Eh, ¿hola?...¿siguen ahí?
Bueno perdón por la tardanza...me tomó demasiado tiempo subir este capítulo pero mejor tarde que nunca...
Antes de que me digan de todo menos bonita, les quiero comentar que voy a crear un grupo de facebook en donde voy a poner el link en mi perfil para que se unan todos aquellos que quieren tanto estar al tanto de mis actualizaciones como para ayudarme dando ideas para terminar mis historias. Si no se une nadie, bueno significa que no estan tan interesados en esta historia o que no es importante cuanto tiempo me todo para actualizar. No tomen esto como algo para sentirse obligados, son libres de toda decisión pero me parece que seria bueno que fueran parte también todos estos proyectos que, a fin y al cabo comenzaron como un sueño y ahora les pertenecen a ustedes.
Tomen la decisión que tomen, no voy a abandonar mis proyectos...no preocupeis!
ahora sí disfruten del capitulo 13 parte dos.
Capitulo 13 parte 2
Se detuvo solo para respirar de manera errática y contener el aliento. Elevó su mirada casi sin brillo, sin vida hacia el camino que tenía delante, y con exasperación comenzó a lagrimear.
Se habia recorrido casi toda la ciudad, puestos, almacenes y...nada. Milara no aparecía por ninguna parte y como si fuera poco su chackra era indetectable. ¿Donde podía estar,...donde estaba su nena?, más lagrimas comenzaron a descender hasta bañar su rostro en su totalidad.
Conteniendo gemidos de dolor levanto su vista y observó hacia ambos lados de aquel camino. Se sintió perdida, ¿qué dirección tomar?, ¿Qué camino la llevaria hasta Milara?, ¿aquel que la dirigía de nuevo al mercado? Podría ser que Milara habia regresado allí asustada y la estaba buscando. Observó la otra dirección. La que la encaminaria hacia el bosque, le recordó por milésimas de segundos su pasado escapatorio, la vez que corrio tanto de su yo antiguo... tal vez su niña ¿estaba allí?
Posó su mano en su pecho, la presión de no saber que hacer la estaba asustando, así como también la noche sobre ella, pero de algo estaba segura y es que encontraria a su hija a como de lugar.
Presentía que debía volver al mercado, lo lógico era eso. Pero algo en su pecho se lo impedía, incluso la retaba a ir hacia la dirección opuesta. Secó sus lagrimas con su antebrazo y suspirando como si fuese uno de sus últimos alientos, se encamino corriendo sin demora sobre aquel camino de piedras.
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-¡Milara!- gritó Minato al instante que se acercó de manera veloz a la pequeña niña. Estaba inseguro de que aquella pequeña figura brillante y dorada fuera la chiquilla de Hinata, pero una opresión en su ser no le permitia dudar y solo lo obligó a actuar.
Cual rayo se acercó al infante ser que al observarla detenidamente de cerca no dudo en que ella era Milara. No entendía muy bien porqué se habia detenido tan cerca del pequeño lago, y su pequeño ser estático lo pertubó un poco. ¿Qué le había sucedido a Milara?, ¿Porqué estaba allí de esa manera como transformada, y donde estaba Hinata?
Un movimiento brusco, casi silencioso y que habia logrado devolver su atención a la pequeña y alejarlo de sus pensamientos; abandonó del mutismo a la pequeña niña y elevando su pie lo acercó al agua templada hasta rozarla y crear una pequeña onda.
Aquel movimiento de ella lo alerto y sin pensarlo, ¿¡queria adentrarse al agua!?, se acercó a la pequeña y la sostuvo entre sus brazos -¡Milara, Milara!- la llamó varias veces mientras la sacudia con ligeresa y de manera no brusca intentando que ella saliera de aquel trance, pero no hubo respuesta alguna. ¿Qué le sucedía?, observó con determinación el rostro de la criatura y noto demasiada seriedad, Minato no tardo en comprender que aquella pequeña no era la misma Milara de siempre y que estaba siendo, de alguna manera, poseida por un ente desconocido.
