ENAMORADOS POR PRIMERA VEZ
(Falling In Love A First Time)
Por LavenderGoddessV
Traducido por Inuhanya
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Capítulo 14: Decepción
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Todos se habían reunido para ver a Trunks regresar al futuro. Bulma estaba cargando al bebé Trunks cuando se dio cuenta de la presencia de Vegeta. Estaba recostado casualmente contra un árbol, estratégicamente lejos de la multitud. Estaba vestido en ropa más casual, lo cual implicaba que en algún momento había regresado a la Corporación Cápsula para un cambio de ropa sin que lo notara.
Observó de cerca cuando Trunks se detuvo para mirar a su padre del pasado. Vegeta juntó dos dedos en lo que debió haber sido una forma simbólica. Trunks pareció entender cuando devolvió el gesto. 'Debe ser algo Saiyajín.' Pensó ella mientras observaba a su hijo continuar hacia su cápsula y saltar dentro. Pronto la máquina del tiempo estuvo en el aire, y en un parpadeo su hijo del futuro se había ido.
No pasó mucho antes de que todos se fueran. Bulma se despidió y luego se giró para ir a hablar con Vegeta, pero se había ido antes de que tuviera la oportunidad. "Mamá, cuidarías a Trunks por un rato?" Ella le alcanzó el bebé a la rubia antes de dirigirse a la casa sin responder ninguna de las preguntas de su madre.
"Vegeta?" Llamó Bulma comenzando a buscar en la casa por él. Después de concluir rápidamente que no estaba en el primer piso se movió al segundo. Finalmente lo encontró en la habitación vacía donde todas sus cosas habían sido movidas después de que Trunks nació. Con toda honestidad ella le había dado a Trunks la habitación de Vegeta por rencor, pero ahora comenzaba a arrepentirse mientras entraba para ver al orgulloso príncipe metiendo algunas cosas en una maleta cápsula. "Qué estás haciendo?" Dijo ella sorprendida.
Vegeta no hizo movimiento físico para reconocerla mientras respondía. "Imaginaba que aún una criatura con tu patético intelecto podría concluir que estoy llevando algunas cosas a mi viaje al espacio. Aunque preferiría deshacerme de todo lo terrícola necesito unas pocas posesiones de aquí. Tienes problema con eso?" Preguntó él en un tono que proyectó su desinterés en su respuesta.
Bulma inmediatamente sintió un nudo en su estómago mientras se le acercaba. No quería que las cosas fueran así entre ellos. "No te vayas." Susurró ella mientras agarraba su brazo, deteniéndolo de empacar más. "Estaba equivocada; no quiero que te vayas."
Vegeta levantó una ceja mientras se giraba lentamente para mirar sus profundas piscinas azules. No las había admirado tan completamente en, al menos para él, años. "Por qué no?" Preguntó él en su tono típicamente indiferente. Ella no obtendría nada de satisfacción de su confusión por la situación.
"Porque," Bulma tragó, intentando encontrar las palabras correctas. "Tenemos un hijo juntos y… y quiero que lo criemos juntos."
"Eso es todo?" Vegeta no intentó sonar tan frío como lo hizo, pero mantuvo su posición.
La cabeza de Bulma se desplomó levemente derrotada, escondiendo la hinchazón de sus ojos. "No." Susurró ella débilmente. "Pero no soy lo tonta suficiente para pedir algo más."
"Estás dispuesta a sacrificar tu propia felicidad por la del niño?" Preguntó Vegeta confundido. "Después de todo, recuerdo dejar muy claro lo que quería a cambio, y tú no--"
"Lo sé." Bulma lo detuvo. Ella no estaba lista para escuchar su narcisismo; haría más difícil para ella decir lo que tenía que decir. "Recuerdo tus términos." Dijo ella tan calmada como fuera posible. "Lo que estoy sugiriendo son mis términos."
"Los tuyos?" Vegeta contuvo una carcajada. "No veo qu--"
"Escúchame antes de que comiences con tus objeciones." Ella lo interrumpió con rabia contenida. "Sé que clamas no querer nada sino un heredero para entrenar y un poco de sexo, pero no vas a tener ninguno. Lo que te estoy ofreciendo es un hijo para enseñar y una esposa con quien compartir una cama. Esa es la única forma en la cual te permitiré permanecer bajo este techo." Tan pronto como terminó su idea, Bulma se preparó mentalmente para cualquier respuesta desalmada que su contraparte liberaría sobre ella. Sorprendentemente, no hubo una respuesta cruel o insultos ofensivos. Sólo una inesperada admisión.
