Lamentablemente no terminé antes de que terminaran las vacaciones T_T sorry, he tenido mucho, mucho trabajo. Tan así que incluso la historia de mi libro está en pausa xD


"La primera cita no es una buena cita."

Te invitan a salir y después se hacen novios.

Ó...

Se hacen novios y después viene la primera cita.

Ó, en el peor de los casos, dejan de ser novios después de la primera cita y unos cuantos ni siquiera consiguen serlo aún con todo y conseguir salir.

Pero sea como sea, es ley general que las primeras citas si bien son memorables, generalmente son desastrosas.

El concepto en sí es horrible. Es como si alguien quisiera enfatizar que vendrán muchas más después de ésta, y la realidad es que en muchos de los casos no ocurre así. Dependen tantas cosas de ésta, además, que la presión se multiplica y si la realidad no convence a las expectativas...

¿De quién es la culpa realmente?


...

Ella y Él.

...

Ella acababa de decir que le gustaba. No. Borra eso. Ella acababa de confesar estar enamorada de él. De Ichigo.

-No me esperaba esto...

La voz de Renji sacó tanto a Rukia como a Ichigo de su asombro. La primera le miró contrita y el segundo hizo un gran esfuerzo por no decir nada, decidiendo que lo mejor sería retirarse antes de ser descubierto y arruinar sus posibilidades con la morena. No se molestó ni siquiera en echar una última mirada a la escena, se dio la vuelta y echó a correr lejos del lugar.

Renji desvió la mirada, había estado al tanto de la relación entre Rukia e Ichigo, sin embargo, no se había esperado que su compañera mostrase tanto interés y evidente cariño hacia el mismo; después de todo, a Renji le tomó todo un año el conseguir que Rukia fuese su novia. Si tan sólo supiera todo lo que Ichigo llevaba esperando...

Por su parte Rukia no sabía qué decir o hacer en ese momento, sentía la cara caliente y estaba sudando frío.

-¿Se te ha confesado ya? -le preguntó él, sacándola de su estupor.

-No, no exactamente -contestó con voz entrecortada.

Renji saltó al instante.

-¿Ah? ¿Cómo que no exactamente? ¿Qué clase de sujeto hace las cosas a medias?

Rukia infló las mejillas.

-Bueno, no es tu asunto para empezar. No tengo porqué decirte nada -contestó molesta, a él el corazón se le oprimió un poco -y tengo que volver a clase así que si era todo lo que querías decir, adiós.

Y se fue rumiando por lo bajo.

Renji suspiró. Quizá era mejor así, se dijo.


...

Él.

...

La familia de Ichigo miraba al adolescente con un deje de asombro y preocupación.

El chico había llegado justo después de las cuatro de la tarde. Si bien no era miembro de algún club, tampoco tenía por costumbre quedarse hasta tarde; y él había terminado llegando en una especie de punto intermedio. Cuando su madre lo había saludado, él simplemente había asentido, entrado a la casa, dejado sus zapatos y subido a su habitación, de la que no salió sino hasta la cena. Por lo que grande fue la sorpresa cuando el chico salió vistiendo todavía el uniforme a pesar de ser ya las siete de la noche.

Su padre había llegado una hora antes y como era su costumbre, empezó a molestar al naranjo con comentarios pícaros sobre qué podía tener al chico en un trance, pero ninguno de éstos tuvo el efecto esperado, el chico simplemente se dedicó a continuar asintiendo mientras comía con la mirada perdida.

-Quizá si lo golpeas reaccione -había dicho Karin.

-Bien pensado hija mía -le contestó un entusiasmado Isshin- ICHIGOO- AH!

Sólo para terminar de cara contra el suelo. El chico ni siquiera había pestañado cuando había detenido y contestado el golpe de su padre.

-Gracias por la comida -dijo el muchacho, levantándose con sus trastos en la mano. -Yuzu, empezaré con los trates.

-Ah, voy contigo. -Respondió ésta.

Ésa noche les tocaba a ambos limpiar. La rubia se dedicó a recoger los trastes sucios de la mesa y llevarlos a la cocina, donde su hermano había comenzado a lavarlos. En poco tiempo el resto de los integrantes de la familia se retiraron a dormir tras dar las gracias.

Cuando se hubieron quedado solos en la cocina, Yuzu se dio cuenta de la sonrisa escondida en la comisura de los labios de su hermano, cómo (por primera vez en mucho tiempo) el semblante fruncido de su frente se había desvanecido. La joven sonrió igualmente.

-Te ves bastante feliz. -Le dijo.

Ichigo parpadeó, liberándose al fin del trance en el que había estado. Los trastes terminados. Miró a Yuzu a los ojos y su hermana se sorprendió de la seriedad que mostraba el rostro de su hermano.

-Yuzu, necesito que dejes de vender fotos mías. Hay alguien que podría molestarse mucho si lo supiera.

La aludida le miró con intriga.

-¿Tu novia?

Ichigo se apartó al oír esto, y se dedico a limpiar el fregadero.

-Todavía no, pero mañana seguro que sí. -Confesó éste.

