OOOOOHHHHHH! Regresé! Dos meses después... pero regresé que eso es lo importante!
Mira ese desaprensivo que dice que el fic está "muerto"... dios te rompiste la cabeza haciendo el juego de palabras, no? jejejeje es broma o no...
Pues si regresé, seguramente olvidasteis de que iba el fic después de tanto tiempo jejeje lo que también he visto que en ausencia de actualización de este fic... algunos visitaron el anterior que ya está terminado jejeje no es así?
Bueno podría poner muchas excusas sobre mi tardanza... trabajo, falta de tiempo, poca inspiración, bloqueo en una parte del capítulo... bueno lo de siempre, pero las excusas no son validas, así que directamente os pido disculpas por la demora.
Perdón! Jejeje perdón por la demora, perdón por no responder a todos los reviews, perdón por los reviews que contesté y dije que lo terminaría a finales de julio... me bloqueé en ese momento y el fic no avanzaba ni cinco palabras al día. Cuanto perdón... bueno y ahora los agradecimientos...
Gracias a todos los reviews que me dejaron, gracias por volver a entrar y no tirarme tomates, mesas, sillas y monitores a la cabeza por la demora jejeje
Bueno ahora vienen los avisos del capítulo...
Primero: la escena con la que terminaba el anterior capítulo continua, así que para gente que no les guste este tipo de escena ni la descripción que hago de ellas... pues mejor saltárosla pero a mi es lo que más me gusta del capítulo jejeje el fin de esta larga escena lo señalizo con una de estas lineas de separación que se pueden hacer (n/a: escribí esta parte escuchando Bloody Sunday de U2... si teneis la canción y quereis escucharla mientras leis esta parte os lo recomiendo)
Segundo: el capitulo... en partes es lento y repetitivo... pero quiero que sea de esta forma al final os explico el porque o puede que lo entendáis antes de terminar el capítulo.
Tercero: no se que poner de tercer aviso... pero... perdón por la demora! Veis que estoy arrepentido por tardar tanto...
Disclaimer: los personajes pertenecen a JKR, WB, blablabla GAHESDTE, POTNDIO, LPLSQESSQESP y cualquiera que haga pagado por sus derechos... jejeje la historia es mía y la pequeña Lily me pertenece hahaha a pesar que no salga en este capítulo
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MARIONETAS BAJO LA MARCA TENEBROSA
MUERTO by med3s
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-no soy estúpido Harry... se que han reformulado la poción. Llevamos meses, incluso años, intentando evadirla pero no lo hemos conseguido ni con magia oscura. También se que no me entregarás al ministerio, si lo haces preguntarán quien eres y como me encontraste... te harán preguntas y te descubrirán. Descubrirán quien eres Harry. Dijo Pettigrew mientras soltaba una risa malvada, quería ponerlo nervioso, quería que no supiera que hacer para darle tiempo a pensar en un plan para escaparse. Pero no se cumplieron sus deseos.
Harry permanecía inmóvil, mirándolo con superioridad. Inhalando el humo lentamente para poner nervioso a su oponente ya derrotado. El aspecto desaliñado, la seguridad que mostraba, el cabello corto y rubio, la barba de pocos días y la imperturbable mirada verde esmeralda aterrorizaban al mortifago. Sino fuera por el tono de cabello estaría ante la imagen de sus tres antiguos compañeros merodeadores en una sola persona. Los ojos verdes e intensos llamaban a gritos a su cabeza "traidor". Con su sola mirada lo estaba torturando, su mente estaba siendo atacada por la ira, la venganza y la decepción de aquellos que le llamaron amigo. La palabra traidor no paraba de resonar en su cabeza, si las cuerdas fuertemente atadas a su cuerpo le permitieran mover los brazos, se llevaría las manos a la cabeza para intentar eliminar toda esa tortura.
Una risa sarcástica llegaba a sus oídos y era de su "torturador". –que sucede Pettigrew? Tu mente y tu alma te abandonan? Dijo harry lanzando la ceniza de su cigarrillo en el rostro del mortifago. –sabes... tienes suerte que sea yo quien te haya capturado, Sirius y Remus aún te quieren vivo para hacerte pagar todos por los delitos cometidos. El ahora rubio dio una larga calada a su cigarrillo, regocijándose de la confusión del mortifago. –por lo que veo os engañaron por completo... están vivos Pettigrew... cosa que tu no querrás estar dentro de un tiempo.
Colagusano veía desde el suelo como Harry iba dando vueltas a su alrededor lentamente, como si estuviera acechando a su presa, decidiendo donde atacar primero para hacerlo sufrir más. En la mente del mortifago no daba crédito a las palabras del "muerto", el vio como Lupin caía por el acantilado, vio como caía hasta el océano, como las olas lo engullían. Él fue quien envió el último hechizo contra el licántropo y no creía que fuera posible que continuara con vida, pero la mirada veraz del ahora rubio confirmaba sus palabras.
Harry se paró justo en su costado derecho para que le pudiera ver perfectamente. Colocó su pie derecho encima del estomago de colagusano, presionando con fuerza para que en ningún momento apareciera comodidad alguna. –primero... si se puede evitar el veritaserum... que no sepáis como hacerlo es diferente. La reformulación de la poción se basa en magia blanca y muy antigua, que los mortifagos no dominéis ese campo no es mi culpa... Harry dio otra calada a su cigarrillo mientras buscaba algo en el interior de su chaqueta. Pettigrew esperaba que sacara nuevamente su varita para hechizarlo pero fue otro objeto, un reflejo intenso lo cegó momentáneamente . Era un cuchillo de unos treinta centímetros, pudo distinguir un gravado en la hoja de metal. El ahora rubio empezó a balancearlo por encima del rostro del mortifago, solo sujeto por el dedo índice y el pulgar. –y segundo... te entregaré al ministerio, hay muchas formas de hacer que termines en sus celdas de máxima seguridad antes de tu juicio. Pero no lo dejo caer, no porque no pueda matarte, sino porque limpiarás el nombre de Sirius. Aún tengo esa deuda con él y la única forma de demostrar su inocencia está en tu mente. Ese es el único motivo por el cual no dejo caer el cuchillo en tu frente, y estoy muy tentado hacerlo...
El ahora rubio despegó los dedos de la empuñadura de su arma. Los segundos se convirtieron en horas. El cuchillo caía lentamente ante los ojos de Pettigrew. Veía como la muerte en persona se le acercaba, la sonrisa triunfal del "muerto", como el cielo aún ligeramente iluminado por el astro rey, marcado por nubes dispersas, sería su última imagen. Lo único que notó fue el fino filo del cuchillo desgarrar levemente su mejilla antes de clavarse en el suelo. Inmediatamente, la zona del corte se insensibilizo por completo como si nada hubiera pasado.
-que crees... que lo hice apropósito o tuviste muchísima suerte al evitar que se clavara en tu cerebro. Dijo Harry mientras extraía de su chaqueta otro cuchillo completamente igual. –dicen que a la tercera va la vencida... aún tengo dos intentos más para cumplirlo, crees que quien hizo esa frase se equivocaba? O no?
Esta vez no fue el cuchillo que por medio de la gravedad, vio llegar hasta él. Lo que sus ojos llegaron a ver antes de perder la consciencia, fue la suela del calzado del ahora rubio justo antes de impactar contra su rostro.
Pettigrew permanecía en un mundo de sueños, un mundo de pesadillas donde sus tres amigos merodeadores, Lily y Harry eran los protagonistas. Un mundo donde principalmente era una imagen sin movimiento donde esas cinco personas le miraban con odio, con sed de venganza por todo lo que había hecho. Lo que más temía eran a esos dos pares ojos verdes esmeralda, lo miraban con frialdad, lo miraban sin expresar nada. Tenía pavor ante esos ojos, más que a los de su señor. A pesar que no se movieran ni un centímetro del lugar y que casi no parpadearan temía por su vida, temía por todo. Era la misma mirada en madre e hijo, parecía hipnotizado, no podía apartar la mirada a pesar del pánico que sentía en cada centímetro de su cuerpo. Tenía la sensación que si alguno de ellos dos se moviera un centímetro, su vida terminaría en esa misma milésima de segundo.
Un fuerte golpe en la frente lo hizo despertar de ese mundo donde sus pesadillas parecían convertirse en realidad. En un instante se percató del hecho que continuaba atado por completo, dejando solo una leve movilidad en su cuello. Su mejilla ardía justo en el punto donde ese cuchillo había rasgado su piel. Le ardía gran parte del rostro, sus labios, su mentón, su frente... también parte de su cabeza le ardía. Colagusano notó como era arrastrado por el suelo, como las cuerdas que ataban la zona de sus pies hacían una presión diferente. Su mente empezaba activarse, volvía a tener todas las sensaciones que su cuerpo sintiera.
