreno. ¡Aquí morirás! ¡Porque yo salvare a esa niña! –
Después comenzaron a llegar imágenes a Zeta de una forma impresionante, hasta que se detuvo el recuerdo como en una cinta de video.
- ¡Aborte Jack! –
La cinta se atrasó y regresaba a su estado normal una y otra vez dentro de la mente de Zeta. Semejante a una película que se había quedado ciclada en una escena con una noticia espantosa.
- ¡Aborte Jack! … ¡Aborte Jack! … ¡Aborte Jack! –
Y sintió un dolor inimaginable.
La pequeña 9 que siempre lo visitaba cada semana lo hacía enormemente feliz. Su misión era sencilla, hacer que la niña creciera normal dentro del área donde lo tenían confinado desde el incidente de Roswell.
- ¿Cómo te sientes hoy número 9? – le pregunto
- Si te lo contara, no entenderías nada de lo que digo –
Y cuánta razón tenía. En los años que llevaba allí jamás entendió los sentimientos humanos. Fue únicamente programado para provocar destrucción y caos.
Pero ese día, con ese soldado bajo sus pensamientos, comenzó a sentir algo que jamás había sentido.
- ¿Cómo le llaman, los humanos a esto? – Zeta quedo confundido por un momento y después encontró la palabra correcta
- DESESPERACIÓN -
Los signos vitales de Zeta comenzaron a acelerarse y envió la mente de Raiden, al lugar donde pertenecía.
Namiko y Sunny comenzaron a retroceder después de que Zeta comenzó a emanar destellos de luz incandescentes que provenían de su cuerpo.
- ¡Maldición! la materia oscura se volvió inestable, tengo que salir de aquí – Namiko corrió por su vida dejando a Sunny
Basil A que se encontraba en el códec y observando desde un lugar seguro, se desconectó de todo lo que estaba operando y rompió el vidrio de la sala de comunicaciones con su cuerpo metálico. Dio un salto gigantesco hasta donde se encontraba Sunny y la tomo en brazos para llevarla lo más lejos que pudiera del Zeta.
Sunny que no comprendía que estaba sucediendo, pues las cosas pasaron muy rápido, alcanzo a ver una gran luminiscencia blanca que poco después la ensordeció y cegó.
- No, ¡Raideeeen! – ella ya se encontraba lejos de su amigo – grito Sunny lo más que pudo mientras alzaba su mano hasta donde él se encontraba.
Al poco rato, todo se intérneselo en tonalidades blancas y negras. El piso del área 51 donde se encontraban termino con un gran hueco hasta la parte superior. Los que se encontraban fuera habían quedado asombrados por la magnitud de la explosión que logro expandirse miles de metros hacia el cielo.
Cuando Sunny pudo abrir sus ojos, comenzó a llorar. Y cuando se calmó solo un poco se dio cuenta de que Basil A se encontraba protegiéndola entre sus brazos.
- Basil A – Sunny tambaleo a Basil A pero ella no respondió después de que lo intentara varias veces – ¡No! ¡Basil A! ¡No me dejes! Aquí… sola -
Basil A había hecho una coraza de metal alrededor de ellas para protegerse, pero la cyborg no tuvo mucha suerte. La luminiscencia de la explosión había llegado a sus circuitos y eso por fin la había matado.
Cuando Sunny salió de la coraza de metal, la destrucción se hizo evidente. Los destellos blancos y negros que salieron de esa bestia, habían hecho todo eso. La mitad de las paredes ya no estaba y parte del edificio tampoco. Muchas chispas de cables destrozados habían producido algo de fuego y lo más importante. Sunny no lograba ver a Raiden por ningún lado. Comenzó a caminar lentamente y logro tropezarse con uno de los cables y caer de rodillas. De inmediato sintió que algo la había rasguñado y cuando miro, sangre brotaba de su rodilla. Lloro sin control, un llanto ahogado a ratos. Cuando no pudo más se llevó sus manos a sus ojos y nariz para limpiarse todo lo que pudiera. Pero las lágrimas no le paraban de salir.
Cuando su esperanza era nula, se derrumbó y de inmediato alcanzo a escuchar algunas voces de soldados que se acercaban al lugar.
Sunny sabía que regresaría a su vida de todos los días, se dio cuenta que su lugar estaba aquí, en el área 51 programando para siempre y conversando con robots. Sin amigos. Y volvió a llorar aún más fuerte que antes, ahora en un llanto que le hizo gritar de impotencia.
- ¿Por qué soy tan pequeña y miedosa? – tomo piedras y las aventó hacia donde había escuchado a los soldados hablar.
Y de pronto detrás de ella sintió que algo cálido la abrazaba.
- Sunny, mi prioridad es salvarte. Te prometí que te sacaría de aquí pasara lo que pasara. Mi niña –
Ella volvió a escuchar su voz, la voz de Raiden. Y su llanto se convirtió en alegría. Lo abrazo tanto que juro que no lo soltaría nunca más. Raiden le sonrió y limpio sus lágrimas con delicadeza. Y él, pudo regalarle una sonrisa que para Sunny, le pareció muy tierna.
Poco tiempo después los soldados habían llegado.
- ¡Raiden! ¡Los sacaremos de ahí cuanto antes! - Boris venía acompañado de más soldados, que lanzaban cuerdas para auxiliarlos desde algún lugar que permaneció intacto.