Su rostro perdido y apagado, como su cuerpo todo brillante, le indicaba su estado de inconsciencia. ¿Qué debía hacer?, ¿Como ayudarla sin saber que le sucedía?
Las respuestas no llegaba, sus acciones no tenía sentido...lo único que podía hacer era mantenerla en sus brazos y evitar que se acercara al agua, pues aquel claro lago lo sentía peligroso.
Notó al cabo de segundos de no poder hacer nada, entonces, que la mirada de la niña comenzaba a distorsionarse, su expresión tan seria que tanto lo habia impactado comenzaba a cambiar a una tan angustiada como dolorosa.
¿Dolorosa?, si, algun tipo de dolor parecia afectarle, por eso comenzaban a llorar aquellos ojos infantiles escarlatas. Algo dentro de su ser parecia romperse en mil pedazos al presenciar a la pequeña llorar, y una pena y angustia desconocida se posó en su interior. No sabía que hacer para que ella volviera a ser quien era antes, pero si sabia que hacer para contenerla. Sin siquiera pensar en sus acciones tomó de manera delicada a Milara entre sus brazos y la acercó hacia él en un cariñoso y, lo mas seguro, necesitado abrazo -Ya estas bien...todo esta bien- exclamó suavemente el rubio.
Una calidez, una sensación muy linda comenzó a invadir su pequeño ser al sentir una nostalgia en brazos de la persona que la contenía, y como si hubiera oprimido el botón de alerta y despierta, reaccionó. Posó sus pequeñas manos sobre la espalda del rubio hombre que estaba abrazandola y sin pensarlo dos veces, de echo sin pensarlo, comenzó a llorar sin contenerse.
La extraña aura que la rodeaba comenzó a menguar, hasta que en segundos toda Milara se apagó.
-¡Papá...¿porque tardaste tanto en venir?!- exclamó la pequeña llorando con demasiado dolor.
Una sensación muy parecida al estremecimiento y dolor se posaron en el interior del rubio al escuchar aquellas palabras de reclamó de la pequeña. ¡Su papá!, ella necesitaba a su papá, ¿por eso se encontraba de esa manera?
El llanto fuerte y efusivo no se hizo esperar, se vio rodeado de lagrimas pequeñas que aquella niña brindaba, temerosa, anguastiada...asustada. Y él con inseguridad, pero decidido pronunció -¡Y-ya...ya estoy aquí, ya estoy aquí...mi pequeña.- inevitablemente mas relajado.
Aquellas palabras las habia sentido tan real, tan verdadero, que lloró ahora en lugar de tristeza de suma felicidad, apretando entre sus manos las cálidas prendas que el ninja rubio portaba y que ahora estaban todas empapadas de lagrimas . Su papá habia vuelto.
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Tal y como habia dicho, su viaje no habia sido muy largo y el regreso habia sido más pronto de lo que habia planeado. Caminando a paso seguro por el bosque siendo seguido de su más fiel ninja y del joven Hyuga se dirigían de nuevo a la aldea escondida de la hoja.
Suspiró cansado, aunque más bien, casi derrotado. Sus planes últimamente no salían como se lo proponía. A su lado Tobirama lo observo un tanto desconcertado. -¿Sucede algo Kaisame-sama?-
El anciano lo observó brindandole una pequeña sonrisa -No, todo esta bien-
-¿Seguro?- preguntó el ex hokage al dudar de la respuesta del venerable.
-Si, bueno...más o menos- exclamó el anciano suspirando de nuevo.
-Si algo lo perturba puede confiarmelo- respondió serio como siempre el peliplata.
-Pues...- dudó. Confiaba en Tobirama como si fuera su propia sombra pero algo le decia que habian ciertos temas que a veces era mejor guardarselos para si mismo.-...en realidad no es nada importante, lo que pasa es que las cosas no suceden como lo planeo...estoy perdiendo el toque- expresó un tanto avergonzado por admitirlo.