Yuzu parpadeó confusa. -¿Uh?

Por su parte, Ichigo se decidió a por fin tomar una ducha, para después hacer sus tareas escolares. No había hecho nada, porque su mente estaba trabajando en lo que haría al día siguiente.

...

Las clases habían terminado, ambos no se habían dirigido la palabra tras lo sucedido en el segundo descanso. Pero Ichigo no iba a permitir que aquello se le escapase de las manos. Debía actuar tranquilo, se dijo.

-Rukia

La morena levantó la vista y le miró con una sonrisa tímida.

-Dime...

El naranjo apretó las manos en puño.

-Que no se te olvide que mañana tenemos que terminar el reporte. En la biblioteca, ¿recuerdas?

Rukia parpadeó, lo había olvidado.

-Tonto. No lo he olvidado. -Mintió, sonriendo de medio lado. -De hecho... -Y entonces se había percatado de la cercanía del pelinaranjo, y el corazón le latió desbocado. Ichigo se había ido acercando con la intención de besarla, pero tras la confesión, Rukia estaba aún más nerviosa e indecisa. -Me están esperando. -Le había dicho, antes de salir corriendo por la puerta.

...

Con el recuerdo de su última conversación con la morena, se fue a dormir.


"Ella."

-Aah... haaa

Tras inspirar y soplar su aliento en el cristal del espejo del baño, Rukia limpió la superficie con su mano. Se encontró con su reflejo y sonrió ampliamente. A la morena le gustaba el aspecto que tenía siempre tras darse una ducha. La blancura de su piel se resaltaba por lo arreboladas que se le ponían las mejillas al calor del agua, los labios igual de rojos y el cabello de un negro intenso al estar completamente húmedo.

Rukia cerró los ojos y suspiró suavemente. Su corazón estaba tranquilo al fin. Su mente se había vaciado dudas, quedaba claro por fin lo que sentía, y lo aceptaba; e incluso si Ichigo la rechazaba...

-¡Ah!

Sus pensamientos se habían visto cortados en cuanto sintió sus senos ser estrujados por dos manos, que eran indudablemente las de su madre.

-¡Mamá, ¿qué demonios?!

Rukia había brincado y gritado, evidentemente asustada; consiguiendo apenas (por la fuerza) el que su madre la soltara. Y a pesar de la perturbación de la joven, Hisana estaba con el semblante serio.

-Aunque es cierto que crecieron un poco, sigues siendo copa A

-¿Uh? -la morena le miró desorientaba un instante, antes de recomponer su enojo, aferrando aún más la toalla alrededor de su cuerpo -¿a qué viene todo esto?

Hisana suspiró.

-Bueno, verás, tu padre me llevó a una boutique de lencería y tenían esta sección juvenil que no pude evitar revisar los conjuntos que podrías lucir...

Rukia sintió que se alejaba y alejaba de su madre (si no es que se hacía pequeña), mientras la voz de la misma se volvía distante pero permanente. Hisana emocionada le hablaba de todos los brassieres, bralettes, calzones cacheteros, tangas! ¡Tangas, maldita sea!, que le compró en un impulso y que de la nada había sacado entonces y se las mostraba amenamente, como quien habla del clima. El tic en el ojo llegó antes de que le saltara la vena en la sien.

-¡BASTA!

...

La casa retumbó. En la cocina, Byakuya levantó la vista hacia el techo y luego dejó salir el aire resignado, ya sabía que pasaría aquello desde el momento en que Hisana le había pedido que la llevara al attelier.

"Oh, bueno", pensó, lo cierto es que la conducta de su esposa le quitaba el tedio de tener que preocuparse de la "vida sexual" de su hija, quedaba claro que bajo el ojo cuidador de su madre, la joven no tenía la más mínima oportunidad de privacidad.

...

-No entiendo porqué te molestas tanto -le dijo su madre, todavía actuando su papel de víctima. -Cualquier chica de 17 años estaría feliz de que su madre le compre lencería cara.

-¡Ése no es el problema y lo sabes! -gruñó su hija. -Desde siempre has querido vestirme como una muñequita y no te importa si me gusta o no.

Hisana puso los ojos en blanco.

-Sólo digo que si vas a salir con un chico, uno que realmente te guste, sería bueno tener una buena lencería debajo... por si acaso. -le dijo sugestivamente.

El silencio se hizo un segundo.

...

-¡AH!

Y luego la casa casi se parte en dos.

-¡I WILL ALWAYS BE A VIRGIN!

...

"Gracias a Dios". -Pensó Byakuya desde su lugar en la cocina, terminándose su té.


-Yo!

-Hey!

Ambos llegaron al mismo tiempo al salón y sin embargo no se vieron sino hasta que estuvieron por sentarse. Ambos sonreían.

-¡A sus lugares!

Y así las clases comenzaron.

...

Con el festival tan cercano, a los alumnos se les concedió trabajar durante las primeras horas del día en sus respectivos clubs, así que Ichigo y Rukia estuvieron alejados del otro. Nozomi e Uryuu no perdían nota de lo que hacían cada uno de sus cabezotas compañeros, pero optaron por no tentar las aguas cuando quedaba claro que ninguno de los dos había definido nada todavía.