"He vivido toda mi vida como una decepción, mujer." Él habló en un tono nublado mientras lentamente tomaba asiento en la cama. "Ya sea para mi padre, mi pueblo, para aquellos con los que fui obligado a trabajar, o a mí mismo. No me quedaré y viviré como una decepción para una compañera y un mocoso."
"Una decepción?" Bulma casi tartamudea las palabras mientras el asombro en ella era casi demasiado de soportar. "Piensas que eres una decepción?" Susurró ella mientras caminaba hacia la cama y se sentaba junto a él, colocando gentilmente sus palmas a cada lado de su rostro. "Vegeta, tú no eres una decepción; no eres nada de eso. Digo, mira todo lo que has alcanzado! Todo por lo que has vivido! Un hombre inferior hace mucho se habría dado por vencido, pero tú mantuviste tu determinación e hiciste todo en lo que pusiste tu mente, incluso volverte un Súper Saiyajín!"
"Después de que un débil de tercera clase lo alcanzó!" Vegeta retiró sus manos. "Y qué! Clamé mi derecho de nacimiento, pero a qué punto? Aún soy más débil que un tercera clase y su híbrido hijo de once años! Fallé en derrotar al bastardo que mató a mi raza, incluyendo a mi propio padre, la única persona que creyó en mi! No pude vengarlo! Mucho menos a mí mismo por todas las atrocidades que Freezer y sus lacayos me causaron! Crees que volverse Súper Saiyajín significa algo cuando no pude matar al hombre que vengó a mi propia raza, un honor destinado para mí! Honestamente piensas que puedo vivir en este planeta donde la última destrucción de mi orgullo comienza?! Honestamente piensas que sufriría la humillación por ti, una simple terrícola? Has pensado en esto, Bulma? Soy un Saiyajín; tú humana! Nuestras culturas y costumbres no se mezclan! Quieres un compañero afectuoso como ese débil con el que solías estar. Tú quieres este ridículo 'matrimonio' en el que se unen ustedes los humanos. Quieres ser 'amada' y que se 'preocupe'. No puedo hacer nada de eso. No lo haré! Soy un guerrero, no un padre o un… esposo." Él forzó las palabras. "Ve a encontrar un hombre terrícola con quien tirar tu vida, porque estoy seguro que no voy a desperdiciar la mía con personas como tú, sin importar lo perfecta que tu ilusa mente piense---"
Bulma detuvo la diatriba de Vegeta al golpear su palma contra su rostro. El acto fue todo lo que pudo hacer para detener las lágrimas que sintió formarse de la dureza de sus palabras. "Suficiente!" Gruñó ella entre dientes mientras ignoraba la perpleja mirada en el rostro de su contraparte. "No me contentaré más con tu porquería!" Gritó ella mientras sus puños se lanzaban, golpeando cualquier parte de su cuerpo con la que pudieran hacer contacto.
Vegeta, sacudiéndose del shock de que se atreviera a atacarlo, detuvo su intento al agarrar sus muñecas y apresarlas juntas. "Esto es inútil mujer; sólo te lastimarás." Advirtió él. Lo último que necesitaba era que una de las pocas personas por la que se preocupaba, admitiéndolo o no, quisiera matarlo.
"Lastimarme?" Bulma detuvo su paliza, mientras miraba a su antiguo hombre a los ojos. "Sabes, probablemente tengas razón; me lastimaré." Ella zafó sus brazos de los suyos y se retiró de la cama como si estuviera en llamas. Vegeta sólo pudo observar mientras el veneno comenzaba a salir de su boca. "Porque aparentemente soy la única que puede lastimarse! Digo, tú no sólo eres más fuerte que yo físicamente, sino supongo que mentalmente también! Maldición Vegeta, he intentado todo contigo! Intenté ser complaciente; he intentado darte tu espacio, intenté ser comprensiva, intenté ir a la par contigo; demonios, incluso intenté darte todo lo que querías, pero nada que diga o haga es suficiente! No quieres que sea amable, encuentras divertido cuando intento mantenerme firme contigo, y me insultas cuando muestro emoción ante ti. Así que dime, 'Poderoso Príncipe Saiyajín' qué demonios va a tomarme para sacarte de tu pequeña burbuja egoísta y me prestes a mi y a tu hijo un poco de atención!? Qué demonios quieres!?" El tono de su voz se había levantado a un grito para cuando terminó; ella terminó tomando profundos respiros, esperando que una útil revelación saliera de él.
