Nuevo capítulo, yey! Gracias por todos los comentarios halagadores! Y para que no se confundan, si, cambié el nombre de la historia. Nunca estuve feliz con "el elegido", inicialmente se había llamado de otro modo y luego alrededor del segundo capítulo lo cambié, y ahora decidí que 'el colgado' suena mejor, realmente espero que este sea el último cambio de título, pero supongo que soy caprichosa, eh.


Después de despertarse gritando, con la cabeza a punto de reventar, la cicatriz de rayo inflamada y de un rojo brillante, bañado en sudor frio, vomitar un litro de bilis en el suelo junto a la cama, luchar con imágenes horrorosas que ya comenzaban a desvanecerse, y soportar unos terribles calambres estomacales por el hambre que las mismas imágenes provocaron, Harry no quería nada más que dormir por una semana. Desgraciadamente, después de ser ahogado en las atenciones de Madam Pomfrey y un par de lengüetazos de Hocicos, tuvo que contarle a Dumbledore lo que recordaba del sueño, que para entonces ya solo podía recordar vagamente. Aun así el profesor lo tomó todo con una seriedad absoluta y una cara de piedra, y cuando Harry terminó el relato se excusó diciendo que le había dado mucho en que pensar.

Por supuesto Harry no se quejó, apenas el director se fue Madam Pomfrey le brindó una poción para dormir sin soñar y felizmente la bebió, quedándose en una feliz inconciencia por un día entero, y después de varios chequeos, y un parche medico blanco para su ojo izquierdo, Madam Pomfrey dictaminó que estaba listo para irse.

Lo que lo llevó a su situación actual.

"¿Qué… se supone que tengo que hacer?"

Kaneki miró a la chimenea con desconfianza, esperaba salir de los terrenos para una desaparición conjunta, o quizás volar en escobas. Así que realmente no sabía que estaba haciendo en la oficina del director frente a una chimenea ornamentada grande, con un pequeño caldero con polvo verde colgando a un lado.

"Nunca has viajado con polvos Flu" dijo Ron de pronto, "Lo siento, Harry, no me acordaba."

"¿Nunca?" le preguntó el señor Weasley "Pero entonces, ¿cómo llegaste al callejón Diagon en tu primer año para comprar todo lo que necesitabas?"

Kaneki se removió incomodo, realmente no quería responder al señor Weasley, no había forma de saber las consecuencias, pero no había forma de escapar.

"En metro..."

"¿¡En metro, de verdad!?" preguntó emocionado, dando algunos saltitos involuntarios.

Kaneki retrocedió, ya lamentando haber respondido. ¿Por qué siquiera estaba el hombre allí, de todos modos?, ¿acaso no creía que sus hijos supieran como llegar a su propia casa?

"¿¡Había escaleras mecánicas!? ¿¡Cómo son exactamente...!?"

"Señor Weasley, no creo que ahora sea un buen momento…" le interrumpió Hermione, y Harry jamás en su vida se había sentido más agradecido. Ella se dirigió a él, quien ya pudo ver la explicación elaborada formándose en su cabeza. "Los polvos flu son un rápido método de transporte mágico que consta de…

"Solo toma un puñado de polvos y tíralos en la chimenea, entonces entra y di a dónde quieres ir." La interrumpió Ron salvándolo de una explicación elaborada y ganándose una mirada de molestia.

"Harry, sólo míranos a nosotros." dijo George, tomando un poco de polvos brillantes. Se acercó al fuego y los arrojó a las llamas. Produciendo un estruendo atronador, las llamas se volvieron de color verde esmeralda y se hicieron más altas que el chico. Entonces se metió en la chimenea, gritando "!La Madriguera!" Y desapareció.

"Solo tienes que decirlo claro" dijo Fred continuando la explicación mientras introducía la mano en el pequeño caldero; entonces, ya que era Fred, le dio una sonrisa maliciosa, "Oh claro, y salir por la chimenea correcta."

"¿Qué?" preguntó Harry, al tiempo que la hoguera volvía a tronar y se tragaba a George.

"Solo está bromeando" le tranquilizó Ron poniéndole una mano en el hombro. "Es verdad que hay una cantidad tremenda de chimeneas de magos, pero mientras pronuncies bien el nombre no hay forma de que te pierdas…Al menos de que salgas antes, claro."