Intentó abrir los ojos, pero solo lo consiguió con uno. Con solo empezar abrir su otro parpado notó como algo viscoso y húmedo se deslizaba por su rostro. Poco a poco recuperó la vista en su ojo abierto, percatándose que era arrastrado por el suelo, cara a el. Ni intentó abrir los labios al notar como esa sustancia se colaba entre ellos de por si, provocando un amargo y desagradable sabor en su boca. Exclamó un grito de dolor cuando su frente golpeó contra una piedra del suelo, justo después de notar como arañaba su piel.
Sus oídos se despejaron por completo, permitiéndole escuchar los armoniosos y siniestros pasos de su "torturador". Como a pesar de arrastrarle con una sola mano, lograba su objetivo con suma facilidad y en ningún momento interrumpir su paso al no necesitar de un esfuerzo excesivo en su tarea. El rechinar del agua contra el suelo, tanto las cuerdas que lo apresaban como la ropa que llevaba puesto completamente mojadas, las pequeñas gotas de agua que impactaban contra su rostro o las mínimas salpicaduras de la lluvia al impactar contra el barro por el cual era arrastrado, le hicieron alzar la vista como pudo en su situación. Se encontró con el cielo arrasado por las nubes, una oscuridad que ocultaba el sol solo dejando como sospecha la claridad en una de las nubes grisáceas que todo el firmamento.
No sabía cuanto tiempo había pasado, pero la tormenta desatada, la ausencia de un punto de referencia de donde se encontraba y la falta de la situación exacta del sol respecto al norte le hacían imposible ni acercarse a una remota localización del lugar y de la hora aproximada. Con el único ojo que podía ver por ahora, conseguía vislumbrar la agitación de los ramajes de árboles lejanos, podía ver como la intensa lluvia caía sesgadamente, haciendo más perceptible el fuerte viento desatado por la tormenta. Su cabeza golpeó otra vez con una roca incrustada en el fangoso suelo, obligándole a cerrar los ojos al ver su rostro lanzado por la inercia contra el barro. El sabor desagradable y amargo volvió a colarse entre sus labios obligándole a escupir al revolvérsele fuertemente su estomago.
Cuando la intensa lluvia consigo despojarle del barro de sus ojos, los entreabrió con cautela, pero su mente se paralizó ante la imagen que tenía enfrente de él. Una tumba, unas letras que marcaban al propietario, "Sirius Black". Ante él, una y otra vez transcurrían tumbas con nombres de magos conocidos, por sus hazañas, por sus habilidades, por sus conocimientos... Ramos de flores en el suelo para honrar la memoria de los caídos, ya desmoronados por la intensa lluvia. Pétalos de una infinidad de diferentes flores inundaban el fangoso suelo dándole un toque de color ante la monotonía del marrón homogéneo. Vislumbró dos tumbas alzadas sobre cualquier otra, una completamente blanca,
Sencilla y majestuosa, el mortifago sabía que era la de Dumbledore y la colindante era la de su "torturador", supuestamente muerto...
El sonido de un feroz trueno resonó en el lugar, como si el cielo se estuviera resquebrajando en miles de pedazos. El poco cielo oscurecido que alcanzaba a ver Colagusano se iluminó de forma espectacular un segundo antes. Un fuerte tirón hizo que el cuerpo del mortifago se elevara unos centímetros del suelo para luego impactar contra él. Los alrededores ya no se movían a paso continuado, el cuerpo atado de Pettigrew permanecía inmóvil en el fangoso suelo, intentando ver exactamente donde había decidido parar su "torturador". Lo único que consiguió fue vislumbrar la suela de las deportivas de su secuestrador en lo que parecía estar arrodillado por su postura. Un chirrido demasiado agudo y desagradable para sus oídos llegó hasta él. Era como si estuvieran gravando algo en una piedra con algo punzante. Su inmovilidad le impedía por lo menos taparse los oídos ante ese estridente sonido que percutía en sus tímpanos de forma dolorosa e inaguantable.
El mortifago se revolvía en el suelo intentando alejarse de esa tortura para sus oídos. Consiguió dar media vuelta, quedando mirando al cielo, observando como la lluvia se precipitaba a gran velocidad contra su rostro. Se incorporó todo lo que pudo para ver que cual era la actividad que hacia su "verdugo" para producir ese estridente sonido. Durante un segundo por su mente pasó la idea de intentar huir, intentar liberarse de su atadura y escapar de su "torturador". Pero antes que llegara hacer movimiento la dificultad de respirar por la nariz le hizo ver que hiciera lo que hiciera nunca podría escapar de él.
Colagusano observaba atentamente cada movimiento de Harry, permanecía arrodillado sobre su rodilla izquierda realizando suaves movimientos con su brazo, como si delineara algo en frente suyo. –veo que entendiste que no te servirá intentar huir... igualmente te encontraría otra vez y todo volvería empezar, paso a paso... dijo el ahora rubio con su habitual voz pausada, pero mucho más profunda de lo normal. El ensordecedor ruido cesó sin más, los sonidos de la lluvia al caer y su respiración dificultosa era lo único que llegaba a oír en ese momento. Un sonido mucho más armonioso y relajante le envolvía por completo. No es que no le gustara la tranquilidad que le rodeaba, pero sabía que eso en el ahora rubio no era nada bueno. Harry permanecía sin moverse, el mortifago vio como en su mano derecha empuñaba uno de sus cuchillos que ya le había mostrado. Como lo movía con destreza entre sus dedos sin lastimarse lo más mínimo.
-bueno Peter... ha llegado la hora de despedirnos... dijo el ahora rubio mientras se incorporaba lentamente. Todo el cuerpo de Colagusano temblaba de pavor mientras le veía acercarse aún empuñando el cuchillo. Sus ojos verdes se mostraban impasibles por completo. Cada vez estaba más aterrorizado ante la frialdad mental que mostraba en todo momento, la misma frialdad que en su sueño, en su pesadilla. Harry, con su mano derecha agarró con fuerza las cuerdas que rodeaban el torso de su captura aumentando la presión que ejercían sobre sus costillas. Sin demasiado esfuerzo y ayudado por el suelo resbaladizo que le brindaba el barro que les rodeaba, hizo girar el cuerpo del mortifago ciento ochenta grados depositándolo sin mucha delicadeza otra vez en el suelo. Sin mostrar prisa alguna, Harry se agacho a su lado manteniéndose en pie sobre sus dos pies. A pesar del fuerte viento y la intensa lluvia no perdía el equilibrio en ningún momento, mirándolo fijamente y haciendo girar el cuchillo entre sus dedos.
Lentamente acercó el arma blanca al rostro del mortifago. Este intentaba alejar su rostro como podía de ese afilado objeto, cerrando los ojos, temiendo por su vida. Pero no sucedía nada, pasaban los segundos y no notaba nada. Unos pequeños golpes en su frente le hicieron salir de su sufrimiento ante la muerte que se le avecinaba. Colagusano abrió los ojos, consternado que no sucediera nada, los repetitivos golpes en su frente se convertían en una tortura para su mente. Veía como la empuñadura del cuchillo se acercaba y se alejaba en cada golpeteo en su frente. Se percató del hecho que estaba rasgada con cuatro arañazos paralelos como si fuera la marca de una zarpa de animal.
-despierta Peter! Quiero enseñarte una cosa... dijo Harry con un tono cínico que produjo escalofríos en su prisionero. Los repetidos pequeños golpes cesaron para señalar con la empuñadura hacia el lugar que quería que observara. El cuello del mortifago empezaba a entumecerse acarreándole un gran esfuerzo para alzar como pudo la cabeza. Ante sus ojos estaba una tumba con su nombre gravado en la parte superior.
Cualquier palabra más había sido borrada por las marcas producidas por el cuchillo de su opresor. Había sido borrada la fecha de su supuesta muerte y entre la fecha de defunción y su nombre, aparecía marcada en la lápida la palabra, traidor.
La lluvia seguía cayendo sin cesar esa era la despedida del cielo para alguien que no volvería la luz del día nunca más. Los ojos del mortifago seguían fijados en la palabra traidor reconcomiéndole a cada segundo eterno que pasaba. Ni se percató que fue arrastrado hasta justo enfrente de su tumba. A pesar que tuviera que mover la cabeza para seguir contemplando su tortura hecha palabra, no se percataba de nada. Solo reaccionó ante un hecho, ante dos palabras, ante un hechizo, Avada kedravra. Vio como un intenso rayo verde cruzaba el cielo como si quemara la lluvia, a su lado la silueta de su torturador con el brazo alzado hacia el cielo, blandiendo una varita en su mano. Pettigrew empezaba a entender porque temía más a esa persona que a su señor oscuro...