Vegeta permaneció en silencio mientras observaba a una de las mujeres más fuertes que haya conocido derrumbarse ante él. Sí, ella tenía poca fuerza física, pero su fuerza emocional rivalizaba la suya, sin importar lo que pensara. Nadie se había atrevido a enfrentarse a él como lo hacía, y con todo el coraje que había mostrado ante él, había logrado destrozarla. Semejante mujer tan fuerte, no era nada sino un aturdido desastre ante él, sus emociones controlaban cada pensamiento suyo y su sentido de razón perdida. Todo lo que pudo sentir era su dolor. Se atrevía a atacarlo físicamente un minuto y al siguiente respiro rogaba su explicación. Y por qué? Todo porque la pobre criatura lo compadeció, permitiéndole compartir una cama con ella en su momento de necesidad. Ella se preocupaba lo suficiente para darle una oportunidad de felicidad, una oportunidad de una familia, una vida real. Pero qué podría decir para rectificar el desastroso destino que había depositado sobre esta mujer?
La verdad parecía ser la forma fácil de salir. Mirarla a sus ojos y decirle que todo lo que quería era a ella. Sí, su cuerpo, pero aún más su afecto, su consideración, su fuerza, su valor; todo lo que la hacía quien era. Dende lo ayude, quería todo de ella, pero cómo podría decirle eso? Comenzar una vida con esta mujer inevitablemente resultaría en la destrucción de ella y su hijo. No, para tan egoísta y desconsiderado como Vegeta pudiera ser, por primera vez en su vida supo lo que tenía que hacer. Tenía que hacer lo que era mejor para alguien más; tenía que dejarla ir. Tan fácil como sería destrozar la vida de la mujer, a cambio de su propia felicidad, Vegeta no podía hacerlo. La mujer se había entregado a él desinteresadamente desde el primer día. Cómo, cuando finalmente tenía el poder de hacer lo que era correcto para ella, podría ignorar su oportunidad?
Tan irónica como parecía la situación para el príncipe Saiyajín, dejó que su orgullo tomarla control de sus cuerdas vocales, sólo que esta vez para beneficio de otro. Levantándose lentamente de la cama, Vegeta caminó hacia la furiosa mujer. Cruzó sus brazos sobre su pecho y colocó una sonrisa perfectamente arrogante en su rostro. Lastimar personas era lo que mejor sabía; no sería una tarea difícil encontrar las palabras para rectificar el error que cometió la noche que la llevó a su cama. "Quiero que tú y tus patéticas emociones desaparezcan de mi presencia. Te dije la primera vez que dormiste conmigo que todo lo que quería era tu cuerpo. Mis 'sentimientos' en el asunto aún son los mismos. Sí, el niño es mi heredero; estoy dispuesto a sufrir durante unos años más en este indigno planeta para entrenar al niño, pero… no te tomaré en cualquier otra forma además del sentido físico. Así que…"
Vegeta pausó brevemente mientras se acercaba un paso a la mujer ahora sorprendida ante él. Bajó su brazo hacia su estómago donde extendió su dedo índice y lentamente subió su punta hacia uno de sus senos, donde le permitió a su dedo trazar perezosos círculos alrededor de su pezón. Toda la imagen que estaba proyectando era nada más que lujuria, la única imagen que quería que viera en la clara y cegadora rabia construyéndose dentro de ella. "A menos…" Susurró él, sabiendo muy bien que las siguientes palabras serían el cruel final a cualquier posible futuro que pudiera haber tenido con esta mujer. "Que no te importe revolcarte conmigo como lo hiciste antes. Después de todo, no es como si todos los días tengas la oportunidad de ser fornicada por alguien tan alto a tu posición en la vida. Si yo fuera tú, saltaría ante la oportunidad de complacerme otra vez."
Tan pronto como terminó con sus duras palabras, Bulma se paralizó en shock. Qué había hecho para merecer esto? Era un castigo por tener sexo casual? O era debido a un pecado más grande que debía ser humillada y degradada por el padre de su hijo, un hombre a quien… A quien había… A quien ella… "Está bien." Susurró ella tan bajo que casi Vegeta no la escuchó. "Tú ganas."
Las palabras sorprendieron al príncipe Saiyajín. Mientras observaba en completo desconcierto, Bulma comenzó a remover sus zapatos, medias, y camiseta. Estaba en el proceso de remover sus pantalones cuando demandó una explicación. "Mujer, qué demonios estás haciendo!?!?"
