Disclaimer: Los personajes del anime/manga: "InuYasha" son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados para hacer esta historia más interesante y entretenida. Sin ningún interés de lucro de por medio ni nada parecido.

Disculpas por la demora :/ pues tengo este capítulo terminado desde el 2 de noviembre pero no me sentía muy conforme para cargarlo, la mente me jugó en contra y después me bloque :P tuve que acudir a una amiga virtual para que me ayudara, dándome nuevas ideas para la actu. Quiero agradecer a AIDE GV por los consejos... gracias nena de todo corazón!

Aclaración: Lo que esta en cursiva serán los pensamientos o recuerdos de los personajes.

Desde ya disculpen la falta ortográfica :)


Chapter: 13

Educando.

Todos se fueron a dormir una vez que todo estaba "aclarado" en la sala. Suikotsu se deshizo del fallecido cuerpo del ex-guardia que había estado tirado en el suelo frente a los temblorosos ojos de la azabache. Naraku se había marchado, pues no era mucho lo que tuviese que hacer ahí ya que solo se quedaría Renkotsu junto a la problemática chica.

Sango no había vuelto a bajar, mucho menos Jakotsu… y Kagome, bueno ahí estaba Kagome, aun sentada en el sofá donde unos minutos atrás la habían dejado, sus ojos estaban perdidos en algún punto de la sala, y esta vez, amarrada fuertemente de manos y piernas para que no cometiera nuevamente una estupidez que los perjudicara a todos.

Observo desanimada el oscuro alrededor de la sala con sus hinchados ojos chocolates y ya no pudo más contra el peso de estos... ocasionando que se cerraran, probablemente, debido al cansancio a causa del llanto.


Después de recibir la llamada de Naraku entró frustrado a su habitación en Hong Kong, pesco un pequeño bolso para ordenar sus pertenencias y poder partir luego a Tokio. Estaba molesto y no solo por la maldita actitud de la mocosa sino porque pudo haber mandado a todos a la cárcel pidiendo ayuda a gritos con el enorme agujero que tenia por boca.

—Kay, necesito el primer vuelo que tengas a Tokio —ordeno apenas el teléfono se levanto al otro lado de la línea.

—J-joven Bankotsu ¿Cómo está? ¿Cómo se encuentra? —saludo cordialmente y con un poco de titubeo a causa del nerviosismo.

—Deja los modales para otra ocasión.

—L-lo siento... dígame que necesita —pidió amablemente.

—Kay no me fastidies, acabo de ordenarte el primer vuelo a Tokio... no me importa si es privado —dijo molesto. El muchacho presionada varias teclas pues Bankotsu lograba a oírlas.

—Un avión privado... sale aproximadamente en una hora —informo una vez cumplido el pedido del moreno.

—Bien. —fue lo único que dijo antes de finalizar la llamada.

Se sentó frustrado en la cama mientras secaba su largo cabello con una esponjosa toalla blanca. La lanzo molesto al suelo al recordar el llamado de Naraku.

— ¿Bankotsu…? —pregunto un poco impresionado al oír la risa de su jefe. Tal vez se había equivocado de número al marcar.

—Dime Naraku —respondió al mismo tiempo que arqueaba su cuello hacia un lado, dándole así acceso a una de las joyas de Hong Kong para que lo besara.

—A... a ocurrido algo… —dijo mientras rascaba su cabeza. Bankotsu noto un tono extraño en su modo de hablar, sacando rápidamente a la chica que estaba sobre él.

— ¿Qué fue lo que ocurrió? —cuestiono en un tono serio.

—La chica… Kagome…

— ¿Qué pasa con ella? —interrumpió ante su lentitud para hablar.

—Intento escapar —completo Naraku.

— ¿Cómo que intento escapar? ¿Qué no te ordene que la vigilaras? —cuestiono al ponerse de pie para salir del jacuzzi, dejando a una descolocada joya.

—Sedo a unos cuantos clientes y… lo siento… no me di cuenta —explico.

— ¡¿Pero cómo no te diste cuenta?! —se detuvo molesto.

—Cuando llegue... creo que ya lo había hecho.

— ¡Te dije que la estúpida mocosa planeaba algo con esas malditas dosis!

—Lo siento jefe... pero ¿Por qué no se las quito usted? —cuestiono mientras presionaba su móvil conteniendo la rabia, pues Bankotsu solo se dedicaba a dar órdenes.

—Porque quería probar su valentía... y vaya que la tiene —sonrió de medio lado—. La cuestión es... ¿Por qué demoraste en detenerla? —cuestiono ahora en un tono intimidante.

—Lo siento, jamás pensé que lo haría... no se me paso por la cabeza que escaparía —se justificó.