Otro rayo verde atravesó el cielo a gran velocidad disipándose entre la lluvia segundos después. El mortifago advirtió que era su varita la que empuñaba Harry. La dominaba a la perfección sin que esta temblara lo más mínimo cuando pronunciaba ese complicado hechizo. Nunca había visto esa habilidad en un mago, tardó meses en dominar la varita de Voldemort, de conseguir que los hechizos que pronunciara fueran lo suficientemente poderosos para surtir efecto, pero nunca llegó a tener la facilidad con la que él dominaba la suya. El hechizo se repitió varias veces más surcando a gran velocidad el cielo tormentoso. El ahora rubio bajó el brazo mostrando una sonrisa de satisfacción en su rostro.
-porque lo has hecho?
-quería que lo vieran los magos de Hogsmeade... y para asegurarme de inculparte lo suficiente para que como mínimo termines en Azkaban. Dijo arrodillándose sobre su rodilla izquierda junto a él. –y también quiero que a pesar que no me recuerdes con vida... cada día que transcurra a partir de ahora... veras una marca en tu reflejo recordándote que alguien limpió el nombre de quien traicionaste. Dijo harry a la vez que apresaba el rostro del mortifago con su mano y lo inmovilizaba contra el fangoso suelo. Pettigrew notaba como un objeto puntiagudo se deslizaba desde su mentón por todo el límite de la izquierda de su mandíbula, después la misma sensación llegó por la mitad de su mejilla izquierda. El pulgar de Harry tapaba su ojo izquierdo impidiéndole en todo momento ver de que se trataba, descartó el cuchillo porque sino notaría el dolor de su piel desgarrada. Sintió, como ahora, el objeto puntiagudo se deslizaba justo por su pómulo izquierdo acercándose peligrosamente a su ojo. La mano del ahora rubio fue retirada de su rostro permitiéndole ver como lo que empuñaba era la afilada arma blanca y como la deslizaba a gran velocidad por encima de su ceja izquierda hasta el inicio de su cabello. No entendía como no le dolía a pesar de la presión que notó al deslizarse por su rostro las cuatro veces. Vio como Harry se incorporaba tranquilamente y guardaba el cuchillo en el interior de su chaqueta, mientras el agua de la lluvia se deslizaba por su rostro hasta formar pequeñas gotas en el mentón de su torturador. Volvió a girarse alzando su cabeza para mirar otra vez hacia el cielo como si disfrutara de la intensa lluvia.
-desearas que los primeros en llegar o los únicos... sean los aurores del ministerio. Dijo Harry mientras alzaba su brazo derecho empuñando la varita de colagusano. –"morsmordre" pronunció con fuerza. Un rayo iluminó un momento el cielo, instantes después una gran calavera era marcada en él. Poco a poco se formo una especie de serpiente de humo saliendo de la boca de ese cráneo sin vida, formando por completo la marca de los mortifagos y Voldemort.
La lluvia seguía cayendo con fuerza, Pettigrew miraba con pavor la marca que otras veces había convocado él mismo. Las palabras del ahora rubio retumban en su cabeza, deseaba que fueran los primeros en llegar, si eran los mortifagos sería castigado con la muerte por su error a pesar que no lo cometiera él. El mortifago miró asombrado a su torturador cuando sin bajar su brazo derecho le apunto con otra varita en su mano izquierda pronunciando el hechizo "desmaius". Lo último que vio fue como un relámpago iluminaba y atravesaba el cielo a gran velocidad ante la marca de los mortifagos, creando el marco de un futuro venidero y relativamente cercano.
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Siete hombres corrían a paso acelerado, cada uno de ellos empuñaba una varita en su mano. La intensa lluvia se colaba entre las ramas de los árboles que delimitaban el camino de tierra por el cual se desplazaban. El agua caída del cielo dificultaba su avance, haciendo que la tierra se convirtiera en barro, complicando el seguir a un ritmo rápido hacia su destino. Sus ropas empapadas se adherían a sus cuerpos aumentando el peso de ellas, provocándoles una mayor resistencia en su empeño de seguir corriendo.
El ramaje espeso de los árboles colindantes les impedía ver el motivo del nerviosismo y preocupación que mostraban sus rostros y la fuerte empuñadura de sus varitas. Un hombre que empezaba acercarse a la mediana edad lideraba ese grupo de hombres, de tez oscura, serio rostro, sin cabello y dos aros que adornaban sus orejas. La respiración fuerte y rápida detonaba el esfuerzo físico realizado para seguir a ese asfixiante ritmo de carrera. De cerca le seguían dos hombres, uno de cabello oscuro y rostro redondeado, y otro de rubio platino y ojos grises casi inexpresivos. Un poco más retrasados dos hombres de cabellos castaños que empezaban a dar muestras de serio cansancio y a su lado y con claras muestras de que eso no era lo suyo, un hombre pelirrojo con la mano en el pecho por la necesidad de aire o mejor dicho un descanso.
-Venga Wesley! Que si no puedes con esto como vas a satisfacer en la cama a tu chica! Gritó el rubio platino mirando con expresión divertida y arrogante a su compañero pelirrojo.
-cállate Mal.. El hombre no pudo continuar al verse por unos instantes en el suelo al tropezar con una raíz de un árbol cercano. La carcajada tanto del rubio como del moreno resonaba en la mente del ahora humillado auror.
-dejaros de estupideces para más tarde! Esto es demasiado importante! Gritó el hombre de tez oscura sin aminorar en ningún momento el paso. Tanto el rubio como el moreno sonreían después de girarse y ver como el pelirrojo recuperaba milagrosamente sus fuerzas y empezaba alcanzarlos con ira en su mirada.
-es tan fácil manipularle... susurró el rubio platino riendo con su compañero de al lado.
Más adelante veían como el camino salía del bosque y daba un leve giro hacia la derecha. Un leve aumento de luz les esperaba al final, un muro de más de tres metros negaba el seguir en línea recta. La intensa lluvia, en parte retenida por los árboles que les rodeaban, les golpeó con virulencia cuando salieron de la leve protección que les brindaba el bosque. Todos alzaron la vista hasta fijar en el centro de su mirada la gran marca impresa en el tormentoso cielo.
-Estad atentos! Por el tamaño de la marca debe ser de uno de los poderosos! Puede que Bellatrix, Nott o incluso Lucius! Draco no quiero que pierdas tu concentración habitual! Dijo quien los lideraba sin dejar de mirar la marca en el cielo. El rubio platino solo afirmó con su cabeza a modo de contestación, tensando aún más su mano alrededor de la varita.
Ese muro de piedra de grandes dimensiones los separaba del lugar que marcaba la señal en el cielo. Rodeado de plantas que emergían de entre las piedras que lo formaban, hacía que el agua de la lluvia resbalase por las hojas inundando más si se podía el camino de tierra. En la lejanía unos rayos de sol se filtraban entre las nubes dejando constancia del sol que se escondía tras las negras nubes que los cubrían en ese punto.
No tardaron ni tres minutos en llegar a la entrada de aquel lugar con ese ritmo alto de carrera a pie. Ante los siete aurores se alzaba una gran puerta de metal. Encima, unas letras forjadas en el mismo metal formando un nombre, "cementerio de Hogsmeade" se alzaban con respeto ante ellos. Todos ellos habían visitado ese lugar varias veces por diferentes motivos. Pero en la memoria de los siete estaba impresa el funeral de estado() de Albus Dumbledore, Harry Potter y todos los aurores que perecieron en el final de la gran guerra. Un gran cerrojo de metal atado a una fuerte cadena del mismo elemento mantenía cerrada las puertas que daban acceso al lugar.
-"bombarda" exclamó el pelirrojo señalando a ese objeto. Una fuerte explosión sucedió ante ellos, una más fuerte de lo usual con ese hechizo, obligándoles a taparse los ojos ante el polvo y escombros que levantó el pronunciamiento de esa palabra. El hombre que acababa de lanzar el conjuro sonreía ante su buena tarea realizada. La pequeña nube de polvo se deshizo en el aire mostrando todo lo contrario, el cerrojo continuaba intacto y antes que el auror volviera ha intentar, un fuerte golpe en la cabeza lo detuvo. A su lado el hombre de cabellos rubio platino negaba con la cabeza reprochándole su ineptitud de su acción y al otro lado quien dirigía el grupo de siete personas, el hombre de tez oscura, se había llevado su mano a la cara intentando no creer lo que acababa de ver de uno de sus aurores.
El hombre de cabellos oscuros y de rostro redondeado se acerco al objeto, varita en mano. Introdujo la punta en la cerradura, haciéndola girar como si de una llave se tratara. Instantes después, el cerrojo se abría y liberando la cadena y siendo retirada para abrir la puerta cómodamente ante la perpleja mirada del pelirrojo apellidado Wesley.
-Solo es un barrera anti-muggles para que no puedan entrar dentro... dijo el hombre mientras terminaba de abrir la puerta de metal.
-Ron deberías beber menos y leer alguno de los libros de Hermione... seguro que de algo te servirían... dijo el hombre de cabello rubio platinado mientras entraba al lugar seguido de los demás. El pelirrojo continuaba abochornado por su olvido ante el nerviosismo del lugar y la marca tenebrosa del cielo.