"Qué quieres decir?" Preguntó ella, confundida mientras dejaba caer sus pantalones al piso antes de remover la banda sujetando su cabello. "Esto es lo que quieres? Mi cuerpo? Eso es lo que voy a darte." Las palabras salieron de sus labios en un tono casi retador. Mientras hablaba, terminó de remover las prendas restantes y luego permaneció orgullosamente de pie, desnuda ante su 'compañero.' "Así que tómalo." Ella contuvo sus lágrimas mientras hablaba; él no tendría el privilegio de verla sufrir. "Qué estás esperando?" Preguntó ella; él no hizo movimiento por tocarla, sólo mantuvo contacto visual, ni una vez miró su cuerpo. "Esto es lo que quieres!" Reiteró ella. "Toma." Siseó ella, agarrando sus manos, colocando una en un desnudo seno, la otra contra sus suaves rizos turquesa sobre su entrada. "Eso es todo lo que quieres de mi; las partes de mi que te dan placer… Así que tómalas."
"Suficiente mujer." Vegeta rompió su silencio mientras retiraba sus manos de su cuerpo. "No te quiero así." Su tono era sorprendentemente dolido, nunca había anticipado semejante reacción.
"No me quieres así?" Repitió Bulma amargamente. "Dijiste que me querías para 'revolcarme' contigo otra vez! Así que estoy ofreciéndote mi cuerpo, estoy ofreciéndote sexo sin importancia ni culpa! Eso es lo que quieres, así que tómalo Vegeta. Toma la gratificación física que puedas de mí porque Dende sabe que has tomado todo lo demás! Te di un techo para vivir, ropa para vestir, comida para nutrirte, una cámara de gravedad para ayudarte a volverte fuerte, yo… yo te di un hijo. Así que por qué no completas mi humillación Vegeta? Destruye ahora la poca dignidad que me queda, porque es seguro que destruiste cada otra parte de mí. Mi orgullo, mi alma, mi corazón! Puedes ver cómo me has destrozado, Vegeta!? Debes estar tan orgulloso! Bueno, no te daré la satisfacción de cavar un pequeño hueco y morir por tu rechazo! Quieres sexo sin emociones? Quieres mi cuerpo y nada más entonces tómalo, porque esta es tu última oportunidad. Después de hoy terminamos! Después de hoy Vegeta, yo termino contigo."
Bulma pausó lo suficiente para liberar una áspera carcajada antes de continuar. "Estás tan envuelto en ti mismo que no puedes ver la ironía de la situación, verdad? Crees que estás haciéndome un favor al 'dejarme' complacerte. Crees que estás rebajándote para estar conmigo!? Tú, Vegeta, eres el inferior de nosotros dos. No tienes título, ni linaje, ni poder, ni medios para mantenerte; no tienes absolutamente nada para ofrecerle a una mujer que tu cuerpo. Eso es todo lo que tienes, eso es todo lo que tenías para ofrecerme! No tienes alma, ni corazón, no conciencia! Todo lo que tienes es odio corriendo por tus venas. Tú, 'oh poderoso príncipe Saiyajín,' eres un desperdicio. No mereces mi ayuda, mi amabilidad o mi preocupación. Demonios, escasamente mereces mi compasión, porque está desperdiciándose completamente en un hijo de perra como tú. Aquí estoy, dispuesta a darte todo lo que una persona podría querer en la vida… por ninguna restitución, sólo tu preocupación! Ni amor o afecto!!!! Todo lo que quiero a cambio es que te preocupes! Pero ni eso puedes hacer!"
Bulma se detuvo de nuevo mientras secaba rudamente sus lágrimas antes de terminar su discurso. "Como dije antes Vegeta; has ganado. Renunciaré a todas mis esperanzas—más exactamente a mis ilusiones de que tú le darías a tu hijo y a mí una oportunidad de una vida real. Desde que claramente no es lo que quieres, puedes tener tu victoria. Toma lo que quieres de mi y luego ve a vivir tu vida a donde quieras, porque estaré condenada si me establezco por algo menor a un hombre que será tan devoto a mi como pueda ofrecer su corazón." Terminó ella fríamente, sus brazos cruzados sobre su expuesto estómago y su rostro en una retorcida expresión de éxito y derrota. Ella mantuvo su cabeza en alto mientras observaba su inexpresiva pose. Sólo podía imaginar cómo estaba reaccionando su mente a sus palabras, pero si ella deseaba una verdadera muestra de sus sentimientos en el tema, su reacción física le negó una respuesta.
Vegeta exhibió su exterior típicamente indiferente mientras sus duras palabras se disparaban por su mente. Cada sílaba de cada despiadado insulto se había filtrado por sus pensamientos muy lentamente. Casi era como si cada articulación de ofensa reverberara implacable por su mente antes que entrara la siguiente crueldad. Después de lo que pareció una eternidad de degradación, una desconocida parálisis tomó control de Vegeta. Inconscientemente dio un paso más hacia Bulma, cerrando el espacio entre sus cuerpos. Luego, tan inconscientemente como fue el primer acto, Vegeta colocó sus manos en las caderas de Bulma, deslizándolas lentamente por su desnudo cuerpo hasta que alcanzó su cuello, donde descansó sus palmas calmadamente.