—Está desesperada, es obvio que lo intentaría, por algo te mande a vigilarla ¿no? —hablo frustrado— Partiré enseguida, eres un inútil —informo al finalizar la llamada. Respiro hondo observando la luna ser cubierta por una nube que pasaba por el oscuro cielo.

— ¿Qué paso cariño? —pregunto la mujer que había estado en el jacuzzi junto a él, sacándolo de sus pensamientos— Te ves tenso, anda ven que yo ayudaré a que te relajes con un delicioso masaje —manifestó tomando la mano del moreno con intención de llevarlo nuevamente al lugar donde habían estado.

—No fastidies —dijo molesto al jalar su mano de las de ella— si quieres relajarte... hazlo tu sola —respondió dándole un pequeño golpe en el pecho para luego dar media vuelta. La mujer lo observo sorprendida tosiendo el agua que había tragado debido al inesperado empujón.

Entro a la cómoda habitación en la que se estaba quedando, cerrando las elegantes puerta dobles detrás de él, apoyo su cabeza cansado en estas y cerró sus ojos mientras su cabeza ya comenzaba a trabajar en una dura lección de castigo. Su móvil anuncio un nuevo llamado.

—Bankotsu... —lo nombró casi en un susurro.

Dime Jakotsu... —respondió respirando hondo.

—Me imagino que ya sabes todo lo que paso con Kagome, y su fallido intento de escape —hablo desde el baño en el cual estaba encerrado.

—Sí. Naraku acaba de llamarme y contarme todo.

—Bueno quiero que sepas que trate de mantenerla en la habitación encerrada como lo ordenaste pero se negó, cuando la vi abajo entregando tragos a los clientes la quise mandar nuevamente a la habitación pero Renkotsu paso sobre tus órdenes... —Bankotsu lo interrumpió.

— Espera ¿Cómo es eso que paso sobre mis órdenes? —cuestiono al fruncir el ceño, no le habían contado esa parte.

—Como lo oyes… Renkotsu sabía muy bien la orden que me habías dado sobre Kagome porque yo mismo se lo dije y aun así no las respeto.

—Bueno Jakotsu, eso no lo tenía en cuenta —dijo mientras empuñaba su mano ¿Quién diablos se creía Renkotsu para desautorizarlo?

— ¿Te contaron que Kagome tenía la cara dañada también?

— ¿Dañada? —cuestiono un poco curioso pero sin darle mayor interés al asunto.

—Sí, dañada —reafirmo—, pues iba por la calle gritando: "ayuda" y para que no siguiera haciéndolo Naraku la empujo haciendo que golpeara su rostro directo al pavimento.

Bankotsu ya no dijo nada, después de todo se merecía eso para empezar a obedecer de una vez por todas las reglas, y quizás... mucho más.

Se incorporo de pie y comenzó a vestirse, se puso unos jeans oscuros, una camisa de mezclilla azul desgastada y unas botas estilo militar color café oscuras, se remango las mangas un poco más abajo de los codos y trenzo su larga cabellera azabache; se observó en el espejo y sonrió de manera maliciosa.

—Creo que ya es hora de ponerle un alto a esa estúpida actitud de pendeja mimada que tienes… Kagome —dijo poniendo el bolso sobre su hombro. Dejo a cargo al hombre que tenia de confianza en esa ciudad y se marchó.


Oyó el sonido de una motocicleta al estacionarse y supo rápidamente quien era, pues tomando el tiempo supuso que llegaría alrededor de esa hora de la madrugada si es que conseguía un vuelo luego. Se puso de pie y se dirigió a abrirle la puerta pero apenas lo hizo se sorprendió, pues lo vio parado con sus facciones faciales sumamente duras debido al enojo, supuso.

—Bankotsu… que rápido lleg… —quiso decir pero fue silenciado por un fuerte combo de parte del moreno, lanzándolo así bruscamente al suelo.

— ¿Qué bueno que llego? —completo con rabia al poner ambas piernas a los costados de Renkotsu y aun de pie solo bajo su tronco al posar ambas manos sobre el cuello de la camisa de su calvo compañero— ¿eso? —cuestiono alzándolo de la prenda.

—B-Bank… —pronuncio al mismo tiempo que limpiaba la sangre que había comenzado a salir de su respingada nariz.

— ¿Bank qué…? —cuestiono presionando sus parejos y blancos dientes— "Bank siento haber desobedecido tu orden" o "Bank me importa una mierda las ordenes que des" —dijo suponiendo lo que diría... si tuviese el valor.

—No… yo no sabía que… esta chica haría algo así —hablo con dificultad al ser su cuello presionado por la prenda que el moreno apretaba y alzaba al mismo tiempo.