La campana del almuerzo sonó.

Ichigo se dirigió con su grupo de amigos a la azotea, mientras que Rukia se encaminó con sus compañeras. A Rangiku en particular le sorprendió ver que el pelinaranjo se iba por su cuenta.

-¿no vas a ir con él? -cuestionó a Rukia.

La aludida sonrió luciendo relativamente contrita.

-En realidad, esperaba pasar el almuerzo con sólo nosotras -dijo. Internamente sabía que ella misma se había estado alejando de sus compañeras para dar paso a sus encuentros furtivos con Ichigo, y que de seguir así no tardarían en instigarla o peor, crear chismes al respecto. Sólo bastaba ver el cambio en la expresión de Rangiku para dar fe de ello.

-¿tienes un chisme que compartir?

Rukia negó con la cabeza, pegando su banca a la de su compañera.

-no, Ran, ninguno.

Ran hizo un puchero.

-Aw vamos -dijo, removiéndose en su silla.

Frente a ella Nozomi negó con la cabeza antes de hablar.

-¿tú quieres decir algo?

-¡sí! -Gritó extasiada la rubia.

A sus compañeras les cayó en gracia, "por supuesto", pensaron ambas.

-Gin y yo... -empezó Rangiku, su sonrisa era una penosa pero no precisamente de vergüenza, tenía las mejillas arreboladas y soltaba risillas de momento a momento -Gin y yo...

-Finalmente están saliendo -interrumpió Momo por detrás de Rangiku

-¡Momo! -gritó molesta, mientras su compañera jalaba otra banca y silla para sentarse junto a Nozomi.

-Acéptalo Rangiku, ibas a tomarte tu tiempo -refutó sin verse afectada por la molestia de su amiga.

Fue Rukia quien le miró confusa.

-Pensé que ya estaban saliendo -inquirió.

La aludida negó con la cabeza.

-No, era algo meramente platónico. Pero ahora es oficial.

-Quieres decir que finalmente lo confrontaste -señaló Nozomi sonriendo.

-Todos los hombres necesitan un empujón -declaró, elevando los hombros queriendo restarle importancia.

Las cuatro chicas se soltaron a reír tras el comentario, pero la risa de Rukia cedió antes que las demás, su mirada concentrada fuera de la ventana.

"Yo no lo he confrontado", se dijo.

¿Podría hacerlo siquiera? Incluso si habían compartido besos (y un par de caricias durante el viaje de prácticas), lo cierto era que nada se había dejado en claro. Aunque Rukia recordaba el que Ichigo le había confesado el que ella le gustaba, ya no estaba segura de las palabras exactas del chico.

"Hoy le preguntaré", se dijo.


...

Ella y Él.

...

El resto de las clases transcurrió sin mayor preámbulo. Rukia había tenido una pequeña reunión con las porristas, por lo que Ichigo le dijo que se adelantara a esperarla en la biblioteca. Afortunadamente no se había demorado mucho, por lo que se extrañó cuando al entrar a la biblioteca (en ese espacio en el que días anteriores habían compartido un par de besos) encontró a Ichigo sumido en la lectura y tomando notas.

-Hola, veo que ya empezaste.

Ichigo levantó la vista en cuanto la escuchó, dejando de escribir al instante. Rukia se sentó en la silla frente a él, dejando sus cosas en la banca siguiente.

-Sí, me pareció que sería bueno terminar lo más pronto posible -explicó.

-Oh, -exclamó ella, mirando los papeles sobre la mesa, -así que, ¿tienes que irte pronto? -cuestionó, internamente decepcionada de que su encuentro con el pelinaranjo estuviese reducido al tiempo que les llevara terminar el reporte de sociales.

Por su parte su compañero parpadeó, el buen sentido común se hizo presente en él

...

-Llegaré tarde.

Y es que justamente ésa mañana, justo antes de salir de la casa, le había informado a su madre el que estaría ocupado por el resto del día.

-¿Tendrás algún trabajo que hacer con algún compañero? -inquirió su madre.

Ichigo desvió la mirada avergonzado.

-Sí, bueno, eso también. -Contestó, rascándose la nuca en un gesto claro de incomodidad y nerviosismo.

-¿Eso también?

Masaki le miró confusa, ultimamente su hijo se compartaba como un vago, se dijo. -¿Llegarás a la cena entonces? -Preguntó al ver que su hijo no se decidía a decir nada más.

-De hecho no, cenaremos fuera. -Contestó al fin, caminando hacia la entrada de la casa y colocándose los zapatos.

Masaki lo siguió.

-¿Es muy difícil el trabajo? -Cuestionó -Quizá deberían mejor trabajar aquí.

-Tendré una cita. -Le cortó.

"¿Una cita?", se cuestionó internamente "¿con quién?", fue la segunda pregunta y luego cuando recordó a la jovencita morena que había ido hacía ya unas semanas atrás, la puerta de la entrada se había cerrado de golpe.

-¿Ichigo?