Se detuvieron unos metros más adentro empezando a inspeccionar el lugar.
-Wesley quiero que despiertes de una vez... Strong, Manning, quedaros aquí, impedir que entre o salga nadie del lugar. Los refuerzos tardaran menos de quince minutos. Dijo el hombre de color mientras inspeccionaba la lejanía en busca de algún movimiento. –Longbotton, Malfoy y Wesley seguidme y estar atentos a cualquier movimiento.
Los cuatro emprendieron la marcha adentrándose en el cementerio. Iban avanzando cuidadosamente a pesar que solo se habían separado unos metros de la puerta, mirando cualquier rincón, cualquier árbol, cualquier lugar donde se podría esconder un mago y pudiera tenderles una emboscada. Ron miró hacia sus dos compañeros que aguardaban en la puerta en tarea de vigilancia, vio como se acercaban al muro y algún árbol, primero para comprobar la inexistencia de un enemigo y después ocultarse con un hechizo desilusionador.
-Kingsley... sería mejor abrirnos en abanico para poder abarcar más terreno y evitar cualquier encerrona... dijo susurrando Malfoy para que nadie más lo oyera. Con un movimiento de mano dio como buena la propuesta del auror. Poco a poco se iban separando pocos metros entre ellos sin detener el paso o ralentizarlo demasiado. Los cuatro pares de ojos se encontraban de vez en cuando por si habían visto algo sospechoso como mínimo. Cada vez la marca tenebrosa estaba más encima suyo, amenazante como de costumbre. Draco tenía una extraña sensación, como si alguien los observara con total impunidad. Rebuscaba en cualquier lugar que abarcara su campo de visión en busca del observador invisible. Su nerviosismo se acrecentaba a cada paso, y esa lluvia no ayudaba a ello, dificultaba la visión y entumecía los músculos y huesos a cada segundo que transcurría. Ante ellos se alzaba el pequeño túmulo donde reposaban las tumbas de dos grandes magos por encima de cualquier otro, el rubio creía que los dos poseedores de aquel lugar de prestigio eran merecedores de ello. Fijó la vista en un rosa blanca que permanecía encima de una de ellas pero el brazo levantado de Neville le hizo concentrarse en su tarea de auror.
Todos menos el moreno se agazaparon un poco en posición defensiva. El auror avanzaba sigilosamente entre las tumbas, con su mirada centrada en todo momento en un punto. Los tres restantes vigilaban el perímetro en busca de cualquier movimiento que delatara la presencia de mortifagos. Neville se detuvo por completo, como si de una estatua se tratara, a los ojos de sus dos compañeros y su jefe, parecía perplejo por algo, como si le impidiera moverse por lo que tenía ante él. Los tres se mantenían agazapados pero su mirada estaba fija en su compañero. Una señal de él con la mano les dijo que podían acercarse. Avanzaban temerosos por el rostro indescriptible que mostraba el auror, temerosos de encontrar algo siniestro ante ellos, algo que hasta el más valiente se asustaría o quedaría inmóvil.
Sus profundas respiraciones se detuvieron al ver la escena ante ellos. Un cuerpo tendido ante una tumba mientras en su rostro apenas visible del todo, se unían las gotas de la lluvia con la sangre de las múltiples pequeñas heridas que mostraba. Todos reconocieron al instante de quien se trataba, por eso su reacción, no entendían nada de lo que sucedía. La marca tenebrosa en el cielo, la marca de los mortifagos, y ante ellos, uno de los seguidores del señor oscuro yacía en el suelo, uno de los más importantes. Nunca esperaron que marcara esta situación. –Colagusano... susurró Kingsley aún sin creérselo. El día anterior siguieron su débil rastro durante un par de horas, hasta que esa tarea se convirtió en imposible, y ahora lo tenían ante él. –formad un círculo a su alrededor y posiciones defensivas. Dijo el jefe de aurores haciendo reaccionar al reducido grupo que le acompañaba.
Los ojos de Kingsley estaban fijos en el mortifago por completo, confiaba en sus tres mejores aurores ciegamente y varias veces ya se lo habían demostrado, por lo menos hasta ahora. Un poco agazapado se acercó al cuerpo inerte de Colagusano, mientras Ron, Draco y Neville ocupaban sus posiciones, agazapados en las tumbas cercanas para obtener protección por si se trataba de una emboscada. El rubio seguía con la misma extraña sensación que los observaban, pero a pesar que buscara en cualquier lugar, por remoto que fuera, no vislumbraba nada, ni un movimiento extraño.
El jefe de aurores examinaba el cuerpo del mortifago, viendo como las heridas de su rostro eran como arañazos que no dejaban de sangrar. El rostro hinchado de Colagusano daba muestra de haber recibido varios puñetazos en él, pero sobretodo el aspecto deplorable de su nariz, ahora rota, era prueba irrefutable de ello. Su cuerpo parecía entumecido e inmóvil, como si de algo lo hubiera aprisionado con anterioridad. El mortifago respiraba con mucha dificultad pero su pulso era regular aunque un poco débil.
Por la expresión en el rostro de Colagusano era evidente que donde estuviera su mente era maltratada en todo momento, se revolvía como si le torturaran en todo momento. Kingsley alzó la vista para descubrir que la tumba en la que yacía era la suya propia. Y como lo único inscrito en ella aparte de su nombre era la palabra traidor. Deslizó su mano por encima de toda palabra que había sido borrada por algo que desgarró la piedra confundiendo cualquier escrito que hubiera con anterioridad.
-Kingsley... no hay nadie en los alrededores... dijo Neville sin apartar la vista de los aledaños en ningún momento.
-tiene razón, deberíamos volver a la entrada del cementerio con el cuerpo de Pettigrew y esperar a los refuerzos para rastrear toda la zona. Dijo Ron fijándose en el cuerpo inerte del mortifago.
-está vivo Ron... no se porque todo esto... pero manteneos alerta... Draco, tu que opinas? Dijo el jefe de aurores mirando también ese cuerpo tendido en el suelo sin moverse.
-que no es el momento de buscar un porque... como dijo Neville regresemos a la entrada del cementerio con Colagusano, ya tendremos tiempo de interrogarle sobre lo que sucedió...
Kingsley miraba extrañado a Draco, era un gran conocedor de los mortifagos y tenía la sensación que su frialdad en todo momento para encontrar el porque de cualquier suceso había desaparecido por completo. El jefe de aurores veía como el auror de cabello rubio no paraba de examinar toda la zona a su alrededor. –Draco sucede algo?
Malfoy soltó un suspiro demasiado largo para el gusto de su jefe, sabía que no era una buena señal. Parecía nervioso y preocupado por algo que se le escapaba de las manos. –tengo la sensación que alguien nos vigila todo el tiempo... como si alguien controlara nuestros movimientos a su antojo... tenemos que salir de aquí.
-será lo mejor, tenemos a Pettigrew y en todo este tiempo no hemos visto a ningún mortifago. Llevémoslo a las celdas del ministerio y con todo el equipo revisar, metro a metro, el lugar en busca de alguna pista de lo sucedido. Dijo Kingsley mientras volvía a revisar el estado de salud del mortifago.
Los tres jóvenes aurores no dejaban de rastrear la zona con la mirada, en busca de algo fuera de lo común, de algún mortifago causante de toda esa situación.
El jefe de aurores pronuncio "incarcero" con varita en mano, una cuerda empezó a rodear el cuerpo del mortifago inmovilizándolo por completo. Un rayo pasó junto a él, justo después de oír pronunciado el hechizo "desmaius". El hombre de tez oscura se incorporó para enfrentar al creador de ese hechizo. –mejor asegurarnos del todo que está inconsciente... dijo el auror de cabellos rubios anticipándose a la reacción de su jefe. Kingsley veía en la mirada gris de Draco, la sangre Black que corría con fuerza por sus venas. Una imagen del pasado vino a su mente.
Flashback
Estaba en un despacho de sobras conocido por él. Retratos de antiguos Directores de Hogwarts adornaban la pared. Ante él, un ave de aspecto elegante y señorial era acariciada por un anciano de cabello largo y blanco, y barba del mismo aspecto. La mirada celeste detrás de unas gafas de media luna parecía perdida en algún lugar fuera de esa habitación. Una sonrisa misteriosa, como si supiera mucho más de lo que cualquiera pudiera suponer adornaba su rostro. Pero nada de eso era extraño en Albus Dumbledore, un mago inigualable en todos los aspectos.
Una fuerte discusión entre dos hombres no parecía turbarle en momento alguno. Uno de cabello negro y grasiento, con una larga túnica negra, rostro serio y nariz aguileña. Su contrincante verbal se mantenía en pie gracias a la ayuda prestada por un viejo bastón. Su rostro lleno de cicatrices mostraba los centenares de duelos por los que había pasado en su dilatada carrera de auror a sus espaldas. Pero lo más peculiar en ese hombre era el ojo mágico que adornaba su rostro, siempre moviéndose en cualquier dirección de forma totalmente independiente al otro.