— ¿No se te paso por la mente que hubiese pasado si la hubiesen escuchado? —cuestiono molesto— Todos hubiéramos caído a causa de tu ineptitud —dijo mirándolo a los ojos—. Si doy una maldita orden tú al igual que todos la acatas, nada más. —finalizo al soltar bruscamente la camisa de su compañero. Renkotsu comenzó a toser.

Entro por fin a la mansión y encendió la luz de la sala que había estado casi en penumbras. Pudo ver a la azabache sentada sobre uno de los sofás de la amplia sala, pues era el único ser con vida ahí; se acercó e hinco para verle mejor el rostro, lo tenía todo dañado a causa de la caída que le había contado Jakotsu, movió su vista a las manos de ella que ya tenían un color más oscuro debido al fuerte amarre de las cuerdas en su muñeca, seguramente, sus piernas debían de estar de igual manera.

Renkotsu se había puesto de pie para cerrar la puerta tras él, vio a Bankotsu observar a la odiosa chiquilla.

—La tuvimos que amarrar para que no intentara nuevamente una estupidez como la que quiso hacer hace unas horas atrás —explico el por qué del estado de la muchacha.

—Bien —se puso de pie—. Sube a tu habitación... no quiero que nadie baje —dijo al acercarse a la barra a servirse un trago.

—¿Qué harás con ella? —cuestiono señalando a la aturdida joven. Bankotsu alzo ambas cejas y volteo su vista al vaso que se servia.

—La educare para que aprenda a respetar las reglas de una buena vez —dijo al sonreír de una manera torcida. Hizo una seña con sus azules ojos hacia la escalera indicándole que se marchara y Renkotsu ya no dijo más, subió en silencio.

Bankotsu se sentó en el alto taburete de la barra, rodeo con su vista el lujoso lugar para luego detenerse en la joven durmiendo en el sofá de la sala. Pudo haber perdido todo por un descuido, pues era leal a sus compañeros y no dejaría que ellos cayeran por culpa de una insignificante mujer. Bebió de golpe el pequeño vaso que contenía su trago; se puso de pie y se dirigió a la cocina; ahí reviso en los cajones y saco un filoso cuchillo de uno de estos.

Dejo el filoso objeto metálico sobre la mesa de centro de la sala y se acerco a la azabache; poso ambos brazos a los costados del sofá y apretó sus dientes. Empuño su mano con la intención de despertarla de un fuerte golpe, trago saliva y respiro hondo tratando de contener la rabia... decidió en despertarla de una leve palmada en su mejilla.

Kagome sintió como su cabeza hizo un leve movimiento involuntario, pues al estar tan asustada cualquier movimiento era sensible ocasionando que sus ojos se abrieran desmesuradamente, y más aun, al encontrarse con los serios ojos azules del moreno que la observaban sumamente molesto.

—Al fin te despiertas —dijo al verle el asustado rostro.

La azabache no dijo nada, pues la seria mirada cargada de reproche del joven la hacían sentirse sumamente tensa y acorralada ante sus propios actos, y por un momento deseo no haber hecho la anterior tontería que la habían llevado a esas instancias. Se odio a si misma.

—No piensas responder... Kagome —arrastro su nombre con desprecio al incorporarse correctamente.

Kagome solo observaba en silencio sus movimientos, lo vio acercarse a la mesa de centro de la sala y tomar algo, su corazón golpeo fuertemente contra su pecho al ver que Bankotsu empuñaba un filoso cuchillo en su mano. Lo vio caminar de forma segura e hincarse de cuclillas frente a ella al pasar su dedo indice por el filoso objeto.

—¿Hablaras? —cuestiono al quitar el objeto metálico de su dedo, dejando ver como una delgada linea de sangre bajaba lentamente hasta llegar a la palma de su mano. Le enseño lo filoso que estaba.

—Y-yo... yo... —intento explicar pero los nervios le estaban jugando una mala pasada, ocasionando que tartamudeara involuntariamente.

—¿Tu qué? —cuestiono mientras observaba como la delgada linea de sangre bajaba ahora hasta su muñeca.

—Yo... me quería ir... quería salir de aquí... quería... —le contó mientras lagrimas amenazaban con caer de sus achocolatados y asustados ojos.

— ¡Ya basta! —la interrumpió molesto— ¡Es la estupidez más grande que pudiste haber cometido! —sentencio al ponerse de pie.

— ¡Lo siento, lo siento, lo siento! —repitió varias veces al agachar la cabeza, no tenia el valor de sostenerle la mirada.

—¡Nada que lo siento! —grito molesto al presionar sus dedos pulgar e indice en las rosadas mejillas de Kagome y levantarle el rostro de manera brusca— Mírame cuando te hablo niña... ¿Crees que las cosas se arreglan con una simple palabra? —ella no respondió— Si crees que es así, créeme, pierdes tu tiempo al abrir la boca. —Kagome trago duro la saliva que tenia contenida.

