Toda la historia peretenece a la increíble Jennifer L. Armentrout. Nombres de los personajes a la maravillosa Sthepenie Meyer.
Capítulo 14
A la mañana siguiente al dirigirme a la escuela, me detuve en la florería, la única florería, a pocas cuadras de la escuela y recogí una rosa roja. Era cursi. Innegablemente, pero si Bella en serio pensaba que no me encontraba dispuesto a demostrarle a la gente que tan en serio iba con ella, se equivocaba.
Era arriesgado, quizás incluso estúpido. No era como si no supiera cuáles podían ser las posibles consecuencias, pero si esto era lo que se necesitaba para demostrárselo a Bella, entonces lo haría.
Al entrar en la clase de trigonometría unos momentos antes de que sonara la campana, escondí la rosa detrás de mi cuaderno hasta que me encontraba frente a ella.
Bella levantó su mirada, mirando fijamente la rosa y luego a mí, con su rostro inexpresivo. Acaricié la punta de su nariz con un pétalo.
—Buenos días.
Asombrada, me miró fijamente.
—Es para ti —expliqué, sabiendo que toda la clase nos observaba.
Lo tomó entre sus dedos por el tallo verde y lo miró fijamente mientras me sentaba en mi asiento.
—Oh santo niño Jesús —murmuró Jessica, y me reí entre dientes.
Bella colocó la rosa en la esquina de su escritorio y luego me miró por encima del hombro. Sonreí cuando levanté la vista y me encontré con su mirada cuestionadora. Miró hacia adelante, y durante toda la clase la atrapé varias veces mirando fijamente la rosa.
Cursi, pero valió la pena.
Después de la clase, Bella empacó su bolso y se dio la vuelta hacia mí, esperando que me levantara. Normalmente, salía corriendo del salón de clases con Jessica y Angela. Sostenía la rosa cerca de su pecho.
—Gracias por esto —dijo en voz baja, mirándome e inmediatamente apartándola—.Fue muy amable de tu parte.
Alcé un hombro mientras me dirigía al pasillo.
—¿Te gusta?
Asintió.
—Por supuesto.
Salimos del salón de clases y se detuvo, colocando una mano sobre mi brazo. Tiró de mi camiseta, y la seguí hasta la fuente de agua que se utiliza raramente.
—¿Oíste acerca de Jacob? —preguntó ella, mirando la multitud de estudiantes.
—¿Qué? —Fruncí el ceño—. ¿Y qué con él?
Su mirada preocupada se encontró con la mía.
—Desapareció.
—¿Desapareció? ¿Desde cuándo?
Sacudió la cabeza.
—Desconozco el momento exacto, pero Jess dijo que desde el pasado fin de semana... —Bajó la voz cuando se acercó más—. Lo vi el viernes en la noche. Desapareció en algún momento después de eso.
—Eso es... raro. —Aparté el cabello de mi rostro, considerándolo—. Podría significar nada, Bella. Es la temporada de caza por aquí. Quizás fue de caza.
—¿Y olvidó decírselo a sus padres? —preguntó.
—No todos son responsables. —A pesar de que era difícil creer que Jacob se iría sin decirle a sus padres, cosas más raras suelen pasar. Sabía a dónde quería llegar Bella con esto. Extendiendo mi mano entre nosotros, agarré la suya, cuidando de no dañar la rosa, y la apreté suavemente—. Muy probablemente no tiene nada que ver contigo.
Abrió la boca.
—Lo digo en serio, gatita. —Mi mirada buscó la suya—. Estadísticamente, esto no tiene nada que ver con nosotros. ¿De acuerdo?
Aparatando la mirada, asintió.
—Está bien.
Solté su mano, sabiendo que sin importar lo que dijo, tenía miedo de que la desaparición de Jacob tuviera algo que ver con lo que sucedió el viernes de noche con las ventanas. ¿Sinceramente? No tenía la certeza de que no fuera así.
Hoy en día, las casualidades no eran muy probables.
Ese día, más tarde, lo comprobé con Anthony para ver si oyó algo acerca de Jacob. Ya que él se encontraba entre el personal, imaginé que podría saber más, pero todo lo que sabía era lo que nosotros sabíamos. Los padres de Jacob reportaron su desaparición la noche anterior. Llevaba sin ser visto más de setenta y dos horas.
No pasó mucho tiempo antes de que los policías se presentaran.
Interrogaron a todos los estudiantes, sin embargo Bella se hallaba paranoica sobre el hecho de que nos encontrábamos entre los primeros estudiantes en ser interrogados. No me sorprendió. Era de común conocimiento que yo no era un fanático de Jacob, pero la policía no parecía demasiado preocupado por el bienestar de él. Me di cuenta de que pensaban que huyó.