El aludido apenas y había huído a tiempo, justo antes de recibir más preguntas. Y si bien su madre no le había dado permiso como tal, cuando menos consideraba que el aviso debía ser suficiente de momento.

...

-Bueno, no es precisamente que tenga prisa por llegar a casa... -Le dijo al fin.

Rukia le miró expectante.

-¿Entonces?

Ichigo pasó saliva con dificultad. Se decidió a fingir que releía algo importante por escribir al tiempo en que hablaba.

-Quería... hay un lugar al que me gustaría ir... contigo, si te parece bien -balbuceó, incapaz de hacer como que era algo sin importancia.

Y más al mirar de reojo a su compañera y ver que ésta le dedicaba su total atención, había un brillo en las orbes violáceas de ella que le impedía el volver a desviar la mirada de éstas.

-¿Como acompañante o... como una cita?

Silencio.

Ambos compartían la mirada.

-Como una cita.

Afonía.

Para este punto, ambos tenían las mejillas sonrojadas. A Rukia se le había saltado un latido el corazón; agachó la mirada hacia sus manos que jugueteaban con las hojas de su libreta, visiblemente abochornada.

Su compañero la miró a detalle y al reparar en todos estos detalles, acabó por abochornarse también. Oh no... ¿y si había sido demasiado?

-Aunque probablemente tú sí tengas que volver temprano a casa -inquirió, volviendo a fingir que trabajaba.

Rukia saltó al instante.

-¡No! -Soltó, consiguiendo sobresaltar a su compañero que le miraba hasta cierto punto atónito. La morena se obligó a recomponerse. -Estoy... completamente libre. Quiero decir, me gustaría ir, contigo, a... esa cita. -Le dijo, diciendo lo último casi como un secreto.

...

-Rukia.

Porque también ella había sido detenida antes de salir de casa esa mañana. Para su fortuna, había sido otra vez su madre quien se había dado cuenta de lo que su hija planeaba.

-Me gustaría conocerlo. -Le dijo de repente, mientras desayunaban.

-¿De qué hablas mamá? -Preguntó, genuinamente ajena a lo que su madre se refería.

-Ichigo kun. -Soltó sin más. Rukia casi se atragantó con la leche. -Se nota que te gusta mucho.

La morena requirió de un instante para recomponerse. Le dedico una mirada significativamente a su madre, la cual simplemente le sonrió con mayor intensidad al ver que había dado en el clavo.

-Saldrás con él hoy, ¿no? Por eso le dijiste a tu padre que tomarías la salida del mes para hoy.

La cara se le puso roja.

-No es seguro todavía. Pero sí. -Confesó como quien no quiere la cosa. Se levantó de la mesa y llevó su plato al fregadero. Apretó las manos para continuar con lo siguiente. -Y considerando que siendo la primera salida desde esa fallida fiesta, espero que no haya problema con el tiempo extra.

Podía sentir la mirada de Hisana por detrás de ella.

-Sólo compórtate, no pierdas la cabeza. -Le dijo, y en su voz resaltaba la risa.

...

Dos segundos después, Ichigo por fin reaccionó.

-Bien. -Asintió, más para sí mismo que para ella. -Entonces, mejor que nos pongamos a trabajar,

-Sí. -Consintió ella.

Rukia levantó el hand out que les había dado su maestro, releyendo el título del tema que les había tocado.

'El amor en distintas castas'

-Qué original. -Murmuró con sorna.

Ichigo sonrió de medio lado.

-Ésa es nuestro maestro. Cualquiera pensaría que no buscaría hacerle honor a su nombre. -Se burló, mientras seguía escribiendo.

Rukia pasó el dedo por las letras del título.

-Yo creo que es lindo. -Confesó.

Su compañero rió por lo bajo.

-Por supuesto que sí, eres una chica.

-¿Qué se supone que significa eso? -Preguntó ofendida.

Ichigo iba a refutar, pero al ver la expresión molesta de su compañera desistió.

-¿Sabes qué?, mejor no discutamos. -Le pidió. -Tratemos de terminar esto. -Señaló el libro con el lápiz.

Rukia decidió también cambiar de táctica.

-My, My!... Kurosaki kun está pidiendo una tregua?

Aún con la vena resaltada en la frente, el chico se contuvo.

-¿Podrías, sólo, dejar ese tonito?

-¡Kya! Kurosaki kun da miedo

-Discutir habría sido mejor. -Gruñó por lo bajo.


"Él."

Una hora y media después, Ichigo observaba a Rukia terminar con las últimas notas del reporte que entregarían. Al ver empezado antes que ella, logró ganarse un tiempo para sí de descanso, mientras su compañera hacía su parte.

Mentiría si dijiera que no había estado analizando a la morena, tomando nota de cada una de las facciones del rostro de la misma; las expresiones que hacia mientras leía, subrayaba, copiaba, escribía añadiendo algo nuevo, suspiraba, se estiraba. No estaba seguro de si ella se había dado cuenta o no, pero lo cierto era que no le preocupaba mucho.

-Terminamos. -Exclamó de pronto Rukia, soltando el lápiz y levantando los brazos por encima de la cabeza para estirarse.