Bankotsu paso lentamente la cuchilla por el rostro de la azabache. Lo paseo tortuosamente por debajo de sus ojos, mejillas, boca... por todo su rostro mientras las pupilas de Kagome solo se limitaban a seguir sus movimientos; bajo lentamente hacia su cuello y se detuvo ahí. Kagome solo cerró los ojos al sentir el helado objeto descender, trago saliva nuevamente al sentirlo detenido en su cuello.

—Te das cuenta... lo sencillo que seria... —abrió levemente sus ojos al oír el tranquilo tono del moreno—... abrir tu suave piel con tan solo un roce de este insignificante objeto —amenazo observando fijamente el perfecto cuello de la azabache, pero su atención fue llamada por los enormes senos de la chica quien respiraba de manera sobre-exigida.

Kagome siguió la vista del ojiazul y se tenso al notar lo que él observaba tan concentrado. Frunció el ceño al sentir como el moreno bajaba la cuchilla hacia la superficie de sus redondos senos.

—P-por favor... —pidió al sentir como Bankotsu apretaba su sucia prenda blanca con su mano.

—Más te vale no moverte —indico al mismo tiempo que rasgaba la prenda con el plateado objeto.

Ella apretó los ojos fuertemente al sentir como el imponente joven rosaba sus dedos contra la suave piel de la parte superior de sus senos, pues estos sobresalían del sostén mas de la cuenta; trago duro al encontrarse con semejantes redondos senos nuevamente, pues desde la primera vez que los vio quedo fascinado con ellos, sintió la necesidad de probarlos con el permiso de ella... o sin el, en realidad, no le importaba mucho su opinión. Paso una vez más la cuchilla por la parte del medio de la única prenda que impedía su completa visión a esos grandes pechos que tanto deseaba probar, rompiéndolo.

Kagome abrió los ojos al sentir como su busto tomo peso, pues ya no eran sostenidos por la prenda que los cubría anteriormente, y con las manos aun amarradas trato de cubrirlos.

—Quita tus manos —ordeno sonriendo de medio lado como si estuviese encantado por la situación.

—B-Bankotsu... te lo suplico —pidió con un nudo en la garganta. El moreno rodó los ojos fastidiado.

Se incorporo de pie y la jalo del brazo para que también lo hiciera.

—Debiste pensar las cosas mejor niñita —dijo al tenerla de pie frente a él. No le desataría las manos, así que se agacho y rompió las delgadas sogas que apresaban las piernas de la temblorosa chiquilla—. No te muevas si no quieres ser cortada —sonrió maliciosamente al rasgarle el pantalón que traía.

Kagome solo cerraba los ojos mientras gruesas lagrimas caían de estos, pues nunca se había sentido mas vulnerable y débil que en ese momento... se sintió completamente expuesta a las garras de la maldita bestia que tenia frente a ella, pero por sobre todo, se sintió humillada ante la victoriosa sonrisa que Bankotsu le regalaba.

— ¿Ahora lloras? —cuestiono con ironía mientras la observaba de manera lasciva— Ahora que ya no hay nada que hacer —Kagome desvió su mirada—. No llores... juro que te haré disfrutar tanto como a mi. —susurro socarronamente en su oído mientras rosaba sus dedos contra la tersa piel de las piernas de la temblorosa chiquilla.

Ella se sentía indignada, jamás disfrutaría de él, lo detestaba demasiado, detestaba su presencia, su arrogancia, todo... no lo quería cerca. Sintió cuando el joven paso atrevidamente una de sus manos con intención de dirigirse a sus muslos, esa la molesto. Sabia que era una malísima idea la que tenia en mente pero ¿dejarse tocar así como así?... jamás. Con todo el valor que su cuerpo le brindo levanto una de sus piernas para darle un fuerte rodillazo en la zona, que sabia bien, seria la mas sensible de él... pues ya lo había hecho una vez. El ojiazul sintió el movimiento y antes de que ésta lo hiciera la detuvo.

— ¿Planeabas golpearme? —cuestiono realmente enojado. Kagome lo observo con su vista empastada— ¿Te he hecho una maldita pregunta? —volvió a cuestionar entre dientes al zamarrearla de los hombros, de verdad estaba molesto.

—He... yo... —trato de decir algo pero ni una sola palabra la acompaño en ese momento. Bankotsu la hizo retroceder hasta hacerla chocar contra la blanca pared de la sala.

— ¿No creas qué por que me tienes caliente te perdonare esos atrevimientos? —reconoció molesto y Kagome se asusto aun más de lo que ya lo estaba.

—No estaré con alguien como tú... —dijo casi en un susurro pero perfectamente oído por el ojiazul—... seria un asco que un hombre como tú viniera a ponerme un dedo encima —le dejo en claro. Bankotsu puso su mandíbula dura.