Kingsley y Dumbledore seguían sin mediar palabra en aquella fuerte discusión sobre un alumno, y supuestamente seguidor de Lord Voldemort, Draco Malfoy.
-Es un mortifago! Severus, no intentes defenderlo porque pertenezca a tu casa y sea tu alumno predilecto. Alastor Moody tomó aire con fuerza para seguir con sus afirmaciones acerca del adolescente. –Por muchas vueltas que le des seguirá siendo una amenaza para este colegio y todos nosotros. Dijo mostrando su verdad como si fuera irrefutable.
-Basta, deteneos con esta innecesaria discusión. Dijo una voz profunda y calmada perteneciente al actual director de Hogwarts. El anciano mago unió sus manos ante su rostro, buscando las palabras adecuadas para detener la discusión. –los dos tenéis razón, creo que uniendo las dos opiniones el resultado sería el perfecto ante esta situación. No es un mortifago o por lo menos no es un miembro activo de ellos. Los tiempos que se avecinan son de total oscuridad, y cualquier aliado nos es de gran ayuda y sobretodo a Harry. Al terminar se levantó acercándose a la única ventana que decoraba el despacho, observando como la lluvia caía sin cesar, su mirada fijada en un punto concreto de ella. –es un Malfoy, pero por sus venas corre sangre de un antiguo enemigo tuyo del colegio, Severus... muchas veces su actitud me recuerda a Sirius, su arrogancia, el creerse el mejor... en la vida hay actos que cambian por completo a las personas. Puede que en un futuro no muy lejano se convierta en un amigo y aliado, el más fiel de todos ellos. Su sangre Malfoy hará que ande dos pasos más adelantado que cualquier otra persona, la dificultad será saber cuales son...
Fin Flashback
-Dumbledore siempre acertado en sus extraños comentarios... dijo susurrando para él mismo, mientras con otro movimiento de varita alzaba del suelo el cuerpo inconsciente del mortifago. –vamos!
Tras las palabras del jefe de aurores los cuatro iniciaron el regreso a la entrada del cementerio. Encabezados por Draco con su andar que aún mostraba su actitud arrogante habitual, tanto Ron como Neville cubrían los flancos y la retaguardia. En ningún momento dejaban de buscar cualquier movimiento sospechoso a su alrededor, sin dejar de proteger a su jefe ante la vulnerabilidad que mostraba al transportar el inerte cuerpo de Pettigrew.
La lluvia seguía cayendo con fuerza, convirtiendo cualquier camino decente en un barrizal que dificultaba su regreso. A pesar de la falta de relámpagos que encendieran el cielo momentáneamente o de truenos que los ensordecieran y aturdieran durante escasos segundos, la fuerte tormenta continuaba desatándose encima de ellos. Los rayos de sol que cruzaban las débiles nubes del horizonte les daban una mínima oportunidad de calma y serenidad para registrar todo el lugar. La intensa lluvia y su fuerte repicoteo contra el suelo, impedía que cualquier voz atravesara con claridad una mínima distancia, por consiguiente, otra dificultad en su próxima tarea. Tenían la sensación que la situación meteorológica jugara a favor del causante de todo lo sucedido apropósito, como si quisiera que fuera así.
En su continuo paso hacia la salida Draco se detuvo girando la cabeza lentamente como si algo se le hubiera pasado de largo de todo ese lugar. Los tres aurores restantes preguntaban el porque de esa súbita detención, ninguna respuesta salió de los labios. Su mirada dubitativa y fija en la tumba blanca que se alza tras ellos, hacía más que desconcertante para los restantes. Alzo la vista para fijarla esta vez en la marca tenebrosa de enorme extensión que se cernía sobre ellos en el cielo arrasado por la tormenta. Negó varias veces antes de comunicarles al resto que no sucedía nada, que solo quería comprobar que nadie les siguiera. En la mente de kingsley resonaban las palabras de Dumbledore años atrás, una y otra vez hasta que lo convirtió en una obligación en saber que pasaba por la mente del auror de cabellos rubios.
Tanto Draco, como el jefe de los tres jóvenes aurores, su mente no estaba centrada en seguir su avance seguro hacia la salida. Pero los dos reaccionaron al oír la voz de Ron. –Que demonios!
Draco giró para ver como su compañero de trabajo alzaba su varita hacia enfrente. Al centrar la mirada en la dirección donde apuntaba, pudo ver como Neville también alzaba su varita e imitó el mismo gesto. Ante ellos la grandiosa puerta de metal se erguía totalmente abierta azotada también por la tormenta. A un lado y recostado contra el muro de piedra yacía un cuerpo sin movimiento, con la cabeza inclinada hacia un lado y los labios entreabiertos. La inexpresión de su rostro salvo el temor que reflejaban sus ojos abiertos de forma exagerada hicieron creer que había sucedido lo peor, que la maldición imperdonable había sesgado su vida de forma drástica.
-Manning! Manning! Gritaba Ron una y otra vez en busca del otro compañero que debería estar en ese lugar. Neville abandonó la formación para verificar si en efecto la dura realidad, era veraz en todos los sentidos. Una especie de débil gruñido hizo que el pelirrojo centrara la vista en el árbol más cercano, al igual que Kingsley y Draco. Los pasos lentos e inseguros del auror detonaban el temor que atravesaba su cuerpo al acercarse al lugar que procedía ese extraño ruido. Un cuerpo yacía en el suelo junto al árbol, tumbado boca arriba. Ron lo reconoció inmediatamente al ver su rostro con la boca completamente abierta y la cabeza inclinada hacia atrás. El pelirrojo pudo volver a respirar al ver el vaivén que se producía en el pecho de su compañero de trabajo. Cualquier duda sobre su estado vital fue disipada al oír claramente como ese gruñido era en realidad el ronquido profundo de Manning. Igualmente se arrodilló a su lado para comprobar el latir de su corazón para cerciorarse de ello.
-está durmiendo! Exclamó Neville con mucha alegría en su voz. Ron no pudo más que sonreír ante el hecho que Strong estaba en el mismo estado de quien él había encontrado. Kingsley avanzó unos cuantos metros para primero depositar el cuerpo sin consciencia del mortifago junto a la puerta y acercarse a su subordinado para comprobarlo con sus propios sentidos.
Draco seguía pensativo, en ningún momento demostró sentimiento alguno de euforia o bienestar al saber el estado de vida de sus dos compañeros después de oír a su compañero pelirrojo hacer la misma afirmación. Los ojos del joven auror fijados en la entrada del cementerio, no paraban de recorrer centímetro a centímetro el fangoso suelo en busca de alguna huella que mostrara la huida del autor del aletargamiento de sus dos compañeros. No encontraba ninguna huella que saliera del lugar. –Siendo la única salida significa que aún está aquí... susurró para si mismo antes de girar sobre si mismo y encarar el sombrío cementerio en que se había convertido el lugar.
-has dicho algo Draco? preguntó su jefe mientras se incorporaba, varita en mano, al lado de Manning y Neville. Aunque pareciera incomprensible, el auror inconsciente seguía durmiendo con esa expresión de horror en su rostro y sin cerrar los ojos en ningún momento.
-los muros del cementerio estaban hechizados para evitar que nadie pudiera entrar sin hacerlo por la puerta... verdad? Preguntó Draco con lentitud en sus palabras, demorándose al centrarse más en la búsqueda de algún rastro del agresor.
-así es Draco, nadie pude entrar si no es por aquí... a que viene todo esto?
-Will esta despertando! Exclamó Ron. Los ojos de Kingsley dejaron de centrarse en los grises e inexpresivos donde no encontraría ninguna de las respuestas que buscaba en él, para centrarse en el pelirrojo y la persona tendida en el suelo que empezaba moverse lentamente.
Draco no estaba interesado en lo que sucedía, sino en lo sucedido. Su mirada perdida en el horizonte, en la oscuridad que propiciaban los árboles y la tormenta, en el muro infranqueable que rememorara por palabras de su odiado padre. –entonces... tampoco es posible salir aquí exceptuando la entrada principal... dijo utilizando el mismo tono de voz, lento y pausado.
-que? Kingsley iba a cerciorarse de la pregunta o afirmación de la persona que tenía en frente, pero la mirada perdida y su frío rostro le decían más que una simple explicación. –Si. Según la historia del lugar, el cementerio antes era un castillo propiedad de Merlín. Lo único que logró mantenerse en pie a lo largo de los años fue el muro exterior que lo rodeaba al estar hechizado con magia antigua. Por eso se convirtió en el cementerio de magos ilustres, para proteger sus almas durante toda la eternidad o eso dicen los ancianos del ministerio. Que sucede? Dijo Kingsley con celeridad intentando que la respuesta de Draco fuera inmediata.