-Si me permite decirlo, usted está equivocado- respondió directo. -Sus planes siempre salen tal cual lo planifica...hemos podido averiguar que Moryo y su ejercito aún no han podido reclutar todos los Kekkei Genkais, y pudimos incluso conocer la ubicación de la villa que los está reuniendo...además como si fuera poco ah podido librar al chico Hyuga del sello- sin duda en ninguna de sus palabras, Nidaime respondió tajante.
Neji se sintió tocado al recordar la técnica tan extraña y a la vez efectiva, que utilizó aquel anciano para librarlo de un sello del que, estaba casi seguro, seria parte de él durante toda su vida.
Elevó su mirada hacia las figuras de aquellos dos hombres extraordinarios que estaban dandole la espalda y afirmo en su interior convencido de por que su prima se habia vuelto tan fuerte. Ni modo, habia tenido semejantes ninjas como senseis.
-Haces que me sonroje...- exclamó el anciano quitando toda seriedad a la conversación.-...pero lo de Neji Hyuga fue un gran plus, ¿no?- giró observando al Hyuga que tras ser descubierto observandolos bajo su mirada avergonzado y asintió un tanto inseguro.
-Entonces, ¿porqué se deprime de esta manera?-lo interrogó Tobirama al no comprender la raiz del problema.
-Es que yo no me referia a esto...-respondio devolviendo la mirada hacia delante.
-¿A que se referia entonces?- comentó el ex hokage.
-Me referia a Haruka- exclamó sin rodeo.
La calmada y seria expresión de Nidaime cambio al escuchar el nombre de Hinata salir de los labios del sensei -¿Haruka?- expreso por impulso.
"Haruka", retumbó en la mente de Neji quien prestaba total atención a la conversación de ambos senseis, "¿mi prima no se hace llamar de esa manera?, ¿que tiene que ver ella en todo esto?" intensificó su mirada curiosa y agudizó su oido, averiguaria que tenian planeado con su prima y, de ser peligroso, lo impediria.
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-¿Aquí?- preguntó insegura y con una sonrisa de la más tierna.
-Si- respondió Minato sonriendole a Milara y agachandose hasta quedar a su altura. Observó como con sus pequeños dedos realizaba huequitos en la tierra. Estudió con total concentración la actitud de la niña. Se extraño e incluso dictaminó que Milara habia entrado en un tipo de amnecia momentánea, pues después de darse cuenta que estaba en los brazos del rubio dejo de llorar eh incluso comenzó a sonreir y preguntarle que hacia allí con ella y donde estaba su mamá. Como si nada hubiera sucedido -Ahora colocamos las semillas- colocó semilla tras semilla en cada hueco que habia cavado la pequeña.
-Luego las regamos- exclamó Milara muy concentrada. Minato asintió mientras cubria de nuevo con tierra las semillas.
No supo que decirle cuando le preguntó por su mamá, él tampoco sabía donde se encontraba Hinata. Y por el simple echo de notar que al parecer Milara no recordaba nada de lo que habia sucedido, hasta el mercado según le habia contado la pequeña, decidió simplemente responder que no lo sabía.
Saco su botella con agua y regó el pequeño cultivo que habia realizado con Milara. -¿Porqué plantas flores aquí Minato-san?
Él la observo con una mirada serena y ensoñadora. En su mente volvió a recordar el porqué se encontraba allí, y rememoró a la pelirroja Kushina -Bajo esta tierra descanzan las cenizas de mi esposa- respondio él.
-¿Su esposa?- "¿¡Minato-san está casado!?, ¿¡qué pasará con mamá entonces?!, un momento..cenizas ¿ella fallecio?" se cuestionó Milara observando asombrada la expresión dulce y pacifica del mayor rubio.
-Si, mi esposa...Kushina- expresó él de manera dulce. Pensar en Kushina le traía dulces y bellos recuerdos.
-Kushina- repitió Milara sorprendida, no se esperaba que Minato tuviera esposa...pero supuso que así debia ser...Naruto debia de tener mamá ¿no? -¿Como era ella?- preguntó totalmente curiosa, a lo mejor cabía la posibilidad que fuera parecida a su mamá y de esa manera fuera más facil que ambos comenzaran a quererse.