Archivé en el fondo de mi mente lo que sucedía con Jacob, porque había otras cosas más urgentes que atender. Como que Bella logre controlar sus nuevas habilidades.
Y cortejarla con café latte, croissant de desayuno de huevo y tocino, y donas glaseadas. Bella parecía aprobar estas tácticas, porque no se quejó cuando me presenté en su casa después de la escuela cada vez que no estaba con Alice y pasaba el rato con ella.
Durante ese tiempo, vimos películas. O ella escribió en su blog.
Compramos comida de Smoke Hole o solo picábamos algo. Quería que se relajará antes de comenzar a trabajar con ella. Pensé que si se sentía segura, sería más fácil. Eso significaba que mantuve mi distancia. En su mayor parte. El imbécil se mantuvo lejos de ella. Sabía que él le enviaba mensajes de texto y llamaba, pero ya no tenían citas para cenar, y cuando comencé a comer el almuerzo con ella en la cafetería, sabiamente él mantenía la boca cerrada.
Sin embargo, tenía un plan para ella el sábado, uno malditamente bueno, pensé.
Recostado contra la barandilla con las manos en el bolsillo, esperé que salga al pórtico. Para Acción de Gracias faltaba un puñado de días y hacía frío, por lo que me sentí aliviado al ver que salía usando una sudadera con capucha. No era una chaqueta, pero al menos era mejor que nada.
Mantuvo la puerta abierta para mí. Entré, pasando junto a ella.
—Te ves bien hoy.
Bella se miró con el ceño fruncido y luego llevó su mano hasta su cabello, alisando un mechón salvaje.
—Así que... ¿qué pasa?
—Solo quería verte —contesté, lo cual era parcialmente cierto, porque siempre me gustaba verla.
—Oh.
Me reí entre dientes.
—Pensé que podíamos dar un paseo. Afuera está agradable.
Mirando hacia su sala de estar, mordió su labio inferior, preocupada.
Probablemente interrumpía su lectura sentimental.
—Me comportaré —dije—. Lo prometo.
Se rió despacio.
—Está bien, vamos.
Sonriendo, la llevé fuera y a mi camioneta. Se detuvo delante de ella, mirándome un largo rato antes de preguntar—: Exactamente, ¿adónde vamos a dar un paseo?
—En el exterior —contesté, abriéndole la puerta.
—Bueno, creo que me di cuenta de esa parte.
—Haces muchas preguntas, sabes.
—Me han dicho que soy muy curiosa.
Me incliné y susurré—: Creo que me di cuenta de esa parte.
Hizo una mueca, pero subió al vehículo. Me di la vuelta y me subí.
Bella permaneció callada hasta que salíamos de la entrada.
—¿Has escuchado algo sobre Jacob? —preguntó—. Yo no lo he hecho.
—Tampoco yo.
Los árboles que se agrupaban en la carretera eran un despliegue de dorado y rojo. Pronto, las ramas estarían desnudas.
—¿Crees que un Arum tuvo algo que ver con su desaparición? —preguntó.
Sacudí la cabeza.
—No lo creo. No he visto ninguno, pero no podemos estar muy seguros.
Bella se mantuvo callada mientras conducía, pero tan pronto como detuve la camioneta al costado de la carretera y estacioné junto a la entrada, donde se hacían todas las fiestas de campo, se bajó.
—¿Por qué aquí?
Cubrían el suelo varias hojas muertas de diferentes colores, y crujían bajo mis pasos mientras me dirigía hacia ella.
—Este lugar podría tener mucha energía residual de nuestra pelea y de la muerte de Félix. —Rodeé una rama que se cayó—. Cuidado, las ramas están dispersas por todas partes.
—Esto tal vez sonara loco, pero he querido volver aquí. No sé por qué—dijo—. Una locura, ¿eh?
—No. Tiene sentido para mí.
—¿Es todo el asunto de la energía?
—Es lo que queda. —Me incliné y empujé otra rama del camino—. Quiero ver si siento algo. Si el DOD ha estado aquí para revisar, sería bueno estar informado.
El resto del paseo lo realizamos en silencio, y para el momento en que llegábamos al área me pregunté en qué pensaba Bella. Pateó las hojas muertas, apartándolas a un lado. Entrecerré los ojos cuando el terreno marcado salió a la vista. Bella desenterró la mayor parte del parche quemado, con las manos metidas dentro del bolsillo de su sudadera.
Delgados rayos de luz llegaban a través de las ramas, atrapando el tinte rojo en su cabello oscuro.
—La tierra nunca sanará —dije—. No sé por qué, pero tomó su esencia y nada crecerá en este lugar. —Me hice cargo, empujando hacia atrás las hojas hasta que el área estuvo descubierta. Mirando fijamente lo que, prácticamente, era una tumba, recordé la primera vez que asesiné a un Arum—. Al principio, matar solía molestarme. No me gustaba tomar una vida. Aún no me gusta. Una vida es una vida.