—¿Crees qué me podría importar lo que pienses? —le cuestiono molesto al pescarla bruscamente del cabello, levantando y acercando su rostro al de él.

Kagome solo lo observaba asqueada, lo odiaba, lo detestaba por ejercer esa fuerza contra ella, sabiendo que ella jamás tendría posibilidad alguna contra él.

Comenzó a hacerla retroceder lentamente aun con el agarre en su cabello hasta llegar al sofá más largo de la sala; ella trataba de desviar su mirada pero él le movía la cabeza obligándola a verlo. La lanzo de manera poca delicada al sofá y comenzó a desabrochar la correa de su pantalón.

—Arreglaremos esto de una maldita vez —dijo seriamente al observarla—. Aprenderás a respetarme de una vez por todas —la azabache abrió sus ojos al ver como se quitaba el cinturón ¿acaso la iba...?

— ¿Q-qué... vas hacer? —pregunto espantada y con un doloroso nudo en la garganta el verlo con intenciones de subirse sobre ella... y lo hizo. Le abrió bruscamente las piernas y se acomodo entre ellas.

—Algo que debí hacer hace mucho tiempo contigo —dijo al dejar caer su cuerpo sobre ella.

el ojiazul se acomodo sobre la delgada azabache y bruscamente quitó las manos de ella sobre los senos que inútilmente trataba de cubrir; Kagome trato de no quitar las manos de sus senos, de manterlas firmes a estos pero Bankotsu era obviamente mas fuerte que ella. Logro quitarlas posándolas fácilmente sobre su cabeza, pues estas aun seguían unidas.

—Si una vez te dije que eras hermosa... —le susurro al llegar a su oído—... me equivoque, eres sencillamente perfecta. —lanzo sin mucha fuerza la cuchilla a la mesa de centro para poder disfrutar mejor de la temblorosa chiquilla bajo él.

Kagome mantenía cerrados fuertemente los ojos, se tenso al sentir como éste rosaba su piel con su lengua, comenzando a estremecerla sin su consentimiento, se maldijo por ello, se sintió mal, se odio a si misma ¿por qué su piel se erizaba al contacto?

Bankotsu sintió perfectamente el nerviosismo de la chica bajo él, pues sentía levemente sus temblores, y eso le causo gracia; bajo lentamente su mano hasta uno de los redondos senos que era portadora la azabache... lo presiono delicadamente el ver como el pequeño botón rosa de estos estaba erecto. Sonrió de medio lado ¿Acaso no le asqueaba?

Ella podía sentir como el cálido tacto que el joven le brindaba comenzaba a erizarle la piel sin querer. No quería corresponder a sus caricias pero su cuerpo le estaba jugando en contra y no podía entender el por qué si Bankotsu solo le producía asco.

Él solo se mantuvo concentrado en los grandes y redondos senos que Kagome tenia, los encontraba perfectos, su tamaño grande, la piel suave, blanca y sin ninguna imperfección lo volvían loco; masajeo delicadamente uno de estos, su tamaño era perfecto, aunque no cayera por completo en su mano, lo toco por varios segundos hasta que su vista se fijo en el rostro de Kagome quien solo observaba el techo que cubría la sala... se molesto por ello, se molesto por la resistencia que ponía... la obligaría a concentrarse en lo que estaban. Se tomo el atrevimiento de probar de uno de ellos para hacerla volver al presente, el olor que desprendía de la tersa piel al estar tan cerca de ellos lo hacían embriagarse... se perdió en ellos mientras que con su lengua jugueteaba con el ya erecto pezón de la azabache.

La delgada ex-colegiala bajo sus ojos sorprendida al sentir una humedad en sus senos, su sorpresa fue mayor al encontrarse con Bankotsu adueñándose de uno de ellos, se revoloteo debajo de él y hacia su mayor esfuerzo intentando contener las sensaciones que de a poco comenzaban a despertar en su interior, pues estas habían estado durmiendo por casi cuatro meses, y ahora, Bankotsu las estaba estimulando, ya que cuando el moreno se adueño de uno de sus senos con su cálida cavidad bucal, apenas lo sintió en su boca no pudo evitar que su pezón se tensara, ocasionando que su intimides igual lo hiciera al sentir la lengua del joven jugar con su rosado pezón.

—Sal... suéltame —pidió mientras se movía debajo de él. Sintió la mano que el ojiazul tenia agarrada en sus muñecas apretarlas con fuerzas para que dejara de moverse.