"¿Se supone que ese último comentario me tranquilice?"

Ron se puso colorado, y comenzó a agitar las manos delante suyo.

"¡Era solo un comentario!, quiero decir, ¡podrías asustarte y salir antes!"

"Solo lo dices porque a ti te pasó una vez." dijo Ginny, hablando por primera vez, con una sonrisa contenida.

"¿Así que lo dices por experiencia propia?" Harry no pudo evitar burlarse, y Hocicos dio un ladrido extraño que solo le decía que también se estaba riendo, y al encontrar la mirada de Ginny, la chica se puso colorada y retrocedió unos cuantos pasos, de forma que estaba cubierta por Hermione.

"Está bien, chicos. Ya podremos charlar en casa" interrumpió Arthur. "Lo tienes claro, ¿no, Harry?, solo lanza los polvos, entra y grita 'La Madriguera'. Ve con tu perro."

Harry tomó un puñado de polvo que se escurrió entre sus dedos como si fuese arena y lo arrojó en la chimenea.

-¡Ven Hocicos!

Su padrino trotó rápidamente y entró en la chimenea junto a él, con la cola siempre agitándose de lado a lado.

-Buen perro.- dijo Kaneki dándole unas palmaditas en la cabeza, y Sirius le dio una mirada que decía '¿En serio?'

Desde su posición dentro de la chimenea pudo ver a Hermione dándole discretamente un codazo a Ginny (cosa que no le gustó a Crookshanks, que estaba acurrucado contra su pecho) con una mirada de exasperación en la cara.

"Mantén los codos pegados al cuerpo" le aconsejó Ron.

"Y los ojos cerrados, por el hollín" le dijo el señor Weasley.

"Y afirma a Hocicos…" agregó Ginny en un tono de voz casi normal.

Sirius dio un ladrido de agradecimiento, Kaneki suspiró mientras apretaba al perro contra su costado, ¿Qué tan difícil podía ser?

"¡La Madriguera!"

Repentinamente sintió que era succionado por un tubo y estaba girando a gran velocidad, rápidamente pegó los codos a sus costados... El bramido era ensordecedor... El remolino de llamas verdes lo mareaba así que felizmente tomó el consejo de señor Weasley. Se comenzó a preguntar cuanto se suponía que duraba el viaje, porque su estómago vacío comenzaba a resentirse…Luego recibió una corriente de aire frío en la cara y abrió su único ojo a tiempo de ver una borrosa sucesión de chimeneas e imágenes de las salas que había al otro lado. Entonces todo terminó abruptamente y estuvo a punto de estrellarse contra el suelo delante de él, si no fuese por unas manos que le sujetaron de los hombros.

"¡Wow, cuidado chico!"

Harry murmuró un agradecimiento, componiéndose e instando a Sirius a salir, su padrino parecía igual si no más enfermo que él mismo. ¿No debería el hombre estar acostumbrado a estas cosas? Aunque probablemente una década en Azkaban le quitan la práctica a cualquiera.

"¡Charlie!" gritó un gemelo enojado.

"¿Se supone que debía dejar que se rompiera la nariz contra el suelo, Fred?"

"¡Si!"

Charlie guio a Harry a una silla cercana mientras le hablaba, Hocicos se hizo una bola junto a la chimenea.

"Ellos apostaron si te caías o no, sucede a menudo en los viajes flu."

"Lo puedo entender…" murmuró Kaneki frotándose las sienes. "¿Eres Charlie, entonces?"

"El mismo. Un gusto Harry." dijo él con una sonrisa bonachona, ofreciéndole una mano grande llena de cayos y ampollas.

Entonces hubo un estruendo en la chimenea y Hermione se precipitó hacia el suelo con un gritito.

Kaneki prácticamente tuvo que saltar desde su silla para atraparla (¡Harry, no, hombre!), ya que Charlie estaba distraido, además Hermione llevaba su gato entre los brazos por lo que no podía frenar el impacto.

"¿Estas bien?" le preguntó ayudándola a enderezarse.

Ella no dijo nada. Se veía pálida y verde; repentinamente empujó a Crookshanks en los brazos de Harry y salió corriendo con la mano en la boca.

La chimenea volvió a activarse y Ginny apareció, salió con seguridad y paso firme, solo para pisar de lleno en el charco de vomito de Hocicos.