-Al menos con la información. -Dijo él, juntando cada una de las hojas.

-Oh vamos, sí que eres apretado. -Refutó haciendo un puchero. -Es sólo cuestión de llenar el formulario y ta-da -Movió las manos simulando el resultado de un acto de magia, él casi se ríe, casi.

-Sí, y supongo que seré yo quien lo pasará en limpio, ¿no?

-Y yo lo imprimiré a color. -Completó animada.

Ichigo le concedió aquella victoria, si acaso sólo porque la había estado admirando sin su permiso. Los dos recogieron la mesa y guardaron los libros. Mochilas listas, caminaron hacia la salida.

-So... ¿a dónde vamos? -preguntó ella una vez estuvieron fuera.

El pelinaranjo suspiró.

-Realmente espero no arrepentirme -dijo

-¿uh?

Ella sólo le miró confundida.

...

-¡Aaah!

Y tiempo después una sobre animada Rukia, gritaba, saltaba y corría por todos lados admirando y acariciando a cuanto conejito se le atravesaba en frente.

-Tan cerca del arrepentimiento -murmuró su compañero a una distancia significativa de la morena.

Era una especie de club-cultural, una nueva tendencia que se había hecho popular en Tokyo y que comenzaba ahora a dominar a Karakura. Nell le había pasado el dato a través de Yuzu. Para su fortuna, no era un evento propio de Nell sino de una de sus conocidas Lenoly, cuyos padres recién le habían dado luz verde para inaugurar aquél lugar. Consistía en una especie de café literario con un amplio jardín botánico en cual habían conejos y unas cuántas avecillas, además de contar con un sencillo estanque de peces koi. Era un lugar elegante y casual, por lo que no iban tan desentonados en sus uniformes; hecho para adolescentes y jóvenes adultos.

-¡tan lindos!

Y como era de esperarse, la Kuchiki se había enamorado del lugar al instante. Ichigo volvió a suspirar. Había querido impresionarla con la calidad de aquella reunión intelectual tras recordarse el que la joven venía de una familia acomodada, que se había saltado por completo la reacción que la misma pudiera tener ante los pequeños roedores. La morena finalmente se sentó con él, su sonrisa era amplia.

Él la miró a detalle.

-Supongo que está bien mientras te guste.

Rukia parpadeó y le miró entonces.

-¿Sabes qué? -Le preguntó sonriendo -Eres bastante lindo también.

Ichigo se sobresaltó y sus mejillas se tiñeron de rojo.

...

Pasaron el tiempo escuchando lecturas y compartiendo pensamientos mientras bebían té de jazmín con helado flotante de vainilla; y después salieron corriendo del lugar tras un extraño incidente con un hombre cuya actitud superó a la de Rukia al ver a los conejos.

-Ése sujeto estaba loco. -Se quejó Rukia aunque riendo igual que su compañero.

-No lo sé, tú y él eran bastante similares para mí. -Refutó divertido.

La morena rodó los ojos, sin que la sonrisa se fuera por completo de su expresión.

-Ni siquiera lo digas. -Gruñó. -Bajo ninguna circunstancia debes permitirme llegar a ése nivel.

Rieron otra vez.

-Fue agradable verte totalmente asustada para variar.

-Horrorizada es la palabra. -Corrigió, habían comenzado avanzar por la acera, alejándose del establecimiento. -Estuve tan cerca de conseguir que me compraras un conejo.

Ichigo rió por lo bajo, caminaba lado a lado con ella.

-¡Por favor! ¿En la primera cita? ¿qué tan desesperado piensas que estoy? -Se quejó, sin realmente hacerlo. -Puedo tolerar el que me consideres lindo, pero definitivamente no le hago a lo cursi.

-Algún día haré que te tragues esas palabras -Desafió sonriente.

-Entonces deberías sentarte porque pasará mucho tiempo antes de que algo como eso ocurra.

Rukia se detuvo y él se detuvo con ella.

-Sólo tengo que presionar los botones correctos. -Le dijo, picándole el pecho con un dedo al hacerlo

A Ichigo el contacto le causó un cosquilleo, y fue esa sensación la que hizo que contestara diferente de como normalmente lo haría.

-¿Estás hablandome sucio?

Ella se mordió el labio inferior divertida, las comisuras de los labios se elevaban queriendo sonreír.

-Te gustaría eso, ¿verdad Kurosaki kun? -Le tentó, pero sin usar el odioso tonito.

Él sonreía por igual, acercó su rostro al de ella.

-Ni siquiera voy a negarlo. -Confesó a media voz. Y luego se alejó -¿quieres comer algo?

Con el calor todavía en las mejillas, ella asintió.

-Seguro, ¿qué tienes en mente?

...

Okinomiyaki. Habían avanzado un par de cuadras hasta dar con el puesto que él conocía. Pidieron su comida para llevar y avanzaron una cuadra más hasta llegar al parque de juegos que estaba rumbo a la escuela, a un par de cuadras de la casa de Rukia. Se sentaron en los columpios y compartieron su comida mientras compartían aspectos de cada uno al otro.