Bankotsu se sentía sumamente cómodo haciendo eso, su miembro comenzaba a despertar de a poco al tacto de la azabache, se estaba excitando y eso no era parte del castigo. La sintió revolotear bajo el y eso lo hizo molestarse ¿Cuanta resistencia podría tener ella? Apretó fuertemente sus dedos en la muñeca de la chica para que no se moviera, pues el roce que sus piernas le daban a su miembro le estaba gustando y podría perder el control de la situación, succiono con toda la fuerza que su boca le permitió el pezón de Kagome para luego bajar lentamente su mano por el plano vientre de la chica hasta llegar la unica prenda que cubría su femineidad; entro y rozo con sus dedos el botón rosa que, seguramente, seria la parte más sensible de ella... lo empezó a masajear lenta y cuidadosamente en delicados movimientos circulares... sintió la respiración de la chica sobre-exigirse. Al parecer su mente estaba perdiendo fuerza sobre su cuerpo.

—De-detente... —pidió casi en son de suplica. Bankotsu solo la ignoro.

Con dos de sus dedos se deslizo lentamente por los pliegues de la azabache que eran humedecidos por sus fluidos; entro a la calidez de ella, era muy estrecho, lo pudo sentir ya que su interior presionaba deliciosamente sus dedos. Kagome era deliciosa, se convenció de ello; lentamente comenzó a entrar y a salir pues la humedad de la azabache comenzaba a ir cada vez más en aumento.

Se odio a si misma al sentir como su intimidad comenzaba a humedecerse, pues sentía que ya había perdido todo control sobre su cuerpo, los movimientos de Bankotsu eran delicados pero iban cada vez más en aumento; cerró fuertemente los ojos al sentirlo hundirse a mas no poder en su interior, pues la respiración de él estaba muy cerca de su oído que casi podía oír los leves jadeos que armoniosamente salían de sus labios.

Entraba y salia rápidamente de su intimidad, pues los fluidos de la chica habían aumentado de sobremanera, eso lo sabia, aunque se negara ella también lo estaba disfrutando, pues sus piernas comenzaban a dejar de hacer presión, su cuerpo ya había hablado.

—Gime Kagome... —le susurro en su oído al rozarle delicadamente la lengua. Kagome se estremeció al instante.

—N-no... —dijo con su mayor esfuerzo para no dejar oír un gemido.

—Anda... hazlo... —hablo entrecortado, sus movimientos no se detenían—... sé muy bien que te esta gustando lo que te hago.

La azabache mordía su labio inferior poniendo lo mejor de si para no darle en el gusto, ella era terca y él no le ganaría esta vez, aunque tuviera un enorme deseo por gemir a mas no poder.

—Bien... si así lo quieres... —hablo Bankotsu en un tono ronco, sus respiración aun no era del todo normal.

Saco sus dedos haciendo que Kagome abriera sorprendida sus ojos "por fin todo acabo..." pensó pero antes de suspirar de alivio lo sintió hundirse nuevamente en ella, esta vez, con tres de sus dedos, pues pudo sentir el grosor de estos.

Se hundió de manera brusca en el reducido interior de la porfiada y obstinada chica, pues quería oírla gemir, y eso era lo que haría; Salio y entre repetidas veces de su apretada entrada, la humedad entre sus dedos era cada vez mayor, podía sentir su masculinidad completamente erecta y pedir a gritos entrar en ella, apoyo cansado su frente contra los senos de Kagome deleitándose con los armoniosos revotes de estos al compás de los movimientos que él empleaba.

—Ahh —la oyó gemir en voz baja y rápidamente una sonrisa adorno sus labios, pues sentía como las paredes internas de Kagome comenzaban a vibrar débilmente, quizás, por un pronto orgasmo que llegaría— Bank... —lo nombro arqueando levemente su columna dándole una visión privilegiada a sus enormes senos; el ojiazul se tenso, sintió unas enormes ganas de adueñarse de uno de ellos pero no la haría disfrutar, no la haría llegar al clímax, saco bruscamente sus dedos de su interior y Kagome abrió sus ojos nuevamente al sentirlo salir tan abrupto.

Bankotsu sonrió satisfecho de medio lado al ver el descolocado rostro de la azabache, pues sabia que había quedado a medias... al igual que él.

—Nunca he dado placer sin recibir algo a cambio —manifestó mirándola fijamente antes de incorporarse de pie. Kagome se quedo en silencio, pues estuvo a punto de llegar a un orgasmo después de tanto tiempo, y ahora tenia esa incomoda sensación en su interior. Se sentía usada pero por sobre todo... se sentía sucia.

Lo observo ponerse de pie y caminar hacia la cabecera de un sofá y tomar una bata, la cual probablemente seria de una de las joyas. Limpio su dedos ya que estos estaban casi empapados de los húmedos fluidos de Kagome. Se acerco a ella mientras se limpiaba.

—Espero que... —se sentó en la mesa de centro—... hayas aprendido la "lección" —le hizo comillas a la palabra.