-Ella... era muy loca- la recordó el rubio, esa respuesta descolocó un poco a Milara, pues no se esperaba esa descripción. - ¿Has visto como es Naruto?- exclamó observandola, ella asintió- bueno, era igual...solo que en versión femenina- sonrio ante ello contagiando de su sonrisa a la pequeña. -Le gustaba mucho las flores blancas y perfumadas...por eso venia cada día que podía y no salia de misión a traerle un ramo de flores-
"¡¿Flores?!...¡gardenias, las gardenias de mamá! -¡Ahh! ¡a mi mami también le gustan las flores blancas!- exclamó extremadamente emocionada por encontrar una similitud entre su madre y la esposa de Minato-san
-¿En serio?- exclamó aunque no curioso.
-¡Si!- respondió efusiva. -Le gustan las gardenias- "¡por favor Minato-san regalalé gardenias a mamá!", queria decirle.
-Eso es bueno- comento sonriendole.
Milara asintió muchas veces con una expresión tan encantadora que solo le producia mucha ternura a Minato. Por instinto posó su mano en la cabecita de Milara y comenzó a acariciarla mientras sonreía, comenzaba a desear tener una hija como ella.
Y ella al sentir esa caricia solo se emocionó aún más.
-Minato-san...¿porqué has decidido plantar flores ahora en vez de traerle un ramo como siempre lo hacias?- curiosio sobre aquello. Él dejo de acariciarle el cabello al ser sorprendido por aquella pregunta.
Aquella decisión le habia tomado mucho tiempo en aceptarla, si era sincero con él mismo nunca esperaba llegar a esa situación. Elevó su vista a un punto indeterminado del cielo, pues sabia que su esposa se encontraria allí y, confesó su verdad. -la realidad es que...ya no podré venir a visitarla a diario-
-¿Porqué?- preguntó Milara desconcertada, a ella le parecia grandiosa la idea de que él aún pensara en su bella esposa. "¿A no ser que?" -¿Acaso...tienes que irte de esta aldea Minato-san?- ¡No, eso no podía ser!. Se angustió aún sin saber la respuesta, si es que ese era el caso ¡ella no queria que él se fuera, no...ella lo queria junto a su mami, a su hermano y a ella!
-No, no es eso Milara-chan- el corazón de Milara se relajó de la pequeña punzada que se habia ocasionado -Lo que pasa es que...tengo un presente que vivir.- Un presente, muy distinto del pasado. La pequeña no entendió muy bien a que se referia. -Kushina...forma parte de un hermoso pasado, uno que jamáz olvidare...- Exclamó nostálgico -Pero ahora, tengo un presente...- volvió a apoyar su mano en la cabeza rubia de la pequeña que lo observaba atenta. Allí no habia duda,tampoco habia marcha atrás...aquella pequeña ahora formaba parte de su presente junto a su hermano -...uno que aunque me niegue a aceptarlo, mi corazón no me permite alejarlo...quiero atesorarlo- y sonrió, sonrió con afecto porque estaba seguro de que se esforzaria mucho...para que la madre de esos pequeños quisiera aceptar ser parte también de su presente.
Aceptar el echo de comenzar a sentir cariño y ternura por esos niños, y también, la grata sensación de estar en el comienzo de lo que sabía era un enamoramiento...lo hacia sentir demasiado feliz y pleno, por eso habia decidido confesarle a su esposa su nuevo presente.
Por momentos habia dudado sentirlo de nuevo, aquel sentimiento por alguien que no fuera Kushina. Pero lo sabía, lo sentía, y tal y como habia dicho...no iba a ignorarlo. Es por ello que se decidió plantar las hermosas flores que la bella pelirroja siempre habia apreciado, para que con cada día su recuerdo floreciera junto con ellas.