El auror de cabello rubio apuntó con su varita hacia la entrada, concretamente al barrizal en que se había convertido por la tormenta. –no hay ninguna huella que salga del cementerio... eso quiere decir que los causantes del ataque a Strong y Manning siguen aquí dentro. Dijo con una voz siniestra, no era por temor a los mortifagos que pudieran estar allí, sino por temor que no fueran solamente ellos.
Un potente rayo cruzó el cielo exactamente encima ellos, justo enfrente de la marca tenebrosa, iluminando el cielo de forma cegadora. Todo el lugar retumbó ante el ensordecedor estruendo que provocó. La inmensa puerta de metal llegó a moverse ante el feroz trueno desatado por la tormenta. El suelo se movía como si de un débil terremoto se desatara bajo ellos.
Draco centró su mirada en la lejanía, justo encima del muro que rodeaba el lugar. Una silueta, realzada por la potente luz del rayo, andaba ágilmente por encima del muro de piedra. Draco entrecerró los ojos, intentando enfocar mejor la vista para vislumbrar algún débil detalle de esa sombra en la tormenta. Pero la lejanía y toda la oscuridad que lo rodeaba hacía imposible esa tarea. Agarró con fuerza su varita, dispuesto a seguirlo y descubrir quien era el autor de todo lo sucedido.
-NOOOOO! Un grito desgarrador cercano llegó hasta sus oídos, haciendo añicos sus tímpanos debilitados por el intenso trueno. Obligándole a mirar en la dirección de donde provenía el grito al igual que Kingsley. Su compañero auror, antes dormido, estaba en pie, sujeto de los hombros por Neville o por lo menos eso intentaba. Seguía gritando como si alguien lo estuviera atacando, como si lo estuvieran torturando hasta la muerte. En su rostro, Strong mantenía la misma expresión de terror y los ojos completamente abiertos. En su mente rememoraba los últimos agobiantes segundos antes de desmayarse. –Aléjate! Aléjate! Gritaba intentando zafarse del agarre de Neville. Kingsley reaccionó intentando ayudar a su subordinado en calmar a Strong. Draco no entendía que estaba sucediendo, tenía la sensación que todo había sido calculado al milímetro, justo en el momento del trueno, en el momento indicado para que no siguiera la silueta de la persona, como si se tratara de un plan perfecto, como si fueran manipulados como marionetas. Fijó su vista en el lugar donde vio al único sospechoso hasta el momento, pero como se imaginaba, ningún rastro de su presencia. Había perdido la única oportunidad de explicar todo lo sucedido aquella noche, y en su mente no había duda alguna que los hilos de ese manipulador habían dejado de moverse. Giró completamente para ver como Ron se acercaba ayudando a Manning ha poder andar hasta la puerta, seguía aturdido por el ataque de esa sombra evaporada tras un rayo.
-ALÉJATE! ALÉJATE! Gritaba Strong totalmente descontrolado mentalmente. Neville y Kingsley lograron inmovilizarle para que dejara de soltar golpes en el aire pero su expresión seguía igual, controlado totalmente por el terror acontecido.
-"expeliarmus" un rayo rojo atravesó a gran velocidad la poca distancia que separaba esa varita del cuerpo enloquecido de Strong. Los dos aurores que lo rodeaban fueron apartados por el hechizo, y el cuerpo en el que impactó fue lanzado contra el muro, golpeando su espalda y su cabeza contra él.
-Draco... dijo Kingsley negando con la cabeza mientras reprendía su actitud sin pronunciar ninguna palabra más.
-que quieres... tiene un trauma justo antes que lo dejaran inconsciente, o esperamos un par de días o le producimos otro y listo. Dijo sin darle la menor importancia que hubiera atacado a un compañero. Kingsley por su parte, ni hizo el intento que tomara consciencia de lo que había hecho. Por una parte porque prefería saber a lo que se enfrentaba ahora que era necesario, y por otra, sabía que sus palabras serían meras letras unidas que no tendrían efecto en el rubio auror. Ante la escéptica mirada de su jefe, Draco guardó su varita en el interior de su túnica.
Ron ayudó a su compañero a sentarse junto la puerta de metal, a pocos metros de Pettigrew. Manning se llevó automáticamente su mano a su sien, intentando masajear esa zona para despertar y saber donde estaba.
-Will que pasó? Preguntó Ron intentando ver que no tuviera alguna herida en su cuerpo.
El auror parpadeó varias veces, intentando enfocar su vista y ver donde estaba. –no se, Kingsley nos dijo que vigiláramos la entrada del cementerio. Jack se quedó al lado de la puerta, y yo me escondí entre los árboles... dijo haciendo esfuerzos para recordar lo sucedido. Vio como Draco le daba la espalda, y a través de la puerta totalmente abierta estaba quien les dio la orden mirándolo atentamente a su explicación.
-quien os atacó? Preguntó Ron perdiendo la poca paciencia que tenía ya de por si.
-yo estaba... dijo Manning confundido por todo lo que veía. Giró la cabeza en varias direcciones, zarandeándola en busca de la situación exacta donde recordaba estar antes de ser despertado. –allí... me había aplicado el hechizo desilusionador para confundirme con el entorno... minutos después vi una sombra moverse entre los árboles... lo último que recuerdo es agarrar fuerte mi varita y dar un paso hacia delante, nada más... me atacaron? Terminó preguntando, totalmente desorientado.
-te fijaste como era? Si era alto, bajo, corpulento, como? No viste a ninguna persona, o una máscara, una túnica? Ron estaba acechando a su compañero a preguntas, y los demás sabían que no era el momento adecuado. Pero como de costumbre la poca paciencia e inconsciencia del pelirrojo hacían que sus acciones no fueran las exactas.
-ya basta Ron, déjalo respirar... que te pareció que era Hill? Preguntó Kingsley mucho más calmado.
-un animal, era muy bajo para ser un hombre, pero aún así sería de gran tamaño, no lo se... dijo Manning rascándose la cabeza. Intentado que llegara a su memoria una imagen más exacta, pero la gran velocidad que todo ocurrió no le permitía encontrar ningún detalle.
-que oías? Preguntó Draco con un tono de voz lento y profundo.
-que quieres que oiga! Había la tormenta... pues la lluvia al caer, los truenos, los árboles al moverse... era difícil saber si había algo cerca. Dijo sin darle importancia a nada de lo dicho. Pero la sería mirada de Draco le indicaba todo lo contrario, y la sonrisa de autosuficiencia que mostraba al centrar su vista en Kingsley no dejaba menor duda.
-ese algo iba por los árboles... se aprovecho de la climatología para acercarse sin que se percatara de nada. Dijo Draco como si hubiera resuelto el misterio con esa simplicidad.
-pero... yo no oí nada... ningún hechizo... y recuerdo que grité antes de no recordar nada... dijo Strong haciendo esfuerzos para hablar. Obligando por su intervención a que Draco dejará de mostrarse superior a los demás. –y gracias por atacarme, por cierto.
-que es lo que viste Mike? Preguntó Kingsley sin preocuparle los despropósitos de uno y de otro.
-que? Preguntó levantándose con dificultad. Al intentar dar el primer pasó empezó a marearse en exceso, manteniéndose en pie con la ayuda de Neville que parecía inútil con el estado que estaba. El auror ayudó a su compañero a volver a sentarse y negarle que volviera hacer el intento sin ayuda de alguien.
-que fue lo último que viste? interrogó Kingsley enfatizando el carácter temporal que incluía la nueva pregunta.
El solo intento de recordar cualquier imagen de lo sucedido asustó a Strong. Su mirada perdida y aterrorizada hizo acto de presencia nuevamente. –una zarpa... una enorme zarpa negra... venía hacia mi con uñas prominentes... creí que me arrancaría todo el rostro de un solo intento... dijo con la respiración entrecortada y muy dificultada por el pavor de esa imagen. Acariciaba su rostro con fiereza para comprobar que no era así, que esa amenazadora garra no había cumplido con la intención que creyó adivinar instantes antes de caer desmayado.
-y como... fue lo único que llegó a preguntar Ron desde la distancia, las significantes miradas de Kingsley y Draco le ahuyentaron de continuar con su repetitivo interrogatorio.
-será mejor que les dejemos descansar, seguro que conseguiremos más información si están relajados y recuperados de todo esto. Dijo Kingsley mirando a sus tres subordinados dejando claras las intenciones que tenía respecto de lo sucedido.
Antes que pudieran moverse lo más mínimo, el ruido de varias personas acercándose a pie al lugar los alertó de que no todo había terminado por el momento. Kingsley alzó su puño cerrado al aire, señalándoles que tomaran posiciones defensivas ante el inminente ataque. Ron empezó adentrarse nuevamente en el cementerio sin dejar de apuntar a la entrada. De cerca le seguía Manning arrastrándose por el suelo como podía. Los cuatro aurores apuntaban al mismo lugar, con el hechizo indicado en la punta de la lengua para pronunciarlo y sorprender a sus atacantes.