Kagome estaba sentada aun en el sofá donde el moreno la había dejado; se puso nerviosa cuando Bankotsu tomo las manos con la que ella cubría nuevamente sus desnudos senos para pasar la cuchilla entre las sogas y así liberarla del amarre. La observo serio por unos segundos, los cuales fueron realmente incómodos para Kagome.

—La próxima vez que hagas una estupidez como la que hiciste hoy... ya no seré rudo... sino que seré cruel contigo, como aun no lo he hecho con ninguna —menciono refiriéndose a lo anterior—. No vuelvas a tentar tu suerte. —le lanzo la bata para que se cubriera, se puso de pie al finalizar la amenaza y se dirigió a subir las escaleras, dejando a Kagome completamente sola en la enorme planta baja.

Lo observo subir lentamente por las escaleras y una vez que ya no lo vio se permitió llorar amarga y dolorosamente; se cubrió su desnudo cuerpo con la bata que Bankotsu le había lanzado. Se sintió sucia, se sintió tonta al corresponder sin querer a sus caricias... se quiso morir en ese preciso instante. ¿Qué mas podía hacer? Se puso de pies aun con el dolor en sus tobillos y subió a la habitación donde dormía con Sango.

Muy temprano en la mañana Kikyo entraba a las habitaciones de las joyas, pues Bankotsu las quería a ver a todas, sin excepción alguna.

—¿Cómo estas Kagome? —pregunto la castaña preocupada al despertar.

—Estoy bien —trato de hacer su mayor esfuerzo en regalarle una sonrisa.

—¿Te han dicho que eres malísima mintiendo? —volvió a decir al sentarse en la cama de la azabache.

—Estoy bien Sango —se puso de pie con intención de darle fin a la conversación.

—Kagome... —la pesco de la muñeca— ¿Qué fue lo que Bankotsu te hizo anoche? —cuestiono aunque ya se imaginaba la respuesta.

—Nada Sango... ahora por favor —poso sus tristes ojos en el agarre para que la castaña la soltara.

—Kagome... —susurro al verla dirigirse al closet de ropa.

Una vez ambas vestidas bajaron las escaleras.

—¿Solo seremos nosotras? —pregunto Sango al ver a Jakotsu subir de vuelta a su habitación.

—Sí —respondió al dar un bostezo—. Bankotsu fue especifico al decir: solo joyas.

—Que traerá entre manos... —murmuro pensativa.

—No lo sé, pero sea lo que sea me imagino que es algo que tiene que ver con tu fallido intento de escape —hablo dirigiendo su vista a la azabache, quien lucia un demacrado rostro.

—Ya déjala Jakotsu —dijo Sango para llevarse de la mano a Kagome a la sala—. Tranquila Kag... —dijo presionando la mano de su amiga en motivo de apoyo.

Las pocas joyas que estaban en la mansión Shikon estaban molestas, pues sospechaban a quien le debían la temprana mañana de reunión; Kagome podía sentir las cargadas miradas sobre ella. Todas cambiaron su semblante al oírlo hablar.

—Lo mismo de siempre —dijo al bajar las escaleras viendo a Suikotsu quien ya estaba en la barra esperando que pidiera algo de beber como era de costumbre; se dirigió de modo seguro hacia la sala donde ya estaban todas las joyas esperándolo.

Bajo los tres escalones que lo dividían de la larga escalera, la barra, el pasillo y la gran puerta de entrada. Todas las chicas estaban paradas mirando al frente; Bankotsu paso por delante de ellas y se detuvo frente a la azabache que la noche anterior había tenido bajo él. Ella solo tenia su mirada fija en el suelo, pues se sentía humillada al verlo, como si hubiese sido prácticamente ultrajada por el imponente moreno. Él solo la observo de pies a cabeza para luego hablar.

—Bueno, parece que tendré que repetir las reglas a causa de la imprudencia de una de sus compañeras —Kagome levanto sus nervioso ojos para encontrarse con lo de él que la observaban sin emoción alguna—. La cuestión de facilísima, querían venir a Tokio a realizar su sueño de ser modelo... y acá las he traído —siguió sus pasos observando a las demás muchachas—, pero todo eso vale dinero —se detuvo a observar a dos chicas extrajeras— sus pasaporte, hospedajes y miles de gastos que hemos estado haciendo... son caros —hizo una mueca con sus labios—. A estas alturas cada una de ustedes nos deben muchísimo dinero... ademas de los intereses y otros gastos. Lo que quiero decir es que... —hizo una pausa—... que hasta que no hayan terminado de pagar cada maldito costo, los cuales tardaran debido a los años... me pertenecen... todas —dejo en claro mientras una pequeña sonrisa adornaba sus labios antes de dejarse caer en el cómodo sofá de la amplia sala.