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-¡MI-MILARA!- un grito desconsolado desconcertó tanto a la pequeña como a él. Ambos giraron sus rostro hacia la dirección de donde habia provenido aquel llamado, y se impresionaron por ver a la figura de aquella persona desmoronandose.
El corazón de Minato comenzó a latir demasiado fuerte, tan agitado que estaba seguro pronto comenzaria a dolerle. No habia duda, esa joven le producía taquicardia.
-¡Mamá!- exclamó feliz Milara al observar a su madre a una distancia considerable de ella. Corrió con emoción hacia los brazos de Hinata que, ya estaba esperandola envuelta en lagrimas y derrivada en el suelo, pero con el corazón por fin aliviado.
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Sentir a su pequeña de nuevo en sus brazos le habia devuelto el alma al cuerpo.
-¿Donde estabas Milara?- preguntó sin dejar de abrazarla.
-Aqui, con Minato-san- le respondio un tanto sorprendida por ver a su mamá en ese estado. -¿Porqué lloras mami?-
-¿Con Minato-san?- exclamó casi en un susurro. Elevó la mirada y observó al hombre rubio que estaba allí delante de ella observandola calidamente. Se ruborizó sin saber porque, pero también se extraño, ¿qué hacia Milara con Minato-san?. Se cuestinó mientras observaba como él comenzaba a acercarse a ellas.
Milara dejo de abrazar a Hinata para sonreirle y hablarle emocionada de todo lo que habia echo con Minato-san, además de intentar consolar a su mami, pues no entendía porque estaba en ese estado.
-¿Co-como es que...?- iba a preguntar Hinata sobre el encuentro que habia tenido Milara con Minato-san...pero por algun motivo las palabras no salían para terminar la pregunta.
-La encontré, cerca del lago- respondió él al estar a una distancia cercana a ellas.
-¿Cerca...del lago?- exclamó Hinata repitiendo las palabras del rubio. El asintió y Hinata aspiró con fuerza.
Ahora no habia duda, "¡Volvió a suceder!" se dijo a si misma mientras volvía a abrazar a su pequeña quien, extrañada, correspondía a los brazos de su mamá.
Genbu habia tomado posesión de su hija, y la habia querido llevar a las profundidades submarinas...otra vez. Alejó a su pequeña de su cuerpo solo para estudiar cada parte del pequeño cuerpo de su hija corroborando que no tuviera ninguna herida.
-¡Mamá me haces cosquillas!- exclamó ella entre risas. Hinata suspiró luego sonriendo y secandose las pocas lagrimas que aún quedaban en su rostro. Ella estaba bien, y seguramente todo era gracias a Minato Namikaze. Dirigió su mirada agradecida hacia el rubio que la estaba observando a ambas hasta que chocó de frente con los ojos de Hinata. Otra vez el nerviosismo y la taquicardia que habia parecido controlar lo invadieron de nuevo y solo por aquellos ojos viendolo.
-Gracias, Minato-san- el sonrió correspondiendo ese gracias, sin palabras que sabián ambos eran innecesarias.
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-¡Por favor Tsunade-sama, intervenga!- la exigencia de Neji le impresionó bastante a la rubia prominente.
En la torre de la hokage, tres hombres llegaron cerca de las diez de la noche a la oficina de la rubia. Ella se sorprendió por verlos, creía que el viaje tomaria mucho más tiempo, por lo menos eso tenía previsto. Observó al anciano con cierto deje de desconfianza, no habia duda, esa persona no era para nada un ninja normal. Luego dirigió su mirada hacia su tio-abuelo, le resultó impresionante y, solo por aquel momento, se permitió cuestionarse como un hombre tan terco y orgulloso como él aceptara estar a las ordenes de alguien más. "recuerda que ese anciano no es normal", su mente se lo recapituló.
Por último observó a Neji quien estaba delante de ella, con postura de pedido, era la primera vez que Hyuga Neji hacia un pedido hacia su persona. Se asombró al verlo sin la marca del pajaro enjaulado. ¿Como lo habia echo?. Otra duda que seguro no podria aclarar.