No muy lejos de ahí. Snake esperaba, recargado en el volante de un coche militar que había robado a unos soldados descuidados, que pasaban por el camino. Lo había hecho tan bien que decidió descansar mientras llegaba la hora de la huida. Pero no se escuchó nada por un largo tiempo. Hasta que un estruendo lo hizo ponerse en alerta. Todo se había vuelto oscuro y el haz de luz blanca que se dirigía al cielo lo cegó también. Mientras recapacitaba dio arranque a los motores mientras encontraba un cigarrillo en su bolsita del chaleco. Mientras manejaba a Snake se le cayó el cigarrillo en algún lugar del coche. Así que decidió olvidarse de él y pensar en la situación.
- Ese Raiden, se está divirtiendo sin mí. ¡Cabrón! -
Se le ocurrió pensar que quizá se estaba armando una gran batalla por esos lugares. Y después de un rato, se acordó de las instrucciones de Otacon.
- Debes permanecer en el lugar pase lo que pase, veas lo que veas –
Y Snake coloco el pie derecho en el freno hasta llegar al fondo, el coche dio una gran polvoreada y mejor comenzó a buscar el cigarro que se le había caído.
- Ni se te ocurra moverte Snake… Ya si no vez absolutamente nada, te retiras sin dudar. ¿Entendiste Snake? –
Claro que había entendido a Otacon, pero le daba curiosidad que era lo que estaba pasando por esos lugares. Así que volvió a acelerar el carro militar y simplemente entrar a la fuerza. Él no tenía planes de planes dejar al muchacho solo, y menos en un área tan resguardada.
Pero cuando iba en camino, alcanzo a divisar un automóvil como el de él acercarse a toda velocidad. De inmediato paso a la parte trasera del carro y dejo que la mira del rifle de francotirador se posara en el conductor del auto que se aproximaba.
De pronto las luces del coche a través de la mira del rifle se encendieron de forma intermitente.
- Un mensaje – se dijo Snake, y comenzó a traducir - "Extracción del área exitosa, fase 1 completa" -
Snake se incorporó al volante para iniciar con la última fase. La camioneta militar se acercó y se estaciono por completo rápidamente. Snake vio a Raiden salir con una niña en brazos y él se sorprendió. ¡Raiden lo había logrado! Cosa que le sorprendió después de su desempeño hace años.
Raiden venia mal herido y la niña dormía plácidamente en sus hombros. Snake no pudo evitar pararse del coche y ayudarle con la niña.
- ¡¿Snake?! ¡¿Qué te paso?! – Raiden se sorprendió al verlo
- Sí, sí. ¡Ya sé que me veo viejo! Luego te cuento, debemos irnos de aquí -
- Ella es Sunny. La hija de Olga. Ponla en el coche, ya te alcanzo, debo terminar algo – Raiden se alejó de Snake mientras detenía su hombro izquierdo con su mano derecha y renqueaba de su pie izquierdo.
Snake dedujo que quizá traería una herida crítica y se dirigió al coche para dejar a Sunny en la parte trasera. Le acomodo el cinturón de seguridad y se subió al carro para esperar a Raiden.
- ¿Nos volveremos a ver Boris? –
- ¡Seguro, camarada! ¡Aquí nos separamos! Aun debo terminar aquí –
- Spasiva Boris! – Raiden se despidió agradecido y subió al coche donde Snake lo esperaba y ambos carros tomaron su rumbo.
El Nomada sobrevolaba el área a una gran altura, poco después recibió el notificado de que tenía que recogerlos en pleno vuelo. El avión de Philanthropy engancho el coche militar y los levanto del suelo.
Sunny había permanecido dormida en el asiento trasero del coche con una cobija verde que Raiden había conseguido para ella.
- Tenemos que atenderte esas heridas Raiden, ella estará bien – Snake quien no permanecía lejos se preocupó por el estado del rubio
Raiden se sentía cercano a Sunny. Pensó en que la protegería y que quizá podría adoptarla como su hija. Luego se acomodó un momento a lado de ella y comenzó a acariciarle su cabello plateado como lo haría un padre con su hija mientras dormía.
- Enseguida voy, Snake –
- Démosle tiempo. Quien sabe lo que les sucedió allá adentro a los dos – había dicho Otacon quien se acercó a Snake poco después de observar como Raiden trataba a Sunny
Ese mismo día, Sunny despertó por la noche y a su lado se encontraba Raiden durmiendo, ahora con sus heridas vendadas. Ella lo abrazo delicadamente y volvió a dormirse. Ese día de luna soñó que corría en una pradera verde donde ella era muy feliz. Y de pronto, se había tropezado con una roca y cayó al pasto húmedo. Se vio llorando en su sueño y logro divisar una mano que se extendía para ayudarla a levantarse. Ella se sostuvo de esa mano y, está la levanto sin ningún esfuerzo. Alzo su mirada hacia arriba, observando la sonrisa que Raiden le había regalado después de sentirse triste. Y ambos jugaron hasta que el sol se asomó por el horizonte del mundo.
Gracias a todos por seguir leyendo :)
Dejen sus comentarios, me sirven de mucho para seguir escribiendo la historia.