—Tu trago Bankotsu —dijo Suikotsu al entregárselo y salir rápidamente de la sala, pues ahí solo estaba Bankotsu y las joyas. El moreno tomo un sorbo y apretó los ojos al sentir como el ardiente licor bajaba lentamente por su garganta, dejando un camino de leve ardor en ella.

—Por favor... entiendan que no es mi intención hacerlas sufrir —dijo con un deje de ironía, pues era obvio que lo hacia—. Somos un equipo, pero también deben saber que si alguna de ustedes intenta huir... —su azulina mirada se detuvo en la temblorosa de la azabache—... alguien lo pagara caro —su rostro se puso serio al encender ahora un habano que había tenido guardado en su chaqueta—. Tenemos mucha información de ustedes, como: donde vivían, quienes son sus padres, cuantos hermanos y hermanas tienen en casa... todo —el humo salio lentamente de sus labios—. Así que si sienten la estupidez de hacer algo que pudiera perjudicar nuestro acuerdo —miro a Kagome—... hagan lo que sea por controlarlo, pues muchas saben que no doy segundas oportunidades —le dejo ver una clara amenaza—, no vaya hacer que un querido familiar de ustedes pague duramente las consecuencias.

Todas guardaron silencio, Bankotsu era lo suficientemente claro y nunca andaba con rodeos, pues si se tenia que ensuciar las manos lo hacia. Muchas veces lo hizo por Tsunae, quien era el mejor postor, y esta vez, el mejor postor era él.

—Ahora largo —dijo dándoles una mirada por debajo de su hombro. Kagome quien iba saliendo de las ultimas fue detenida por la voz de el ojiazul—. Tú aun no —quería molestarla, pues su estúpida actitud lo fastidiaba.

Kagome tembló y su mirada asustada fue rápidamente sostenida por la de Sango, quien se devolvió hacia ella. Bankotsu se puso de pie y camino los pocos metros que los separaban.

—Sube Sango —ordeno una vez que la tuvo en frente.

—Pero Bankotsu... —trato de decir.

—Es una orden —dijo al alzar ambas cejas ¿pensaba discutirle?; Sango no dijo más y antes de subir le dio una ultima mirada a su amiga.

—¿En qué momento se contrataron los guardaespaldas? —pregunto sonriendo con ironía. Kagome no hablo; Bankotsu se molesto por ello— Te hice una pregunta.

—No sé —respondió cortante sin siquiera voltear a verlo.

—Mírame cuando te hablo —dijo en tono autoritario.

—¿Para qué? —pregunto con el ceño fruncido— ¿Para que se ria en mi cara? —cuestiono molesta— ¿Para acordarme de la maldita noche de ayer?

—Anoche no parecía que la odiaras... —ella guardo silencio— ¿Acaso crees que no oí tus gemidos? —se acerco a su oído— ¿Crees que no me di cuenta de tu desconcertado rostro al quitar mi mano de tu interior? ¿Crees que no note tu desesperación al casi llegar al orgasmo? —ahora la miro a los ojos— No seas tan descarada al decirme que fue una maldita noche —se alejo de ella—, porque muy dentro de ti estoy seguro que lo deseabas... y que te gusto.

Kagome lo miro lleno de odio, se sentía estúpida como él la trataba, definitivamente, Bankotsu era de esas personas con las que no podrías jugar nunca porque se daba cuenta hasta de el ultimo detalle.

— ¿Eso es todo? —pregunto mirando hacia el ventanal de la sala.

—Por ahora —dijo antes de observarla subir las escaleras.

...


Muchas gracias por leer

Bueno aun no soy muy buena en esto de los lime/lemmon pues soy un poco pudorosa. Me encanta leerlos pero me da cosa escribir o "tratar" de escribirlos yo, pues me avergüenzo al leerlos de nuevo para editarlos :) Pero como me dijeron: "nadie nace aprendiendo"

Vuelvo a recalcar a Aidee gv por haberme sacado de el aprieto que tenia con este capítulo, pues le conté que no me sentía muy cómoda con lo que yo llevaba escrito y me dio los consejos e ideas que necesitaba para terminar la actualización y vaya... me ayudo bastante :)

¡CIRCULO MERCENARIO!

Saludos y bendiciones a todas X'D en especial a mis hermanas mercenarias que andan por aquí.

PD: SI ALGUIEN PUEDE SERIA TAN AMABLE DE AVISAR EN EL GRUPO DE FACEBOOK QUE LA ACTUALIZACIÓN ESTA LISTA EN AMBOS PORTALES, APENAS TUVE TIEMPO PARA CARGARLO Y NO CREO QUEME PUEDA CONECTAR HOY :/ SE LOS AGRADECERÍA UN MONTÓN... GRACIAS UN BESOTE!