Suspiró, lamentando lo que diria -No puedo hacerlo Neji- exclamó ella seriamente rechazando el pedido. Neji elevó su mirada al desarmar su postura de pedido y contempló sin dar credito a las palabras de la rubia.
-¡Tsunade-sama...es mi prima de quien están hablando!- dijo firmemente el ninja Hyuga con la mandibula tensionada aguantando el odio y la furia que comenzaba a sentir poco a poco.
-Vamos chico...no hacemos esto por capricho- le explicó el venerable. -todo tiene un sentido-
-¿Sentido?- cuestionó Neji sin contener su rabia dirigiendose ahora al anciano que estaba atrás suyo -¡¿Qué sentido tiene querer unir a mi prima con Minato Namikaze?!-
Nidaime quien solo escuchaba con atención los reclamos del niño Hyuga estaba conteniendose por hacer comentarios duros por lo maleducado que estaba siendo aquel niño. Pero obviamente se abstuvo al escuchar su queja por la unión que el Venerable queria realizar. Él tampoco estaba deacuerdo con ese plan.
¿Porqué debia ser Namikaze?, ¿Qué tenía él que era tan necesario?
Porque sabía que algo tenía, algo que el Venerable ocultaba hasta de él mismo quien era como su sombra.
-Eso no es tan así...- intentó calmarlo el anciano. - decir unión es como decir compañeros...además es solo un viaje-
-Se que ese no es el caso...escuche muy bien su conversación con el ex hokage- lo desafió con la mirada el Hyuga. -Se a que se refiere con unión...y ese viaje es para consumarlo-
-Hay pero que dices...tus palabras suenan muy sucias en este momento- exclamó el anciano sonriendo con picardía mientras molestaba a Neji.
El joven Hyuga se ruborizó aún con rabia, sabía que lo que decia sonaba un tanto sexual, bueno bastante...pero es que él plan de ese anciano era para eso.-¡No lo permitiré!- exclamó desafiante. Aquel hombre notó que su mirada blanca era demasiado seria, "¡Hmp! ¿vas en serio, Neji Hyuga?"
La sonrisa pacifica del anciano se borro casi por completo al recibir tal negativa de parte de ese joven. -¿No vas a permitirlo?...¿Acaso te crees en derecho de decidir por Haruka?-
-Hinata, ella se llama Hinata...- respondió el Hyuga tajante. -¡Yo soy su primo...y sí, decidiré por ella, y por su propia seguridad!-
-Ne-Neji...calmate un momento- intentó intervenir la rubia al notar el ambiente demasiado tenso. Además esa mirada en el rostro del anciano la pertubaba un poco. Era cierto que el nuevo plan del anciano era extraño, tampoco sabía porque debá involucrar a Minato en todo ello, pero ella habia jurado que aceptaria toda palabra de ese viejo sin cuestionamiento.
Todo era muy extraño, pero lo más intrigante era saber que pensaria Minato Namikaze de todo ello.
-Bien, quiero verlo...demuestramé que puedes decidir por ella- exclamó siniestramente el anciano mostrando una aterradora sonrisa.
Pero Neji no retrocedió, aúnque la mirada de aquel viejo le producia cierta inseguridad, no dudaria en actuar por su prima aunque su vida se acabe por ello.
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-Lamento que tengas que pasar la noche en casa de Kurenai- exclamó el rubio mientras caminaba al lado de Hinata, ella a su vez llevaba a Milara en sus brazos ya que habia caido plenamente dormida al contar con demasiada emoción todo lo que habia echo con Minato.
-No, todo esta bien- expresó ella intentando controlar un disimulado sonrojo que se negaba a abandonarla. Sinceramente agradecia pasar por lo menos esa noche en casa de Kurenai-sensei, ya que la cercania de Minato Namikaze la incomodaban de una manera demasiado vergonsoza de admitir. -De cualquier manera, su casa esta de fiesta...festejando sin el anfitrión-
-Ah, si...- llevó su mano a su nuca como movimiento inconsciente. -No me sentía de humor para festejar-
-hmm- musitó la ex Hyuga al no saber que más comentar.