"¡Ah, que asco!"

Los gemelos y Charlie estallaron en risas, y a su pesar Harry también.

"¿No podrían haberme avisado?" pregunto ella tomando un trapo cercano y pasándolo por su suela, afirmada contra el borde de la chimenea.

"¿Dónde está la gracia en eso?" dijo el gemelo que Kaneki ahora sabía que era Fred, gracias a Charlie; se aseguraría de memorizar su olor y el de George para nunca más confundirlos o ser víctima de sus bromas de intercambio.

Ginny parecía lista para replicar, pero repentinamente vio a Harry sonriéndole, balbuceó algo inentendible y salió corriendo con el trapo pegado en el zapato.

"¿Acaso me tiene miedo o algo así?" preguntó Harry confundido.

"Wow, no eres muy observador, ¿verdad?" respondió Charlie mientras los gemelos reían de su expresión de desconcierto.

Las llamas se elevaron y Ron salió dignamente de la chimenea como quien lo ha hecho mil veces, al menos hasta que Fred le hizo una zancadilla.

Mientras que Ron intentaba golpear (no muy efectivamente) a los gemelos, la chimenea rugió nuevamente y el señor Weasley salió sacudiéndose el hollín.

"¿Todos están aquí?, ¡Perfecto!. Ron, ¿Por qué no le muestras tu habitación a Harry mientras tu madre prepara el almuerzo?"

Ron le dijo a Harry que soltase a la bola de pelos (lo que valió un intento de rasguño de Crookshanks) y comenzaron a subir una escalera torcida que atravesaba la casa en Zigzag. Subieron dos tramos más de escaleras hasta llegar a una puerta con la pintura desconchada y una placa pequeña que decía "Habitación de Ronald". Ron abrió la puerta y Kaneki tuvo que parpadear varias veces para orientarse, miró hacia el pasillo y luego de nuevo hacia la habitación de Ron, y comprobó que su vista estaba bien, la habitación de Ron era completamente naranja, desde el techo hasta la colcha de la cama, y casi completamente cubierta con posters de un equipo de quidditch con túnicas del mismo color. De hecho, lo único no naranja era una cama simple en una esquina, con el baúl de Harry a los pies. (Mágicamente expandido por la señora Weasley, para no tener que usar dos)

"¿Tu equipo favorito?" Kaneki levantó una ceja y se acercó a examinar uno de los posters.

"Los Chudley Cannons" confirmó Ron, señalando la colcha naranja, en la que había estampadas dos letras «C» gigantes y una bala de cañón saliendo disparada "Van novenos en la liga."

Observando a su alrededor Harry notó que Ron tenía los libros de magia del colegio amontonados desordenadamente en un rincón, incluidos unos desgastados de cuarto año, probablemente los viejos de alguno de sus hermanos; junto a ellos había una pila de cómics que parecían pertenecer todos a la serie Las aventuras de Martin Miggs, el muggle loco. Su varita mágica estaba en el alféizar de la ventana, encima de una pecera llena de huevos de rana y al lado de Pig, quien recibía el sol dignamente sobre sus pequeñas plumas. Harry echó un vistazo por la diminuta ventana, tras pisar involuntariamente una baraja de cartas autobarajables que se hallaba esparcida por el suelo. Vio unas pequeñas criaturas caminando fuera y se volvió hacia Ron, que lo miraba con impaciencia, esperando que Harry emitiera su opinión.

"Es un poco pequeña…" se apresuró a decir Ron, pero Harry le cortó.

"Creo que es genial" le sonrió, y las orejas de Ron comenzaron a ponerse rojas.

Hermione entró a la habitación, con Crookshanks siguiéndola dignamente con la cola de plumero en alto.

"¡Llévate a ese monstruo, Pig está durmiendo!"

La protesta de Ron fue ignorada.

"¡Ah, perfecto!" se acercó radiante hacia los libros de texto de cuarto año, miró a Harry, que retrocedió un paso, ella rodó los ojos, "No seas dramático… Estaba pensando que podríamos practicar un poco más y practicar algunos hechizos que pasaremos este año, no hace mal estar preparados…" Ron se golpeó la cabeza contra una pared, fue ignorado. "¿Qué te parece?"