-Así que Karin y Yuzu son mellizas, pero totalmente opuestas. -Inquirió Rukia, tras oír la descripción de Ichigo, quien asintió.

-Y es difícil decir a quién se parecen. -Completó él.

Ella sacudió los hombros.

-Supongo que es normal, deben de tener influencia tuya también.

-No lo sé, no podría afirmarlo. -Rió. -Yuzu es muy dulce y Karin, creo que es un poco más oscura que yo.

-Realmente no puedo imaginar eso. -Le dijo y luego señaló la frente de él. -Este gesto de aquí no es algo que se supere tan fácilmente.

Ichigo le apartó la mano.

-Quizá la próxima vez que vayas a mi casa, puedas comprobarlo tú misma.

-¿Es ésa una invitación? -Cuestionó con el corazón retumbándole en el pecho, él se puso rígido en el acto. -Está bien si no lo es. -Completó al ver la reacción de él. Se puso de pie, depositando el empaque de la comida en el bote de basura junto a los juegos. -Es muy tarde, probablemente es mejor que regrese a casa.

-Hey Rukia -Le llamó a sus espaldas y ella se detuvo. No había querido parecer que aquello le disgustaba, era sólo que lo había tomado por sorpresa. Así que avanzó hasta ella y se paró en frente, sellando su mirada con la de ella. -¿Puedo acompañarte a tu casa?

-...Sí

Empezaron a caminar cuando él se volteó hacia ella de nuevo.

-Sí quiero que vayas a mi casa. -Soltó sin más, mirándola con intensidad.

-Bueno ahora mismo vamos a la mía. -Refutó ella estúpidamente "Maldita sea, Rukia!" Se quejó internamente. -Y como si caminar le restara estupidez a su comentario, echó a andar nuevamente.

Ichigo la siguió.

-Estoy hablando en serio.

-Yo también.

-Rukia -Presionó, obligándola a detenerse; le tomó ambas manos. -Quiero salir contigo -Confesó.

El corazón se les detuvo a ambos, ¿o fue el tiempo?

-Quiero que seas mi novia. -Declaró.

Quizá era el aire lo que de repente les faltaba

-¿Y me lo estás pidiendo? -cuestionó ella.

-Lo estoy de hecho. -Y luego se corrigió. -¿Quieres serlo?

Silencio.

Ella le miró al fin. Miró su fuerte quijada, sus labios que temblaban ligeramente, su recta nariz, el contorno de su rostro y el brillo nervioso y esperanzado en sus ojos y no pudo evitar el querer alargar aquello un poco más.

-Quizá -contestó sonriendo, soltándose de sus manos y poniendo las suyas propias a su espalda.

-¿Quizá? -él le miró confuso -¿quizá sí o quizás no?

Ella elevó los hombros en un gesto que le restaba importancia al asunto.

-Quizás... ¿por qué no me besas?

Ah! Otra vez el corazón casi se infarta.

-Si es lo que quieres -contestó él

-¿No lo quieres tú? -Retó ella

Y al siguiente instante él ya la estaba besando, sosteniéndole la cabeza con una mano por la nuca, la atrajo hacia él mientras él se inclinaba hacia ella. Rukia no tardó en responderle. Y de alguna manera aquél beso era diferente a los anteriores, se sentía diferente. Ichigo la sintió aferrarse a él por la tela de su chamarra y correspondió al gesto hasta que sus cuerpos se embonaron.

¡Oh, Kamisama!

Había caído hasta el fondo.


"Ella."

-Estamos aquí.

Así que tras compartir un par de besos, habían seguido caminando hasta llegar a la casa de la Kuchiki. El vecindario estaba sumido en silencio y tenues luces iluminaban la acera.

Así que éste era el momento en el que se despedían, quizá con un beso, quizá con dos, pero en definitiva era el final de la cita de aquella tarde.

Pero ninguno de los dos quería que terminara aún. ¿Eso era algo bueno no? Dios, por favor que fuera algo bueno. Pero él no decía nada y sinceramente ella no sabía tampoco qué decir, y ¿por qué demonios seguía mirándola de aquella manera? ¿estaba esperando que ella dijiera algo? ¿y como qué?

-¿Quieres entrar?

Woohw, definitivamente eso no era. ¿Por qué sigue mirándola así?

-¿Y tus padres? -Cuestionó.

Correcto. Padres. Ella tenía padres que para esas alturas...

-Deben estar dormidos. -Dijo.

Mutismo.

Compartieron una mirada más que pareció ser eterna, hasta que él le echó una mirada a la casa y luego volvió a verla a ella.

-Sí, porqué no.

O...

K...?

...

So, ella abrió la puerta principal con sumo cuidado, y él entró detrás de ella. Dejando sus zapatos a la entrada (excepto Ichigo, quién optó por cargarlos), avanzaron en la oscuridad en dirección a las escaleras; a hurtadillas las subieron y recorrieron un pasillo más hasta llegar por fin a la habitación de ella.

-Woow -Exclamó Ichigo tan pronto entró.

La habitación era espaciosa, por mucho más que la de él. Rukia sonrió de medio lado.