Draco azotó su varita pronunciando "depulso". Un rayo salió de ella en dirección al limite de la puerta, el cuerpo de un hombre pareció al instante impactando en él de lleno, impulsándolo hacia tras sin poder hacer nada. Los tres aurores restantes iban hacer lo propio con las siluetas de los hombres que acaban de aparecer. Pero un fuerte grito surcó el aire a gran velocidad. –parad! Bajad las varitas. Pronunció el que acababa de realizar el primer hechizo.
Las simples siluetas se convirtieron en hombres con túnicas, pero no las negras que esperaban y escondidos tras una mascara en forma de calavera, sino sin ninguna igualdad entre ellas y con el rostro totalmente descubierto. –bajad las varitas es Draco! dijo quien parecía encabezar el numeroso grupo que se formó en instantes frente al cementerio.
-Penninton! Perdonar, creímos que erais Mortifagos. Dijo Kingsley acercándose junto con Draco. Tanto Ron, como Neville, Strong y Manning respiraban tranquilos al ver quienes eran. El último volvió a recostarse contra la puerta de metal recuperándose de su ritmo cardíaco acelerado.
-Kingsley que ha sucedido? Llegamos tarde? Preguntó el nombrado observando sus dos compañeros sentados en el suelo y un tercer cuerpo, atado e inmóvil en el suelo frente a él. –Pettigrew? Es... es él? pero estaba muerto...
-ya habrá tiempo para explicaciones... dijo con semblante serio el jefe de aurores al fijar su mirada en él, únicamente reconocido mortifago por los miembros de la orden del fénix. –registrar todo el cementerio, metro a metro. Revisad árboles, detrás de las tumbas, los muros exteriores... absolutamente todo. Creemos que quien haya hecho todo esto permanece atrapado dentro, no sabemos el número, pero ir con mucha precaución, pueden ser Bellatrix o Lucius. Dijo Kingsley volviendo la mirada hacia Draco que se mostraba totalmente inexpresivo y sin afirmar su versión de los hechos.
-entendido jefe! Vamos chicos ya le habéis oído. Dijo Penninton seguido de 14 aurores más.
A cada segundo que pasaba la lluvia iba cediendo en su intención de dificultarlo todo aún más. Las miradas silenciosas de los tres jóvenes aurores y su jefe se iban sucediendo entre las voces lejanas de sus demás compañeros, mientras las desviaban al interior del cementerio para asegurarse que todo marchaba bien.
-y ahora? Dijo Neville lanzando la pregunta al aire mientras se agazapaba al lado de Strong, comprobando nuevamente su estado de salud.
-Ron, tu estás bien? Y supongo que tu Neville, igual... dijo Kingsley sin esperar una mínima respuesta por parte de ellos. –vosotros dos quedaos aquí custodiando la puerta. Draco y yo nos encargaremos de llevarlos a San Mungo, a los tres... terminó el jefe de aurores sin que hubiera ninguna duda que sus órdenes serían cumplidas sin preguntar.
Manning consiguió levantarse y mantenerse en pie por si solo, en cambio, Strong necesitaba la ayuda de Draco en todo momento. Kingsley se acercó al mortifago, utilizando su varita para alzar del suelo el cuerpo inconsciente.
Ron y Neville alzaron sus varitas en señal que se preparaban para la tarea impuesta. Solo hicieron falta dos frases para situarse en sus posiciones y aguardar a cualquier incursión del enemigo o en el mejor de los casos, un amigo. Siguieron los mismos pasos que sus compañeros, ocultándose en un lugar cercano y de posición ventajosa en un duelo, pero con la diferencia de estar prevenidos de un posible ataque.
-Draco será mejor que hagamos un traslador a San Mungo. Dijo Kingsley depositando en el suelo el cuerpo de Pettigrew. Solo habían avanzado un centenar de metros por el mismo camino por el que se acercaron al lugar hacia ya varios minutos. En mucho peor estado se encontraba en esos momentos, complicando mucho su avance, sobretodo a Strong por el estado de shock en el que permanecía. El rubio seguía sin moverse con la vista alzada al cielo, sin responder, solo ayudando a mantenerse en pie a su compañero, era como si el también hubiera caído en un estado aletargado. –draco? preguntó Kingsley preocupado por él. Al ver que no respondía alzó su vista al cielo al ver en que se nubló la consciencia del rubio auror. Su mente no daba crédito a la que veía, la marca tenebrosa, antes tan amenazadora dibujada en el cielo había desaparecido sin ninguna explicación.
-simples marionetas maniobradas por una hábil mente, eso es lo que somos realmente... marionetas a su merced... dijo Draco susurrando para si mismo, mientras las, ahora débiles e insignificantes, gotas de lluvia caía sobre sus rostros alzados y el inconsciente del mortifago. –vamos. Continuó alzando la voz, casi ordenándoselo a su jefe, sin darle la mayor importancia a lo que acababa de suceder. Ya tendría tiempo de analizarlo a la perfección.
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Ante mi, la casa de mis padres en el Valle de Gódric. En ningún momento creí que sería mi hogar y menos en estas condiciones en las que vivo. "Muerto", alejado de cualquier persona que no sean ellos cuatro. Realmente nunca pensé que llegaría a tener un hogar, primero por los dursley, nadie en su sano juicio llamaría a ese lugar, hogar. No les puede culpar en parte, era un extraño en su casa, en su familia y de un mundo el cual odiaban motivado por los celos de mi tía. Por un vendito segundo creí que podría llegar a tener un hogar con Sirius, y en verdad es así pero no de esta forma, sin saber realmente como están los demás. Y lo más increíble de todo es que en esta extraña familia que somos forma parte Severus, menos para Sirius, esos dos nunca cambiarán.
Tras un largo suspiro me acerco a la casa por su camino de entrada, como siempre aguardando mi regreso está Hedwig en el bosque cercano. Nunca creí que la fidelidad de esta lechuza no se perdería ni con los años de ausencia.
Se puede decir que ha sido una mañana de lo más interesante como mínimo. Creí que sería diferente, que el apresar a Pettigrew supondría una dificultad mucho mayor, que presentaría batalla hasta sus últimas fuerzas. Pero definitivamente es un cobarde, que más puedo pedir. Por un segundo creí que todo se me iba de las manos, que todo lo planificado durante el día de ayer perdía el lógico control que había planeado, pero por suerte pude librarme de esos dos aurores sin herirlos lo más mínimo y sin que llegaran a verme. Todo no puede ser perfecto, tuve la vana ilusión que apareciera algún mortifago y pudiera interrogarlo para saber más sobre su situación y todos sus movimientos, pero están asustados de eso estoy seguro. El ministerio de magia sabe quienes son y no pueden ocultarse tras su vida aparente normal, temen terminar en azkaban o una sentencia aún peor.
Severus tenía razón y por un momento se me escapa una sonrisa de satisfacción ante su verdad. Todos los aurores son muy predecibles, incluso demasiado fácil ha sido manipularles a mi antojo. La primera vez que me dijo esa afirmación, yo la negué por completo, creía que era un imposible de realizar. Como una sola persona podría engañar a tantos personas a la vez? y no simples magos crédulos ante cualquier noticia del ministerio de magia, sino aurores de reconocido prestigio. En mi entrenamiento en Hogwarts lo veía imposible, pero su afirmación incluso creo que ahora se queda corta. Ahora entiendo porque Dumbledore nunca se fió realmente del departamento de aurores, son demasiado manejables, siempre con las mismas estrategias, con las mismas formas de reaccionar ante un hecho... son demasiado predecibles ante cualquier amenaza. Sabía que Voldemort podría jugar con ellos y provocar una masacre de magos con talento, pero el verdadero problema recae en que siempre puede haber un infiltrado, alguien que informe a los mortifagos todos sus movimientos. Solo necesitaba a un auror débil para poner en jaque a todo el departamento y eso Dumbledore lo sabía a la perfección.
Me detengo frente a la puerta encendiendo un cigarrillo con mi encendedor plateado, inhalando el humo con tranquilidad, alargando la calada, intentando serenarme ante cualquier comentario de esos dos. Tonks no me preocupa, y mucho menos Severus, pero esos dos... nunca creí esa reacción en Remus, en Sirius era algo demasiado predecible. No creo que ahora deba preocuparme tampoco por el primero, supongo que el dormir un mes en el sofá no es que alente mucho a criticarme. Giro la vista para ver como Hedwig no se ha movido ni un centímetro de ese árbol, el también sabe que se queda sin comida si los avisa de mi llegada. Busco en uno de mis bolsillos las llaves que retrasan el poder entrar en la casa de mi supuesta propiedad. Giró con rapidez el picaporte adentrándome con celeridad en el interior de la casa, depositando mis gafas de sol en el mueble más cercano y sin detenerme en mi camino hasta la cocina.