Bulma contuvo cualquier reacción física a su contacto cuando sólo pudo imaginar su meta, sus manos perfectamente colocadas para estrangularla; todo lo que pudo hacer fue mantener ese poco orgullo que le quedaba y miró directo sus fríos y casi mortales ojos, no mostrando temor de sus acciones. Ella no le daría el privilegio de saber cuánto de su actitud y acciones destrozó su corazón.
Vegeta observó con un destello de orgullo mientras su alguna vez mujer miraba valiente sus ojos. Ella estaba desnuda ante él, sin fuerza física para defenderla; él podría hacerle cualquier cosa y ella estaría indefensa para detenerlo. Y aún, aquí estaba ella, tan implacable como nunca. Si Vegeta no hubiese estado tan destrozado por sus palabras, podría haber sentido orgullo en su fuerza. Sin embargo, sus acciones no estaban destinadas a impresionarlo con su fuerza, ellas sólo eran para favorecer su rebelión contra él. Probar sus intenciones para no hacer caso de él, para sacarlo de su vida, después, por supuesto, de ofrecerle su cuerpo una vez más. Vegeta había sido pisoteado e inspirado por su audacia, pero su decisión hizo muy claro lo que verdaderamente estaba perdiendo Vegeta.
Usando cualquier fuerza que le quedaba a Vegeta, tenía que terminar lo que había comenzado. Quería asegurar que este fin no dejaba duda. "Eres una tonta." Susurró él mientras inclinaba su cabeza para cosquillear su garganta con su cálido aliento.
"Oh?" Dijo ella, nada desconcertada. "Y por qué?"
"Porque." Él mantuvo su voz baja y amenazante mientras removía una mano de su garganta y la deslizaba por su espalda, halándola rudamente contra su pecho. "Si piensas que este pequeño berrinche tuyo suavizará mi corazón, y comenzaré a confesar mi imperecedero amor… Entonces has fracasado en aprender algo sobre mi estos últimos años." Una risa sadista dejó sus labios antes de halar rudamente a Bulma contra él para un hiriente beso. Luego, después de no más que unos minutos de devorar su boca, se separó rápidamente. "Termino contigo." Las palabras dejaron sus labios casi tan bruscamente mientras empujaba su cuerpo del suyo. "Me quedaré y entrenaré al niño, y tú puedes ir a intentar encontrar a ese 'hombre que será tan devoto a ti como pueda ofrecer su patético corazón'." Él rió fríamente. "No es que tal hombre pudiera existir; tú, mujer, no eres nada sino una llorona y farisaica perra. No eres más 'encantadora' que yo." Él terminó su valoración sin piedad.
Sin tomarse tiempo para mirar atrás, por temor de qué tipo de daño emocional que semejante vista le pusiera causar, Vegeta dejó la habitación, tirando la puerta y dirigiéndose directo a la ventana más cercana. Había hecho suficiente daño al alma de la mujer, lo mostrara o no, que duraría toda una vida. Lo menos que podía hacer era evadir su presencia por unas semanas, su única esperanza era que su rabia conquistara su miseria y pudiera continuar rápidamente, tachándolo como un colosal error. Encontró que esa era la única solución justa para el desastre que había hecho de la vida de la mujer.
Entonces estaba decidido; Vegeta le concedería su espacio hasta que pudiera calmarse lo suficiente para aceptar su permanencia en el planeta. No estaba seguro de lo que pasaría después. Sabía que las cosas se arruinarían entre ellos por un tiempo, pero esperaba una calma futura; una en la cual él dejara de odiarlo. Odiarlo por tomar desinteresadamente de ella y su familia, por usar su cuerpo sin emoción, por embarazarla sin aceptarla como su propia mujer, por rechazar a su hijo, y más devastadoramente por sus insuficiencias; por no ser y nunca ser lo que ella necesitaba, deseos o anhelos, por ser exactamente en lo que había desperdiciado su vida… una decepción.
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Nota de LGV: Bien, estaban advertidos en la secuela, cuando Vegeta habla de cómo habían terminado juntos, que a esos dos les había tomado mucho tiempo, así que no se enojen si no les gusta cómo van las cosas! Y cómo seguirán las cosas para el par? Bueno, tendrán que esperar hasta el próximo capítulo para ver cómo se desarrollan las cosas después de este desastre!
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