-Esto...hay algo que quiero preguntarte...- exclamó él. Ella lo observó de reojo esperando la pregunta, pero se dio cuenta de que él no preguntaria nada sin saber si ella estaba o no deacuerdo.
-Si, puede preguntar- expresó. Minato se aclaró la garganta en caso de fallarle la voz y manteniendo enfasis en la situación.
-La verdad es que...hoy Milara me sorprendio bastante- comentó. -Lo que sucedió con ella no fue normal.-
Hinata sintió cierto nerviosismo, por poco habia pensado que el queria preguntarle algo de su persona, pero era entendible su cuestionamiento. Era cierto, lo de Milara no habia sido una reacción normal, en realidad no tendría que haber sucedido...pero comprendía el porque se habia desencadenado aquella situación.
-Milara...-exclamó la ex Hyuga sin deternerse en el camino y dudando de sus palabras. No estaba segura de confesar aquella verdad que tanto la lastimaba...pero, era Minato, el hombre que sabia demasiado de ella, se su pasado, de su presente-...ella, y Yuki...- titubió. -...son los guardianes de Genbu-sama- dudó de nuevo, ¿estaba bien decirle esa verdad?
-¿Genbu?- exclamó observandola – La deidad mitad tortuga, mitad serpiente- habia escuchado algo parecido en cuentos que le comentaban de niño, Genbu la deida compuesta por dos seres, pero en realidad al parecer mas que cuentos era historias verdaderas. -espera, ¿yuki también?-
Hinata asintió.-Yuki es poseedor de la mitad...la serpiente masculina...y Milara de la longeva tortuga marina...-
-¿la tortuga?...- un flash momentáneo le recordó a Milara acercarse peligrosamente al lago. -...es por eso que, ella...- Hinata asintió de nuevo. Si, es por eso que su pequeña queria hundirse a la profundidad del agua...era inevitable, la naturaleza de Genbu era esa.
-Es por eso que...- detuvo su paso al encontrarse imposibilitada de continuar -...estoy muy agradecida con usted Minato-san- y le agradeció de nuevo pero esta vez con lagrimas en sus ojos estrechando aún más en sus brazos a su pequeña dormida. Minato se detuvo también algo incómodo, resultó que ahora que la observaba llorar de nuevo le recordaba aquella vez que ella habia llorado, el último día que habian visto a la antigua Hinata Hyuga.
Desde ese momento lo supo, odiaba la sensación de ver triste a esa mujer.
-No tienes nada que agradecerme...- comentó acercandosé a ella.
-No, debo agradecerle mucho...por mi culpa...Milara, ella casi...- No queria terminar la frase. Imaginarse tan solo que su pequeña podria haber muerto ahogada le producía demasiado dolor. -No se que podría hacer para agradecerle..- pero sus palabras quedaron trabadas.
Una caricia, un roze demasiado delicado y único fue el que le hizo abrir los ojos. Y al hacerlo su mirada se encontró con la azulada del rubio que tenía en frente. Aquellos ojos profundos le sonreían con suma calidez y ternura. Y eso fue todo lo que necesitó ella para darse cuenta que no estaba mal, para nada, sentir esa dulce y bella atracción hacia ese increible hombre. Aquel que en ese momento le brindaba una bella caricia en su mejilla húmeda.
Continuará
Como siempre disculpen mis horrores de ortografia...esta servidora hace lo que puede!
Bueno, el miercoles activaré el grupo, saben que no tienen obligación y que no hace falta agregarme de amigo en facebook. Ustedes decidiran.
Gracias por seguir esta historia...y por sus reviews y palabras de aliento. Ante todo gracias a todos los que esperaban la actualización...y hacia aquella/as personas que decian que esta historia es denigrante y que deberia darme pena te aviso que me va y me viene tu opinión porque no me aportan nada!
ya-ne^^ (guauu hace mucho que no lo decia)