Bella tragó.
—Es algo que tienes que hacer. No puedes cambiarlo. Solo causa estragos en tu interior. Me molesta saber que he matado... dos de ellos, pero…
—No te equivocaste por lo que hiciste. Nunca pienses eso. —Nos miramos a los ojos brevemente, y luego me aclaré la garganta—. No siento nada.
Se quedó callada durante un momento.
—¿Crees que el DOD encontró algo?
—No sé. —Me acerqué a ella—. Depende de si están usando equipo con el que no estoy familiarizado.
Levantó su mentón.
—Y si lo están, ¿qué significa eso? ¿Es algo para preocuparse?
—No lo creo, ni siquiera si los niveles de energía son más altos. —Alisé el mechón de cabello que se escapó de su cola de caballo—. Eso en realidad no les dice nada. ¿Has experimentado algún arrebato recientemente?
—No —respondió, sacando las manos de su sudadera.
Realmente no le creí.
Mantuve mi mano en su mejilla por unos segundos, y luego agarré su mano. Levantándola a mis labios, besé el centro de su palma. La sentí estremecerse.
—¿Me trajiste aquí afuera solo para tenerme completamente sola?
—Eso pudo haber sido parte de mi plan maestro. —Eso no fue parte de mi plan. Realmente no. Quería ver si podía usar sus habilidades aquí, pero me di cuenta de que podía hacer múltiples tareas. Bajando la cabeza, la besé suavemente.
Bella me devolvió el beso por como un nanosegundo, luego se apartó.
—Nada de besos.
—Estoy intentando no hacerlo.
—Entonces esfuérzate más. —Liberé su mano y dio un paso atrás, metiendo las manos en el bolsillo de su sudadera—. Creo que deberíamos volver a casa.
Besarla fue un mal movimiento, porque ahora levantó sus paredes, y no iba a conseguir que haga algo.
—Lo que quieras. —Cuando asintió, comenzamos a regresar. Unos momentos después—: Estaba pensando.
Su mirada era recelosa.
—¿Sobre qué?
—Debemos hacer algo. Juntos. Fuera de tu casa y no solo caminar por ahí. —Miraba fijamente hacia el frente, preparándome—. Debemos salir a cenar o tal vez a una película.
—¿Estás invitándome a salir? —preguntó.
Me reí por lo bajo.
—Eso es lo que parece.
Mientras los árboles escaseaban, grandes pacas de heno quedaron a la vista.
—Tú no quieres llevarme a una cita —dijo.
—¿Por qué sigues diciéndome lo que no quiero? —En verdad quería saberlo.
—Porque no puedes —razonó—. No puedes querer nada de esto conmigo, no realmente. Tal vez con Irina...
—No quiero a Irina. —Me detuve y la miré—. Si la quisiera, estaría con ella. Pero no lo estoy. Ella no es a quien yo quiero.
—Tampoco yo. No puedes decirme honestamente que te arriesgarías a que todos los Luxen aquí te dieran la espalda por mí.
Sacudí la cabeza con incredulidad.
—Y tienes que dejar de asumir que sabes lo que quiero y lo que haría.
Ella comenzó a caminar de nuevo.
—Es solo el desafío y la conexión, Edward. Lo que sé que sientes por mí no es real.
—Eso es ridículo —dije bruscamente.
—¿Cómo puedes estar seguro?
—Porque lo sé. —Me coloqué delante de Bella, la miré con los ojos entrecerrados. Me golpeé el pecho, justo encima de mi corazón—. Porque sé lo que siento aquí dentro. Y no soy el tipo de persona que huye de algo, no importa lo difícil que sea. Preferiría plantar la cara contra una pared de ladrillo que vivir por el resto de mi vida preguntándome cómo pudo haber sido. Y ¿sabes qué? No pensé que eras del tipo que huía tampoco. Tal vez me equivoqué.
Bella parpadeó mientras sacaba las manos del bolsillo.
—Yo no huyo.
—¿No lo haces? Porque eso es lo que estás haciendo —argumenté—. Pretendes que lo que sientes por mí, no es real o no existe. Y sé malditamente bien que no sientes nada por Bobby.
—Benjamín —corrigió, caminando a mi alrededor. La seguí—. No quiero hablar…
Me detuve de golpe, mi corazón dejó de latir y luego comenzó a latir aceleradamente, imitando a Bella. Dos camionetas se encontraban estacionadas a ambos lados de la mía, bloqueándome. Sin decir una palabra, di un paso delante de Bella.
El DOD se hallaba aquí.
Hola hola!!! ¿Qué les pareció?
Hmm. Será que cuando Edward curo a Bella no solo le paso habilidades sino que también su bipolaridad, se podría entender el porqué del cambio de papeles xD Jajajja broma! hasta luego!!