-¿Demasiado grande para tí?

Ichigo puso los ojos en blanco.

-ha, ha. -Musitó sin gracia. -Pero sí. Muy grande. -Aceptó, paseando la mirada por el lugar.

La habitación tenía una forma rara, casi como un pentágono pero oblicuo. El clóset era de tres puertas, una de ella estaba abierta y dejaba a relucir lo que era un vestidor; a un lado de éste había una puerta extra que Ichigo supuso conectaba a un baño compartido. La cama estaba frente al clóset, del lago izquierdo de la habitación pero hasta cierto punto centrada; en una "esquina" oblicua estaba un tocador de color palo de rosa con grabados de copos de nieve; y finalmente al fondo había un escritorio amplio, un montón de libretas de dibujo estaban regadas en éste, algunos bocetos estaban suelto.

-¿Encontraste algo que te guste? -Preguntó nerviosa.

Ichigo miró los dibujos, tomando incluso algunos para verlos más de cerca.

-Éstos son bastante buenos.

-Son míos -Le dijo ella orgullosa.

Él le miró atónito.

-Bromeas!

-¡Por supuesto que no! ¿por qué mentiría? -Ella se ofendió al instante, -a menos que la idea de que alguien más, digamos un admirador, los haga para mí te siente mejor...

-Lo siento, estuvo mal mi reacción. -Dijo pronto a disculparse. -Es sólo que hasta ahora los únicos dibujos que conocía de ti eran los de esos horribles conejos

-¿Qué dijiste?!

Y sí, había reaccionado de impulso, dándole un buen golpe al rostro, el cual él recibió de lleno.

-¡Eso me dolió!

-¡Era la intención!

Un ruido afuera de la habitación los calló de golpe. Se quedaron quietos y en silencio esperando a que la paz y el silencio de antes regresaran. Una vez lo hizo, ambos soltaron el aire que habían estado conteniendo.

-Haaaa

Aquello había estado demasiado cerca.

-¿Quieres algo de beber? -Rukia se animó a romper el silencio.

Ichigo le miró y asintió con un movimiento de cabeza.

...

Trató de ser tan rápida como pudo. Bajó a la cocina dispuesta a tomar dos sodas del refrigerador, pero se llevó una sorpresa al encontrarlo vacío. Salvo por un bote de leche, y no le parecía que fuese adecuado.

"Como si el alcohol lo fuera", se reprochó instantes después tras los que, al no encontrar nada que servir y negándose a subir con dos vasos sencillos de agua o tener que tardar más para preparar un té, había optado por asaltar la reserva de su padre (ojalá que no fuera a darse cuenta pronto) y ahora entraba a la habitación con dos copas y una botella de sake.

Para su buena suerte, Ichigo había estado enfrascado viendo los cuadernos de dibujo de ella que no se dió cuenta de lo que ella servía a discreción en las copas, sino hasta que le ofreció la suya.

-¿Qué es esto? Está tibio -cuestionó atrayéndolo a su nariz para olerlo.

-Sólo bébelo, no hagas preguntas

-¿Es sake? -cuestionó confuso tras reconocer el aroma.

-Dije que sin preguntas. -Insistió. "Gracias al cielo que opté por sólo prender una lamparilla", se dijo así misma; cuando menos en la penumbra no podía decir realmente lo avergonzada que estaba ella.

Ichigo le restó importancia al asunto con un gesto.

-Supongo que es cosa de ricos.

Rukia gruñó y habló con prisa.

-Las terapias de mi mamá cada vez son más seguido y en vista de que es más importante que estar al pendiente de lo que falta en la casa, evidentemente se nos ha pasado surtir algunas cosas del mandado. -Concluyó.

-Excepto sake -dijo él sarcástico.

Ella le puso mala cara.

-Es la reserva de mi papá, ahora cállate y bebe.

And drink they did!

"Y gracias de nuevo Kamisama por la oscuridad", pensaron ambos. O de otro modo el gesto de sacar la lengua ante el sabor amargo habría sido algo más para reír quizá unos cuantos meses después, tras los que (bajo la experiencia) el sake no lo bebes en copas y menos en tragos grandes.

-No está tan mal -dijo él tras un instante de degustar el rezago de sabor en su boca. Y luego se tornó serio. -Oye, lo siento, no debí decir eso.

Ella suspiró con cansancio.

-No había forma de que lo supieras.-Le dijo con una media sonrisa. -Y la verdad es que sí es cosa de ricos. -Se rió.

-¿Cómo sigue tu mamá?

-Resistiendo?, supongo...

Estaban sentados al pie de la cama hombro con hombro (casi, la estatura de Rukia seguía siendo menor que la de él incluso sentados), recargados en el borde del colchón.

-Sí te sirve de algo, estoy aquí para lo que necesites.

Rukia le miró entonces. Sintiendo que aquellas orbes ambarinas la dominaban, supo en ese momento que él no mentía.

-¿podrías abrazarme? -le pidió.

En silencio, él hizo lo que le pedía. Se acomodaron de tal forma que Rukia terminara recargada en él, mientras Ichigo la abrazaba por la espalda.