Por suerte no hay nadie ni en el salón ni en la cocina, hasta que aparezcan... que pena que no haya nadie para apostar sobre quien hace la primera pregunta, y la más inoportuna. Acercó el cenicero para depositar con dos ligeros toques la ceniza acumulada en mi cigarrillo. Delante de mi, encima la mesa de la cocina reposa El profeta enseñando el titular principal del día, muy diferente y, desde luego, mucho menos importante que el de mañana. El solo ver ese periódico, la imagen de Hermione riendo y feliz mientras nos dirigíamos a la madriguera se propaga por mi mente nublando mi razón y mi juicio de los actos cometidos desde que la volví a ver. Confusión, maldita confusión, un minutos sin pensar en nada y ya apareces en mi mente.
Abro la nevera en busca de algo para beber, que me aturda o me despierte, pero que me quite este ensoñación de la mente. Con su imagen en ella creo que no podría controlarme ante algo que dijeran. Entre todas las posibles opciones me decido por una cerveza y cierro la puerta del refrigerador. Empiezo a revisar la cocina en busca de un abridor o de algo que me sirviera para ello. –estúpido... me digo a mi mismo en vuelto en un susurro por no pensar en ello. Agarro uno de mis cuchillos, y afianzo la punta en el tapón de la botella de cristal. Con un rápido y preciso movimiento consigo retirar el único impedimento que no permite que el deseado líquido llegue a mis labios. Hago girar el cuchillo entre mis dedos de la mano derecha a modo de pasatiempo mientras saboreo el primer trago de esa bebida, en parte refrescante. En la otra mano mantengo mi cigarrillo encendido y mi cerveza mientras mi mente vuelve alejarse hacia el mismo lugar que unos segundos antes. –no se donde he dejado mi cerebro... digo negando con la cabeza al ver que no consigo apartarla de mi mente.
-nosotros tampoco, se puede saber donde te metiste? Preguntó la, ahora irritante, voz de Sirius desde la puerta de la cocina. Le miro con desprecio, viendo como Remus se interna en la cocina conteniéndose la necesidad de hacer la misma pregunta con el mismo tono desagradable. Pero seguramente, la posibilidad de dormir un mes seguido en el sofá del salón, no es algo de su agrado por solo hacerme una desafortunada pregunta.
Detengo el movimiento del cuchillo atrapando la hoja de este con mis dedos. Podría que decir sin pensarlo... pero mentiría como un bellaco, lanzo el cuchillo con precisión y fuerza contra Sirius. Parece como si el tiempo se ralentizara ante mis ojos, viendo como mi cuchillo daba vueltas sobre si mismo, como si cortara el aire que se interponía entre él y su objetivo. Observando como el rostro de enfado de sirius cambiaba, de forma bastante cómica, a uno de sorpresa para convertirse en uno que reflejaba terror en menos de un segundo. El cuchillo dio su última vuelta, encarando la afilada hoja al objetivo que elegí desde un principio.
(mirar si me siento culpable por mi retraso que os pongo un poquito más para no dejarlo con todo el misterio y la intriga)
Un seco y fuerte golpe son la señal que el cuchillo atravesó el objetivo seleccionado. Veo como Sirius enfoca su mirada en el cuchillo clavado apenas un centímetro a la derecha de su cabeza. Su expresión de miedo reflejada en el filo del cuchillo es bastante divertida, y sobretodo satisfactoria porque reprimirá sus estúpidas preguntas por un buen tiempo. Tonks parece sorprendida, pero Remus permanece con la mirada fija y también asustada por si le sucede lo mismo.
Doy un trago a mi cerveza y me dirijo al paralizado animago, con paso lento y seguro. –fue una suerte que ayer me quitara la chaqueta nada más llegar, no crees Sirius? Pregunto entre sarcástico y divertido. Su única reacción fue mirarme sin poder articular palabra alguna mientras me acercaba cada vez más.
-no he ido a ver, ni a Hermione, ni a mi hija... si eso es lo que querías saber... dije alargando cada palabra, intentando que sonaran más duras y llenas de ira de lo que en realidad eran. Arranco el cuchillo de la atravesada puerta, revelando el profundo y perfecto agujero producido en ella. Tonks me mira entre divertida y enojada, supongo que no sabe por cual decantarse. Me acerco a ella con la misma lentitud que antes, pero con sonrisa sarcástica dibujada en mis labios y alzando un ceja. Al ver mi actitud solo sonríe, he de suponer que la parte enfadada ha desaparecido y que los otros dos aún están petrificados a mi espalda con lo sucedido. Rodeo su cintura con mi brazo acercándola medio paso hacia mi para depositar un beso en su mejilla a modo de saludo. Acorto la distancia entre mis labios y su oído para susurrarle –estoy bien... y te lo prometí, no he hecho ninguna estupidez no premeditada. Dije divertido para que entendiera y sobretodo, pudiera domar a las dos fieras después que desapareciera.
Al separarme de ella, me guiña un ojo demostrándome la complicidad adquirida en estos años desde mi "muerte". Ahora es Tonks la que me abraza y realiza las mismas acciones. –después hablamos sin estos dos molestando y gruñendo.
Nos volvemos a separar y me dirijo a la biblioteca para descansar un rato, dando un trago a mi cerveza y una calada al cigarrillo. Antes de atravesar la puerta, desvío mi vista hacia la cocina para encontrarme a esos dos en el mismo sitio, aún sin reaccionar, y Tonks sonriendo y tratando de ocultar una gran carcajada al igual que yo. Lo último que oigo tras cerrar la puerta y sentarme en el sillón que acabo de convocar es un grito de advertencia de Tonks. –como lo molestéis lo más mínimo! Os juro que los dos os haréis compañía en el sofá durante semanas! Ante esa amenaza solo pude esbozar una sonrisa intentando mantener la compostura.
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Pues aquí termina el capítulo... ooohhhh...
Más o menos es igual de largo que los dos últimos, así que no os quejareis mucho por leer poco... de otras cosas si, pero de leer poco no jejeje
Que os ha parecido el capítulo? Interesante? He de reconocer que si dependiera de mi lo hubiera vuelto a escribir... pero como que otro mes esperando mi actualización no hubiera sentado muy bien... si que me gusta el capítulo sobretodo algunas partes, pero hay otras que las hubiera cambiado pero por tiempo y preferir que no empiecen las amenazas lo he dejado de esta forma.
Respecto a la lentitud de algunos momentos y sobretodo el repetir acciones y palabras... mi intención era que os dierais cuenta de la frase de Harry cuando cambio a primera persona... que los aurores son predecibles y manipulables... espero que lo hayais entendido así y no os hayais cansado de leer
Otro comentario del capítulo es el titulo del mismo, es un homenaje a una gran película, por no decir una de las mejores de la historia del cine, El Padrino o The Godfather en V.O. el homenaje es la palabra marionetas por la imagen del cartel al lado del nombre de la película que es una marioneta. La película es antigua, de 1974 creo que era, pero he de decir que es para mayores de edad, no por escenas de sexo... sino por la violencia y sangre que hay. Yo recomiendo solo la original, no las dos secuelas que hicieron después porque no tienen el nivel de la primera.
Y último comentario... habrá más momentos de violencia o sangre como la que he puesto en estos dos últimos capítulos... si creeis que debo subir la calificación del fic a mayores de edad decirlo... yo creo que no porque la violencia misma que aparece en los informativos de la TV y demás es mucho menor que esto, pero bueno...
Muchisimas gracias a todas las personas que me dejaron un review! Muchísimas gracias! y perdón a quienes no contestara! Agradecimientos a: samej, sakurawinner, jim, Airam lilian lupin, shadim, dragonfly81, taito seishiro, hikari katsuragi, hermionedepottergranger, Brenda-Potter-Skywalker-Kent, brinitonks, dulcire, O. Jane Granger, alexa-potter, alohopotter, ale snape li, mafe, dominus, soyunangel, Lord Black, UsagiPotter
Por último decir, que los reviews que no he contestado no significa que no los lea, sino todo lo contrario. Leo todos los reviews y me animan a continuar escribiendo, son como una droga jejeje de verdad muchísimas gracias.
Por cierto, no dejo spoilers para no dejaros con la intriga de lo que sucederá... sino ya me matais jejeje
Una mención especial a dos reviews.
Primero al de Lord Potter... como puedes ver el fic no está muerto, le clavaron una espada en el estomago pero aún se mueve, mala suerte, el pesado no termina de morir ni a patadas, aún se retuerce jejeje
Y segundo... a Ale Snape Li... estoy seguro que no he contestado a tu review... o eso creo, ya no lo se... pero darte las gracias de darte cuenta de ese pequeño detalle sobre el capitulo 12... eres la primera! o la primera que lo pone por escrito en un review jejeje eso no significa que responda con detalles a tu review... sino la trama y un poco de intriga que tiene el fic se iría a la... jejeje
Un saludo, med3s! Si, sigo vivo, al igual que mi fic... lo siento pero ni agonizando dejamos de molestar jejeje