Harry quería decirle que ella y Percy ya lo habían bombardeado con suficiente información como para escribir un libro, pero ella lucía tan ansiosa que las palabras se disolvieron en su boca.

"Claro, ¿Por qué no?" dijo dando una sonrisa cansada.

La sonrisa radiante que Hermione le dio hizo que valiera la pena.

Ron gimió.

Algunos 'accio' fallidos después (excepto por uno de Ron que hizo que Crookshanks se cayera del alfeizar de la ventana donde acechaba a Pig, aunque Ron juraba que no fue intencional) escucharon a la madre de Ron llamándolos a comer.

Después de ser apretado en un abrazo de oso, apretar la mano de Bill, rechazar una porción de comida más grande (no gracias señora Weasley, estoy bien, y no me siento muy bien después del viaje flu) y pasar la mayoría de su comida a Hocicos debajo de la mesa, que lo tomó todo felizmente, la señora Weasley anunció que más tarde irían al Callejón Diagon.

"Sé que es un poco pronto," dijo la señora Weasley poniendo más comida en el plato de Hermione, "pero por eso mismo habrá menos gente, y creo que eso es mejor." Miró a Harry mientras decía esto, y este de inmediato entendió que lo que realmente quería decir era 'habrá menos gente que moleste a Harry' y por eso se sintió realmente agradecido.

Después del almuerzo Hermione tuvo que irse antes para reunirse con sus padres, luego los encontraría en el Callejón Diagon. Así que Ron, los gemelos, Hocicos y él se dirigieron al patio, donde Ron le explicó sobre los gnomos y el proceso de desgnomización, y compitieron sobre quien lanzaba su gnomo más lejos.

Kaneki se sintió muy agradecido de su piel de ghoul después de que uno de los gnomos le clavara los afilados dientes en el dedo, y con algo de resentimiento lo arrojó al campo que había al otro lado del seto.

"Cielos Harry," dijo Ron mirándolo con algo parecido al respeto "deben haber sido más de veinte metros…"

Kaneki rio y agarró otro gnomo que corría directamente hacia él, Hocicos lo estaba pasando en grande sacándolos de sus madrigueras y correteándolos hacia ellos.

Para cuando la señora Weasley los llamó para salir ya no quedaban gnomos en el jardín, aunque en las lejanías se podían ver a algunos caminando mareados. Los niños rápidamente fueron por sus abrigos y en cuestión de minutos se encontraron en el Callejón Diagon y dirigiéndose hacia Gringotts para retirar dinero de sus respectivas bóvedas.

Después de un par de viajes en carro (que Harry había olvidado cuan desagradables eran) Kaneki llevaba en un monedero suficiente dinero para sus materiales y algunas cosas más.

Al salir del banco se encontraron con Hermione y sus padres en la entrada, Harry estrechó la mano del Señor Granger y recibió un abrazo aplastante de la Señora Granger, que no paraba de murmura sobre lo triste que había estado Hermione con su ausencia y lo feliz que estaba de tenerlo de vuelta y que definitivamente debería ir a cenar con ellos uno de esos días, a lo que Hermione murmuró un irritado '¡Mamá!'

Viendo que eran tantas personas decidieron separarse, la Señora Weasley se alejó con Ginny para comprarle túnicas nuevas, y el Señor Weasley llevó al Señor y a la Señora Granger a beber algo al Caldero Chorreante, lo que dejó solos a Harry, Ron, Hermione, y los gemelos. Aunque Harry no esperaba que estos dos se quedaran mucho tiempo con ellos, si la sonrisa maliciosa en sus rostros era una señal.

"¿El Callejón Knockturn?" les preguntó con curiosidad mientras caminaban, el que no acercaran allí había la última advertencia de la señora Weasley a sus hijos gemelos.

Fred le dio una sonrisa astuta y se movió para pasarle un brazo sobre los hombros, seguido inmediatamente por George.

"¡Como el Callejón Diagon…" comenzó Fred

"…pero mucho más genial!" terminó George.

"He oído que venden artefactos oscuros y toda clase de cosas desagradables allí." Dijo Hermione con una mueca.

"Fred y George han estado intentando entrar allí desde que tengo memoria." Dijo Ron.

"Logramos entrar una vez." Dijo Fred hablando en un susurro y mirando hacia todos lados.

"Solo alcanzamos a ver un par de escaparates antes de que papá apareciera." Dijo George con tristeza.