Siguieron hablando de todo y nada; entre relatos la postura se ajustaba, miradas se compartían al igual que risas, hasta el punto en el que todo culminaba con un beso.


"Él."

Isshin Kurosaki siempre había sido un hombre paciente, que se jactaba por ser capaz de entender a los adolescentes; después de todo, a él la adolescencia lo persiguió hasta la adultez. Por eso quizá sabía que debía de procurarle una cierta "libertad" a su hijo mayor, sin embargo, no era un irresponsable y como todo padre, se preocupaba cuando su hijo no llegaba a dormir a la casa.

Eran las 7 a.m. y si no fuera porque trabajaba en el Hospital General de Karakura (el único hospital en la ciudad) y no había habido reportes de adolescentes pelinaranjos en mal estado, ya habría perdido el juicio. De modo, que con la certeza de que su hijo estaba bien, degustaba una taza de café sentado en el sillón en la sala, con el frente hacia la entrada principal ,el recibidor. Rogaba internamente porque el idiota de su hijo tuviese sentido común y, o bien avisase que estaba en casa de un amigo o bien llegase a casa antes de que su madre y sus hermanas se dieran cuenta de que el mismo no había llegado a dormir. Porque, ¿qué ejemplo sería ése para las gemalas?

Entonces la puerta principal se abrió, y cerró tras varios segundos. El hombre esperó. Ichigo entonces salió del recibidor y entró a la sala, se detuvo al instante al ver que su padre lo esperaba.

-Llegas demasiado temprano jovencito. -Le regañó.

Ichigo tragó seco.

-Lo sé, lo siento.

Silencio.

Su padre lo analizó. Salvo las arrugas en el uniforme y lo revuelto de sus cabellos, no parecía volver de una verdadera parranda, sino más bien de haber pasado la noche afuera, posiblemente durmiendo en un futón.

-¿Qué tal te fue? -cuestionó con interés.

...

E Ichigo tuvo una retroinspección.

-¿Por dónde exactamente quieres que me vaya? -Exigió saber, gritando a susurros.

Ambos adolescentes se habían despertado de golpe cuando el padre de la chica le había llamado a través de la puerta para que se levantara. Agradeciendo el que fuera su padre y no su madre (dado que la última no respetaba la intimidad de su hija), se habían levantado intentando decidir por dónde debía huir el pelinaranjo, quien ya se había puesto los zapatos.

"Gracias Kamisama por darme la idea anoche de cargarlos", agradeció el chico. No quería ni imaginarse cómo sería aquella escena si los padres de la chica se hubiesen dado cuenta de que alguien estaba en la habitación de su adorada y única hija. Especialmente porque ambos adolescentes habían terminado recostados en la cama de la joven, probablemente en medio de la última sesión de besos que ahora él apenas y podía recordar.

-Sólo sal por la maldita ventana -Respondió ella con igual vehemencia.

El pelinaranjo miró por la ventana que ella señalaba, eran dos pisos (tres si contamos que los techos de la planta baja eran bastante altos)

-¿Estás loca? -la miró como si de verdad se hubiera vuelto loca.

Ella iba refutar cuando la voz de su madre sonó desde el primer piso.

-¡Rukia!

-¡ya voy! -contestó y luego volvió a él y comenzó a empujarlo hacia la ventana -Vete!

Más de a fuerza que de ganas, sobretodo por no tener otra opción, Ichigo salió por la ventana, para su buena suerte la teja inclinada le permitiría bajar sin sufrir mucho daño, si conseguía alcanzar el árbol cerca de la ventana de Rukia, aunque tendría que saltar.

-¿Y ahora qué? -inquirió irritado, sin querer hacer lo que ya sabía tendría que hacer.

-Salta -Le incitó, señalando lo obvio.

-¡Qué?

-¡Ichigo!

-¡Rukia!

Y tras discutir con la mirada después de haberse gritado a susurros, él finalmente cedió.

-Bien -dijo, dándose media vuelta y luego regresando sobre sus pasos -¡Oye! -Rukia se volvió a asomar por la ventana, un tanto preocupada de que el chico finalmente le había gritado. -Oficialmente estamos saliendo, ¿verdad?

La morena sintió deseos de arrancarse los cabellos.

-¡Duh! -Exclamó -¡Pasamos la noche juntos, eso debería decirte algo!

-Right...

Al ver que ella se iba y le cerraba la ventana, el chico se había dado a la fuga.

...

De regreso al presente su padre le miraba expectante. Y apesar de saber que estaría castigado ése fin de semana, Ichigo sonrió complacido.

-De maravilla.


A/N: Gracias a TODOS los que han seguido al pendiente de esta historia, shinny26 me hiciste recordar cómo me he sentido yo cuando leo fics en el mismo estado de escritura que el mío y me dije "Tengo que escribir" xD

Por otro lado, me inspiré en la película "La primera vez", está preciosa y así me imagino a éstos dos, si bien la escena no es exactamente igual, el contexto es el mismo. Igual se las recomiendo, yo la ví en Netflix.