"Pero lo que alcanzamos a ver…" dijeron al mismo tiempo con una expresión soñadora.

"¿Qué?, ¿Qué vieron?" preguntó Kaneki interesado, los gemelos lo hacían parecer como una tienda de dulces de la que los sacaron demasiado pronto.

"Libros viejos…"

"…ingredientes extraños…"

"…arañas gigantes…"

"…huesos de todo tipo…"

"Ah…" suspiraron al mismo tiempo y un momento después se miraron a los ojos, un entendimiento pasando entre ellos antes de que comenzaran a sonreír con malicia.

"¡Hey!, ¡Fred, George!"

Todos se giraron al sonido de la voz, un niño de piel oscura en ropas muggle se dirigía a ellos, los gemelos corrieron a encontrarlo a mitad de camino.

"¡Lee!"

"¡Justo el hombre que queríamos ver!"

Le pasaron los brazos por los hombros, justo como habían hecho con Harry hace unos momentos.

"¿Cómo te sientes acerca de un pequeño viaje al Callejón Knockturn?" preguntaron con idénticas sonrisas.

Lee Jordan parpadeó un par de veces y luego su boca comenzó a formar la misma sonrisa.

"¿Siquiera necesitan preguntar?"

Mientras los gemelos se alejaban con su amigo y Hermione murmuraba sobre 'peligroso' y 'estúpidos', el cerebro de Kaneki corrió.

'…toda clase de cosas desagradables… huesos de todo tipo…'

Era arriesgado, no podía saberlo con seguridad, pero aun así, era la mejor oportunidad que se le había presentado hasta ahora.

"¡Vayamos a Flourish y Blotts!" exclamó mientras tomaba a sus amigos de los brazos. Hermione parecía gratamente sorprendida mientras que Ron lo miraba con incredulidad.

"¡Pero mamá dijo que nos encontráramos allí en una hora!"

"Entonces tenemos una hora de diversión, ¿no, Hermione?" le preguntó con una ceja levantada.

"Completamente de acuerdo, Harry." Respondió la niña, radiante.

Cuando entraron a la librería Ron seguía murmurando incrédulo sobre 'ratones de biblioteca' y 'que está mal con ustedes', pero Kaneki no le prestó atención mientras instaba a Hermione a hojear un grueso libro de runas.

Vagó entre las estanterías por unos momentos, no necesitaba fingir interés por los libros que revisaba, en cualquier otro momento habría estado feliz de pasar allí horas, pero por el momento no podía permitirse quedarse más de un minuto, así que cuando vio que Hermione comenzaba a leer con fervor las paginas, caminó discretamente hacia Ron, lo tomó del brazo y lo sacó de la tienda.

Ron lo miró confundido, pero Kaneki simplemente dejó que las comisuras de su boca se elevaran.

"¿Artículos de Calidad para Quidditch?" le preguntó mientras caminaba a paso rápido hacia la tienda que mostraba escobas en una vitrina.

Ron rio incrédulo y echó a correr delante suyo.

Al final resultó que deshacerse de sus amigos para poder seguir el olor de Fred y George y encontrar el Callejón Knockturn fue increíblemente fácil.

Por un momento pensó que perdería el rastro, entre tanta gente el olor de solo dos personas se diluía con facilidad, pero fue en ese momento que algo más llegó a su nariz, un ligero aroma agradable…

"Ah…" pensó mientras se subía la capucha del polerón y se aplanaba el cabello blanco sobre la frente, el aroma haciéndose más fuerte con cada paso, "… supongo que también habría podido encontrarlo por mí mismo…"

En cuanto entró al callejón el aroma se hizo casi sólido y pudo seguirlo con facilidad hasta una tienda cuya entrada rezaba 'Boticario del Sr. Mulpepper'. Fuera había una anciana de aspecto descuidado que llevaba una bandeja con pequeños objetos blanquecinos, al mirar de cerca notó que se trataba de uñas y dientes humanos. Ella le sonrió con dientes amarillos e irregulares, lo tomó del brazo y comenzó a arrastrarlo hasta la puerta con fervor. Él pudo haberse soltado con facilidad, pero no había sentido en ello, ella lo llevaba a justo donde necesitaba estar.

"…el aroma a carne y sangre humanas es bastante difícil de perder..."